martes, 26 de septiembre de 2017

Cumpleaños en fiestas de Covarrubias

Empieza el cumple gitano de Daniel. Y digo lo de gitano porque es interminable. Que si con la familia un día porque les viene bien a todos, que si el día de su nacimiento porque ¡es el día en que nació! Evidentemente, que si el día que nos venga bien con sus amiguitos... Aunque ese lo comparte con su hermano porque no doy a más. Y es que tras el de Daniel viene el de Iván ¡con sólo quince días de diferencia! Ese empezará con el de los amigos, seguirá con el día en que nació y las fiestas del barrio y culminará con el de la familia. En resumen ¡un agotamiento! Pero ellos felices y pidiendo más máaaaas máaaaaas.

El caso es que el sábado pusimos rumbo a Covarrubias para hacer la comida de cumpleaños familiar. Nuestro primogénito se pidió el tronco de chocolate más grande de toda la pastelería para celebrar tan insigne acontecimientos... para que luego asegurara muy serio que no le había gustado (Ainsss). Menos mal que la abuela le había preparado su comida preferida ¡macarrones con tomate! Eso le quita las penas a cualquiera (que sea niño).

Luego llegó el momento de recibir regalos (lo que más les gusta a estos míseros materialistas. No acabamos de educarles). Y después no sé más porque una menda se fue a echar una siestita reparadora, que le vino de lujo.

Me levanté para ver pasar a las carrozas de la fiesta de San Cosme y San Damián. Los peques la viven entusiasmado. Y no es para menos porque los que desfilan se lo curran con escenificaciones, chistes, bailes, charangas... Todo un fiestón que acaba en la plaza del pueblo, dónde se anuncia a la peña ganadora.

No nos quedamos a escuchar a quien les daban el premio porque los peques tenían otros intereses... Más concretamente un castillo hinchable y una atracción de ferias llenas de toboganes, pelotas, zonas acolchadas... ¡Ah! y los petardos que unos chicos estaban tirando para horror mío (me dan miedito).

Se lo estaban pasando tan bien que nos tocó comernos una perreta cuando quisimos llevarles a casa a cenar con las abuelas, porque nosotros nos fuimos con unos amigos a relajarnos un poco. Mira que lo hacemos muy poco, pero nos los recriminaron hasta hacernos enfadar DE VERDAD. Y eso que les dejamos más que mimados en las manos de las abuelas y con cena cine en marcha. Son unos déspotas y no se cortan un pelo.

La verdad sea dicha, no duré mucho porque estaba que me caía, pero me lo pasé muy bien. Fue un respiro después de pegarme toda la tarde vigilando niños.

Al día siguiente, se celebraba el día del niño y los peques se lo pasaron mejor todavía. La que se montó en una de las plazas del pueblo, pero si eso, mejor lo cuento en otro post, que sino este me va a quedar extralargo.

10 comentarios:

  1. Cuanto me suena lo que cuentas, les tenemos acostumbrados a que todo el rato estamos por y para ellos, que no entienden que nosotros también necesitemos nuestros momentos de pareja, de tranquilidad, de sosiego...

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    1. Exacto!!! Son unos tiranos. Yo yo yo y sólo yo. Buuuuf. Últimamente ese tema me tiene muy quemada

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  2. Muchas Felicidades!!!!!!!!!!!!! Zorionak!!!!!!!!! justo ayer me acordé d los cumples d tus peqes, sabía q a finales de Sep Daniel, y el 10 oct creo no?? el de Ivan?? el mío el 11 jajaja

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    1. Muchas gracias!!! Qué memoria! Aunque el de Iván de es muy fácil jajaja. Que casualidad!!!

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  3. Mi Pequeño Demonio también me tiene supeditada a sus ataques rabietiles. Iba a decir que tenemos el cielo ganao pero lo que nos hemos ganado es un finde en un spa molón!

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  4. Que lindo. Felicidades para tu peque.. y energias extras para vos! :-)

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    1. Muchas graciaaaas!!! Sobre todo por las energías extra. Sí que las necesito :D

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  5. Jo, lo que me hubiese gustado a mí tener cumpleaños de tantos días... ¡Muchas felicidades a ambos! Besotes!!!

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    1. Uy, pues a mí no. Se pierde un poco lo del día especial. Si ya estamos hablando de semanas especiales ya no es lo mismo...
      De todas formas, a mí no me gustaban las grandes fiestas.

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