jueves, 5 de mayo de 2016

Clases magistrales

Me encanta cuando mis niños se meten a profesores porque me parece avistar retazos de lo que hacen en clase. Cada vez adopta uno el papel de profesor y el otro se junta con el alumnado: papá y mamá.

En sus últimas clases magistrales Iván nos habló de cómo un meteorito acabó con la vida de los dinosaurios, pero que no debíamos preocuparnos porque los animalitos se salvaron. También nos explicó un poco de geometría básica (rectángulo, rombo, figuras estilo libre...) y matemáticas. Flipé cuando va y escribe en la pizarra: 1≠2 explicando que 1 no es igual a 2. ¿No es un poco avanzado para un niño de segundo de infantil? ¡Qué darán en tercero de infantil! Cuando llegue a primaria se va a aburrir como sigan con el ritmo de este año...

Daniel también nos dio una clase maravillosa de educación vial. Y no necesitó la pizarra. Con un juego de insertar coches, señales, edificios etc, en unos palos de madera nos fue preguntando a los atentos alumnos cuestiones como ¿Que hay que hacer cuando un semáforo está en verde?, ¿Que significa esta señal? ¿Cómo se llama lo que sale cuando llueve y hace sol? (ya sé que no tiene nada que ver, pero había un arco iris en el juego y aprovechó).

La última clase que hemos recibido del mayor ha sido un mix de yoga-relajación- imaginación. Nos saludó con la postura de saludo al sol. Nos pidió que adoptáramos la postura del loto para yoguis poco flexibles y comenzó la clase pidiéndonos que cerráramos los ojos. "Ahora imaginaros que veis un templo. Escuchad el río ssssssh blob blob ssssssh glu glu fossssssh. Muy bien. Ahora abrid los ojos y contadme que habéis imaginado". Mámá había visto un templete romano en los alto de la colina a la que rodeaba un ríachuelo, papá un templo chino al lado de un majestuoso río, e Iván se había bañado en el río y ni se había fijado si había cerca un templo o no.

"Muy bien", nos alabó el profesor, "Cerrad los ojos de nuevo e imaginad una escena con los ruidos que vais a escuchar: chin chin chin chin crash chin chin chin plop plop plop". Abrid los ojos. Mamá había imaginado un concierto con triángulos, en el que a uno se le caía su triángulo, todos se quedaban en silencio y se oía una gotera. No recuerdo lo que dijeron los demás, pero ninguno acertó. Se trataba de una pelea entre ninjas que se acaban cayendo al río.

"A ver si acertáis ahora: pink, pink, pink, pink, clink, clank, clunk, catacrok, oughh, aaaaaaah, uuuuuuh, patapof, pam, pum, catacroc, potopooooooom"

......

.....

......

"¿Eeeeeh? ¿Unos ninjas que luchan en un tejado, se rompe el tejado, caen en una casa y en el fragor de la batalla la destrozan?" aventuré yo... Tampoco recuerdo el resto de las respuesta. Da igual porque ninguno acertó. Era una batalla entre caballeros medievales. Y ahí acabó la clase, aunque nos ha prometido darnos más durante toda la primavera y el otoño. No sé porqué en verano e invierno no. Deben ser malas épocas para darle a la imaginación yogui.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Oliver y las Marpelucas

Cuando me ofrecieron Oliver y las Marpelucas desde SM no pensé que fuera tan largo, poco más de 200 páginas. Cuando Daniel lo vió, primero se emocionó y luego se frustró. No se veía capaz de leer y entender tantas páginas, así que me hizo ojitos y tuve que prometerle que le leería el libro capítulo a capítulo.

Las ilustraciones prometían aventuras, peligros, seres mágicos, malvados temibles y mucho más. Con mi promesa se quedó mucho más tranquilo.

Pero primero, me lo leí yo en los ratos que fui sacando del día a día. Un adulto se lo puede terminar en un par de horas tranquilamente y disfrutar de su emocionante historia como un niño. Me maravillé con las vicisitudes del pobre Oliver, que lo único que buscaba era una vida normal, pero sus padres, exploradores innatos, se lo ponían del todo imposible; me sorprendí con cada nuevo personaje que surgía en la trama por su originalidad y personalidad propia; me mondé con las algas irónicas y sus comentarios mordaces; me encantaron los originales malvados y me pillaron con el egocéntrico cangrejo Colín, que me hizo volver las páginas hacia atrás una vez terminado el ejemplar.

Me parece un libro precioso en todos sus detalles y que vamos a tardar muuucho en terminar con mis churumbeles, porque les encanta pararse a señalar los detalles que les llaman la atención en cada ilustración, reclamarme que adelante detalles, pedirme que le diga lo que dice el bocadillo de diálogo de un personaje o lo que pone en un cartel antes de haber terminado el párrafo que estaba leyendo, volver a un dibujo que les encanta... ¡Vamos! Que con ellos la lectura es más desordenada, lenta, a trompicones, de atrás para delante y de delante para atrás, pero llena de preguntas fascinantes e ilusión.

Leyéndoselo a los peques me di cuenta de muchos detalles de los dibujos que se me habían pasado por alto en mi primera lectura, me reí de cosas nuevas y perdí el hilo mil veces.

Me encanta que se sientan absorbidos por las historias que les ponemos delante. Espero que cojan soltura para que muy pronto las puedan vivir ellos mismos como lo hice yo de pequeña. La lectura en grupo es muy diferente que la que hace uno con sus propias reflexiones, releyendo lo que le apetece y parándose en los detalles que más le gusten.


martes, 3 de mayo de 2016

Mission Wraps, deliciosos y con mil posibilidades

Hace poco llegaron a mi casa tres variedades de Mission Wraps gracias a los sellos de calidad de Madresfera: Original, Multigrain y Espelta y Avena. Con lo que nos gusta innovar en casa los recibimos relamiéndonos por anticipado. Además, llegaron en el momento justo. Estaba abriendo el paquete mientras mi marido me indicaba muy ufano que hoy se quedaba a comer en casa. ¡Mira que le tengo dicho que me lo diga con tiempo! Yo pierdo poco tiempo cuando como sola: bocadillo, ensalada o plato recalentado y a correr. Pero Raúl es más exquisito.

Miré extasiada el contenido del sobre y le pregunté con una sonrisa en los labios si le apetecía un wrap. "No es mala idea", me respondió inmerso aún en sus emails e historias del trabajo.

Rebusqué en el armario despensa y en la nevera y di con dos ideas interesantes. Como soy incapaz de decidir puse las dos en práctica. Abrí la variedad multigrain y preparé una tortilla de leche, huevos, sal y pimienta. La puse en el wrap recién sacada de la sartén y coloqué lonchas de jamón de york y queso cheddar para finalizarlo. Para el segundo utilicé lechuga, salmón ahumado, cecina y queso de untar. Estaban los dos deliciosos.

Esa mismo noche quise hacer más wraps para que los probaran los niños. No podía ser el plato principal, porque a Raúl no le gusta repetir, así que se me ocurrió que como postre quedaría genial. Le di a cada niños un wrap original, nocilla, toppings de colores y a crear. Les sugerí añadir fruta, pero me miraron como si hubiera dicho la mayor tontería del mundo, así que no quise insistir. La fruta se la tomaron antes del postre. Para papá y mamá sí que hubo plátanos, fresas y coco rallado en la nocilla. Quedó buenísimo.

Poco después, una noche se nos hizo muy tarde para la cena y ya no daba tiempo de hacer un plato muy elaborado, así que, de repente, se nos ocurrió que unos perritos calientes en el wrap de espelta y avena quedarían de rechupete. Y así fue. Pusimos unas salchichas rellenas de bacon y queso, que se han convertido en las preferidas de mis churumbeles, cebollita frita, queso cheddar, tomate natural, lechuga, ketchup y mostaza y ¡a cenar! Fácil, rápido, sano y delicioso.

Y ya tengo ideas para los siguientes wraps. Salado: Wraps espelta y avena rellenos con espinacas, nata, queso cheddar y piñones. Dulce: Wraps multigrain relleno de Nueces con miel. Las posibilidades son infinitas. En su web tienen un montón de sugerencias de recetas a cual más atractiva.

Aquí van mis puntuaciones para el sello de calidad:
Flexibilidad: 4 (si lo rellenas demasiado se puede llegar a romper, pero es lógico)
Esponjoso – Tierno: 5 (mmmmm...)
Facilidad de preparado: 5 (doy fe que se prepara en minutos)
Frescura del producto: 5 (me lo podría comer sin relleno. Es un vicio. Un día usamos un Wrap orginal en vez del pan)
Se adecua a tu día a día: 5 (sobre todo a las cenas cine. Es ideal y muy sano. Encima admite múltiples variaciones)
Te resulta útil: 5 (hay días que no tienes tiempo ni de respirar y se agradece poder ofrecer una cena rápida, rica y sana a la familia)
Se adapta a una dieta equilibrada: 5 (no sé lo que engordará, pero, al fin y al cabo, es un pan fino)
Sabor: 5 (Nos han encantado todos, pero a mí el que más el multigrain)
Consistencia: 4 (se nos rompió en una ocasión porque lo llenamos demasiado, pero no tuve problemas en comérmelo con facilidad)

lunes, 2 de mayo de 2016

La sesión de doblaje

A Daniel le gustó tanto doblar secuencias de dibujos animados en Micrópolix que su papá le invitó a hacer lo mismo en casa. Como es informático se ve que no le fue fue difícil dar con un programa para tal fin y se rodeó de los churumbeles para dar comienzo a la sesión de doblaje.

Al principio los dos flipaban con la actividad, pero pronto Iván se aburrió y exigió ver el vídeo de entero de la secuencia de la serie de Invízimals que estaban doblando. Cómo no se bajaba del burro y ya no veía la gracia a eso de poner su voz a un personaje le invité a venir conmigo para sentarnos a ver la tele un rato. Muy contento me siguió dando pequeños saltitos y dejando a su hermano seguir con su nueva vocación (ya lo veo como churrero y actor de doblaje).

Estuvieron un buen rato entretenidos con prueba y más pruebas. Al final nos llamaron para que viéramos el resultado final y flipé. El peque hacía las voces y los ruidos con un soltura pasmosa. lo de hacer que coincidiera el movimiento de los labios con lo que decía lo va a tener que trabajar mucho más, pero no veas que conversaciones entre tres personajes se hacía el sólo. Muy coherentes con la acción que estaba ocurriendo. Cuando hizo el ruido de las piedras al caer en el río me partía.

Desde luego en esta casa se desarrollan actividades de lo más pintorescas. Cualquier día le digo a Raúl que quiero doblar algo yo. Me parece tan divertido...

domingo, 1 de mayo de 2016

Regalitos del día de la madre

El viernes por la tarde mi niño pequeño, que fue el primero que salió de su clase, enarbolaba un gran caramelo de papel charol con sus manitas al grito de "Mamiiiiii, tu regalooooo". En cuanto la profe le dio pista libre corrió a entregármelo muy feliz.

Estaba deseando abrirlo porque yo me derrito con esas cosas, pero preferí hacerlo en casa que aún tenía que pasar por primaria a por el mayor . Por el camino, que es muy corto, pero Iván lo puede hacer todo lo largo que le apetezca según el día, me fue contando que en la tarjeta había escito Te Quiero Mamá porque era mi día y me había dibujado dos corazones expresamente para mí y sólo para mí. ¿No es para derretirse?

El mayor también salió con sorpresita. Una rosa de papel. "A hacerte ese regalo me han obligado", me explicó, "pero éste otro te lo he hecho porque he querido" y me mostró un folio recortado a modo de boca monstruosa llena de dientes. Se lo agradecí en el alma. Qué majos son mis niños.

Una vez en casa, abrí el caramelo regalo y me encontré con una preciosa tarjeta maleta que coloqué en nuestros rincón primaveral junto con la rosa de Daniel porque me pareció que era el lugard e honor que se merecían ambos regalos. La boca de monstruos también fue a parar allí porque me parece una chulada.

Mis regalitos del día de la madre se completan con unas tazas increíbles que pedí en un arrebato a Tazas con foto. De repente sacaron un pedazo de descuento del 50% con motivo del cumpleaños de Annabel de La Nave de V y no me pude resistir. Acabé con una taza de la cabecera del blog y otras cinco de los niños para repartir entre las abuelas. Así tengo un detalle con ellas, que también es su día.


sábado, 30 de abril de 2016

Huevos de ganso

Una amiga me chivó que vendían huevos de ganso a un precio asequible, que no barato, cerca de mi casa y me faltó tiempo para hacerme con cuatro, una para cada miembro de la familia.

Sacar la clara y la yema del huevo fue una odisea porque no quería romper demasiado el cascarón para que los peques pudieran customizarlo a su gusto.

El color es más intenso y brillante. "Así debe ser su sabor", pensé. Y no que equivoqué. Hice cuatro tortillas francesas enormes y mis peques se las terminaron y pidieron más. Cosa imposible porque sólo tenía cuatro huevos y eso fue lo que nos comimos chupándonos los dedos.

Días más tarde, les preparé la mesa del comedor para labores artísticas y pintaron los huevos. Les pedí que tuviera cuidado porque era material frágil y aún así uno acabó estrellado en el suelo. Daniel puso cara de desconsuelo, pero le propuse ponerlo de adorno igualmente como si hubiera salido un pollito de él y le encantó la idea.

Se cansaron pronto de pintar el huevo (para eso tanto cuidado al sacarles el contenido. Ainss) y me pidieron nuevos materiales para pintar cuadros. Al final acabaron recortando perritos de las revistas y folletos que nos dieron en la fiesta de las mascotas y los libros para hacer collages. Con estos peques nunca se sabe. El caso es pasarlo bien.


viernes, 29 de abril de 2016

Galgui

El libro de Galgui es una historia que empieza de la peor de las maneras, pero que se va llenando de amor, ternura y amistad inquebrantable hasta su precioso fin.

Está basado en un perrito recién nacido que recogió y sacó adelante su autora y que resultó ser un galgo. En el cuento, Galgui es un perro callejero que sufre el abandono, el hambre y, lo que peor lleva, la carencia de amor.

Pero, de repente, le pasa algo que le cambiará la vida. Cuando parece que la cosa no puede ir a peor... aparece Diego, un niño cariñoso y alegre que le promete encontrar la familia perfecta para que le cuide.

Cada renglón y cada preciosa ilustración nos enseña que los animales de compañía son uno más en la familia y que hay que cuidarlos de forma responsable y, sobre todo, con mucho cariño.

Diego tiene muy claro cómo convencer a papá y mamá de cual es la familia perfecta para Galgui. Si quieres conocer su plan no dudes en hacerte con un ejemplar. Es el libro ideal para concienciar a los niños que las mascotas no son juguetes ni objetos, que sienten y sufren. Cuando se toma la decisión de traer una animal a la familia hay que ser consecuente y responsable porque es uno más desde el minuto cero.

Se ha convertido en uno de los libros preferidos de mis hijos. Cuando lo adquirí en La Fiesta de las mascotas y los libros de El Corte Inglés en Micrópolix, Iván había escuchado la historia de los labios de la propia escritora. En ese momento no pondría la mano en el fuego a la hora de asegurar que prestaba atención, pero más tarde se empeñó en contarnos un cuento... Y sí, era el cuento del pequeño galgo. Me encantó como exponía todas las maneras en las que no hay que tratar a los animales. cuando acabó me soltó. "¿Y cuando vamos a tener a nuestro perrito?".