martes, 16 de julio de 2013

Un caballero y un pirata sueltos por el mercado medieval

Éste fin de semana nos hemos trasladado al medievo para asistir a una feria en Covarrubias. Tuve la gran suerte de encontrar un traje de rey a cinco euros (¡una ganga!). Era una talla muy grande, pero la abuela Paca los transformó en el ideal traje de caballero para Daniel.

Para Iván no encontré nada. Fuera de la época de carnavales sólo tienen restos, la mayoría de Spiderman y las Monster Highs. Pero no fue un problema porque le vestimos de piratita y fue tan contento. Nosotros, los papis, teníamos pocas ganas de disfraces este año, así que nos endosamos una corona cada uno y alegamos que la realeza se viste como le viene en gana.

El sábado nos plantamos en el mercadillo toda la familia. El mayor estaba empecinado en conseguir un escudo, que era lo único que le faltaba para completar su atuendo. El pequeño se encaprichó de un palo con ruedas. Los mayores nos enamoramos de unos salchichones de sabores que estaban de muerte, pero al final con tanto paseo y juegos se nos olvidó volver a por ellos.

Los chiquillos se lo pasaron genial porque se juntaron con los hijos de los amigos que también se acercaron a este viaje en el tiempo. Las espadas se cruzaban en cruentos combates una y otra vez, los combates se mezclaban con risas de emoción y grititos de alegría. Aunque también hubo algún que otro lloro.

Por la tarde decidimos aliviar el calor con el agua del río, pero cuando íbamos a preparar la excursión el tiempo dió un vuelco de 180 grados. Se acercaba un tormenta de rayos y truenos. Decidimos salir a pasear y limitarnos a tirar piedrecitas al agua, pero, una vez allí, nos encontramos con una jauría de niños bañándose sin importarles el clima. Como no podía ser de otra manera lo míos se empeñaron en imitarles y acabaron calados de pies a cabeza. Les dejamos disfrutar a gusto y luego corrimos a casa bajo las primeras gotas de lluvia para ponerles ropa seca y evitar pulmonías.

Esa misma noche cenamos con las familias con las que coincidimos en el mercadillo. Para Daniel fue un fiesta e Iván no se enteró de nada, porque estaba tan cansado que lo metimos en la cuna antes de que empezara todo el tinglado. Cómo la organizamos en la casa del pueblo yo estuve tranquila todo el rato porque pude estar pendiente del bebé gracias a los aparatos de escucha.

Al día siguiente sí que disfrutamos a tope del río. Hacía calor y el agua estaba de miedo. Cuando volvimos tocaba recoger todo y hacer la maleta. Queríamos salir nada más comer para que los peques durmieran siesta por el camino y para encontrar poco atasco. A la ida habíamos encontrado mucho coche. Llegamos enseguida a casa y nos liamos con lavadoras, deshacer maletas, preparar las cosas del día siguiente...

Se había acabado nuestro fin de semana medieval.







9 comentarios:

  1. tienes unos niños guapísimos. felicidades por tu blog, me encanta . asi que aquí tienes a una seguidora mas.
    un beso,
    http://mamadedosprincesas.blogspot.com.es/

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    1. Muchas gracias!! Ya me he pasado por tu blog. Ese sandwich tiene una pinta deliciosa. Cae seguro :D

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  2. Ayyy, lo bueno se acaba rápido, cachis!!!
    Están requeteguapos!
    Muas!

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    1. Eso pensaron mis dos infantes el domingo jajaja

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  3. Que guapo estan!!! el pequeno es un muneco que cambios !!

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    1. Iván ha cambiado muchísimo. Ya no parece un bebé.

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  4. Me encantan los mercadillos medievales y se ve que os lo pasasteis genial. Un besote!!!

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    1. La verdad es que lo disfrutamos muchísimo. Sobre todo lo peques con sus espadas y escudos.

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  5. En lagonesss siempre ponen un mercado medieval para octubre, y me enncaaaaaaaaaaaaaaanta!!!! sobre todo las espadas, jejejje todos los años deseo que llegue octubre para el mercado medieval.

    Un besete

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