viernes, 29 de junio de 2018

Aprendiendo a estructurar relatos

Mis hijos necesitan mucha práctica para mejorar la letra, ortografía y expresión escrita, así que tengo pensado hacer muchas actividades de repaso relacionadas con estos temas durante las vacaciones dentro de nuestro juego de verano. La idea inicial era usar Story Cubes para una de esas tareas y que me escribieran una historia con el comienzo, nudo y desenlace bien definidos. Peeero, mira tú por donde que no los encontré. ni el original, ni el de la prehistoria, ni el de mitología... Anda que no tenemos!! Pues ninguno. Por supuesto, cuando llegó su padre los encontró en un segundo, pero para entonces yo ya me había buscado la vida.

Buscando el juego me encontré con las piedras pintadas que me regalaron por participar en un concurso de logos para el AMPA del colegio de los peques y me parecieron un recurso excelente para lo que tenía en mente.

Encima, algunas de las piedras las habían pintado ellos hace algún tiempo con lo que la motivación de usarlas era incluso mayor. Pensé en que cogieran tres al azar, pero ellos me propusieron otra cosa. Preferían elegirlas conscientemente y que fueran más de tres. Se les ocurrió que, después de escribir el cuento me pondrían las piezas que habían utilizado en la parte de la historia correspondiente como parte del ejercicio.

No me pareció mala idea, así que acogí la variación alegremente.

Daniel cogió cinco e Iván las usó todas... Hasta que les expliqué que el cuento lo tenía que hacer por escrito y no sólo oral. Entonces, dejó algunas de las piedras de lado para trabajar un poco menos.

Esto fue lo que se le ocurrió a Daniel:

"Principio: En un videojuego muy chulo que jugaba a las tres de la tarde sucedió algo muy extraño.
Desarrollo: Los monstruos empezaron a venir de mil en mil. Parecían imparables, pero tenía solución.
Final: Tiré una bomba atómica y me pasé el nivel como quitarle un diente a un cubo de mantequilla asesino."

Y esto a Iván:
"Principio: un niño perdido vió una niña pintando y entró en un castillo. Un cuadro parecía mirarle.
Desarrollo: Se asomó a una habitación y vio una abuela siendo exterminada por un fantasma.
Final: El fantasma le lanzó una estrella y el niño volvió a su casa."

En fin. Habrá que seguir insistiendo en el tema.

jueves, 28 de junio de 2018

Cuestionando al ratoncito Pérez

Hace poco mi niño pequeño me asaltó extremadamente feliz porque se le movía un diente. Fue a enseñármelo y, ¡plop!, se quedó con él en la mano. Nunca había visto una caída de diente de leche tan rápida. Iván estaba entusiasmado pensando ya en lo que se compraría con el euro que le iba a dejar el señor Pérez bajo la almohada. Que por cierto, al final fue un militar que encogía hasta caber en una huevo, una cosa rarísima, pero si a él le gusta...

Al poco, el mayor me asaltó hecho una mar de dudas, "Mamá, el tema del ratoncito pérez me escama un poco. No es muy creíble toda esa historia de los dientes y las monedas. ¿No crees? Porque... ¿Cómo sabe él cuándo tiene que venir? ¿Cómo se entera de que está el diente debajo de la almohada?"

Ante las preguntas excçepticas yo siempre adopto la misma postura. Una estrategia que me funciona de maravilla: "Hijo yo sé, lo mismo que tú".

Y así hice también en esta ocasión: "Pues no sé Daniel. Yo sólo sé lo que me cuentan como tú. No tengo ni idea de cómo se las ingenia el ratoncito para acarrear dientes y monedas" le contesté, y me quedé tan pancha. Bala esquivada. O eso pensé.

"Pero, mamá, imagínate que, en realidad, el ratoncito Pérez no existe. Imágínate que es una persona la que pone las monedas y coge los dientes de las almohadas", uy uy uy... Esto se pone peligroso. Tenía que contratacar.

"¿Estás pensando que todo forma parte de un plan maquiavélico para dominar el mundo?", sugerí, "Quizás las monedas que nos dejan en las almohadas tienen nanorobots que nos lavan el cerebro para hacer lo que ellos quieren".

"Entonces, entonces... a lo mejor eres tú misma la que nos pone la moneda sin saberlo", aventuró el pequeño. ¡Jolín con estos peques!

"Pues puede ser. A lo mejor me levanto sonámbula dirigida por el lavado de cerebro de las monedas con nanorrobots que me pusieron cuando era pequeña", le seguí la corriente. Negarlo hubiera sido demasiado sospechoso.

"O alo mejor, el ratón Pérez en realidad es una pavo con mochilas cohetes que se meten en tu habitación a dejarte la moneda y llevarse tu diente porque son dientívoros" aseguró muy emocionado el benjamín, muy metido en su papel de investigador del misterio.

"¡¡Dejad de decir tonterías!!" nos cortó medio mosqueado el mayor, "Está claro que el ratoncito Pérez es en realidad ¡nuestra portera!"

"¡¡¡Quéeeee!!!", exclamé patidifusa.

"Pensadlo bien. Todos los niños de la escalera le informan de que se les mueve un diente. Luego ella les va preguntando como va la cosa... ¡hasta que se cae! Y es de las primeras en enterarse. Estoy seguro de que tiene una llave maestra que abre todas las puertas y le permite introducirse en las casas por las noches.

"Eso es un poco inquietante. ¿No?", nuestra portera es puro amor pero que esas ideas de personas que se introducen en casa ajenas con llaves maestras.... "Además, crees que ella se va a ir a las casas de todos los niños..."

"¡No!", me cortó. "¿Es que no lo entiendes? ¡Son los porteros! Los porteros de todo el mundo son los que se llevan los dientes y dejan la moneda", aseguró vehemente y muy feliz con su gran descubrimiento deductivo.

"¿Y para qué los quieren?", le chafó su hermano.

"¿Eeeeh? Eso aún no lo sé. Hay que descubrirlo", contestó muy digno.

"Pues yo sigo pensando que mi teoría de los pavos dientívoros es más posible",  comentó Iván entre dientes para no molestar a su hermano y mirándome a mí en busca de apoyo.

Una menda aprovechó la ocasión para aconsejarles que plasmaran sus teorías en el diario de campaña del juego que estamos haciendo y se ganaran unos puntillos. Y claro, ellos encantados. Aunque estamos teniendo muchos problemas con las fichas del diario. También es una cuestión de teorías incompatibles. Yo creo que tiene que hacerlas con buena letra, correcta ortografía y frases inteligibles y ellos que con un cutre dibujo ya voy servida ainsss.

miércoles, 27 de junio de 2018

Luis y los alienígenas

Este viernes se estrena una película divertidísima, ideal para ir con los niños y sortear las horas de calor con el aire acondicionado del cine mientras no echamos unas risas. Luis y los alienígenas sigue un esquema muy típico encajado a base de escenas graciosas y de acción en las que los adorables protagonistas harán lo que haga falta para conseguir su anhelado y absurdo objeto de deseo.

Tres alienígenas blanditos e inocentones aterrizan accidentalmente en el jardín de Luis, un niño de doce años que crece en un entorno difícil y que aún así es una maravillosa persona. Entre ambas partes surge una relación de amistad a raíz de la necesidad de ayuda mutua, los aliens para lograr tener entre sus manos lo que han venido a buscar y Luis para escapar de la inquietante responsable de un internado para niños problemáticos.

Los secundarios tienen personalidades muy exageradas y, como viene siendo habitual, tenemos al típico enemigo matón, el padre obsesionado con su trabajo que no presta atención a su hijo, el amor secreto... entre otros también con rasgos y características muy marcadas.

Mis hijos se partieron de la risa con los chistes simplones basados en tortazos y eructos que salpican todo el guión y, sobre todo, se enamoraron del más gamberro de los extraterrestres que siempre la está liando con sus trastadas. Aunque les encantaron los tres bichitos blandiblu capaces de meterse en las situaciones más subrealistas a los tonto.

Los peques casi no podían mantener el culete en sus asientos durante la trepidante escena final. Todos los niños del cine saltaban en sus asientos incapaces de gestionar tanta emoción. Entonces llegó el final y mis dos chiquillos se giraron para hablarme a la vez de lo que les había gustado.

Los dos siguen comentando las jugadas más divertidas de la peli y repitiendo las líneas de diálogo que más les había llamado la atención. A veces jugamos a que uno se come el pelo de otro y comienza a imitarle de forma exagerada: "Soy mamáaaaa y quiero dormiiiir zzzz  zzzzzz". Si quieres entender el juego tendrás que ver la peli primero jajaja



martes, 26 de junio de 2018

Un juego épico para repasar en verano

Estoy cansada de discutir con mis hijos para que se sienten a hacer las tareas más desagradecidas como son las de caligrafía y el inglés. Ante todo lo que no sea un juego tuercen el gesto, así que se me ocurrió gamificar un poco la cosa para tenerlos motivados. ¡Y vaya si he tenido éxito! Demasiado.

Mi primer error fue contarles mis planes. A partir de entonces los tuve exigiéndome resultados a cada segundo: "¿Empezamos ya el juego?", "¿Que has hecho hoy?", "¿Sólo eso?", "¿Cuando empezamos?", "¿Empezamos hoy?"... ¡Y ni siquiera habían terminado el cole!

Mi idea de comenzar en julio se fue totalmente al traste. A duras penas conseguí retrasar la cosa al primer finde de las vacaciones. Trabajé contrarreloj para tener preparado algo decentito. Y por fin les presenté los materiales básicos el último día de las clases.

En su poder tenían un diario de campaña, un estuche con lápiz y goma y libros de repaso. Se miraron todo muy entusiasmados.

Cuando les enseñé la tienda se volvieron locos y exigieron de nuevo empezar ya. Pero yo fui dura como una roca y no fue hasta el día siguiente que comenzaron a hacer cosas puntuables. Eso sí, con un descontrol tremendo porque yo también estaba hasta arriba de tareas y no pude estar encima de ellos.

Pero mejor empiezo por el principio...

A Danipurni y Gatonur, mis dos hijos, los ha raptado un malvado dragón, al que han bautizado Dragogato Cuchufleto, para obligarles a realizar tareas y misiones en su provecho. A cambio les da punto (en forma de dinero de juguete) que podrán intercambiar por objetos o bonos los días de Mercado. Pero la cosa no es tan fácil como trabajar y cobrar, porque el mal comportamiento resta puntos, e incluso puede cobrarse una de las diez vidas que tienen en sus fichas de personajes. Para derrotar al dragón y escapar, tendrán que encontrar los siete signos mágicos que se dan por extremado buen comportamiento o en misiones especiales.

Hacer tareas de repaso es lo que más puntos da, pero si llevamos a cabo misiones, talleres o excursiones también nos podemos llevar puntos, aunque muchos menos, que son cosas divertidas. Eso sí, hasta que la actividad no queda registrada en el diario de campaña, el dragón no suelta ni un céntimo, así intentamos mejorar ortografías, caligrafías, la expresión escrita etcétera. En este punto inicial me he dado cuenta de que nos queda muuuuucho camino que recorrer.

Las misiones consistirán retos, juegos de mesa, programación con code.org, trabajos de investigación... Los talleres serán de cocina, manualidades, experimentos... Y las excursiones tendrán que ser convenientemente plasmadas en los diarios de campaña con información previa, lo que han vivido y sus conclusiones.

Los puntos se pierden por no hacer caso, por mala educación, por portarse mal, etc. Con comportamientos extremos también se pierde una de las diez vidas que tienen inicialmente. Si mueren pierden el juego, pero tranquilos que hay bono para resucitar (por un módico precio, claro).

El juego se desarrolla en 30 días, que no tiene que ser seguidos. Tendremos días de descanso para que no se quemen.

Cada siete días trabajados tenemos día de Mercado, aunque le he puesto uno a dos días de comenzar porque si no les da un patatus. Durante ese día pueden comprar un objeto por cabeza y todos los bonos que quieran, que los hay de muchos tipos: poner a mamá contenta en cualquier situación, ganar cinco minutos más de videojuegos, convertir una tarea fallida en un éxito, me salto una ducha, poción de curación para una vida... Esta tienda nos está sirviendo para manejar dinero, hacer cálculos matemáticos, aprender a elegir y esperar por lo que uno quiere, a ahorrar... El primer día de mercado estuvieron más de una hora deliberando entre los dos qué comprar. Al final uno compró las anillas para la piscina y el otro un videojuego llamado Rider que te puedes bajar gratuitamente en la tablet. Así se pusieron de acuerdo para compartir sus nuevas posesiones.

El sábado, Iván se lo tomó tan en serio que ganó 6.000 puntos en un solo día. Daniel ganó menos porque sus fichas de repaso son más difíciles y se cansó antes de hacerlas. El pequeño se portó como una angelito y el mayor, pues el el mayor perdió una vida, ejem. El domingo perdieron más de 2.000 puntos por mal comportamiento ambas partes, pero una que es maja y simpática les redondeó a 2.000 (aaaainsss si es que soy muy blandita). Y ayer los recuperaron a base de fichas de repaso. Daniel está a saco con MARS, una aplicación de SM. A pesar de que es para más mayores le está flipando. La hace con mi ayuda, pero es que muchas cosas las tiene que hacer con mi ayuda. Como los ejercicios de inglés.

También les he comprado unos cuadernillo de actividades de los Superpreguntones que les encantan porque son divertidísimos, pero que algunas hojas tengo que adecuarlas a la edad de Iván. En fin, que me estoy pegando un currazo tremendo y hemos tenido que poner horarios para que pueda dedicarme también mis labores.

En cuanto a los talleres, hemos hecho shushi para la cena, bizcotaza para merendar y hemos comenzado el experimento de los huevos saltarines. Misiones hemos tenido algunas deportivas: huir del zombi ciego (la gallinita ciega), hacer un circuito con una pelota para acabar metiendo en la portería, buscar las anillas en las piscina... Voy improvisando. ¡No me pidais más!

Consejo importante: si vais a hacer el juego es muy muy muy importante llevar un excel detallado con los puntos que ganan, las penalizaciones y el por qué de todo para que cuando os vengan reclamando tengáis argumentos. No veáis que duros se ponen cuando se trata de sus puntos. Que si no me has sumado esta ficha, que de dónde sale esa penalización, que hay 100 puntos que no les cuadran... ¡Que mareo!

Os pongo el link al archivo en  Google drive por si alguien quiere el material que estamos utilizando. Si no os funciona mandadme un correo a dacilm@yahoo.es y os lo envío.


lunes, 25 de junio de 2018

Omm, el juego de yoga

Omm es un bosque hechizado en castigo por la irresponsabilidad de sus habitantes. Sus ríos se han secado y los árboles ha desaparecido. ¿Te unes a esta aventura para salvarlo? Ésta es la historia que da comienzo a un divertidísimo juego basado en las asanas de Yoga.

A mí me encanta la idea porque soy fiel defensora de los beneficios de practicar Yoga en niños nervioso o inquietos como mis dos churumbeles, que son más majos que las pesetas, pero no les hace falta mucho para comenzar a rebotar contra las paredes.

Esta práctica les beneficia mucho porque, para empezar les relaja (que no es poco), pero además también es ideal para desarrollar a creatividad y la inteligencia emocional. Con este juego también se trabaja la paciencia, la cooperación, el esfuerzo y la empatía. Al integrar elementos de Mindfullnes les ayuda a a tomar conciencia plena del momento presente y la realidad.

En este caso, nos hallamos ante un juego cooperativo para cuatro personas, recomendado a partir de cuatro años, en el que el objetivo es salvar el bosque antes de que anochezca.

Dentro de la caja encontraremos un montón de vistosos componentes:
- El tablero
- 25 cartas de posturas de Yoga (asanas)
- 4 fichas de marcadores
- 32 fichas de árboles
- Un dado con una cara especial (esto les encanta a mis hijos)
- 8 fichas de estrellas
- 1 puzzle mandala
- Y, por supuesto, el libro de las reglas

La mecánica es tan sencilla que se puede explicar en cinco minutos con lo que se pierde poco tiempo antes de comenzar a jugar. Que es lo que quieren los peques.

En primer lugar, cada jugador coloca su ficha de marcador en una casilla a su elección que sea del mismo color. Comenzamos nuestro turno tirando el dado. Si sale el símbolo adoptamos la postura del loto y perdemos el turno. Tenemos que permanecer en esa postura y recitar el mantra "ommmmm" hasta que nos vuelva a tocar para obtener una ficha de árbol.

Si el dado muestra un número avanzamos esas casillas, pero si no caemos en nuestro color nos toca retroceder a la que estábamos al comienzo del turno. Si caemos en una casilla especial realizamos la acción que se nos indique, que puede ser hacer una postura de Yoga, avanzar, retroceder, cambiar de sentido, inventar nuevas asanas, perder árboles...

Detrás está Editales, una pequeña editorial que han puesto en marcha apasionados de los juegos de mesa.

La creadora de esta bonita iniciativa, Raquel Piñero, tiene mucha experiencia con la práctica del Yoga, los niños y el desarrollo de materiales didácticos. Tiene otros dos proyectos maravillosos: las cartas juego Yoguicards y el libro Cierra los ojos Ona. Las primeras las tenemos y nos están dando muchísimo juego.

Las ilustraciones corren a cargo de Lorena Azpiri, con una gran experiencia en arte digital sobre todo. Creo que ha logrado captar el espíritu del juego a la perfección con unas imágenes vistosas y frescas que llaman mucho la atención de los niños. O por lo menos así me lo han dicho mis hijos cuando les enseñé el proyecto.

Ellos siempre se apuntan a una divertida sesión de Yoga, así que les ha encantado la idea de mezclar el tema con una de sus aficiones favoritas: los juegos de mesa.

Si queréis formar parte del proyecto sólo tenéis que visitar su página de Verkami y elegir vuestra aportación.

viernes, 22 de junio de 2018

Princesas Dragón, el monstruo de las profundidades

Vuelven las Princesas Dragón y esta vez las vamos  a ver nadando cual pececillos y con una aliada de lo más inesperada en El Monstruo de las Profundidades.

En esta nueva aventura tendrán que viajar a lo más profundo del océano para resolver el misterio de las luces submarinas. Desde las nubes, las protagonistas deciden acabar con su mortal aburrimiento bajando a investigar. ¿Que por qué están en las nubes? Pues eso lo explican en el tomo anterior: Los hermanos tormenta.

¿Que encontrarán bajo el mar? Pues muchas aventuras y situaciones tremendas, que por algo son las princesas Dragón. Y siempre se lía parda con ellas. Además van a conocer un nuevo amigo muy majo y escéptico. ¿Lograrán que crea en la magia? ¿Él las convencerá de que la ciencia es divertida? ¡Vaya reto! Para empezar este chico confunde a Gumi con un mimoso gatito, ¡que despiste!

A mis peques les ha encantado este nuevo tomo. Sobre todo porque lo cuenta Koko, su princesa preferida. Hay que reconocer que la princesa negra tiene mucha gracia con sus ansias de ser una chica dura y guerrera, e intentar ocultar a toda costa un corazoncito muy grande.

¡Lo que nos hemos reído con sus historias! Y eso que lo que nos confiesa es un pelín triste, porque, la chica de carácter más fuerte del grupo y poco dada a lo sentimental se encuentra sola y quiere una familia que la quiera. Eso le pasa porque aún no se ha dado cuenta de que ya la tiene, aunque no sea consanguínea. Será mejor que la descubra pronto porque está en juego una decisión muy muy equivocada.

Y no os cuento más, que lo divertido es leerlo de principio a fin. No que te lo cuenten.

Nosotros lo hemos leído en familia durante la hora del cuento, que es como más le gusta a ellos disfrutar de las nuevas lecturas. Luego se lo llevan a su cama y los disfrutan a solas. Y por turnos, porque sólo hay uno para los dos. Así aprenden a tener paciencia y a esperar.

De todas formas, el que espera se lleva los tomos antiguos y les da un buen repaso, así que ambos están la mar de entretenidos.

jueves, 21 de junio de 2018

Un día en Faunia gracias a Literatura SM

Después de presentarnos su nueva aplicación para repasar en verano de forma divertida, SM nos invitó a una visita guiada por Faunia. En realidad, durante la presentación los niños ya habían visitado unos pabellones mientras sus padres escuchábamos la charla. ¡Hasta les habían dejado alimentar a algunos animales! Que suerte.

Los míos llegaron emocionados y con ganas de mucho más. Nuestra guía tenía mucha mano con los niños, se lo camelaba enseguida para que la siguieran y estuvieran atentos a sus palabras. Daniel, como siempre, se puso a la cabeza de la fila sin importarle dónde paraban sus padres y hablando por los codos con la monitora. Siempre igual. Para estas cosas es tan independiente que da miedo.

Mientras Iván se pegaba mimoso a nosotros para que no se nos ocurriera desaparecer de nuevo. Desde luego no se parecen en nada estos dos.

Hacía un calor tremendo, así que nos vinieron muy bien las cantimploras de plástico blando que nos metió en las bolsas SM. Teníamos a los peques de lo más hidratados y entretenidos para ir a rellenarlas en cuanto nos cruzábamos con un baño. También me pareció una excelente idea añadir pomperos. Muchos de los peques los estrenaron inmediatamente, pero los míos estaban tan interesados en su entorno que decidimos dejarlos para una tarde de parque.

Las visitas a Faunia son geniales para aprender geografía y ciencias naturales. Desde luego creo que nuestros anfitriones, expertos en educación, acertaron de pleno con la experiencia que nos ofrecieron.

Mis hijos no paraban de preguntar sobre todo lo que veían y luego venían a contarnoslo a nosotros. Como siempre, lo que más les llamó la atención fue la instalación Veneno. No se cansan de recorrerla y comparar qué bicho es más nocivo y por qué.

La visita guiada estuvo muy bien. Cuando terminó tuvimos que ir a ver el espectáculo de las focas por exigencia infantil, aunque los padres no pensábamos en otra cosa que en comer. Cuando por fin llenamos la barriga nos dimos una vuelta por libre por el parque.

No nos dio tiempo a verlo todo porque los peques se empeñaron en pasar un buen rato en los columpios, a pesar del calor, y porque de los pabellones que visitaron ellos en su primera visita sólo quisieron repetir el de los cocodrilos. Según Daniel, es su preferido, pero todos sabemos que Veneno pesa más en su corazón. Buscando personajes famosos encontramos a Dori, Nemo y Womper Lomper. Que divertido.

Entre unas cosas y otras se nos hicieron las mil y los papis ya notábamos el cansancio, así que les convencimos para volver a casa sin que armaran mucho jaleo. En el coche siguieron contándonos su aventura sin papis. "Me lo he pasado genial", soltó el mayor. El pequeño no dijo nada, pero es porque ya se había dormido hacía un rato...







De merienda saludable con las amigas






A mamá hay que hacerle caso, si no se enfada

Encontramos al Pokemon Womper Lomper

Con tanto calor viene bien una duchita


Somos muy guays



Los bichos más peligroso de Faunia

Voy a por ti...