lunes, 13 de mayo de 2019

JGA19: Los superhéroes de la educación

Este fin de semana he ido a unas jornadas en las que muchos profesores motivados e ilusionados con un futuro educativo mucho mejor y adaptado a las nuevas inteligencias y capacidades de los peques se reúnen para aprender, inspirarse, jugar y pasar un rato inolvidable las JGA. Bueno, profes y no profes, porque aquí no cierran la entrada a ninguna mente inquieta a la que le interese el tema.

Tras acreditarnos, nos dirigimos al salón de actos para asistir a la inauguración, en la que proyectaron un vídeo precioso en el que se describe el día a día del profesor tomando de referencia a superhéroes del mundo del cómic: los retos que debe superar, las aptitudes que debe desarrollar, sus herramientas más utilizadas... Porque no es trabajo fácil ni mucho menos, todo lo contrario. Habría que acabar de una vez con la mala fama que arrastra esta profesión. A muchos de los que les critican los días de vacaciones me gustaría verles frente a una clase de 25 niños, o más, con diferentes niveles, habilidades, formas de ser y de pensar, entornos, problemas, traumas, complejos, defectos, virtudes... No sobrevivirían al primer día.


Tras el vídeo, fuimos testigos de un surrealista rapto de los hermanos Dalton, que el mismísimo Lucky Luke enfrentó a velocidad normal, a cámara rápida y a cámara lenta... Tan lenta que el secuestrado, Isaac Pérez, se hartó y se liberó el solito acabando con todos los facinerosos hermanos para darnos una charla magistral de cómo motivar a los alumnos liándola muy parda. Aunque lo primero que hizo fue ponernos a cantar y a bailar para calentar el ambiente. Que risas.

Porque sus clases en una facultad de Ciencias del Deporte son flipantes y ya me gustaría a mí, que soy sedentaria por naturaleza, asistir: rol, escape rooms, caracterizaciones y mucha mucha adrenalina. Para inspirarse ha utilizado Star Wars, Juego de Tronos, Matrix... Temáticas que sabe que atraen a sus alumnos y que van a captar su atención. Gracias a este tipo de prácticas la asistencia a clase ha aumentado desorbitadamente y el interés del alumnado por aprender ha alcanzado niveles ilimitados. ¡Casi nada! Fue chocante ver a los estudiantes universitarios correr por las instalaciones como locos y esconderse para tomar el café con el fin de que no les pillara los malos o cómo se montaron una escenografía de óscar basada en Juego de Tronos y se aliaron para llegar todos juntos a la victoria en vez de luchar entre si. Y de estas contó muchísimas más. Es impresionante cómo se curraba el material, los trailers, la narrativa... Si en mi época de estudiante me hubiera encontrado con algo así seguro que hubiera ido mucho más a clase.

Isaac nos contó que harto de pegarse de tortas con un muro que le consideraba raro y amante de métodos poco ortodoxos decidió dar un golpe de estado y proclamar la república independiente de su docencia, poniendo en marcha la fabrica de las ideas en la que participaran todos los que estuvieran interesados. Y de ahí surgieron muchos proyectos alucinantes, mucho más efectivos que la educación tradicional. Pero mucho cuidado con que se nos vaya el tema de las manos, porque un elemento fundamental en la gamificación es la credibilidad. Si nos complicamos demasiado corremos el riesgo de perder la coherencia en la narrativa.

En su opinión, la gamificación tiene que corresponder a experiencias memorables y para lograrlo debemos echar mano del marketing con el fin de sorprender, captar el interés, crear expectación, etc... Tenemos que motivarles para que estudien voluntariamente, pero sin llegar al extremo del profe danés que los amenazaba con hacerles spoilers de Juego de Tronos si no hincaban los codos. Es importante que se sientan protagonistas del proceso educativo, porque cuando contamos con los alumnos y los hacemos partícipes de su propio aprendizaje se quitan la coraza y se abren a la educación. Cuando te lo curras y los motivas, los alumnos te corresponden.

Aunque muchas veces se digan: "Es espectacular, es genial, es divertido... pero para qué sirve?", por supuesto que sirve. Con estos proyectos adquieren la preparación que necesitan para desempeñar su futuro oficio casi sin darse cuenta. Dentro de las herramientas con las que contamos tenemos las TICs. Se puede gamificar sin ellas, pero haciendo uso de ellas mola más. A veces nos pasa que tenemos un proyecto chulísimo y no sabemos cómo desarrollarlo, por eso hay que buscar aliados.

Tras acabar la charla de inauguración, con aplausos atronadores, corrimos que nos las pelamos al aula que nos tocara para la primera sesión y aún así llegamos tarde. Yo me fui a la sala Flash a escuchar a Roberto Alhambra exponer su juego, basado en los juegos de rol, "Viaje al espacio exterior", segunda parte de "La tumba del Faraón", pensado para cuarto, quinto, sexto y la ESO. Os podéis bajar ambos linkando en sus nombres. Según este profesor, el rol es la herramienta definitiva del ABJ. La narrativa que une todos los temas es muy importante para captar la atención de los alumnos.

Conocí ambos proyectos en una charla que dió Roberto en las TdN hace tres años e intenté que mis hijos jugaran a la primera aventura, pero sólo tenían cuatro y seis años, así que tenía que adaptar todos los contenidos a sus edades. No es fácil sacar el tiempo, así que lo acabé dejando para gran enfado del mayor, que aún hoy en día me pregunta cuando retomamos el juego de los faraones. Como ya está en cuarto de primaria, es más que probable que este verano volvamos a hacerlo para repasar de una forma divertida. Además, con las explicaciones de la ponencia me va a resultar mucho más fácil.

En estos juegos se le presenta una misión a los alumnos, en el caso de "Viaje al espacio exterior" hay que encontrar a Neptuno y devolverlo a su órbita original. Para ello tendrán que ir superando una serie de retos, preguntas y actividades, tanto online como con trabajo de clase, que recogen temas de lengua, mates, naturales, sociales, plástica e inglés. Los esforzados aventureros tendrán que poner en marcha sus dotes de descripción para hacerse una ficha de personaje molona eligiendo entre cuatro animales humanizados que destacan o en inteligencia (lince), o en habilidad (lemur), o en destreza (pantera) o en fuerza (oso)... Además de competencias de lengua también se reforzaron sus habilidades sociales para hablar entre ellos y que la elección de roles estuviera más o menos equilibrada.

Además tendrán que construirse dados de rol con los que repasarán geometría al dedillo. También conocerán diferentes fuentes de energía y sus usos, al sistema solar... ¡ah! y tendrán que entenderse con el leprechaun galáctico que sólo habla en inglés y que sólo les venderá las cosas si saben manejarse en dicha lengua. Por cierto, ¡los marcianos también hablan en inglés!

En esta segunda parte, Roberto añadió la opción de que pudieran elegir entre dos profesiones: Científicos o periodistas, y estos últimos podían escribir crónicas de cada jornadas para intentar ganar el pulitzer, pero se dio cuenta que daba igual que oficio eligieran porque ellos querían hacer experimentos y trabajos de comunicación por igual.

Los premios que podían encontrar en la tienda se dividían entre los más fáciles de conseguir (encima les regalaban uno a su elección nada más empezar), que reforzaban una habilidad (inteligencia, habilidad, fuerza o agilidad) y otros más difíciles de conseguir, pero más poderosos. Todos se conseguían con intercambio de puntos que iban consiguiendo gracias a su esfuerzo en clase. Para elegir lo premios hay que tener muy claro lo que les motiva. Por ejemplo, en el juego podían conseguir el mapa estelar, que les permitía sacar el libro cinco minutos en un examen; la poción de la verdad, que hacía que el profe tuviera que decirles la solución a una pregunta del examen, o una piedra que paraba el tiempo y lograba que pudieran entregar un trabajo un día más tarde de la fecha de entrega.

En mi opinión no le falta detalle para hacer las clases mucho más divertidas y encender en los alumnos el interés.

De allí tocó correr para llegar al mega juego de rol en vivo, ya había empezado pero rápidamente me hicieron un hueco en uno de los corros, justo a tiempo para perder y que me hicieran entrega de una capa.

La historia era que según el gesto que hicieras tenías que seguir la cadena uno u otro compañero. Por ejemplo, Thor y sacar músculo para la derecha era que seguí la cadena el que tenías a tu derecha, Hulk y sacar músculo con ambos brazos que cambiaba de dirección, Spiderman y el gesto de las telarañas que seguía a quien tú señalaras... Fue una locura divertidísima.

Tras el precalentamiento vino una actividad que me encantó. Nos desparramaron un montón de material ante nosotros y teníamos que retarnos unos a otros en parejas a competiciones que se nos ocurrieran: la lucha del pulgar, a ver qué pareja mantenía más tiempo el balón en el aire, a ver quién daba más vueltas al aro en su cintura... Los que ganaran el reto se hacía con un superpoder al azar que íbamos enganchándonos en la camiseta con imperdibles. Cuando teníamos tres podíamos optar a los super retos que eran cooperativos y nos los proponía un monitor... Que risas nos echamos.

Lo siguiente fue un juego basado en el Speed Cubs, en el que los cubos eran compañeros sujetando folios de colores. Los guías teníamos que indicarles cómo colocarse pero en un idioma que pareciera japonés. Chunguísimo.

La última práctica consistió en dividirnos en grupo, poner en común todos los superpoderes que habíamos conseguido y sin poder repetir elegir cinco de ellos para solucionar un gran problema.

A nosotros nos tocó el cambio climático y, si no recuerdo mal, elegimos la metamorfosis para convertirnos en los líderes mundiales y hacer lo que nos diera la gana, inteligencia para encontrar soluciones eficientes, control del agua y cambiar el estado de la materia para conseguir que los casquetes polares no se derritan y vuelvan ser lo que eran, hacer desaparecer los agujeros de ozono etc... Y un poder para conseguir electricidad que no recuerdo cual era para conseguir esta fuente de energía sin contaminar el planeta.

Una pena que no pudieran extenderse en la explicación de su proyecto porque sonó la canción que avisaba del fin de la actividad y algunos tenían que irse a comer en el turno de las dos. Para más información podemos visitar la web de Motiva2 o en el Facebook de la asociación Chinchimonete.

Yo había reservado el turno de las 15, así que me dio tiempo a pasarme por la ludoteca y echarme una partida a Musa con unos chicos la mar de majos: Mi querida Paloma de Refuerzo Divertido, Miguel y Andrea de Educando en buena compañía, Miguel de Game of Music... y más chicos que no he logrado identificar, que pena porque resultaron ser unos jugadores divertidísimos. Vaya risas. Nos gustó mucho este juego, ideal para reuniones de amigos.

Tan entretenida estaba que Lucky Luke me coló un huevo que iba rulando de mano en mano durante las jornadas. Luego me enteré de que habían unos cuantos más por ahí. Yo lo cuidé con todo mimo y amor hasta que se lo endosé a otra víctima desprevenida muahahaha.

Por no extenderme más, ya contaré el resto en otro post, que todavía queda mucho mucho que contar.

La Crónica 2 la puedes leer aquí.



viernes, 10 de mayo de 2019

Lo que más relaja a mis peques

No es un secreto que mis hijos son movidos y nerviosos. Ponen mucha pasión e ímpetu en lo que hacen y el exceso de entusiasmo les pasa factura, ya sea emocionalmente con una alto grado de frustración y decepciones cuando las cosas no salen como esperaban o traducido en pequeños accidentes (golpes, caídas, rotura de cosas...).

Desde hace mucho, he indagado en nuevos métodos que les permitan calmarse y pensar con claridad antes de actuar. El que mejor resultado nos dio fue el mindfulness, pero implicaba un tiempo que no teníamos: entre el colegio, las relaciones sociales de mis hijos (más que los ministros), los deberes, lso exámenes, que quieren jugar y que no se saltan la hora del cuento ni locos... No había espacio para los diez o quince minutos de relajación de antes de dormir, porque eso significaba que se iban a la cama tardísimo en vez de tarde. Y la falta de sueño ya sabemos lo que provoca: nervios, estrés, mal humor... ¡Vamos! El pez que se muerde la cola.

El caso es que vi un videoconsejo de María Jesús sobre cómo bajar en nivel de activación cuando los niños estallan y me pareció genial la idea de apuntar todo lo que nos relaja para luego tenerlo de recurso y usarlo en esos momentos intensos para calmarnos. La práctica nos iba a ayudar tanto a mis hijos como a mí.

Así que los reuní y les dije que cada uno iba a hacer una lista de las cosas que nos relajaran. Me miraron con horror. Ya les noté desde el principio que no les apetecía nada y que pensaban que tenían cosas mejores que hacer que seguirme la corriente. "Es que a mí no me ocurre ninguna...", comenzó el mayor. "A mí tampoco...", se apuntó el pequeño. 

"Veeeenga", les animé, "Que esto nos va a ayudar mucho a dejar de gritarnos. Empiezo yo: Respirar despacio... Meterme en la cama con el edredón hasta las orejas hasta que empiece a pensar con más calma..."
"¡Decir palabrotas!", exclamó el mayor de repente.
"¿Cómo?", exclamé escandalizada, "Eso no vale porque NO se pueden decir palabrotas", el mayor me miró muy serio y siguió erre que erre.

"Pues a mí es lo que me relaja, ¿Qué quieres que haga?"
"¡Y a mí!", le apoyó el loro de su hermano.

"Pues no vale. Otra cosa." seguí yo en mis trece.

"Pues me relajaría mucho pegaros un puñetazo cuando os ponéis tan toooontos" prosiguió como si nada el primogénito.

"¡¡¡¿COOOOMO?!!!", desde hace unos meses se le han subido los niveles de insolencia, desobediencia, rebeldía y carácter desagradable a niveles infinitos.

"¡¡¡Es que tú me has dicho que no mienta!!!", comenzó a exaltarse. La cosa se me está yendo de las manos.

"A ver Daniel, ¿a ti te gustaría que yo te pegara cada vez que me enfadara contigo? ¿Lo ves normal?", el niño pareció pensárselo un poco. Su hermano permanecía completamente atento a su reacción.

"Cierto. Pues entonces a un cojín. Si le doy patadas y puñetazos y grito mucho seguro que me calmo", sentenció el peque.

"Está bien. Aceptamos barco como animal de compañía", zanjé yo, "Peeeero, ¿en un lugar público? No te vas a liar a tortazos. ¿Si te enfadas en un lugar público cómo puedes calmarte?"

"Mmmm... ¿diciendo palabrotas?"

Ainssss.

jueves, 9 de mayo de 2019

Nuevas aventuras en Boca del Asno

Parecen buenos, ¿verdad?
Hacía mucho desde la última vez que paramos por Boca del Asno y la verdad es que es un lugar que impresiona. Queríamos volver y vimos la oportunidad de hacerlo en el puente de mayo. Tardamos una hora larga en llegar con dos críos muy protestones en el asiento de atrás, pero en cuanto se bajaron se les pasaron todos los males. ¡Era el paraíso!

¡¡Parkour!!
Enseguida se pusieron a correr de un lado a otro como locos, escalando, saltando y, en definitiva, haciendo el burro (muy acertado el nombre del lugar). El río dio para muchas misiones de exploración superpeligrosas en las que, más de una vez, corrieron un alto riesgo de baño inoportuno. Hacía una temperatura maravillosa, pero no para esa clase de imprevistos.

Podían haber acabado ahí
Lo que más les llamó la atención fue la cantidad de rocas grises y lisas que salpicaban el paisaje por doquier. A todas se querían subir y en todas inventaban emocionantes aventuras que vivir. Una de ellas se convirtió en fuerte en el que los soldados Daniel e Iván disparaban con sus palos escopetas a todo enemigo que osara acercarse, otro era un barco tobogán en el que podían deslizarse de proa a popa para sufrimiento de sus pantalones, parkours, circuitos trepidantes, peligrosas montañitas... ¡No había límites a su imaginación! 

Tan a gusto
Ni a nuestro paseo, que comenzaba a eternizarse con tantas paradas entre roca y roca. De repente, el mayor hizo un gran descubrimiento: la cabeza de un dinosaurio fosilizada. Es verdad que la enorme piedra tenía una forma muy similar a la de uno de estos gigantes de la prehistoria. "Mira mamá, era herbívoro", me señaló muy en su papel didáctico, "¿Te has fijado que tiene hierba en la boca?"

Pescando criaturas del río maldito
"¡¡Mira mamáaaaa!! Un monstruoooo", chilló el pequeño corriendo hacia un amasijo de barro y ramas amontonados. El mayor enseguida le siguió y pronto se vieron inmersos en una cruenta batalla de la que salieron victoriosos.

Cabeza de dinosaurio herbívoro fosilizada
Cuando vieron las cabañas hechas con palos se volvieron ya literalmente locos y tuvimos que hacer un descanso bastante largo en nuestro cortísimo paseo. ¡Es que no podíamos dar dos pasos y ya habían descubierto otra maravilla!

¡Quieto o disparo!
Dando por perdido el paseo decidimos volver al coche del que no nos habríamos alejado ni un kilómetro para sacar las cosas del picnic y apostarnos en una orilla del río a disfrutar del merecido ágape tras tanta exploración, lucha y saltos.

¡A por el monstruoooo!
Se estaba de lujo en la manta que habíamos estirado sobre la hierba. Los peques no tardaron en ponerse de nuevo en marcha con sus juegos. Ni siquiera esperaron a terminar de comer. Se llevaban las viandas con ellos y cuando se les acababan volvían a por más.

Explorando...
Fue una mañana la mar de entretenida y llena de panorámicas espectaculares.

Viviendo grandes aventuras

El barco tobogán

Cu cú

Que paz...

En la isla...
El fuerte

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las cámaras de Five Nights at Freddy's

Mis hijos no pueden obsesionarse con videojuegos normales, nooooo. Tienen que ser para mayores y con personajes e historias creepy. Cuanto más mejor. Bien, pues ahora lo que más les gusta del mundo mundial son los bichos feos mediopeluches medio robots de Five Nights at Freddy's. Bueno, la verdad es que llevan ya bastante tiempo con el tema. Hasta se pidieron como regalo de buenas del verano pasado un pack de esos muñecos ultrafeos cada uno. Pero la cosa va en aumento.

El otro día estaba yo a mis labores tan tranquila, cuando, de repente apareció el mayor a mi lado dándome un susto de muerte, emulando su videojuego favorito, supongo yo. El caso es que venía con la insólita petición de que le facilitara cajas pequeñas. Cómo mamá hace magia...

Por supuesto, le pregunté que para qué las quería y comenzó a contarme su proyecto muy ilusionado. Estaba recreando al Pizzería Freddy's en estilo libre. Como le vi muy motivado me presté a conseguirle material rebuscando por toda la casa. Mientras es hacía lo mismo por su habitación. Poco a poco su "homenaje" al juego iba tomando forma: el escenario dónde actúan Freddy, Bonni y Chica, la carpa en la que está Foxy, el almacén de los animatrónicos, la cocina dónde se hacen las pizzas... y, lo más importante, la sala del guardia de seguridad.

Cuando tuvo todo listo, colocó a los muñecos en su sitio y se paró unos minutos a admirar su obra y explicármela.

"Pero aún falta algo muy importante", me dijo. "¿Ah sí? ¿El qué?", inquirí yo. "¡¡Las cámaras de seguridad!!" exclamó muy serio, "Dejame tú móvil un momento", me pidió alargando la mano. Se lo dejé mientras yo seguía a mis cosas. Poco después vino a buscarme y me enseñó su obra. Había fotografía la escenografía por partes y les había metido un filtro de escala de grises. Venía a preguntarme cómo podía ponerle interferencias para que pareciera más una pantalla de cámara de seguridad cutre, pero en eso no pude ayudarle porque no tenía ni idea de cómo hacerlo.

Al final lo dejamos así y él se pegó toda la tarde jugando con lo que se había montado. Si dejaba d e ver una de las fotos los animatrónicos avanzaban hacia la sala del guardia. Y dejaba de verlas en muchos momentos porque en la pantalla del móvil sólo se podían ver de una en una...

P.D.: El guardia murió.

martes, 7 de mayo de 2019

Paseando por la casa de Campo

Torre oscura... ¡conquistada!
El miércoles 1 al padre se le ocurrió ir al Parque de Atracciones para seguir amortizando el bonoparques. A mí me apetecía cero, la verdad. Esto de montarme en montañas rusa y atracciones de vértigo o mareantes ya no me llama como antes, qué se le va a hacer...

Disparando el cañón
Así que me alegré horrores cuando nos dijeron que ese día había que pagar entrada con bonoparques o sin él (aunque con bonoparques hacían descuento). La verdad es que pudiendo regresar en dos días, lo de pagar nos pareció una tontería, así que propusimos un encantador paseo por el parque a dos niños muy muuuuy muy muy pero que muy ceñudos y decepcionados.

El tigre se aleja sigiloso entre la hierba...
El cambio no les hizo ni pizca de gracia, así que comenzamos la jornada con estallidos de mal humor infantil a cada paso, pero no nos desanimó y seguimos ensalzando las maravillas de lo que nos íbamos encontrando por el camino.

Nos alimentaremos de lo que cultivemos
Pronto el mayor se dio cuenta de que era mejor cambiar de actitud para salvar el día y, poco a poco, fue contagiando su entusiasmo al pequeño. ¡Menos mal! La verdad es que los troncos huecos, los árboles extraños, las madrigueras y el avistamiento de conejos ayudó mucho a que la alegría volviera a sus semblantes.

¿Que terrible criatura vivirá aquí?
Y en cuanto esto pasó los espíritus de Atila y Godzilla volvieron a poseerlos con lo que había que estar regañándoles constantemente para que no arrasaran con todo a su paso a golpe de palo. Porque se habían convertido en un segundo en aguerridos bárbaros en busca de grandes monstruos indefensos a los que vencer en cruenta batalla.

¡¡Y yo digo que es por aquí!!
Brincaban de un lugar a otro enarbolando sus palos y haciendo poco caso de lo que su padre o yo les quisiéramos contar. Ellos ya estaban en su mundo, mucho más épico, más emocionante y extremadamente más divertido, dónde va a parar.

Qué estarán tramando...
Evidentemente, hubo que desarmarlos al llegar al lago porque estaba lleno de gente y el peligro de accidente era obvio. Pero no les importó, porque frente a sus ojos apareció un nuevo objeto de deseo muy grande, muy flotante y muy azul (qué me ha dado hoy con los muy). En un lado del lago habían habilitado un camino de una especie de boyas cuadradas que hacía las delicias de los visitantes.

Hago volar el palo con mi magia
Sobre todo de los niños que rebotaban sin control a riesgo de acabar en el agua. Ya veis lo que les importaba eso a los niños, más bien éramos los padres los que observábamos con el corazón en su puño sus evoluciones y nos salía cana tras cana cada vez que rebotaban más cerca del borde de lo normal. Encima había un trozo más inestable aún que el resto. ¿Adivinad dónde querían subir todos los niños? Los míos incluídos.

Culo veo...
Al rato conseguimos sacarlos de allí con la promesa de un helado, porque el tiempo se prestaba ya a ese tipo de placeres gastronómicos y nos sentamos en una terraza para disfrutar del solecito.

Escalaré los muros más altos... ¡Y los más bajos también!
Pero la cosa duró hasta que Iván se dio cuenta de que sus armas de bárbaros habían desaparecido (Además de que ya se habían acabado los helados y se debían estar preguntando qué pintaban ellos sentados en una mesa en una parque tan interesante como aquel).

Más comida para el camino... ¡ni se te ocurra comerte una seta!
"Mámá, ¿dónde están los palos?", inquirió el más pequeño con un atisbo de sospecha en la mirada, "¿Qué palos?", contesté yo dando otro sorbo a mi cervecita fresquita, "¡¡¡¿¿¿Has perdido los palos???!!", gritaron indignados. Sí hombre, ahora también me tengo que ocupar de sus tesoros camperos, ¡no te fastidia!, "Tengo que ir a buscarlos", aseguró Iván muy angustiado y desapareció antes de que pudiéramos retenerle. Daniel, por una vez fue prudente, pero a mí me dio pena tenerlo ahí cuando al listo del hermano pequeño ya se le podía ver botando en las boyas. Así que le dije que fuera a buscarle y le dijera que volviera INMEDIATAMENTE. Evidentemente, un segundo después el mayor acompañaba a Iván en sus brincos.

Como molaaaaa
Al menos hay que agradecerle que en un rato prudente apareció de nuevo por la mesa con el rebelde del benjamín bien agarrado para que no se le escapara. Huelga decir que tuvimos bronca y al final la culpable de todo fui yo por perder sus palos. Si es que tienen un morro...

Y se creen que no les veíamos...
Pero a esas alturas estaban tan contentos como yo de no haber entrado en el Parque de Atracciones ese día.

La moneda glups
Por cierto, justo antes de irnos a casa Iván encontró otra "moneda antigua" XS
Algún día voy a tener que confesarle la verdad...

lunes, 6 de mayo de 2019

Carpetas Top Secret

"Oye mami, ¿Me das una cartulina amarilla y un clip?", me pidió el más pequeño de la famili con ojitos de bambi.
"Claro cariño, ¿para qué los quieres?", una madre nunca pierde la oportunidad de preguntar. Bueno, al menos ESTA madre.
"Es un secreto", me dijo muy misterioso.
"Mmmmm... Vale. ¿Y tiene que ser amarilla o puede ser de otro color?", el peque no lo dudó un instante y me recalcó que el color era importante.
"Vale, vale... Deja que rebusque en el este caos de material de manualidades a ver que encuentro", y sí, tenía una  cartulina amarilla, ¡que suerte! Se la di junto con el clip y se fue hacia su habitación dando saltitos.

No hubo niño durante un buen rato. Un poco mosca, porque ya se sabe que si no les oyes algo malvado y aterrador traman, me pasé por su habitación, pero me llevé una grata sorpresa. El peque estaba muy concentrado dando los último toques a una carpeta hecha con sus manitas que rezaba en la portada "Secreto" y que mantenía cerrada con el clip. "Es para mis documentos secretos", me explicó levantando la cabeza al sentir mi presencia.

"Ah, que chula. Pues si me lo hubieras dicho, yo tenía una carpeta amarilla ya hecha", le dije. "No sirve", contestó él, "Tiene que ser justo como la he hecho yo". Bueno, mejor. Así lo tuve entretenido toda la tarde. Porque, después de la carpeta, vino el momento de hacer los documentos secretos, que, por cierto, no pudo evitar enseñarnos al final. Eran terroríficos dibujos de Five Nights at Freddy's hechos por él. Cuando dibujaran cosas más agradables...

Iván cabía en sí de gozo con su nueva carpeta de documentos secretos, que llevaba consigo a todas partes. Así que no me extrañó ver al mayor rondando el estudio poco después. "Oye mamá, ¿Me das una cartulina amarilla?", pero por más que busqué no encontré otra de ese color, "¿Te vale naranja?", le propuse, "¿O esta carpeta amarilla ya hecha?". Daniel hizo igual que su hermano y despreció la carpeta en aras de la creatividad. Cogió la cartulina naranja con el clip incorporado y se puso manos a la obra. Al rato había otra carpeta de documentos secretos dando vueltas por la casa.