jueves, 25 de agosto de 2022

Iznájar, pueblo mágico

Iznájar ostenta la etiqueta de "Pueblos mágicos" y no es para menos porque realmente se siente algo especial cuando caminas por sus calles llenas de tiestos colgados y flores multicolores, aún con el sofocante verano que hemos pasado. Se nota que los vecinos cuidan de ellas con mucha dedicación y el resultado es espectacular.

Cuando elegimos este pueblo como parada intermedia en nuestro viaje a Mollina para disfrutar de las Jornadas Tierra de Nadie (TdN) nos lo pensamos un poco ya que no estaba a medio camino ni por asomo. Más bien pegadito a nuestro destino final, pero las imágenes que encontramos por internet nos impresionaron mucho y fue una tentación demasiado grande para ignorarla, así que acabamos reservando habitación en uno hotel con piscina, que con esos calores es una cuestión de supervivencia.

El hotel en cuestión era Caserío de Iznájar y nos gustó mucho. Cogimos dos habitaciones dobles, una de ellas de matrimonio, que estaban con las puertas enfrentadas y continuas. Muy cómodas para ir de una a otra. La idea era que los padres durmiéramos en una y los peques en la otra, pero ellos tenían otras intenciones y al final cada progenitor durmió con una fiera. Sobre todo, el más pequeño tenía clarísimo que quería un adulto responsable cerca para dormir a gustito y sentirse seguro.

Lo que más le gustó a él fue el armario de la habitación de matrimonio. Tanto que hasta se planteó pasar la noche en su interior (¡Qué locura!). Por supuesto, su madre le aguó la fiesta y lo obligó a utilizar correctamente cada mueble.

Llegamos a la hora de comer, con lo que nos pasamos por el restaurante del hotel, en el que comimos muy bien, y luego a la piscina de cabeza a esperar que bajaran las temperaturas para ir al pueblo, que está a unos dos kilómetros. Andando se tardaría una media hora, pero nosotros fuimos unos comodones y tiramos de coche.

La verdad es que es precioso y tiene unos rincones que son un regalo para la vista. La pena es que el embalse estuviera tan mermado. Esta sequía está dejando ríos, lagos y embalses que da penita verlos (y miedo, eso también).

Entre esos rincones preciosos voy a destacar el Patio de las Comedias, nombre que se le dio porque allí se hacían representaciones teatrales en el siglo XVI. Allí encontramos a una vecina del pueblo repintando macetas de ese precioso azul que tienen. Nos contó que estaba orgullosa de mantener ese rincón así de bonito y que lo hacía voluntariamente. El día que se canse de hacerlo, espero que el ayuntamiento tome cartas en el asunto porque sería una pena dejar que se eche a perder un lugar tan especial por las inclemencias del tiempo.

Por esta placita llena de belleza se accede a un mirador muy chulo cruzándola y bajando por unas escaleras. La verdad es que todo el pueblo está lleno de miradores con impresionantes vistas.

El paseo por el pueblo fue encantador y nos hubiera gustado tener más tiempo para visitar sus museos, pero al final sólo teníamos unas horas desde que el sol dejaba de apretar a muerte hasta la hora de la cena y poco más. 

Nos llevamos una grata alegría al encontrar las puertas del castillo abiertas tan tarde. ¡Qué suerte! porque, la verdad que es una pasada visitarlo.

Sus cimientos data del siglo VII nada menos y ha sido testigo de muchas revueltas y batallas. Además, cuenta con uno de los aljibes más grande la época en su patio. En sus salas expone armas y utensilios de siglos pasados y ¡hasta tiene un calabozo al que podemos bajar!

En la torre del homenaje hay una sala dedicada a Rafael Alberti, que se inspiró aquí para escribir su libro La “Arboleda perdida”. En esta obra incluye un poema dedicado a la torre que se puede leer en una de sus paredes.

Terminamos la excursión cenando tan a gusto en la terraza de un restaurante y con un corto paseo nocturno para bajar los manjares antes de volver a la habitación del hotel a descansar hasta el día siguiente y volar hacia las TdN.


















martes, 23 de agosto de 2022

Visita nocturna guiada de Covarrubias

Nos habíamos quedado con las ganas en julio de hacer una de las visitas nocturnas guiadas por las calles de Covarrubias. Al ir a apuntarnos nos encontramos con un completo total y tuvimos que resignarnos a perdernos esa aventura, pero no por mucho tiempo. Qué suerte que las ampliaron a Agosto y ahí sí que pudimos apuntarnos.

Nos las habían puesto por las nubes y no es para menos porque te enteras de un montón de historia del pueblo la mar de interesante. Como por ejemplo, dónde estaba situada la torre de entrada en la que los usuarios tenían que pagar por acceder y todos los tejemanejes que aquí sucedieron en siglos anteriores y que los revistieron de gran importancia. Por ejemplo, un dato que me pareció muy curioso fue que el esplendor de Covarrubias no decaía porque era un pueblo de artesanos y no de nobles, ya que estos últimos se movían con la corte del rey y hoy daban realce un pueblo y mañana a otro dejando al primero en la miseria.

Nuestro guía nos contó con todo detalle sobre las eminentes figuras que pasaron por allí, los regalos de la corona como el Archivo del Adelantado y sus problemas de derrumbe al retirar los trozos de muralla de sus flancos, el derribo de la muralla para sortear a la peste... Además de contarnos sobre la arquitectura de las edificaciones más antiguas. ¿Sabíais que las paredes están abombadas para aumentar su resistencia al frío y el calor y evitar que se agrieten? Yo no tenía ni idea.

Hasta tuvimos la suerte de que el cura de la Iglesia da Santo Tomás estuviera por ahí y nos abriera las puertas del lugar para que el guía pudiera seguir con sus explicaciones más a fondo. Con respecto al señor que nos ilustraba hay que decir que se notaba que sabía de lo que hablaba y que le apasionada. Eso se nota y se contagia. Estaba más que dispuesto a responder a todas las preguntas que quisiéramos hacerle. Lo que aprendimos con él.

Además, me pareció precioso ver como las sombras de las noche se iban alargando hasta cubrir el pueblo y dejarnos a la luz de las farolas. Nunca me había fijado en el efecto del caer del sol en el pueblo hasta ese momento. Es muy bonito.


Ojalá hagan permanentes estas visitas porque son muy interesantes.

lunes, 22 de agosto de 2022

El Museo del libro de Covarrubias

El Museo del libro de Burgos se ha trasladado a Covarrubias, más concretamente al Archivo del Adelantamiento de Castilla, al que comúnmente llamamos "El arco", por lo menos yo. Ya nos gustó mucho cuando lo fuimos a visitar en su ubicación original hace la purriada de años, así que nos hacía especial ilusión que nos lo pusieran tan cerca.

Además, han hecho una especie de jornada de puertas abiertas para promocionarlo y la entrada es gratis, por ahora, aunque no sé hasta cuando ni cuando costará la entrada cuando empiecen a cobrarla. El caso es que nos plantamos allí tan felices de la vida para volver a disfrutar de sus maravillas, porque no hay invento más mágico y que alimenta tanto el conocimiento y la imaginación que el libro.

Las fieras fueron protestando, como siempre, pero una vez allí se dejaron conquistar por el espíritu del museo. Páginas coloridas, papiros, tablas de cera o cerámica y siglos de historia no pueden dejar indiferente a nadie.

El que más se animó fue Daniel que se puso a explicarnos detalles y curiosidades sobre algunas piezas dejándonos a todos con la boca abierta. Como que la famosa piedra rosetta, pieza clave para descifrar los jeroglíficos egipcios, fue hallada por un destacamento militar francés en época de Napoleón; curiosidades sobre los conocimientos médicos o sobre flora y fauna de la época, etc...

Tiene un montón de cosas curiosas, pero lo que más nos llamó la atención fue el mural de portadas de cómics al estilo rachelo con el pueblo de protagonista. Se lo han currado un montón. Es muy curioso ver rincones del pueblo y sus alrededores como protagonistas entre personajes de historietas famosos.

Además hay algunas partes de la exposición que son interactivas y los visitantes pueden manipular objetos. Y lo que más triunfó con Iván: una pantalla táctil con actividades relacionadas con la colección del museo.

El chico del museo nos contó que pronto iban a organizar visitas acompañadas para enriquecer la experiencia. A ver si nos cuadra con alguna de nuestras visitas, porque tiene pinta de que van a molar mucho.
















lunes, 1 de agosto de 2022

Cuadernito de juegos y retos de Covarrubias

Este año nos estaba costando sacar a los peques a las calles del pueblo. Como ya he dicho muchas veces, desde el confinamiento les ha cambiado el carácter y se han vuelto muy caseros. la excusa que me daban para no salir es que sin objetivos era un rollo pasear por el pueblo, así que se me ocurrió hacerles un cuadernito para motivarles.

Al principio, sólo tenía en mente un juego de pistas, pero luego añadí alguna actividad más que se me fue ocurriendo. El más pequeño estaba entusiasmado con la idea. El mayor no tanto, pero se le veía mínimamente interesado, que ya es mucho decir con la actitud que lleva últimamente.

El caso es que lo hice a la velocidad de la luz (porque tenía que teletrabajar y dirigir los estudios veraniegos de las fieras y la vida ya no me daba para más) y nos pusimos manos a la obra un día entre semana y tempranito. Cuando el pueblo aún dormía. 

La elección de la hora fue una maniobra estratégica para que los turistas, visitantes o racheles no les diera por llevarse alguna pista y reventarnos el juego sin querer. No ocurrió y pudimos desarrollar las investigaciones sin problemas.

Bueno, algún problema hubo porque las fieras se llevan como el perro y el gato llevado al extremo, pero en general logré que trabajaran en equipo, más o menos, y lograran hacerse con la cura definitiva de la enfermedad que estaba zombificando al pueblo, además de averiguar por qué estaba ocurriendo aquello.

En general se lo pasaron muy bien y estuvimos un buen rato buscando pistas de aquí para allá. Mi idea era que fueran solos, pero se empeñaron en que les acompañara y mejor, porque si hubieran ido solos seguro que la cosa no acaba bien. Ya digo que últimamente rozan mucho.

Con un mapa en la mano se dedicaron a buscar las pistas en los lugares señalados con una estrella. A veces me pedían que les ayudara un poco porque eran incapaces de encontrarlas. ¡Y eso que las dejé bastante fáciles! 

En una ocasión Daniel se sentó sintiéndose derrotado. "Mamá, es imposible encontrarla. ¡Me rindo!" se quejó con cara de pena, "dame una pista, por favor. Es que no la voy a encontrar en la vida". "Te has sentado encima", le indiqué poniendo los ojos en blanco. Qué poco se esfuerzan estos churumbeles. Muerto de la risa se levantó y se hizo con ella.

En otro momento, Iván se infectó con el virus y se le quedó una cara que nos hizo reír a todos. "Éste es un zombi, seguro", apuntó su hermano convencidísimo. Al más pequeño no le hizo gracia ser descubierto tan pronto, pero por más que intentó disimular ya había sido descubierto por Daniel. Tanto le fastidió el tema que decidió no beberse la cura hasta que la transformación se completara y pudiera comérselo.

Ahí tuve que intervenir también para que no llegaran a las manos. ¡Si es que no saben divertirse!

Aproveché para incluir en las tarjetas algún apunte sobre los puntos turísticos en los que dejaba las pistas, pero Daniel me dejó muy claro que no molestaba en leerlos. No tiene ningún respeto por el trabajo ajeno ainsss

En general, me doy por satisfecha con el resultado del juego de pistas. El objetivo lo cumplí, porque salieron a dar un paseo sin protestar y se lo pasaron bien. 

Después de comernos a Daniel  e infectarlo también disfrutamos de nuestra merecida cura en el patio de la casa de la madre de mi suegra. La idea era invitarles en uno de los bares del pueblo, pero ellos eligieron comprarla en el supermercado y tomarla tan a gusto en casa. Si cuando digo que se han vuelto extremadamente caseros...

Aquí os dejo el cuadernito de juegos y retos y las pistas que hice por si alguna vez os pasáis por el pueblo y os apetece hacerlo.