Vuelven las originales, graciosas y muy aventureras Princesas Dragón. Y esta vez la cosa va de piratas. Más concretamente de ¡la isla de las hadas piratas!
¡Pero si las hadas son una monería! dirán muchos, pero estas son fieras e intrépidas. Tienen un parche en el ojo y son ¡mágicas! Por supuesto, si no tuvieran magia no serían hadas. Bueno, y también son monísimas. No cómo su capitana que es un demonio emplumado. Y más bien da miedito. Se presenta emocionante la aventura. ¿Verdad?
Pues sí, extremadamente emocionante. Tanto que mis peques me pidieron que les leyera una par de capítulos antes de ir a dormir y acabamos con los 27 capítulos capítulos de una sentada. Y sí, se nos hizo tardísimo para ir a la cama, ¡pero es que queríamos saber cómo acababa la historia! Todo empieza con un mensaje en una botella y luego se lía parda.
No podíamos dormir sin conocer el destino de las tres protagonistas, los dragoncitos gemelos y sus amigos Rosko, Ida y Khun. La narración no da tregua y no encontrábamos el punto en el que parar.
Pensaba hacer como con los otros tres anteriores, que primero se los leía Daniel a su ritmo y luego los contaba yo en voz alta poco a poco para ambos hermanos, pero las cosas salen como salen y sobre todo con un guión tan chulo y unas ilustraciones tan graciosas y frescas. Son tan expresivas como coloridas y entrañables.
Como en anteriores tomos se incluyen dos partes contadas a modo de cómic que siempre triunfan con los más pequeños, aunque en esta ocasión el primer cómic ha hecho que la que llorara de la risa fuera yo. Los niños no entendían que me hacía tanta gracia, pero cualquier padre lo pillará enseguida si se lo lee. ¡Vaya panda de trastos! Pobre padre de Bamba. Me siento tan identificada...
lunes, 9 de octubre de 2017
domingo, 8 de octubre de 2017
Operación Cacahuete 2, Misión salvar el parque: el despiporre
Me dio mucha pena tener que rechazar la invitación a la premier de Operación Cacahuete 2 que me ofrecieron desde Diamond Films. La película tenía todos los ingredientes para gustar a mis peques. Sobre todo por el tema de incluir animalitos monísimos como protagonistas (quién se resiste).
La incluí en la lista de pelis que tenemos que ir a ver al cine y ya no pensé más en ello hasta que me llegó el correo del sorteo de Mayoral de tres entradas para el pre estreno de la película. Para que luego digan que la vida no te da segundas oportunidades. A mí me la dio porque fui una de las afortunadas Yujuuuu.
Así que ayer me presenté con mis dos revoltosillos en el Kinépolis para ver por fin las nuevas aventuras de Surly y su banda. Y no nos decepcionaron. El film mezcla escenas de acción muy emocionantes con planos espectaculares. Y si añadimos a nuestros peludos amiguitos con una animación excelente... ¡Fórmula de éxito! Mis chicos no apartaron sus ojos de la pantalla y se hartaron de reír con los sketchs de la ardilla rebelde y su fiel amigo la rata Buddy.
Los malos de la película te ponen los pelos de punta y los buenos son bastante singulares. El guión es bastante típico, pero es lo que les gusta encontrar a los peques. Los papis no sufrirán acompañando a sus churumbeles porque es lo bastante entretenida como para que se les haga corta.
Y al final... Unas letras muy chulas y algunas "tomas falsas" que hace que los peques se partan, así que no os levantéis demasiado pronto de la butaca.
A la salida mis peques estaban entusiasmados con Surly, Buddy, Preciosa y el ratón que chilla "¡Vamos a morir todos!" cada dos por tres. Se empeñaron en hacerse mil fotos en los carteles de la película y me han hecho prometer que veríamos la primera lo antes posible. Ya la tengo fichada en Netflix. Hoy domingo la veremos después de comer para tener por fin la sesión de mantita y sofá que tanto anhelo.
Actualización: La primera también nos ha gustado mucho.
Por cierto, Operación Cacahuete 2 se estrena el 11 de octubre.
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| Fuente: diamondfilms.es |
Así que ayer me presenté con mis dos revoltosillos en el Kinépolis para ver por fin las nuevas aventuras de Surly y su banda. Y no nos decepcionaron. El film mezcla escenas de acción muy emocionantes con planos espectaculares. Y si añadimos a nuestros peludos amiguitos con una animación excelente... ¡Fórmula de éxito! Mis chicos no apartaron sus ojos de la pantalla y se hartaron de reír con los sketchs de la ardilla rebelde y su fiel amigo la rata Buddy.
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| Fuente: diamondfilms.es |
Y al final... Unas letras muy chulas y algunas "tomas falsas" que hace que los peques se partan, así que no os levantéis demasiado pronto de la butaca.
A la salida mis peques estaban entusiasmados con Surly, Buddy, Preciosa y el ratón que chilla "¡Vamos a morir todos!" cada dos por tres. Se empeñaron en hacerse mil fotos en los carteles de la película y me han hecho prometer que veríamos la primera lo antes posible. Ya la tengo fichada en Netflix. Hoy domingo la veremos después de comer para tener por fin la sesión de mantita y sofá que tanto anhelo.
Actualización: La primera también nos ha gustado mucho.
Por cierto, Operación Cacahuete 2 se estrena el 11 de octubre.
sábado, 7 de octubre de 2017
Decoración Clash Royal para el cumpleaños
Este año, los niños han elegido el tema de su cumple. Normalmente, lo elijo yo y busco algo que no requiera un gran esfuerzo artístico. Me explico: los monstruos, la ciencia, la prehistoria... Si no te salen bien los dibujos tampoco pasa nada. El estilo puede ser libre, pero si hablamos de marcas ya se tiene que parecer algo más: ¿Os imagináis un Spiderman que se parezca a Espinete? Ya estoy viendo la cara de horror de mis churumbeles.
Así que año tras año proponía yo el tema y ellos se dejaban convencer. Hasta ahora. Han elegido Clash Royal, un juego con el que están bastante obsesionados. Dentro de lo malo, que me he tenido que aplicar para que el rey azul y el rey rojo se parecieran a los originales, contaba con un gran recurso gracias a Aprendiendo con Julia. Un kit imprimible para fiestas de cumpleaños de esta temática.
Así que no me desanimé y me puse manos a la obra. Dibujé en papel corrido los dichosos reyes, una torre que me salió bastante surrealista y unos cartelitos que me curré lo justito por falta de tiempo. Al fin y al cabo robaba horas de sueño para tales cometido y yo tengo un mínimo de horas que tengo que dormir para poder ser medio persona al día siguiente.
También adorné los cuadros de los chiquillos con coronas de fieltro y customicé cutremente un mantel viejo pegando imágenes y pantallazos del juego. Por último aproveché el monstruo dentudo que tenemos montado en la puerta de la entrada desde el Halloween anterior para reconvertirlo en un dragón infernal algo peculiar.
Imprimí lo que me hizo falta del Kit de Aprendiendo con Julia y lo usé para diferentes fines. Las guirnaldas quedaron chulísimas colgadas de las puertas, las etiquetas redondas adornaron vasos, carteles, los sobres con los regalitos y quedaron muy resultones en los cartelitos de los platos de comida. Por detrás apunté lo que supuestamente era cada cosa: Teníamos caspa de duende (cortezas), pelo de arquera (nubes rosas), tortas de caballeros (bocadillos y medias lunas), comida para puercos (gominolas), Bombas de bombardero (bolas de chocolate), cuernos de dragón infernal (cuernos de patatas)...
Las tiras del kit las usé para adornar las botellas. Raúl encontró un refresco azul de frutas en el mercado que nos vino de miedo para hacerlo pasar por elixir. También teníamos elixir negro (Coca cola zero zero para que no pongan nerviositos) y otro naranja (Trina). A los peques les encantó y acabaron con el refresco azul en poco tiempo. Le hizo mucha gracia el detalle. Las coronas fueron el detalle ideal para los cumpleañeros. Mis hijos las tuvieron puestas casi todo el rato. Y eso que no son de llevar cubierta la cabeza. Estaban más felices que perdices con sus cabezas coronadas, nada más y nada menos que con las coronas de Clash Royale. Casi nada.
También usé las invitaciones del kit para invitar a los amigos a la Arena Cumpleaños para luchar en una gran batalla.
Pensé en llenar la casa de globos negros que simularan las bombas de los bombarderos, pero al final desistí por falta de tiempo. Y así menos tendría que recoger. Los globos se quedarán en sus bolsas hasta Halloween.
Así que año tras año proponía yo el tema y ellos se dejaban convencer. Hasta ahora. Han elegido Clash Royal, un juego con el que están bastante obsesionados. Dentro de lo malo, que me he tenido que aplicar para que el rey azul y el rey rojo se parecieran a los originales, contaba con un gran recurso gracias a Aprendiendo con Julia. Un kit imprimible para fiestas de cumpleaños de esta temática.
Así que no me desanimé y me puse manos a la obra. Dibujé en papel corrido los dichosos reyes, una torre que me salió bastante surrealista y unos cartelitos que me curré lo justito por falta de tiempo. Al fin y al cabo robaba horas de sueño para tales cometido y yo tengo un mínimo de horas que tengo que dormir para poder ser medio persona al día siguiente.
También adorné los cuadros de los chiquillos con coronas de fieltro y customicé cutremente un mantel viejo pegando imágenes y pantallazos del juego. Por último aproveché el monstruo dentudo que tenemos montado en la puerta de la entrada desde el Halloween anterior para reconvertirlo en un dragón infernal algo peculiar.
Imprimí lo que me hizo falta del Kit de Aprendiendo con Julia y lo usé para diferentes fines. Las guirnaldas quedaron chulísimas colgadas de las puertas, las etiquetas redondas adornaron vasos, carteles, los sobres con los regalitos y quedaron muy resultones en los cartelitos de los platos de comida. Por detrás apunté lo que supuestamente era cada cosa: Teníamos caspa de duende (cortezas), pelo de arquera (nubes rosas), tortas de caballeros (bocadillos y medias lunas), comida para puercos (gominolas), Bombas de bombardero (bolas de chocolate), cuernos de dragón infernal (cuernos de patatas)...
Las tiras del kit las usé para adornar las botellas. Raúl encontró un refresco azul de frutas en el mercado que nos vino de miedo para hacerlo pasar por elixir. También teníamos elixir negro (Coca cola zero zero para que no pongan nerviositos) y otro naranja (Trina). A los peques les encantó y acabaron con el refresco azul en poco tiempo. Le hizo mucha gracia el detalle. Las coronas fueron el detalle ideal para los cumpleañeros. Mis hijos las tuvieron puestas casi todo el rato. Y eso que no son de llevar cubierta la cabeza. Estaban más felices que perdices con sus cabezas coronadas, nada más y nada menos que con las coronas de Clash Royale. Casi nada.
También usé las invitaciones del kit para invitar a los amigos a la Arena Cumpleaños para luchar en una gran batalla.
Pensé en llenar la casa de globos negros que simularan las bombas de los bombarderos, pero al final desistí por falta de tiempo. Y así menos tendría que recoger. Los globos se quedarán en sus bolsas hasta Halloween.
viernes, 6 de octubre de 2017
Billy Elliot, el musical
El miércoles fue un día extremadamente especial para toda la familia. Llevamos a los niños a cenar fuera y a ver un musical extraordinario: "Billy Elliot". ¡Toda una aventura! Y gracias a Literatura SM que nos regaló las entradas para el preestreno. Ahora me han entrado unas ganas locas de leer el libro.
Raúl y yo dudábamos un poco sobre si la obra sería muy adecuada para sus edades, 6 y 8 años. De hecho, en la primera escena ya nos quedamos impresionados por la sarta de palabrotas que salían de las bocas de los actores, algo muy lógico si tenemos en cuenta que representan a un sector de clase baja. Mis niños las coreaban encantados y se partían de risa.
También nos daba miedo que el transfondo político y económico, que influye muy directamente en el guión, terminara por hacerles perder el interés, pero nada más lejos de la realidad. ¡Alucinaban con lo que estaba pasando en escena! Y nosotros también. Menudo despliegue.
El escenario parece tener vida propia con elementos extraordinarios que bajan, suben, se mueven de un lado a otro... Y los actores perfectamente acompasado con el ir y venir de los decorados y las diferentes escenas. Las transiciones entre unas y otras son realmente impresionantes. No quiero dar más detalles porque os estropearía las sorpresas.
Los números musicales te ponen la piel de gallina directamente, tanto los corales como los solos, duetos... Unas voces maravillosas, unas coreografías de lujo... Como de lujo son los actores, especial mención a los niños que bordan sus papeles con una naturalidad pasmosa. Te metes en la historia. Sufres con ellos, te alegras de sus alegrías, lloras con sus tristezas... Nunca había vivido una obra teatral con tanta intensidad. Y lo mismo puedo decir de mis hijos sin temor a equivocarme.
A pesar de que dura tres horas con un descanso de 20 minutos entre los dos actos, mis hijos no se cansaron en ningún momento. Permanecían en sus butacas con los ojos clavados en el escenario. Iván flaqueó un poco al final en alguna escena con mucho diálogo, pero enseguida comenzaba otra escena espectacular y volvía engancharse.
Daniel no paraba de preguntarme sobre la huelga, los piquetes, los esquiroles, "¿Por qué les pega la policía?", "¿Quién es esa señora que quieren que muera (Margaret Thatcher)?", "Mamiii, explícame que pasa con la guerra de las minas"... El primogénito me aseguró muy serio que de la historia del niño se había enterado de todo, pero que lo de la "guerra" no se había enterado de nada. Vamos, que me tocó explicarle la crisis energética del carbón a la salida. Y las pasé canutas porque estoy bastante verde en el tema.
En definitiva, el musical es una maravilla y algo único. Muy recomendable como apuesta segura de ocio. Pero si lleváis a niños tened en cuenta factores como el lenguaje, la complejidad del transfondo de la historia y la duración del espectáculo.
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| Fuente: www.billyelliot.es |
También nos daba miedo que el transfondo político y económico, que influye muy directamente en el guión, terminara por hacerles perder el interés, pero nada más lejos de la realidad. ¡Alucinaban con lo que estaba pasando en escena! Y nosotros también. Menudo despliegue.
El escenario parece tener vida propia con elementos extraordinarios que bajan, suben, se mueven de un lado a otro... Y los actores perfectamente acompasado con el ir y venir de los decorados y las diferentes escenas. Las transiciones entre unas y otras son realmente impresionantes. No quiero dar más detalles porque os estropearía las sorpresas.
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| Fuente: www.billyelliot.es |
A pesar de que dura tres horas con un descanso de 20 minutos entre los dos actos, mis hijos no se cansaron en ningún momento. Permanecían en sus butacas con los ojos clavados en el escenario. Iván flaqueó un poco al final en alguna escena con mucho diálogo, pero enseguida comenzaba otra escena espectacular y volvía engancharse.
Daniel no paraba de preguntarme sobre la huelga, los piquetes, los esquiroles, "¿Por qué les pega la policía?", "¿Quién es esa señora que quieren que muera (Margaret Thatcher)?", "Mamiii, explícame que pasa con la guerra de las minas"... El primogénito me aseguró muy serio que de la historia del niño se había enterado de todo, pero que lo de la "guerra" no se había enterado de nada. Vamos, que me tocó explicarle la crisis energética del carbón a la salida. Y las pasé canutas porque estoy bastante verde en el tema.
En definitiva, el musical es una maravilla y algo único. Muy recomendable como apuesta segura de ocio. Pero si lleváis a niños tened en cuenta factores como el lenguaje, la complejidad del transfondo de la historia y la duración del espectáculo.
miércoles, 4 de octubre de 2017
La tiranía de los niños
Un grito espeluznante cruza la casa de punta a punta. "Mamáaaaa". Con la nuca erizada suelto inmediatamente lo que tengo en mis manos y corro rauda y veloz en ayuda de mi peque. Ay diosss, ¿se habrá caído, se le habrá caído un mueble encima, se ha bebido la lejía, el gato se ha cansado de que le dé la tabarra y le ha sacado los ojos...? Todas esas escenas pasan por mi mente en cuestión de segundos. Pero no, el benjamín está tranquilamente sentado. Muy entretenido con sus muñecos de acción. Ni siquiera levanta la vista cuando me asomo por el salón.
Ojoplática y patidifusa le pregunto el por qué de semejante bramido. "Tengo sed" me suelta tan pancho". "Ajá", le contesto más seca de lo necesario "Y a mí que me cuentas". Esta vez sí logro que levante la vista. "¡Pues que me traigas agua!", exclama como si fuera lo más obvio del mundo. "Pero, pero, pero... ¡Vé tú a por ella!" me exaspero un poquitín. Se queda pensativo unos segundo y añade: "Ah sí, por favor, que así suena mejor". Me quedo sin palabras atónita ante su sinvergonzonería cuando me asalta su hermano mayor.
"Mamá, tenemos que hablar", comienza. He de confesar que me dejó intrigada. "Esto del cumpleaños no avanza adecuadamente. A ver. ¿Qué es lo que has hecho últimamente?" Vale. Esto no me lo esperaba. ¿Es mi hijo o mi jefe?. ¡Alucino! Y lo peor es que me pilló con la guardia baja y empecé a enumerar mis progresos antes de darme cuenta de que estaba haciendo el canelo. "¡Pero bueno! ¿Y qué has hecho tú? ¡¡¡Pero que morroooooo!!!" El primogénito respira profundamente, ladea la cabeza en un gesto que suele significar "Ya empezamos..." que juraría que le ha copiado a su padre y me pide calma con su voz más dulce. "Tranquila mamá. Si lo que querías es ayuda sólo tenías que pedirla. Te veo muy estresada. A ver. ¿Qué quieres que haga?".
"¡Mamáaaa! ¡¡¡¡Aguaaaaa!!!" vuelve a berrear el otro al ver que me había olvidado de él. "¡¡¡¡¡QUE TE LEVANTES Y LA COJAS TÚUUUUU!!!" Bramo con voz de ultratumba. El pequeñajo se levanta por fin gruñendo y rezongando. Estampando puñitos y pataditas a las paredes y puertas en cuanto tiene ocasión en su camino a la cocina. Estoy a punto de cogerle por las orejas cuando el mayor vuelve a la carga. "Bueno, ¿qué querías que hiciera?". Ni corta ni perezosa le puse un gran papel en blanco en sus narices y le conminé a dibujar lo que quisiera sobre la temática cumpleañera. Más feliz que una perdiz se puso a la tarea. "Yo también quieroooo" aulló su hermano que ya había vuelto de su difícil y agotadora empresa (grrrrr). Así que también le di papel a él.
Por fin un poco de paz para limpiar mi casita cual ratita presumida: barre, friega, ordena, tiende...
Al rato pasé por la habitación del pequeño. Estaba en el suelo en medio de una batalla épica entre Invizimals y Legos Superhéroes. El papel permanecía tan blanco como se lo había dejado. Bueno, casi, porque lucía alguna mancha de porquería. "Iván, ¿qué ha pasado? ¿No has dibujado nada?" le pregunté sorprendida. "No me apetece. Gracias", me contestó y siguió a lo suyo.
Llego a la habitación del mayor y veo que ha dibujado unas cosas rarísimas. "¿Pero qué es esoooo?", le señalo. "Monstruos guerreros. ¿Te gustan?", me explica muy orgulloso. "Sí, claro. Pero ¿qué tiene que ver con al temática del cumpleaños?". El peque me miró como si no entendiera mis palabras. "Nada" me dijo al fin. "Pero... ¿Entonces lo colgamos en el salon aunque no tenga nada que ver?" insistí. "Noooooo. ¿Qué dices mamá? ¡Que tontería! Por cierto, hablando de eso. ¿Que has hecho del cumpleaños durante todo este tiempo? Es que lo veo muy parado"
"¡¡¡GRUAAAAAARL GROOOARG GRUMF GRONF!!
"Buaaaaaa. Yo no he hecho nadaaaaaaa"
"Buaaaaaaa. Yo tampoco"
Ojoplática y patidifusa le pregunto el por qué de semejante bramido. "Tengo sed" me suelta tan pancho". "Ajá", le contesto más seca de lo necesario "Y a mí que me cuentas". Esta vez sí logro que levante la vista. "¡Pues que me traigas agua!", exclama como si fuera lo más obvio del mundo. "Pero, pero, pero... ¡Vé tú a por ella!" me exaspero un poquitín. Se queda pensativo unos segundo y añade: "Ah sí, por favor, que así suena mejor". Me quedo sin palabras atónita ante su sinvergonzonería cuando me asalta su hermano mayor.
"Mamá, tenemos que hablar", comienza. He de confesar que me dejó intrigada. "Esto del cumpleaños no avanza adecuadamente. A ver. ¿Qué es lo que has hecho últimamente?" Vale. Esto no me lo esperaba. ¿Es mi hijo o mi jefe?. ¡Alucino! Y lo peor es que me pilló con la guardia baja y empecé a enumerar mis progresos antes de darme cuenta de que estaba haciendo el canelo. "¡Pero bueno! ¿Y qué has hecho tú? ¡¡¡Pero que morroooooo!!!" El primogénito respira profundamente, ladea la cabeza en un gesto que suele significar "Ya empezamos..." que juraría que le ha copiado a su padre y me pide calma con su voz más dulce. "Tranquila mamá. Si lo que querías es ayuda sólo tenías que pedirla. Te veo muy estresada. A ver. ¿Qué quieres que haga?".
"¡Mamáaaa! ¡¡¡¡Aguaaaaa!!!" vuelve a berrear el otro al ver que me había olvidado de él. "¡¡¡¡¡QUE TE LEVANTES Y LA COJAS TÚUUUUU!!!" Bramo con voz de ultratumba. El pequeñajo se levanta por fin gruñendo y rezongando. Estampando puñitos y pataditas a las paredes y puertas en cuanto tiene ocasión en su camino a la cocina. Estoy a punto de cogerle por las orejas cuando el mayor vuelve a la carga. "Bueno, ¿qué querías que hiciera?". Ni corta ni perezosa le puse un gran papel en blanco en sus narices y le conminé a dibujar lo que quisiera sobre la temática cumpleañera. Más feliz que una perdiz se puso a la tarea. "Yo también quieroooo" aulló su hermano que ya había vuelto de su difícil y agotadora empresa (grrrrr). Así que también le di papel a él.
Por fin un poco de paz para limpiar mi casita cual ratita presumida: barre, friega, ordena, tiende...
Al rato pasé por la habitación del pequeño. Estaba en el suelo en medio de una batalla épica entre Invizimals y Legos Superhéroes. El papel permanecía tan blanco como se lo había dejado. Bueno, casi, porque lucía alguna mancha de porquería. "Iván, ¿qué ha pasado? ¿No has dibujado nada?" le pregunté sorprendida. "No me apetece. Gracias", me contestó y siguió a lo suyo.
Llego a la habitación del mayor y veo que ha dibujado unas cosas rarísimas. "¿Pero qué es esoooo?", le señalo. "Monstruos guerreros. ¿Te gustan?", me explica muy orgulloso. "Sí, claro. Pero ¿qué tiene que ver con al temática del cumpleaños?". El peque me miró como si no entendiera mis palabras. "Nada" me dijo al fin. "Pero... ¿Entonces lo colgamos en el salon aunque no tenga nada que ver?" insistí. "Noooooo. ¿Qué dices mamá? ¡Que tontería! Por cierto, hablando de eso. ¿Que has hecho del cumpleaños durante todo este tiempo? Es que lo veo muy parado"
"¡¡¡GRUAAAAAARL GROOOARG GRUMF GRONF!!
"Buaaaaaa. Yo no he hecho nadaaaaaaa"
"Buaaaaaaa. Yo tampoco"
martes, 3 de octubre de 2017
La sirenita, un musical divertido y encantador
El domingo nos fuimos a ver el musical "La sirenita" al Teatro Arlequín Gran Vía. Es un cuento que me gusta desde que era muy pequeña. Incluso el original de Hans Christian Andersen, en el que la cosa acaba muy mal, fatal. Pobre sirenita. ¡Pero este no es el caso! En esta obra de teatro nadie derrama lágrimas. Bueno, sí que lo hacen. ¡Pero de la risa!
Nada más empezar ya se les iluminaron los ojitos con el simpático cangrejo que ocupaba el escenario con un errar nervioso que llenaba el teatro. Pero cuando apareció la sirenita acompañada de la gaviota y le pez ya fue el despiporre. Lo que se pudieron reír con esa escena inicial los chiquillos. Y esa ya fue la dinámica durante toda la obra: risas y emoción. Porque cuando sale la bruja casi se les salen los ojos a mis peques. Es que ese vestido con tentáculos, esas carcajadas malévolas y esa forma sinuosa de moverse... Impresiona.
El momento estelar para Iván, fue cuando apareció el perro. El flechazo fue instantáneo. "¿Le has hecho una foto?" "¿Le has hecho una foto?", me pregunto sin apartar la mirada del escenario. Lo cierto es que el peluche es una monada.
Las canciones son pegadizas y algunos peques se arrancaban a hacer palmas de vez en cuando aunque no lo pidieran los actores. Estaban de lo más animados. Y eso es mérito del elenco que les incluyó de una forma muy natural en la historia.
Los protagonistas supieron salir airosos hasta de las situaciones más comprometidas en las que les metieron los niños (como por ejemplo, cuando una de las niñas asistentes se empeñó en contar al príncipe que la protagonista en realidad era una sirena). Menos mal que era un príncipe que no creía en seres mitológicos jajaja
Me parece que tiene un mérito increíble montar una obra tan chula con sólo tres actores. ¡Todo un reto que han superado con éxito! A mis chicos les encantó la obra y eso que iban escépticos porque, según sus palabras: "No me gustan las princesas Disney". Tendré que presentarles pronto al señor Andersen y al señor Perrault para que tengan una visión más amplia del tema princesas.
Podeis disfrutar de esta obra para toda la familia los domingos a las 12.30.
Nada más empezar ya se les iluminaron los ojitos con el simpático cangrejo que ocupaba el escenario con un errar nervioso que llenaba el teatro. Pero cuando apareció la sirenita acompañada de la gaviota y le pez ya fue el despiporre. Lo que se pudieron reír con esa escena inicial los chiquillos. Y esa ya fue la dinámica durante toda la obra: risas y emoción. Porque cuando sale la bruja casi se les salen los ojos a mis peques. Es que ese vestido con tentáculos, esas carcajadas malévolas y esa forma sinuosa de moverse... Impresiona.
El momento estelar para Iván, fue cuando apareció el perro. El flechazo fue instantáneo. "¿Le has hecho una foto?" "¿Le has hecho una foto?", me pregunto sin apartar la mirada del escenario. Lo cierto es que el peluche es una monada.
Las canciones son pegadizas y algunos peques se arrancaban a hacer palmas de vez en cuando aunque no lo pidieran los actores. Estaban de lo más animados. Y eso es mérito del elenco que les incluyó de una forma muy natural en la historia.
Los protagonistas supieron salir airosos hasta de las situaciones más comprometidas en las que les metieron los niños (como por ejemplo, cuando una de las niñas asistentes se empeñó en contar al príncipe que la protagonista en realidad era una sirena). Menos mal que era un príncipe que no creía en seres mitológicos jajaja
Me parece que tiene un mérito increíble montar una obra tan chula con sólo tres actores. ¡Todo un reto que han superado con éxito! A mis chicos les encantó la obra y eso que iban escépticos porque, según sus palabras: "No me gustan las princesas Disney". Tendré que presentarles pronto al señor Andersen y al señor Perrault para que tengan una visión más amplia del tema princesas.
Podeis disfrutar de esta obra para toda la familia los domingos a las 12.30.
lunes, 2 de octubre de 2017
Abre la Escuela de Magia de Akira Cómics en una nueva edición de cuentacuentos
Akira Cómics abre una nueva temporada de cuentacuentos y lo hace a lo grande. Nada menos que con una Academia de Magia inspirada en el Mundo Harry Potter.
Hace unos días llegó a mi correo una invitación especial para los peques. Una carta de la Academia invitándoles a asistir a su primera clase el 30 de septiembre. Para confirmar teníamos que enviar nuestra lechuza, como es lógico, pero ¡nosotros no tenemos lechuza! Así que intentamos convencer a nuestro gato Fantasma para que llevara el mensaje. Como no podía suceder de otra manera, el minino nos miró con una mezcla de incredulidad y desprecio antes de seguir tomándose su cuarta siesta del día (los hay que viven como reyes). No quedó más remedio que confirmar por email. Buf, que muggles nos sentimos. Nos vamos a plantear comprar la lechuza para que toque las narices al gato bola y le haga hacer ejercicio.
El día D nos presentamos en Akira Cómics con dos niños muy emocionados que entraron enarbolando sus cartas de invitación muy felices. Enseguida tomaron posiciones para no perderse ni un detalle. Tres magos nos recibieron muy sonrientes con los distintivos de las casa que dirigían cada uno: Aguileja (mitad águila, mitad abeja), Tortuzorro (mitad tortuga, mitad zorro) y Serpientón (mitad león, mitad serpiente).
Pronto empezó el cuentacuentos con la primera aventura del famoso Harry Potter. Cuando la directora maga nombró a Voldemort el sonido de un tremendo trueno cortó el ambiente. Los niños se quedaron anonadados y se oyó la vocecita de Iván: "¡Cómo os lo habéis currado!" para despiporre de la concurrencia.
La verdad es que todos los niños estaban sembrados y se dieron muchas situaciones graciosas, que la cuentacuentos supo conducir de la mejor de las maneras.
Entre cuento y cuento, nuestra maga hacía magia. Y los niños encantados. Además luego contaba los trucos con la recomendación de que no se los fuéramos chivando a los muggles. Pero cómo yo sé que todos los que me leéis tenéis mucha magia os los puedo contar.
Primero una niña hizo levitar un vaso, pero eso no contaron cómo (joooooo). Después metieron diez euros en una cajita e invitaron a los niños a intentar abrirla. Cuando se acababa una historia, los más valientes salían a intentar abrir la caja, pero ninguno lo logró. Pusieron todas sus fuerzas y empeño en la tarea, pero ¡nada! La caja seguía cerrada. Al final de la jornada, la maga la abrió empujándola como si fuera una caja de cerillas. ¡Vaya caras se les quedó a los niños! jajaja. Fue buenísimo.
También convirtió agua en zumo. El truco consistía en pintar la tapa del bote dónde metíamos el agua con témpera naranja para que, al agitarlo, el agua se tiñera de naranja. ¡Ojo! Si hacéis el truco evitad que la gente se beba el zumo para no acabar en urgencias. Y por último, hizo ciencia mágica. Metió una lata vacía en una vaso de cristal y la sacó sin tocar el vaso ni la lata... ¡soplando! Por lo visto, si colocamos bien ambos elementos el aire del soplido impulsa a la lata hacia afuera con mucha fuerza.
Los cuentos que contó fueron preciosos y todos sobre el colegio, ya que era el primer día en la Escuela de Magia de todos los peques. El conejito que gritaba "Ni hablar", que según mis hijos estaba poseído por el Yokai Nihablar y al que ahora imitan muertos de la risa; el cuento de la mamá que deja a su peque en la guarde y le deja todo su amor, el cuento de la niña que pierde a sus padres en un ambiente de guerra y recupera la ilusión en una escuela secreta...
Durante los último minutos, los magos hicieron aparecer (sacaron de una puerta) una enorme boca de la verdad que iría diciendo a los jóvenes alumnos a qué casa pertenecerían el resto del curso. A la vez que la boca entregaba una tarjeta, la maga daba un regaliz rojo y los peques salían de la cola eufóricos con su casa asignada.
A mis chicos les tocó ser de la casa de Serpentón, la que más les había gustado. La verdad es que la descripción les ha clavado: "Impulsivos, valientes y creativos. Sus colores son el rojo y el naranja. Y el animal que les simboliza es el Serpientón". ¡Estamos deseando asistir al siguiente!
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| Fuente: Akira Cómics |
El día D nos presentamos en Akira Cómics con dos niños muy emocionados que entraron enarbolando sus cartas de invitación muy felices. Enseguida tomaron posiciones para no perderse ni un detalle. Tres magos nos recibieron muy sonrientes con los distintivos de las casa que dirigían cada uno: Aguileja (mitad águila, mitad abeja), Tortuzorro (mitad tortuga, mitad zorro) y Serpientón (mitad león, mitad serpiente).
Pronto empezó el cuentacuentos con la primera aventura del famoso Harry Potter. Cuando la directora maga nombró a Voldemort el sonido de un tremendo trueno cortó el ambiente. Los niños se quedaron anonadados y se oyó la vocecita de Iván: "¡Cómo os lo habéis currado!" para despiporre de la concurrencia.
La verdad es que todos los niños estaban sembrados y se dieron muchas situaciones graciosas, que la cuentacuentos supo conducir de la mejor de las maneras.
Entre cuento y cuento, nuestra maga hacía magia. Y los niños encantados. Además luego contaba los trucos con la recomendación de que no se los fuéramos chivando a los muggles. Pero cómo yo sé que todos los que me leéis tenéis mucha magia os los puedo contar.
Primero una niña hizo levitar un vaso, pero eso no contaron cómo (joooooo). Después metieron diez euros en una cajita e invitaron a los niños a intentar abrirla. Cuando se acababa una historia, los más valientes salían a intentar abrir la caja, pero ninguno lo logró. Pusieron todas sus fuerzas y empeño en la tarea, pero ¡nada! La caja seguía cerrada. Al final de la jornada, la maga la abrió empujándola como si fuera una caja de cerillas. ¡Vaya caras se les quedó a los niños! jajaja. Fue buenísimo.
También convirtió agua en zumo. El truco consistía en pintar la tapa del bote dónde metíamos el agua con témpera naranja para que, al agitarlo, el agua se tiñera de naranja. ¡Ojo! Si hacéis el truco evitad que la gente se beba el zumo para no acabar en urgencias. Y por último, hizo ciencia mágica. Metió una lata vacía en una vaso de cristal y la sacó sin tocar el vaso ni la lata... ¡soplando! Por lo visto, si colocamos bien ambos elementos el aire del soplido impulsa a la lata hacia afuera con mucha fuerza.
Los cuentos que contó fueron preciosos y todos sobre el colegio, ya que era el primer día en la Escuela de Magia de todos los peques. El conejito que gritaba "Ni hablar", que según mis hijos estaba poseído por el Yokai Nihablar y al que ahora imitan muertos de la risa; el cuento de la mamá que deja a su peque en la guarde y le deja todo su amor, el cuento de la niña que pierde a sus padres en un ambiente de guerra y recupera la ilusión en una escuela secreta...
Durante los último minutos, los magos hicieron aparecer (sacaron de una puerta) una enorme boca de la verdad que iría diciendo a los jóvenes alumnos a qué casa pertenecerían el resto del curso. A la vez que la boca entregaba una tarjeta, la maga daba un regaliz rojo y los peques salían de la cola eufóricos con su casa asignada.
A mis chicos les tocó ser de la casa de Serpentón, la que más les había gustado. La verdad es que la descripción les ha clavado: "Impulsivos, valientes y creativos. Sus colores son el rojo y el naranja. Y el animal que les simboliza es el Serpientón". ¡Estamos deseando asistir al siguiente!
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