viernes, 4 de marzo de 2016

La tumba de la mariquita

Una tarde, Iván salió muy inquieto del colegio. Se agarró a mí y empezó a contarme una historia a trancas y barrancas. Como me la repitió varias veces logré entender que él había encontrado una mariquita preciosa a la hora del recreo, pero uno de sus amigos la había pisado. Algo bastante común a esas edades.

A Iván no le debió hacer ni pizca de gracia y para compensar su mala acción, el chiquillo y otros amigos se ofrecieron a hacerle una tumba a la mariquita con un montón de palitos. El peque me enseñó la tumba del bicho muy emocionado. Tanto que le sacamos foto y todo.

Eso sí, al día siguiente alguien sin corazón (y sin conocimiento de la historia) había barrido el montoncito y a su escacharrado huesped. Nos quedamos un rato sin decir nada observando fijamente el lugar donde debía estar la tumba. Hasta que el peque rompió el silencio: "Se lo han llevado sus amigas mariquitas al cementerio de las mariquitas". "Claro que sí, cariño. Eso es lo que ha pasado".

6 comentarios:

  1. Ohhhhh! Qué tierno!! Un chico sensible, me encanta.
    Muas!

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    1. Más sensible con los bichos que con su madre jajaja

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  2. Ayyyy, me parece una historia de lo más tierna. Un besote!!!!

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    1. Pues sí. Demasiado para alguien que disfruta escachuflando hormigas O-o

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  3. QUe ternura por favor, que niños, que inocentes y a la vez tan en la realidad. QUe edad tan bonita.

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    1. Pues sí. Se vive todo de otra manera y creo que hay que alimentarles esa ilusión por todo :D
      Para que les dure mucho mucho

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