jueves, 2 de marzo de 2017

Princesas Dragón: Su majestad la bruja

Llega una nueva entrega de las, siempre originales y carismáticas, Princesas Dragón. En Su majestad la bruja les espera el desenlace de la aventura que comenzó en la primera entrega, pero no significa que ya vayamos a oír hablar más de ellas porque tienen para dar aún más guerra y no imagináis de qué manera.

En este tomo, Koko toma la palabra y nos relata de una forma desternillante su visita al cuquísimo castillo de Nuna, donde todo es elegante, fino y... bueno, pues todo lo contrario a la educación que ha recibido la princesa negra, que hará todo lo posible por encajar... massss o menosss.

Así como Nuna nos contó en el segundo tomo su parecer del Norte, las tierras salvajes e inhóspitas de Koko, ésta última hace lo mismo del encantador reino del Este, tan lleno de peligros y traiciones como el de la princesa guerrera más oscura.

Volvemos a encontrarnos con viejos amigos, sin ellos faltaría algo en la historia, y con nuevos personajes, que dan mucha emoción a los acontecimientos. La amistad de las tres niñas se pondrá a prueba duramente y surgirán nuevas e inesperadas sorpresas. Desde luego el autor sabe enganchar a su público. Daniel está completamente fascinado por la sucesión de los acontecimientos.

Igual que en las entregas anteriores, encontramos capítulos cortos y páginas llenas de simpáticas y preciosas ilustraciones. Esto facilita la lectura de los niños y les motiva a continuar para conocer que pasa después. Los cómics siguen estando presentes y son las partes preferidas de mis dos niños. Creo que si fuera por ellos, todo el libro podría estar en este formato.

Seguro que volvemos a oír hablar de ellas
El relato es muy divertido y está narrado de una manera muy amena que hace que los peques puedan verse reflejados en una de las protagonistas muy fácilmente. En casa a triunfado tanto como los otros dos anteriores.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Carnaval desastre

Este año el carnaval ha sido un poco raruno. Mis hijos no expresaban su deseo de disfrazarse de nada en concreto y a mí no se me ocurría ninguna idea feliz. Poco antes de la fiesta del cole vi unas máscaras antigás de plástico muy baratas en un hipermercado y me las llevé a casa pensando que con un poco de ropa vieja, de esa que producen mis niños constantemente, quedaría un disfraz postapocalíptico muy apañado.

Pero con lo que no contaba era con la reunión que me pusieron justo la tarde la fiesta. Porque en el cole de mis peques no celebran el jolgorio en horas de clase sino después para que vayan las familias que así lo deseen. Me parece una idea genial.

Un poco triste dejé el asunto en manos de mi marido que me aseguró que sólo iría si los niños se empeñaban y que de disfrazarlos nada monada. Normalmente le perdonaría la piscina al pequeño en pro de ir a maquillarnos y caracterizarlos para la ocasión, pero visto lo visto decidí llevarle, que encima era día de juegos y es la única clase que les entusiasma.

Cuando llegué a por los chiquillos me encontré a Iván maravillosamente caracterizado de pirata. Se lo habían currado, la verdad. Le hice una foto y me lancé a todo correr para llegar a la extraescolar mientras pensaba cómo demonios iba a quitarle toda aquella pintura de la cara. Menos mal que camino del vestuario me encontré con su monitora que me dije muy divertida que le podía dejar el maquillaje. Le venía de perlas porque iban a jugar a ir en barcos. Sin preocuparme más por el asunto dejé a los niños en manos de mi marido y salí disparada a la reunión. Daniel había expresado su deseo de ir al parque en vez de a la fiesta, así que supuse que no irían, pero me equivoqué.

El mayor cambió de idea y acabaron los tres atiborrándose de chocolate con bizcochos y pasándoselo pipa con sus amigos. No tardó mucho el mayor en reprocharme que no le hubiera preparado ningún disfraz. Le expliqué mi idea del apocalipsis atómico y le enseñé la máscara. Como no podía ser de otro modo le entusiasmó la idea y quiso disfrazarse en ese mismo momento, pero tuvo que conformarse sólo con la máscara y con la promesa de que en Halloween volveríamos a pensar en ese disfraz.

Al día siguiente, Iván apareció vestido de doctor. Me alegro de que la final viva el carnaval en el cole y que se haga sus propios disfraces como hacía yo de pequeña. Daniel por su parte salió con una banda japonesa en la frente. Pensé que sería también por esta celebración, pero andaba muy equivocada. Había tenido unas interesantísimas jornadas de cultura japones y en la banda ponía en japonés "aprobar el examen". Como motivación me encanta. Y a él también. No para de hablarnos de todo lo que ha aprendido en sus jornadas. Y a sido muchísimo. Hacen unas actividades increíbles en su clase.

Y para poner el punto final, Iván salió con una sardina preciosa y muy colorida en la frente. Por supuesto, no quiso no oír hablar de quemarla o enterrarla, así que la tenemos de adorno. Si no es por el colegio no catan el carnaval este año.

martes, 28 de febrero de 2017

Be Mum and Dad 17

Han sido dos años de espera desde que conocí el proyecto Be Mum y me enamoré perdidamente de sus objetivos y bases. Las primeras jornadas me parecieron increíbles y aún así han logrado mejorarlas. Se han basado en nuestras opiniones, en sus experiencias y en el conocimiento de expertos para progresar y ofrecernos un evento muy completo y productivo. Para empezar, han incluido a los padres en el título para que se animen a venir y han invitado también a aquellos emprendedores que no tiene hijos, porque los conocimientos que se imparten en las charlas son útiles para todos. También han decidido dar menos charlas para dar tiempo a profundizar un poco más, aunque eran todas tan interesantes que nos supo a poco. La estupenda noticia es que van a organizar unos monográficos en mayo. Estoy deseando que nos hablen de fechas y temas.

Tras la breve presentación anunciaron que se iba a sortear una sesión de Coaching financiero de la mano de José Marcelino, de Dinero y felicidad. Me hubiera encantado que me tocara, pero la afortunada fue Ana Zuazo, coordinadora de Bazar Me lo pido. Me alegro por ella. Seguro que le es muy útil.

La primera ponencia era sobre un tema que me llama mucho la atención: La Gamificación, por José Ángel Cano, CEO de Wonnova y de Tu bebé en casa. Nuestro ponente comenzó su charla con una idea muy realista: lanzar soluciones concretas a problemas concretos es vital para crear una empresa con posibilidades. Nos explicó que gamificacion consiste en llevar las mecánicas de los juegos al entorno de los negocios. El éxito radica en que a todos nos gusta jugar. El emprendedor sólo tiene que descubrir a qué le gusta jugar a su target y aplicarlo en su idea de negocio. Nunca hay que olvidar que El juego tiene que suponer un reto pero a la vez el usuario tiene que ser capaz de superarlo, si no se aburre y abandona. La clave es la motivación. Una forma muy efectiva de cambiar conductas es de forma lúdica. A eso le llaman la Teoría divertida. Existen muchísimos tipos de jugadores que tenemos que tener en cuenta en nuestras estrategias de gamificación. De todas las que nombró yo me siento identificada con el tipo Socializer, pero mis hijos son claramente Killers (tienen que ganar a toda costa. Caiga quien caiga). También hay que ser conscientes de que es imposible  definir un patrón con el que motivar a todas las personas. Rankings, puntos, desafíos, recompensas... no funcionan con todo el mundo. Hay que definir muy bien el target antes de lanzarnos hacia una estrategia de gamificación. Vale la pena gamificar nuestro negocio porque las ventajas son muchas: mejora el engagement, refuerza la fidelidad a tu marca, aumenta la segmentación, customiza tu dinámica ajustada a tus necesidades, acelera tu fanbase, recaba feedback y datos de tus usuarios y ahorra costes. Y tras darnos la receta perfecta para la gamificación (en la foto) nos fuimos a desayunar y a hacer networking.

Fue un café lleno de descubrimientos. Tuve una charla muy agradable con viejas amigas como Sonia de Urban and Mon, que venía en representación de Community Madre, con Vanesa de Gololo y Toin y con Colorea Madrid. Y conocí a Sara, de Escucho y masajeo, que ha desarrollado una línea de relax con escucha activa para madres que suena genial. Al ser madre comprende muy bien nuestras preocupaciones y dolores musculares. También da servicio a embarazadas, bebés y niños.
Asimismo, me llamó mucho la atención el exfoliante natural para pies que me mostró Marta, de Terrafeet, al ser de arcilla es más suave que la piedra pómez e igual de efectivo. Lo que sí puedo asegurar es que es monísimo. La charla del café se prolongó con Natalia, de Con harina en mis zapatos, y Sandra de Una mami real.

Pero tuvimos que dejar las conversaciones para la comida porque comenzaba la ponencia Estrategia de Antonio Rodríguez Furones, profesor del EOI y bloguero de El nieto de Nico Maco, que acababa de ser padre y aún así no faltó a su compromiso con las jornadas. Se lo agradecemos enormemente porque aprendimos muchísimo con él.

La estrategia solo es útil si finalmente se puede implantar. Necesitamos la idea y la capacidad de generar un producto, pero lo primero es el cliente. Nuestro producto o servicio tiene el valor que le da el cliente y debe ser mayor que el de la competencia. Aquí juega un papel muy importante la diferenciacion. También es fundamental la segmentación de los clientes en base al producto o servicio. Para dar un soporte integral que se ajuste más a las necesidades del cliente tenemos que buscar aliados especializados, profesionales y de confianza. Lo más importante no es la cantidad de colaboradores que tengamos sino la calidad. Piensa en grande, empieza pequeño y crece rápido con la ayuda de buenos aliados. Un consejo que nos dio es que no pusiéramos todos los huevos en la misma cesta. Tener un sólo cliente es muy arriesgado.

Tener una buena estructura de costes nos ayuda a organizarnos y progresar. Hay que identificar el margen de beneficios. Hay que asimilar que la conciliación pasa por horarios flexibles, no reducidos. Para conseguir resultados hay que invertir muchas horas de trabajo. Sobre todo, incidió en que hay que perder el miedo al fracaso y vencer a nuestro Gollum interior. Lo intentas, caes y aprendes. El fracaso se convierte en una experiencia beneficiosa para tu siguiente proyecto. Fueron muchas las ideas que nos desarrolló. Imposible plasmarlas todas aquí.

Y el nivel se mantuvo con la mesa redonda: emprendedores, casos de éxito. Carmen Llopis, Menlo Park y Aprendemos jugando; Ana Suazo, coordinadora de Bazar Me lo pido, y María José Gallego, Trazzic y LegaleCommerce, nos explicaron cómo han llegado a gestionar negocios de éxito. Una cosa nos dejaron clara, para llegar a donde están se han equivocado innumerables veces y han sacrificado mucho. La clave es el aprendizaje, la adaptación, la agallas y el esfuerzo continuo. Por supuesto hablaron de muchos más temas, pero es imposible contar todo el contenido de estas jornadas en un post.

Tras el magnífico debate, almorzamos de nuevo charlando con los asistentes y ponentes, resolviendo dudas, investigando sobre ideas de negocio, comentando experiencias... Y enseguida llegó el turno de los talleres. Podíamos elegir dos de cuatro a cual más interesante: Mindfulness, con Mayte Helguera, psicóloga especializada en el tema; Tecnicas de coaching, con José Alberto Nieto, Agile coach; Reputación digital por Yurena Sánchez, Digital Brand Strategist at Freelance & Professor #MIBer; y Design Thinking con H2i Institute. Me costó mucho decidirme y al final me apunté a los dos últimos.

Empecé por el de Reputación digital. La primera idea que Yurena quería que tuviésemos muy clara es que la reputación online nos afecta a todos estemos o no en internet y que es muy importante cuidarla. Así que es mejor estar para poder gestionarla mejor. Debemos monitorizar con mucha atención lo que se dice de nosotros, de nuestra marca y de la competencia (puede servirnos para atraernos algunos de sus clientes descontentos). Algo imprescindible es crearnos una alerta de Google de nuestro nombre y nuestra marca. Las tres claves de la reputación online son: monitorización, contenido y gestión.

Hay que tener mucho cuidado con los contenidos que publicamos porque luego nos podemos arrepentir y cuando podamos hacerlos desaparecer ya habrá hecho mucho daño a nuestra imagen. Para eliminar esos contenidos negativos tenemos tres estrategias: en primer lugar, borrarlos, luego dexindensarlos, y por último, ayudarnos del SEO para que se pierdan en páginas secundarias de los buscadores. Nos habló del derecho al olvido, a través del cual podemos pedir que se borre definitivamente de internet una información que nos afecte negativamente. Al buscar mi marca, en la primera página de Google tienen que salir medios que yo controle u opiniones positivas. Tenemos que tener muy claro que la atención al cliente en las crisis de reputación online es básica. El taller fue tan interesante que una hora se nos quedó muy escasa.

De allí salí corriendo al taller de Design thinking, donde pusieron a prueba nuestra habilidad para diseñar la cartera perfecta para nuestra desconocida compañera de taller, en mi caso fue Arantxa, de Do it cool, que era la mar de encantadora. Para conocernos mejor casi vaciamos nuestros bolsos y nos reímos muchísimo.

El reto consistía en llevar a cabo una serie de acciones con el tiempo medido: dos minutos para una primera entrevista, uno para una segunda, cuatro para hacer seis diseños, dos minutos para enseñarle los diseño y averiguar que le gustaba, que no, que mejoraría... Y por fin ocho minutos para construir un prototipo con los materiales de manualidades que tenían extendidos en una mesa.

A mí me encantó el bolso que me hizo, pequeño y de colores alegres. Precioso. Es que esta chica es una artista. Hizo unos dibujos espectaculares. Espero que a ella también le gustara la cartera que le hice a toda mecha. Pequeña, con organizadores y con colores suaves.

Aprendimos muchísimo y nos fuimos de allí con ganas de más. Habrá que esperar a los monográficos de Mayo para seguir aprendiendo con Be mum and dad. Mi enhorabuena a las organizadoras y a todos los que participaron en éstas porque han hecho un excelente trabajo.

lunes, 27 de febrero de 2017

El museo de la guerra zombi

Daniel no dio señales de vida en toda la mañana ese sábado. Me tenía bastante preocupada no oirle, pero cuando me acercaba a su puerta entornada le oía gritar desde dentro: "Veteeee. ¡¡Es una sorpresa!!", así que seguía a lo mío.

Tras un buen rato, el peque salió con un folio en la mano y me pidió celo para pegarlo en la puerta de su habitación: "Museo de la guerra. Hoy entrada gratis", rezaba el cartel.

Si hoy era gratis había que aprovecharlo así que le hice saber mi intención de convertirme en la primera visitante. me explicó que estaba esperando que papá e Iván se desocuparan de sus quehaceres para hacer una visita guiada de grupo, pero tardaban tanto que le convencí para que me la hiciera a mí primero en primicia.

El Museo constaba de una sola sala en la que se recreaban las tres Guerras Mundiales Zombis. La primera fue la más multitudinaria. Zombis y plantas de todo el mundo se reunieron para librar la peor de las guerras. Daniel se explayó en detalles sobre las tácticas de ambos bandos y terminó con el emocionante relato de la batalla final que ganaron las plantas para suerte de la humanidad.

La segunda fue más local. Más bien una revuelta local, un levantamiento zombie que casi acaban con la línea defensiva de las plantas, pero que finalmente fue sofocada.

Y la última, la más pequeña, versaba sobre todo en la aniquilación de los pocos zombis que quedaban y que se atrevieron a plantar cara de nuevo a las plantas. Aún así, fue extremadamente emocionante porque un temporal bestial puso en jaque a las plantas y dieron ventaja al bando zombi que aprovechó la situación todo lo que pudo. Hasta que pasó el temporal y las plantas reforzadas los aniquilaron para siempre.

No me negaréis que el Museo de la guerra zombi no era una pasada y de lo más emocionante. Raúl llegó a verlo cuando ya lo estaba cerrando, pero como el guía es buena persona aceptó una última visita antes de desmontar definitivamente la colección.


domingo, 26 de febrero de 2017

El cuaderno de matemáticas

Daniel llegó muy excitado del cole. Nada más entrar a casa tiró su mochila al suelo y sacó un fajo de folios que agitó delante de mis narices asegurando que ese día había hecho las tareas en clase genial y le había dado tiempo a empezar un cuaderno de matemáticas para su hermano.

Uno de los pequeños problemillas de celos que estamos viviendo en la actualidad es que Iván piensa que le hacemos más caso al mayor porque nos tenemos que sentar con él para que haga las tareas. No le podemos explicar que hay que controlar que su desbordante imaginación no le juegue una mala pasada y se despiste hasta con una mosca que pase. Si le dejamos solo ante el cuaderno es más que probable que nos lo encontramos haciendo castillos con las cartas de invizimals cuando regresemos para preguntarle si ha terminado, así que sale más a cuenta pasar cada cinco minutos a comprobar que no se le ha ido el santo al cielo.

Eso el pequeño lo ve como la quinta esencia de atención paterna y muchas veces nos pide hacer tarea el también. No porque en realidad esté ansioso por aprender, sino para tenernos también a su ladito.

Daniel ha captado el mensaje a su manera, como no podía ser de otra forma. Y, después de los deberes, terminó un flipante cuadernillo que no tiene nada que envidiar a lo de Rubio (el diseño a mano alzada quizá no sea el más profesional jajaja).

Se lo llevó al pequeño muy ilusionado y éste los recibió con gran alegría. Si es que son de un agradecido...

Enseguida se pusieron los dos en su papel. Daniel de maestro e Iván de Alumno aplicado. E hicieron juntos las primeras páginas. Daba gusto verles.

A veces de situaciones negativas salen cosas muy positivas, como este rato entre hermanos.

sábado, 25 de febrero de 2017

Pie de mono

En el taller Mindfulness al que vamos nos han hablado de la mente de mono, que es cuando no estás concentrado en lo que estás haciendo. Así que cuando veo a mis hijos pensando en las musarañas les suelto "¡Mente de mono!" y enseguida atraigo su atención de nuevo. Ellos ya saben lo que significa y también me lo dicen a mí, porque soy humana y también me disperso.

Es una forma estupenda de introducirles en un concepto tan abstracto. Pero cual no fue mi sorpresa cuando me encontré a Iván con un lápiz en el... ¡pie! Y dibujando tan feliz. Me miró y dijo sencillamente: "Mira mamá, además de mente de mono, tengo pie de mono". Me entró un ataque de risa.

Cuando se me pasó le propuse un juego. Le di varios objetos y le reté a que los metiera en una caja con su pie de mono. ¡Vaya si superó el reto! Hasta con las cosas más difíciles. Lo intentaba con sus deditos y si no podía se paraba a pensar hasta que daba con la manera.

Nunca sabes de dónde puede surgir la diversión.

viernes, 24 de febrero de 2017

Adivina y dibuja

Nos encanta el libro juego que nos ha enviado Boolino. Adivina y dibuja es divertidísimo y encima se convierte en una obra maestra de tus churumbeles. Algo para guardar ad eternum con todo el amor del mundo.

La publicación en sí ya es bonita. Al principio Iván no quería dibujar encima porque le daba pena "estropearla", pero le convencí que con sus dibujos mejoraría mucho. Cuando le enseñé las plantillas que trae al final ya no tuvo dudas. Las miraba fascinado con ganas de usarlas todas. "Espera, espera" le dije antes de que imprimiera su primera huella, "Hay que resolver la adivinanza y luego dibujar la solución". ¡Vaya! Mucho más divertido, debió pensar por la cara que puso.

Yo le leía los párrafos y él elegía un animal de las plantillas. En algunas adivinanzas me quedaba a cuadros y no tenía ni idea de quien podría tratarse, pero el peque muy ufano elegía la plantilla que más le convenía y a hacer la figura. Las soluciones vienen en un papel, pero no le dije nada para que se esforzara un poco en pensar. Si sabe que están escritas en alguna parte no ve la lógica a tener que advinarlo él. ¡Si ya están adivinadas! Así piensan mis peques. Así que le dejé dibujar lo que le diera la santísima gana. Tuve que animarle a hacerle algún detalle a los animalillos porque la prisa por conocer la siguiente le podía y los dejaba sólo silueteados.

Desde su habitación. Daniel nos oía mientras hacía los deberes y no tardó mucho en plantarse a nuestro lado para ver que era eso tan chulo que estábamos haciendo. Para su decepción le mandé de nuevo a su escritorio con la promesa de que, en cuanto terminara con las tareas, le tocaba a él el turno.

Así, decidimos que una cara del desplegable la haría Iván y la otra Daniel. Costó bastante parar los pies a Iván porque las quería hacer todas, pero todo se solucionó de la manera más fácil. "Saca un folio", le dije, "Vamos a copiar los fondos y hacemos más animales". Le encantó la idea. Los dibujos del libro son una monada y muy fáciles de calcar para seguir la diversión. Podrían usar las plantillas en lo que quieran, pero al pequeño le han llamado tanto la atención las ilustraciones que no me queda otra que reproducirlas en folios, aunque muuucho más cutremente. Menos mal que se conforma.

Cuando Daniel terminó con el inglés me llamó exigiendo su turno. Puse al pequeño a estudiar inglés con la web de su libro del cole (por cierto, que acierto de la editorial lo del código para acceder a los vídeos y juegos de clase. Es muy motivador para ellos), y me centré en el mayor. En realidad no me necesitaba para nada, porque él ya sabe leer, pero los juegos en compañía son más divertidos (sobre todo si estamos hablando de papá o mamá). Así que él leía las adivinanzas en alto, luego me miraba expectante si no tenía ni idea o se le iluminaba la cara si ya sabía de qué animal se trataba. Escogía la plantilla... ¡y a dibujar! Al mayor no tuve que animarle a que hiciera detalles. Eso le encanta, sobre todo si son dientes puntiagudos u ojos monstruosos. Me ha hecho todo un animalario mitológico inventado. Lo que no he logrado es que ninguno de los dos coloree. No es algo que les haga mucho tilín.

Como ya me imaginaba, algunas respuestas están mal, pero... ¡que más da! Se lo han pasado genial adornando el libro. Y les han encantado las plantillas. Traen muchas figuras. Más que adivinanzas vienen en el libro. Así pueden hacer su propio libro de Adivina y Dibuja porque en una hojita nos explican cómo crear nuestras propias adivinanzas. Lo veo ideal para pequeños artistas y creativos.