viernes, 15 de noviembre de 2019

Training Wheels, descubrimos nuestros talentos y los potenciamos de forma divertida

En Training Wheels, una extraescolar muy especial y novedosa, el niño traza su propio camino para conocer sus talentos más destacados y potenciarlos. No se le pone límites, ni se dirige un plan de estudios sólo con lo que se le da bien. Al contrario, se le da alas y herramientas para que explore libremente dinámicas basadas en las inteligencias múltiples para que salga de su forma de confort sin miedo y pueda satisfacer la curiosidad e inquietud que los caracteriza en esta época tan temprana de la vida.

Los peques exploran sus límites, capacidades y fortalezas de forma intuitiva, espontánea y natural. Para lograr desarrollar este método tan dinámico y flexible, las clases, de una hora de duración, se parten en dos segmentos muy diferenciados.

Uno principal que dura 45 minutos en el que los primeros 10 se usan para presentar los retos del día y que cada niño elija el que más le atraiga según sus gustos, habilidades, motivaciones... e incluso cómo se sienta ese día. Y otro de juego libre de 15 minutos en el que pueden disponer del material del centro para desarrollar las actividades que les apetezca en ese momento: Instrumentos musicales, gafas de realidad virtual, juguetes manipulativos, apps de programación o de grabación y edición de vídeo, entre otras, libros...

Los retos que les presentan a los niños son de todo tipo: juegos de observación, de lógica, basados en la creatividad, programación, proyectos de comunicación, de medio ambiente, de arquitectura, ejercicios de relajación, basados en deportes, experimentos científicos, robótica... Se aseguran que siempre hay uno que les va a llamar la atención y va a estar deseando desarrollar.

Porque también tienen muy en cuenta la gestión de las emociones. Un tema nada fácil que hay que tratar desde que son pequeños para evitar posibles situaciones de riesgo y problemas como la baja autoestima, la frustración, la falta de pensamiento crítico o capacidad de decisión personal, etc...

Mis hijos se enamoraron del centro y de los retos que les ofrecían desde que pusieron sus piés allí. Al mayor lo inscribimos inmediatamente porque, como ya dije en su momento, por fin habíamos encontrado una actividad perfecta para un niño con tantas inquietudes, curiosidad por su entorno y necesidades. Porque Daniel necesita nuevos retos continuamente, que le motiven para concentrarse y entrenar su capacidad de atención y mucha ayuda para comprender y controlar sus emociones.

Iván sólo podía asistir puntualmente porque, en ese momento asistía kungfu justo en ese mismo horario, una extraescolar que le encantaba, pero, de vez en cuando le daba envidia las maravillas que contaba su hermano y me pedía quedarse con él. Poco a poco los retos de Training Wheels fueron ganando terreno en su corazón y éste año decidió, por él mismo, dejar la primera por la segunda.

El espacio está organizado por zonas según el tipo de habilidad. Así tienen una dedicada a la Creatividad, Pensamiento y Reflexión, Movimiento- cuerpo y mente, Tecnológico y Comunicación. A los niños les ponen una pulsera geolocalizadora para registrar en qué zonas han estado actuando.

Al final del curso, se me entregó un informe con toda la información que habían recopilado de los avances de Daniel y una conclusiones muy esclarecedores.

En el informe puedes ver por qué espacios se ha movido, que tipo de retos ha elegido, cuales han sido las emociones que ha elegido en el emociómetro a la entrada y a la salida y cuales son las que sus monitoras han notado en él ese día... ¡Completísimo!


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Cuento juego 2: Dos gatitos muy salvajes

Antes de seguir leyendo, si queréis conocer primero el comienzo de la historia pinchad aquí.

"¿Mamiii, ya has pensado en nuestros poderes?", esta pregunta se sucedió muchas veces tras aquel viaje en metro con juego-aventura incluída. pero mis pobres neuronas tenían sobrecarga y me era imposible continuarlo.
"No", les decía, "Estoy pensando. Paciencia"
"Joooooo", protestaban alborotados.

Hasta que llegó un momento en que no quise retrasarlo más y volví a tirar por la carretera de en medio. "A ver. ¿Que poderes queréis tener? Elegid dos", si es que soy muy lista muahahahaha.

Y ahí que se pegaron un buen rato pensando porque no era moco de pavo la cosa. ¡Dos poderes cada uno nada menos! Al final Daniel eligió lanzar rayos eléctricos por las garras y volar. E Iván lanzar rayos sónicos por las patas y hacerse invisible. Les felicité por haber pensado en dones tan complementarios para poder defenderse y atacar y proseguí la historia como pude, pero aviso que esta parte pierde mucho con respecto a la primera.

Los niños... digoooo... los gatos, con sus collares puestos, y llenos de poder deciden arrasar la sala de los banquetes ideando mil millones de formas de matar a los allí reunidos, uno escondido en su invisibilidad como la muerte que nunca sabes por dónde te va a llegar y el otro como ángel vengador desde los cielos. Haciendo estallar a los concurrentes entre agónicos gritos de dolor, desmembrando a diestro y siniestro etc, etc, etc.

Y justo ahí, en el mismísimo inicio, les amenacé con no jugar con ellos nunca más si su intención era causarme pesadillas de por vida. "A ver tontos del hab... digooooo... malditos troles.... digo queridos y sanguinarios hijitos. Si os cargáis a todo dios como vais a averiguar qué narices ha pasado aquí. Y, lo más importante, cómo arreglarlo y salvar al reino".

Los muy pedorros me pusieron cara de ¿Uh? ¿Salvar? ¿Qué? ¿Esa era la misión?, pero se plegaron a mi demanda por miedo a quedarse sin historia.

"Vaaaaale", cedió Iván (si es que siempre es él quien reconduce el juego por el buen camino), "entonces voy a la mazmorra a liberar a la niña", me indicó. Por supuesto, su hermano se apuntó al plan.

"Cuando llegáis a la prisión la niña se alegra mucho de veros: "¡Muchu, Puchu!", exclama al veros, "Habéis conseguido encontrar los collares. ¿Ya podéis hablar? ¿Habéis recuperado vuestros poderes?" Qué hacéis".
"Le decimos que sí y uso mis rayos sónicos para sacarla de la prisión", aventura el pequeño.
"Yo uno mis rayos eléctricos a sus rayos", se animó el mayor.
"Muy bien. Gracias al trabajo en equipo habéis conseguido liberar a la niña que os cuenta que..."
"Y masacramos al resto de los brujos", me interrumpió Daniel.
"Espera, ¡qué!"
"Eso, eso", se animó Iván.

Estaba claro que tenían gana de jarana, así que les di el gusto, pero no con los inocentes hechiceros ¡jolín! Les mandé un ejército entero de soldados, que habían escuchado el ruido de la puerta al saltar en pedazos y que venían a detenerlos.

Lo que siguió después también estuvo lleno de vísceras, sangre y, bueno, lo típico en estos casos de batalla salvaje entre un montón de soldados entrenados para la batalla y dos supergatos con una imaginación un pelín truculenta. Como estábamos en casa, sólo les reñí cuando vi que la cosa se iba a convertir en una película de Sam Raimi en sus tiempos más gore.

Cuando acabaron con los soldados, Iván propuso ir al salón para seguir con la carnicería, pero yo me volví a plantar. "A veeeer. ¿No habíamos quedado que ibais a salvar el reino?", "Ah sí", recordó el peque. "Pero ya no sabemos por donde tirar", aseguró el mayor. "Eso es porque no me habéis dejado hablar" me enfadé yo.

"Vale, vale mami" "Te escuchamos. Jo, como te pones"

"Pues, COMO IBA DICIENDO, la niña os felicita por haber recuperado los poderes y os cuenta que en realidad la culpa de la espantosa niebla mágica que inunda el reino es VUESTRA (Muahahahaha venganza del máster). Estabais jugando a lo loco, cuando Puchu le tiró un rayo sónico a Muchu en pleno vuelo y lo estampó contra una estantería llena de productos quimic... digooo... mágicos, que se mezclaron causando una gran explosión de la que surgió la niebla y que os dejó inconscientes a vosotros .

"Aaaaaah, por eso no nos acordábamos de nada..." cayó Iván.
"Exacto, por eso habíais perdido la memoria. Como es vuestra RESPONSABILIDAD vais a tener que hacer algo al respecto. Por ejemplo SALVAR EL REINO, ejem. Sin matar a nadie más, a ser posible", puntualizo muy mosqueada.

"Vaaale", comenzó el mayor, "Pues yo creo que para salvar el reino habrá que matar a la reina mala. ¿No? Pues yo afilo mis garras y voy al salón..."

"¡Espera! Que no he terminado. La niña sigue hablando así que calladitos los dos"
"Pero.."
"Ssssssh"
"Vale, vale"
"Pues eso, que la niña os dice que la única que puede arreglar esto es su madre, una bruja que controla el fuego. ¿Qué hacéis?"

.....
....
....

"Ir al salón, ¿no?"
"Mira Daniel, no me toques las narices"
"Es que no sabemos qué hacer", le defendió su hermano.
"Está bien. Os doy una pista. ¿No teníais un libro con fichas de todos los magos del reino y eso?"
"Síiiiii", se entusiasmaron.
"Saco el libro, porque lo tenía yo", aclaró el más pequeño, "Y busco la ficha de la madre"
"Ves que pone que esa bruja es muy habilidosa con el fuego, pero que éste también puede convertirse en su prisión con cierta magia", les explico intentando recuperar el buen humor.
"¿Buscamos fuego por el castillo?", sugirió el mayor.
"¡Muy bien!, y ¿dónde es más lógico encontrar una chimenea?"

......
.....
.....

"¿Me estáis tomando el pelo? ¡¡En el salón!!", casi bramé.
"No, si yo me lo imaginaba, pero por si acaso no lo decía...", comenzó Daniel.
"¡Hombre y yo! Yo también lo sabía, pero como estabas tan cabreada..."
"¡Iván! Se dice enfadada ¡Gruaaaarl!"
"Vale, jo mami. No te enfades. Vamos al salón"
"Vale", respiro hondo, cuento hasta diez y sigo con el relato, "Pues veis que sí que hay una chimenea con un buen fuego chisporroteando en ella y que los del festín siguen a lo suyo, comiendo y bebiendo, si haberse enterado de la batalla épica que se ha desarrollado en las mazmorras (por llamarla de alguna manera).
"¿Y no puedo ni lanzarles un rayito?, preguntó Daniel por si colaba.
"Gruarl"
"Vaaaaale, vaaaale", se medio enfurruñó. ¡¡Encima!! Lo que hay que aguantar. En fin, que Iván se puso a investigar el fuego y vió algo raro en él. De vez en cuando le parecía ver alguna forma humana muy difusa entre las llamas. El primogénito escuchaba pasivamente, porque se ve que ese día no tenía ningún interés en hacer buenas obras.

"Pues lanzo un rayo sónico muy muy muymuymuymuy fuerte hacia la chimenea", decidió el benjamín.
"La chimenea estalla en pedazos, el fuego se extingue y surge la figura de una mujer menuda cuando se posa el polvo y se desvanece el humo. Sus ojos echan chispas. Y un halo ígneo comienza a formarse alrededor de sus puños cerrados".
"Síiiiii", chilló el mayor.

"Ainsss. Jo, no tenía pensado hacer más batallas, pero bueno. Al final esto lo hago por vosotros".

Ambos me miraron con ojitos brillantes.

"Está bieeeeen. La domadora de fuegos le increpa a la reina haber utilizado el accidente de la niebla para deshacerse de todos las personas con magia por miedo a su poder y que eso no se lo puede perdonar, así que ahora se hará realidad su pesadilla y... Oye, ¿al final liberasteis a los brujos de su prisión o sólo a la niña?"
"Eeeeeh", dudaron.
"No, no. A todos, liberamos a todos", aseguró Daniel muy convencidos.
"Sí, eso. A todos", le apoyó su hermano.
"Seguro que no los matasteis con los soldados"
"Que va. Si no nos dejaste", argumentó Iván muy sabiamente.
"Está bien. Aceptamos barco. Pues todos los brujos se reúnen y utilizan su magia para expulsar a la malvada nobleza y a la reina traído..."
"Oh buuuu"
"Vaya roooollo"
"Queremos arrancar cabezas" "Y más cosas"
"¡Me da igual", les corté. "Yo cuento la historia y esto es lo que pasa. Cuando la contéis vosotros haced lo que os dé la gana. Entre todos les echan. La bruja del fuego logra arreglar el asunto de la niebla con mucho esfuerzo y castiga a los gatos sin jugar a videojuegos hasta el fin de los tiempos".

"¡Que dura! Pobres gatos..."
"Pero no nos estás castigando a nosotros, ¿Verdad? Nosotros sólo estamos castigados hasta Navidad, eeeeeeh".
"Que no, que no os estoy castigando yo, sino la bruja del fuego. Y sólo en el juego"
"Ah bueno"
"Pues tu juego ha estado pichí pichá. Los míos molan más", opinó demasiado sinceramente Daniel.
"Sí hooombre", se enervó Iván en cuestión de segundos, "Molan más los míos. ¡¡¡Mucho más!!!"

Ainsss.

martes, 12 de noviembre de 2019

Los Hutongs de Pekín

Los Hutongs de Pekín son barrios antiguos, algunos con construcciones y estructuras que provienen de la China imperial y suelen carecer de baños y cocinas.

Cada pocos metros encontramos aseos públicos que usan tanto visitantes como habitantes y aún así, a pesar del gran uso que se hace de ellos, nosotros los encontramos bastante limpios.

La misma palabra hutong significa en chino calles estrechas o callejones y doy fe que es así, tal cual. Aunque hay zonas más amplias que otras, estas áreas urbanas se caracterizan por ser callejones estrechos y un poco laberínticos con casas bajas de ladrillo gris, puertas de madera y techos de teja, que se organizan alrededor de un patio interior.

Pasear por ellos puede transportarte a otros tiempos momentáneamente, muy momentáneamente, porque siempre hay alguna moto eléctrica que te vuelve al presente de un bocinazo... si no te apartas a tiempo.

En los más concurridos, la mezcla de vehículos y gente es una locura. El caos y el color que resalta sobre las construcciones grises fue la constante que encontramos en los que visitamos.

La ropa tendida, los coches, motos y bicis con sus tuneados estridentes, las pinturas, las flores, las sillas, cojines, e incluso colchones tirados por el suelo le dan a estas zonas mucho carácter y personalidad.

El trazado es un poco laberíntico, pero en los que estuvimos nosotros, que eran los más turísticos, encontramos mapas en las paredes de vez en cuando para guiarnos. Estaban llenos de casas, tiendas, restaurantes y hoteles. Dependía de por dónde te metieras.

Con la fiebre por al modernización se han echado abajo kilómetros y kilómetros de barrios de hutongs, sobre todo en el 2002 con el tema de las Olimpiadas, pero sobreviven algunos. Sobre todos los que se consideran de interés cultural e histórico.












lunes, 11 de noviembre de 2019

Microlog, taller de diseño e impresión 3D

Por esta casa se estaba rumiando el tema de pedir una impresora 3D para Reyes, pero no acabamos de decidirnos.

A ver, por un lado le vemos muchísimas posibilidades con lo que somos aquí: figuras, tokens, moldes de cocina, piezas de beyblade, insertos... Jolín, el tema es infinito y tienta, tienta... Pero es una pasta y da miedo que al final venga a casa para coger polvo. Así que, cuando vi que, por la Semana de Ciencia, Microlog iba a desarrollar un taller de Diseño e Impresión 3D vi el cielo abierto.

Pero ese cielo se llenó de nubes negras cuando me comunicaron que ya no habían plazas. En fin, qué le vamos a hacer. Por lo menos nos habían puesto en lista de espera.

Y se hizo el milagro. El día antes del día D, recibí un email en mi bandeja de entrada preguntando si seguíamos interesados.

¡Vaya que sí! En Microlog que nos presentamos al día siguiente los cuatro muy emocionados para aprender a utilizar FreeCAD, un programa de uso libre (o lo que es lo mismo: gratis) para diseñar en 3D.

En Microlog, nos recibió Raúl para enseñarnos a hacer unas chapitas con nuestra inicial que luego podríamos poner en un llavero o colgar de nuestro cuello.

La verdad es que fue super amable y comprensivo con el follón que le montaron en un momento los peques allí reunidos.

Como no había ordenadores para todos lo hicieron por turnos. Mientras unos diseñaban su chapita, otros jugaban con los kits ya montados que poblaban las estanterías del aula y que llamaban poderosamente la atención de todos, porque molaban demasiado.

Luego me dijo el profesor, que ellos se dedicaban también a la venta de kits y material steam educativo dirigido a la enseñanza y no sólo a los talleres. Desde luego que allí tenían verdaderas maravillas: coches que funcionaban con diferentes métodos, puertas de todo tipo, circuitos, juegos, norias, robots... Alucinante.

Pero bueno, que me disperso. Lo que decía, mientras unos experimentaban la magia de la electrónica, electricidad, mecánica, etc... Otros iban diseñando su chapita.

Tenías que ir eligiendo las formas geométricas correctas, luego ir cortándolas superponiendo otras y colocándolas en su sitio exacto. Engancha, engancha... Tuvimos muchos errores por el camino, pero cuando al final tuvieron su chapita en las manos los veías muy orgullosos de su trabajo.

Las impresoras a pleno rendimiento causaron sensación entre la chiquillería y los no tan niños. La verdad es que molan mucho, pero nosotros aún no sabemos qué hacer. Ocupa muchísimo lugar, requieren una inversión de tiempo muy grande (tiempo que no tenemos) y no estamos seguro de amortizarla. Dudas, dudas... pero los diseños que puedes ver por internet son una pasada... Ainss

El caso es que el taller en familia nos moló muchísimo y aprendimos mogollón. Por ahora nos quedamos con eso. Es que como caiga la impresora 3D, ya nos veo haciendo chapitas a millones jajajaja