El taller en el laboratorio también incluyó oler diferentes líquidos que eran el producto de extraer aromas por separación y unos brandis aromáticos.
El orador incluso nos explicó de forma práctica como hacer un vermut exprés.
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| Fuente: Imidra |
El taller en el laboratorio también incluyó oler diferentes líquidos que eran el producto de extraer aromas por separación y unos brandis aromáticos.
El orador incluso nos explicó de forma práctica como hacer un vermut exprés.
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| Fuente: Imidra |
Su camino hacia la gloria, lleno de zancadillas, traspiés, trampas, deseos, intereses y peligros mortales, va construyendo ese personaje y llevándolo hacia el punto desde el que arranca en la saga principal de Los juegos del Hambre. Y todo ello aderezado por espectaculares escenas, drama, futuro postapocalíptico distópico, juego de intereses, aires de renovación sádica y alienante y un escenario que nos habla de los orígenes de los controvertidos Juegos del hambre y su función en el organigrama social que nos presenta la saga. Sin olvidar la historia de amor, la real protagonista de esta película de acción, intrigas y tensión y la música que se te mente en la piel y refuerza sensaciones y sentimientos.
Al final nos presentan una película de acción que supera con mucho a las entregas anteriores y muy fiel a la historia del libro en el que se basa. Los actores convencen en sus papeles, aunque a Lucy Gray, interpretada por Rachel Zegler, se la ve poco afectada por su cruel destino. A mí me toca en suerte luchar por mi vida o una muerte violenta y dolorosa y no me lo tomo tan bien como ella. Ya os lo digo. En cambio, Tom Blyth como Coriolanus Snow convence más aún con su increíble capacidad de resiliencia y de adaptación a cada nueva sorpresa del destino casi sin pestañear. Pero, en el fondo, es una forma de expresar como le destrozan las barreras y a la vez le van construyendo muros de hielo alrededor del corazón, convirtiéndolo en el ser implacable y despiadado de la historia principal.
Total, que al final me fui al pase de prensa, que organizó la productora y distribuidora Vértice cine, y disfruté mucho de la experiencia. Me llevaré a las fieras a verla, que seguro que les gusta incluso más que a mí, aunque en esta ocasión se centra más en el ambiente de postguerra que en el juego estilo battle royal, que tanto les gusta.
Total, que nos fuimos Raúl, Iván y yo más felices que unas perdices porque somos bastante fans de las películas de su director, Hayao Miyazaki. La fiera estaba aún más feliz con su vaso a rebosar de palomitas. Si es que ir al cine no es solo la película, sino toda la experiencia completa. Por lo menos para mí.
Nos sentamos en nuestras butacas deseando que empezara la nueva aventura de Miyazaki con mucha expectación. Y la verdad es que la película es muy entretenida, pero salimos de la sala con la sensación de que le faltaba algo. Nos gustó en su conjunto y reconocimos la inspiración en secuencias y personajes creados por el director dentro de su extensa filmografía. Todos los personajes calaban en nosotros de una manera u otra. Hasta los monísimo guara guara, tan semejantes a los dioses del polvo o los Kodama, con su personalidad colectiva.
También nos conquistaron los voraces periquitos con sus tretas para cazar a la comida y sus ansias de conquista. De hecho, creo que los secundarios tienen mucha más fuerza que el protagonista, que a mí sólo me sirvió de hilo conductor entre escena y escena. Lo cierto es que me parece que le ha faltado el elemento innovador al que nos tiene acostumbrados con trabajos anteriores. Ese que hace que rompa con todo lo anterior. En esta ocasión parece que perseguía todo lo contrario: reafirmar elementos ya creados en anteriores trabajos.
Salimos de la sala muy contentos porque, en definitiva, la película nos gustó, aunque no tanto como otras del mismo director como Nausicaa, Mi vecino Tororo, el viaje de Chijiro, la princesa Mononoke o el Castillo ambulante.
Por un lado, nos íbamos a gastar dinero en un ocio al que a lo mejor no hubiéramos optado en un primer momento. Pero, por otro, es un tipo de ocio que nos gusta mucho y con la oferta nos íbamos a ahorrar un montón de dinero en entrada. Vamos, que se hacía mucho más asequible.
Para empezar, nada más comprar el abono, por 30 euros cada uno, cogimos entradas para los cuatro para ver el musical del We will rock you. Sin el abono, las entradas nos hubieran salido por 216 euros (54 euros cada una). Con el abono teatro nos salieron las dos de abonados a 3,5 euros y las de acompañantes a 8,5, en total 24 euros. Si lo sumamos al abono anual resulta un gasto de 84 euros. Total, que ya está amortizado. Aunque, por otro lado, sin el abono seguramente nunca nos hubiéramos planteado ir al musical. Aún así, creo que vale la pena.
A partir de ahora, todo lo que pillemos para los cuatro nos saldrá a 24 euros (6 euros por persona) y a lo que vayamos Raúl y yo solos nos saldrá por 7 euros. Lo compro, lo compro.
Eso sí, el abono sólo vale para determinadas obras, no para todo. La oferta es amplia, pero mucha de ella sólo se puede comprar a través del abono entre semana. Y el mayor fallo que le veo al sistema es que la web no cuenta con buscador por palabras claves, ni filtros para hacer búsquedas por lo teatros que mejor te venga por ubicación, por ejemplo. Lo que sí tiene es un calendario y te puedes meter a un día en concreto para ver la oferta. Eso está bien.
Otra cosa positiva es que además, en la oferta te entran algunos cines (sólo días entre semana) y museos muy chulos.
El miércoles pasado fuimos a ver El chico y la garza con Iván. Y su entrada la compramos normal porque salía más barata por ser día del espectador. Total, tres entradas por 12 euros. Y ya he comprado entradas para la exposición "Walking Life” - Okuda San Miguel, que se acaba el 25 de noviembre y tiene muy buena pinta, a mitad de su precio original, 24 euros en vez de 48. Ésta seguro que les gusta a las fieras.
Y el del jardín vertical de Caixa Forum lo cancelaron. Una pena, porque tenía pintaza.
Tras el agradable paseo nocturno, con ambientazo y buena compañía, nos sentamos en una terraza a tomar algo para rematar el plan. pensaba estar cosa de una par de horas y estar en casita a eso de las 22.30 y acabé llegando a las doce. Pero es que me lo estaba pasando muy bien.Yo creo que salir a dar una vuelta me ayudó, porque al día siguiente fue tranquilísima al examen (aunque a lo mejor, eso fue porque me lo sabía fatal y sabía que no había ninguna posibilidad) y al final me quedé muy cerca de aprobar el primer ejercicio y entrar en la bolsa de trabajo. Pedían un mínimo de 42,5 puntos y yo saqué 39. Las malas me restaron mucho XPEn fin, otra vez a poner codos...