viernes, 31 de octubre de 2014

Sorteo para el primer musical infantil con coaching incluído: “María Bimbolles, El Musical”

Cuando me hablaron de “María Bimbolles, El Musical” desde Mamen Comunicación captaron mi interés en seguida. Primero, porque a mí me encantan los musicales, pero es que éste, además, cuenta con un factor educativo muy novedoso y muy acorde con mi forma de pensar.

Aún no puedo hablar de primera mano, porque todavía no he podido asistir, pero la sinopsis me dice que mis hijos van a alucinar cuando les lleve. Y espero que a dos de vosotras os pase lo mismo, porque me han dado luz verde para un sorteo doble: dos familias de hasta cinco miembros disfrutarán del espectáculo el domingo de noviembre que elijan en la sesión de las 12.30 en el Teatro Reina Victoria de Madrid (tiene una duración de un hora y veinte minutos). Requisitos para participar: ¡Ninguno!

Bueno, uno sí. Dejar un comentario en este post para saber que quieres participar. Tenéis hasta el martes y el miércoles digo el ganador.

Aunque sí tenéis un interés especial, os facilito sus páginas de Facebook:
María Bimbolles
Mamen Comunicación

El argumento trata de un calcetín mágico que hace ruiditos al pisar. La protagonista lo pierde y se embarca en una búsqueda en la que conseguirá la ayuda de muchos amigos.

Victoria Sitges es la creadora de este espectáculo educativo y musical, en el que la protagonista y productora, María Bimbolles, enseña a los niños a reconocer sus emociones y autogestionarlas a través de canciones y cuentos. La artista asegura que la alegría, la ilusión, la satisfacción y el entusiasmo mejoran las facultades mentales y preparan al niño para afrontar su futuro en sociedad. Este proyecto teatral y educativo aúna música, coaching infantil, magia, acrobacias y juegos interactivos con el el fin de desarrollar la inteligencia emocional en su público.

Promete ser muy divertido tanto para niños como para padres. ¡Mucha suerte a todos!

jueves, 30 de octubre de 2014

Monstruos de gomaeva

Daniel llevaba una semana persiguiéndome para que hiciéramos adornos de Halloween. No es que yo no quisiera, pero intento hacerles menos actividades tras hablar con las profesoras de mis dos peques. Ambas me aconsejaron que aflojara con las manualidades y les dejara libertad de juego.

Después de mucho insistirme sobre el tema, le pregunté a Daniel que quería hacer exatamente. "¡Monstruos de gomaeva!" exclamó. Y nos pusimos manos a la obra, porque al chiquillo le hacía ilusión y a la madre también. Les recorté formas de cuerpos, bocas, narices... Les di ojitos de colores, lápiz, rotuladores, pegamentos, pinceles, purpurina... Y les dejé hacer.

Poquito a poquito salieron unos bichillos muy coloridos y simpáticos. Daniel opinaba que el de Iván estaba desordenado, pero le expliqué que lo bueno de hacer monstruos es que no había ninguna norma sobre cómo tiene que ser.

Se lo pasaron genial eligiendo, colocando, pegando, pintando... Y lo cierto es que me encanta cómo quedan en la pared.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Cine con los niños: ¿vale la pena?

Aprovechando la fabulosa oferta de La Fiesta del Cine, que siempre sale para octubre, decidimos llevar a Iván a ver la gran pantalla por primera vez. Ya que nos la jugamos que sea por poco dinero. El peque es un culo inquieto y nunca hemos logrado que viera una peli tranquilo en la tele de casa, pero a Daniel le llevamos al cine por primera vez más o menos a la edad que tiene su hermano ahora, así que decidimos correr el riesgo.

Miramos la cartelera para este lunes, martes y miércoles (los días de la oferta) y elegimos una películo que tenía todos los ingredientes para interesar a mis pequeñas fieras: Boxtrolls. En un principio, se suponía que no estrenaban hasta el 31 de este mes, pero se ve que adelantaron el estreno por La fiesta del Cine, porque allí estaban las entradas disponibles. Y las compramos, claro.

Minutos después, anunciábamos a los peques el emocionante plan durante la cena. Silencio espeso. "Yo no quiero ir" sentenció categórico el mayor. ¿Cómo? ¿Pero si ya están compradas? ¡¡Si a todos los niños le encanta el cine!! ¡¡¡Y es una peli de trolls!!!. "Yo ziiiii" aseguró el pequeño "Hay que hablá bajito" susurró con una gran sonrisa ante las explicaciones del padre. Menos mal. Al menos a uno le hacía ilusión.

Daniel se portó de forma tan grosera y despreciativa mientras estábamos ante la mesa que acabó hinchándome las narices, e incluso le amenacé con no dejarle ir. Al final, el padre les enseñó el trailer y captó la atención de los dos.

Parecía que todo iba a ir bien, pero, cuando recogí a los dos chiquillos en el cole la tarde elegida para presentarnos en las taquillas. Me lo hicieron pasar muy mal: perretas, vuelta a que el mayor no quería ir al cine, morros, malas contestaciones, exigencias... El primogénito hasta me amenazo con no ir si no le compraba palomitas. ¿¿¿Cómo??? ¿¿Pero es qué es?? Casi, casi mando todo a la porra, dejo a los niños con la abuela (pobrecita, que no tiene culpa de nada) y me voy con mi marido a disfrutar de los trolls simpáticos. Pero cómo sé que les va a gustar, me trago el orgullo y los llevamos a rastras al cine.

Allí se empiezan a animar con los carteles de otras películas. Hasta se prestaron a posar frente a los famosos pingüinos de Madagascar. Dentro de la sala, se me hizo eterno el momento anuncios. Menos mal que por fin comenzó la peli.

Me gustaría hacer un inciso para comentar que los complementos para alzar a los chiquillos son horroroso e incomodísimos. Yo acabaría con un tremendo dolor de espalda si me obligaran a sentarme así dos horas seguidas. Casi me dan ganas de llevar sendos cojines la próxima vez que vayamos por allí (si es que hay próxima vez). Daniel enseguida me pidió que se lo quitara y a Iván se lo quité yo al ver los equilibrios que hacía el pobre. El benjamín acabó viendo la peli de pié y con la nariz pegada al asiento delantero. Menos mal que no había nadie.

La peli les enganchó de principio a fin, aunque mentiría si no dijera que hubo momentos de tensión como cuando Iván se empeñó en dar patadas al asiento de delante o cuando Daniel empezó a silbar por el palo del su chupa chups obstinadamente. Pero en general, la cosa fue muy bien y los niños estaban emocionados con las imágenes que se sucedían en la pantalla.

El problema volvió en cuanto salimos al aire libre: volvieron las perretas, los malos humores, las frases desagradables... Y mi enorme enfado. ¿De verdad vale la pena pasar por todo esto para que ellos se diviertan en contra de su voluntad?

Luego les preguntabas y te decían que les había encantado la película, con todos esos trolls, los malvados, las explosiones, las carreras trepidantes... Peeeero hay que ver lo mal que nos lo hicieron pasar a sus padres.

Esa noche se fueron a la cama sin avanzar ni una estrella, ni poner un pegatina debido al colosal mosqueo maternal. Me dominé bastante y se durmieron con mi beso y mi sonrisa. Por que, al fin y al cabo, con niños. ¡Pero que nadie me hable de llevarles al cine!

martes, 28 de octubre de 2014

Los garabatos de Iván

Siguiendo las instrucciones de su profesora, hemos alimentado el gusto del niño por garabatear con ayuda del hermano mayor, al que le apasiona dibujar, tanto dentro como fuera del cole.

Al ver que Daniel se sentaba a la mesa armado de lápices de colores y papeles, él también quería. había que aprovechar el tirón. Hubo un tiempo en que le horrorizaba que siquiera le insinuáramos que hiciera un borrón porque pintar, para él estaba relacionado con le cole.

Un día, su papi le sacó unos papeles de plástico que hacen las veces de pizarras de rotuladores y lo tuvo muy entretenido. Llegado un momento, le hice el relevo porque tenía cosas que hacer. En un principio, le animé a que me imitara y dibujara lo mismo que yo. "Mira. Primero un círculo, luego dos más pequeñitos, dos puntitos que son las pupilas, ocho rayas que son las paaaatas y... ¡una araña!". Le encantó el juego, así que borramos y pasamos a hacer un gato. Entonces, una vocecita en mi conciencia me recordó que tenía que dejarlo a su libre albedrío. Como el pequeño quería seguir jugando con su mamá, le propuse que lo hiciéramos al revés. Él dibujaba y yo le seguía.

Al principio hizo una figura reconocible, un sol, pero después los garabatos fueron perdiendo sentido y ganando en intensidad.

Al final le convencí de que dibujara el solo porque así tendría toda la superficie de dibujo a su disposición... ¡y coló! Eso sí, no quería ni oír hablar de que me levantara de la silla. Así que me quedé a su lado mientras garabateaba libremente.

lunes, 27 de octubre de 2014

Un fin de semana muy Halloween

Los niños claman por empezar a celebrar YA jalogüin. Que no haya llegado el día señalado les parece una excusa muy pobre por mi parte, así que, teniendo en cuenta, que ni siquiera es una fiesta española, que más da que la celebremos cuando queramos.

Dicho y hecho, compré una calabazas en el hiper de al lado de casa. Eran enanas y chuchurrías (y carísimas), pero no encontré otra cosa. En el todo a cien, me hice con unas velas led, porque las que tenía por casa no aparecen de tantas vueltas como han dado. Es la mejor opción para que los niños no corran el peligro de quemarse. Y enrolé al papá para que hiciera el trabajo peligroso: modelar las caras de las linternas calabaza con un afilado cuchillo.

Los peques daban saltos de emoción mientras jugaban con sus velitas (casi no sobreviven) y daban indicaciones a Raúl acerca de cómo querían las caras de sus calabazas. Daniel la quería triste e Iván enfadada. Cuando estuvieron listas, metimos dentro las velas y estuvieron un buen rato jugando y paseándolas por la casa, inventando cuentos terroríficos e historias truculentas con las luces apagadas y las persianas bajadas.

Mientras tanto, yo me entregué al trabajo culinario de sacar un bizcocho de calabaza de lo poco y seco que habíamos sacado de pulpa. Pensaba seguir la receta de La Opinión de Mamá, pero no daba con la poca materia prima, así que me decidió por hacer un pastel que requería mucho menos del ingrediente de Halloween por excelencia.

Como la pulpa estaba reseca, me salió algo bastante insaboro, pero con mermelada o miel por encima mejoraba bastante. En realidad, me arrepentí de mi decición. Tenía que haber hecho el bizcocho porque los chiquillo no quisieron ni probar la tarta y el bizcocho seguro que sí se lo hubieran comido.

Para redondear al fin de semana, le hice a los chiquillos unas máscaras monstruosas de calaveras (massss o menosss), que a lo mejor podrían entrar dentro del reto Octopus de Recicla DIY.

Hacerlas no tiene misterio. Se recorta la calavera con colmillos, se pintan las partes negras, se calcula bien dónde van los ojitos y la nariz. se recortan los agujeros de los ojos y las líneas de la nariz, se engancha un elástico gordo para evitar que se les clave por ningún lado y... ¡Tachán! Máscaras para salir la noche de Halloween a pedir caramelos.

No contento con su máscara, Daniel me pidió las pinturas de cara y se sentó frente el espejo para caracterizarse el solito como un zombi decrépito: se pintó la piel verde, las ojeras y ¡hasta un poco de cerebro!

Por su parte, Iván me pidió su disfraz de Hulk para no ser menos. Se empeñaron en coger la bolsa de los disfraces y las armas y montaron una batalla campal. Hasta el tiburón de goma usaron como espada Fue muy divertido.

Desde luego, hemos tenido un fin de semana monstruoso jajaja


domingo, 26 de octubre de 2014

Premio Dardos

La opinión de mamá me ha dado este precioso premio. Muchas gracias Guapa. ¡¡Me encanta!!

El blog de Verónica es muy sincero y de gran utilidad. Ella plasma su opinión sobre todo lo que usa en su día a día. Que bien viene tener una crítica real de cosas que has pensado usar, o que te descubran productos de los que ni habías oído hablar y que ahora te viene tan bien, como es el caso de la crema hidratante que te pones mientras te duchas y listo. Se ha convertido en imprescindible para mí jajaja

Pero a lo que voy, que me disperso, como siempre. Tengo que nominar a quince blogs, así que allá voy:

Mamá de verdad
Princess and Owl Stories
La cocina siempre llama dos veces
Mamá Orienta
De mamis
Aprendiendo a ser una supermami
Mamá al habla
Con lluvia y con sol
La casita de los buhos
Mmitos de Mims
Merengaza y otros dulces
Historias de un pequeño príncipe
Una bichillo en casa
Blogueando de mi peque- y otras cosas-
El sueño que sí cumplí

sábado, 25 de octubre de 2014

La creatividad de Daniel

Daniel cada día me sorprende más. Se hace mayor y tiene iniciativas propias que no me esperaba que tuviera tan pronto. ¡Hace cosas increíbles! Aunque también puede ser que yo sea un pelín subjetiva con todo lo que tiene que ver con mis niños.

Pero es que cuando pasé por el baño, le vi trastear sospechosamente y descubrí que estaba haciendo una figura con una toalla y una calabaza de halloween hecha de goma eva me dejó de piedra. Mucho más al contarme que estaba jugando y que estaba construyendo una historia. "Mira, mami. La calabaza está haciendo surf" exclamó feliz. Con una toalla azul había hecho una ola de mar muy aparente.

Otro día, dejé a la mano de los peques varios materiales para hacer manualidades a ver que salía y me fui a hacer mis cosas para no influir en ellos. Cuando volví, Daniel había pegado las formas de gomaeva conformando el semillero que aparece en el juego Plantas contra Zombis que tiene en la tablet. Las macetas las había dibujado. Y también tenía una historia para su creación. Estaba haciendo labores de jardinería para defender nuestro humilde hogar de malvados zombis.

Iván, por su parte se había dedicado a recortar un papel con unas tijeras especiales para evitar cortes en sus deditos sin orden ni concierto, al menos aparentemente. También estuvo un buen rato jugando con unos monstruos articulados que habíamos hecho en otra ocasión.

Lo que ya me dejó alucinada fue cuando dibujó en una libreta unos controles de nave espacial. Hasta recortó un cuadradito y lo pegó por una pestañita para poder levantarlo y pulsar el supuesto botón de emergencia que dibujó debajo. No le faltó detalle.

En otra ocasión, les dejé a los chiquillos recortes geométricos de páginas de periódicos, cartulinas blancas y negras, ojitos, tijeras, pegamento y wasi tapes y les pedí que me construyeran robots. El resultado que me presentaron ambos me encantó.