lunes, 27 de marzo de 2017

7Funcenter Alcalá, un lugar increíble para divertirse en familia

Pensábamos que nuestra aventura matando zombis en Zero Latency había sido lo más... Hasta que conocimos 7Funcenter, otro lugar que nos dejó sin palabras... y sin aliento porque no paramos de saltar, trepar y reírnos a carcajadas compartiendo un tiempo maravilloso con nuestros hijos. Personalmente, me dieron la oportunidad de volver a mi infancia y no la desaproveché. Es difícil elegir entre machacar zombis y volver a ser un niño jajaja

Mis niños estaban encantados de tener a mamá y papá al lado mientras hacían el cabra en las distintas actividades que ofertan en este centro de ocio tan original: escalada, camas elásticas, realidad virtual y castillo laberinto de bolas, entre otros. En este último, los adultos no pueden entrar. Es el único lugar en el que no pudimos seguir a nuestros peques en su juego.

Lydia, de Historias de Pitufines, y yo no podíamos imaginar lo que nos íbamos a encontrar al traspasar los torniquetes de entrada. Es algo que hay que vivirlo, no basta con que te lo cuenten (como el juego de realidad virtual de los zombis).

Pero vayamos por partes, empecemos por la experiencia con los simuladores. Tienen uno de un coche de carreras en el que creo que me cargué a todos mis competidores a base de tortazos. Me volví loca pisando el acelerador alegremente jajaja.

Pero esto no es nada comparado con el Birdly, un simulador de realidad virtual en el que te conviertes en un pájaro y sobrevuelas Nueva York. La sensación es flipante. Puedes acelerar, hacer picados... y te encuentras con algunas sorpresas en tu vuelo. Esto hay que probarlo al menos una vez en la vida. Estas dos máquinas tienen la limitación de la altura. Si el niño es muy peque no llega a los mandos y no puede jugar. Eso le pasó a Iván, pero ya le he prometido que volveremos a esta sala cuando haya crecido lo suficiente. No puede esperar...

Con la emoción del vuelo aún por las venas nos introdujeron a una sala que ya llamaba la atención por sus vivos colores. Nos pusieron un arnés y nos invitaron a escalar por la pared que más nos gustara. Las había para todos los gustos, colores y dificultad. Te enganchaban el arnés con un gancho que tenía un método de seguridad especial para que sólo pudiera desengancharlo el monitor. Así es imposible que un niño se desenganche por error.

Las reglas son sencillas, una vez que comprueban que el arnés está bien puesto le enganchan una cuerda en el lugar elegido y ¡a escalar! cuando llegué arriba de mi primera pared (una facilita) me sentí genial, aunque debí poner una cara muy graciosa cuando nuestro guía me pidió que me soltara para dejarme caer. ¡¡¡Queeee!!! ¡Que estaba muy alto! Aún así, confié en su palabra y me solté. He de confesar que caer también es extremadamente divertido, aunque tardé un poco en pillarle el tranquillo.

Todas las posibilidades de escalada son chulísimas. Desde la pared doble transparente en la que dos escaladores compiten para ver quién llega antes a la cima mirándose a los ojos, hasta el camino de columnas, la de las figuras geométricas o la que forma el logotipo del centro.

Niños y mayores saltábamos de una a otra alegremente midiendo nuestras fuerzas y habilidades. Mis hijos alucinaban viéndonos hacer el mono como si fuéramos un niño más. Estaban encantados de compartir ese tiempo con nosotros.

De ahí pasamos a otro lugar alucinante, el paraíso de las camas elásticas. La de saltos que pudimos dar y la de caídas graciosas. Nos partíamos de la risa. Las hay grandes, pequeñas, alargadas, con partes inclinadas... Lo dimos todo en esa zona.

Y sólo quedó probar la zona del castillito con piscina de bolas. Ahí sólo podían acceder los niños. Después de todo lo que habíamos pasado, los papis los mirábamos hasta con envidia. Aunque he de confesar que yo ya estaba destrozada de tanto ajetreo y ejercicio. Destrozada, pero feliz.

Foto de Lydia de http://historiasdepitufines.com
Nuestro guía nos enseñó las habitaciones donde se celebraban los cumpleaños, muy espaciosas y decoradas de forma alegre; la sala en la que hacen un espectáculo de pompas que debe ser alucinante y el rocódromo, aunque eso ya era para profesionales. De hecho, tienen oferta de formación la mar de interesante.

Fueron unas horas intensas y extremadamente divertidas. Ni que decir tiene que vamos a repetir y que mis hijos no paran de hablar de 7Funcenter con los ojos brillantes de la emoción.








8 comentarios:

  1. Ese tipo de sitios me parecen la mar de divertidos y yo demando que los hagan más grandes para adultos, que pareciera que no tenemos derecho a divertirnos ya :( jejej Veo que ahí si cabemos así que me parece un sitio chulísimo.
    Besos

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    1. Aquí si tienen hueco para nosotros. Y te lo pasas de miedo. Ya te lo digo. Una experiencia divertidísima :D
      El único sitio al que no podemos entrar es al parque de bolas joooo

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  2. Pinta muy divertido pero tanto ejercicio físico no es para mí. Yo es que soy más vaga que todas las cosas. Jajajaja. Besotes!!

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    1. Tengo agujetas hasta en las pestañas jajaja
      Pero ha valido la pena ;)

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  3. Que sitio más chulo!!! ahora cangrejito no pasaría de los videojuegos jajajaja ni yo jajaja

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    1. Normal. Tendríais que dejarlo para lo último jajaja. Es que es una auténtica pasada eso de volar sobre Nueva York y hacer picados de vértigo jajaja

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  4. q lugares más superrrr diverssss. cuando nos acerquemos a Madrid tenemos q probar, este y el de zombies ¡claro1
    q guayyyy!!!!!!!! aquí no tenemos... :(

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    1. Síiiii. Los dos sitios son chulísimos!!!
      El de 7funcenter es mejor que ir al gimnasio jajajaj
      Entre escalar y saltar hacer ejercicio para un mes.

      Y lo del birdly es impresionante

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Me encanta saber lo que piensas.