sábado, 25 de octubre de 2014

La creatividad de Daniel

Daniel cada día me sorprende más. Se hace mayor y tiene iniciativas propias que no me esperaba que tuviera tan pronto. ¡Hace cosas increíbles! Aunque también puede ser que yo sea un pelín subjetiva con todo lo que tiene que ver con mis niños.

Pero es que cuando pasé por el baño, le vi trastear sospechosamente y descubrí que estaba haciendo una figura con una toalla y una calabaza de halloween hecha de goma eva me dejó de piedra. Mucho más al contarme que estaba jugando y que estaba construyendo una historia. "Mira, mami. La calabaza está haciendo surf" exclamó feliz. Con una toalla azul había hecho una ola de mar muy aparente.

Otro día, dejé a la mano de los peques varios materiales para hacer manualidades a ver que salía y me fui a hacer mis cosas para no influir en ellos. Cuando volví, Daniel había pegado las formas de gomaeva conformando el semillero que aparece en el juego Plantas contra Zombis que tiene en la tablet. Las macetas las había dibujado. Y también tenía una historia para su creación. Estaba haciendo labores de jardinería para defender nuestro humilde hogar de malvados zombis.

Iván, por su parte se había dedicado a recortar un papel con unas tijeras especiales para evitar cortes en sus deditos sin orden ni concierto, al menos aparentemente. También estuvo un buen rato jugando con unos monstruos articulados que habíamos hecho en otra ocasión.

Lo que ya me dejó alucinada fue cuando dibujó en una libreta unos controles de nave espacial. Hasta recortó un cuadradito y lo pegó por una pestañita para poder levantarlo y pulsar el supuesto botón de emergencia que dibujó debajo. No le faltó detalle.

En otra ocasión, les dejé a los chiquillos recortes geométricos de páginas de periódicos, cartulinas blancas y negras, ojitos, tijeras, pegamento y wasi tapes y les pedí que me construyeran robots. El resultado que me presentaron ambos me encantó.

viernes, 24 de octubre de 2014

Extraña tarde de parque... ¡y guerra de espaguetis!

No es que tengamos ninguna tarde de parque tranquila o de esas que me cuentan algunas madres, tan idílicas, en las que incluso se permiten el lujo de leer un libro o actividad similar. Pero es que esta se llevó la palma.

Todo empezó con la aparición misteriosa de un paquete de espaguettis. ¡Uy! lo que dio de si el descubrimiento. Lo peques inventaron mil juegos. Y en esas estaban cuando una banda de fascinerosos (concretamente unos niños de la clase de al lado de la de Daniel) se lanzó al ataque robando los preciados espaguetis al grupo de amigos habitual. Mi hijo, que es un poco macarra, no dudó en armarse con un palo y atacar directamente al grupo. He de decir que non fue seguido por sus compañeros y le abatieron a empujones en la primera embestida. Y no contentos, corrieron a darle lo suyo a los que se habían quedado cuidando el tesoro en la retaguardia.

En realidad, no se veía que se hicieran daño, pero sí muy mal rollo en el ambiente. Juraría que mi mayor incluso se estaba divirtiendo con la "Guerra de los espaguetis" como me ha dado por llamar al acontecimiento. El caso es que, en mi papel de mamá gallina, me levanté del banco en el que charlaba animadamente con mis amigas mamá y con el polluelo menor en mis rodillas, y me lancé a una diálogo conciliador entre las dos partes. "Y lo mejor sería compartir amigablemente los millones de espaguetis que tenéis. ¿Qué me decís?". La respuesta fue contundente: "Jamás". Les faltó añadir "Antes muertos que entregar parte de nuestros tesoro". Con lo que volvieron las carreras, las amenazas y los empujones.

Otra mami de mi grupo, preocupada por el cariz que tomaban los acontecimientos, se unió a mí, aunque me temo que su ceño fruncido fue el reclamo para que las mamis de los niños de la otra clase también se interesaran por lidiar en la disputa. "Bueno" Pensé yo, "Entre adultas esto se soluciona en un pis pas". Pero muerta me quedé cuando una de ellas me señala a mi hijo y me comenta como si tal cosa "¿Eres la mamá de ese niños? es que ha venido diciendo que iba a pegar al mío, le he amenazado con pegarle yo a él y ni se ha asustado ni nada". ¿Ein? ¿Que mi hijo ha amenazado al tuyo porque el tuyo le está quitando los espaguetis y como son NIÑOS pequeños solucionan las cosas a empujones (que por cierto, al mío lo rodearon entre dos y lo tiraron la suelo) y me dices que te metes en su juego y amenazas a un chiquillo de cinco años? Me quedé tan sorprendida que en vez de enfadarme o contestarle mal le debí contestar algo como "¿Ah sí?". Y ahora me alegro de no haber sido borde, porque al fin y al cabo ¿que hubiera conseguido? una disputa tonta con una persona que iba a seguir pensando que las cosas se solucionan con amenazas. No culpo a su hijo, ni a los compañeros de la clase de al lado del conflicto. Ni al mío y sus amigos tampoco. Creo que las rivalidades sin sentido van incluidas en estas edades (y en edades más avanzadas también. Doy fe).

Afortunadamente, llevaba tizas en la mochila y se las repartí a los chiquillos para que se olvidaran del paquete de pasta de una vez por todas. Que bien se lo pasaron redecorando las aceras, las tapas de alcantarilla, los árboles... Menos mal que cuando llueve se borra porque no dejaron rincón sin pintar. Estaban muy orgullosos de sus obras de arte. Daniel se la enseñaba orgullosos a todo aquel que pasara por ahí. Conocido o no conocido. Yo también me animé y pintarrajeé un poco para alegría de mis hijos. Al final gastamos todos los colores en una tarde.

Mientras dábamos rienda suelta a nuestra creatividad, los chicos encontraron unas llaves desperdigadas. Más sucesos extraños. Y no dio tiempo a que pasara nada más porque decidí que ya habíamos tenido demasiadas emociones y tocaba irse a casa.

jueves, 23 de octubre de 2014

Un pequeño corazón que late muy fuerte

Y ya hemos pasado otra revisión de Iván en cardiología. Llegamos muy temprano y la espera se me hizo interminable. El peque se lo pasó muy bien jugando con los muñecos de hulk y lobezno que le llevé, escuchando los cuentos que le leía y simulando se Ironman con las pegatinas de electrocardio que habían dejado en un mesita de la sala de espera. Intentamos ver la tele que tienen puesta en el Canal clan todo el rato, pero el ruido del ambiente no dejaba que nos enterábamos de nada, así que estaba a punto de ponerle algo en el móvil cuando oí su nombre por megafonía y nos metimos veloces como el rayo en la consulta.

En el despacho médico nos encontramos con nuestros cardiólogo habitual, tan serio como siempre, y una panda muy animada de estudiantes que observaban a Iván con toda su atención. Ni que decir que el chiquillo estaba encantado. Tanto que se puso a sacar y meter la barriguita durante el electro, así que el corazón ahora se veía, ahora no se veía, ahora se veía, ahora no se veía... Los estudiantes se morían de la risa y el cardiólogo perdía la paciencia a pasos agigantados. "Ahora vamos a cambiar de juego" le propuso con voz profunda al chiquillo, "busca algo en el techo". El niño le lanzó una mirada interrogativa. ¿Qué era lo que tenía que buscar? "Me refiero a que levantes la cabeza". Y ahí tenemos al peque alzando la cabeza en vez de mirar para arriba con las consiguientes carcajadas de los jóvenes. "Busca el pajarito" le dije yo silbando por lo bajini.

A pesar de lo inquieto que es el peque y del show que estaba montando, pudieron sacar resultados concluyentes. El chiquillo sigue en su línea, Un poquito más inflamada la arteria aorta, un poquito más rígida la válvula aórtica, pero aún bien. No necesita tratamiento, pero sí que es importante la higiene dental y vigilar las infecciones de la garganta y la boca, porque sigue siendo un niño de riesgo y hay que vigilar las infecciones. Lavarse los dientes es primordial. Y si, por mala suerte, tiene que ir al dentista alguna vez, hay que ir con el informe del cardiólogo, en el que el dentista tiene instrucciones precisas para meterle antibiótico por un tubo.

El cardiólogo nos despidió diciéndonos que pidiéramos cita para dentro de seis o nueve meses, pero siempre antes del verano. Como siempre, nos encontramos con las listas cerradas por el truquillo que se inventó Esperanza Aguirre para acabar con las listas de espera kilométrica. Las secretarias me recomendaron llamar en un mes para comprobar si ya se han abierto y poder darme cita.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Tutoría con la profe de Iván: límites y actividad física

Casi no me creo la suerte que he tenido con las profesoras de los niños. La de Iván es cariñosa y muy positiva. Creo que es justo la némesis del ogro que habita en mí y que a veces saco a pasear cuando los peques tiran demasiado de la cuerda. En vez de reñir o castigar a Iván, le mantiene ocupado con pequeñas tareas con las que se siente importante. Me encanta su método. Intentaré emularla.

Hemos tenido una tutoría extremadamente interesante de la que he salido tres con conclusiones básicas: Iván necesita sacar lo que tiene dentro a base de actividad física, desfogarse, desahogarse... Tiene que aprender a jugar y hacer las cosas solo (tengo que aflojar con las actividades, las miles de normas, los juegos dirigidos...). Y es muy importante el refuerzo positivo: ni malas caras, ni castigos ni regañinas... Y  mucho menos apelativos negativos.

Este último punto llevo intentado aplicarlo a mi niños desde antes de que naciera el segundo y confieso que sólo lo logro hasta la mitad. Me esforzaré mucho más a ver si, al menos, reducimos mis estallidos.

Las dos estamos de acuerdo en que Iván es un niño con mucha fuerza que no controla (al que le irían genial las clases de judo de su hermano). En clase no atiende a lo que le dicen y molesta al compañero de al lado constantemente. Aunque luego resulta que sí que se está enterando de lo que le están contando. Las canciones y poesías se las aprende muy rápido y las repite sin problemas. A modo de anécdota ilustrativa me contó que el primer día que le entregó el cuaderno del método lo destrozó: le sacó las anillas, arrancó páginas, pegó todas las pegatinas del trimestre... Y que luego ella lo reconstruyó como pudo. Puedo asegurar que hizo un buen trabajo. Me enseñó unas cuantas fichas para explicarme que antes de terminar de dar las instrucciones el peque ya ha comenzado la actividad a su manera, sin atender a las explicaciones.

Otro aspecto que tengo que trabajar es el de dejar de dirigir las actividades del chiquillo. Lo único que consigo es hacer crecer su dependencia hacia mí. Así que he decidido volcarme en un proyecto de manualidades sólo mío para mantener en su sitio mi sed de actividades y dejar más libertad de ocio a mis hijos (eso no significa que se acaben, porque no sería yo). Siguiendo el consejo de Frikymamá me voy a hacer una agenda blogger handmade y handwritting tape. La conclusión de la profesora es que Iván no sabe jugar sólo porque no le he dejado experimentar y equivocarse siguiendo su instinto. A veces tengo que soltar su manita para que camine sólo. De hecho, me ha aconsejado que garabatee mucho, aunque el peque no es mucho de dibujar en casa. "Ponle un papel muy grande delante y que lo pinte como quiera".

La música es un factor que puede ayudarme a calmarlo, a medir tiempos, a marcar el ritmo, etc... Ahora toca buscar música relajante para niños y convencer al papi para que no le ponga sus canciones heavies una temporadita. También me recomendó que le haga muchos masajes y cosquillitas relajantes.

Pero lo mejor que podemos hacer por él es dejar que se explaye a través de la actividad física: que corra, que salte, que baile... Que se canse. Él necesita moverse. Si no dejamos que lo haga en el parque o en casa durante el tiempo de juego lo hará durante la clase o cuando toque permanecer sentado (por ejemplo a la hora de comer).

Le conté que teníamos un juego en el que cada uno de los participantes decía una palabra y luego contábamos un cuento encadenado en el que aparecieran esas palabras. Añadí que había prohibido las palabras desagradables como zombi, tumba, sangre, etc, etc, porque no salían de ahí. En su opinión los estoy limitando y no les dejo sacar lo que tiene dentro. Es mejor que cuenten lo que les apetezca y saquen lo que tiene dentro a que lo repriman. Aunque sí que me aconseja que dé la vuelta a la tortilla a sus historias truculentas y que, cuando me toque a mí seguir la historia, aparezca una princesa que se enamore del zombi porque vea su parte bondadosa.

Tengo que introducir al peque a tareas como preparar su ropa antes de ir a dormir, dejar que se vista sólo cuando tengamos tiempo para no ponernos nerviosos con la hora...

Hablamos de tantas cosas que seguro que algo me dejo importante en el tintero...

martes, 21 de octubre de 2014

Un mal lunes

No hay lunes bueno, pero dentro de eso hay grados. Hace poco tuvimos uno bastante regular. Empezó con mucho sueño por parte de todos, legañas, irritabilidad, cabezonería... Lo típico tras un fin de semana un poco más movido de lo normal.

Ese tipo de días voy tan despistada y torpe que no doy una y se va acumulando el mal humor. Aún así, cuando llegó la hora de recoger a los niños me puse una sonrisa en la cara y me propuse cambiar la dinámica de ese día tan absurdo.

Que pena que los niños me lo pusieran difícil. Además de seguir con su comportamiento rebelde me encontré con que ese día estaban habladores y ambos me contaron sus fechorías. Comenzó Daniel. Una amiga se acercó a mi para avisarme que su profesora me estaba buscando. "Por lo visto él y otro amigo se han portado bastante mal hoy". No encontré a su tutora, pero el chiquillo me confesó que estuvo jugando a toros y toreros cuando tenía que guardar fila para salir a que los recogiéramos.

Le estaba explicando por qué era importante prestar atención y obedecer a la profesora cuando Iván me soltó: "Quistina me ha catigado sin colonia". "¿Y eso por qué?" Le pregunté yo volviéndome inmediatamente hacia él. "Poque he pegado una palizota a una amigaaaaaa" me respondió tan tranquilo. "¡¡¿Que has hecho qué?!!" exclamé al borde del ataque. Respiré profundo y pensé. "Tranquila, tranquila. Esta noche todos a la cama temprano y mañana será otro día muuuucho mejor".

O esa fue muy intención, porque esa tarde y esa noche se nos alargaron un poquito entre charlas concienciadoras y regañinas a uno y a otro por su censurable comportamiento en el cole.

lunes, 20 de octubre de 2014

El McDonald's, los niños y la fruta

Que tendrá el McDonald's que atrae a los niños con una fuerza irresistible. Yo sospecho que, principalemente, una caja enorme llena de tubos. un tobogán y actividades varias. Pero también la emoción del Happy Meal. Las veces que hemos ido los niños salen enamorados de sus regalitos y los padres frunciendo el ceño ante otro juguetito más para la colección. Pero esta vez, fue diferente. Los niños jugaron encantados con el juguetito que traía la caja mientras saboreaban sus nuggets, patatas y yogurt de frutas bebible, Sí. Pero lo padres, en vez de arrugar el ceño, repararon en que el muñequito, además de ser muy gracioso, tenía una utilidad muy original. ¡Era un tupper para manzanas! Aunque nosotros también lo hemos usado para peras, mandarinas, naranjas pequeñas... Y a los peques les encanta.

Lo curioso del asunto es que, pocos días después, llamaron a mi timbre para entregarme un paquete sorpresa... ¡lleno de bichos verdes profrutas de los Happy Meals! Ni que decir que los niños se llevaron un alegrón. En un primer momento les dejé jugar libremente con los monstruitos. Se lo pasaron bomba inventando historias.

Luego les expliqué el uso de cada cacharrito y se empeñaron en usarlos. Esa misma noche usamos el cortaplátanos, el tupper ya lo habíamos llevado al cole el día de la fruta y triunfó, a la mañana siguiente rellenamos los molde de politos con forma de fruta y el del polo normal de zumo, mi hijo mayor me ha encargado que compre melón para usar la cuchara melonera... ¡Vamos! Que lo veo y no lo creo. Mis hijos entusiasmados por comerse la fruta.

Les conté que existe un juego, que se puede descargar gratuitamente de PlayStore, y no pararon de darle la chapa a su padre para que se lo instalaran en la tablet. Raúl lo ha instalado, pero los chiquillos tuvieron que esperar a que se pasara lo que les quedaba de la semana de castigo sin tablet para poder poner sus ansiosas manitas en él.

Está basado en el ya clásico juego "Cute de rope", aunque, en vez de caramelos, el protagonista come fruta.

En definitiva, que nos ha encantado la nueva colección de regalitos de los Happy Meal. A los niños demasiado. Yo no paro de lavarlos y guardarlos y ellos no paran de sacarlos de su sitio y jugar.

domingo, 19 de octubre de 2014

Premio best blog

Juani, de la cocina siempre llama dos veces, me ha regalado este precioso ramo de flores. ¡Muchas gracias! Me encanta.

Si os gusta cocinar su blog os va a interesar. Todo lo que hace tiene una pinta estupenda. ¡Y hay que ver como se cura la presentación! Esta chica es una chef increíble.

El premio viene con preguntas, así que allá voy.

¿Qué te hizo ponerle a tu blog el nombre que tiene?
En ese momento me sentía muy desesperada snif snif

¿Qué te animó a crear tu blog?
Mi madre y el desahogo de ponerlo por escrito.

Lo que te hace feliz
Las pequeñas cosas del día día.

¿Tus hobbies?
Escribir jajaja

Si pudieras viajar donde quisieras, ¿dónde sería?
China. Es una cuenta pendiete.

Un sueño por cumplir
Tener un trabajo digno. Nunca he tenido uno y me encantaría saber como son.

Tu momento del día.
Cuando me meto en la camita por las noches y noto como se me cierran los ojos casi solos.

Lo que más te gusta del mundo
Mi familia en el sentido más amplio de la palabra.

Lo que más te gusta de ti es…
Parecía fácil la pregunta, pero es que ahora mismo me he quedado en blanco jajaja

Si tuvieras más tiempo libre a que lo dedicarías.
A estudiar, a diseñar, a escribir, a leer, a salir...

Te gusta más el verano o el invierno
Los dos. Cada uno tiene un encanto diferente.

Y mis nominados son... Tachán tachán