miércoles, 12 de agosto de 2020

De ruta y baño por Hortigüela

Raúl nos propuso una ruta para ir a ver Buitres y nos sumamos entusiasmados a su plan. Decidimos ir a última hora para que no nos pillara todo el calor. Y para que yo pudiera dormir un poco esa tarde, que estoy teletrabajando, y me levanto a horas prohibitivas para disfrutar de paz, tranquilidad y silencio. Así me cunde muchísimo.

El caso es que a eso de las siete de la tarde tiramos para la zona con amenaza de lluvias, pero con el cielo despejado y una temperatura maravillosa. Menos mal que la información meteorológica no nos disuadió de irnos de excursión, porque se nos dio de lujo.

Para empezar, a esa hora no había casi nadie. Sólo encontramos una familia y un grupo de amigos dándose un bañito en el Arlanza al principio de la ruta. Así que pudimos hacer el camino sin las mascarillas y disfrutarlo todo para nosotros.

Recorrimos una de las riberas del río, a través de un túnel formado por larguísimas ramas de árboles. ¡Una maravilla! Hicimos muchísimos altos en el camino para contemplar nuevos descubrimientos que nos llamaron la atención. 

Uno de esos descubrimientos fue bastante truculento, unos huesos mondos y lirondos rodeados de un montón de enormes plumas.

El sendero no revierte mucha dificultad, pero es muy irregular (imposible para ir con carrito o bicicleta) y lleno de vegetación. Acabamos con las piernas llenas de pupas y raspones por llevar pantalones cortos. No se tarda mucho en recorrer.

Al final encontramos el hogar de los buitres que nos sobrevolaban curiosos a una distancia considerable. ¿Pensarían en nosotros como su posible cena? ¡Glups! Los niños estuvieron un buen rato jugando con el eco, que era de una calidad excelente, y correteando de un lugar a otro. 

Nosotros invertimos más de una hora en hacer la ruta porque nos paramos muchas veces y estuvimos un buen rato en el punto final observando a los buitres. Fue espectacular.

Cuando se cansaron, retomamos el camino de vuelta entre juegos y aventuras. Iván me convirtió en un explorador de la edad media que debía prepararse para iniciar un gran viaje en barco y, para ello, tuve que tener en cuenta hasta la forma en la que pensaba convertir el agua del mar en potable. Se me quedó grabado porque costó bastante dar con la solución, que pasa por hervir el agua y condensarla con una tapa, recogiendo el goteo en otro recipiente. Lo que más nos costó fue construir una zona ignífuga en el barco para poder hacer el fuego. Recordad que estoy en la edad media y no existen las pastillas potabilizadoras.

En fin, que entre construir el barco, cazar animales para preparar carne seca y hacerme con material de pesca... llegamos en un plis al punto de partida y les di los bañadores a los niños para que se pegaran su ansiado chapuzón.

Estaban como locos por meterse en el agua desde que habíamos pisado la zona de baño. Era bastante tarde ya, pero como todavía había mucha luz y la temperatura era buena les dimos permiso. 

Nosotros, los adultos, nos contentamos con meternos hasta media pierna, porque nos daba una pereza tremenda zambullirnos en el agua helada. Pero los críos se lo pasaron genial metiendo hasta la cabeza. A esas alturas ya éramos los únicos en la zona y se estaba de lujo. 

Pero no les dejamos disfrutar del momento mucho tiempo porque no queríamos que se nos hiciera de noche. Era ya más de las nueve y media cuando, con los peques cambiados y secos, pusimos rumbo a Covarrubias para cenar. ¡Íbamos con mucha hambre tras la caminata!













martes, 11 de agosto de 2020

Depredadores y Animales Extintos

Los niños suelen ser curiosos por naturaleza y, en realidad, les encanta aprender, aunque no a la manera tradicional o de forma obligada. 

Cuando les dejamos a su aire y les damos las herramientas adecuadas son esponjas doble absorción. Y más si estamos hablando de ciertos temas, la mar de atractivos, como todos los que tengan que ver con animales y naturaleza. En mi casa triunfan los álbum ilustrados sobre estos temas.

Si le añadimos realidad aumentada, lo difícil va a ser que suelten el libro. O eso me pasó a mí con ambos tomos de la colección de la editorial Bruño iExplore: Depredadores y Animales Extintos.

Ya sólo los libros sabía que les iban a llamar la atención por su formato extremadamente visual y ordenado por cajas de datos curiosos, maravillosamente presentados. Esta presentación entra por los ojos en cuanto lo ojeas, pero el tema de poder ver a los animales moverse por la habitación o cambiar de tamaño es otro nivel. Quién se resiste a algo así.

Yo soy un poco tecnolerda y me costó más la manipulación de la app, pero mis hijos (que parece que han nacido con un dispositivo digital bajo el brazo) enseguida se hicieron con su funcionamiento y alucinaban en colores. 

Con emoción extrema veían a los animales cobrar vida, salir de las páginas  y actuar de una manera u otra. 

Además, podían consultar toda la información sobre el bicho en la misma aplicación. Incluso, jugar a algún minijuego. Y ya ni os cuento con el tema de hacerse fotos interactuando con los animales, eso es lo más divertido. Esto a veces fallaba, no sé por qué, pero hacíamos pantallazo y listo. ¡Somos gente con recursos! Jajajaja. 

En mi caso, sólo pude instalarme la app de Depredadores, porque la de Animales Extintos no es compatible. Comprobar si te va a funcionar antes de comprar el libro es muy fácil. Sólo tienes que buscar en Google Play iexplore y el nombre del libro y ya te aparecen en la pantalla las aplicaciones si son compatibles. Si no lo son, o no aparecen o te lo indica. 

También puedes hacer la búsqueda más específica con el nombre exacto de las aplicaciones: Extint animals iexplore AR y Predators AR.

También están disponibles en App Store, pero como yo tengo un dispositivo Android no he podido probar cómo funciona la cosa para Iphones.

El caso es que están exprimiendo a tope la aplicación de Depredadores y ya tiene al padre casi convencido para que se instale la otra en su móvil (el suyo sí que es compatible). 

¡Ah! Un consejito, si no os aparece el animal en la app, cambiad de fuente de luz. Cuando yo probé la aplicación el sol entraba a raudales por la ventana y algunos bichos no querían asomar el hocico (o pico), pero cuando la probaron los niños lo hicieron con mucha menos luz natural y funcionaba todo a la primera. Aunque a lo mejor, esto también tiene que ver con que yo sea tecnolerda y ellos genios de la tecnología...

Dejando a un lado la parte digital, les encanta ojear los libros tranquilamente y comentar con nosotros sus descubrimientos o las imágenes que acompañan al texto. Lo que más les gusta son los datos curiosos sobre sus hábitos y las fotos. Se pueden pasar un buen rato comentando cada página entre ellos. Desde luego, sin menoscabo del contenido, aquí lo que destaca es la acertada maquetación. Son uno libros preciosos para mirar y remirar sin límite de edad.

lunes, 10 de agosto de 2020

Territorio Artlanza, una escultura museo alucinante en tierras burgalesas

¿Sabéis de esos sitios que tenéis muy cerca pero nunca vais porque se puede ir en cualquier momento? Pues eso no lleva pasando años y años con Territorio Artlanza, en Quintanilla del Agua. 

Este pueblo está a un tiro de piedra en coche de Covarrubias, pero por h o por b, siempre dejábamos la excursión para otro momento. Y eso que yo me moría de ganas de ir. Me lo habían recomendado muchísimo y había leído muchos post muy favorables.

Este extraño verano, por fin nos hemos decidido a visitar la escultura más grande del mundo y ¡hemos alucinado! Realmente Félix Yáñez, el  escultor que ha hecho posible este lugar increíble, ha creado una maravilla digna de aparecer en las grandes guías de turismo y cultura.

Lo describen como la recreación de un pueblo castellano y como la escultura más grande del mundo, pero a mí me pareció mucho más. Casi como un viaje en el tiempo. 

Además de las fachadas de las casas, el escultor ha construido muchos interiores fascinantes, llenos de objetos para el recuerdo y la memoria histórica como la escuelita de los niños, la casa de las tres capitanas, una ermita muy curiosa, la bodega… 

También nos encontramos con plazas que parecen salidas de las páginas de un cuento, llenas de color y luminosidad: la plaza de castilla, la plaza mayor, la plaza de los juegos tradicionales… Y las dos corralas en las que, en tiempos menos peligrosos, se celebra el Festival de Teatro – Territorio Arlanza.

Toda la familia alucinó con lo que nos encontramos nada más traspasar el umbral de la taquilla. Los niños no daban abasto al descubrir tanta maravilla y no paraban de preguntar por los detalles que más llamaban su atención. 

Cuando llegamos a la zona infantil, casi se les salen los ojos de la sorpresa. Nos metimos de lleno en un mundo de fantasía con castillo, puente, minipueblo, setas, búhos… Me costó mucho proseguir la visita tras este descubrimiento. 

Luego le confesaron a la chica de la taquilla que había sido lo que más les había gustado. Ella nos contó que el artista lo había hecho durante el confinamiento y que todavía estaba con ello, por lo que crecería seguro. 

Huelga decir que los peques quieren volver para ver los avances. He de confesar que a mí también me gustaría repetir más adelante.

Llevamos las mascarillas casi todo el rato (solo nos la quitamos para hacernos alguna foto y cuando no había nadie cerca) y respetamos la distancia de seguridad. 

También es verdad que no fue difícil porque fuimos a primera hora y no había mucha gente. 

Tardamos casi dos horas en recorrer las instalaciones y cuando nos fuimos ya se notaba mayor afluencia.

Ahora me pregunto por qué tardamos tanto en venir a este lugar tan curioso y original. Es una visita imprescindible para los que estén o pasen por la zona. La entrada nos pareció muy asequible teniendo en cuenta todo lo que ofrece. Los adultos 6 euros y los niños 2 (precios 2020).

Por cierto, darse un paseo por el pueblo en el que está Territorio Arlanza también es muy agradable. Nosotros encontramos un curioso mural en una de las casa que nos gustó muchísimo.











miércoles, 5 de agosto de 2020

Las clases de dibujo con You Can Draw in 30 Days The Fun, Easy Way to Learn to Draw in One Month or Less

Los niños muestran mucho interés hacia el dibujo. No me extraña porque se pasan todo el día ideando personajes, escenarios, armas, artilugios... Así que el padre decidió hace mucho darles algunas nociones sobre el tema y así, de paso, tenerles la mar de entretenidos por un ratito. 

Como imaginaréis, él tampoco es que sea un experto dibujante, así que ha utilizado un montón de libros guía para sus clases. La mayoría eran de dibujar paso a paso. Se lo pasaban muy bien, pero él notaba que poco aprendían... Así que se puso a buscar algo que les ayudara a aprender a dibujar mejor y no sólo a dibujar algo concreto en un forma concreta.

¡Vaya si lo encontró! You Can Draw in 30 Days The Fun, Easy Way to Learn to Draw in One Month or Less de Mark Kristler ha sido todo un descubrimiento. 

Como bien dice su título, se divide en 30 lecciones muy chulas en las que vas aprendiendo nociones y trucos muy útiles para tus futuras creaciones. Comienza por lo más sencillo y se va complicando más y más, pero sin llegar a ser un imposible para nosotros. 

A veces nos sale mejor, otras peor... pero lo importante es que lo pasamos genial y, sí, estamos aprendiendo muchísimo sobre las proporciones, las ilusiones ópticas, la profundidad, la sensación de 3D, el sombreado...

Hemos descubierto que también tiene vídeos de sus clases en Youtube, incluso 13 lecciones de este mismo libro, pero a los peques les gusta más que papá sea el profe. 

Lo único malo es que no hemos encontrado nada de este autor en español, así que hay que saber algo de inglés para aprovechar bien sus lecciones. ¡A ver si aprenden algo de idiomas los peques! Aunque no creo porque tienen a un estupendo profesor traductor a su disposición.



Actualización: Tengo que contar esto porque me hizo mucha gracia. Tocaba el capítulo que enseña a dibujar letras en 3D y la verdad es que podía llegar a ser un poco complicadillo. Todos estábamos muy metidos en nuestra faena para lograr el efecto óptimo. 

Cuando acabamos enseñamos nuestros logros muy orgullosos. Iván, que se había estado quejando de que no le salía y que no le salía acabó por dibujar un gato glotón comiéndose las letras y asunto solucionado. No hay nada como echarle un poco de creatividad a la cosa para buscar soluciones a nuestra medida jajaja