Mostrando entradas con la etiqueta Parque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parque. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de marzo de 2022

Clases de espadas láser con Force Combat

En Interocio conocimos Force Combat, una academia que instruye sobre el arte de la espada láser combinado con técnicas japonesas. Para las clases cuentan con unas espadas flipantes que se pueden encontrar en Lucifer Sabers. Damos fe de que son muuuy resistentes porque a Iván se le iluminaron los ojos en el stand de estos chicos, acabó apuntándose al taller que desarrollaban este domingo en el Parque Juan Carlos I y pudo comprobarlo por experiencia propia. 

Menudo acierto el plan. Se lo pasó bomba aprendiendo ataques, defensas y batiéndose en duelo ¡Hajima!

La Academia está en Rivas, pero se mueven con estos seminarios para facilitar la vida a los interesados que vivan lejos. A mí, desde luego, me vino genial que lo organizaran en este parque. Primero porque no tardamos mucho en llegar y segundo porque el resto de la familia tiene entretenimiento de sobra mientras el peque se ejercita. 

Raúl y Daniel decidieron alquilar una bici y darse una vueltecita. Alquilar por llamarlo de alguna manera, porque, en realidad, puedes disfrutar de una bicicleta gratis durante una hora.

Por mi parte, me quedé a ver la clase. Soy una mamá gallina, no lo puedo evitar.

Los asistentes se movían agitando sus sables con mayor o menor destreza y, lo más importante, pasándoselo genial. 

Al final nos dieron envidia a Raúl y a mí. A ver si nos apuntamos a la próxima, porque nos han dicho que van a haber más. De hecho, a los nuevos (como Iván) les repartieron unos diplomas con seis casillas que hay que rellenar para (si el profesor los ve preparados) poder examinarse y pasar a convertirse en Padawans.

Nos ha parecido una actividad muy original que aún aire libre con ejercicio y ¡espadas laser! Esto último es lo mejor sin duda jajajaja







viernes, 23 de julio de 2021

Un paseo por el Real Jardín Botánico de Madrid

Tras la visita teatralizada sobre Sabatini, decidimos quedarnos a dar un paseo por el Real Jardín Botánico. Hacía años que no lo pisaba y la verdad es que es una pasada recorrer sus sendas.

Aunque, huyendo un poco del calor, empezamos nuestro recorrido por el pabellón Villanueva que recoge dos exposiciones la mar de interesantes. 

Una de ellas nos presenta las fotografías finalistas y premiadas del certamen Fundación ENAIRE 2021. Muy curiosas y expresivas. 

Es alucinante como una fotografía puede transmitir tanto y de una forma tan diferente a cada uno. Lo mejor es interpretar primero las piezas expuestas de forma personal y luego leer la explicación. 

La diferencia entre lo que quería expresar el autor y lo que nos llega a cada uno de los espectadores según nuestras experiencias, conocimientos y forma de ser.

En el otro extremo han montado otra exposición que me pareció muy original e impactante, Doom city. Del ser nómada al ser sin lugar de Monserrat Soto. 

Con una amalgama de diferentes plataformas y artes plásticas nos adentramos en el mundo personal de la autora y su percepción de las sociedades y los individuos que las conforman. 

El camino a recorrer en esta visión personal está señalizado y los nombres de las sendas que recorremos son altamente descriptivos de lo que cada tramo quiere simbolizar. 

En nuestro deambular pasaremos por seis tramos a los que llama Reserva tiempo Roto, Avenida de la legalidad de lo ilegal, Carretera al Imperio, Limbo Bulevar, Avenida de la ilegalidad de lo legal y Camino Infierno Ciego. Me pareció una experiencia bastante inmersiva.

De ahí nos fuimos directamente a Jardín de bonsais que es impresionante, aunque no conseguí sacar muy buenas fotos por mucho que me esforcé. 

Las curiosas plantas tenían un frondoso seto de fondo que impedía que destacaran. 

Aunque en directo, con fondo verde o sin fondo verde, eran impresionantes. Todos y cada uno de los mini árboles expuestos.

Hay muchísimos y estuvimos un buen rato admirando cada detalle de esta colección que Felipe González donó el jardín botánico. 

Me alegro mucho de que esté abierta al público general y la podamos disfrutar todos.

También nos pasamos por el fantástico huerto que han montado, más acorde con aventuras de fantasía que con lo que tengo en mente de lo que es uno tradicional. 

Y más aún cuando lees que nada de lo que ahí se recoge es apto para el consumo. Casi te viene a la mente más una maldición o ponzoñosos venenos que los efectos de la polución o el tipo de tratamiento de pesticidas que les den, que es lo más realista, claro. Pero también más aburrido.

Lechugas rojas, flores de alcachofas, enredaderas de calabazas... y todo presidido por un espeluznante espantapájaros. Escenario ideal para muchas aventuras épicas en...mmm... ejem... huertos.

Tras el huerto deambulamos por los caminos que cruzan este maravilloso jardín lleno de plantas extraordinarias. 

Y muchos insectos también, como es lógico. Algunos realmente espeluznantes. Realmente, este lugar es genial para despertar en niños y adultos el interés por la botánica y su historia.

Espero que no pase mucho tiempo hasta que volvamos a visitarlo. Lo disfrutamos muchísimo.









jueves, 22 de julio de 2021

Visita teatralizada familiar: Sabatini en el jardín botánico

Con motivo del 2021 Año Sabatini, el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración de muchas otras entidades, ha puesto en marcha un rico programa de actividades. Lo cierto es que a mí me pasó desapercibido hasta que hace bien poquito me pasó el link una amiga y encontré algunas actividades que llamaron poderosamente mi atención. 

Una de ellas la visita guiada teatralizada que tuvo lugar el 4 de julio en el Real Jardín Botánico de Madrid: Itinerarios teatralizados para familias "Sabatini en el Jardín". La verdad es que no hay que perder de vista la página de la central de reservas del Patrimonio cultural de Madrid, hay cositas muy interesantes y gratuitas.

El caso es que rápida y veloz apunté a toda la familia a un par de actividades, entre ellas la teatralizada. Y encima tuvimos la suerte de que mi amiga apuntó a su familia a la misma. Ir con amigos es más divertido.

Nos presentamos allí a la hora indicada y nos facilitaron unas pegatinas verdes fosforescente para que se nos identificara bien. Nos dejaron pasar al recinto y nos invitaron a pasear hasta que comenzara la visita, pero como vinimos con poca antelación nos quedamos bien cerca para no perdernos nada.

Pronto unos guías nos condujeron hasta el lugar dónde nos esperaba una de las hijas del gran arquitecto italiano para comenzar a contarnos la historia de su padre entre grandes aspavientos y chascarrillos. A su monólogo pronto se une un antiguo ayudante de tan insigne figura histórico buscando financiación para una gran idea que ha tenido.

Y así, entre risas, riñas, rememoranzas y datos curiosos acompañaremos a este pizpireto duo de aquí para allá por los maravillosos paseos del jardín cuyo trazado inicial fue obra de, como no Francesco Sabatini. A los adultos nos hizo gracia la verborrea y gracia de los actores. Más el cómo lo contaban que lo que contaban: una avalancha de nombres y datos. Pero justo por esto último que comento, los peques acabaron por aburrirse del discurso.

Lo cierto es que los actores tienen un mérito tremendo al conseguir hacer ameno un diálogo bastante denso. Los chiquillos desconectaban su atención de vez en cuando y, de repente, volvían a prestar atención de forma intermitente. Sobre todo cuando la escena se volvía más visual. Pero lo cierto es que disfrutaron más de la visita libre que hicimos después que de las evoluciones de los personajes históricos. 

En cambio, a mí me gustó muchísimo y aprendí bastante de la relación de Sabatini con el jardín botánico y de su vida en general.