sábado, 13 de marzo de 2021

El Rap de Cubigato

Iván llegó el viernes por la tarde con una sorpresa para toda la familia: un gatito cubo que había hecho en plástica ese día. ¡Es una monada! Intenté convencerle para que me lo regalara, pero no hubo manera. Cubigato vive en su habitación. Está tan feliz con su mascota de papel que hasta le ha dedicado un rap:

RAP DE CUBIGATO

Soy plano por todos mis lados.
Abajo mis patas, arriba mis rayas, detrás mi cola y alante mi boca.

Soy el gato mas mono que has visto en toda tu vida
y no hace falta que sea yo el que te lo diga.

Soy súper kaguay
y ademas soy muy guay.

Soy demasiado cubico para tu entendimiento
además si te digo mis orígenes te miento.

Me camuflo como un camaleón
y dicen que soy de la familia del león.

viernes, 12 de marzo de 2021

Fábrica de papiros

 - Mami, tengo que hacer un papiro para el cole...

- ¡¡Cómo mola!! Yo hacía papiros de pequeña... síii... Recuerdo que se hacían con café

- Pero en el libro pone té...

- Me vas a decir a mí, cómo se hacen. Se bañan en café y luego se queman los bordes...

- ¡Ok mamá! Me gusta cómo piensas.

Y así montamos nuestra fábrica de papiros en la cocina... Sin mirar las instrucciones de la profesora. La verdad es que nos emocionamos tanto que se nos olvidó mirarlas.

Pero lo importante es que nos lo pasamos de miedo y que no hubo daños que lamentar. Bueno, una pequeña quemadura en mi dedo, pero casi ni la noto.

En realidad, lo de quemar los bordes no es nada necesario, pero como se me escapó que te pequeña quemábamos los bordes con los cigarros de mi madre, ya no hubo marcha atrás. En esta casa no fuma nadie así que tuvimos que arreglárnoslas con cerillas y un cutre encendedor que tengo en la cocina para encender velas de cumpleaños (exclusivamente, porque a día de hoy no le encontramos muchos más usos). 

Pero empezaré por el principio. Lo primero que hicimos fue llenar un tuper grande con el café que me había sobrado del desayuno y bañar con cuidado los folios. Luego los dejamos secar sobre bolsas de basura para evitar daños en la encimera.

Cuando estuvieron secos enrollamos los bordes para que quedaran guays y ahí podría haber terminado la cosa, porque en el proceso de mojado ya se habían hecho desperfectos con efectos chulos en nuestros pergaminos, pero los peques no me perdonaron la parte peligrosa del proceso y se empeñaron en ser ellos mismos quienes quemaran sus pergaminos.

Con mega supervisión les dejé quemar uno a cada uno un poco, en el fregadero de la cocina y debajo del grifo por si acaso. No se quemaron, ni sufrieron ningún daño, pero se dieron cuenta que la cosa no era tan fácil y que las brasas se comían el pergamino rápidamente, así que me dejaron a mí encargada de la tarea con mejor ánimo. ¡Un rollo! Ya os lo digo, porque no es fácil quemar los bordes los justo y necesario. Hay que hacerlo con muuuucho cuidado y paciencia. ¡Buf! Lo que hago por las fieras.

Menos mal que quedaron encantadas con el resultado. Al final, Daniel se llevó todos a clase por si a algún compañero se le olvidaba traer el suyo. Por lo visto van a hacer una rosa de los vientos. Suena genial. Ojalá traiga a casa el resultado final :)

ACTUALIZACIÓN: Al final hicieron un mapa del tesoro porque la rosa de los vientos ya la habían hecho en el cuaderno de plástica, por lo visto los peques no querían repetir otra y la profesora les dejó hacer que volaran la imaginación libremente.



jueves, 11 de marzo de 2021

Rol con refuerzo divertido y Científicos: viaje a la revolución industrial

En cuanto las fieras se enteraron que se iba a celebrar una sesión de rol con Paloma de Refuerzo Divertido se pusieron la mar de felices. Les encantan sus partidas llenas de imaginación a tope. Además, les da mucha libertad de acción, algo liberador para unos niños que necesitan dejar volar su imaginación con demasiada frecuencia.

Ni siquiera preguntaron qué sistema o qué aventura iban a jugar. Se enteraron ya allí y luego nos la contaron todo con lujo de detalles cuando fuimos a recogerlos. Salieron encantados y lo único que les fastidió fue que se les hizo muy corto, señal de que se lo estaban pasando bien.

Por lo visto, eran un grupo de científicas (por lo del Día de la Mujer Trabajadora), cada una experta en un área (Iván astrónoma y Daniel... espía. Que no es un área científica, pero dice que era lo más importante de su personaje). El caso es que el río de su ciudad estaba extremadamente sucio y viajan en el tiempo ala época de revolución industrial para limpiarlo, pero una vez allí se encuentran con una gran misterio: la basura del río es propia de nuestros días y no de esa época. ¡Qué está pasando! Alguien más está viajando en el tiempo y con no muy buenas intenciones.

Tendrán que investigar a fondo el asunto, pero antes hay que limpiar el río y para eso necesitan poner en marcha su inventiva para construir mecanismos que permitan hacerlo en el menor tiempo posible. ntre todos idean máquinas y sistemas alucinantes para limpiar toda la basura.

Por supuesto, dan con el culpable del desastre ecológico temporal, que es un integrante ¡de su misma compañía! La corrupción ha llegado hasta ellos. Qué fatalidad. No tienen mucho tiempo para investigar qué asuntos turbios hay detrás de todo esto porque son atacados por más agentes de la compañía y se monta un caos tremendo. 

Además una adorable y malvada criaturita intenta robarles la sustancia que les permite viajar en el tiempo y... acaba con un agujero de bala en la frente. Demasiados trolls y orcos en la vida de las fieras, me temo.

Con algo de esfuerzo acabaron con sus enemigos, peeero también se les acabó el tiempo de la partida y sus padres ya estaban en la puerta esperando por ellos sin darles opción ni a regresar a su tiempo. Los peques salían del recinto clamando por una sesión de continuación ¡y que se celebrar pronto! Estos niños sólo saben exigir... y jugar, eso también.

Raúl y yo también aprovechamos la partida de rol de Paloma, pero para dar una vueltecita tranquilita por la zona, que se agradece.

Molan mucho estas partidas porque los peques salen de casa y rompen con la rutina en una espacio al aire libre y con todas las medidas de seguridad.

jueves, 4 de marzo de 2021

La Guerra de los Zapatos

Liz Pichón sigue fiel a su estilo desenfadado y extremadamente visual en su nuevo libro "La Guerra de los Zapatos", una locura zapatera llena de emocionantes aventuras, situaciones arriesgadas, imaginación desbordada, personajes intrépidos, una villana extremadamente malvada y, por supuesto, muchos, muchísimos, zapatos espectaculares.

Por si estáis pensando "Fíjate que el nombre de la autora me suena, pero ahora mismo no caigo...", pues sí. Seguro que conoces su serie estrella Tom Gates. 

Personalmente, la idea de escribir en las tostadas que sacamos de "Tom Gates. El mega libro de las manualidades y las genialidades", nos ha cambiado la vida. Y ahora con este nuevo libro mis zapatos me parecen tan sosos y aburridos...

En esta ocasión, estamos ante un tomo único, que no pertenece a una serie, y que nos presenta a una familia muy particular, que vive en una ciudad muy zapatera, bajo el dominio de Wendy Cuñas, una mujer despiadada, egoísta y extremadamente ambiciosa y ególatra. 

Partiendo de esta premisa, se desarrolla a base de humor, ingenio y muchas ilustraciones chulísimas y perfectamente integradas en la historia, una revuelta rebelde a favor de zapatos cómodos con extras alucinantes versus zapatos incómodos y excesivos los mires por donde los mires (y con cuñas).

Un gran peligro acecha a la familia Pie y va a tener que organizarse para ganar la Guerra de los Zapatos contra la diosa del emporio zapatero poniendo en práctica locas ideas, buscando aliados y defendiéndose como puedan. Una cosa es segura, los peques se van a reír a carcajadas leyendo esta locura de libro.





martes, 2 de marzo de 2021

Cruasanes rellenos de confitura de pera y cobertura de chocolate

Como el otro día parece que gustaron las fotos de los cruasanes rellenos de confitura de pera voy a dejar la receta en el post. No tienen ningún misterio. Son de esas recetas sencillitas y resultonas que tanto me gustan. A ver, todo comenzó porque se me estaban madurando demasiado ¡7 peras! Demasiadas para comerte en una sentada. Así que hice lo propio: idear una forma de que me duraran más. Que al final duraron menos porque nos las zampamos con más gusto que en su versión original, pero ese no es el tema.

Con ellas hice una confitura, que es muy fácil de hacer. 

- Se pelan y cortan las peras en trozos pequeños.

- Se ponen en un cazo con agua que cubra los trozos, canela y azúcar

- Se pone a calentar a fuego medio hasta que se evapore casi toda el agua y quede convertida en almíbar.

- Se retira del fuego y se machacan los trozos de pera que queden con el tenedor

En un principio pensaba usarla como mermelada para el desayuno, pero sabía que eso a los peques no les iba a hacer mucho tilín, así que fui más allá. Compré dos masa de hojaldre redondas y me puse manos a la masa con los cruasanes.

- Precalientas el horno.

- Despliegas la masa de hojaldre redonda. 

- La cortas en ocho trozos al estilo triángulos de pizza. 

- Pones una cucharada de confitura en la parte más ancha del triángulo y enrollas

- Le das la forma del cruasan.

- Pintas con huevo batido 

- Y al horno entre 20 y 30 minutos. Lo mejor es ir mirando y cuando estén doraditos sacarlo.

Así ya estaban perfectos, pero quise ir más allá y me puse a fundir chocolate blanco y negro.

- Coges una sartén y la llenas de agua. Calientas el agua sin que llegue a hervir. 

- O si te hierve la retiras del fuego y en cuanto deje de hervir metes un cazo con las onzas de chocolate dentro de la sartén.

- El chocolate nunca puede tocar el agua porque se estropea.

- Remueves hasta que se derrita.

- Si el agua se enfría la calientas un poco de nuevo, pero no tiene que hervir.

- Cuando el chocolate esté derretido lo derramas con cuidado sobre los cruasanes y los dejas enfriar para que se endurezca la cobertura.


Por cierto, mi consejo es que lo hagáis con chocolate blanco porque el negro le quita todo el sabor a la confitura.

Y ya está el pecado hecho. Ahora disfrutarlo :)

Por cierto, es una receta tan facilita que se puede hacer con los peques sin problemas.

Por cierto, la idea original de los cruasanes me la dio Katy del blog Las cosas de Katy. ¡Es una repostera sensacional!

sábado, 27 de febrero de 2021

Carnavales 2021: Pelirrojos y exploradores

Con la que está cayendo pandémicamente hablando pensé que el Carnaval este año no pasaría de ser algo que está por el ambiente, pero sin más. Pero me equivoqué. La cosa empezó con el mayor cuando se fue a cortar el pelo. Salió contentísimo de la peluquería, aunque yo no tanto porque hubiera preferido que le cortaran más, sobre todo el flequillo. En fin, nunca llueve a gusto de todos.

El caso es que no habíamos dado dos pasos cuando Daniel empezó a lamentarse porque se le acaba de ocurrir que el rojo le iría genial a su pelo y no se le había ocurrido pedirle al peluquero que le tiñera. Enseguida le aclaré que el señor me hubiera preguntado a mí primero y que yo me hubiera negado en redondo. Con lo que le dejé un poco tristón. 

Como soy una blandujita busqué una solución tirando por la carretera de enmedio. Fuimos a un todo a 100 a por un bote de pintura de carnaval para el pelo roja. Menos mal que estábamos en fechas carnavaleras, de otro modo, hubiera sido mucho más difícil de conseguir. El caso es que el peque estaba dando saltos de alegría y ya se imaginaba como un personaje de anime pelirrojo y molón.

En cuanto llegamos a casa me hizo rociarle a conciencia y quedó mejor de lo que esperaba. Estaba encantado con su cambio de look. Lo único malo es que desteñía de mala manera, así que se lo hicimos quitar en la ducha esa noche para que no hubieran almohadas damnificadas. Lo hizo a regañadientes, pero feliz con la promesa de que el lunes repetiríamos la operación para que fuera pelirrojo al cole. 

Así lo hicimos y la fiera se lo pasó en grande siendo el centro de atención por un día.

Por su parte, Iván me dijo pocos minutos antes de que tuviera que irme a mi clase de inglés que al día siguiente podían ir a clase disfrazados y que él quería ir de explorador de Ataque a los Titanes. Que si le podía apañar algo. Normalmente no tengo problemas con improvisar, pero es que ¡sólo tenía unos 15 minutos para hacer aparecer el disfraz que quería el peque!

Que no cunda el pánico. Afortunadamente, este año triunfó la ropa basadas en animes como regalo de Reyes. de hecho, había por ahí una sudadera que simulaba el uniforme de los exploradores que iba a ser precisamente para él, pero que resultó ser demasiado grande incluso para mí. 

Al final me la quedé yo. pero en se momento nos pareció una buena opción aunque le quedara tipo camisón. También teníamos las capas, pero era un poco incordio de llevar en el cole, así que la descartamos. Le presté unas botas mías marrones y terminamos el disfraz con las espadas del equipo tridimensional, unas enormes de cosplay que costaron bastante y que no son un juguete, pero que le hacía muchísima ilusión llevar. Creo que, en realidad, quería disfrazarse de eso por las espadas. Como vi que las llevaba con cuidado accedí.

Se fue contentísimo con sus pedazo de espadas que eran más grandes que él. La verdad es que llamaba la atención y mucha gente se nos quedó mirando camino del cole, seguramente pensado en la inconsciencia de la madre. 

Al final no hubo ningún incidente que lamentar y el chiquillo volvió emocionado ese mediodía contando que habían tenido muchísimo éxito y que se las había tenido que prestar a todos los niños de su clase (a la porra el coronavirus). El caso es que regresaron conmigo y no se extraviaron. Ahora las tengo en cuarentena, por si acaso. Evidentemente, nadie sabía de qué iba el disfraz.

Y hasta aquí nuestros carnavales en tiempos de pandemia.

viernes, 26 de febrero de 2021

El Pardo verde y destrozado por las inclemencias de Filomena

El domingo pasado Raúl se cruzó de brazos y nos metió a todos en el coche rumbo a algún lugar de El Pardo. 

Estaba harto de pasar los fines de semana metido en casa. Y es que con esta pandemia, Iván y yo nos hemos vuelto muy hogareños y nos cuesta bastante arrancar. 

Siempre decíamos lo de "podríamos hacer una excursión a un lugar poco visitado y eso", pero al final todo se quedaba en el aire e Iván y yo arropaditos en el sofá (bueno, yo seguramente limpiando, recogiendo, escribiendo, currando, estudiando con algún peque, cocinando...).

Pero el buen tiempo que hizo el sábado hizo que algo en la cabeza de Raúl explotara y, de repente, todos en el pardo, casi sin comerlo ni beberlo. Bueno, comiendo sí, porque arramblé con unas empanadillas rellenas de morcilla que estaban de muerte. No hay nada como comer mientras se pasea por la naturaleza. 

Eso sí, cada uno tiene que responsabilizarse de su basura porque vimos algunas cosas que claman al cielo. Afortunadamente, pocas, pero es que la gente puede llegar a ser muy guarra. En fin. En general, estaba todo muy limpio y precioso.

Como se nota que ha llovido mucho porque el campo está rebosante, verde y precioso. Aunque también bastante destrozado, porque como se nota el paso de la Filomena. 

Nosotros por si acaso no pasábamos bajo los árboles no vaya a ser que se nos cayera en la cabeza una rama tardía. El espectáculo plantas, arbustos y ramas y troncos tronchados era impresionante.

Ya habíamos visto huellas parecidas en el parque de al lado de casa, pero esto iba a otro nivel. Hasta encontramos un árbol partido hasta su base.

Eso sí, bichos no encontramos ninguno. Supongo que es algo de ley de Murphy, o suerte para la madre, porque no tengo muchas ganas de tener un bichario en casa. ¡Lo que hacemos por amor a nuestros hijos! En fin, que no había ninguno, o nosotros no lo vimos.

Lo que sí encontramos fue un montón de agujeros misteriosos en el suelo, setas y hongos por doquier, hormigueros, huellas de animales... A los peques les llamaba todo la atención. Iván hasta sacó su cuaderno de campo para ir apuntando todo con de sus hallazgos, dibujo incluido.

Lo pasamos genial en nuestro recorrido campero. Y llegamos a casa con tiempo de sobra para hacer la comida tranquilamente. Nos hemos prometido salir más de excursión, a ver si lo cumplimos.