martes, 1 de enero de 2013

Papá corre la San Silvestre Gran Canaria

A Raúl todavía le pica el gusanillo del deporte, así que no lo dudó dos veces cuando un amigo suyo grancanario le propuso acompañarle en la carrera San Silvestre que se celebraba el 31 de diciembre en el muelle de Santa Catalina.

En principio, el recorrido constaba de diez kilómetros, pero debieron tener problemas con los permisos porque acabó siendo de ocho kilómetros y pico con un trayecto un tanto extraños de idas y vueltas.

La abuela Matilde se quedó al cuidado de Iván y Daniel y yo fuimos a animar a papá. El día estaba de lo más desapacible y mi hijo de lo más impaciente por encontrar unos columpios, así que no nos quedamos a ver correr a su progenitor. le dimos un beso, le deseamos suerte y nos acercamos al centro comercial cercano. Antes de entrar hicimos una parada en el puesto de animación infantol de la organización para conseguir un globo en forma de espada.

Cómo tengo muy mala orientación  me quedé en el primer espacio infantil que encontré. Que resultó ser una extraña casa con altibajos, recovecos, cuerdas, palos, pelotas, etc, etc. Daniel sepasó casi todo el tiempo recorriéndola y explicándome dónde estaba su cama, la cocina, el ascensor...

Aburrida de estar allí llamé a mi marido una hora después, pero aún le quedaba un kilómetro por recorrer. Por fin vino a nuestro encuentro. Se lo había pasado genial, pero la organización le había parecido muy caótico. El niño se mostró muy contento de abrazar a su sudoroso papá. Mi hermana nos hizo el inmenso favor de llevarnos y traernos para ahorrarnos el transporte público y al poco nos encontrábamos en casa contándole todo al bebé.

2 comentarios:

  1. Yo es que no corro a menos que me persiga alguien... Jajaja. Besotes!!

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    1. Yo dejo que el perseguidor me adelante juajuajua

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