jueves, 13 de junio de 2013

La deseada piscina

Por fin hemos pisado la piscina de verano. Daniel no veía el día de chapotear a sus anchas en la maravillosa piscina de bebés. Todos los días lloraba por ir: "Mami, porfiiiii. Mami, porfiiii", pero mami no se había depilado aún por falta de tiempo y no se veía con ganas de dar la nota peluda.

El martes, por fin, organicé a los niños para ir directos a casa, les expliqué que mami iba a estar jugando con ellos y otra hora quitándome los pelos de las piernas. Mi primogénito se sorprendió muchísimo.

"¿Y eso no duele?" Me preguntó. "¿Claro que duele?" le aseguré muy seria. "¿Y entonces porque lo haces?" Inquirió seguramente pensando que si madre estaba loca por hacer algo así. "Por que las mujeres estamos más guapas si vamos a la piscina sin pelos, pero no te preocupes. Los hombres no tiene que quitarse el pelo" Añadí rápidamente al ver su cara de terror.
"Mami, yo te dejo que vayas con pelo a la piscina" Me aseguró mimoso, pero yo no estaba dispuesta a pesar de conseguir su permiso. Moriría de vergüenza.

Al final, tuve que esperar a que llegara Raúl del trabajo para comenzar la operación depilación, porque los niños no estaban por la labor de dejarme tranquila ni cinco minutos.

Una vez preparada, estéticamente hablando, me lié a buscar bañadores, toallas, chanclas, gorras... Y todo lo necesario para acudir a nuestra cita con el agua.

Cuando fui a recoger a mi chico mayor al día siguiente lucía una sonrisa de oreja a oreja porque sabía a ciencia cierta que hoy se cumpliría su deseo. Fuimos a casa porque del trabajo voy directamente a recogerlos y teníamos ponernos el bañador y coger las cosas.

Había que ver los saltos que daba de camino.

na vez allí, los dos hermanos se metieron a todo correr en el agua, que estaba a muy buena temperatura. No había casi gente y se estaba muy a gusto.

Daniel se recorría la piscina caminando con las manos mientras Iván se tiraba a los bruto. Se tenía que estar haciendo daño el muy bestia. Terminó con las rodillas rojas, pero muy feliz.

Jugaron con los otros niños, se persiguieron, se ducharon mil veces en las duchas pequeñitas... ¡Hasta fuimos unos minutos a la piscina de mayores! Y eso que estaba congelada.

Daniel tenía puesto el chaleco flotador y yo me sentía bastante segura con él. Se cogió al borde y de ahí no se movió. Iván quería que lo sacara y metiera como si estuviera lavando una camiseta. Me metí para cogerlo en brazos, pero se negó en redondo. Aproveché para sumergir la cabeza y refrescarme unos segundos antes de volver a la de bebés.

Como colofón le compré un helado de nata al mayor y unos gusanitos al pequeño. Para ellos fue un día redondo. Y para mí también porque pensé que sería mucho más estresante tenerlos a los dos en la piscina. Seguro que el próximo día me vuelven loca.

miércoles, 12 de junio de 2013

Decepción en el Museo de los Bomberos



Este finde repetimos con el Museo de los Bomberos. Mi hijo mayor andaba como loco por volver a subirse a los camiones decrépitos que tiene en la entrada, pero se le cayó el alma a los pies cuando vio que una cinta de precinto los rodeaba impidiendo el paso. Se llevó tal decepción que me fui directa a la oficina de la bedel para ver si había alguna solución a su problema, pero no había nada que hacer.

Habían tenido problemas con avispero y padres que no hacían caso de los carteles de advertencias y luego le reclamaban a ella con malos modos. En el fondo estoy totalmente de acuerdo. Esos camiones no estaban en condiciones de acoger a locos bajitos. La picadura de una avispa es lo de menos teniendo en cuenta el peligro de tétanos u otras bacterias peligrosas que debían rondar por sus hierros oxidados. Pero hubiera estado bien que los hubieran sustituido por alguna atracción más segura teniendo en cuenta que el cien por cien de sus visitas son de familias con niños pequeños.

Daniel vagó como alma en pena entre los vehículos de la exposición. Aseguró que los maniquís le daban mucho miedo y no levantó cabeza hasta que descubrimos unas maquinas que no estaban acordonadas llenas de palanquitas, ruedas y botones. No estoy segura de que se pudieran manipular, pero lo vi tan emocionado que no fui capaz de decirle nada. después de todo, no tenía ningún cartel que prohibiera tocar. Allí estuvieron los dos un buen rato toqueteando encantados. No era un camión de bomberos, pero como premio de consolación tampoco estaba mal.

Salimos de allí con nuestros carnets de bombero infantiles e hicimos una paradita corta en los columpios del Cerro del Tío Pío antes de irnos a casa a comer.



martes, 11 de junio de 2013

Hoy hablan... ¡Daniel e Iván!


Mo, de Blogueando -de mi peque y otras cosas- ha premiado a mis dos terremotos y con eso ya se ha ganado para siempre el corazoncito de esta madre orgullosa. Ya lo dice el dicho que no hay mayor elogio que el que le hacen a los hijos, o algo así.

Blogueando -de mi peque y otras cosas- engloba tantas entradas destacables que es difícil elegir sólo una. A mí me encantan las que hablan de Peque, aunque también me engancharon totalmente las que explicaban sus experiencias en el zoo... Lo que me puedo reir con ella y sus historias.

El premio en cuestión es "Felizmente premiado" y se subtitula "Las respuesta que daría tu hijo". Paso la palabra a mis dos bichillos:

Daniel: Me encanta matar hormigas y quiero cortarle la cabeza a un robot, pero mi madre no me apoya en mis aficiones.

Iván: Pum pum

Daniel: Mi mamá es un poco tonta porque yo le digo claramente lo que quiero y cuando lo quiero, pero ella no se entera y acaba haciéndolo todo al revés.

Ivan: Ahí, ahí, ahíiiiiiiii

Daniel: Mamá dice que es divertido tener un hermano, pero Iván siempre quiere hacer lo que yo hago y siempre quiere mi juguete, Me fastidia una montooooon.

Iván: Buaaaaaa (dedito acusador dirigido a su hermano)

Daniel: Me encantan las cosas con motor enooormes y las quiero conducir todas

Iván: Miaaaaau, guau guau, gruaaaaaaaar... ñaca

Daniel: Me gusta mucho darle el besito de buenas noches a Iván. Por eso le sujeto bien fuerte para que mamá no se lo lleve.

Iván: Muacs, muacs

Iván: No sé hablar, pero sé muy bien lo que quiero y lucho por ello con uñas y dientes. Ni mi hermano, ni mi madre impedirán que me salga con la mía. Además sé muy bien cómo sacarles una sonrisa y camelármelos. Una risita por aquí, un gorgorito por allá y los tengo comiendo en mi mano jejeje


Daniel e Iván pasan el premio a....

La bichillo de Una bichillo en casa

Pequebella y principito de Los niños vienen con un blog bajo el brazo

Cangrejito de Papácangrejo

El hijo de Lía de El sueño que sí cumplí

El chiquitín de Yaneth de My points of view

El príncipe de Historias de un pequeño príncipe

Lucía de Las cosas de Lucita

lunes, 10 de junio de 2013

¡Te conozco! ¡¡Te leo!!

Que emoción. El encuentro de madres blogueras organizado por madresfera y Yo Donna llegó y... pasó demasiado rápido. A punto estuve de no ir cuando mi primogénito me dijo con carita de pena que él quería que me quedara en casa. "Cariño, mami se va a un cole de un día a aprender muchísimo, pero mañana estaré contigo todo el día" le expliqué suavemente. "¿Y se va papá?" Soltó espantado pensando que un día tocaba con uno y al siguiente con el otro. "Nooooo. Mañana todo el día con papá y mamá". Y así le dejé más sonriente, pero aún poco convencido.

El lugar era impresionante. El Matadero de Madrid. Ha cambiado mucho desde que yo vivía por la zona, aunque aún sigue de obras. Allí nos congregamos las mamis blogueras para asistir a las ponencias, charlas, mesas redondas... Y mucho fue lo que nos ofrecieron: Posicionamiento SEO, Relación con las Marcas, Redes Sociales para impulsar el blog, Seguridad, Diseño... y mil claves para convertirte en una blogstar.

Realmente, no es lo que busca mi blog porque no sigue ningún modelo de negocio ni contiene una información de interés general. Es un simple diario personal sin aspiraciones de triunfar en la web. Pero sí que me resultó de gran valor formativo.

Admito que tras asistir a las ponencias he hecho algunos cambios. A partir de ahora he añadido botones para compartir mis post y me he registrado en Google Analytics para hacer un seguimiento, aunque todavía estoy muy verde y no creo que avance mucho en estos temas con la falta de tiempo que padezco en estos momentos. Y digo que padezco porque no me da tiempo de leer los blogs que sigo habitualmente y los hecho de menos. Es verdad que la comunidad bloguera engancha.

Lo mejor fue conocer en persona a quienes están detrás de algunos blogs de los que soy asidua y hacer nuevas amigas. Allí me encontré a las autoras de Bizcocho de chocolate, Mis trucos (y tus trucos) para educar, Más allá del Rosa o el Azúl, Una bichillo en casa, Un saltamontes en mi cama... Y he decir que son encantadoras a más no poder. Una pena que sólo pudiéramos intercambiar unas palabras entre ponencia y ponencia.

También hice migas con unas chicas fantásticas que espero conocer mejor a través de sus blogs y que coincidamos de nuevo en el mundo 1.0. Cristina, de Arte en Rosa, Teresa de Casa Tere y Marta de Atempramv y yo compartimos opiniones, comentarios y retazos de nuestras vidas entre descanso y descanso.

Tras el evento habían organizado una fiesta que prometía ser la bomba. Me hubiera encantado asistir para conocer mejor a todas las madres blogueras y a los pocos papás blogueros que asistieron y encontrarme con más amigas virtuales, pero soy una mamá gallina y no puedo luchar contra eso. Me fui corriendo a casa, cargada de regalos de la mano de los organizadores y patrocinadores, pensando que papá estaría ya hasta los pelos y que me entregaría a los niños envueltos en cinta de regalo, pero cuando entré en mi hogar estaba inusualmente vacío. Mi marido estaba en casa de un amigo con hijos y mis peques se lo estaban pasando fenomenal con sus nuevos amiguitos.

Cuando volvieron me dieron un gran abrazo. Estaba claro que me habían echado de menos. El ramillete de gominolas que nos regaló Fashion City-Moms fue la sorpresa que más les emocionó.

domingo, 9 de junio de 2013

Ataba

Iván cada vez habla más, a su modo y casis siempre en su idioma, pero no para de hacer gorgoritos. "¡Agua!", "¡Ahiiiiii!" y "¡No!" le salen bordados, pero hay una palabra que repite sin cesar y en cualquier situación. Pone cara de interés, levanta el dedito, apunta a cualquier lugar indefinido y suelta "¿Ataba?, ¿ataba?, ¡atabaaaaaaaa!" y deja a su madre descolocada, porque no tengo ni idea de lo que puede significar la palabreja en cuestión. Aunque me hace mucha gracia escucharla.

sábado, 8 de junio de 2013

Manías nocturnas

Daniel sigue insistiendo en que mamá duerma con él y mami se tumba con él muchas noches, pero otras no porque no puede y no quiere que se acostumbre a su constante presencia.

En esas ocasiones Daniel se rodea de peluches y muñecos. "Mami, ¿Me das un osito?" "Claro cariño", "Hummm, ¿Me das otro?" "Por supuesto" (Menos mal que hay por lo menos tres por la casa), "¡Uy! Me falta Lobezno", "Pero ese muñequito es muy duro como para dormir con él" objeto, "Porfiiiiii" y mami le da el muñequito de plástico... Lo que sea con tal de que se duerma tranquilo. "Y no te olvides de dejar la luz del baño encendida ¿Eh?" Ni se me ocurre. La luz del baño bien encendida para no tener llantos desconsolados en medio de la noche.

Todo en su sitio y ya puedo ponerme a hacer mis cosas. "Buaaaaa" excepto por el pequeño detalle de que se ha despertado el bebé. Llora e hipa sin para y ya no sé que hacer. En el último momento se me ocurre la feliz idea de acercarle un frailecillo de peluche que le trajo su papá de su viaje a Islandia. Éxito. Se abraza a él y se queda dormidito. ¿Habría visto la tropa que acompañaba a su hermano y tendría celos? Todo puede ser. El caso es que llevamos ya tres noches de amor incondicional a su frailecillo.

Hay que ver la de manías que tienen estos pequeños.

viernes, 7 de junio de 2013

¡Y también pececitos!

Llegaba con prisas a la guardería a recoger a Iván cuando no pude evitar reparar en que algo había cambiado en la maqueta sobre el agua. De repente una pantalla con pececitos de colores se había unido al conjunto. En un principio pensé que se trataba de una tele, pero al acercarme más vi que en realidad era una pecera de verdad, con peces de carne y espinas. ¡Me encantó la idea!

A la salida me entretuve con Iván y con una jauría de niños emocionados en observar las idas y venidas de los nuevos inquilinos del centro. Me costó mucho separarle de la pecera, pero no nos quedó más remedio. Batí records en el estilo carrera de carritos de bebé para llegar a tiempo al colegio de Daniel.

Ahora tenemos que parar al menos unos segundos para visitar a los pececitos. Desde luego, tengo que sacar tiempo para traer aquí a Daniel y que vea la maqueta. Le va a encantar.

Una de las tardes me quedé con una conversación entre el bedel y una de las profesoras expandiendo mis antenas parabólicas al máximo. ¡Uno de los pececitos había desaparecido! No había fallecido, porque no había ni rastro de él en toda la pecera. La única opción que veían posible es que alguien se lo hubiera llevado. Pero ¿no sería demasiado sospechosa una persona con un vaso de agua con pececito dentro para pasarla por alto? Para mí el tema sigue siendo todo un misterio.