viernes, 24 de febrero de 2017

Adivina y dibuja

Nos encanta el libro juego que nos ha enviado Boolino. Adivina y dibuja es divertidísimo y encima se convierte en una obra maestra de tus churumbeles. Algo para guardar ad eternum con todo el amor del mundo.

La publicación en sí ya es bonita. Al principio Iván no quería dibujar encima porque le daba pena "estropearla", pero le convencí que con sus dibujos mejoraría mucho. Cuando le enseñé las plantillas que trae al final ya no tuvo dudas. Las miraba fascinado con ganas de usarlas todas. "Espera, espera" le dije antes de que imprimiera su primera huella, "Hay que resolver la adivinanza y luego dibujar la solución". ¡Vaya! Mucho más divertido, debió pensar por la cara que puso.

Yo le leía los párrafos y él elegía un animal de las plantillas. En algunas adivinanzas me quedaba a cuadros y no tenía ni idea de quien podría tratarse, pero el peque muy ufano elegía la plantilla que más le convenía y a hacer la figura. Las soluciones vienen en un papel, pero no le dije nada para que se esforzara un poco en pensar. Si sabe que están escritas en alguna parte no ve la lógica a tener que advinarlo él. ¡Si ya están adivinadas! Así piensan mis peques. Así que le dejé dibujar lo que le diera la santísima gana. Tuve que animarle a hacerle algún detalle a los animalillos porque la prisa por conocer la siguiente le podía y los dejaba sólo silueteados.

Desde su habitación. Daniel nos oía mientras hacía los deberes y no tardó mucho en plantarse a nuestro lado para ver que era eso tan chulo que estábamos haciendo. Para su decepción le mandé de nuevo a su escritorio con la promesa de que, en cuanto terminara con las tareas, le tocaba a él el turno.

Así, decidimos que una cara del desplegable la haría Iván y la otra Daniel. Costó bastante parar los pies a Iván porque las quería hacer todas, pero todo se solucionó de la manera más fácil. "Saca un folio", le dije, "Vamos a copiar los fondos y hacemos más animales". Le encantó la idea. Los dibujos del libro son una monada y muy fáciles de calcar para seguir la diversión. Podrían usar las plantillas en lo que quieran, pero al pequeño le han llamado tanto la atención las ilustraciones que no me queda otra que reproducirlas en folios, aunque muuucho más cutremente. Menos mal que se conforma.

Cuando Daniel terminó con el inglés me llamó exigiendo su turno. Puse al pequeño a estudiar inglés con la web de su libro del cole (por cierto, que acierto de la editorial lo del código para acceder a los vídeos y juegos de clase. Es muy motivador para ellos), y me centré en el mayor. En realidad no me necesitaba para nada, porque él ya sabe leer, pero los juegos en compañía son más divertidos (sobre todo si estamos hablando de papá o mamá). Así que él leía las adivinanzas en alto, luego me miraba expectante si no tenía ni idea o se le iluminaba la cara si ya sabía de qué animal se trataba. Escogía la plantilla... ¡y a dibujar! Al mayor no tuve que animarle a que hiciera detalles. Eso le encanta, sobre todo si son dientes puntiagudos u ojos monstruosos. Me ha hecho todo un animalario mitológico inventado. Lo que no he logrado es que ninguno de los dos coloree. No es algo que les haga mucho tilín.

Como ya me imaginaba, algunas respuestas están mal, pero... ¡que más da! Se lo han pasado genial adornando el libro. Y les han encantado las plantillas. Traen muchas figuras. Más que adivinanzas vienen en el libro. Así pueden hacer su propio libro de Adivina y Dibuja porque en una hojita nos explican cómo crear nuestras propias adivinanzas. Lo veo ideal para pequeños artistas y creativos.



2 comentarios:

  1. Estoy segura de lo que hubiese hecho yo de pequeña. Hubiese escrito la respuesta de la adivinanza y ya le podían ir dando a eso de dibujar. Jajajaja. Besotes!!!

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