viernes, 25 de mayo de 2018

Plantando zanahorias y calabacines en el huerto del cole

Mis hijos adoran la actividad del huerto para familias que organizan desde el Ampa del colegio. La hacen una vez al mes y los peques van muy contentos y motivados. No me extraña porque la monitora se lo curra un montón: juegos, explicaciones amenas, rimas y canciones... y ensuciarse las manos, claro. Eso es lo que más les gusta a los míos.

Para esta ocasión, nos trasladamos al huerto grande que tienen para primaria, porque el de infantil está muy abandonado e iba a ser muy difícil sacarlo adelante. Así que nos han dado un huequito en el otro. Comenzamos jugando a un juego muy divertidos en los que la mayoría eran zanahorias y unos pocos la cesta que teníamos que cazarlas. Cuando cogíamos una zanahoria la incluíamos como parte de la cesta y corríamos de la mano a por el resto. Lo que nos pudimos reir. Aunque hubo alguna rozadura, e incluso lágrimas por una peque que se asustó y otra que se cayó. Pero nada grave que no se pudiera solucionar con doble ración de mimos.

Tras el calentamiento inicial, entramos en el invernadero a buscar plantas aromáticas en un juego de detectives jardineros. Luego nos dispusimos alrededor de una bancal de tierra del huerto. Se dice pronto, pero sentarse en ese lugar tan estrecho, con posturas forzadas e intentando ocupar lo menos posible luego me pasó factura. Que una ya no es una grácil gacela.

Los niños estaban tan emocionados que valía la pena el contorsionismo. La monitora repartió herramientas para que removiéramos la tierra y la limpiáramos de piedrecitas inoportunas. ¡Vaya fiesta! Encontramos muchas cosas interesantes: raíces, capullos, lombrices...

Cuando tuvimos la tierra lista, nos dieron semillas de zanahorias y las plantamos siguiendo las indicaciones, las regamos y pasamos a la siguiente actividad plantar semillas de calabacín en unas macetitas para llevarlas a casa y cuidarlas con amor. Cómo disfrutan los peques con estas cosas. Y les viene genial para alimentar su conciencia sobre el medio ambiente y el amor por la naturaleza.

El próximo día de huerto llevaremos las macetas para replantar nuestras plantitas, aunque me temo que la monitora va a tener que improvisar con nosotros porque nuestras macetas siguen sin visos de vida.








jueves, 24 de mayo de 2018

Parque Europa, de viaje sin salir de Madrid

¡A hacer el mono un rato!
Tras la gymkhana para salvar a las abejas aprovechamos para dar una vuelta por el Parque Europa (Torrejón), que hacía ya años que no nos dejábamos caer por ahí.

Nos gusta mucho porque es de lo más original y tiene un millón de opciones de ocio, algunas gratis y otras de pago. La entrada no cuesta nada, pero el aparcamiento por la puerta principal es todo zona azul y hay que apoquinar tres euros. Para el que no esté dispuesto lo aconsejable es dar algo de vuelta.

Las instalaciones son espectaculares. El parque está muy bien cuidado y nos encontramos monumentos europeos allá donde miremos. Atravesamos la puerta de Brandenburgo y de "alemania" viajaremos a un montón de ciudades europeas de lo más interesantes.

Mis churumbeles fliparon porque ya no se acordaban de la última vez que estuvimos allí. Nada más entrar corrieron que se las pelaban a las ruinas del teatro griego y se encaramaron como monos a las columnas derruidas. Me costó mucho sacarles de allí para que participaran en la gymkhana.

¿El Elefante ese azul no os parece un poco raro?
Tras los juegos les dejé un ratito más de esparcimiento en dichas ruinas y comenzamos un paseo divertidísimo. Los monumentos los dejaron impresionados, pero no tanto como el parque infantil del pasado y del futuro. Yo los veo bastante parecidos, pero, claro, lo que ven los ojos de un adulto es mucho más aburrido que lo que ven los de un niño, así que vimos rapidito la plaza de Sol, la Puerta de Alcalá, la Torre de Belem, la Fontana de Trevi, la Torre Eiffel, el puente de Londres...

¿A ver quién ve el barco vikingo?
Lo único que les llamó tanto la atención como para hacer el loco un buen rato fueron los molinos holandeses. Que bien se lo pasaron de uno a otro trepando y saltando. Por supuesto, tuve que llamarles la atención muchas veces. Y al final la cosa acabó con uno llorando y el otro castigado. ¡Qué le vamos a hacer!

¿En serio el niño ese meando es un monumento?
No pudimos estar mucho tiempo más porque ya se nos estaba haciendo muy tarde y al día siguiente había que madrugar, así que nos los llevamos a casa protestando pero agotados. ¡Vaya semana estamos teniendo! No sé han recuperado de la paliza del domingo todavía. Y es que encima estamos en la Semana Deportiva del cole. Así que ya se sabe: niños cansados, tardes turbulentas. Menos mal que ya se acerca el siguiente fin de semana...

Love is in the air

Paso de la Torre Eiffel. ¡Yo quiero ir a los columpios!

Mami, dame una moneda que quiero volver




¡A lo locoooo!

miércoles, 23 de mayo de 2018

SOS abejas con Greenpeace y Maya

El domingo por la tarde nos dimos el salto a Parque Europa para participar en la Gymkhana familiar que Greenpeace y Maya habían organizado para dar más visibilidad al problema que estamos sufriendo con la desaparición de las abejas. Y no es ninguna broma porque estos pequeños bichitos, de los que salgo huyendo cada vez que veo uno, son los principales encargados de la polinización de las flores. Básicamente es el proceso por el cual se fecunda a las flores y surgen los frutos y semillas. De esta acción dependen el 75% de los alimentos que consumimos y gracias a ella se conservan estables muchos ecosistemas.

Desgraciadamente la acción del hombre la ha vuelto a hacer buena y sus venenos están acabando con sus colonias a una velocidad alarmante. Si esto sigue así se pondrán en peligro muchos habitats y cultivos de la agricultura industrializada.

Para evitarlo, Greenpeace ha puesto en marcha un movimiento de recogida de firmas para que se retiren esos venenos y para apostar en mayor medida por la agricultura ecológica.

Para que lo más peques de la casa sean consciente de la importancia de las abejas, la organización ecológica y la marca de la representante de la especie más conocida por los niños, Maya, se unieron para convertirnos a todos en estos insectos y realizar una serie de juegos que nos enseñe más sobre ellos.

Nosotros comenzamos construyendo unas abejas monísimas con servilletas y limpiapipas. Quedaron geniales. Luego nos enseñaron cómo polinizan las flores. Las abejitas ensuciaban sus patitas en la purpurina que tenían en una cajita (polen) y se posaban en una enorme flor en la que soltaban mucho del polen de sus patitas.

Luego pasamos a conocer la vida en la colmena. Allí tuvimos mucho trabajo que hacer porque, primero, un viento muy fuerte tiró nuestro polen y nos tocó recogerlo. Luego tuvimos que recoger piñas y palos con el peque haciendo de carretilla, y además ir a buscar más polen al exterior. Los niños llevaban una pelota con una cuchara que sujetaban con la boca, nos las pasaban a los padres, que nos encargábamos de meterlas en las celdas correspondientes.

Cuando ya dejamos la colmena en orden nos tocó ir a clase de baile, porque esta actividad es muy importante para que las abejas expliquen unas a otras como llegar hasta dónde está el polen. Nos pintamos como abejas, nos dieron antenitas y alas y ¡a bailar! Teníamos que seguir una coreografía muy sencilla y divertida fijándonos en los movimientos de una monitora y de la mismísima Maya. Nos reímos muchísimo intentando seguir el ritmo. Terminamos esa actividad cantando entre todos un rap chulísimo sobre por qué debemos salvar a las abejas.

De ahí, los peques pasaron a saltar de flor y en flor y los papis a hacerles fotos como locos porque estaban graciosísimos. Tenían que para cuando parara la música, pero ellos saltaban a lo loco superfelices. ¡Cualquiera les dice algo a estas abejitas saltarinas! La siguiente actividad consistió en que los papis hacíamos de canastas y los niños tenían que encestar. Al principio bien, pero Iván se animó, se animó y me terminó dando en toda la nariz. Menos mal que las pelotas eran blanditas y no dolían, pero hay que ver cómo se reían los dos pillos.

Al final teníamos que hacer un circuito alucinante. Esto fue lo que más les gustó a mis hijos. Nos ponían una elástico para unirnos un pie con el pie de nuestro hijo pareja y ¡a hacer el circuito! Cuando lo terminábamos, nos soltaban y dejaban a los niños a su bola. ¡Anda que no se lo pasaron bien arrastrándose por el suelo, saltando y esquivando obstáculos. Fue una Gymkhana alucinante.










martes, 22 de mayo de 2018

Magia Majara, una apuesta segura

Lo que nos hemos podido divertir viendo en plena acción a tres magos simpatiquísimos y con muchos recursos: Germán Mata, Elena Torner y Julio Sánchez. Ellos son los protagonistas del espectáculo Magia Majara, que se puede ver en el Teatro Arlequín. ¡Que pena que sólo quede una oportunidad de verles en acción! Me temo que el domingo 27 cierran su temporada en este teatro, aunque seguro que les veremos pronto de nuevo. Nosotros fuimos a verles gracias al sorteo de Gololo y Toin. ¡Ganamos un lote de dos y nos salió la función a mitad de precio!

Las risas empezaron mucho antes de que se alzara el telón, porque ya acomodados en las butacas nos informaron que durante la representación premiarían a la foto más divertida que se hicieran los presentes con una baraja de mago exclusiva y firmada.

Por supuesto, mis churumbeles se volvieron locos y venga a hacer fotos muertos de la risa y a subirlas a twitter. "Mamiiiiii, una baraja de auténtico magooooo. Haznos otra foto, otraaaa". Pero cual no fue su sorpresa cuando, de repente, se vieron en la pantalla que ocupaba un lugar de honor en una de las esquinas de la sala. ¡Vaya emoción les entró! No paraban de girarse para todos los lados y anunciar a todos que los de la tele eran ellos. Que orgullosos de verse.

Pronto empezó el espectáculo y se apagaron las luces. En el escenario aparecieron los protagonistas con mucho arte y mucha magia. A mis hijos los engancharon desde el minuto cero, muy atentos a los pases mágicos y los trucos sorprendentes. El pequeño alucinaba y exclamaba por uno de mis oídos "¡Cómo lo han hecho! ¡Cómo lo han hecho!", mientras el mayor me susurraba por el otro oído "Jajaja me he dado cuenta enseguida del truco, pero no te lo digo para no quitarte la ilusión. Jajaja ese también lo he pillado jajaja. Uy y eso como lo han hechooooo. Mira mami, eso sí que es magia...". Y eso cuando no estaban respondiendo a los magos que no paraban de hablar con el público y hacerlo reír a carcajadas o alucinarlo a partes iguales.

Al escenario salieron niños y adultos por igual a pasárselo en grande. Hasta Raúl tuvo su oportunidad animado a voces por sus churumbeles, que no cabían en si de gozo por ver salir a su papá al escenario. Todavía en casa responden de vez en cuando "¡un pomelo!" a alguna de las preguntas que les hago y se parten (para entender el chiste hay que ver el espectáculo. Contarlo no es lo mismo).

Los tres magos hicieron unos números muy graciosos y sorprendentes entrando y saliendo de escena y dando un ritmo al devenir de los trucos que lo hacía muy ameno. Me quedé muy impresionada con lo bien que manejaban a un público infantil excesivamente emocionado y enfervorizado, a veces no del todo correcto en sus comentarios (mis hijos incluídos). Se los llevaban de calle y siempre con una gran sonrisa. El final llegó antes de lo que esperábamos porque nos lo estábamos pasando muy bien. La verdad es que nos quedamos con ganas de más.

Y sí ¡ganamos la baraja! ¡Vaya alegrón se llevaron los peques! Y los mayores porque Raúl está por esconderse la baraja por miedo a que sus niños se la estropeen. No sé quién es más niño. Esa misma noche Daniel se prestó para hacernos de mago. Nos hizo un truco buenísimo y adivinó la carta. Nos dejó ojopláticos. Luego nos confesó que el truco se lo había enseñado un niño de su clase.

Iván no quiso ser menos y nos hizo reír a gusto con su truco de: "Elige una carta, me la enseñas, barajamos bien barajado y ahora la buscamos hasta que salga". ¡Que pillo! hasta el padre se arrancó con otro truco. Que conste que yo también me sé uno muy bueno que me enseñaron en las JGA2018, pero prefiero ensayar un poco antes de hacerlo ante el público. Que veo mucho nivel por aquí.