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sábado, 31 de agosto de 2024

TdN 2024: deportes


Y por último, otra sección de actividades muy divertida, pero agotadora: Los deportes.

Telas aéreas

Este año me atreví a apuntarme a este taller tan curioso. Dudé bastante porque mi capacidad física no es la mejor ahora mismo, pero ¡quién dijo miedo! Me presenté en el polideportivo muy ilusionada y dispuesta a darlo todo. Y todo lo di, porque trajinar con las telas requiere mucho esfuerzo. Pero estoy muy orgullosa de mí misma que hasta logré hacer la voltereta en el aire. Eso sí, la monitora me tuvo que dar la mano para animarme a tirarme de cabeza al vacío. Impone, ¿eh?

Lo único que no conseguí fue trepar por la tela, porque requería más fuerza en los brazos de la que tendré nunca, pero salí de allí muy feliz y con agujetas aseguradas.

Laser tag

Nada más acabar de hacer el loco en las telas me fui corriendo porque me tocaba sesión doble de Lase tag, una actividad a la que me había apuntado con Raúl y las fieras. Fue muy divertido, pero me masacraron por todos los lados todo el rato. Ya no sabía que hacer para no convertirme en el blanco del despiadado bando contrario. Y el que más me acribilló fue mi señor marido. Se lo debió pasar bomba desde su puesto de francotirador el muy sinvergüenza.

Encima no le pillé el truco al juego hasta la mitad de la segunda sesión. Según mis hijos es muy intuitivo, pero yo debo ser negada. Eso sí, aunque pensé que lo de las telas me había dejado para el arrastre, me di cuenta e que aún tenía carrete. No veáis como corría en cuanto empezaban a dispararme.

Ese día me caí en la cama como un fardo, no sin antes haber pasado un ratito por la sala Europa, que a las TdN no se viene a descansar ni un segundo XP

martes, 5 de septiembre de 2023

TdN 2023: Deportes

En las jornadas de Tierra de Nadie se pueden encontrar todo tipo de actividades, entre ellas deportivas. Estas últimas son muy chulas y te dan ganas de apuntarte a todas. Bueno, a mí, excepto la de tiros libres, que yo la puntería la tengo en número negativos.

Pero el resto de propuestas me molaban todas. Como no se puede estar a todo tuve que cuadrar y elegir. Lamentablemente no pude asistir al taller de danza al estilo Bollywood o de telas aéreas o ala clase de espada larga, pero sí a los de lucha escénica y defensa personal, que me molaron muchísimo.

Lucha escénica orientada a rol en vivo

Este taller lo daban especialistas de cine de esos que se tiran por una ventana para aterrizar en colchonetas sin pensárselo mucho.

Nos enseñaron las reglas básicas de la lucha escénica dentro del contexto de rol en vivo. La primera y más importante que todos los implicados estén de acuerdo. La segunda que la distancia de seguridad sea la adecuada para evitar accidentes. me suena que había otra importante, pero ahora mismo no me acuerdo. Eso pasa cuando no tienes tiempo de escribir los post en su momento.

Tras la introducción y el calentamiento nos enseñaron tres golpes básicos: directo, de izquierda o derecha y gancho. Que se llaman de otra manera, pero tampoco lo recuerdo.

También nos enseñaron como reaccionar cuando nuestro contrincante nos lanzara esos golpes. Te dejas el cuello encajando imaginariamente los ataques, pero el efecto que queda es chulísimo.

Lo siguiente fue aprender a encajar puñaladas y balazos. Nos enseñaron un truco muy útil: el del dedito. Consiste en clavarte disimuladamente un dedo donde se supone que te van a impactar. El cuerpo reaccionará sólo por instinto y queda un movimiento muy realista.

Otro aprendizaje muy chulo fue el aprender a caer, pero ese no lo practicamos porque el suelo era de cancha de deportes y hacerlo mal iba a ser muy doloroso.

Me hubiera encantado asistir al taller especial que desarrollaron más orientado a las acrobacias, pero me coincidía con otra actividad. Si el normal me pareció flipante ese debía de impresionar mucho.

Taller de defensa personal

Me apunté al taller de defensa personal porque me encantan las llaves y zancadillas. Jugaba mucho a eso cuando era pequeña  con mis primos y verano cuando se pusieron tan de moda las pelis de artes marciales y me trae buenos recuerdos.

Nuestro profesor me pareció muy realista. Nos enseñó trucos para liberarnos de agarradas o inmovilizaciones y salir corriendo. Enfrentarse en una pelea nunca puede salir bien por mucho cinturón negro que seas.

Su ayudante también era majísima y nos ayudó mucho para enseñarnos las técnicas de las llaves y movimientos.

A mi compañera de práctica ya la conocía del taller de crochet, así que algo de confianza teníamos. Lo que nos pudimos reír intentando emular al profesor y a su ayudante sin matarnos. Sobre todo en la parte en la que teníamos que hacernos zancadillas y tirarnos al tatami.

La verdad que me lo pasé en grande. Y pude impresionar a las fieras con mis recién adquiridos conocimientos. En clase nos enseñaron a hacer bien el mataleón, una técnica que usan en sus juegos mis churumbeles, desgraciadamente. Aunque de pequeños casi todos hemos hecho el cafre de una u otra manera así que sólo puedo pedirles prudencia y sentido común.

Más que el que tengo yo, que no dudé en enseñarles lo que hacían mal con esta técnica, que, por cierto, se puede usar de dos formas: Para asfixiar presionando la tráquea o para hacer que el oxígeno no llegue al cerebro, presionando dos venas laterales del cuello.

Los peque quedaron tan impresionados que no dudé en preguntar al organizador si el próximo año podía hacer un taller para más jóvenes cuando me lo crucé por las instalaciones. En un principio, no le pareció mala idea, pero Raúl nos puso los pies en la tierra recordándonos que los peques suelen tener exceso de entusiasmo en todo lo que les interesa.

Lo dicho. Necesito que las TdN duren más días para poder llegar a todo lo que me gusta.


martes, 27 de septiembre de 2022

¡Mueve el culo!

Menudo descubrimiento un libro que lo primero que hace es un llamamiento a que te pongas en marcha. Venga, basta de remolonear, basta de quejarte que te duele aquí, allí o que te asfixias al subir una cuesta. Lo que necesitas es "Mover el Culo". Sí, sí... así como lo oyes. 

Pero tranquilo majete, que ahora no te vayas a ir al lado extremo y quemar todos los cartuchos hasta que tu cuerpo diga "¡Bastaaaaa! No aguanto más. Me rompo".

El autor es Grégoire, un kinesiólogo experimentado (yo tampoco sabía lo que era eso hasta que lo busqué en Google) que es todo una instagramer star con sus técnicas para hacer que nos movamos de forma saludable. Tiene una forma muy graciosa, directa y contundente de exponer sus teorías que me ha hecho mucha gracia. 

Y estoy hablando de su libro, no de sus redes sociales, porque el francés  no lo domino y en sus vídeos es el idioma que usa; normal, teniendo en cuenta que este señor es francés. Por si a alguien le interesa su perfil se llama Major Mouvement, que también es el título original del libro, aunque a mí me gusta más el que le han puesto en la versión española.

Lo que más me ha gustado de este libro es que es un claro defensor de los términos medios, como yo. Aunque con una diferencia, yo siempre he pensado que es imposible lograr el término medio y que lo único que podemos hacer es intentar alcanzarlo, y el autor del libro, en cambio, te ayuda a encontrar tu término medio (totalmente diferente al de cualquier otra persona). 

El truco, ir poco a poco, estar atento a las señales que te indican que no llegas o que te estás pasando, elegir ejercicios que de verdad te vayan a ayudar en el día a día, aceptarnos como somos de forma realista y, sobre todo, constancia. Muuuucha constancia. Nada de "¡Uy! Hoy paso que no tengo tiempo y puede que mañana también. Si eso ya en el finde...". Nooooo. Maaaal. Erroooor. 

Mira bien las páginas que seguro que encuentras el momento y el tipo de ejercicios que necesitas. Los hay para cuando te levantas; cuando estás sentado mucho tiempo, por ejemplo, en una oficina; cuando cargas peso; cuando tienes un ratito...Y especificando para qué te va a servir cada uno. Yo puse especial atención en el capítulo de los dolores de espaldas.

También destruye sin compasión afirmaciones que son ley escrita en piedra para mucho, yo incluida. Por ejemplo, el tema de la mala postura. "Hay que poner la espalda recta", pues resulta que la espalda no es recta de por si, sino que forma unas curvas que ha que respetar. Si intentas enderezarla demasiado la estás sobre esforzando. Tampoco defiende que vayas encorvado o que pongas posturas forzadas. A ver, que lo hay que hacer es intentar mantener una postura natural y no forzada.

Otra cosa que me encanta es que nos intenta a enseñar a amar nuestros cuerpos tal y como son. Cada uno tiene una constitución diferente y tenemos que querernos así. Si tu constitución es como la mía, que tienes el mal del tordo (la cara flaca y el culo gordo) va a ser imposible tener una cara bonita y un culo delgado. tenemos que elegir entre uno u otro. Y si queremos el trasero de una modelo de pasarela, vamos a tener que infracomer a tope con una gran coste hacia nuestra salud. Las que son como yo estamos estupendas con nuestro diámetro barrigonil y culoso. Y así cada uno con sus medidas naturales. Aquí lo importante es sentirse bien sin sufrir.

Y si eras de los que pensaba que hacer ejercicio adelgaza, aquí te van a dejar clarinete que no. Aunque eso sí que lo sabía yo de antes. El deporte quema grasa, sí, pero también la convierte en músculo y eso pesa más que la grasa. 

En fin, que he aprendido muchísimo con "Mueve el culo", ya que su autor no escatima en explicaciones que sustenten sus afirmaciones y además las acompaña con un montón de ejemplos esclarecedores, algunos visuales y otros anecdóticos, que hacen que la teoría sea muy entretenida de leer. 

Aunque he de confesar que estaba tan ansiosa por llegar al programa de fitness de 8 semanas del final que me salté las páginas de los capítulos que me quedaban y fui directa. Luego volví al punto en el que lo dejé, pero ya saciada mi curiosidad. El plan mola mucho y está muy bien explicado, con muchas fotos y de forma sencilla. Lo de las fotos es una constante en todo el libro y, la verdad es que son necesarias y aclaran mucho.

martes, 6 de septiembre de 2022

Taller de espada larga

En las Jornadas tierra de Nadie también hay lugar para los deportes. Sobre todo, para aquellos más minoritarios, aunque también te puedes encontrar un concurso de triples. En esta edición me llamaron la atención tres actividades de este tipo: la iniciación a telas aéreas, que tenía pinta de ser muy divertido; el torneo de sacos a ciegas, en el que se da una épica batalla a ciegas; y el taller de espada larga, siguiendo la estela de las clases de espada láser que dimos en el parque Juan Carlos I.

Al final, por cuestiones de incompatibilidades de horario sólo pude apuntarme a la clase de espada larga, organizado por Constantia Historical Fencing School, ¡que fue alucinante! No sólo nos ejercitaron con unos sencillos (para mí chunguísimos) ejercicios con espadas aptas para estudiantes torpes, sino que nos ilustraron sobre este arte y me encantó todo el trasfondo histórico que nos contaron. 

La profesora pertenece al modo de lucha que se llama "al desnudo", porque se combate sin armadura, lo cual hace más ágil la pelea, pero más peligrosa. Nos contó que, de todos los maestros de la espada que han dejado su legado en la historia, ellos seguían a trece. Y que, de esos, a dos de ellos en especial. Uno italiano más académico y otro alemán que optaba más por la supervivencia al precio que fuera, ya que había sido militar y sabía de lo que hablaba.

También nos contó que investigar las técnicas de lucha era muy difícil, ya que venían de tiempos en los que la escritura era cosa de privilegiados y el papel y los útiles de escritura eran muy caros. Normalmente, les llegan apuntes de nobles que han tenido la obligación de presentarse a una justa y necesitaban de unas clases rápidas de maestros espadachines. Además, estos escritos, normalmente, se archivaban por el clero en grandes tomos con portadas en blanco en plan "carpeta de miscelánea" y lo mismo te encontrabas las instrucciones para una novedosa defensa co la espada, como una receta para el mal de ojo, un truco de un artesano o un poema épico.

Me pareció muy curioso y, la verdad, me quedé con ganas de saber más.

En cuanto a técnica, nos explicó que todos los combates de su modalidad se podían resolver con un eje de abscisas y ordenadas en la que de derecha a izquierda se iba de ataque a defensa y de arriba a abajo de fuerte a débil. Evidentemente siempre había que buscar la posición de ataque más fuerte, pero no siempre se logra, ya que tu adversario va a lo mismo.

Mi adversario era Daniel, al que logré convencer para que me acompañara, y os digo desde ya que pelea duro y a lo loco. Yo casi siempre estaba en posición de defensa débil. De hecho, la profesora vio la oportunidad de explicar varias técnicas de actuación cuando tu contrincante va a lo cafre y te come la distancia personal.

Y aún dio tiempo a que nos enseñara las partes de una espada y sus utilidades, porque una espada es un arma toda ella, no sólo su filo. Interesantísimo. Aprendimos un montón y acabamos agotados. Al día siguiente nos dolía todo el cuerpo de las agujetas. Vamos a tener que hacer algo con nuestro sedentarismo XP

jueves, 31 de marzo de 2022

Clases de espadas láser con Force Combat

En Interocio conocimos Force Combat, una academia que instruye sobre el arte de la espada láser combinado con técnicas japonesas. Para las clases cuentan con unas espadas flipantes que se pueden encontrar en Lucifer Sabers. Damos fe de que son muuuy resistentes porque a Iván se le iluminaron los ojos en el stand de estos chicos, acabó apuntándose al taller que desarrollaban este domingo en el Parque Juan Carlos I y pudo comprobarlo por experiencia propia. 

Menudo acierto el plan. Se lo pasó bomba aprendiendo ataques, defensas y batiéndose en duelo ¡Hajima!

La Academia está en Rivas, pero se mueven con estos seminarios para facilitar la vida a los interesados que vivan lejos. A mí, desde luego, me vino genial que lo organizaran en este parque. Primero porque no tardamos mucho en llegar y segundo porque el resto de la familia tiene entretenimiento de sobra mientras el peque se ejercita. 

Raúl y Daniel decidieron alquilar una bici y darse una vueltecita. Alquilar por llamarlo de alguna manera, porque, en realidad, puedes disfrutar de una bicicleta gratis durante una hora.

Por mi parte, me quedé a ver la clase. Soy una mamá gallina, no lo puedo evitar.

Los asistentes se movían agitando sus sables con mayor o menor destreza y, lo más importante, pasándoselo genial. 

Al final nos dieron envidia a Raúl y a mí. A ver si nos apuntamos a la próxima, porque nos han dicho que van a haber más. De hecho, a los nuevos (como Iván) les repartieron unos diplomas con seis casillas que hay que rellenar para (si el profesor los ve preparados) poder examinarse y pasar a convertirse en Padawans.

Nos ha parecido una actividad muy original que aún aire libre con ejercicio y ¡espadas laser! Esto último es lo mejor sin duda jajajaja







miércoles, 15 de diciembre de 2021

Posturas de Yoga inventadas

Otra de la actividades del Calendario de Adviento que hemos hecho este año es el reto de las postura de Yoga inventadas. Aquí lo importante es mantener el equilibrio el mayor tiempo posible y echarnos unas risas con las ideas más locas.

Que las posturas sean más o menos efectivas son lo de menos.

Si queremos luego, podemos montar una sesión de Yoga al uso y aprovechamos para relajarlos porque la sesión de posturas locas normalmente hacen el efecto contrario ;)

martes, 17 de noviembre de 2020

Pelotas Hacky Shack

Parecen calcetines doblados pero son nuestras Hacky Shack
Un día llegó Iván muy emocionado con una propuesta que le habían sugerido en el colegio para hacer con la familia. Se trataba de una manualidad para hacer unas chulísimas pelotas de malabares Hacky Shack. Papi Primerizo ya me había hablado de ellas, pero en cuanto vi que había que coser me desinflé bastante. Lo de la aguja no se me da.

El tema es que al peque le brillaban los ojillos y ya casi podía saborear todos esos momentos de disfrute con su Hacky Shack, así que su madre hizo tripas corazón y desempolvó su kit de costura de los chinos (como lo odio). Los peques se sentaron expectantes para comenzar su producción en masa de pelotas de tela rellenas de arroz. ¡Que ingenuos!

Tras cortar el calcetín siguiendo las instrucciones del vídeo que nos facilitó el profesor de Iván llegó lo más tedioso: mirar como su madre cosía y juraba en arameo. En el tutorial parece muy fácil, pero la calidad del hilo influye y la mía es lo siguiente a baja. No paraba de desenredar malditos nudos que se formaban de la nada. Y se rompía de mirarlo, con que tocaba volver a enhebrar (que se me da fatal) rematar, empezar de nuevo... ¡otro nudo! ¡Noooo!

Total, que para verme sufrir, se fueron a entretenerse con sus cosas hasta que yo acabara. Momento culmen y emocionante en el que les tocó dar la vuelta al calcetín y rellenar su interior de arroz con un embudo. Cuando ya estuvieron bien gorditos, se suponía que sólo era tirar del hilo para cerrar y rematar. Error. Fue imposible tirar de ese hilo, que, de repente, se había llenado de nudos imposible. No me preguntéis cómo. Así que me tocó recoser por fuera, aunque no quedara tan bonito. 

Más juramentos y maldiciones después, llamé a los churumbeles y les presenté sus pelotas de malabares Hacky Shack un poco deformes. ¡Les encantaron! Se pegaron toda la tarde jugando con ellas y les han cogido una cariño tremendo. Se prestan la de cada uno para hacer malabares con dos pelotas (me niego a hacer más. Que se las pidan a los reyes), les han cogido tanto cariño que les han puesto nombre, se las llevan por donde van para estrujarlas a gusto tipo bola antiestrés...

¡Vamos! Que valió la pena cada sufrimiento y pinchazo. Eso sí, mi casa se está convirtiendo en una arrozal porque, no sabemos por dónde, pero pierden relleno de vez en cuando y a cuentagotas.

En fin, que a día de hoy (cuatro días han pasado), es su juguete analógico favorito por encima de los carísimos muñecos de Fortnite o el mogollón de superzings, pero no las quieren compradas porque no es lo mismo (ainsss). Me niego a hacer más.


martes, 17 de marzo de 2020

Deportes de interior durante la cuarentena

Y seguimos con las ideas para tener a los peques entretenidos, al día con su educación y, también muy importante, en forma. Que esto último me está costando la vida. Razón: vivo en un piso normalito sin terraza ni patio y con medianito tirando para pequeño. O que lo tengo mal distribuido o con abundancia de muebles. No sé. El caso es que tenemos poco espacio vital para correr y desfogarse. Así que hemos tenido que relajar las normas de la casa.

En cuanto me enteré de que la cosa ya era tan grave que no se puede salir de casa, excepto en cierto casos, tuvimos que deliberar medidas extraordinarias como el uso de pelotas dentro de la casa y eso de poner a prueba los colchones del hogar. Medidas desesperadas en situaciones desesperadas.

Las pelotas que les dejamos usar tienen un tamaño máximo y sólo pueden rebotarlas en lugares específicos y con algo de control (aunque me temo que antes de que esto acabe habrán bajas. Espero que no muy graves).

Por ejemplo, hemos quitado el cuadro de una pared de la entrada que da a nuestro baño (rodeado de habitaciones nuestras para amortiguar el ruido) para que jueguen individuales de frontón (no caben los dos a la vez), hagan el pino o lo que se les ocurra.

Además, hemos reconvertido el pasillo en una pista de coronaball (como lo han querido llamar ellos), que es el tenis con pala de toda la vida, pero en espacio muy reducido con lo cual hay que tener un mayor control de la pelota para ganar los sets. Esa pista es multideportes, porque también sirve para el tenis chapa de toda la vida. Que consiste en intentar colar al otro una chapa a golpe de zapatilla y a ras del suelo.

Evidentemente, también hemos dado vía libre a la competición de volteretas estilo libre sobre nuestra cama, aunque lo se saltar aún no les dejo que quiero que mis colchones tenga una vida larga. Si nos vemos muy agobiados puede que esta situación cambie, pero por ahora no está permitido.

Todos los días, apartamos la mesa de comedor del salón y nos ponemos a hacer unos 15 minutos de gimnasia. Estoy usando una tabla de ejercicios que tiene mi madre desde que era una jovenzuela años y que me regaló a mí, más o menos cuando tenía quince años.

La he usado toda mi vida, pero nunca pensé que llegara el día que la compartiera con mis peques. Os comparto fotos por si os ayuda. Me he dado cuenta que mis hijos mucho salto, mucho trepar y mucho hacer el cafre, pero de tablas de gimnasia ninguna aptitud. Madre míiiiia, que toletes. Lo que me cuesta que cojan la postura, que no flexionen las rodillas, que hagan los ejercicios medianamente bien... En fin...

Además, Iván nos da clases de los estiramiento que hacía en su extraescolar de esgrima, que nos viene muy bien. Y corremos en el sitio lo que dura una canción a su elección. Corremos normal, alzando las rodillas, llevando los pies al culo, haciendo springs...

Hasta ahora no lo hemos necesitado, porque entre los 15 minutos de gimnasia diaria después de la jornada intensiva de estudio y antes de comer, y lo que se les va ocurriendo se mueven bastante, pero seguramente algún día busquemos algún vídeo chulo de yoga en youtube y sea otra de las actividades que hagamos para mantenernos en forma. Os comparto un cuento para hacer yoga que hice hace un montón por si os es de utilidad. A estos les encantaba cuando eran unos pequeñajos. Ahora prefieren la sesión de bailes de Fortnite. Otro recurso que se me ocurre es hacer circuitos de psicomotricidad como el que les hice también hace muchísimo tiempo.

Y bueno, que no hay día que no se les ocurra algo nuevo para mover el esqueleto: tenis golf, carreras a caballo sobre los cojines gigantes, batallas épicas a cojinazos... Todo vale en el espacio del que disponemos.

¡Ah! Otra cosa. Como se mueven mucho menos les he bajado un poco la ración de comida. No mucho, pero acorde a los nuevos hábitos más sedentarios que nos hemos visto obligados a adoptar por la crisis del coronavirus. Sobre todo, les doy menos pan y casi nada de chuches y similares. Están que trinan, pero no quiero que salgan de la casa rodando. Lo mismo para mí, claro.

Tenéis que ver la cara que pusieron cuando les informé de que este lunes se ponía el contador de la quincena a cero de nuevo. En fin, que también tenemos muy claro que esta época la tenemos que pasar poniendo todos de nuestra parte. Así que paciencia y ¡arriba ese ánimo!