martes, 21 de octubre de 2014

Un mal lunes

No hay lunes bueno, pero dentro de eso hay grados. Hace poco tuvimos uno bastante regular. Empezó con mucho sueño por parte de todos, legañas, irritabilidad, cabezonería... Lo típico tras un fin de semana un poco más movido de lo normal.

Ese tipo de días voy tan despistada y torpe que no doy una y se va acumulando el mal humor. Aún así, cuando llegó la hora de recoger a los niños me puse una sonrisa en la cara y me propuse cambiar la dinámica de ese día tan absurdo.

Que pena que los niños me lo pusieran difícil. Además de seguir con su comportamiento rebelde me encontré con que ese día estaban habladores y ambos me contaron sus fechorías. Comenzó Daniel. Una amiga se acercó a mi para avisarme que su profesora me estaba buscando. "Por lo visto él y otro amigo se han portado bastante mal hoy". No encontré a su tutora, pero el chiquillo me confesó que estuvo jugando a toros y toreros cuando tenía que guardar fila para salir a que los recogiéramos.

Le estaba explicando por qué era importante prestar atención y obedecer a la profesora cuando Iván me soltó: "Quistina me ha catigado sin colonia". "¿Y eso por qué?" Le pregunté yo volviéndome inmediatamente hacia él. "Poque he pegado una palizota a una amigaaaaaa" me respondió tan tranquilo. "¡¡¿Que has hecho qué?!!" exclamé al borde del ataque. Respiré profundo y pensé. "Tranquila, tranquila. Esta noche todos a la cama temprano y mañana será otro día muuuucho mejor".

O esa fue muy intención, porque esa tarde y esa noche se nos alargaron un poquito entre charlas concienciadoras y regañinas a uno y a otro por su censurable comportamiento en el cole.

lunes, 20 de octubre de 2014

El McDonald's, los niños y la fruta

Que tendrá el McDonald's que atrae a los niños con una fuerza irresistible. Yo sospecho que, principalemente, una caja enorme llena de tubos. un tobogán y actividades varias. Pero también la emoción del Happy Meal. Las veces que hemos ido los niños salen enamorados de sus regalitos y los padres frunciendo el ceño ante otro juguetito más para la colección. Pero esta vez, fue diferente. Los niños jugaron encantados con el juguetito que traía la caja mientras saboreaban sus nuggets, patatas y yogurt de frutas bebible, Sí. Pero lo padres, en vez de arrugar el ceño, repararon en que el muñequito, además de ser muy gracioso, tenía una utilidad muy original. ¡Era un tupper para manzanas! Aunque nosotros también lo hemos usado para peras, mandarinas, naranjas pequeñas... Y a los peques les encanta.

Lo curioso del asunto es que, pocos días después, llamaron a mi timbre para entregarme un paquete sorpresa... ¡lleno de bichos verdes profrutas de los Happy Meals! Ni que decir que los niños se llevaron un alegrón. En un primer momento les dejé jugar libremente con los monstruitos. Se lo pasaron bomba inventando historias.

Luego les expliqué el uso de cada cacharrito y se empeñaron en usarlos. Esa misma noche usamos el cortaplátanos, el tupper ya lo habíamos llevado al cole el día de la fruta y triunfó, a la mañana siguiente rellenamos los molde de politos con forma de fruta y el del polo normal de zumo, mi hijo mayor me ha encargado que compre melón para usar la cuchara melonera... ¡Vamos! Que lo veo y no lo creo. Mis hijos entusiasmados por comerse la fruta.

Les conté que existe un juego, que se puede descargar gratuitamente de PlayStore, y no pararon de darle la chapa a su padre para que se lo instalaran en la tablet. Raúl lo ha instalado, pero los chiquillos tuvieron que esperar a que se pasara lo que les quedaba de la semana de castigo sin tablet para poder poner sus ansiosas manitas en él.

Está basado en el ya clásico juego "Cute de rope", aunque, en vez de caramelos, el protagonista come fruta.

En definitiva, que nos ha encantado la nueva colección de regalitos de los Happy Meal. A los niños demasiado. Yo no paro de lavarlos y guardarlos y ellos no paran de sacarlos de su sitio y jugar.

domingo, 19 de octubre de 2014

Premio best blog

Juani, de la cocina siempre llama dos veces, me ha regalado este precioso ramo de flores. ¡Muchas gracias! Me encanta.

Si os gusta cocinar su blog os va a interesar. Todo lo que hace tiene una pinta estupenda. ¡Y hay que ver como se cura la presentación! Esta chica es una chef increíble.

El premio viene con preguntas, así que allá voy.

¿Qué te hizo ponerle a tu blog el nombre que tiene?
En ese momento me sentía muy desesperada snif snif

¿Qué te animó a crear tu blog?
Mi madre y el desahogo de ponerlo por escrito.

Lo que te hace feliz
Las pequeñas cosas del día día.

¿Tus hobbies?
Escribir jajaja

Si pudieras viajar donde quisieras, ¿dónde sería?
China. Es una cuenta pendiete.

Un sueño por cumplir
Tener un trabajo digno. Nunca he tenido uno y me encantaría saber como son.

Tu momento del día.
Cuando me meto en la camita por las noches y noto como se me cierran los ojos casi solos.

Lo que más te gusta del mundo
Mi familia en el sentido más amplio de la palabra.

Lo que más te gusta de ti es…
Parecía fácil la pregunta, pero es que ahora mismo me he quedado en blanco jajaja

Si tuvieras más tiempo libre a que lo dedicarías.
A estudiar, a diseñar, a escribir, a leer, a salir...

Te gusta más el verano o el invierno
Los dos. Cada uno tiene un encanto diferente.

Y mis nominados son... Tachán tachán

sábado, 18 de octubre de 2014

Pijamas de ositos

En el hipermercado de al lado de mi casa siempre sacan ofertones por temporadas y hay que estar ojo avizor porque vuelan. Las botas de agua las pillé por los pelos y el pijama manta acabo de descubrirlo entre los lineales. También han pasado a formar parte del contenido de nuestro armario.

En realidad, el único que necesita la gustosa prenda es el mayor, porque el pequeño está bien surtido con lo que ha heredado, pero es que los vi tan monos que caí en la tentación y les llevé uno a cada uno. Además, compré otro más sencillo para Daniel y así tengo recambio para cuando lo meta en la lavadora.

El caso es que los pijamas parecen disfraces de osito y me tienen enamorada. Y no sólo a mí. A los niños también. Sobre todo a Iván, que hasta me protesta cuando se lo quito por las mañanas. Daniel dice que le molesta un poco la capucha, pero me ruega una y otra vez que no lo devuelva porque es "taaaaan bonitooooo".

Así que ahora los tenemos cada dos por tres "haciendo el oso" con sus nuevos pijamas-disfraces".

viernes, 17 de octubre de 2014

¿Desmotivación? ¿Inseguridad?

Este año me perdí la reunión de la clase del mayor con mucha pena. Porque a mí me encanta saberlo todo acerca de lo que hacen en el cole. Como su profesora me conoce y es muy maja, me concedió una tutoría para explicarme lo que hablaron. Lo que no me esperaba es que tuviera tantas cosas que contarme sobre Daniel ya, tan pronto.

Mi niño va a clase desmotivado y sin ganas de trabajar. Ella nota que aprende mucho, pero que luego no se siente capaz de plasmar sus conocimientos. Hace las fichas, pero con inseguridad y desgana. A sus argumentos contesté que Daniel tiene un defectillo bastante gordo: es un poco vaguete. Y se le hace cuesta arriba empezar las cosas él sólo. No digamos nada de terminarlas.

Como hemos notado esa actitud en el peque y a sus papis nos gustaría corregirla, en la medida de lo posible, ahora que aún podemos hacer algo, desde hace unos días Raúl le pone una tarea todas las tardes que tiene que terminar. No nos importa que aprenda conceptos nuevos, a leer ni que mejore su psicomotricidad. Sólo que preste atención a lo que tiene que hacer y lo termine. El ejercicio puede ser colorear un dibujo o leer una retahíla de letras que ya se sabe. Nos da igual el contenido. Lo importante es que se esfuerce y lo termine. Gloria no está nada de acuerdo con mi conclusión. Ella no piensa que sea vago y que con la motivación adecuada se arregla todo. En realidad, es verdad que, para lo que quiere no escatima esfuerzos y se le ve con ganas e interés a tope.

Mi marido echa mano al cuadernillo de lectoescritura que nos recomendó la profesora en apoyo a lo que hacen en clase, pero, parece ser, que en nuestro caso está surtiendo el efecto contrario. En vez de sentirse motivado por la familiaridad del método, le está cogiendo tirria y le cuesta más hacer las fichas en clase. Así que, durante la tutoría llegamos a la conclusión que lo mejor era buscar otros métodos más divertidos para enseñarle las letras y los trazos. Seguro que en internet encuentro algo a la medida de Daniel pronto.  La solución que me ha dado ha sido que hable con él tranquilamente y sin agobiarlo. Que le dedique diez minutos diarios para que hablemos y así, poco a poco, a ver si me entero de lo que le preocupa. Como siempre le haré caso, porque ve más allá y me razona cosas en las yo no había reparado nunca. Me temo que a mí un árbol me tapa la vista del bosque.

Me aconsejó que lo dejara a su aire unos días, antes de poner en práctica cualquier maniobra. Puede que sea algo temporal... Lo cierto es que aluciné con los adelantos del peque que me enseñó a partir de sus fichas. En casa ya no quiere ni poner su nombre en los dibujos. Me dice que no sabe, aunque yo sé que sí porque ya lo ha hecho muchas veces el años pasado. ¡Y en las fichas ya sabe escribir palabras enteras y relacionarlas con su dibujo correspondiente! Que rápido crecen estos niños.

En cuanto a la reunión, me comentó que hablaron de las asambleas (en las que los niños trabajan con la pizarra electrónica, de los juegos por rincones (Que pondrá uno dedicado al medio ambiente y que a los niños les llama muchísimo la atención el rincón de las construcciones), que hay que dar mucha importancia al descanso de los niños para que vengan llenos de fuerzas y ganas al cole, que el almuerzo tiene que ser fácil de trasladar y de consumir porque muchas veces se la toman ya en el patio... Una medida nueva que me encanta es que han decidido que el próximo año van a rehacer los grupos mezclando niños de los dos grupos. Me parece una decisión fenomenal para obligar al niño a salir de su zona de confort y enseñarle a adaptarse a nuevas circunstancias desde pequeños. Aunque me explicó que, sobre todo, la finalidad es fomentar la atención en clase sin que se despisten en charlas y juegos de amigos, y para evitar relaciones inamovibles y alimentar la capacidad de socialización de los niños. Para los niños no va a ser ningún drama porque van a seguir viéndose todos en el patio.

Otra iniciativa que me encanta es el trabajo en familia que han propuesto para este año. Parece ser que no vamos a tener mascota invitada (menos mal, porque es un estrés cuidar del peluche para devolverlo tal y como te lo entregaron), sino que nos van a entregar una carpeta con un cuento que van a hacer entre todos. El chiquillo tiene que continuar el cuento donde lo dejó el anterior y hacer un dibujo que ilustre su parte. Lo difícil es que lo tiene que escribir el mismo y a día de hoy Daniel se niega hasta a escribir su nombre. De aquí allí, a lo mejor cambia totalmente y le coge el gusto a escribir. porque coger el lápiz no le gusta, pero lo que es dictarme cartas ¡le apasiona!

Al final dedicamos un ratito para charlar de su blog, que me encanta y me parece muy útil para combinar la labor del profesor y la de los padres en la educación de los niños. Muchos días, Daniel llega a casa y me pide que le ponga el blog de su profesora en el ordenador para jugar a un juego educativo que ha colgado o ver un vídeo. Una pena que se nos fuera el tiempo volando, si fuera por mí habríamos estado una hora más de tutoría.

Cuando hablé del tema con su padre me confesó que la falta de autoestima de nuestro hijo por los temas lectivos podría deberse a que casi siempre está en compañía de dos niños mayores. Es decir, los amigos más cercanos de Daniel en su clase nacieron a principios de año y él a finales, así que se llevan muchos meses de diferencia y eso también se nota en los progresos. Podría ser una razón.

Cuando Daniel me preguntó, esa misma tarde, qué era lo que había dicho su profe le conté que me había enseñado sus fichas y que había alucinado con lo bien hechas que estaba. "Me he sentido la madre más orgullosa del mundo viendo todo lo que sabes. Qué difíciles me parecieron, que bien escribes y ¡la de cosas que sabes ya!". Ni que decir tiene que el niño se hinchó como un pavo y se puso a comentar las que le parecían más complicadas o le habían costado más. "¿Y viste la de...? ¿Y te enseño una en la que...?" me preguntaba una y otra vez. Así que creo que hemos sumado un puntito a su autoestima. Aún así me he dado una vuelta por internet y he encontrado unos ejercicios y cuentos que creo que me van a servir de mucho. Aunque, en realidad el chiquillo no tiene baja autoestima, sino que se sentirá inseguro con respecto a su iniciación a la lectoescritura.

Lo más curioso es que, justo esa tarde, llegó del cole emocionado contando un cuento sobre la n y la ñ que incluía su método de Letrilandia y le pidió a su padre que se metiera en el manual de ejercicios para ver si la encontraba.

¡Con estos niños nunca se sabe! A ver si le sacamos algo de información con las charlas de diez minutos.

jueves, 16 de octubre de 2014

Daniel dibuja una casa

A la salida del colegio, mi hijo mayor me enseñó un folio muy orgulloso. Lo agitaba sin parar delante de mis narices, así que tuve que cogerlo para verlo bien y no como líneas borrosas. Y lo que vi me emocionó. Me quedé sin palabras.

"Mira mamá. Es una casa, con piscina. Y la piscina tiene un trampolín ¿Eh? Y también he dibujado un coche. Aunque no es un coche muy moderno..."

"¡Me encanta!" Le interrumpí yo. "Es un coche fabuloso. A la casa  no le falta detalle. Hasta barrotes en las ventanas le has puesto y flores... ¡Pero si has dibujado hasta nubes! Sob sob..." Casi me pongo a llorar de la alegría."Y un sol ¡Un sol normal!"

Y es que... ¡no había ni rastro de zombis en el dibujo! Ni guerras, ni sangre, ni características de los personajes a modo de videojuego, ni monstruos... ¿No es para emocionarse? Por fin un dibujo normal y totalmente identificable.

Lo he colgado en un sitio bien visible del salón para verlo todos los días.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Celebrando los tres años de Iván con la familia

De verdad que ya empiezo a perder la cuenta con tanto cumpleaños. Pero es difícil organizarlo todo en el mismísimo día en el que nacieron. Así que el domingo celebramos el cumpleaños de Iván en familia en casa de la abuela Chari, a causa del problemilla de alergias a los gatos que ya expliqué cuando celebramos el de Daniel, hace poco más de un mes.

Esta vez elegimos las brochetas como las reinas de la comida. Mientras Raúl se bajó a los niños a jugar en la zona verde de la comunidad, su madre y yo montábamos los ingredientes que habíamos llevado para ocasión: cerdo-tomate cherry-soja-pipas, pavo-beicon, salchichas de diferentes clases-beicon, cerdo-manzana-champiñones, cordero-piña... fueron algunas de las brochetas que hicimos. Y gustó bastante el invento. Aunque a lo niños las que más les gustó fueron las de chuches. No es de extrañar.

La tarta también triunfó entre el público infantil y no es de extrañar porque tenía sabor a huesitos y estaba realmente deliciosa. Pienso repetirla cualquier día de estos. Es facilísima y les encanta. Aunque la próxima vez no creo que compre la capa de azúcar con dibujo (Rayo McQueen, of course). les gustó muchísimo, pero el precio es bastante elevado para lo que son.

Iván recibió muchos regalos geniales. Sobre todo libros de superhéroes y de monstruos. él y su hermano se pasan horas y horas ojeándolos y pidiéndonos que se los leamos. También recibió un juego de bingo de colores, otro de pinchitos con dibujos guías para ir poniendo las piezas en su sitio correcto, un patinete que enseguida quiso montar y lo hizo muy bien, dos figuras gigantes de Hulk y Lobezno que le tienen enamorado... ¡Vamos! Que la sonrisa que lucía era talla XXL.

A pesar de la lluvia terminamos el día entre juegos al aire libre e la zona ajardinada de la comunidad. Afortunadamente, tiene una zona techada y pudieron correr y saltar a su gusto.

Fue un día muy emocionante. Acabamos todos agotados, pero felices.

Eso sí, el lunes no podía levantarlos ni con grúa. Y llevan arrastrando el cansancio toda la semana a pesar de que los meto en la cama a eso de las nueve. A los dos minutos ya están roncando.

Está claro que el próximo fin de semana va a tocar planes tranquilos