viernes, 27 de septiembre de 2013

El turno de Iván: 39 de fiebre

Como ya conté en el post anterior, el mismísimo día de la fiesta de cumple de Daniel, recogí a mi bebé con 39 de fiebre.

Pareció pasar la tarde relativamente bien, pero la noche fue infernal. El pobre tenía pesadillas con algo que señalaba continuamente en el techo, ardía y sufría una sed espantosa. En vista del panorama, me acosté con él para aliviarle un poco, porque la medicina parecía no ser suficiente.

Mi presencia le tranquilizó y le dejó descansar un poco mejor. El jueves trabajé de nuevo desde casa (desde aquí agradezco fervientemente a mi jefa su comprensión y su amabilidad). Me levanté muy temprano porque sabía que en cuanto se levantara el enano no habría tregua. Afortunadamente me dejó trabajar hasta casi las diez. Papá se encargó del mayor (levantarlo, asearlo, darle el desayuno, llevarle al cole...) para que me cundiera más todavía.

En cuanto abrió los ojos el chiquillo no quiso despegarse de mi y no entendía que me pusiera a tecleas para resolver los temas más importantes. Cada vez que surgía algo de la oficina tenía que realizarlo a la velocidad de la luz y con sus berreos exigentes de fondo. La buena noticia es que no había ni rastro de la fiebre, aunque se le veía menos activo de lo normal.

Nos lo pasamos pipa pintando el castillo de cartón, cantando, contando cuentos y jugando con el juguete de construcción que le había regalado a Daniel el día anterior. Aunque también hubo demasiadas horas de Dora la exploradora para poder resolver los asuntos laborales sin mucho drama.

Durmió más de dos horas de siesta tan a gusto. Tiempo que aproveché a tope.

Cuando llegó la hora de ir a buscar a su hermano lo senté en el carrito y me lo llevé conmigo. Luego pasamos toda la tarde jugando los tres con algún que otro conflicto por medio. Confieso que se me escaparon tres gritos más de la cuenta. Adiós de nuevo a mi reto del rinoceronte naranja.

18 comentarios:

  1. Bueno mujer...a veces mejor sacar lo que llevamos dentro que yo a veces por no gritar me da la impresión de que hago daño a la pequeña lenteja porque los nervios me comen.... y sinceramente... no se lo va a llevar todo la lentejilla porque esté ahí y no proteste...

    Voy a darle tregua al rino naranja, eso sí, intento llevarlo a cabo pero porque aunque sea consciente de que a veces grito, también de que probablemente nunca consiga el reto del rino naranja, sí que quiero trabajar mas mi paciencia, si quiero tener mas hijos, mi casa no puede ser un zoo con berridos todo el día y malos modos. Hay que educar a los peques y también educarnos a nosotros, pero sin olvidar que somos humanos.

    Un besazo guapa, y espero que se ponga bien rapidito.

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    1. Sabias palabras. Tienes toda la razón. Hay que velar por un ambiente alegre, pero sin que nos convirtamos en víctimas. Si hay que dar un berrido, se da. Aunque si es verdad que desde que intento seguir lo del rino naranja el nivel de gritos en mi casa ha bajado muchísimo, pero no desaparecerá nunca. Mi carçacter es el que es y es muy difícil cambiar a estas alturas.

      El peque ya está como una rosa y dando guerra :D

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  2. Pobre Ivan cuanta fiebre, me alegro que solo fuera un día aunque vaya día eligio la verdad y aunque ayer estaba mas apagadito por lo menos no con fiebre. Y menos mal que tu jefa es comprensiva y pudiste trabajar desde casa :)

    Por cierto que no te comente del cumple de Daniel, felicidades por cierto a él, Muy chulo todo lo que le montaste y la tarta aunque acabase en desastre tenía una pinta impresionante

    Besos

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    1. Muchas gracias!!
      Iván ya está totalmente recuperado. Tendrías que haberle visto bailando en las fiestas del pueblo :D

      Lo de poder trabajar desde casa cuando están los peques malitos no se paga con dinero. Es maravilloso.

      Mucahs gracias por todo. Besazos

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  3. Lo del reto del rinoceronte naranja me parece una pasada...Yo por si acaso ni lo pruebo, jajajaja!
    Me alegro de que tus peques ya estén bien!
    Muas!

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    1. Es una prueba titánica que Ulises no hubiera pasado jajaja

      Muchas gracias, guapa

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  4. Que se mejore el pobre!!! La verdad es que tienes mucha suerte con eso de poder trabajar desde casa... Ojalá algún día me toque a mí también, aunque no tengo niños. Jajaja. Besotes!!!

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    1. Si que es una suerte. Luego hay que recuperar tiempo por las noches cuando los niños duermen... Porque por la mañana no te dejan acercarte al ordenador jajaja

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  5. Lo del rinoceronte naranja es un reto muy grande, ánimo y que se mejore el peque.
    Abrazos.

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    1. Demasiado grande ¡Buf!
      Mucahs gracias, ya está como rosa.

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  6. Míralo por el lado bueno, el nene se pone enfermo cuando tiene un castillo enorme que colorear. Es la leche jejeje
    Unos besitos de mi parte y ya verás como mejora ;)
    Saludos

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    1. Es verdad jajaja

      Me encanta tu forma positiva de ver las cosas :D

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  7. pobrecito!!!!! espero que esté mejor, pero en este tiempo es lo que toca, cambios de clima, empiezan el cole, etc... oye!! que es eso del rinoceronte naranja??? jajajja

    Un besete

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    1. Es un reto para tomar las cosas con calma y no gritar a tus hijos aunque te estén quemando la casa ;)
      Si pinchas en el rinoceronte naranja de la columna encuentras la explicación completa del reto.

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  8. Pobrecito¡ La fiebre no ha vuelto a hacer su aparicion? Tanto cambio de tiempo no es bueno, al menos tienes la suerte de poder trabajar en casa.
    Ahora me estudio el reto delrinoceronte naranja ;)
    Un besote¡

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    1. Sí que es una suerte, así me los quedo en casa en vez de mandarlos al cole con el apiretal :S

      Besotes

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  9. Me encanta el reto del rinoceronte naranja , me voy a unir!!! Esta mañana le comentaba a una amiga blogger que si hay algo me hace "perder el equilibrio" es que los niños se pongan malos...Ánimo!! y mil besos. Ya todos bien, verdad?
    Otra cosa, no sé que me pasa con tu blog que aunque me hago seguidora no me llegan tus entradas nuevas al correo, ni tampo tus respuestas a mis comentarios, arrrrgggggggg!!

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    1. Todos bien afortunadamente, porque, como bien dices, un niño malito lleva al traste todo el delicado equilibrio que sustentas día a día y encima encima te come la preocupación.

      Ni idea de lo que te puede pasar con el blog. De tecnología no tengo ni idea :_(

      Espero que se arregle.

      Muchos besos

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