lunes, 23 de julio de 2018

Yokai: iconografía de lo fantástico

Hace poco me enteré navegando por el facebook que en la Real Academia de las Artes de San Fernando se acogía una exposición de lo más interesante, Yokai: iconografía de lo fantástico.

A mí me fascina la cultura japonesa y sus leyendas, sobre todo de la época Edo, y creo que a mis hijos también. Daniel es un enamorado de Leyendas de Zipango, un libro ilustrado por Ruth martínez que recoge algunas de esas historias increíbles. Además toda la familia seguimos las peripecias de Usagi Yojimbo, el cómic de Stan Sakai sobre el ronin de orejas largas que se las tiene que ver con todo tipos de bandidos y criaturas sobrenaturales en el medievo japonés. Si a esto le sumamos la pasión de los peques por Yo-kai Watch ya está claro que teníamos que ir a la exposición sí o sí.

Les pregunté a los chiquillos y se sumaron a la visita emocionados. Una vez allí no hacían más que preguntar sobre las pinturas exhibidas con mucha curiosidad e interés. Las piezas exhibidas son maravillosas, pero las explicaciones se quedan cortas para tantas inquietudes infantiles. Aconsejo que os documentéis antes de ir si vais con niños.

Con que os sepáis unas cuantas leyendas ya los vais a dejar contentísimos. Yo tuve suerte que una de ellas sí que me la sabía: la de la araña gigante. O eso creo porque la leí en un cómic de Usagi y puede que la hayan variado un poco. Resulta que un gran señor se empeñó en tener en su habitación una pintura de Tsuchigumo, un terrible Yokai con forma de araña gigante. No paró hasta que el mejor pintor de su feudo le hizo un mural extremadamente realista. poco después cayó enfermo y cada noche que pasaba se ponía peor. Se llegó a la conclusión de que alguien lo estaba envenenando así que se extremó la vigilancia y se apostaron cuatro guardias en su puerta, pero el paciente empeoraba y si no encontraban pronto una solución su fin sería inevitable. Un valiente se presentó voluntario para pasar la noche junto a su cama. Al poco rato de anochecer, el señor dormía profundamente cuando, de repente, algo sospechoso llamó la atención del guardia. La araña gigante de la pintura se movía y cobraba vida saliendo de la pared. Aterrorizado llamó al resto de los guardias a voz en grito y entre todos pudieron dar buena cuenta del terrible monstruo salvando así la vida de su señor.

También encontramos varias veces representado a los Kappa, unos seres con forma de tortuga humanoide que te ahoga en el agua si no le das pepinillos. Si logras tirar el agua que tiene en su cabeza sin parte superior del cráneo y que se tapa con una hoja podrás acabar con él. Y a Rokurokubi, la mujer que por la noche sufre un alargamiento anormal de su cuello que se estira hasta el infinito para asustar a pobres humanos.

Todas esas las contamos en la exposición mientras mirábamos monstruosas ilustraciones. La leyenda de El gorrión de la lengua cortada, que tanto nombraban en muchas de las piezas expuestas la tuve que buscar en google. Resulta que un señor muy bondadoso tenía una esposa malísima y una mascota gorrión que le alegraba los días con su canto. La mujer se puso celosa del pájaro y le cortó la lengua un día que su esposo no estaba en casa. El animalillo huyó de la casa después del ataque. El hombre se sintió muy triste cuando se enteró de los sucedido y salió a buscarlo. Resulta que el gorrión era mágico y cuando lo encontró le invitó a su casa y lo agasajó con deliciosas viandas y los cantos maravillosos de otros gorriones. Cuando se despidieron le dio a elegir entre una canasta pequeña y otra grande como regalo y le pidió que no abriera hasta llegar a casa. El señor cogió la pequeña porque no era codicioso y al llegar a casa vio que estaba llena de joyas y dinero. Le contó a su mujer todo lo sucedido y esta corrió a la casa del gorrión a por la canasta grande. El gorrión se la dio y cuando la abrió se encontró con que estaba llena de espantosos yokais que no dudaron en cebarse con ella. Por cierto, en algunas pinturas hasta la canasta se convierte en yokai. Espeluznante.

También buscamos por internet El desfile nocturno de los Cien Demonios, la pieza clave de la exposición y uno de los cuentos más famosos del folclore japonés. Resulta que un noble volvía de palacio a su casa cuando, de repente se topó con un terrorífico desfile de Yokais, onis, demonios, ogros y otras criaturas del inframundo que hacen huir a sus criados y bueyes mientras intentan romper su carruaje con zarpas, dentelladas, palos, garrotes y fuego. Mientras los destrozan, el noble huye y se pone a rezar  o a meditar o algo así hasta que amanece y los monstruos se tienen que ir por donde han venido. El pergamino es una maravilla.

A mis chicos lo que más les gustaron fueron el juego de tablero, las Guardas de katana, los muñecos kobe a los que se les saltan los ojos, el desfile de nocturno de los Cien demonios y la batalla en la que los humanos ganan a los yokai a base de pedos. Con esta última ilustración estuvieron riéndose un buen rato.

Después de verla con calma, todavía me pidieron que fuéramos a una u otra representación y que hiciera un montón de fotos a todo lo que les llamaba la atención.

Nos ha gustado muchísimos a los tres, así que la recomendamos para todos los amantes de los Yokais y leyendas japonesas. Esta exposición está hasta el 23 de septiembre.








jueves, 19 de julio de 2018

Cuchigato blanquinegro

Dragogato está muy mosqueado últimamente. Le ha parecido ver su gato gordo con aureola mágica rondando por sus dominios y no le hace ni pizca de gracia. Los aventureros se parten por las esquina viendo su cara de mosqueo. El malvado dragón juraría que ha visto ese gato en alguna parte.

Y no anda desencaminado, porque se trata, nada más y nada menos, que de Cuchigato Blanquinegro, el gato del gran mago Cuchiperri que intentó ayudar ya en una ocasión a nuestros valientes protagonistas del juego de verano con un juego de pistas y candado.

Supuestamente, el mago lo ha mandado con la misión de ayudar a los valientes niños en su misión de derrotar al mal bicho que los tiene prisioneros haciendo más y más hojas de caligrafía, pero el muy vago se pega todo el día tumbado y mirando mal a nuestros héroes cada vez que se acercan a jorobarle la siesta. Fantasma no parece muy dispuesto a participar en el juego con el papel que le han dado los propios niños.

De hecho, aún no ha hecho nada por ellos. Como mucho ponerse patas para arriba para que le rasquen la barriguita. Este cuchigato...

Encima el Dragón casi está decidido a comérselo para no correr riesgos. El otro día estábamos en la mesa cuando Dragogato comenzó a interrogar sobre la mascota peluda que anda a sus anchas por su mazmorra.

"Me parece haber visto a la gorda y perezosa mascota de mi archienemigo Cuchiperri. ¿Sabeis algo?", les interrogó directamente.

"Debe ser el gato de éste que está aquí sentado. Por cierto, ¿Este quien es?" señaló Danipur al padre que estaba tan tranquilo llevándose el cubierto a la boca totalmente ajeno a nuestro juego.

"Pues.... Eeeeeh...", piensa piensa, "Un bárbaro amigo mío", Raúl puso cara de "Pues bueno" y siguió a lo suyo sin negar ni afirmar su nueva identidad o si el bichillo peludo era o no suyo.

"Pues es su mascota, así que no te la puedes comer", concluyó el mayor.

"Ah no" le contradijo su hermano, "Es Cuchigato Balnquinegro, el gato del mago..."

"¡CAAAALLAAATEEE!" rugió Danipur, "Si dices eso se lo comerá idiotaaaa"

A Gatonur se le encendieron as mejillas y cerró los puñitos con gran fuerza, "¡¡Idiota túuuu!! Yo digo lo que quiero".

"¡¡¡A comer los dos y a callar si queréis tener turno de videojuegos esta tarde!!!", sentenció el bárbaro con cara de pocos amigos.

Los dos críos siguieron protestando por lo bajini durante el resto de la comida y el dragón ya no se atrevió a añadir nada más, convirtiéndose de nuevo en la mamá de los dos niños enrabietados por el destino de Fantasma en las fauces draconianas.

En fin, que es mejor no llevar tan lejos los juegos si queremos la comida en paz.

miércoles, 18 de julio de 2018

Trabajamos la expresión escrita gracias a María Jesús Campos

A raíz de un magnífico post de María Jesús Campos sobre cómo trabajar la expresión escrita de forma original y divertida hemos añadido nuevas fichas de repaso en nuestro juego de verano que han tenido mucho éxito.

Para empezar, les he pedido que cambien el final de un cuento y no contentos con ellos me han cambiado los cuentos por entero. Han mezclado cuentos populares con un videojuego al que no han jugado en la vida, pero que les llama mucho la atención: Five nights at Freddy's.

Los tres cerditos animatrónicos

Había una vez un cerdito que trabajaba en una pizzería como guarda nocturno. Una noche la piel se le erizó como nunca. Algo no andaba bien. Se dio la vuelta a la velocidad del rayo y apuntó con su linterna al lugar dónde había notado que algo se movía justo a tiempo para ver una cola robótica de lobo desaparecer tras la barra de pedidos. El lobo animatrónico que adornaba la pizzería  había desaparecido. El cerdito corrió que se las pelaba a su casita de paja y se encerró. Pero el lobo animatrónico le persiguió y chilló hasta que la derrumbó. El guardia de seguridad huyó a la casita de su hermano, que era de madera, pero el lobo animatrónico chilló y chilló hasta que la derrumbó. Entonces los dos corrieron hasta la casa del tercer hermano, que era de ladrillo. El lobo animatrónico abrió su negra boca con doble hilera de dientes para gritar cuando el tercer cerdito se asomó a su ventana con un lanzallamas y lo dejó frito.

Caperucita roja animatrónica

Una niña se fue a la pizzería a comprarle la merienda a su abuela enferma. Le pareció que le miraban los animatrónicos. Por la noche se fue a ver a la abuela y cuando llegó en la cama había un lobo animatrónico. La niña le preguntó porqué tenía luces rojas en los ojos y el lobo le contestó para escanearla mejor, le preguntó por qué tenía orejas de robot, para microescucharte mejor, por qué tenía doble hilera de dientes, ¡¡¡Para comerte mejor!!! Entonces llegó la abuela con un lanzallamas y lo quemó hasta los huesos de hierro.

¿No son encantadores? (Modo Ironía on)

Entonces Daniel decidió hacer escribir una novela. ¡Ualaaaa! Que proyecto más ambicioso. Estaba yo muy emocionada hasta que vi que sus novelas tienen una página de extensión.

Novela: Invasión animatrónica

En el año 2022 pasó algo inesperado. En la pizzería Freddy's el mejor guarda nocturno falleció. Los animatrónicos andan por ahí a sus anchas. Un día se dejaron la puerta abierta y los animatrónicos se escaparon.

Aquí empieza la historia, en un instituto. Había un grupo de amigos, Brus, Tank, Isabel, Ana y Guillermo, que van a una fiesta de pijamas. A la hora de dormir vieron una sombra. Era Chica Rota. Huyeron y se propusieron tirarle cosas, pero no le hacían nada.

Pasó el tiempo y se hizo de día. Chica paró de moverse. Salieron de la casa pero la ciudad estaba con tres o cuatro animatrónicos y un Freddy gigante.

El Freddy gigante se movía y Brus le retó en la torre más alta.

Ahí estaban los dos en la torre más alta en posición de ataque.

¡Mira el próximo cómic! (¿Pero no era una novela? Vaya lío tiene este niño en a cabeza)

Sólo podemos decir que en el próximo capítulo uno de los dos va a morir.

Los famosos animatronicos
Iván, por su parte decidió hacer un monstruario bajo la promesa de escribir mucho y con buena letra. La letra la hizo horrible, pero bueno. Me hizo cuatro, los dos primeros ni tan mal, pero con los dos últimos ya no tenía ganas y se nota. De tres líneas pasó a una. En fin. En su cuaderno quedaron plasmados: Tentáculos Matiborus, Serpiente Elástica, Eslaim y Cerebro. A cual más horroroso y peligroso.

Mañana ya tengo otra actividad de escritura sugerida por María Jesús que les va a encantar. "Y si los gatitos dominaran el mundo?"

martes, 17 de julio de 2018

Las calles de Covarrubias se llenan de demonios

Covarrubias viajó en el tiempo este verano a la época medieval. Por el día la música, el jolgorio, las risas y el ir y venir de los visitantes vestían la jornada de alegría bulliciosa.

Pero la noche del sábado, algo cambió en el ambiente. El pueblo se congregó en una de las plazas cuchicheando y a la expectativa. Las sombras se fundieron con la oscuridad nocturna y empezó un espectáculo de fuego y bailes candenciosos. Tras los tres bailarines surgieron los demonios, que venían a apoderarse de Covarrubias por unas horas.

Con bengalas flamígeras se lanzaron a la persecución de los allí reunidos. Vaya sorpresa se debieron llevar cuando la chiquillería en vez de salir disparada hacia el lado contrario se tiraó literalmente a las chispas para saltarlas entre risas. Estas nuevas generaciones están muy locas. Entre ellos Daniel, que está como una cabra.

Iván es más prudente y se quedó con su padre resguardado en el soportal viendo el espectáculo con menos temeridad que su hermano.

Yo me quedé atrapada entre el fuego cruzado por ir en busca de la mejor foto de los engendros del infierno que apuntaban con sus llamas a los incautos niños y corrían que se las pelaban. ¡Hasta un dragón que escupía fuego por la nariz apareció de repente!

Este año, el espectáculo de los demonios ha gustado mucho más a los niños, que se han visto libres de jugar con ellos en las amplias plazas.

Otros años, los demonios corrían arriba y abajo por abarrotadas callejuelas y peques y mayores apenas tenían tiempo de apartarse lo que la multitud permitía para esquivar las chispas que solían desprender de una rueda de fuego suspendidas sobre sus cabezas.

Si me preguntan a mí, me parecía más curioso el espectáculo de los años anteriores. Si le preguntan a mis hijos mola mil veces más el de este año.

De todas formas, eso de que aparezcan los demonios y te persigan echando chispas por un pueblo tan bonito como Covarrubias es una pasada lo hagan como lo hagan.








lunes, 16 de julio de 2018

Covarrubias vuelve al medievo

Este fin de semana se celebraba el mercado medieval y fiesta de la cereza en Covarrubias. Y allá que nos hemos ido con nuestros guerreritos de un viaje en el tiempo.

Me encanta viajar a la época medieval llenas de sandalias Quechua, relojes mide pulsaciones y móviles inmortalizando el momento. Tiene un aire de anacronismo muy interesante cuando se imbuye en las empedradas calles del pueblo, con sus casas estilo herreriano y sus vigas vistas de madera. Los puestos temáticos, los viandantes con sus trajes señoriales, de campesinos, bufones, vikingos y hasta un mongol vimos.

Sin olvidarnos de la muerte, que siempre te la puedes encontrar impasible parada en cualquier rincón viendo la vida pasar. Nunca falta a esta cita y a mis hijos les encanta buscarla entre el gentío. Además de recorrer los puestos buscando el tesoro que se quieren llevar. Porque siempre les compramos una cosa por la ocasión. Esta vez cayeron en sus manos unas espadas ninja de madera con su funda y todo que les enamoraron. Y aquí las tenemos con un peligro que ni te cuento porque estos ni miran antes de golpear o desenvainar ainsss.

Así que, mientras mis hijos correteaban y luchaban a muerte nosotros probábamos hidromiel, una bebida con la que se regaban las bodas de los nórdicos hace mucho miles de años. Éstos sólo las celebraban los días de luna llena y bebían esta bebida, la que disfrutaba Odín, durante la fiesta y los días posteriores hasta la siguiente luna llena. Y de ahí proviene la expresión luna de miel. Que curioso ¿Verdad? Nos lo explicó el tendero.

Por las calles te ibas topando con los pasacalles, espectáculos callejeros, luchas guerreras, cuenta cuentos y una serie de actividades muy chulas para toda la familia, como los juegos vikingos, que a mis hijos les encantan.

Gracias a unos vikingos muy majos los peques pudieron hacer malabares con un palo, jugar a quitar el sombrero a su oponente sin salir del círculo o a tocar el casco sin que te de el saco de arena que bambolea el que la liga sobre su cabeza. Divertidísimo.

La verdad es que se lo pasan genial zascandileando con sus trajes medievales y sus espadas de madera.

El pregón de apertura nos lo perdimos, pero algo del premio de la Cereza de oro nos dejaron ver los peques. Este año va para Silberius de Ura, gran artista y enamorado del pueblo como bien reflejó en su ameno discurso.

Como siempre se nos hizo muy corto el mercado. Ojalá durara más días.