miércoles, 2 de octubre de 2013

La temida vacuna de los cuatro años


Cuando llevas a tu bebé a que le pinchen por el bien de su salud, sabes que vas a sufrir como una condenada, pero que dos minutos después el peque va a estar rechupeteando su aspito premio sin acordarse de por qué tiene la carita húmeda. Pero los cuatro años son otra cosa. Ya tiene memoria y te pueden guardar rencor mucho tiempo si te ven como la judas que le sujetó cuando una enfermera sin escrúpulos les laceraba el brazo. O así lo veo yo. Así que dirigí todos mis esfuerzos a evitar que se diera una situación parecida.

Cuando el temido día llegó llevaba preparando a Daniel para esto más de seis meses con historias de refuerzos de caballeros buenos a través de las vacunas para no caer enfermos, animándole a hablar del tema con los amigos del cole que ya habían pasado por ello, viendo una y otra vez el capítulo de Érase una vez la vida en el que le ponen una vacuna a Pedrito... Sin nombra el susodicho premio que le esperaba en casa si se portaba bien: un pijama de Iron man.

De camino a recoger a su hermano de la guardería le fue a preguntando a todo el mundo si la vacuna dolía. "Sólo hace cosquillas" fue la opinión más difundido. Yo, muy precavida, le avisaba de que algo de daño hacía. Pero él prefería quedarse con la parte buena del asunto.

Mi chico mayor estaba sobradamente preparado para su revisión de los 4 años. Incluso entró con una sonrisa feliz a la consulta. Habíamos estado hablando de lo que le iba a preguntar a la enfermera una vez dentro: Si la vacuna dolía, de cuántos pinchazos estábamos hablando, que él quería que la vacuna se la pusieran lo último de lo último... La enfermara flipaba con un niño tan parlanchín y de ideas claras. Pesó18 kilos y midió 1,07 centímetros. La vista pasó el examen y los dientes también. La tensión perfecta. El peque estaba encantado porque le dijeron que le medían la fuerza y que había alcanzado el máximo. Mientras tanto, Iván se había apoderado de los juguetes que abundaban por la consulta.

Cuando la enfermera empezó a preparar la aguja le cambió la cara a mi primogénito y lo único que quería era poner pies en polvorosa. Hubo que sujetarle y se puso a gritar como si le estuvieran matando. Cuando le sacaron la aguja del brazo, paró de berrear, se secó una lagrimita y aseguró tajante: "Pues me ha dolido. ¡Y mucho!".

En cuanto le dieron el palito para ver gargantas que siempre pide en todas las consultas le mejoró el humor. No podía esperar a llegar a casa y ver su premio por haber sido tan valiente. "¿Los valientes también lloran ¿verdad, mami?" "Claro que sí, cariño".

Le enseñé el pijama de Ironman y el de Spiderman de su hermano que también le toca vacuna pronto y me contestó  con un decepcionante:"¡No me gustan! ¿Podemos ir a la tienda para que yo elija?". ¿Que podía decir? Nos plantamos en la tienda y eligió un horroroso disfraz musculoso del Capitán América. Resignada hice el cambio, que me resultó bastante caro y volvimos a casa con su tesoro.

Nada más llegar bañé al más pequeño y le puse su flamante pijama de Spiderman. "¿Y el mío?" Preguntó el mayor. "¿Me estás vacilando?" contesté yo al borde de una ataque de nervios. Lloró, juró y perjuró que quería un pijama de Spiderman como el de Iván. me rogó mil veces que cambiara el disfraz nuevo por el pijama del superhéroe arácnido. Y una que es blanda volvió a la tienda, ignoró la sonrisita de la dependienta y el comentario "A ver si ahora se decide el chiquitín, por fin" y le tuve preparado su pijamita la noche siguiente. Se lo puso feliz y con sus ojitos de bambi me hizo otra "inocente" pregunta "¿Y el de Ironman?". "¡¡Qué!!" grité con ansias asesinas "No pienso volver a cambiar éste". "Los dos mami, por favooooor. Yo quiero los dos" ¡Será listo el crío!

10 comentarios:

  1. Jajajajaja. Qué santa paciencia tienes... No sé si yo sería capaz. Un besote!!!

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  2. ¿Estás segura de que más que paciencia no es estupidez por mi parte? Yo me siento un poco tonta cada vez que Daniel me hace el lío :S

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  3. Si es que eres un amor de madre, consuegra!!!que paciencia tienes hija mia!!aunque con esa cara de angel que tienes no puede ser de otra forma......los niños son demasiado listos, nos comen el "coco" muy requetebien, y si eres blandita como yo, bienvenida al club!!!! si encima te sale una niña rebelde, caprichosa, con una rabieta cada 5 minutos, como la mia, estás perdida, porque te vuelve loca!!!!!uf yo estoy lidiando a cada instante y mentalmente estoy agotadita, Dácil de verdad, no puedo más....no se si son cosas de la edad, o que yo he parido a la niña de "polstergeits" pero a este paso yo no llego "cuerda" a los 40, espero que sea transitorio!!!si tienes algún consejo sobre como lidiar con estos problemas, porfi, pásamelo, porque sino tendré que hacer terapia....Un besote muy fuerte para los 4 guapisima.

    Juliette

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    1. Daniel pasó por eso hace poco. Lo que hacía es que le dejaba rabiando mientras yo hacía mis cosas. De vez en cuando pasaba por su lado, le acariciaba la cabeza y le decía que le quería. Seguía con mis cosas con todo el dolor de mi corazón. Y dejados pasar diez o quince minutos (que el chiquillo ya estaba agotado de se demostración de fuerza, le abrazaba, le mecía y le repetía por qué no podía ser con voz cariñosa. Lo pasó fatal durante esa época, pero me funcionó y ahora ya no tiene tantas rabietas. El problema es que cada niño es diferente y lo que me funcionó a mí puede que n te funcione a ti, aunque espero que sí. De verdad que hay días en los que los ahogarías. Ánimo. Esto de la maternidad es muy muuuuy difícil. Muchos besos y todo mi cariño.

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  4. Jajajajaja! Estoy con Álter, eso es paciencia y lo demás son tonterías!!! :D
    Muas!

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    1. Me temo que sabe muy bien cómo manipularme jajaja

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  5. Jajaja como te ñlevan al límite, hsy que ver con 4 añitos. La bichito se pone como una energúmena cuando ve a la enfermra solamente, creo que ya asocia como solo vamos a vacunarnos jajajaja

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    1. No me extraña. Pobrecita. Iván también huele las agujas :S

      El mayor todavía me pregunta cuando le voy a a ir a comprar el pijama de Iron Man jajaja

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  6. Me quedo con la frase: "¿Los valientes también lloran ¿verdad, mami?" No me extraña que no te puedas resistirte a su carita y acabes cambiando 3 veces el pijama. Confieso que me pasa lo mismo...

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    1. A que siiiii!!! Es que esos ojitos de bambi llegan muy profundo

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