lunes, 29 de mayo de 2017

Finde Científico en el Museo de Ciencia y Tecnología de Alcobendas

Todos los años se celebra el Finde Científico en el FECYT de Alcobendas, una cita imprescindible para amantes de la ciencia de todas las edades. Aquí encontramos experimentos, demostraciones y talleres sobre muchísimas áreas: astronomía, física, química, biología... Una pasada.

Organizaciones, institutos y colegios participan en este evento con mucho que ofrecer. Me encanta ver a jóvenes y niños explicando sus proyectos a otros niños y jóvenes que se acercan a sus stands guiados por la curiosidad y el interés.

Nosotros empezamos por el stand de Stars4all, proyecto europeo para sensibilizar del daño que hace la contaminación lumínica en el bienestar humano, la biodiversidad, la visibilidad de las estrellas, la seguridad y el desperdicio de energía. Allí, los peques colocaron correctamente cada imán de ciudad iluminada sobre la imagen correcta de un panel y ganaron un mochilita que luego les sirvió para meter todo lo que iban recopilando. Lo que más les gustó fue una maqueta curradísima en la que accionabas palancas para encender y apagar luces.

De allí pasamos a otro que versaba sobre la prehistoria y en el que hicieron pinturas rupestres en tejas y piedras, además de un collar de conchas muy chulo. Se pusieron finos. Luego manchaban todo lo que tocaban. Nos costó bastante adecentarlos de nuevo, pero que les quiten lo bailao.

También se interesaron por una persona que estaba sacando punta a la piedra silex para explicar cómo se hacían herramientas y armas en aquella época. Nos regalaron unas piedras chulísimas. Aún así, los peques se empeñaron en recoger lascas cortantes del suelo que acabé guardando yo para evitar accidentes.

De allí nos fuimos a otro sitio a que nos explicaran qué es y cómo funciona el ADN. Un pelín complicado para los peques, pero el chico le ponía tanto entusiasmo a su exposición que los tenía enganchados.

Luego fuimos a otro en el que hicieron huellas de animales para llevarse a casa y unos experimentos muy chulos. El que más les gustó fue el de pasta de para elefantes. Se supone que si mezclas agua oxigenada, levadura y fairy logramos una masa pastosa y caliente que emocionó a mis chiquillos. Tanto, que Daniel me exigió que pidiera la receta a los jóvenes científicos para repetirla en casa.

Experimentos para medir el PH de los líquidos en el tiras cambiaban de color (nos regalaron unas tiritas para poder hacerlo en casa, que majos),  experimentos con monedas y agua para demostrar que el reflejo de la luz en un medio acuoso cambia la percepción del ojo, con aire y pelotas de poliespan que se mantiene en el aire casi milagrosamente, arena mágica que nunca se moja, pintura que brilla, cristales multicolores, electricidad, mecánica... Todo era tan interesante...

Los niños estaban absorbidos por todo lo que les mostraban. Se tiraban un montonazo de tiempo en cada stand con los ojos muy abiertos. Daba gusto verles tan interesados y haciendo mil preguntas. Les encanta participar y aquí les dan mucha bolilla.

En esta octava edición se ha notado mucha influencia de las posibilidades infinitas de los smartphones y la moda de master chef. Muchos de los stand relacionaban la ciencia con la cocina. Un gran acierto porque llamaban la atención de los chiquillos enseguida. A mí me encantó el que tenía como protagonistas a los huevos y te hacían un montón de experimentos relacionados con este alimento.

¡Hasta hicimos una cata de aceites! Eso me encantó a mí. Teníamos que oler los aceites y adivinar cual tenía olor a hierba, a manzana, cual era el de supermercado... Al final nos dieron a probar miel de aceite y sal de aceite. Estaban buenísimos. Habrá que buscarlos.

Los peques se volvieron a casa con su nombre pintado con pintura brillante, un cerebro de imán de nevera que hicieron ellos mismos, un huevo que pintaron, unas huellas de animales, un calendario que daban en la recepción del museo (que por cierto es de entrada gratuita y vale mucho la pena), una pirámide de gominolas (que se comieron), pasta blandiblu casera que les regalaron por insistentes, el collar de conchas, una bolsita con piedras catalogadas... Y no se llevaron la piedra y la teja prehistóricas porque las dejamos secando y cuando volvimos a por ellas ya se habían ido los de la prehistoria y en el puesto se habían asentado otros científicos, también muy interesantes.

En esta ocasión hablaban de huesos e invitaron a los niños a hacer su propio esqueleto en cuento montaran todo, pero entre el calor agobiante y que llevábamos desde las once a las cuatro casi sin parar, el padre y yo decidimos que ya era hora de volver y así se lo hicimos saber a nuestros desolados churumbeles que, si fuera por ellos se hubieran quedado allí hasta la noche. Incluso hubieran acampado para seguir al día siguiente.

Pero papá nos dijo que nos invitaba a un helado y eso fue la palabra clave para que se volvieran a contentar.
























3 comentarios:

  1. nosotros también estuvimos el sábado, pero esta vez no coincidimos. Es impresionante la de cosas que hacen estos estudiantes, es más, en alguno de los stands preguntamos la edad a los niños y nos dijeron que eran de 4º de primaria ¡ como mi hija ! y ahí estaban, intentando explicarte tal o cual fenómeno :)

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    1. Jo que pena no haber coincidido esta vez. Tampoco era tan grande el sitio, pero es verdad que había bastante gente...
      Sí que esperaba verte, pero al final pensé que te pasarías el domingo que bajaban algo las temperaturas

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    2. Es verdad que a mí me sorprendió ver niños tan pequeños. Y a la vez me alegró mucho. Daniel dice que el próximo año quiere estar él en una caseta jajajaja

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