martes, 3 de marzo de 2015

Aprendiendo con los cuentos

eSpectacular Kids ha sacado una novedad genial. Algunos de sus vídeos van acompañados de unas interesantes guías educativas para sacarles más jugo y, de paso, pasar un rato muy divertido con nuestros peques.

A nosotros nos convirtió una tarde de viento y frío que apuntaba a ser de lo más aburrida en una de las más divertidas del año. Tras estudiarme un poco la ficha educativa del cuento de "La princesa y el guisante", uno de los vídeos que ofertan totalmente gratis en su web, propuse a mis ceñudos hijos verlo para entretenernos un rato. Nos reímos mucho con las vicisitudes del pobre príncipe que se quiere casar con una princesa de verdad de la buena con todos los papeles en regla. Iván se perdía un poco con la historia y yo le tenía que volver a meter con exclamaciones y exagerando mis reacciones en cada momento de la historia.

Cuando terminamos de ver el cuento, nos sentamos en la mesa y repartí cartones, pegatinas, pegamento, tijeras, lápices y todo lo que pensé que pudiéramos necesitar para hacernos nuestros propios carnets identificativos. Estuvimos un buen rato entretenidos. Los chiquillos pusieron su nombre y quisieron escribir ellos mismos sus profesiones, con un poco de ayuda de su madre con las letras más difíciles. Iván se empeñó en ser ayudante y Daniel dice que se dedica a jugar a plantas contra zombis. Yo me convertí en la Sra. Bruja Brujita Belinda Brujita. Mi nombre lo decidieron entre los dos tras una larga discusión.

Acabamos los carnets y les invité a tocar en la puerta de mi castillo (la del salón), miré sus papeles, les hice unas preguntas para comprobar que de verdad eran lo que decían y me presenté a mi misma en mi papel de anfitriona. Les pedí que me ayudaran a hacerles una confortable cama en el sofá a base de cojines y almohadas. Accedieron encantados. Acarrearon lo que les pareció desde las habitaciones y lo colocaron a su gusto.

Les pedí que se metieran en sus camitas para comprobar si estaban a su gusto y se empezaron a caer y descolocar los cojines. El caos dio lugar a un cruenta guerra de almohadas llena de risas y gritos de guerra. Nos lo pasamos genial saltando, golpeando con las blanditas almohadas, cayendo encima de los cojines gigantes...

De vez en cuando los niños se pegaban algún que otro golpe, pero ni se les ocurría quejarse porque no querían que se acabara el juego.

La guerra mullida llegó a su fin cuando ya declaramos que los contendientes no podían con nuestra alma, sobre todo la mami, que ya está mayor.

Cómo se nos había hecho la hora de empezar con los baños, cenas, cuentos y a dormir, decidimos dejar los contenidos del resto de la ficha para otro día.

Fue una experiencia extremadamente divertida para todos.

lunes, 2 de marzo de 2015

La clase de Iván quiere ser feliz

Cada profesor tiene su método y la maestra de Iván cree firmemente que colegio y hogar deben trabajar en equipo, así que convocó una reunión para contarnos cómo podemos ayudar al desarrollo de nuestros peques, sus progresos y lo que hacen en clase. Y yo encantada por supuesto. No hay nada que me guste más que conocer a mis hijos dentro y fuera del ámbito familiar.

La profesora comenzó con una introducción general acerca de los niños de tres años. Nos habló de que todos son egocéntricos e incapaces de ponerse en el lugar del otro, así que es inútil que le soltemos frase del tipo: "¿A ti te gustaría que te hicieran eso?" porque no nos van a entender. No debemos confundir Egocentrismo con egoismo. No todos son egoistas. Cada peque tiene un carácer y forma de ser muy diferente.

Los niños de estas edades tiene unos mecanismos de defensa diferentes a los de los adultos porque aún no saben cómo expresar sus sentimientos. El más común es el llanto: no me das lo que quiero: lloro, no me haces el caso que pido: lloro, no me dejas hacer algo: lloro. Esto puede derivar en las terribles perretas tan difíciles de manejar.

Nos aseguró que nuestros peques lo que necesitan ahora son muchas muestras de afecto: besos, abrazos, carantoñas y muchas muchas sonrisas. Necesitan felicidad en el hogar para ser felices ellos. Son esponjas a las que les afecta, y mucho, el ambiente en el que se mueven. Es muy difícil, porque todos somos humanos con nuestros sentimientos, emociones y carácter, pero nada es imposible. La carita de nuestro hijo puede ser como la campaña de Paulov, pero en nuestro caso para sonreír y no para salivar como le sucedía al perrito del experimento. Nos contó que en ese momento estaban dando las emociones. Incluso habían creado un rincón de juegos y un panel en el que los niños ponían una carita diferente según cómo se sentían en ese momento. Todas las caritas que vimos en el panel sonreían. "Los niños de esta clase quieren ser felices" aseguró. Nos contó que jugando con el dado de las emociones hacían trampa para que les saliera la cara sonriente y si no les salían les molestaba muchísimo. Hizo mucho hincapié en la importancia de la educación emocional en el desarrollo del niño.

Una frase que nos repitió dándole mucho énfasis fue: Hay que potenciar lo bueno y neutralizar lo malo. Debemos intentar darle al vuelta a la tortilla para no incidir en lo que está mal hecho y animar al chiquillo cuando hace las cosas bien. Tenemos que hacerles ver que todo el mundo se equivoca. ¡Hasta papá y mamá! Y eso no malo. A veces, es incluso bueno porque nuestros errores aprendemos muchísimo. Es un refuerzo positivo que ayuda a los peques a no frustrarse

En casa podemos ayudar a nuestros hijos en el lenguaje vocalizando bien y presentándoles un rico vocabulario. Si tenemos que corregirles, es mejor no obligarles a repetir el modo correcto, con decírselo basta. Cuidadito con las palabrotas. No hay que decirlas ni cuando estemos realmente enfadados.

Hay que buscar el término medio en los límites y normas. Tan malo es prohibir todo como permitir todo. Es difícil, pero lo importante es esforzarnos para acercarnos todo lo posible a ese punto. Si le reñimos demasiado se acaban acostumbrando a nuestros reproches o castigos y pierden toda su efectividad. Debemos dar ejemplo en todo momento. Todos sabemos que los padres somos modelos y referentes de gran poder en su aprendizaje. Si les decimos gritando que no griten perdemos toda la fuerza. Otro ejemplo: si no se puede cruzar el semáforo en rojo, no se puede nunca. Siempre debemos pararnos aunque no venga ningún coche y tengamos prisa, de lo contrario confundimos al chiquitín.

Mucho cuidado con las etiquetas. Nunca hay que decir que un niño es malo, como mucho que se está portando mal en ese momento. La diferencia es abismal. No podemos descuidar la enseñanza de valores tan necesarios como el respeto al prójimo y la convivencia. Vivimos en una sociedad que incongruentemente tira al individualismo cuando el ser humano es un animal social y necesita vivir en grupo.

La autonomía de los chiquillos a esas edades es muy importante y hay que dejar que la desarrollen. El instinto de los padres suele tender a proteger demasiado a su polluelo y no nos damos cuenta de que hay ocasiones en las que les cortamos las alas. Tiene que aprender a volar solos poco a poco. Tampoco es bueno irnos al lado contrario y exigirles que ya hagan todo solitos. Todos los extremos son malos.

La autoridad entendida como una persona que dirige es imprescindible. Los adultos mandan, concretamente papá y mamá, pero no para controlarnos y dar órdenes sin criterio, sino para ayudarnos a seguir el buen camino. Tampoco podemos confundir autoridad con autoritarismo.

Nos invitó a explorar el mundo con nuestros niños y que lo lleváramos a ver trenes a Chamartín, a un Museo, a ver flores... Pero sin olvidar que son niño pequeños y que no les podemos exigir un comportamiento o un aguante más allá del normal en estas edades.

Durante las horas lectivas hacen mil juegos y actividades divertidas. no me extraña que entre tan contento a clase. Están aprendiendo muchísimo y la profesora ns aseguró que estaba muy contenta con el progreso de la clase en general. ¡Son todos unos campeones!

Nos dijo muchas cosas más, pero mi memoria no da para más y encima me tuve que ir antes de que acabara porque tenía que recoger al mayor de su extraescolar. ¡Que rabia! Porque me interesaba muchísimo todo lo que nos exponía. Para los pequeños habían montado un servicio de ludoteca para que los progenitores pudiéramos ir a la reunión sin distracciones. Con Iván allí me hubiera enterado de la mitad seguro.

domingo, 1 de marzo de 2015

Premio liebster award

Verónica, del blog La vera donna, ha vuelto a acordarse de mí para un premio. ¡Muchas gracias! Recibir estos premios hace mucha ilusión. Esta mami bloguera tiene un blog cargado de ternura. No puede ser de otra manera ya que su protagonista no es otro que su preciosos bebé. Aunque también nos cuenta sus cuitas como mami, su día a día y sus interesantes opiniones sobre el mundo que rodea a la maternidad.

El premio viene acompañado de once preguntas, así que no me enrollo más y paso a contestarlas.

1. ¿Por qué un blog?
Es la forma más eficaz de contarle tu vida a todo el mundo y que encima te contesten ;)

2. ¿En que te inspiras para escribir tus posts?
En mis dos churumbeles. Demasiada inspiración me dan estos torbellinos...

3. ¿Hay algún tema sobre el que aún no hayas escrito pero que te apetezca mucho dedicarle un post?
Lo normal es que piense el tema y lo escriba. A veces, alguno se queda en el tintero porque cuando veo el momento de sentarme frente al ordenador ya se me ha olvidado. Después de cinco años y pico creo que he hablado de todo lo que concierne a mis peques, que es el tema principal de este espacio personal, por si alguien no se ha dado cuenta jajaja

4. ¿Te gusta recibir premios o es un rollo patatero?
Me encanta. Significa que alguien se ha acordado de mí y eso lo valoro mucho :D

5. ¿En que RRSS estás como blogger?
Como blogger en ninguna. Publico mis post en mis perfiles personales

6. ¿Asistes a eventos blogger?
Sí, me encanta rodearme de mamis con mis mismos intereses y aficiones. Somos tan diferentes, pero con algo grande en común: ser blogueras sobre la maternidad

7. ¿Que opinan tus amigos de que tengas un blog?
Les suele gustar. Nadie me ha dicho nada negativo hasta ahora.

8. ¿Te gusta conocer quién está detrás del blog o prefieres el anonimato 2.0?
Esa decisión la toma cada bloguera y respeto las preferencias de cada una

9. ¿Qué te interesa de los blogs que sigues?
Lo que cuentan y cómo lo cuentan.

10. ¿Cuál es tu aportación al mundo blogger?
Unos cuantos blogs...

11. ¿Qué te aportan los blogs que sigues?
Información, consuelo, consejo...

Y ahora los nominados tachan tachan:

Animalitos tu y yo
Baberos y claquetas

sábado, 28 de febrero de 2015

Siluetas

Un día, mi benjamín llegó contándonos que en el cole habían dibujado a un compañero. Entonces me vino a la memoria cuando era niña y en mi clase dibujamos la silueta de dos compañeros de clase sobre un papel enorme. Pensé: "Puede ser divertido". Y lo fue.

Saqué lo que me quedaba del rollo de papel de Ikea y sólo me dio para dibujar el contorno del mayor que no podía parar de reirse y moverse como una lagartijilla porque decía que le hacía cosquillas. Así me salió la silueta, que no parece ni que sea él.

Luego le tocó el turno al pequeño. Uní dos posters de publicidad que guardo para actividades y encajó perfectamente. Este también se removía muerto de la risa, con lo que me salió otra silueta irreconocible. Pero no les importó mucho, remarqué el contorno con rotulador rojo, porque fue el color que ellos eligieron y se pusieron a decorar los dibujos muy contentos.

Cuando ya decidieron que habían acabado, las recorté y las pequé en una pared. Y ahí siguen como una sombra de mis peques. Los gatos siempre se paran a mirarlas cada vez que pasan. Les recordarán a alguien...

viernes, 27 de febrero de 2015

Totem indios con rollos de papel

Daniel siempre tiene buenas ideas para ponernos manos a la obra con las manualidades. La última fue hacer totems indios. El me suelta lo que quiere que sea el resultado y a mí  me toca pensar cómo llegar a él. En este caso la materia prima fue muy fácil de conseguir. Estaba claro que iban a ser los tubos de los rollos de servilletas.

Saqué los materiales con los que pensé que llegaríamos a buen puerto y empezamos a imaginar. Como casi siempre, el pequeño prefirió seguir a lo suyo. Mi niño mayor me ayudó a enrollar washi tapes de un sólo color en los tubos. Tenía que ser de tres colores diferentes según su demanda. Ni uno más ni uno menos.

Cuando los terminamos comenzó a elegir los motivos que iba a pegar en cada parte. Utilizamos unas pegatinas de formas geométricas y otras de partes de la cara que vienen en un libro de actividades genial que le regaló un amiguito a Iván en su cumpleaños y que nos ha servido para hacer muchísimas cosas. Cuando se nos acaben tendré que ir a Tiger a por otro.

En una de las caras del totem se empeñó en pegar una pegatina de tiburón que encontramos en uno de los cajones donde guardo el material. Y así lo hizo. Era su totem y yo no voy a ser la que le ponga límites.

Luego le recorté las alas que me pidió en cartulina de colores para que las pegara por detrás y diera el toque final a su creación. Quedó muy colorido. Él estaba muy satisfecho´con el resultado, así que corrió a enseñárselo a su padre. Por el camino lo vio Iván y vino a pedirme que le ayudara a hacer uno a él también.

Así que empecé de nuevo para ayudar a Iván con el suyo. En su caso fue al revés. Se empeñó en dibujar y recortar sus alas para el totem, pero no se animó a ponerles caras. "Eso lo haces tú ¿vale mami?" Entonces se dio cuenta de que a él, lo que le gustaba de verdad, era recortar sin ton ni son las cartulinas de colores. Hice de tripas corazón y le dejé destrozarme un par de cartulinas. No tuve corazón para pararlo en su labor destructiva, con todo el interés que le estaba poniendo. A fin y al cabo, el objetivo es que ellos se diviertan desarrollando alguna de sus aptitudes, y el ejercicio que estaba haciendo Iván le venía que ni pintado para mejorar su psicomotricidad.

Daniel, por su parte, quiso hacer otro totem. No puedo negar que era muy divertido ponerles cara.

Al final, nos quedaron muy chulos como adornos en la estantería del salón.

jueves, 26 de febrero de 2015

Los bloques matemáticos

Cada vez que veo en el blog de La jirafa todos esos juegos y juguetes educativos tan bonitos y útiles que encuentra en las tiendas de todo a cien me dan ganas de hacer un tour exhaustivo por las de mi barrio. Y eso hice. Me las recorrí todas, pero ni baraja de operaciones matemáticas, ni el juego de madera de los animalitos, ni nada de nada. Mas bien sets de juguetes de parque, armas de plástico, juguetes más o menos cutres o demasiado caros...

Ya iba a tirar la toalla cuando algo llamó poderosamente la atención: un juego de construcción como lo de toda la vida pero hecho de gomaeva blandita y con operaciones y números pintados en algunas de las piezas. No era lo que estaba buscando. He de admitir que mis hijos tiene ya muchos juegos de construcción de mil formas. No sé si iban a sacarle mucho jugo al objetivo didáctico del juego. Aún así me lo llevé a casa. La tentaciones a veces no se pueden evitar.

A los peques les encantó el juego. Encima venía con instrucciones para hacer figuras interesantes como un avión o un castillo. Los he tenido entretenidos bastantes tardes montando y destruyendo sus creaciones con la misma ilusión. pero, como yo ya me temía, hacen poco caso a las sumas y restas de los bloques. A mayor le dije que el reto estaba en que las piezas coincidieran con las soluciones correctas, pero como quien oye llover.

Al menos juegan con ellos y se lo pasan pipa, aunque no les sirva para aumentar conocimientos. ¡Y a ver si encuentro los juguetes didácticos tan chulos que encuentra Jirafa algún día! Permaneceré atenta a los lineales.



miércoles, 25 de febrero de 2015

Mantén tus uñas alejadas de mi sofá

¡¡¡Lo matooooo!!!
Cuando te quedas embarazada mucha gente suelta el comentario de "Prepárate porque tu casa nunca va a ser la misma: manchurrones por todas partes, paredes pintadas, desorden por doquier..." Y yo les contestaba que hablaran con mis dos tigres, y no me refiero a los peques, sino a los pobres gatitos que aguantan sus achuchones salvajes. Misi y Fantasma viven con nosotros desde antes de convertirnos en padres y nos dejaron muy claro desde el primer momento dos cosas: Mis uñitas no se cortan y van a seguir estando extremadamente afiladas a costa de tu tapicería. No pasó ni una semana desde que pusieron las patas en nuestro humilde hogar y ya llorábamos por nuestro cómodo sofá.

Tras lamentar otras pérdidas muy queridas en el inmobiliario y en el armario, mi marido y yo decidimos ponernos serios y comprarles algo que los mantuviera entretenidos y con las uñas alejadas de lugares más sensibles. Después de mirar algunos rascadores para gatos, empezó la primera lucha de intereses. Yo quería un árbol con cueva, tubo, bolita colgante... ¡vamos! un parque de atracciones gatuno. Pero mi marido alegaba que no teníamos espacio para semejante capricho. Galantemente, se ofreció a encargarse él del tema y me vino con una alfombra.

Como de lo que yo quería a la alfombra había un buen trecho la cosa terminó en tragedia, pero los gatos se tuvieron que conformar con su alfombrita para los dos. A los mininos les encantó el regalo y la agregaron a su lista de cosas para hacer jirones, pero no dejaron de visitar asiduamente nuestra tapicería, así que ya estaba a punto de mandar todo a la porra, y comprar el árbol para gatos de mis sueños, cuando vi algo que podía ser la solución definitiva. El producto en cuestión se llama Catnip y seguro que llevará mucho tiempo en el mercado, pero yo hasta que no tuve gatos con zarpas mortales no había oído habar de él. Por lo visto, despide una aroma irresistible para ellos.

Ultimando los detalles de su próximo plan maquiavélico
Lo compré ipso facto y sin consultar a mi media naranja, por si acaso me decía que se encargaba él y luego me venía con agua de colonia. Rocié la alfombra en cuestión y sí que dio resultado. Aunque eso no quitó que aún quisieran destriparme las sillas del comedor de vez en cuando. No se puede luchar con instintos animales tan poderosos. La alfombra de la discordia pasó a mejor vida hace mucho tiempo y mis peluditos recibieron un rascador poste con pelotita incluida en un intento de "ni para ti ni para mí", ni árbol ni alfombra sino el término medio.

Las peleas entre gatos y niños por el poste han sido titánicas. En una de esas batallas la pelotita fue arrancada de cuajo, no sabemos si por zarpas o manitas ansiosas. Mis hijos los usan de caballito, de volante, como elemento de construcción y mis gatos para ejercicios de estiramiento, lima de uñas, rascador de lomos... A veces me planteo comprar otro, uno para los niños y otro para los gatos, pero sé que eso sólo servirá para echar más leña al fuego y que los cuatro elegirán el mismo poste y se matarán por él.

Conclusión: una casa con niños y mascotas es un desastre total, pero una desastre maravilloso. No cambio a mis cuatro fieras por nada del mundo.