Páginas

martes, 28 de enero de 2020

El Archivo de Indias en Sevilla

De camino al hotel, después de comer estupendamente en un libanés, nos topamos con un edificio muy interesante que despertó mi curiosidad. Resultó ser el Archivo de Indias, organismo creado en 1785 para encargarse de la documentación referente a la gestión de los territorios españoles en el Nuevo Mundo.

A mí me hicieron los ojos chiribitas y les puse a mis churumbeles mi mejor mirada de bambi, pero aún me costó un poco convencerles de que entráramos. No iban muy confiados, pero el guardia de seguridad les aseguró que les iba a gustar lo que encontrarían dentro.

La verdad es que les gustó bastante, sobre todo los cañones que encontraron en un pasillo, las maquetas de los barcos y por supuesto las armas que se exponían tras los cristales de las vitrinas. Cuando fuimos tenían en curso la exposición El viaje más largo, que se podrá disfrutar hasta el 23 de febrero.

A través de documentos y objetos nos fuimos metiendo, poco a poco, en la piel de esos intrépidos exploradores que se hacían a la mar para enfrentar peligros sin fin, muchas veces protagonizados por el hambre, la sed y las enfermedades.

A los peques les llamó mucho la atención la dieta que seguían los marineros cuando los víveres se acababan. Cuando sólo les quedaba masticar cuero y deglutir serrín, las ratas se convertían en un festín deluxe por el que muchos estaban dispuestos a pagar. Hasta los gusanos se miraban con buenos ojos en esas condiciones tan insalubres.

En general les gustó y les pareció muy curiosa, pero había partes que se saltaron muy rápido porque les pareció un rollo, sobre todo los paneles "con tanta letra".

Se parecían sospechosamente a una página del libro de sociales del mayor y eso hacía que volaran hacia zonas más divertidas como las de los ojos de buey o en la que seguían el camino de los barcos y podrían admirar bellos mapas de la época.







lunes, 27 de enero de 2020

Del siglo de Oro al siglo de las Luces versión libre de Daniel

"Mami, le voy a explicar a Iván mi versión del tema de sociales que hemos estado estudiando, así que no me interrumpas", me dijo Daniel dejándome muy claro que no se iba a ceñir a los datos históricos.
"A ver Iván, Carlos II, que era muy débil y no tenía hijos quería tener un heredero Borrrrrbóooon, y eligió a Felipe V, pero los Aussstrias no iban a estar muy de acuerdo y enviaron a Gutemberg con su imprenta de monstruos 3D a deshacerse del Borrrrrbón. Pero Felipe V estaba preparado y envió a... ¡Isaac Newton! Toma manzanas bombas, boooom, booom ¡BOOOOM!

Gutemberg y su ejército de letras tuvieron que salir por patas, pero los Austrias no lo tenían todo perdido. De repente un barco apareció en el muelle y se  asomó una figura encapuchada. Era, era, ERA... ¡Cristobal Colón! Que empezó a tirar oro explosivo, pum pum pum, por todas partes. Newton se preparó y ¡tooooooma! Zumo de manzana a presión. ¡A tomar viento Cristobal Colón! Pero aún no estaba derrotado porque empezó a tirar... ¡Indios! Espera ¡What! Todos fliparon y Newton se enfureció. Llovieron grandes manzanas bomba. Con sus último esfuerzos Colón tiró su último cartucho. Le tiró en la cabeza ¡América! ¡América!

Newton se hundió y en la lejanía apareció otra figura solitaria que dijo. "Yo soy matemático... y físico... Soy... ¡Albert Einstein! Y os voy a golpear con toda la fuerza de la relatividad".

Pero por el otro lado había aparecido... ¡Galileo! Y con gran fuerza cogió un gran cometa del cielo y BOOOOOM. La tierra fue destruida y todos morimos. Los Austrias y los Borbones.

En un lugar cercano de la galaxia una sombra acechaba... De repente, ¡abrió los ojos! Era... ¡Marie Curie Thanos! Y así acaba el Siglo de oro y da comienzo una nueva era: El siglo de las luces..."

Como ponga eso en el examen va a haber una guerra parecida en esta casa y va a acabar encadenado a la mesa de estudiar.

viernes, 24 de enero de 2020

Los dos euros

"Hoy me ha pasado una cosa flipante. Un amigo ha venido con 20 euros para repartir entre los amigos y a mí me ha dado dos". Ouffff, estas situaciones, ay, estas situaciones. A ver como se lo explico.
"Daniel, tienes que devolverlos"
"¡¡¿¿Qué??!! ¡¿Whataf..." Lo sabía.
"¡No digas palabrotas! Ni en español ni en inglés"
"Jooooooooooooo"
"A ver Daniel. Déjame que te lo expliq..."
"Pero me lo ha dado porque a querido y los quiero, por qué por qué por qué"
"Pues te voy a dar varias razones. La primera: ese dinero se lo ha dado alguien al que le ha costado muchísimo ganarlo y como se entere de lo que hace con él se a poner triste y a enfadarse muchísimo. Con lo que cuesta ganarlo para que lo vayáis regalando.
Segunda: Aunque la intención es buena, te está ofendiendo. Está comprando tu amistad y la amistad ni se compra ni se vende. ¿Tú te vendes?"
Aquí puso un cara rarísima, debió de sonarle fatal.
"Tienes que decirle que eres su amigo porque quieres no porque te pague es algo así como, como... (menos mal que me paré a tiempo porque iba a decir la prostitución y ahí sí que me hubiera metido en un jardín muy intenso). Bueno, no me sale ahora ninguna comparación"
"Que es muy falso. ¿No?"
"¡Exacto! Al darte el dinero te está llamando interesado y vendido"
"¡Le voy a partir la cara!"
"Nononononono... A ver, Daniel, que él no se ha dado cuenta de la ofensa. Ha sido sin querer. Él te hizo el regalo con buena voluntad, pero regalar dinero así es de mala educación. Otra cosa sería que te hubiera invitado a chuches por ejemplo. Y que te den dinero las abuelas también es diferente (a ver si ahora les va a soltar alguna fresca que me lo conozco)"
"Ajá", me contestó no muy convencido, "Entonces se lo tengo que devolver..."
"Sí. Y decirle que no está bien regalar dinero así. Le puedes explicar lo que te he dicho"
"No. Mejor se lo devuelvo y ya está".
"Lo que tu quieras cariño, pero recuerda que él lo ha hecho con buena intención. No le hagas sentir mal. Eeeeeeh"
"Que sí, que vale... Oye. Y si se los doy a un pobre. Es que si se lo devuelvo seguro que se lo da a otro y ese no los devuelve"
"No, cariño. No te metas en líos por dos euros"
"Sí, vale, vale"
No se le veía muy convencido, pero no se me ocurría que más decirle.

Al día siguiente...
"Mami, le he devuelto los dos euros. Ha sido épico", ayayayayayay.
"Daniel, QUÉ HAS HECHO"
"Pues mira, primero me he calado la capucha hasta los ojos y me he subido la braga que me cubría casi toda la cara. Entonces le he empujado contra la pared..."
"¡QUÉ!"
"...flojito, flojito. Luego le he enseñado el puño, lo he abierto enseñándole las euros y los he tirado a sus pies... ¡Y no me ha reconocido!"
"¡Como no te va a reconocer! Claro que sabía que eras tú"
"No, porque luego he ido y le he preguntado si ya le había entregado el dinero el chico que había mandado y me ha dicho que sí".
Eeeeeeeh, eeeeeeeh...
"Sssssi, claro. ¿Y se ha enfadado?"
"¿Eh? No, por qué se iba a enfadar. Estaba normal"

Ainsss. Bueno, por lo menos se los ha devuelto. Estos niños están todos locos ainss



jueves, 23 de enero de 2020

El laboratorio, un relato roleado de Daniel

"Mamá, ¿juegas conmigo a un juego hablado?", me propuso el mayor un día que íbamos de camino a casa de la abuela.
"¡Claro! Aunque preferiría que de vez en cuando me hablarais de cómo os va la vida, pero bueno", le respondí resignada. No hay día que no me propongan un juego hablado el uno o el otro.
"¡Biennn!" saltó el mayor de mis churumbeles, "Eres un investigador y te han llamado tus jefes para que enviarte a un laboratorio secreto del que no tienen noticias desde hace más de una semana. No te pueden dar más datos porque el proyecto es ultrasecreto. ¿Vas?"
"Hombre, si me lo ordenan mis jefes..."
"Después de un larguísimo viaje, tu misterioso guía te deja delante de una puerta en un edificio gris e inquietante, ¿que haces?"
"Abro la puerta"
"Está cerrada"
"Busco una ventana"
"Te cuesta mucho encontrarla, pero tras dar muchas vueltas ves una a bastante altura y con gotas de sangre. El cristal está roto"
"Apilo cosas para llegar a ella y colarme"
"Entras con mucho cuidado a una habitación que parece un almacén. Te resbalas con la sangre de la ventana y te caes sobre un montón de cosas que se desparraman. A tu lado descubres una hoja de papel..."
"La leo"
"Parece ser una página arrancada de un diario. Tiene gotas de sangre. Pone: 10 de marzo de 2019. Los compañeros empiezan a ponerse nerviosos. Últimamente, hay muchos que se quejan de dolor de cabeza o estómago. Incluso dos de ellos tienen la vergüenza de haberse metido en la cama, ¡con lo retrasados que vamos! A mí me duele la cabeza, pero nada me impedirá seguir con la investigación"
"Vale. Pues miro por la habitación a ver que veo"
"Compruebas que, efectivamente, es un almacén lleno de cosas como sábanas, toallas, latas... Una de las paredes está llena de sangre y las manchas son algo extrañas. En otra de las paredes hay una puerta con botones de números"
"Me fijo en las manchas de sangre a ver si veo algo"
"Te parece que algunas de ellas podrían formar números"
"Descifro los números y meto ese código en los botones de la puerta"
"Se abre con un clic y tú la empujas para meterte en un pasillo iluminado con bombillas. Algunas fallan a veces. Da muy mal rollito. Allí las paredes también están salpicadas de sangre. Un poco más alante ver un papel en el suelo"
"Lo recojo y lo leo"
"Pone: 23 de marzo de 2019. La gente está asustada. Hay que ver lo poco que hace falta para emparanoiar a mis compañeros. Sólo porque uno de los que estaban en cama ha muerto y ninguno de esos inútiles es capaz de saber por qué. Yo podría descubrirlo enseguida, pero no puedo perder el tiempo en tonterías. La investigación tiene que continuar y me da la impresión de que soy el único que se la está tomando en serio. A lo mejor debería echar un vistazo al otro que está en la cama, me han dicho que ha estado vomitando sangre, pero no sé si será verdad o rumores para acabar de asustarse entre ellos. Por lo visto, dos más se han desmayado y también están en cama. Lo que hace la gente para no trabajar"

"Sigo pasillo adelante"
"Tienes varias puertas a cada lado, pero todas están cerradas. Cuando pasas al lado de una de ellas algo la golpea con fuerza y te pegas un buen susto. ¿Qué haces?"
"Sigo pasillo adelante para verlo todo y decidir después"
"Llegas al final del pasillo y te encuentras una llave frente a la última puerta"
"La cojo e intento abrir esa puerta si no es la del golpe. Si es la del golpe paso"
"No, esa es otra. Felicidades, esa llave abre la puerta. Oyes otro fuerte golpe en la puerta que has dejado atrás. Entras en la habitación y ves una especie de laboratorio lleno de máquinas, instrumentos y probetas, pero todo está roto y hecho un desastre. Parece que una parte del laboratorio se ha quemado. También hay claros rastros de sangre"
"Investigo con mucho cuidado para no tocar sustancias sospechosas"
"Entre tanto líquido pegajoso y cosas destrozadas ves que hay otra hoja en el suelo. Pone: 18 de abril de 2019. Empiezo a estar preocupado. Sólo quedamos cinco, el resto ha ido muriendo y nadie ha podido averiguar la causa. Yo no tengo tiempo para examinar los cadáveres. Tengo que terminar mi investigación. Hace días que no duermo y no tengo nada de hambre. Hoy me he visto al espejo y me he asustado. Tengo la cara llena de heridas, los ojos grises y mi saliva es verde. He decidido ponerme una máscara como el resto de mis compañeros. Ellos la usan por miedo al contagio. Yo para taparme. Tengo que seguir..."
"Me guardo la hoja con las otras y sigo investigando"
"Detrás de una mesas ves algo horrible que casi te hace vomitar. Un cuerpo quemado. La deformada cara está medio cubierta por una máscara".
"Me acerco para investigar".
"Lo examinas y ves que no respira. Es imposible que siga vivo con esas heridas. Estás revisando uno de los bolsillos que quedan en la bata de científico cuando de repente te parece que se ha movido. Levantas la cabeza y te das cuenta de que ha abierto los ojos y te está mirando".
"Salgo pitando por la puerta"
"El muerto te enseña unos dientes afilados y lo último que ves cuando cierras la puerta de un portazo tras de ti es que se incorpora con sorprendente rapidez"
"Cierro la puerta con la llave"

"Justo cuando acabas de dar vuelta a la llave el monstruo impacta contra la puerta. Menos mal que son puertas reforzadas. ¿Qué haces?"
"Pruebo con la llave en una puerta por la que no se oigan ruidos"
"Se abre. Entras y ves una habitación muy desordenada con la cama sin hacer, las cosas por el suelo y una mesa llena de papeles. Algunos de ellos te llaman la atención porque se parecen mucho a los que has ido encontrando. En el primero pone: "5 de mayo de 2019. Otros dos han muerto. Pero esta vez ha sido en un incendio en el laboratorio. La culpa fue de uno de los fallecidos que cometió un error estúpido. Ya me había dado cuenta de que últimamente estaba cada vez más torpe. Todos mis compañeros en realidad. Parece que yo sea el único que sigue con la mente clara. El resto tiene una mirada muy extraña. Parece que su mente esté en otro lado. Tengo que repetirles las cosas varias veces hasta que consigo que me hagan caso. Inútiles. Estaría mejor solo"

"Otro pone: 13 de mayo de 2019. Solo quedo yo. Mis compañeros están todos muertos. Tengo que acabar la investigación lo más rápido que pueda. He comenzado a cerrar la puerta de mi cuarto por las noches porque oigo ruidos raros. Yo, que no creo más que en la ciencia, he dejado de pasar por delante de la puerta del cuarto dónde hemos ido metiendo a los investigadores fallecidos. Y eso que también la he cerrado con llave hace un par de días. Es una tontería. Lo sé. Los muertos ya no pueden hacer daño a nadie. Mis compañeros me han pegado su paranoia ante de morir"

"El resto están demasiado estropeados para leerlos. Un líquido les ha caído encima y la tinta se ha corrido. en la mesa también hay un montón de llaves y una nota que pone: Archivo habitación 12. Ultrasecreto"

"Voy a buscar la habitación 12 en el pasillo e intento abrirla usando todas las llaves que he encontrado en la mesa"

"La encuentras enseguida porque está cerca de la habitación en la que estabas. Pruebas con las llaves y se abre al quinto intento"

"Espera, espera. Primero escucho a ver si oigo ruidos extraños"

"No oyes ninguno"

"Pues entro"

"Ves un montón de estanterías llenas de carpetas y papeles. Están descolocados. Algunas estanterías están caídas. Hay un par de armarios empotrados..."
"Abro el primero"
"Está cerrado, pero ves que tiene una especie de tabla de hierro entre las asas de las dos puertas que es lo que lo mantiene cerrado"
"Quito la tabla"
"De repente una masa humanoide salta a tu yugular"
"Le pego. Soy un investigador con cinturón negro de kung fu"
"No es suficiente, es muy fuerte. Y tiene uno dientes muy afilados"
"Pero me lo quito de encima el tiempo suficiente para mirar a mi alrededor para ver si veo algo que me sirva como arma"
"Ves muchas cosas, pero te llama la atención un palo de escoba partido en dos. Ambas partes del palo acaban en punta como si fueran estacas. Las coges y con rapidez se las clavas en los ojos a esa cosa. No parece que le duela, pero al menos lo has aturdido. Se cae al lado de otro de esos papeles que ya conoces tan bien".
"Le empujo de nuevo al armario y cierro la puerta con la tabla de hierro"
"El bicho cae sin problemas dentro del armario, pero se resiste a que le encierres de nuevo. Te cuesta un poco pero gracias a que entrenas todos los días y eres muy fuerte logras cerrar de nuevo el armario con él dentro. Coger la hoja y ves que pone: "15 de mayo de 2019. Que tonto he sido. La toxina que estamos investigando para mutarla y conseguir una cura para el cáncer es la culpable de todo lo que está pasando. Sospecho que tiene una inteligencia muy desarrollada y es capaz de hacer que la materia muerta se mueva. Es más, puede cambiar la forma de la materia. He visto a uno de mis antiguos compañeros y me hubiera gustado no haberlo hecho. Esa imagen me acompaña cada noche en mis pesadillas, incluso cuando estoy despierto no paro de verle en cada rincón. Estoy atrincherado en mi cuarto porque los cadáveres de mis compañeros campan por el laboratorio a sus anchas destrozándolo todo. No aguantaré mucho aquí dentro. Estoy decidido a intentar escapar. La mayoría está encerrada en el cuarto de los cadáveres. Sólo tengo que esquivar a los pocos que escaparon cuando yo, idiota de mí, aún no lo había cerrado con llave"

"Buf. Cojo todos los papeles del diario y me largo de ahí".

"Cuando vas a salir al pasillo. Oyes un estruendo enorme. La puerta en la que estaban dando golpes continuamente se está rompiendo y una mano gris y ensangrentada asoma por un hueco astillado".

"Salgo pitando hacia el almacén para intentar escapar"

"Pasas por delante de la puerta rota y ves como dos brazos más la atraviesan y casi te tocan. Justo cuando estás atravesando la puerta del almacén, la puerta estalla en pedazos y ves como salen los primeros muertos vivientes llenos de heridas y enloquecidos"

"Cierro la puerta del almacén detrás mía y apilo cosas para llegar a la ventana"

"La puerta del almacén tiembla ante los porrazos, pero aguanta"

"Cuando llego hasta la ventana la pego una patada a lo que he apilado para que se caiga y no puedan seguirme"

"El estrépito de las cosas al caer no logra apagar el que hacen los zombies golpeando la puerta"

"Salgo por la ventana y busco al que me llevó hasta ahí para informar rápidamente de lo que está pasando dentro"

"Lo encuentras frente al coche de espaldas a ti. Cuando le tocas la espalda se da la vuelta y te aterrorizas al ver sus ojos muertos sobre ti. Un poco más allá ves relucir los dientes afilados de otro zombi. Por lo poco que queda de sus facciones y las fotos que te enseñaron antes de comenzar la misión sospechas que se trata del investigador jefe que había intentado escapar hacía un par de semanas. Por lo visto ya estaba infectado cuando tuvo la misma idea que tú y salió por el ventanuco. es lo último que piensas antes de que los dos se abalancen sobre ti"

"Gracias Daniel. Seguro que esta noche tengo dulces sueños después de este bonito juego"
"Jo, mamá, ¿Qué quieres?"
"¿Sobrevivir? ¿Completar la misión con éxito? ¿Es tanto pedir?"

miércoles, 22 de enero de 2020

I Maratón de Juegos Doganzo

Este domingo nos dimos el salto a Daganzo para asistir a unas jornadas chulísimas, el I Maratón de Juegos Doganzo. La finalidad era solidaria, pero no cobraban entrada fija, el sistema me pareció más chulo y original. Pagabas un euro por persona con cada partida, por lo que sólo pagabas por lo que jugaras, y cada partida daba derecho a cada uno a una tirada en la torre de dados.

Cada hora se hacía un sorteo de un pack de juegos y juguetes que ganaba el que hubiera hecho la tirada más alta durante ese tiempo. El suertudo de Iván ganó dos packs, no nos lo podíamos ni creer.

Y de todo lo que se llevó lo que más ha triunfado ha sido un conejito muy mono que enseña los dientes si aprietas un mecanismo que tiene en la cabeza. Estos dos son tremendos.

Pero el caso es que nosotros habíamos ido allí a jugar y ayudar a los animales en situación de riesgo. Lo pasamos de maravilla gracias a los voluntarios de allí, entre los que estaban Jugando por ellos, que de juegos y causas solidarias saben un rato.

También se pasó la Legión 501, que se ve que no se pierden ni un evento friki solidario. ¡Ole por ellos y la gran labor que hacen!

Eran majísimos y los peques alucinaban. No se dejaron ni una mesa por visitar, comentando esto o lo otro, tirando dados, chocando manos y...claro, haciéndose muchas muchísimas fotos.

También encontramos una mesa para jugar al rol, dirigida por Alfredo, de Rol gratis. ¡No conocéis rol gratis! pues si os gusta este tipo de juegos ya estás tardando porque en su web ofrecen un montonazo de aventuras y juegos gratuitos y de libre distribución.

Participar en esta mesa también era gratis y el máster se adaptada a cualquier situación: con niños, sólo adultos, duración que les venía mejor a los jugadores... ¡vaya crack! Nosotros no nos sentamos porque los peques estaban cegados con los juegos de mesa.

Querían coger éste y éste y el otro y el de más allá. Al final el padre salió medio tristón porque no había podido echar una partida a un juego "más serio". Pero no nos engañaba, que sabemos que se lo pasó tan bien como el que más con los juegos que fueron desfilando por nuestra mesa.

El primero lo eligió Daniel, que ya estoy viendo que tiene debilidad por los que tratan sobre comida e incluyen cartas con dibujos Kawaiis. Se llama Catchup & Mousetard: Fast Food Battle! y nos lo hizo pasar muy bien elaborando menús que nos dieran puntos y más puntos.

Maldecía mi mala suerte millones de veces cada vez que sacaba un maldito pan de perrito, la carne o los inservibles condimentos, ya que si no hacías el combo principal no podías usarlos para nada. En cambio Daniel no había más que sacar perritos calientes de todo tipo con condimento y salsas, hamburguesas deliciosas y jugositas, ¡incluso patatas con extra de salsa! Que injusticia.

Es juego es para un mínimo de dos jugadores un máximo de cuatro y recomendado a mayores de 8 años, aunque yo creo que menores también pueden porque la mecánica es muy sencilla y encima incluye un modo junior más fácil todavía. Nosotros jugamos al normal y no nos pareció nada difícil. Sólo tiene que saber sumar porque el menú con las instrucciones para preparar los platos está lleno de imágenes.



Cuando volvimos a por otro juego, Iván se encaprichó del Tragabolas de toda la vida e ignoró la expresión de su padre de "¡¡¡¿¿¿Me estás tomando el pelo???!!!". Nos fuimos con los míticos hipopótamos a la mesa y el ceño de Raúl esculpido en piedra. Pero luego tuvo que admitir que se lo pasó muy bien volviendo a su infancia por un rato y dando mamporros sin piedad a la palanca para comerse el máximo número de bolas posible. Sólo se nos oía a nosotros en toda la sala. Lo dejamos porque nos daba miedo:

a) Cargarnos el juego con tanto ímpetu.
b) Perder alguna de las bolas que salían volando.

Es de dos a cuatro jugadores y está recomendado para niños a partir de cuatro años, aunque yo creo que desde que controlan los mamporros ya pueden darle a la palanca que activa los hipopótamos.



Raúl se las prometía muy felices con el siguiente juego, pero su gozo se quedó en un pozo cuando sus hijos señalaron todo sonrisas a La cucaracha, un divertidísimo y escacharrante juego en el que tienes que ir cerrando o abriendo paso a una nanocucaracha que va a pilas para que caiga en tu trampa y no en la de tus compañeros de juego.

Cuidado que hay que seguir las instrucciones del dado que te dirá si puedes mover un cuchillo, un tenedor, una cuchara o lo que tú quieras. Hay que ser muy rápido para que no se lleve otro el punto. Es de dos a cuatro jugadores y recomendado a partir de 6 años. Pero también creo que pueden jugar menores dependiendo de la rapidez y habilidad de los niños.



El siguiente juego también era de cartas monas, como el primero, pero en vez de comida, de gatitos y perritos, que también triunfan entre mis niños. Es el Miau Guau Galletas, que consiste en robar galletas en quince pasos echando cartas en una pila delante de cada jugador.

El que logre sumar quince puntos entre las cartas superiores de todas las pilas se lleva una galleta, si te pasas te llevas una amonestación y se pueden usar cartas especiales. Muy entretenido. Es de 2 a 6 jugadores y recomendado a partir de los 6 años, supongo que porque tienen que saber sumar.



Íbamos a coger un juego que nos habían recomendado cuando una madre nos preguntó si ella y su hijo podían jugar con nosotros. ¡Pues claro! Así es más divertido. Como el que nos habían recomendado era para cuatro jugadores, cogimos King of Tokyo, que es de dos a seis jugadores y siempre triunfa.

Lo pasamos muy bien intentando conquistar Tokio, sumando puntos de victoria y curtiendo sin parar. Aunque Daniel, como siempre que juega a este juego iba en plan pacífico y a amarrar cartas con efectos especiales (parece increíble, pero es así. Con los burro que es para unas cosas y mira). Yo como siempre, iba en plan Kamikaze a conseguir puntos de victoria a saco y palmé de las primeras. En fin, que me quiten lo jugado. Lo recomiendan para mayores de 8 años, pero los míos llevan jugando con él desde hace muchos años. eso sí, cuando eran más pequeños jugábamos sin el tema de las cartas, con lo que los rayitos y los cubitos verdes no servían para nada.



Tras la cruenta batalla de monstruos en Tokio, decidimos sacar el juego que nos habían recomendado: Kiwis Voladores, que hizo que soltáramos muchas carcajadas y juramentos. No era nada fácil controlar a los kiwis para que cayeran donde queríamos. Jugamos muchas partidas intentando que alguien ganara al menos una formando un cuadrado con sus kiwis. Estuvimos cerca varias veces, pero no lo conseguimos. Al final Iván nos convenció para que jugáramos una variante que se había inventado que consistía en que cada uno teníamos cuatro espacios que formaban un cuadrado y el tema era ir eliminando rivales ocupando sus cuatro cuadrados con kiwis de colores enemigos.



Y ese fue el último juego que cogimos porque ya se hacía tarde y al día siguiente había colegio. Nos lo pasamos genial y esperamos que se haya ayudado a muchos perritos y gatos con la recaudación de las jornadas. ¡Ah! Y que haya una segunda edición.






martes, 21 de enero de 2020

Teen Titans, fábulas, canciones y la historia de Malala en el cuentacuentos de Akira Cómics

¡Nueva sesión de cuentacuentos en Akira Cómics! Es el único al que mis hijos quieren ir ya con las edades que tienen. El resto les parece para pequeños, ¡como si ellos fueran mayores! Que rápido quieren crecer y luego nos pasamos la vida echando de menos esos años.

Les apunté a la sesión de tarde porque esa mañana ya teníamos plan. Es la primera vez que íbamos a esa hora y madre mía cómo se llenó. Que ambientazo.

Como siempre, alucino con la mano izquierda que tiene la cuentacuentos. Cómo los sabe llevar a su terreno. Y eso que estaba ante un público difícil lleno de listillos. Es el riesgo de hablar de personajes tan famosos como los protagonistas de Teen Titans Go, de los que contó la película a grosso modo con muchas risas y momentos álgidos para los peques.

Al finalizar, nos presentó a Esopo, el creador la gran mayoría de las Fábulas que conocemos, como por el ejemplo la del Cuer, que escenificó con la ayuda de dos peques graciosísimos.

Por mucho que el chiquillo que hacía de cuervo cantaba con la boca muy abierta, el queso no se le caía y todos tronchados hasta que la cuentacuentos le dio un empujoncito y ¡hala! el queso para la lista de la zorra.

Después llegó el momento de una canción que yo les he cantado a mis hijos miles de veces y que saqué de los cantajuegos, la canción del pozo. Ellos me aseguraron después que no se acordaban de que yo se la cantara y que eso que decía era imposible porque molaba mucho y se acordarían. Ahí los tengo cantándola a la menor oportunidad a ver quién se acuerda de más cosas. Gano yo, por supuesto, que por algo la he cantado miles de veces.

Entonces, nos contó un precioso cuento sobre un coleccionista de palabras que al principio las recolectaba, luego las archivaba, por un accidente comenzó a mezclarlas, a valorarlas en su justa medida y finalmente a compartirlas. Me encantó. Sobre todo, la parte en la que el protagonista se da cuenta que las palabras más valiosas no son las más complicadas. Un simple "Te entiendo", "Lo siento" o "Te quiero" puede valer un mundo para muchas personas.

En la fábula de Esopo El niño y las almendras vi reflejados a mis hijos cuando se les ofrece una galleta o chuche e intentan agarrar todas las que pueden y más. Ojalá hayan aprendido algo de la moraleja.

Los niños disfrutaron también muchísimo de la siguiente canción-poema: El cocodrilo que muerde. Esta no la conocía, pero el ritmillo te gana y casi te pena que acabe con el piojo rojo rojo.

Justo después, la cuentacuentos nos habló del héroe real de ese día, en este caso una heroína: Malala. Para ellos se valió de un precioso cuento que, por cierto, forma parte de nuestra biblioteca, y de unas diapositivas hechas por ella en la que contaba su historia de una forma más detallada que en el cuento para niños.

Daniel se quedó muy impresionado y estuvo dándole vueltas mucho tiempo. Sobre todo al hecho de que sufriera un atentado por hablar de lo que pasaba en su país.

La jornada finalizó con versión teatralizada de Pedro y el lobo con un montón de entusiastas voluntarios. Entre ellos mi primogénito, que se hizo con un bate para formar parte de la gente del pueblo que acude en ayuda de Pedro cada vez que grita "Que viene el lobo, que viene el lobo"... Menos cuando viene de verdad, claro. Ya os sabéis el cuento, ¿no?

Mis hijos salieron muy contentos con el plan y con la chuche que les dan al final.

Por cierto, si queréis acudir a alguno sólo tenéis que apuntaros en la web de Akira Cómics.