jueves, 21 de marzo de 2013

Cosiendo como la abuela Paca

En el blog de Amagic Mother encontré una actividad muy original y divertida. Me gustó tanto que me decidí a copiarla. Cómo a mí la costura no se me da en ninguna de sus variantes, no tenía los materiales, pero logré apañar todo con lo que tenía por casa.

Cogí la tapa de una caja de zapatos y puse a mi primogénito a hacer agujeros con un destornillador, porque sé que le encanta. Me pareció curioso que siguiera el dibujo cuando normalmente los hace a lo loco. Le expliqué que tenía que hacerlos más separados para lo que queríamos hacer. Cogí el palito de una de las manualidades que trajo del cole a casa el año pasado, corté un trozo, me hice con uno de los rulitos (son como tiras largas de licra enrrolladas, maravillosas para mil actividades donde prime la imaginación), lo pegué al palito con celo, le hice un nudito en el otro extremo... ¡y ya estábamos preparados para coser! "¿Como la abuela Paca?" me preguntó mi chico. "Si hijo, igualito" le contesté sarcastica. Menos mal que aún no pilla los sarcasmos porque se puso a la tarea muy contento. Pasaba el palito con el "hilo" por los agujeritos para formar un dibujo en la tapa de la caja de zapatos. Se lo pasó bomba mientras ejercitaba la pinza táctil y la psicomotricidad fina.

Una pena que Iván me demandara mucha atención y no pudiera estar con Daniel. Iba de vez en cuando a estirar el "hilo" o desenredar algún lío, pero si hubiera estado a su lado guiándole un poco estoy segura de que el peque hubiera disfrutado más.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Los regalos del cole para papá

Ayer, cuando fui a recoger a mis hijos, me pusieron en las manos sendas manualidades para papi. Iván había plasmado sus deditos en una papel en forma de corbata coronado con una foto suya y Daniel me enseñaba orgulloso el famoso pingüino portalápices.

Mi bebé estampaba sus deditos en la superficie del papel como recordando la actividad y, de vez en cuando, agitaba muy contento la corbata. Supongo que no tenía ni la mínima predisposición a regalar su nuevo juguete a papi.

Cuando por fin vimos a Raúl (yo había quedado con una amiga en su casa para juntar a los niños porque afuera llovía y se me hizo un poco tarde entre charlas, lloros y risas) los dos chiquitines corrieron hacia él enarbolando sus regalitos. Mi marido los abrazó a la vez, los sentó en su regazo y admiro las manualidades muy contento.

De la emoción, Daniel rompió los dos regalos. Menos mal que el pegamento lo solucionó todo en un periquete.

Ahora tengo dos adornos nuevos preciosísimos en mis abarrotadas estanterías.

martes, 19 de marzo de 2013

Llega papá ¿Que mejor regalo en el día del padre?

Papá llegó el lunes, a la vez que mi madre se iba. Casi se cruzan en el metro. Daniel estaba triste porque se iba la abuela y contento porque venía papá. "La próxima vez que se vaya papá vuelve la abuela ¿Verdad mamí?" me preguntaba insistentemente. Y yo le respondía que eso dependía de la abuela.


Raúl llegó cargado de camisetas para los chiquitines. El mayor estaba feliz con su camiseta de Super heroes. Se la puse enseguida. Al pequeño también le casqué la suya de la rana Gustavo, que me pareció la más bonita de todas.

Yo había estado barruntando si hacerle algún detalle a mi marido por el día del padre. La economía no está como para regalitos tontos que luego se quedan olvidados en un cajón, así que adopté la idea que me dio una amiga una tarde de café y que ella había visto en un video de Isasaweis. una bloguera muy famosa, pero queb no sigo porque a mí los videos me dan mucha pereza. Prefiero leer. La manualidad consistía en comprar un tarro con forma redondeada (yo compré unas salchichas de cocktail que le encantan a mis hijos), lavarlo bien una vez vacío, pegar un muñequito (o lo que se quiera) a la tapa por dentro con pegamento resistente al agua, rellenar el tarro con agua al máximo, meter purpurina, taparlo y ¡voila! una bolita de nieve. Supongo que con Wasi tapes, forrando la tapa por fuera de papelitos monos, etc, etc hubiera quedado mejor, pero mi hijo no está por esas florituras. El quería acabar rápido para agitar la bola una y otra vez. Si se pone glicerina el efecto de caída de nieve es mucho mejor, pero no me apetecía que mi hijo andara manipulandola y me parecía que el agua era más segura.

Ni que decir que al peque le encantó la actividad. Asintió cuando le dije que era un regalo para papá, pero no soltó la bola en toda la tarde. Tiene su peligro porque el bote es de cristal, así que tenía que esta con mil ojos para evitar el desastre. El regalo estuvo a punto de romperse mil veces.

A papá le gustó su regalo muchísimo. Primero porque lo había hecho Daniel, segundo porque le pareció que no habíamos gastado mucho dinero en él y tercero porque le pareció original.

Los chiquillos estuvieron todo el día pegados a su papá. Le habían echado mucho de menos.






lunes, 18 de marzo de 2013

Un regalo para Marta

Me disponía a tirar el tubo del papel higiénico que acababa de cambiar por uno nuevo cuando se me acercó mi hijo mayor y me lo pidió. Se lo di encantada y se dispuso a decorarlo con gomets y pinturas. "Es un regalo para Marta" me aseguró muy serio.

No estaba segura de que su profesora no tirara a la basura directamente el regalo que le hacía con tanto amor su alumno, pero lo que sí era seguro es que le iba a dar una alegría que se acordaran así de ella, así que alenté al pequeñajo a seguir con su tarea.

Le convencí para forrarlo primero con papel blanco porque las letras originales quedaban muy feas. Despegué los gomets con cuidadito y el chiquitín los volvió a pegar muy concentrado. Luego cogió unos rotuladores y se puso a pintar con ahinco.

Le di plastilina en forma de bolitas y el las pegaba en el tubo. Cuando consideró que su obra de arte estaba acabada la forré con papel celofán para que uno de los agujeros estuviera tapado y al menos sirviera de lapicero.

Mientras trajinábamos, Daniel me contaba que en clase estaban haciendo un pingüino con el tubo de papel higiénico que nos dijeron que había que llevar a clase. "Hemos hecho un pingüino, mami. Y sirve para meter los lápices, los bolis, las tijeras... Es para papá. Hay que dárselo el día del padre..." Y así parloteaba mi niño, que últimamente no calla ni debajo del agua. Me desveló todos los secretos del regalo de su papá.

Al día siguiente, le entregó el regalito a su profesora que lo recibió encantada y con una gran sonrisa.

domingo, 17 de marzo de 2013

La silla de la discordia

El viernes pasado las chicas de los portales (y del estudio de arquitectura) se pusieron de acuerdo para dar una despedida a mi madre. Yoli trajo unas galletas caseras que le habían regalado, yo el café y el resto su alegría. Y nos juntamos en la puerta del estudio, como siempre, a darle a la lengua.

Iván hizo todo lo posible por aguarnos la fiesta porque tenía un día malísimo. En cuanto le llevábamos la contraria por lo que fuera lloraba y lloraba enrabietado. Cristina, la conserje de otro portal, quiso darle una alegría al bebé y le sacó una sillita monísima de su tamaño para que se sentara. me comentó que se la habían dado para que la tirara, pero que ella había pensado en mis peques. Iván no le hizo mucho caso. Se sentó un poco, pero enseguida se levantó. Al que le iba a encantar iba a ser a Daniel. En breve me tocaba ir a buscarle al cole porque venía de Natación a las seis de la tarde.

No me equivoqué. En cuanto Daniel la vio se sentó tan a gustito a comer sus galletas. Y ahí empezó el problema. Como no podía ser de otra manera, la silla cobró una repentino e inusitado valor para su hermano pequeño que se agarró a ella como una lapa. El mayor se hizo fuerte en su asiento. Y yo agarré al bebé y le obligué a soltar su preciado tesoro. las allí presentes intentaron convencer a Daniel para que le cediera la sillita al chiquitín, pero yo me negué en redondo porque no me parecía justo. El mayor había acogido el regalo con gran alegría y lo estaba disfrutando. El pequeño le había hecho poco caso hasta que había llegado su hermano.

Iván se puso a berrear como un loco y no quedó otra que subirnos a casa con la cafetera, los niños, la sillita, el carrito... Menos mal que las chicas nos ayudaron a llegar a la puerta.

Una vez en casa hubo otra pelea porque le había puesto los cantajuegos al bebé para que se tranquilizara y Daniel quería los Super Hero Squad. Me llevé al mayor al ordenador y le puse los capítulos de You Tube, con lo que se quedó contentísimo. Cuando volví al salón para seguir atendiendo al pequeñajo me lo encontré sentado en la sillita tan a gusto. Disfrutando del chupete y los Cantajuegos con una expresión de triunfo en la cara y bien agarrado a los reposabrazos. Por si acaso.

sábado, 16 de marzo de 2013

Nuevo intento para bañarlos juntos

Iván tiene ya un año y medio. Ya es muy mayor y hace mucho que mi marido me aconseja que lo bañe junto a su hermano para perder menos tiempo en la rutina vespertina. Yo me hacía la remolona porque Daniel quería tener la bañera tooooda para él, pero llegó el día en que Raúl decidió que había llegado el momento de volver a probar.

Metía primero al mayor y luego al pequeño. Con gran esfuerzo porque el primogénito hacía mil esfuerzos por ocupar el mayor espacio posible. "No cabe mami. ¿Ves como no cabe?" aseguraba muy serio refiriéndose a su hermano. Pero enseguida le dejé hueco con la amenaza de sacar todos los juguetes pendiendo de su cabeza. Iván no tardó ni medio segundo en levantarse para manipular el grifo. Daniel exclamó "Que culo más pequeño" y se dedicó a pellizcarlo con ahinco. El bebé, al principio, aguantaba estoicamente, pero llegó un momento en que me miraba como la única esperanza de salvación. Yo reñía la mayor para que le dejara tranquilo, pero es que Daniel no tenía cuidado y a mí me entró el miedo de que acabáramos llorando todos e Iván con un enorme chichón. Así que lo saqué, casi sin haberle enjabonado. El chiquillo se aferró a mí como una lapa muy contento de escapar del loquito de su hermano mayor.

Creo que seguiré bañándoles por separado. Al menos así disfrutan ambos de la hora del baño.

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Cuando viene la abuelita Matilde de Canarias?

Cuando Raúl me dijo que se tenía que ir unos días a Boston por trabajo no dudé en pedir ayuda a mi madre. Si no está motivada con algo no viene a vernos. Y... ¡acerté! Aceptó encantada pasar por un insufrible viaje en avión para venir a cuidarnos.

Daniel estaba entusiasmado. Se pasó toda la semana preguntando que cuando venía la abuelita Matilde de Canarias y por qué el avión no llegaba ya. El día señalado recrudeció sus preguntas. "!!¿Por qué tarda tanto?!!" exclamaba desesperado. El avión se retrasó bastante, pero la abuelita llegó antes de que el peque se metiera en la cama. Fue un reencuentro entrañable entre abuelita y nieto. Iván los miraba desde la trona (donde le había dado de cenar segundos antes) con poco interés. Sólo empezó a prestar atención cuando mi madre le puso una paquete en las manos. Eran unos juguetes de baño con forma de tortuga y cocodrilo a los que se les tiraba de la cola y nadaban. Le encantaron. Se pasó un buen rato haciéndolos funcionar. A Daniel le trajo un rollo de papeles grandes de plástico tipo pizarra que venía con rotuladores y plantillas para dibujar. Exigió ponerse a pintar de inmediato. Y los siguientes días también pedía sus rotuladores y el papel para hacer sus garabatos. Los peques se intercambiaban los juguetes a placer. También les trajo ambrosías, palitos de chocolate y bienmesabe.

La verdad es que hemos aprovechado muchísimo estos días. Hemos ido al parque, a la cafetería, Daniel ha cocinado con su abuelita, ha dormido con ella todas las noches... Casi se olvida de mí.

En cambio, su hermano se pegaba a mí como una lapa y lloraba si me perdía de vista aunque fuera por un segundo. Se reía con su abuela, pero sólo si yo estaba delante. Un poco agobiante.

Incluso. dio tiempo a que mi madre les recortara un poco sus largas melenas. Sobre todo, la de Daniel porque Iván se ponía a gritar "Ay, ay, ay ,ay" muy angustiado y nos entraba la risa a las dos.

Más regalitos y golosinas le cayeron a estos peques porque la abuelita los ve poco y cuando los ve los mima en exceso.

Mi madre dice que se lo ha pasado muy bien y que tiene dos nietos como dos soles. A ver si es verdad y se anima a visitarnos más a menudo.