Otra parte muy importante de las TdN es el rol. En casi cualquier rincón te encuentras a avezados roleros viviendo mil aventuras. Para niños vi tres partidas estupendas, pero sólo les pude apuntar a una, la que organizaba su padre. La mejor evidentemente jajaja.
Bueno, la mejor, no lo sé, porque en la de Hogwarts, que pintaba fenomenal, nos quedamos sin plaza, y a la de Magissa, que tenía muchas ganas de conocer, no pude convencerles de ir porque ya estaban cansados de actividades y sólo querían piscina y videojuegos. Como no veo nada positivo en obligarles, aunque sepa a ciencia cierta que les iba a gustar, tampoco les apunté.
Pero a la de su padre, de Hero Kids Space Adventures, tenían una ilusión tremenda por asistir, evidentemente. Raúl había puesto cinco participantes en la actividad y pronto se presentaron los otros tres cadetes espaciales (Bueno, uno llegó tarde, pero ¡que más dá!).
La aventura espacial comenzaba con la llegada de los nuevos cadetes de la Federación (uuuuy a que me suena. Raúl que se te ve el plumero) a un planeta desértico en el que se están realizando unas excavaciones arqueológicas para pasar un campamento de verano, pero la cosa se lía parda cuando descubren que la raza más peligrosa de toda la galaxia y enemigos enconados de la Federación se han colado en el planeta para robar algo muy preciado (muy muy parecidos a los Romulanos, curiosamente).
A partir de ahí la cosa se lía parda. Tienen que pelear contra los malvados enemigos cuerpo a cuerpo, arreglar los circuitos de robots excavadores, subirse al dedo de un gigante, buscar un planeta en un mapa de la galaxia, pilotar una nave, resolver una lucha entre naves muy emocionante (Cargad fasers, ¡disparad! Pilotos, enderezad la nave, subid escudos protectores. ¡Nos han dado! ¡nos han dado! ¡¡¡Fasers a máxima potencia!!!!), tomar los controles de un robot gigante haciendo los mismos movimientos todos a la vez para derrotar al otro robot gigante (corred, puñetazo, agachaos, patada, agachaos, defenderos, puñetazos, agachaos... Y el ataque final mortal y devastador... ¡¡¡achuchón atooooomico!!!).
Los chiquillos se partían de risa, gritaban, se emocionaban, se enfadaban con los dados, gritaban enardecidos... Vamos, que lo vivieron. Doy fe. Y la batalla entre los robots gigantes con los cinco siguiendo las instrucciones de Raúl totalmente descoordinados fue de órdago. En el ataque final achuchón atómico se tiraron al cuello del máster como si ni hubiera mañana para acabar de una vez por todas con los malos malísimos.
La imaginación, las decisiones, los razonamientos, los planes de los niños eran de matrícula de honor. Aluciné con muchas de sus salidas. Y como se ponían de acuerdo facilmente para seguir todos una misma estrategia. Creo que el número reducido fue la clave para que saliera tan redonda la aventura. En realidad, Raúl presentó dos aventuras para que pudieran jugar más niños, pero no quedaba hueco para la segunda. una pena porque se las curra muchísimo y es el primero que las disfruta. ¡Si es que es como un niño más!
Más tarde, nos encontramos con una madre de uno de los participantes que nos comentó que para su hijo había sido la mejor actividad de las TdN. Y con otra que no aseguró que aún no había hablado con su hijo, pero que estaba superilusionado con participar en a aventura galáctica porque le sonaba mucho a Star Wars (No exactamente jajaja). Esa es la mejor recompensaba para todas las horas invertidas por el máster (que fueron muchísimas) para que la aventura fuera asombrosa.
Me ha dicho que en cuanto pueda la va a compartir en internet para que el que quiera pueda jugarla, así que ya la compartiré porque es la caña. Se la ha inventado él de cabo a rabo. Alucinante.
Si quieres esta emocionante partida de rol puedes conseguirla en DriveThruRPG.
jueves, 11 de agosto de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
Demostración de Monster Kit en las TdN2016
La tarde que Manu Sánchez hacía la demostración de Monster Kit un montón de niños revoltosos y con ganas de pasarlo bien invadieron la mesa donde este profesor de lujo estaba preparando el juego que él mismo había creado. Enseguida se hizo con ellos y captó su atención, aunque no era fácil con el guirigay que se había montado.
Su taller de monstruos no deja indiferente. Les explicó a los niños de una forma muy visual las reglas del juego y comenzó a repartir fichas de personajes y cartas con las diferentes partes de los monstruos con mucha soltura.
Hubo un momento en que Daniel se empeñó en explicar el juego. De tanto que ha jugado se sabe las reglas de memoria. Hay varias modalidades, pero la primera es la que ha enganchado profundamente a mis peques y no hay manera de avanzar con ellos. Cuando les pido que probemos con otra variación protestan tanto que vuelvo a la primera por no oírlos.
Daba gusto ver a los chiquillos totalmente concentrados en sus monstruos y compartiendo información entre ellos: Que si no me cabe el sombrero, que si me ha salido un lazo y mi monstruo es macho, que si he dibujado una pata de más, que si el mío parece una salchicha... Y todo entre risas.
Se lo pasaron genial y estuvieron encantados de dibujar otro. Pero cuando, les propuso cambiard e modalidad... Mis chicos se fueron de la mesa. Para matarlos. Están obsesionados con dibujar monstruos y no quieren oír hablar de nada más. Y eso que los otros modos de juegos son tan divertidos o más como el de la creación de las fichas. Casi me dieron ganas de sentarme a mí a probarlas con los niños que se quedaron, pero me dio palo y al final no lo hice. Teniendo en cuenta que tengo el juego (firmado jejeje), estoy segura de que pronto los convenceré para pasar de nivel, como dicen ellos.
Si queréis saber cómo se juega lo podéis leer en este otro post. ¡Hasta creamos nuestras propias cartas para hacer más grande la baraja de partes monstruosas! Es que este juego es tan divertido como educativo.
Su taller de monstruos no deja indiferente. Les explicó a los niños de una forma muy visual las reglas del juego y comenzó a repartir fichas de personajes y cartas con las diferentes partes de los monstruos con mucha soltura.
Hubo un momento en que Daniel se empeñó en explicar el juego. De tanto que ha jugado se sabe las reglas de memoria. Hay varias modalidades, pero la primera es la que ha enganchado profundamente a mis peques y no hay manera de avanzar con ellos. Cuando les pido que probemos con otra variación protestan tanto que vuelvo a la primera por no oírlos.
Daba gusto ver a los chiquillos totalmente concentrados en sus monstruos y compartiendo información entre ellos: Que si no me cabe el sombrero, que si me ha salido un lazo y mi monstruo es macho, que si he dibujado una pata de más, que si el mío parece una salchicha... Y todo entre risas.
Se lo pasaron genial y estuvieron encantados de dibujar otro. Pero cuando, les propuso cambiard e modalidad... Mis chicos se fueron de la mesa. Para matarlos. Están obsesionados con dibujar monstruos y no quieren oír hablar de nada más. Y eso que los otros modos de juegos son tan divertidos o más como el de la creación de las fichas. Casi me dieron ganas de sentarme a mí a probarlas con los niños que se quedaron, pero me dio palo y al final no lo hice. Teniendo en cuenta que tengo el juego (firmado jejeje), estoy segura de que pronto los convenceré para pasar de nivel, como dicen ellos.
Si queréis saber cómo se juega lo podéis leer en este otro post. ¡Hasta creamos nuestras propias cartas para hacer más grande la baraja de partes monstruosas! Es que este juego es tan divertido como educativo.
martes, 9 de agosto de 2016
Los juegos de las TdN
Si por algo hay que empezar en las TdN es por los juegos de mesa. Tienen una ludoteca impresionante y hace torneos y demostraciones continuamente. Mis hijos no son de apuntarse a esas actividades porque prefieren jugar con sus padres que con otras personas, pero en esta ocasión logré que Daniel participara en la demostración de Arcanya Magic Academy.
En cambio, Iván se cerró en banda a unirse a la chiquillería de magos en ciernes y prefirió quedarse con mamá sacando mocos de una cabeza a la que se le salían el cerebro y los ojos, Goco Lui, que estaba teniendo un éxito tremendo entra la población infantil a pesar de los chorris que era. Supongo que eso radicaba la fascinación de los más pequeños.
Cuando regresó el mayor, nos encontró jugando a una versión libre del Cocorico Cocorocó, en la que la gallinas se montan una fiesta y se pone las botas a gusanos mientras los conejos de pascua le pintan el gallinero de los colores del arco iris. Que conste que también jugamos alguna partida con las reglas de verdad del juego.
Les prometimos a los chiquillos que podían elegir un juego al finalizar las jornadas para que se lo compráramos. Daniel tuvo claro desde el principio que quería Looney Quest, uno chulísimo en el que, según el escenario que toque tienes que dibujar líneas o puntos sorteando o tocando objetivos en un hoja plasticosa transparente y fijándote en el dibujo que se pone en el centro.
Luego se coloca el plástico transparente de cada jugador encima del dibujo y sumas y restas puntos según los aciertos y errores. Te partes de la risa. "¡¡¡Diossss, le has dado a todas las bombasss!!!", "Lo he clavado, lo que clavado", "Seguro que te has enterado que había que darle a los jarrones, seguroooooo"...
Peeeero, se cruzó otro juego en el camino del mayor y cambió de opinión. Bienvenido a Mazmorra nos ha fascinado a todos. Para empezar de los cuatro jugadores sólo uno acabará entrando con el héroe en la mazmorra a luchar contra los monstruos que nosotros mismos hemos metido y con las armas que no hayamos retirado. Mejor jugad y juzgad. Nos pareció muy original y divertido. Y ese fue el elegido finalmente.
A Iván le gustaron mucho y no se decidía. Tanto fue así que se acabaron las jornadas y sigue sin su juego, pero al final seguramente le compraremos el archiaconsejado por Tang de Naranja: Virus.
Jugamos los mayores sin los niños porque éstos se habían ido a jugar con sus amigos, regresaron justo para pillarnos acabando y les prometimos jugar con ellos más adelante porque les encantó la estética. Lo malo es que ese momento nunca llegó y ahora no queda otro remedio que sumarlo a la colección si no queremos ganarnos su odio eterno (no se les olvida, no). Como estamos seguros de que les va a gustar lo pillaremos seguro.
Y jugamos a muchísimos más, porque a eso se va a las TdN: a jugar y pasarlo muy bien.
En cambio, Iván se cerró en banda a unirse a la chiquillería de magos en ciernes y prefirió quedarse con mamá sacando mocos de una cabeza a la que se le salían el cerebro y los ojos, Goco Lui, que estaba teniendo un éxito tremendo entra la población infantil a pesar de los chorris que era. Supongo que eso radicaba la fascinación de los más pequeños.
Cuando regresó el mayor, nos encontró jugando a una versión libre del Cocorico Cocorocó, en la que la gallinas se montan una fiesta y se pone las botas a gusanos mientras los conejos de pascua le pintan el gallinero de los colores del arco iris. Que conste que también jugamos alguna partida con las reglas de verdad del juego.
Les prometimos a los chiquillos que podían elegir un juego al finalizar las jornadas para que se lo compráramos. Daniel tuvo claro desde el principio que quería Looney Quest, uno chulísimo en el que, según el escenario que toque tienes que dibujar líneas o puntos sorteando o tocando objetivos en un hoja plasticosa transparente y fijándote en el dibujo que se pone en el centro.
Luego se coloca el plástico transparente de cada jugador encima del dibujo y sumas y restas puntos según los aciertos y errores. Te partes de la risa. "¡¡¡Diossss, le has dado a todas las bombasss!!!", "Lo he clavado, lo que clavado", "Seguro que te has enterado que había que darle a los jarrones, seguroooooo"...
Peeeero, se cruzó otro juego en el camino del mayor y cambió de opinión. Bienvenido a Mazmorra nos ha fascinado a todos. Para empezar de los cuatro jugadores sólo uno acabará entrando con el héroe en la mazmorra a luchar contra los monstruos que nosotros mismos hemos metido y con las armas que no hayamos retirado. Mejor jugad y juzgad. Nos pareció muy original y divertido. Y ese fue el elegido finalmente.
A Iván le gustaron mucho y no se decidía. Tanto fue así que se acabaron las jornadas y sigue sin su juego, pero al final seguramente le compraremos el archiaconsejado por Tang de Naranja: Virus.
Jugamos los mayores sin los niños porque éstos se habían ido a jugar con sus amigos, regresaron justo para pillarnos acabando y les prometimos jugar con ellos más adelante porque les encantó la estética. Lo malo es que ese momento nunca llegó y ahora no queda otro remedio que sumarlo a la colección si no queremos ganarnos su odio eterno (no se les olvida, no). Como estamos seguros de que les va a gustar lo pillaremos seguro.
Y jugamos a muchísimos más, porque a eso se va a las TdN: a jugar y pasarlo muy bien.
lunes, 8 de agosto de 2016
Jornadas TdN, cuatro días sin parar
Este año hemos vuelto a las Jornadas Tierra de Nadie, el paraíso de los jugones empedernidos. Allí encontrarás una ludoteca con más de mil juegos que puedes pedir en préstamo para disfrutar donde mejor te venga (dentro de las instalaciones), participar en emocionantes partidas de rol, algunos en vivo (con lo que te cruzar constantemente con piratas, caballeros, elfos, gangsters...), jugar con las videoconsolas del polideportivo, asistir a charlas y talleres de lo más variopintos... Y si eso no es suficiente, también tienes la piscina para refrescarte entre partida y partida. No está mal ¿Eh?
Encima este año he podido charlar por fin con Manu Sánchez Montero, un grandísimo profesor que nunca para de buscar nuevas vías de aprendizaje a través del juego y el ocio (¡quien le hubiera tenido de maestro!). Autor de la saga de Las Aventuras de Tueli para mejorar la comprensión lectora, y del juego Monster Kit, educativo y divertidísimo a partes iguales. Me lo encontré antes de entrar a una charla y accedió gustoso a firmarnos nuestro Monster Kit. Ahí mismo le avisé que al día siguiente nos iba a tener a mis fieras y a mí en su presentación del juego y tuvimos una agradable charla.
También me he llevado una grandísima sorpresa cuando Tang de Naranja me anunció por twitter que allá que iba que su familia a disfrutar de un día en las TdN. Y dicho y hecho. Como que se presentó al día siguiente. Que ilusión conocerle en persona. Es tan majo como por internet. Y su familia encantadora.
Como el año pasado las jornadas han dado para mucho así que será mejor que las divida en varios post o en vez de una entrada haré una novela jajaja
Encima este año he podido charlar por fin con Manu Sánchez Montero, un grandísimo profesor que nunca para de buscar nuevas vías de aprendizaje a través del juego y el ocio (¡quien le hubiera tenido de maestro!). Autor de la saga de Las Aventuras de Tueli para mejorar la comprensión lectora, y del juego Monster Kit, educativo y divertidísimo a partes iguales. Me lo encontré antes de entrar a una charla y accedió gustoso a firmarnos nuestro Monster Kit. Ahí mismo le avisé que al día siguiente nos iba a tener a mis fieras y a mí en su presentación del juego y tuvimos una agradable charla.
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| Fuente: Tang de Naranja |
Como el año pasado las jornadas han dado para mucho así que será mejor que las divida en varios post o en vez de una entrada haré una novela jajaja
viernes, 5 de agosto de 2016
Experimentos químicos a la hora del baño
Ahora con estos calores donde mejor se está es en la piscina, en la playa o, en su defecto, en la bañerita tan a gusto. Así que ha habido que agudizar el ingenio en los juegos de bañera para que los peques estuvieran a remojo felices y entretenidos.
Lo que más ha triunfado ha sido el improvisado laboratorio de química. Les pones diferentes botes, tarritos y botellitas de gel o champú de diferentes colores, esponjas, un embudo, una jeringuilla y... listo. ¡A jugar!
Daniel hasta se ha creado su propio gel, con el que se ducha siempre que le toca quitarse la roña. A veces introducimos variaciones como globos con hielo dentro y cosas así para que vean el paso del estado solido, no solo la mezcla de colores y cómo fabricar espumita. La verdad es que se lo pasan en grande.
Lo que más ha triunfado ha sido el improvisado laboratorio de química. Les pones diferentes botes, tarritos y botellitas de gel o champú de diferentes colores, esponjas, un embudo, una jeringuilla y... listo. ¡A jugar!
Daniel hasta se ha creado su propio gel, con el que se ducha siempre que le toca quitarse la roña. A veces introducimos variaciones como globos con hielo dentro y cosas así para que vean el paso del estado solido, no solo la mezcla de colores y cómo fabricar espumita. La verdad es que se lo pasan en grande.
jueves, 4 de agosto de 2016
Jugando al juego de los Superpreguntones con dado gigante
Hace poco Boolino nos envió una actividad muy molona para hacer en las tórridas jornadas estivales. Es una de las que incluyen en la bookbox de "Los superpreguntones para peques: Animales". En mi casa somos muy fan de esta colección. Nos parece divertidísima, didáctica y muy curiosa a partes iguales. Justo ese título no lo tenemos, pero con el de dinosaurios, cuerpo humano, y la tierra y el espacio adaptamos el juego que nos venía en el sobre de correos. Aunque eso no era lo mejor. Lo más increíble es que venían los materiales y guía para hacer un dado gigante. Mis chicos estaban emocionados.
Empezaron con buen ritmo a doblar cartulinas, pero se me despistaron a la mitad y me vi haciéndolo yo sola bajo la dirección de mis dos tiranitos. ¡Que morro tienen! Y encima me metían prisa porque querían usarlo ya. A toda mecha encajé las piezas y ¡tachan! Habemos dado. Aunque parecía pillado con alfileres, así que me dispuse a reforzarlo con celo del extrafuerte porque si no, en dos tiradas se nos descoyuntaba. Que mis niños son muy brutitos. Los dos se pusieron a lanzarlos por el aire emocionados, como cabía esperar.
Saqué el tablero que venía con la actividad, los libros de los superpreguntones y unos botones para que nos sirvieran de fichas. En la guía dice que usemos la plastilina del sobre, pero me pareció que acabaría en la suela de las zapatillas de mis hijos. Estaban un pelín descontrolados a esas alturas.
Sorprendentemente Daniel no quiso jugar. Me pareció raro, pero no le insistí. Sus motivos tendría. El pequeño, en cambio, estaba muy emocionado por empezar, como dice él. Cambié un poco las reglas, porque se los han visto tantas veces que se los sabe de memoria y me iba a palizear si avanzaba cada vez que respondiera bien la pregunta.
Así que hice un circuito alternativo para avanzar otra ficha del mismo color cada vez que contestáramos bien las preguntas. Aún así me palizeo porque sólo contestó mal una pregunta. Eso sí, explicándolo a su modo y con alguna pista materna de vez en cuando. Yo en cambio, fallé cinco o seis de las que no tenía ni idea.
Lo pasamos muy bien y nos echamos unas risas a la vez que aprendíamos. Muchas gracias Boolino por la actividad y el juego. Nos encanta y le vamos a dar mucho uso.
Empezaron con buen ritmo a doblar cartulinas, pero se me despistaron a la mitad y me vi haciéndolo yo sola bajo la dirección de mis dos tiranitos. ¡Que morro tienen! Y encima me metían prisa porque querían usarlo ya. A toda mecha encajé las piezas y ¡tachan! Habemos dado. Aunque parecía pillado con alfileres, así que me dispuse a reforzarlo con celo del extrafuerte porque si no, en dos tiradas se nos descoyuntaba. Que mis niños son muy brutitos. Los dos se pusieron a lanzarlos por el aire emocionados, como cabía esperar.
Saqué el tablero que venía con la actividad, los libros de los superpreguntones y unos botones para que nos sirvieran de fichas. En la guía dice que usemos la plastilina del sobre, pero me pareció que acabaría en la suela de las zapatillas de mis hijos. Estaban un pelín descontrolados a esas alturas.
Sorprendentemente Daniel no quiso jugar. Me pareció raro, pero no le insistí. Sus motivos tendría. El pequeño, en cambio, estaba muy emocionado por empezar, como dice él. Cambié un poco las reglas, porque se los han visto tantas veces que se los sabe de memoria y me iba a palizear si avanzaba cada vez que respondiera bien la pregunta.
Así que hice un circuito alternativo para avanzar otra ficha del mismo color cada vez que contestáramos bien las preguntas. Aún así me palizeo porque sólo contestó mal una pregunta. Eso sí, explicándolo a su modo y con alguna pista materna de vez en cuando. Yo en cambio, fallé cinco o seis de las que no tenía ni idea.
Lo pasamos muy bien y nos echamos unas risas a la vez que aprendíamos. Muchas gracias Boolino por la actividad y el juego. Nos encanta y le vamos a dar mucho uso.
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| Me puso en el tercer puesto y sólo jugábamos dos. ¡Que abusador! |
miércoles, 3 de agosto de 2016
La pesca del pez de colores
Hace un tiempo compartí en facebook un vídeo de Krokotak en el que se explica como hacer un pez de papel articulado que me llamó la atención.Era fácil, divertido y colorido. Ideal para mis peques y para mí. Con la experiencia desastrosa de otras manualidades a mis espaldas decidí probra yo primero antes de invitar a los niños. Me salió un pez precioso, pero naaaada articulado. Ese pez estaba más tieso que la mojama. "Seguro que es porque he usado papel decorado", pensé. "Con los niños usaré cartulina que es lo que parece que usan en el vídeo.
Cogí todo el material necesario y llamé a mis churumbeles muy emocionada. Los peques no estaban mucho por la labor, pero me decían que sí, no sé por qué. Iban y venían de la mesa mientras yo hacía casi todo el trabajo. Les dije mil veces que esto no era una actividad obligatoria ni para mí y que la podíamos dejar en cualquier momento, pero ellos insistían en que estaban deseando hacer peces... justo antes de irse a jugar con otra cosa un rato y dejarme recortando y pegando sola solita.
Me temo que querían peces... ¡Pero que se los hicieran! Ya que me había puesto hice dos peces más que uní al tercero (igual de tiesos que el primero) y viéndolos con esa bocaza abierta se me ocurrió una modificación que podía dar mucho juego.
Fui a por los clips, los manipulé para que tuvieran forma de gancho y luego con un palo, unas asas de cuerda de una bolsa de papel y un palo y un tubo apañé las cañas de pescar. ¡Ahora sí que estaban interesados!
El primero que reparó en los tejemanejes de su madre fue el mayor. Casi no me dejó terminar el último y ya estaba pescando. Luego le relevó el pequeño, que le encantó el juego. "El verde es el que he hecho yo", decía uno. "Y el mío es el amarillo", contestaba el otro. ¡Tendrán morro! Si los hice yo todos en su mayor parte. En fin. Está claro que una cosa es lo que está pasando y otra lo que crees que está pasando. El caso es que tenemos juego nuevo en casa (y no gracias a ellos).
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