miércoles, 11 de diciembre de 2013

De safari fotográfico en La Barranca

Este fin de semana, hemos aprovechado el buen tiempo y nos hemos ido de excursión al campo. Más concretamente a la zona de La Barranca. No lo conocía y me encantó. Los paisajes eran alucinantes y pasear una verdadero placer.

Raúl no perdió la oportunidad de hacer su safari fotográfico personal para seguir subiendo fotos en el portal sobre naturaleza del que es miembro. Una pena que yo hubiera sacado la tarjeta de memoria para bajar fotos al ordenador y se me hubiera olvidado volver a ponerla en su sitio. Sin perder la calma, Raúl se conformó con el móvil.

Mientras tanto, los niños jugaban con palos, piedras, piñas y todo lo que encontraban por el camino. No pararon de correr y saltar en toda la mañana. Metieron los pies en un reguero de agua que bajaba por el camino y que provenía de la nieve derritiéndose, se cayeron en más de una ocasión, casi se sacan un ojo con el palo de turno...

Me llamó la atención que no les atrajera lo más mínimo los restos de escarcha que encontrábamos en los rincones más fríos y oscuros de la maleza. Preferían el musgo y tirar piedras a los embalses. Por cierto, un pobre pato salió escaldado por ponerse en medio de la trayectoria de uno de los proyectiles que tiró Iván y ahí se acabó el tirar piedras a los embalses.

Admito que ese día yo no estaba muy católica y no lo disfruté tanto, ni tuve la paciencia que requerían ciertos momentos. Aún así, el sitio era tan bonito que nos quedamos con ganas de más. Volveremos seguro.

martes, 10 de diciembre de 2013

El cuenta cuentos de la hora de ir a dormir

Desde hace unos meses Raúl ha adoptado la figura de cuenta cuentos en casa. No sé si porque llega muy tarde a casa entre semana y así disfruta de un poco de tiempo de calidad con sus hijos o, simplemente porque le gusta, pero cuando le pregunto si quiere que esa noche les lea yo el cuento rechaza mi oferta y se sienta con los dos en la cama con uno o dos ejemplares infantiles en la mano.

Desde luego, le reconozco el mérito, porque no es fácil contar una historia con un peque de dos años y otro de cuatro. Cada uno quiere un libro diferente, hacen preguntas sin parar a voz en grito, señalan, quieren tocar la misma ventanita o el mismo dibujo, contar su opinión...

En definitiva, hay que tener muuuucha paciencia. Cuando me he sentado con ellos, la mayoría de las veces, cuando me canso de lidiar con uno y con otro para no perder el hilo de la historia y contestar a la vez a lo que me dicen, confieso que en mitad del libro, voy a la última página y casi grito "¡Fin!"

lunes, 9 de diciembre de 2013

Los peques "escriben" la carta a los Reyes


Por fin nos hemos puesto manos a la obra con la carta de Reyes. Este año hemos esperado mucho para hacerla, pero vale la pena, porque ya sé casi todos los juguetes que los Reyes Magos les van a traer a los peques y así puedo “ayudarles” a decidir entre unos y otros.

El caso es que mis niños los quieren todo, pero todo, TODO. Daniel todavía discrimina entre cosas de chicas, por el rosa parece ser, pero Iván ni eso.

No sé por qué este año le ha dado al mayor por depreciar “las cosas de chicas” cuando nunca le ha hecho ascos a nada. Supongo que los amigos le influencian mucho, porque veo que es algo general en su pandilla. Hay que decir, que a la hora de la verdad, le he visto jugar muy entretenido con juguetes que en otras ocasiones había calificado “de niñas”.


Pues bien, entre quererlo todo y justo los juguetes que esperan para ser abiertos el día seis de enero sólo hay un trecho muy corto. Unos cuantos consejos y recomendaciones maternas y van locos por los juguetes que les has mostrado. Eso sí, hay que conocer los gustos de los peques porque si no, esto no funciona.

Tampoco viene mal un poco de ayuda externa. Es decir, si le esperan Gormities o alienígenas de Ben 10 no está de más saturarles con la serie de turno. Sí, estamos hablando de un auténtico lavado de cerebro para que el día en que los camellos pisen mi humilde casa sean los chiquillos más felices del mundo.

 

domingo, 8 de diciembre de 2013

Adornos de Navidad


Este año, he decidido implicar a los peques en los adornos de Navidad de la casa y les he puesto a hacer campanas, arbolitos, regalos, estrellas… de goma eva, con purpurina, gomets, cintas de regalo… ¡Les ha encantado la actividad! Tanto que la volvimos a repetir un par de días después.

Cada uno dio rienda suelta a su imaginación para crear preciosos adornos para nuestro árbol. Daniel, me pedía ayuda de vez en cuando para poner lazos o la lana con la que colgamos luego sus creaciones en las ramas.


También se lo pasó bomba colocando sus obras de arte en el árbol.

Iván, por su parte, estuvo muy entretenido durante un rato, pero luego empezó a liarla parda estrujando los botes de purpurina hasta dejarlos secos y desparramandola por donde no debía, intentando agarrar mis tijeras en cuanto me despistaba un poco, desmadejando la lana alegremente… ¡Vamos! Que acabé taquicárdica con el más pequeño de la familia.




sábado, 7 de diciembre de 2013

Cenas con música ambiente


Son pocas las cenas que tenemos en paz. Desde hace unas semanas, en cuanto nos ve poner la mesa, Iván abre el grifo de las lágrimas y no lo cierra hasta que acabamos de comer, o de malcomer, según se mire.


Se pone a berrear como un loco desde que le ponemos en la trona hasta que le soltamos. Antes le dejábamos sentarse en una silla normal como nosotros, pero nos pasábamos el tiempo persiguiéndole para que se volviera a sentar y comiera algo, así que decidimos volver a utilizar la trona.

He de decir que le sentó como un tiro. Y desde entonces nos lo hace pagar. Acaba casi todas las noches sin probar bocado y me toca hacerle un biberón de lo más consistente.

El caso es que el biberón sí que se lo toma. Y nada más terminar, me mira fijamente y exclama “¡Cuento!”. Entonces me dan ganas de irme o pegarle tres gritos, pero me recuerdo a mí misma que tiene poco más de dos años y que es la edad normal de las perretas y acabo claudicando. Según el grado de mi enfado se lo cuento más corto o más largo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

La Navidad llega a casa








Este finde hemos tenido poco tiempo de parar en casa, pero el tiempo que hemos estado bajo el techo de nuestro hogar lo hemos invertido en decorar un poco al más puro estilo navideño.

Lo que más prisa corría era terminar el calendario de adviento para los peques. Cuando lo vi en el Blog Cosas Molonas, supe que era el perfecto para nosotros. Imprimí los recortables de las casitas y luego me pegué muchas horas robadas al sueño para recortarlas, montarlas y meterles los chocolates dentro. En un principio, iba a hacer dos calendarios de adviento de casitas, pero el cansancio me hizo replanteare el hecho de que si metía dos chocolates en cada casa terminábamos antes. La noche del sábado, mi marido se apiadó de mi y se sumó a la operación calendario de adviento.

He de decir que a los chiquillos les encantó, tanto la escena de las casitas, como romper el papel para sacar los chocolates y, lo más importante, comérselo.

También hemos puesto el árbol, aunque no nos ha dado tiempo de adornarlo. Lo dejamos para otro rato que tengamos tiempo. Lo que sí le hemos puesto es la estrella de la punta. nos ha quedado muy vistosa. Y ya que no poníamos, hemos llenado las paredes de estrellas de gomaeva brillante. Otro acierto con los peques.

Ahora sólo nos queda colgar las bolas de las ramas y montar el belén. Poco a poco, poco a poco...

domingo, 1 de diciembre de 2013

Exposición de Lego y cumpleaños de Dipsy

Este fin de semana el Lego ha sido el protagonista. Raúl se enteró el sábado que había una exposición de Lego en Pozuelo, HispaLUG Expo y allí que nos presentamos esa misma tarde. Las construcciones eran impresionantes, como siempre. En esta ocasión la montó un foro español para los aficionados a Lego llamado HispaLUg (www.hispalug.com). Lo que más le gustó a mi hijo mayor era una teatrillo que contaba con un mecanismo por el medio del cual se intercambiaban dos escenarios móviles diferentes cada vez que se cerraba y abría el telón ¡Flipante!

Iván se decantaba más por lo trenes que recorrían el viejo oeste y una ciudad con todos los detalles. Raúl destacó una fábrica de montaje de coches y yo, la verdad es que no sabría con qué quedarme.

El domingo tuvimos más Lego porque fuimos a ver el diorama que montaron los de la Asociación en el Museo de Ciencias Naturales con motivo del cumpleaños del diplodocus que exhiben en la sala principal del edificio destinado a los dinosaurios. ¡Nada menos que cien años!

Además del diorama de Lego tenían muchas actividades infantiles. Raúl se vició buscando los errores en la construcción de Lego mientras los niños pintaban caretas de dinosaurios tan contentos. Recorrimos casi toda la colección, pero ya no nos metimos en más actividades porque estaban demasiado llenas.

Durante el recorrido entre huesos y figuras de dinosaurios, me di cuenta de lo que aprenden estos niños con el Dinotren. Daniel paraba a los padres y les iba explicando el tipo de dinosaurio que tenían delante. La gente alucinaba con sus explicaciones y yo me partía.

Los niños, al principio estaban emocionados, pero acabaron por montarla parda, cada uno en su estilo, supongo, que por cansancio. Cuando acabaron con la paciencia de papá y mamá decidimos que había llegado al hora de volver a casa.

Aún así, cuando nos topamos con el jardincito botánico a la salida caímos en la tentación y nos lo recorrimos. Las pequeñas fieras eran felices oliendo las plantas aromáticas y jugando con hojas, palos y piedras.