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domingo, 1 de septiembre de 2024

Playas de Tenerife-Verano 2024

Otro verano mas que tiramos a Tenerife para ver a la familia. Antes íbamos a Gran Canaria, pero mi madre decidió mudarse cerca de mi hermana y se cambió el destino.  A Daniel le dio penita porque fue algo muy repentino, pero yo sólo podía pensar en las nuevas posibilidades de turismo que se nos abrían ante nosotros.

Es curioso, porque en Las Palmas de Gran canaria ya nos habíamos acomodado y no sentíamos la necesidad de movernos mucho, pero ahora que vamos a Santa Cruz nos ha vuelto a dar la vena por explorar. De hecho, ahora vamos mucho más a la playa de antes y las tenemos más lejos.

Es verdad que solemos ir a la que tiene mi hermana más cerca, pero a veces nos damos el salto a La playa de las Américas, aunque este año nos pilló un temporal de viento que hizo que todo fuera más emocionante, arenoso y lleno de olas.

También fuimos testigos de un curioso accidente. Dos chicas pensaron que era buena idea colgarse e las hojas de palmera para hacer posturas gimnásticas. Evidentemente, a una de ellas se le rompió la hoja y acabó en el suelo con la espalda muy arañada. Por un lado no dio pena, pero por otro... ¡A quién se le ocurre!

Pero por lo demás, lo pasamos genial tomando el sol, jugando con la arena y bañándonos en el mar, que son cosas que en Madrid no podemos hacer.


domingo, 7 de enero de 2024

Ambiente navideño en Santa Cruz

Muchas veces nos parece más verde lo que hay en el jardín del vecino. Nos fuimos a buscar ambiente navideño a La laguna y resulta que en Santa Cruz también lo teníamos a raudales.

Y esta vez las fieras iban con mejor talante porque habían venido por voluntad propia y no arrastrados como en la ocasión anterior. Así que no acabé terriblemente agotada de lidiar con ellos.

En la capital de Tenerife también encontramos un inmenso despliegue de estructuras iluminadas, calles con guirnaldas de leds, árboles que parecía salidos de un bosque encantado... La magia casi se podía oler.

Piensa bien lo que me vas a pedir
Además se podía interactuar con algunas piezas como los renitos a los que les prestabas tu cara o el trono de rey mago donde te podías sentar. Todo muy divertido. Lo pasamos genial en el paseo.


Lo mejor fue que lo coronamos entrando a cenar a una restaurante hindú. A las fieras les encanta probar gastronomía de otros países, así que por eso supongo que venían tan entusiasmados esta vez. Sabían que acabaríamos degustando deliciosos platos hindúes.

Y qué gano yo



No hagáis esto con vuestros hijos XP



Mejor pídeme los regalos a mí


Ambiente navideño en La Laguna

Nos habían dicho que La Laguna se ponía precioso en Navidad, así que no dudamos en coger el autobús y plantarnos allí con muchas ganas de comprobarlo. Efectivamente estaba preciosa. Normal, teniendo en cuenta que la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es que ya de por sí es bonita en cualquier época del año. Pero, como todo en estas fiestas, todo se había teñido de la magia navideña y como que brillaba más.

Estilo Grinch
Seguramente porque estaba hasta arriba de luces por todos los lados: árboles, suelo, calles, paredes, balcones... Pocos lugares se salvaban de la iluminación. Y de la gente, porque había mogollón de gente paseando y disfrutando del ambiente igual que nosotros.

También habían enormes construcciones lumínicas con formas de árboles, regalos, bastones... y todo lo que recordara a la Navidad. Y todos buscando el mejor hueco para hacer la foto de Instagram. Alguna foto no quedó muy para enseñar, pero menudas risas. Que nos quiten lo bailao.

Aquí el único feliz, el padre
Acabamos la aventura en una cafetería con mucho encanto y muchos problemas de abastecimiento. Aún así cenamos estupendamente y la camarera que nos atendió era un amor e hizo muy divertida la yincana de pedir algo de la carta que les quedara. Estaba hasta arriba de gente y yo pensé. Aquí estamos todos pensando que vamos a elegir a la carta y resultan que son lentejas, las tomas o las tomas porque no nos ha llegado el pedido y es lo que hay. Todos con una sonrisa en la cara y charlando animadamente: ¡más milagros de navidad! O a lo mejor es que los canarios se toman esto con mucha más calma que los madrileños en plan "traiga lo que sea que la alegría ya la ponemos nosotros". No sé. El caso es pasar un buen rato y consumir, que sin consumir ni es Navidad ni es ná.

¿A que parece todo muy bonito? Pues no, porque las fieras a veces estaban entusiasmadas con lo que veían y al siguiente segundo de morros porque no querían ir y les habíamos obligado. Sólo normalizaron su comportamiento bipolar cuando nos sentamos en la cafetería y su único objetivo paso a ser llenar la barriga. Hasta entonces menuda montaña rusa emocional. Acabé agotadita de lidiar con ellos.




sábado, 6 de enero de 2024

Fin de año en Tenerife

El caso es que llegamos a tiempo para despedirnos de 2023 acompañados de mi familia canaria, así que vamos a olvidar lo malo. Con malo quiero decir la #@$%& de las huelguitas, siempre jorobando al pobre viajero que sólo quiere ver a su familia... Pues eso, que llegamos, e incluso pudimos regresar, aunque tres días después de los previsto. Con eso nos quedamos.

Y con que lo pasamos genial en Nochevieja. Primero nos fuimos a dar una vuelta para ver el ambientillo por el barrio de mi padre y le encroquetamos al hijo a mi hermana. Por lo visto no les gustan los parques de arena, pero vio a sus primos hacer el loco y no pudo resistirse a seguirles. Así que tuvieron que meterle en la ducha después y meter estropajo para que volviera a su color original. Nada grave porque tenía ropa en casa de mi madre, así que no tuvo que romper el año como dios lo trajo al mundo. Además, como yo siempre digo "Niño sucio, niño feliz". Y no me saquéis de contexto la frase, que "us" conozco.

En venganza al encroquetamiento de su vastago, mi hermana trajo un karaoke pensando que nos daría vergüencita, pero que va. Ahí estuvimos dándolo todo y jugando a adivinar la canción que se tararea. Esto último es aún más difícil que cantar sin escuchar la letra y siguiendo la musiquita. Y aún así hubo milagrosos aciertos, ¡incluso a la primera! Spoiler: Yo no fui uno de los de oído portentoso sino más bien al contrario, pero y lo que me reí, qué. Hubo dos de pecho, gallos, gallinas, graves, agudos, imaginación al poder, locura desatada... en fin, un poco de todo. Vamos, que me dio la impresión en algún momento de que mi hermana se arrepentía de lo que había hecho. Creo que más o menos fue cuando le empezaron a "sangrar los oídos, más o menos en el momento en el que cogí yo el micrófono y ya no lo quería soltar.

Qué pena que tuvimos que dejar la vena artística para luego porque ya se acercaba la hora del H del día D. Mi madre se había acordado de comprar uvas, pero a mi hermana se le olvidaron los Lacasitos, siendo ella una de los damnificados. Afortunadamente llevábamos frutos secos para el avión y no nos los habíamos comido. ¡Un milagro de la Navidad!

Y todos los uvofóbicos (había unos cuantos) pudieron atragantarse a gusto al ritmo de las 12 campanadas gracias a nuestros anacardos.

Yo soy pro uvas, pero también soy pro trampas y de comenzar en los cuartos. Qué le vamos a hacer. Cada uno tiene lo suyo. Lo importante es ganar... digoooo, terminar con el último dong. Y eso lo logré. Sin atragantarme, ni pasarlo mal. Tan a gusto.

Y a besarnos, abrazarnos, felicitarnos... con cervecita y refrescos, porque tampoco se acordó nadie del champán o el cava. Algo que se agradeció enormemente porque a casi nadie le gusta. Es más, pondría en la mano en el fuego a que no le gusta absolutamente a nadie y que se tiraba todo el contenido de las copas por el fregadero. Menudo gasto tonto, ¿no? Pero nosotros ahí años tras año comprando el líquido espumoso para luego tirarlo. A ver si hemos aprendido por fin y el próximo año otra vez empezamos el año con cervecita, que me gusta mucho más. Donde va a parar.

Lo siguiente fue subir a la terraza para ver los fuegos artificiales, pero la cosa estaba muy parada. Es lo malo de tomar las uvas a la hora goda. A la hora, ya sí que se animó más el ambiente y empezaron a estallar cohetes y fuegos artificiales por todos los lados. Menuda fiesta. Nos pasamos un buen rato corriendo de una punta a otra intentando ver todos. Por supuesto no lo logramos, pero fue divertido. Y menudo follón montaron con las sirenas de los barcos y las sirenas de los bomberos. Ambientazo.

Entre pitos y flautas nos fuimos a la cama a las mil, como es normal cuando toca cambio de año.

viernes, 5 de enero de 2024

La Huelga de Iberia que nos jorobó

Nos las prometíamos muy felices con nuestro viaje a Tenerife para partir el año con la familia canaria, pero Iberia tenía otros planes. "Ir, vais a ir. Pero lo de volver no está claro", debieron pensar lo de la compañía cuando se les montón el follón con la huelga del servicio de handling. Aunque al final creo que le vieron la parte buena al asunto. Sobre todo en lo que nosotros respecta que nos timaron pero bien.

Os explico: No nos pusieron ningún problema para cambiar el billete sin coste... por uno mucho más barato que el que adquirimos. Y lo sé porque cuando lo compramos estuvimos viendo las posibilidades de volver el lunes 8 en vez del sábado 6 porque el ahorro era mucho, pero por cuestiones laborales y que no queríamos que los niños perdieran clase, al final decidimos apoquinar. Craso error porque al final nos tuvimos que volver el martes 9 a precio de temporada altísima navideña. ¡Tocate los $%&@#! Y dando gracias, por lo visto.

El caso es que era eso o eso, porque cancelar el viaje tampoco salía rentable ya que la ida, al no estar afectada por la huelga, no estaba tan cubierta y sólo te ofrecían un bono por el dinero que te hubiera costado para canjear por otro vuelo (cubriendo solo la cantidad invertida en el billete cancelado) y con una fecha de caducidad que ni me molesté en mirar. Para qué. Como si fuera a tirar por la borda la posibilidad de pasar parte de las fiestas con mi familia, a la que veo dos veces al año unos pocos días.

Total, que al final el vuelo nos salió muy caro, de importe y en molestias, porque el padre tuvo que hacer encaje de bolillos con el trabajo y los niños perdieron dos días de clase, que en los cursos a los que van no es moco de pavo.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Yacimiento de Atapuerca

Llevábamos mucho años con la visita de los yacimientos de Atapuerca pendiente, así que nos dijimos de este puente de diciembre no pasa. Llamamos para reservar y lo dejamos todo listo para la visita... el día del puente que más llovió con diferencia. Así de suerte tuvimos. Aún así nos encantó la experiencia. Aunque los niños tuvieran el morro un pelín torcido, porque, según ellos tenían frío y se estaban mojando muuucho. 

Es que crecen y se hacen de finolis. Antes ni una tormenta les privaba de una buena aventura. En fin, que un poco sí que les voy a dar la razón porque nos cayó una que ni para qué, pero a mí no me impidió disfrutar de todo.

Empezamos por el centro de interpretación, que en mi opinión de cero en arqueología, me pareció lo mejor, porque era muy visual e interactiva. Para empezar tenía una exposición muy chula en la que se podía manipular casi todo. También es verdad que todo era reproducciones, pero eso no le restaba encanto. Mola más cuando puedes tocar.

Y anda que no podías manipular cosas. Desde herramientas para hacer fuego, hasta otras para pulir, afilar, preparar pieles de animales, hasta un telar o un lugar para pintar en las piedras, incluso cuevas y chozas para meterte dentro a investigar. ¡Una pasada!

La visita guiada también nos gustó mucho. Nos tocó una guía que lo contaba todo de forma muy amena enseñándonos los procesos de cada cosa que explicaba de forma práctica. Luego dejaba que manipuláramos nosotros los materiales y las armas. Lo malo es que como el tiempo no acompañaba, pues tampoco era muy cómodo estar tirando al arco.

Nos contó muchas cosas sobre las costumbres, las formas de vida, los tipos de homos, curiosidades sobre ellos, el arte, las armas y, lo mejor de todo, las incógnitas que aún se tienen sobre ellos, que son muchísimas, porque, claro, no ha sobrevivido ninguno para contarlo. 

Y más nos contaron en el yacimiento, al que nos llevaron en autobús desde el punto al que nos dijeron que teníamos que acercarnos en coche tras la visita del centro de interpretación.

Llegamos pronto y nos dio tiempo a tomarnos una chocolate calentito. Tiene una máquina que los tiene  muy ricos. O a lo mejor es que nuestro cuerpo lo agradeció muchísimo tras el primer aguacero que nos comimos.

El segundo nos cayó mientras nos explicaban más cosas curiosas e interesantes del yacimiento, lo que se ha descubierto y lo que queda por descubrir. ¡Es la mina de oro de la arqueología! Tanto que han tenido que bajar el ritmo de excavación para no agobiar a los investigadores que luego les toca esclarecer exactamente qué tiene entre manos y todo lo que nos cuenta sobre su época.

También nos tocó una guía muy amena y divertida. Con su charla casi no notábamos los efectos del segundo aguacero.

Pero cuando nos sentamos de nuevo en el autobús comenzamos a sentirlos. Estábamos caladísimos. Hubo un momento de caos porque no cabíamos todos en el autobús y algunas personas estaban de pie en el pasillo pensando que les iba a tocar agarrarse de donde pudiera, pero nuestra decidida guía puso orden enseguida. Por lo visto se nos habían colado unos despistados de otra visita. Al final todos volvimos bien sentados y disfrutando de la calefacción del bus.

La verdad es que ahora me han dado unas ganas locas de volver al Museo de la Evolución Humana que es lo que falta de esta visita. Ahí está el auténtico cráneo Miguelón, Elvis la pelvis y el bifaz Excalibur. Ahora que hemos escuchado mucho más sobre cómo se encontraron y cómo se piensa que encajan en el gran puzle de lo que fue la prehistoria hay que volver, aunque aquí ya hemos estado muchísimas veces. Es una museo fantástico.