miércoles, 20 de mayo de 2015

Ojitos frescos con Euphralia

Tras una de esas noches que es mejor no recordar, con un trancazo persistente que no me deja ni a sol ni a sombra y un maratón delante del ordenador, después de jurarme que sólo estaría unos minutitos... Llamaron al timbre. Si mi cara de vampiro sorprendió al mensajero que me esperaba tras la puerta no lo dejó traslucir y me entregó un paquete muy sonriente. Muerta de curiosidad, no perdí ni un segundo en abrirlo: ¡Era el suero ocular que me habían dicho desde Boirón que me iban a enviar!

Ya lo sabía, pero mi nivel neuronal, sin el segundo café del día en el cuerpo, había bajado mucho y no caí hasta que desparramé el contenido sobre la mesa de la cocina. Ahí estaba la caja de monodosis. Euphralia, se llama. El picor en los ojos iba en aumento y tentaciones me dieron de echarme las 20 capsulas del tirón, pero me paré a mi misma a tiempo y pensé en mi marido, que dice, con toda la razón, que siempre hay que leer las instrucciones antes de usar las cosas. Es un consejo que me cuesta seguir, soy bastante impetuosa, pero en ese momento cogí la caja y el folleto para leerlos. A ver, a ver... Horas delante de la pantalla, sí... Expuesto a aire acondicionado, mmmm, no... Humo y contaminación, vivo en Madrid, así que mil veces sí... piscina, ¡ya me gustaría! Al grano: modo de empleo. Bueno, si eso me lo voy poniendo y con los ojos fresquitos ya me leo el modo de empleo.

Abrí una ampolla y ¡ale! media ampolla en un ojo y media en el otro, por el lagrimal, porque directamente soy incapaz. ¡Oye! Pues sí que alivia. Poco a poco se me fue calmando el escozor y la sensación de tener huevos duros en vez de ojos. Ahora ya puedo leer el modo de uso con tranquilidad. ¡Uy! Pues había acertado con todo, menos con eso de mirar para arriba y tirar del párpado inferior, que digo yo que mientras la gota entre en el ojo dará un poco igual para donde mires...

Más feliz que una perdiz me fui a mi curso de las tardes. Después de casi cinco horas con aire acondicionado y delante del ordenador exprimiéndonos el cerebro con los ejercicios prácticos, mis ojitos volvieron a darme problemas.

En cuanto llegué a casa, gasté otra ampolla, esta vez siguiendo las indicaciones al pie de la letra y me fui a la cama con los ojos fresquitos. ¡Que gusto!

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Se ve que no te has fijado en las ojeras jajaja

      Muchas gracias, preciosa!!

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  2. Es que hay veces que dan ganas de arrancarse los ojos. Me lo apunto a ver si lo pruebo. Un besote!!!

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    1. Y tanto!! Y a veces hasta se me pasan las molestias a la cabeza. Buuuf!

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  3. Hola. ya leo en tu post que este suero sí alivia. Lo tendré en cuenta y mejórate... seguimos en contacto

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    1. Es que si un colirio no te alivia, ni es colirio ni es nada. No? jajaja

      Muchas gracias!!

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    1. La verdad es que normalmente no noto tantas molestias. Fue la casualidad, que justo el día que peor lo llevaba me llegaran las gotas. Que curioso!!

      Ya no he vuelto a necesitarlas, pero las guardo cerca para otra emergencia jajaja

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  5. Madre mia que ojos..nunca me había fijado, las veces que te he visto del azul tan intenso que tienes. Me alegroq ue te fuera bien.

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    1. jajaja tenía una amiga que decía que le daban un poco de miedo porque parecían de zombi jajaja

      Sí que me vino bien buf! Gracias!!

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