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domingo, 7 de enero de 2024

Ambiente navideño en Santa Cruz

Muchas veces nos parece más verde lo que hay en el jardín del vecino. Nos fuimos a buscar ambiente navideño a La laguna y resulta que en Santa Cruz también lo teníamos a raudales.

Y esta vez las fieras iban con mejor talante porque habían venido por voluntad propia y no arrastrados como en la ocasión anterior. Así que no acabé terriblemente agotada de lidiar con ellos.

En la capital de Tenerife también encontramos un inmenso despliegue de estructuras iluminadas, calles con guirnaldas de leds, árboles que parecía salidos de un bosque encantado... La magia casi se podía oler.

Piensa bien lo que me vas a pedir
Además se podía interactuar con algunas piezas como los renitos a los que les prestabas tu cara o el trono de rey mago donde te podías sentar. Todo muy divertido. Lo pasamos genial en el paseo.


Lo mejor fue que lo coronamos entrando a cenar a una restaurante hindú. A las fieras les encanta probar gastronomía de otros países, así que por eso supongo que venían tan entusiasmados esta vez. Sabían que acabaríamos degustando deliciosos platos hindúes.

Y qué gano yo



No hagáis esto con vuestros hijos XP



Mejor pídeme los regalos a mí


Ambiente navideño en La Laguna

Nos habían dicho que La Laguna se ponía precioso en Navidad, así que no dudamos en coger el autobús y plantarnos allí con muchas ganas de comprobarlo. Efectivamente estaba preciosa. Normal, teniendo en cuenta que la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es que ya de por sí es bonita en cualquier época del año. Pero, como todo en estas fiestas, todo se había teñido de la magia navideña y como que brillaba más.

Estilo Grinch
Seguramente porque estaba hasta arriba de luces por todos los lados: árboles, suelo, calles, paredes, balcones... Pocos lugares se salvaban de la iluminación. Y de la gente, porque había mogollón de gente paseando y disfrutando del ambiente igual que nosotros.

También habían enormes construcciones lumínicas con formas de árboles, regalos, bastones... y todo lo que recordara a la Navidad. Y todos buscando el mejor hueco para hacer la foto de Instagram. Alguna foto no quedó muy para enseñar, pero menudas risas. Que nos quiten lo bailao.

Aquí el único feliz, el padre
Acabamos la aventura en una cafetería con mucho encanto y muchos problemas de abastecimiento. Aún así cenamos estupendamente y la camarera que nos atendió era un amor e hizo muy divertida la yincana de pedir algo de la carta que les quedara. Estaba hasta arriba de gente y yo pensé. Aquí estamos todos pensando que vamos a elegir a la carta y resultan que son lentejas, las tomas o las tomas porque no nos ha llegado el pedido y es lo que hay. Todos con una sonrisa en la cara y charlando animadamente: ¡más milagros de navidad! O a lo mejor es que los canarios se toman esto con mucha más calma que los madrileños en plan "traiga lo que sea que la alegría ya la ponemos nosotros". No sé. El caso es pasar un buen rato y consumir, que sin consumir ni es Navidad ni es ná.

¿A que parece todo muy bonito? Pues no, porque las fieras a veces estaban entusiasmadas con lo que veían y al siguiente segundo de morros porque no querían ir y les habíamos obligado. Sólo normalizaron su comportamiento bipolar cuando nos sentamos en la cafetería y su único objetivo paso a ser llenar la barriga. Hasta entonces menuda montaña rusa emocional. Acabé agotadita de lidiar con ellos.




sábado, 6 de enero de 2024

Fin de año en Tenerife

El caso es que llegamos a tiempo para despedirnos de 2023 acompañados de mi familia canaria, así que vamos a olvidar lo malo. Con malo quiero decir la #@$%& de las huelguitas, siempre jorobando al pobre viajero que sólo quiere ver a su familia... Pues eso, que llegamos, e incluso pudimos regresar, aunque tres días después de los previsto. Con eso nos quedamos.

Y con que lo pasamos genial en Nochevieja. Primero nos fuimos a dar una vuelta para ver el ambientillo por el barrio de mi padre y le encroquetamos al hijo a mi hermana. Por lo visto no les gustan los parques de arena, pero vio a sus primos hacer el loco y no pudo resistirse a seguirles. Así que tuvieron que meterle en la ducha después y meter estropajo para que volviera a su color original. Nada grave porque tenía ropa en casa de mi madre, así que no tuvo que romper el año como dios lo trajo al mundo. Además, como yo siempre digo "Niño sucio, niño feliz". Y no me saquéis de contexto la frase, que "us" conozco.

En venganza al encroquetamiento de su vastago, mi hermana trajo un karaoke pensando que nos daría vergüencita, pero que va. Ahí estuvimos dándolo todo y jugando a adivinar la canción que se tararea. Esto último es aún más difícil que cantar sin escuchar la letra y siguiendo la musiquita. Y aún así hubo milagrosos aciertos, ¡incluso a la primera! Spoiler: Yo no fui uno de los de oído portentoso sino más bien al contrario, pero y lo que me reí, qué. Hubo dos de pecho, gallos, gallinas, graves, agudos, imaginación al poder, locura desatada... en fin, un poco de todo. Vamos, que me dio la impresión en algún momento de que mi hermana se arrepentía de lo que había hecho. Creo que más o menos fue cuando le empezaron a "sangrar los oídos, más o menos en el momento en el que cogí yo el micrófono y ya no lo quería soltar.

Qué pena que tuvimos que dejar la vena artística para luego porque ya se acercaba la hora del H del día D. Mi madre se había acordado de comprar uvas, pero a mi hermana se le olvidaron los Lacasitos, siendo ella una de los damnificados. Afortunadamente llevábamos frutos secos para el avión y no nos los habíamos comido. ¡Un milagro de la Navidad!

Y todos los uvofóbicos (había unos cuantos) pudieron atragantarse a gusto al ritmo de las 12 campanadas gracias a nuestros anacardos.

Yo soy pro uvas, pero también soy pro trampas y de comenzar en los cuartos. Qué le vamos a hacer. Cada uno tiene lo suyo. Lo importante es ganar... digoooo, terminar con el último dong. Y eso lo logré. Sin atragantarme, ni pasarlo mal. Tan a gusto.

Y a besarnos, abrazarnos, felicitarnos... con cervecita y refrescos, porque tampoco se acordó nadie del champán o el cava. Algo que se agradeció enormemente porque a casi nadie le gusta. Es más, pondría en la mano en el fuego a que no le gusta absolutamente a nadie y que se tiraba todo el contenido de las copas por el fregadero. Menudo gasto tonto, ¿no? Pero nosotros ahí años tras año comprando el líquido espumoso para luego tirarlo. A ver si hemos aprendido por fin y el próximo año otra vez empezamos el año con cervecita, que me gusta mucho más. Donde va a parar.

Lo siguiente fue subir a la terraza para ver los fuegos artificiales, pero la cosa estaba muy parada. Es lo malo de tomar las uvas a la hora goda. A la hora, ya sí que se animó más el ambiente y empezaron a estallar cohetes y fuegos artificiales por todos los lados. Menuda fiesta. Nos pasamos un buen rato corriendo de una punta a otra intentando ver todos. Por supuesto no lo logramos, pero fue divertido. Y menudo follón montaron con las sirenas de los barcos y las sirenas de los bomberos. Ambientazo.

Entre pitos y flautas nos fuimos a la cama a las mil, como es normal cuando toca cambio de año.

viernes, 5 de enero de 2024

La Huelga de Iberia que nos jorobó

Nos las prometíamos muy felices con nuestro viaje a Tenerife para partir el año con la familia canaria, pero Iberia tenía otros planes. "Ir, vais a ir. Pero lo de volver no está claro", debieron pensar lo de la compañía cuando se les montón el follón con la huelga del servicio de handling. Aunque al final creo que le vieron la parte buena al asunto. Sobre todo en lo que nosotros respecta que nos timaron pero bien.

Os explico: No nos pusieron ningún problema para cambiar el billete sin coste... por uno mucho más barato que el que adquirimos. Y lo sé porque cuando lo compramos estuvimos viendo las posibilidades de volver el lunes 8 en vez del sábado 6 porque el ahorro era mucho, pero por cuestiones laborales y que no queríamos que los niños perdieran clase, al final decidimos apoquinar. Craso error porque al final nos tuvimos que volver el martes 9 a precio de temporada altísima navideña. ¡Tocate los $%&@#! Y dando gracias, por lo visto.

El caso es que era eso o eso, porque cancelar el viaje tampoco salía rentable ya que la ida, al no estar afectada por la huelga, no estaba tan cubierta y sólo te ofrecían un bono por el dinero que te hubiera costado para canjear por otro vuelo (cubriendo solo la cantidad invertida en el billete cancelado) y con una fecha de caducidad que ni me molesté en mirar. Para qué. Como si fuera a tirar por la borda la posibilidad de pasar parte de las fiestas con mi familia, a la que veo dos veces al año unos pocos días.

Total, que al final el vuelo nos salió muy caro, de importe y en molestias, porque el padre tuvo que hacer encaje de bolillos con el trabajo y los niños perdieron dos días de clase, que en los cursos a los que van no es moco de pavo.

jueves, 4 de enero de 2024

Navidades en Covarrubias

Las Navidades las pasamos en el pueblo de la familia de Raúl, Covarrubias, y estuvieron marcadas por frío, belenes y hojaldre. 

Y digo que estos días estuvieron llenos de hojaldre porque hicimos muchas recetas sacadas de Instagram y se ve que éste año es el ingrediente estrella: Langostinos con costra de hojaldre, sol de hojaldre de brie y jamón, corona de merluza... Todo buenísimo, porque, seamos sinceros, no se me ocurre nada que no pegue con hojaldre.

Las navidades en el pueblo siempre vienen acompañadas de belenes, todos maravillosos en sus diferentes estilos. Lo cierto, es que montan unas escenas preciosas llenas de detalles.

Desde luego no nos pudimos quejar de espíritu navideño porque se respiraba en cada rincón de las callejuelas medievales. Adornos, algunos muy curiosos como el árbol con boletos de lotería; árboles adornados, destacando el de la plaza del Ayuntamiento; villancicos a todo meter; y hasta un proyección en una de las combadas paredes que abundan en el tipo de arquitectura típica del pueblo.

Es una época en la que no hay mucha gente y el tiempo pasa más lento. Pero nada de Paz, porque aunque había poca gente era de la bulliciosa de charanga y pandereta.

No perdimos la oportunidad tampoco de ver las luces navideñas. A las de Madrid no se atrevió Raúl, a pesar de que a mí me hubiera gustado, pero las del pueblo no entrañaban ningún peligro de aplastamiento por multitud, aunque no fueran tan espectaculares como prometían ser las de la capital.

Al final lo importante son las ganas de pasarlo bien sin más.

Hasta nos dio tiempo a jugar una nueva aventura al Anillo único y probar un juego nuevo que nos hizo mucha gracia: La última meiga. Nos convertimos en brujas ante un tribunal de la inquisición y siguiendo las instrucciones de las cartas de la baraja tuvimos que defender nuestra inocencia con uñas y dientes. Qué risas. A Iván le encantó. Y eso que fue él la bruja que la inquisición mandó a la hoguera al final.

Por otro lado, con Decktective, rosas de sangre, nos metimos en una mansión a resolver un asesinato. Nos pareció muy curiosa la mecánica.

También estuvimos ocupados con el calendario de Adviento, que culminó allí con el apoteósico descubrimiento de los malvados que estaban detrás de todo el troleo y un final con mucho chocolate.

Y al día siguiente una Navidad llena de regalitos, aunque el más importante y esperado lo encontraron las fieras al volver a Madrid: su anhelada PS5.