martes, 15 de noviembre de 2022

La copa envenenada

Muy ilusionada había hecho un pequeño juego para animar la cena de Halloween que quería celebrar con una amiga y su hijo, pero al final nos fuimos a Covarrubias durante la noche en la que los espíritus salen a pasear y no pudimos jugarlo, así que lo dejamos para más adelante.

Y la ocasión llegó. La cena de Halloween se convirtió en una comida de Acción de Gracias porque nos apetecía probar recetas típicas de esa festividad y me llevé el juego.

La cosa no salió como estaba pensada porque acabamos hasta arriba de la comida y no nos cabía ni un sorbo de nada, así que decidimos jugar primero una larga partida a la expansión de Detectives "Sigue la pista" y luego al de las copas. 

Por cierto, nos moló un montón el caso de Detectives. Mientras desentrañábamos quién era el culpable de qué y por qué con mi amiga y Raúl en el juego de tablero, dos de mis futuros jugadores para La copa envenenada se cansaron de esperarnos y de jugar por la casa y se fueron a dar una vuelta, con lo que, cuando llegó el momento de dar con el veneno, ¡no estaban! Nos faltaban dos jugadores.

Aún así, decidimos seguir adelante con el plan porque no sabíamos cuál sería la siguiente vez que nos juntaríamos. Coloqué seis copas que me facilitó mi amiga con una bebida de fresa sin gas, porque leí que el gas y la sal no se llevaban bien y la bebida envenenada iba bien salada para que la pudieran distinguir al primer sorbo. Eso fue uno de los elementos más divertidos del juego porque la gente bebía con miedito.

Para que todas las copas se vieran iguales, le puse la sal a la bebida en una copa y luego la pasé a la copa definitiva para que no hubiera sin un mínimo rastro que les pudiera dar la pista.

Decidimos que mi amiga y Raúl elegirían las copas de los niños ausentes, Iván sólo bebería de una y yo de la última copa que quedara sin elegir porque ya me sé la solución del juego. Por cierto, ¡me tocó la envenenada! Y yo lo sabía, así que me tocó disimular mientras bebía. Lo gracioso es que todos habían puesto caras raras al beber, así que habían despistado muchísimo.

En realidad, tenía un montón de modos de juego desarrollados porque había pedido ayuda para testearlo en twitter y la verdad es que se presentaron un montón de voluntarios que me ayudaron muchísimo. Lo que pasa es que salieron también muchas mejoras que no eran compatibles entre sí, así que acabé por desarrollar cinco formas diferentes para jugar.

Nosotros jugamos a una muy sencilla. Los jugadores eligen por mayoría la carta de personaje que quieren leer (excepto la del señor Rosa que se lee la última obligatoriamente porque es la que tiene más pistas). Con la información de cada carta pueden decidir elegir una copa que beber tras presentar una teoría de por qué creen que no está envenenada y (disimulando si es la envenenada para que nadie se dé cuenta) deja la copa delante suyo. De esa ya nadie más puede beber. Si eliges beber antes, tienes más copas entre las que elegir, pero menos pistas que seguir y si decides beber más tarde, tendrás menos copas entre las que elegir, pero más pistas. Hay personajes que  es bastante evidente que no tiene la copa envenenada, así que si eres rápido no te llevarás la bebida salada. Eso sí, si bebes de la copa envenenada, "morirás", pero tendrás una pista buenísima para sacar el misterio final porque ya sabrás a quién se quiere envenenar. Te faltará el por qué.

Los dos adultos se lo pasaron muy bien sacando las pistas y estrujándose las neuronas para saber la solución, pero al peque lo perdimos en cuanto leímos todas las cartas y se eligieron todas las copas que era lo que le parecía divertido. Lo de pensar la solución le pareció muy complicado porque se había hecho un lío con la telaraña de relaciones. Por un momento pensé que me había pasado con la dificultad, pero mi amiga lo resolvió sin dudar. ¡Y lo clavó! Se ve que es de esas cosas que o lo ves o no lo ves.

Lo importante es que pasamos un buen rato y nos divertimos mucho, que para eso lo había hecho.

Con tanto juego y comida se nos hizo tardísimo y nos fuimos de ahí a la hora de la cena, listos para ver una peli despancharrados en el sofá y terminar el día relajadamente.

Por si a alguien le apetece jugarlo aquí lo dejo para su descarga.

Agradecimientos (perfiles de twitter): @pelenchu @virgsanmar @MarchHa45462745 @fjporcel @J_rechola @Elrond3 @Thomas41541743 @magrat80 @PaznmP @SoniadelFaces @Auri_Dreams @LithianDr @el_cornetin @kellypch @gaxpode @PAHfotografia @_cmw_ @JuegoTintura @itortv

lunes, 14 de noviembre de 2022

El día de Acción de Gracias

 

¡Aclaremos! No hemos celebrado el día de Acción de Gracias que ni nos va ni nos viene ni sabemos la tradición que guarda detrás, pero sí que teníamos pendiente una cena temática de las que solemos celebrar con una amiga desde hace tiempo. Ya hemos tenido mexicana, oriental, alemana, hindú... Y en esta ocasión nos pareció muy al hilo americana, concretamente los platos tradicionales de Acción de Gracias, ya que la fecha de su celebración en EEUU está muy cerca (24 de noviembre).

Tocaba en casa de mi amiga así que ella se encargó del plato principal, pavo relleno, y yo del postre. En principio iba a ser tarta de calabaza (la preferida de las fieras), pero me encapriché en hacer también de manzana (de mi preferidas). También leí que era muy típico el cóctel sunrise, que es facilísimo de hacer: zumo de naranja, granadina y tequila. Nosotros los hicimos virgin y pasamos del tequila porque no le iba a dar más salida y comprar una botella entera para unos chorritos no merecía la pena. Además, como habían menores mejor sin alcohol.

Mi amiga tuvo problemas para encontrar el pavo porque por aquí cocinar pavos enteros no se estila, así que acabó agenciándose dos pollos rellenos alucinantes. Estaban que te mueres. Y la salsa que hizo... ¡te chupabas los dedos! Tan bueno estaba que me hinché a lo pavo (valga el juego de palabras) y luego no me podía ni mover. ¡Que hasta tuve que desabrocharme el botón del pantalón.


Es que también probé las dos tartas, acompañadas de helado de vainilla, tal y como decía en la receta de la tarta de manzana. Menudo banquete. 

Las recetas de las tartas las busqué en una página que rezaba: Postres típicos de Acción de Gracias. Justo lo que yo quería. El problema es que llegado el momento descubrí que estaba fatal redactada. De hecho, había ingrediente que te pedía que luego nunca se añadían en la explicación del proceso. Total, que tuve que improvisar. Menos mal que salieron aparentes y gustaron. Yo no apostaba un duro por ellas. La de manzana llevaba un glaseado que di ya por perdido y lo hice por otra receta. Me quedó rarísimo, pero estaba bueno, que es lo importante. A los niños les encantó.

Mi amiga aportó también una ensalada riquísima. Lo dicho, casi estallamos de tanto comer.

Durante la comida comentamos el origen de esas fiestas, pero nadie lo tenía muy claro. Entre todos y basándonos en lo que habíamos visto en series y pelis  norteamericanas dedujimos que era algo así como que para animar a los británicos a ir a América les prometieron tierras fértiles. Después de un viaje terrible con muchos desastres, carencias, peligros, enfermedades, etc... los colonos llegaron a la "tierra prometida" y lo primer que comieron todos ellos, casualmente, fue un pedazo de pavo relleno delicioso, porque ellos lo vale. Durante la comida dieron gracias por haber logrado llegar a SUS tierras, que en realidad ya eran de otros, pero no tardaron en resolver ese pequeño inconveniente al estilo tradicional: con sangre y barbarie.

Esta explicación no tiene base histórica porque no nos hemos molestado en investigarla. Simplemente fuimos tirando de hilos de lo que sabíamos gracias a los productos audiovisuales consumidos que hablaban sobre el tema. Así que no nos hacemos responsables de su fidelidad histórica. Sólo queríamos pasar un buen rato.

Después de comer, recogimos todo (más mi amiga que nadie, la verdad) y nos dispusimos a jugar a "Sigue la pista", expansión de "Detectives", mientras los niños huían de las garritas del gatito de la casa, que es una monería muy traviesa.

El juego nos gustó mucho porque sigue la mecánica del juego base, pero introduce el tema de que estamos a finales de los años 70, con lo que no contamos con internet y hay cosas que hay que consultarlas en la biblioteca o en una base de datos con fondo negro y letras verdes (a mí me entró nostalgia y todo).

Más de tres horas después resolvíamos el misterio con gran éxito. En ese tiempo, los niños se habían aburrido del gatito y se había dispersado. Los dos mayores se habían ido a dar una vuelta y el pequeño se había enganchado a la Switch. Algo que al minino no le había hecho ni la más mínima gracia, con lo que invirtió muchos esfuerzos en recuperar la atención del pequeño humano, aunque fuera a zarpazos.

Yo había llevado el juego que me inventé para Halloween de "La copa envenenada", porque no habíamos podido jugarlo la noche más terrorífica del año. Y empezaba a temerme que tampoco podríamos en esa ocasión, pero los adultos estuvieron más que dispuestos a jugar aunque tuvieran que elegir las copas de los dos niños ausentes. Como transcurrió el tema os lo cuento en otro post que éste se alarga demasiado ;)

viernes, 11 de noviembre de 2022

Reyes contra Santa, risas y mucha caña

La peli de las navidades ya tiene título: Reyes contra Santa. Desde que Coca cola lanzó al estrellato a la figura de San Nicolás con el nombre artístico, entrañable y pegadizo de Santa Claus, Los tres sabios y bondadosos Reyes Magos han dio perdiendo terreno en las ilusiones infantiles. Y esto no es ficción. Es la realidad. 

Los niños españoles hace ya mucho que envían su carta al gordo de la barba roja esperando sus regalos al inicio de las vacaciones y no cuando ya hay que volver a retomar las clases. Pues ya tenemos aquí la película que todos estábamos esperando con la batalla entre seres míticos más épica, pero eso sólo es el inicio, porque la Navidad está llene de seres fantásticos de todo pelo, orígenes y leyendas, que no se van a quedar atrás estas fiestas. Sobre todo el que encarna lo más tenebroso y terrible de este tiempo de amor y alegría.

De hecho, una de las cosas que más nos ha gustado ha sido el toque tenebroso... mezclado con música cañera navideña y risas a la española. Los niños salieron encantados del pase y eso que habíamos llegado con lluvia de regañinas por mal comportamiento en el trayecto. Pero se nos pasó el enfado con cada escena y cada risa.

También me ha calado el mensaje principal, porque muchas veces perdemos de vista lo más importante de la Navidad. Que si los regalos, que si el espíritu, que si las reuniones familiares... pero en estas fiestas hay unos claros protagonistas y me parece un regalazo llevarles una tarde al cine a pasar un rato muy divertido con el irascible Melchor, el olvidado Gaspar, el inteligente Baltasar y el idiota más carismático: el espectacular Santa.

Tampoco podemos olvidar los elfos macarras y la eficiente paje, unos secundarios con mucha personalidad y muchas cosas que decir en esta batalla que acaba transcendiendo y volviéndose tan peligrosa como para acabar con el espíritu navideña. ¡Ahí es nada!

Tras la película nos pegamos todo el camino de regreso a casa comentándola. Los tres teníamos claro que para niños muy pequeños e impresionables no es, aunque a ellos no les dio ni un poco de inquietud, pero sí les encantaron las escenas más graciosas y cuando los protagonistas pierden los papeles. Para ellos eso último fue lo mejor, incluso por encima del apoteósico final. Curiosa la mente de mis fieras...

Se estrena el 18 de noviembre, unas fechas ideales para empezando a alimentar el ambiente navideño.

martes, 8 de noviembre de 2022

Gato viral. Juego de mesa de Iván

Iván se ha inventado un juego de mesa sobre gatos (qué raro), cuyo objetivo es hacer tantas travesuras como podamos para conseguir puntos XD sin perder una de nuestras vidas gatunas en el intento. Gato Viral lo ha llamado, aunque no sé muy bien por qué ese nombre. El caso es que me ha parecido bastante gracioso aunque aún le quedan muchos aspectos que pulir.

Para comenzar la misión felina cada jugador elige un personaje con sus características y habilidades diferentes. A unos se les dará mejor conseguir puntos XD, a otros atacar, a otros encantar para quitarse de encima los puntos de enfado del dueño que penalizan bastante, etc... Además cada gato cuenta con diferente número de cartas en su baza inicial, porque este juego va de manejo de cartas y tablero, aunque yo lo del tablero lo quitaría porque creo que dificulta mucho las interacciones de pelea.


En un principio había que recorrer muchas habitaciones para llegar a meterle un tímido zarpazo a tu contrincante, eso requería demasiado gasto de acciones que no invertía en conseguir puntos XD o más cartas, lo que hacía que se te llenara la mano de cartas de combate y defensa que no valían para nada. Encima estaba el factor dueño que se iba moviendo por la casa y si te veía liándola aumentaba el enfado.

No convencí a Iván para que quitara el tablero, pero sí redujo las casillas a tres. En vez de por habitaciones te movías por zonas y así era más fácil toparte con tu enemigo (o enemigos si juegas más de dos). Ahí sí que volaron los zarpazos, las defensas, los contraataques... 


La mecánica consiste en que cada jugador puede hacer dos acciones por turnos que puede ser moverse a la zona contigua, usar una carta (travesura, mimo, ataque, defensa...) o robar carta del mazo.

Mola porque hay dos formas de ganar: o llegando a un número pactado de puntos XD (nosotros pactamos 10, pero se llegaba enseguida así que lo subimos a 15) o quitando todos los puntos de vida al contrario. Ojito que no sólo pierdes vida con los ataques. El nivel de enfado va subiendo con cada travesura y cada nivel tiene sus consecuencias. Perder puntos de vida es una de ellas. De hecho, yo perdí dos veces por eso.

Las partidas son cortas, rápidas y llenas de risas y piques divertidos. Si algún día le da por mejorarlo y escribir las reglas lo comparto porque a mí me ha hecho gracia y a lo mejor a vosotros también. pero no apostéis por ello. Como comentaba el otro día con un amigo: una cosa es tener una buena idea y otra muy distinta invertir el tiempo y esfuerzo necesario para desarrollarla.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Once Contra Uno, teatro juvenil sobre los prejuicios y el pensamiento crítico

En Once contra Uno doce chicos de quince años se prestan a jugar a un juego de roles que se complica más de lo que pensaban en un primer momento. 

Tras presenciar el desarrollo de un juicio donde el acusado es un adolescente de raza gitana al que se le acusa de robar un smartphone con violencia, se meterán en la piel de un jurado popular para dictar sentencia. 

Los cosa está muy clara... o no. Uno de ellos no lo ve así y tendrá el suficiente arrojo para dudar de las evidencias y cuestionar indicios no tan evidentes como pudiera parecer en un inicio, aunque su motivación no sea del todo altruista y, puede que persiga el reconocimiento y no la verdad en ciertos momentos, sobre todo de cierta persona en especial.

En realidad, cada uno de los doce miembros de este peculiar jurado se moverá por sus propios intereses, convicciones e, incluso, complejos y traumas. Los personajes caen un poco en el estereotipo, pero es algo necesario para dejar bien claras su posiciones en una obra con demasiados protagonistas. De otra manera, sería muy difícil seguir el hilo de quién habla y por qué, pero el tratamiento de los doce adolescentes, cada uno con su personalidad bien marcada, hace que se pueda seguir la trama sin contratiempos. Al fin y al cabo, la juventud nos hace ser extremos y el ansia de querer encajar en uno u otro grupo nos lleva directitos a caer en estereotipos, aunque cada uno conserve rasgos inherentes (que a veces intentamos disimular).

Lo único que me faltaría, aunque no afecta a la trama ni al mensaje, es el nexo que une a doce chicos tan diferentes. Hay momentos en los que resulta difícil entender por qué forman parte del mismo grupo de amigos no teniendo casi nada en común, aunque precisamente eso es lo que hace más interesante el devenir de la obra. Me faltaría un motivo más potente que los obligue a juntarse y llevar a cabo esta actividad tan peculiar de la que muchos adolescentes pasarían de entrada. De hecho, con alguno de ellos es así, y es curioso como se ven arrastrados por personalidades más fuertes.

Me gusta cómo se refleja en la obra los razonamientos y pensamientos que van pasando por la cabeza de cada uno y la manipulación por parte de unos para que otros sigan el camino que van marcando en uno u otro sentido.

En realidad, el caso que se traen entre manos se va diluyendo para dar más protagonismo a ellos mismos, a sus circunstancias, dilemas y prioridades.

El argumento defiende el hecho de que una sola voz discordante puede cambiarlo todo y hacer ver que no todo es blanco o negro. ¿Es el chico culpable? ¿Inocente? ¿Tenemos nosotros la capacidad, información suficiente, formación y experiencia para emitir juicios de valor y condenar tan a la ligera? ¿Nos damos cuenta de la influencia que ejercemos en los demás o que ejercen ellos en nosotros?

Esta obra abre muchas reflexiones sobre las que pararse a pensar y creo que es una herramienta muy útil para ayudar a los adolescentes a pensar por sí mismos y darse cuenta de la enorme influencia que tiene el grupo sobre ellos y ellos sobre el grupo. Es muy fácil que se vean representado por uno o varios de los personajes que se reflejan aquí. Me parece un acierto que sean tantos y que se destaque un rasgo relevante en cada uno de ellos para cubrir muchos aspectos del prisma de las personalidades juveniles: la introvertida, el listillo, los manipuladores, la "tía buena" que cae bien a todo el mundo, la acomplejada, el intolerante, el popular, el ombliguista, el gracioso, el mimado...

Personalmente, me encantaría ver la obra representada.

Miguel Griot, el autor, sorprende por presentarnos nuevos géneros y formatos sin miedo a salir de su zona de confort. Cada obra rompe con todo lo anterior y vuelve a cambiar nuestra percepción de él como escritor. Estoy deseando conocer su próximo proyecto. 

Y seguimos esperando la continuación de las aventuras de Los diarios de Tony Lynx, un libro infantil que fascinó a toda la familia. 

jueves, 3 de noviembre de 2022

La Ouigato o Miauja de Iván

 

La tarde Halloween me vino Iván con una propuesta de juego muy peliaguda. 

"Mira mamá. He preparado una actividad muy chula para cuando se haga de noche", me contó muy entusiasmado poniéndome una Ouija handmade y personalizada delante de mis narices.

Estudié el dibujo que me presentaba y, la verdad, es que me hizo mucha gracia. le había dado mucha pereza poner el abecedario y los números del 0 al 9, así que había dividido el folio en cuatro con dos Yes y dos No muy graciosos a la par que inquietantes.

El hermano mayor no dudó en apuntarse en cuanto se enteró de la macabra idea. Pues nada nada, me dije a mí misma. Comprobemos si hay espíritus en la casa de las abuelas de Covarrubias.

En cuanto anocheció nos subimos al desván con Ouija llena de gatitos truculentos y una moneda de cinco céntimos, que me los conozco y sospechaba que había riesgo de desaparición del dinero.

 Nos sentamos en el cristal que hace de lucernario con el piso de abajo muy solemnemente, pero no tardamos en removernos porque a mí me daba miedo que cediera el cristal y acabara todo el tragedia. No tengo ni idea del peso que pueda soportar, pero no podía concentrarme con ese vacío bajo mí.

Ya más tranquila les propuse poner los dedos en la moneda y comenzar con las preguntas. Ahí empezaron los problemas porque los tres dedos cabían justitos en la moneda y después de unas cuantas peleas territoriales por superficie monedil decidí bajar a por otra de cincuenta céntimos, que creo que es la más grande en circulación.

Ahora sí. Ahora las yemas de los tres dedos cabían con comodidad.

"Venga", les animé, "empezad con vuestras preguntas".

"¿Se merece Daniel el castigo que le ha caído hoy?", comenzó el mayor empujando con todas sus fuerzas hacia el No, mientras su hermano impulsaba con igual ahínco hacia el Yes. Ganó Iván porque yo sumé mi dedo a su causa causando la indignación del interesado.

"¿Hay que dar más tiempo de turno de videojuegos a Iván?", preguntó a su vez el pequeño. Y comenzó de nuevo la lucha por la respuesta. Ganó el No gracias a mí. 

"Lo estáis haciendo mal y encima vamos a romper la Ouija", les espeté cuando ya casi llegaban a las manos y después de unas cuantas preguntas tontas más.

"Esas no son las preguntas correctas", les expliqué, "A ver, dejadme a mí"

"¿Hay alguien ahí?"

"No"

"¿Estas mintiendo?"

"No"

"¿Quieres matarnos?"

"¡¡Mamáaaaa!!"

Pero que caguetas son en el fondo. Sobre todo el más pequeño que ya me miraba con inquina. No saben jugar a esto.

"Están bien, está bien", cedí conciliadora. "Está claro que no hay espíritus en esta casa, pero, por si acaso, vamos a buscarlos por los rincones.

Sorpresivamente se prestaron de buen grado a la búsqueda del fantasma y nos echamos unas buenas risas buscándolos por la parte de trastero del desván.

Todo fue bien hasta que la bombilla comenzó a fallar y a apagarse y encenderse. 

Menudo susto. Daniel la arregló apretándola, pero aun así decidimos bajarnos por unanimidad. No porque pensáramos que hubiera nada sobrenatural suelto por ahí, pero por si acaso...

 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Halloween: terrorífica noche de espíritus y juegos

Este año hemos pasado la noche más terrorífica del año en Covarrubias. Allí se toman Halloween muy en serio y los niños buscan muy emocionados las casas con adornos de calabazas, fantasmas, esqueletos, arañas y telas de araña en busca de sus preciadas chuches. Algunos se lo curran muchísimo y convierten sus casas en verdaderos escenarios del terror.

Personalmente, a mí me flipa la casa de la bruja de la que hasta sale música inquietante desde su interior. También la casa que llena su entrada de humo y monstruos varios. Este año no entramos porque ninguna de las fieras quiso acompañarnos.

La verdad es que diluviaba, pero yo no quería quedarme con las ganas de ver cómo habían adornado las calles. Así que Raúl y yo nos hicimos con unos cuantos paraguas y nos fuimos a disfrutar del ambiente, aunque fuera pasado por agua.

Cuando volvimos a Daniel le gustó tanto lo que contamos que se animó a verlo por sí mismo. Quería ir sólo, pero con la que estaba cayendo preferimos acompañarle y ahí, creo yo, que fue cuando se torció todo. Salió enfurruñado y no paró hasta hacerme perder la paciencia y soltar unos cuantos berridos que debieron poner los pelos de punta hasta al más valiente de los espíritus que por allí pululaban.

Volvimos a la casa sacando fuego por los ojos y el padre intentando mediar, aunque peor no podía hacerlo, eso también os lo digo. 

A mí, al final, logró calmarme porque yo estaba con ganas de pasármelo bien a pesar de todo, pero Daniel se encerró en un cuarto muy enfurruñado y no quiso salir cuando le invitamos a jugar con nosotros. ¡Peor para él!

Saqué lo que había preparado para la ocasión bajo la escéptica mirada del padre que no entendía por qué había impreso juegos con todos los que tenemos ya. Eso de hacer tematizar con cositas nuevas no parece llegar a entenderlo, pero se prestó a todo lo que propuse muy entregado.

Es más, se prestó a leer y explicarnos las reglas del Print and Play roll and die, un juego de Lucas Charra para descargar, imprimir y jugar muuuuy chulo. Hablaba de él en un artículo que escribí para Ociofrik, en el que proponía varios juegos para la noche en las que los muertos y los monstruos salen a pasear.

La cosa iba de invocar monstruos para matar los humanos que se nos colaban en el pueblo. El sistema es muy curioso y hay que estar muy atentos para no equivocarte con el reparto de monstruos y humanos. A nosotros nos despistaban de vez en cuando las abuelas y la visita que había ido a verlas y ya no sabías a quién habías matado ni a quién habías invocado.

Al final ganó Raúl que es el que tiene más cabeza para los números y las estrategias, aunque casi le sobrepasa Iván porque cometió un error muy gordo que casi le cuesta morder el polvo con su matanza.

A éste vamos a jugar más veces que es de los que te picas y quieres más.

Cuando acabamos la partida Raúl nos propuso dibujar nuestro monstruo preferido en la parte de atrás. propuesta que fue muy bien recibida por Iván. La verdad que fue muy divertido hacer nuestras versiones de los invocados.

Tenía preparado otros minijuegos con los que nos reímos mucho como el de adivinar las pelis a partir de los emojis. cuando no teníamos ni idea nos inventábamos los títulos a partir de los emojis. También hubo debate con algunos títulos que daba lugar a varias interpretaciones.

Cuando saqué el juego de predecir el futuro, Raúl me torció el gesto. A él esas cosas le parecen una chorrada, pero a mí me trae muchos recuerdos porque cuando era niños jugaba. Recuerdo el más famoso en el que aventurabas a que edad te ibas a casar y luego ibas contando ese número y tachando para saber con quien, donde, el color del tu vestido y el plato principal. En este caso el número te lo dan las curvas de una espiral que dibujas y luego vas tachando para saber cómo irás disfrazado, qué chuche ta van a dar, con quién vas y qué es lo que más miedo te va a dar. A Iván le hizo tanta gracia como a mí.

También buscamos sospechosos entre diferentes caras con otro juego y logramos resolver el laberinto de la bruja, ¡yo fui la más rápida! Y entonces se hizo la hora de cenar y tuvimos que recoger todo para poner la mesa y disfrutar de la comida de la abuela.

Teníamos previsto ver Película de La escuela del bien y del mal como broche final, pero se nos había hecho tarde y era demasiado larga, así que acabamos viendo Amor de madre que no es nada Halloween, pero era la que quería ver una de las abuelas y a todos los demás nos pareció bien para pasar un buen rato.