domingo, 20 de abril de 2014

Reencarnación

"Mami... ¿Cuando me muera estoy vivo en el cielo?" me preguntó el mayor sin anestesia ni nada.

"Eeeeeh... Puesss... No. Estas muerto, pero no como los zombis. Sin cuerpo. Sólo tu alma." Le contesté torpemente.

"¿Qué es el alma?" Esta me la esperaba. Era demasiado pedir que conociera un concepto tan abstracto.

"Pues es donde está tu forma de ser, tus sentimientos, tus pensamiento..." comencé muy inspirada.

"¡Pero yo no quiero quedarme sin cuerpo!" Protesto iniciando un mohín. Y eso no. No soporto el sufrimiento gratuito en mis churumbeles, así que, rápida de reflejos, cambié de religión a conveniencia.

"Bueeeeno. Puedes optar por la reencarnación" sugerí. Enseguida mostró interés por el tema así que seguí hablando. "Puedes pedir que te dejen nacer de nuevo"

"¿Puedo ser otra vez un niño?" su voz estaba llena de esperanza.

"O un perro, o un gato... O un cocodrilo..." Yo veía como cada vez se emocionaba más y mas con la idea. Casi le oía pensar intentado decidirse si tiburón asesino o tigre sanguinario.

Pero entonces me soltó algo que me emocionó de verdad.

"Mami, yo quiero volver a nacer en la misma familia. Que tu seas mi mamá, papá mi papá e Iván mi hermano. ¿Eso puede ser?" Disimulando un lagrimita indiscreta le aseguré que sí podía ser... Y que yo también deseaba lo mismo.

sábado, 19 de abril de 2014

Bebé cocodrilo

Desde hace un mes o así, mi niño pequeño se autodenomina "bebé". Y eso que ya está hecho un cachalote. Pero la cosa no queda ahí. Resulta que nunca es un bebé humano. Le debe resultar más adorable una cría porque te suelta que es un bebé perrito, o gatito, o pajarito y empieza a emitir un sonido con voz aflautada que suena más o menos a " mguuu, mmmgu, mmmmgu" mientras palmotea el aire con sus manitas. Ahí, la menda tiene que comenzar a admirar su suave pelaje, su barriguita blandita, sus morritos preciosos, sus garritas afiladas, etc etc.

El sumum de la ternura para él es el ¡bebé cocodrilo! Casi siempre elige este animal para que le haga carantoñas. "¡Soy un bebé cocodilo! nguuu nguuuu nguuuu" Y quien se resiste a semejante monería.

viernes, 18 de abril de 2014

La caña de pescar casera

"¡¡Quero una caña de pescaaaaa!!" El berrido me atravesó el tímpano e hizo que se tambalearan los cimiento de mi pobre cerebro. El más pequeño de la familia se había situado, estratégicamente, cerca de mi orejita, aprovechando que me agachaba para recoger unos juguetes, y había soltado su deseo de forma atronadora.

Le miré con esos ojos que expresan "¿Y a mí que me cuentas?". Pero el peque es inmune a mis excusas. Él piensa que para su mamá nada es imposible, así que continuó en sus trece, hasta que a mis neuronas se les pasó el sobresalto y se pusieron a trabajar.

A ver, a ver que se me ocurre... En estas situaciones hay que pensar muy deprisa porque Iván no admite demoras. Enseguida empieza a subir el tono, a ponerse rojo y a amenazar tormentón.

Me acordé, casi de milagro de un tubo, como el de las servilletas, pero bastante más largo, que debía de servir para enrollas algún título o poster. De ahí partiría la caña. Un rulito de licra de los que les regaló la madre de amiguito a los niños sería la cuerda. El anzuelo lo construí con una pieza de un juego de plastilina y un imán. Ahora sólo quedaba hacer los peces con gomaeva y pegarles otro imán.

Me hubiera encantado recortar unos peces bonitos, de varios colores, con ojitos... Pero para eso se necesita tiempo. E Iván no me daba margen. Así que le recorté unos cuantos churros informes, que no forma de peces tenían. Y se quedó tan contento.

Le encantó su nuevo juguete. Hicimos un lago con las piezas del tren de Ikea y allí lo tuve pescando completamente concentrado. Al poco, su hermano se percató de que había un nuevo elemento de ocio en la casa ¡y no estaba en sus manos! Así que empezaron los problemas.

Lo de compartir lo llevamos en casa a rajatabla, así que Daniel tuvo su momento de pescador a pesar de la rabieta del chiquitín.

jueves, 17 de abril de 2014

Pintura de baño con harina

Siempre busco ideas nuevas para hacer más divertida la hora del baño. Y navegando por internet encontré una genial y muy sencilla. Aunque ahora mismo no recuerdo donde.

Daniel me ayudó a ponerla en práctica. Cogimos una huevera y mezclamos en ella harina con colorante alimentario hasta formar una pasta con textura de pintura. ¡Y listo! Ya tenemos una maravillosa y nada tóxica pintura para decorar las paredes de la bañera.

En un principio les dije que usaran sus dedos, pero me pidieron pinceles. Sobre todo, el pequeño, se quejaba con cara de asco y me mostraba insistentemente sus deditos para que se los limpiara.

Los dos se dedicaron a pintar una sublime obra maestra en la pared de mi baño. Y, de paso, se pintaron a sí mismos.

Al acabar, la pintura se fue con agua, jabón y muy poco esfuerzo. ¡Todo un invento!

miércoles, 16 de abril de 2014

Medallas para mis campeones

De camino al cole, mi niño mayor empezó a enumerar sus bondades: que si era buenísimo, que si era rapidísimo, que si era fuertísimo... Y acabó asegurando que se merecía una medalla. "¿Me das una medalla, mami?" Y se me quedó mirando con expectación. Le prometí que le haría una medalla como más le gustara, pero él quería hacerla con sus propias manitas. Por supuesto, no puse ningún reparo a preparar la actividad. Sobre todo, porque la idea vino de él.

Iván se apuntó enseguida. "Estella veeeeedeeee" se pegó chillando todo el camino. Y venga conetstar, "Que síiii, que síiii. Que te he oído. Un estrella verde".

Cuando volvió del cole, ya tenía todo preparado: gomaeva, washi tape, taladradoras de formitas, tijeras y unas cintas de acreditación que nos iban a venir de lujo.

Lo pasamos fenomenal recortando y pegando. Al final mis peques lucían sus preciosas medallas. Hicimos de sobra por si mamá y papá también queríamos una condecoración.

lunes, 14 de abril de 2014

Huevos de pascua con colorantes y washi tape

Y ya hemos hecho otro año más nuestros huevitos de Pascua. Porque le encanta a Daniel hacerlos y porque es divertido. ¿Hay mejores razones?

Así que mezclé el colorante alimentario para ir más allá de los primarios y saqué los washi tape para hacer algo diferente.

Al mayor le encantó. El peque estaba durmiendo así que se lo perdió. Pero su hermano pensó en todos para regalarles uno.

Pintamos los huevitos duros, los decoramos con mucho color y el peque se empeñó en meterlos en las zapatillas de estar por casa para sorprenderlos. "Como en Navidad, mami" me dijo muy contento.

Cuando acabó con los huevitos, se empeñó en pintar en papel con el colorante y yo no vi motivos para negarle el capricho. Se dedicó a salpicar el papel de colores. ¡Me encanta su creatividad!

sábado, 12 de abril de 2014

Pero... ¿De quién es el cumple?

El martes fue mi cumple y no puedo negar que me sentí muy especial.

Nada más levantarse, mis retoños me llenaron de besos y abrazos. Eso llena el alma.

Mi marido me mimó más que de costumbre. Me sorprendieron con un libro que promete ser de lo más interesante, pero que a los peques les decepcionó muchísimo. Como no era compartible con ellos, se enrabietaron hasta que mami les sacó unas cuantas chuches.

Ahí empezó el dilema de ¿por qué es el cumple de mami y no el mío? Esto sólo se arregla compartiendo día especial. Y así lo hice en la medida de lo posible.

Fue una jornada intensa, llena de felicitaciones muy emotivas, encuentros con amigas, desencuentros por despiste total y muchas risas de mis pequeños.

Sólo pido otro año tan feliz e intenso como el que he vivido. Rodeada de la gente que quiero y que me quiere.

La espinita es tener tan lejos a mi madre y mi familia canaria.