Vi un post en el blog de La Jirafa que me encantó. Se trataba de hacer un laberinto con bolsas de congelados, canicas, agua y gel. Me faltaban las canicas así que me fui a comprarlas a un Todo a cién. A la vuelta los peques me pillaron por banda y me pillaron las canicas. "¿Y esto para qué es? ¿Para qué es, mami?" me preguntaba el mayor. "Yo lo quiero, yo lo quieroooooo" chillaba el pequeño.
Al final cogí la cinta de embalar dos tapas de cajas de cartón y les tuve que improvisar sendos laberintos. Ni gel, ni bolsas, ni agua ni nada de nada.
Las bolas se pegaban a las paredes de celo, pero eso le sumaba interés y emoción. A veces se saltaban las "paredes" y se morían de la risa. Entonces Daniel se empeñó en que le dibujara trolls en sitios estratégicos para hacerlos más difícil. Como no, el pequeños de la familia se sumó entusiasmado a añadir trolls a su laberinto, aunque en su caso los puso por todos lados y era imposible no toparse con alguno.
Al final se lo pasaron bien, que era el objetivo.
jueves, 6 de agosto de 2015
miércoles, 5 de agosto de 2015
Donación de sangre con animación infantil
Volvía yo cargada de juguetes, toallas y churumbeles de la plaza de los chorros, donde mis hijos habían pasado un rato muy divertido, cuando me abordó una chica muy pizpireta disfrazada de payaso: "¿Quiere donar sangre? Necesitamos toda la colaboración posible", le aseguré que por mí encantada, de hecho mi hermano inauguró la tradición familiar de hacernos donantes de órganos en nuestro 18 cumpleaños e ir a donar sangre por primera vez en tan insigne día, pero tenía dos alborotadores problemillas rondándo mis faldas. "¿Y para que estoy yo?" me soltó con una gran sonrisa. Pues dicho y hecho, dejé a las fierecillas con la animadora y me subía al autobús de la Cruz Roja. Pero no iba a ser tan fácil. Me había olvidado el carnet en casa, así que: muchas gracias, es usted un ángel, pero no puede donar nada de nada. Me bajé un poco decepcionada porque hacía muchísimo que no colaboraba con tan noble causa y para una vez que me lo servían en bandeja...
Ante mis ojos surgió otro problema, la chica payaso era muy buena en su trabajo y los niños no tenían la más mínima intención de irse de su lado. "Bueno", pensé, "Sólo tengo que ir unos 800 metros hasta casa por mi carnet y volver. No es tanto". Se lo propuse a los críos, pero la animadora se ofreció a cuidarlos hasta que volviera. "Mujer, así irás más rápido" me aseguró con una gran sonrisa. Bastante insegura accedí y le apunté mi móvil al más pequeño en el brazo con una de las pinturas de cara de la chica por si surgía algún problema. No había avanzado mucho cuando me entraron los agobios: "¿Y si se le escapa algún chiquillo? ¿Y si Iván se coge una de sus perretas antológicas? ¿Y si la monitora, el camión de donación, las enfermeras, y todos los donantes que vi eran actores malvados que sólo buscaban raptar a mis hijos?... Corrí como si no hubiera un mañana bajo un sol abrasador y volví en tiempo récord al autobús. Ahí seguían los tres más entretenidos y felices que cuando me fui.
Subí de nuevo al autobús disimulando mi intranquilidad ante la monitora. "Noooooo. Si yo confío totalmente en usted. Mire que niños más felices con sus espadas globo y sus tatutajes de tiburones y pulpos asesinos..." Nada más verme la médico me felicitó por haber vuelto y me obligó a beber una botella de agua casi sin respirar para que no me diera un golpe de calor allí mismo. Me hizo las pruebas y preguntas de rigor y me tumbó en una camilla para que la enfermera me pinchara. Mi mano se abría y cerraba la velocidad del rayo y así de rápido se llenó la bolsa. "Quédese tumbada" me recomendó la enfermera. Y me trajo la bebida que había elegido: un zumo de melocotón. Aspiré su contenido y di un salto de la camilla dispuesta a salvar a la chica payaso de Atila y Godzilla. "No, noooo", me riñó la enfermera, "Vuélvase a tumbar y tómese otro zumo. No se preocupe que sus niños aún no se han comido a nuestra animadora". Pues sí que me dejaba tranquila. por lo visto, ahora les habían dado zumitos y patatas fritas para que engulleran tan a gusto. Se lo estaban pasando bomba, pero a mí se me hacía tarde, porque por esas fechas aún tenía que ir al curso por las tardes, eran casi las dos y todavía ni había hecho la comida. Muy estresada, di las gracias por todo y salí zumbando. Casi en la puerta me entregaron una bolsa que pensé que contendría un sandwich o algo por el estilo, pero al llegar a casa vi que estaba llena de regalos chulos: Crema de protección solar factor 30, una bolsita de plástico para llevar el móvil en piscinas y playas y poder usarlo a través del plástico, muchos caramelos y una libretita muy mona. Aluciné.
Los niños iban encantados con sus globos y todo lo que habían jugado. "Mami, ¿No podrías donar otra vez? Porfiiiiiii" me pidió el mayor con ojitos de bambi. "Pues no cariño, hasta dentro de tres meses va a ser imposible. Y sólo si el autobús viene con animadora incorporada"
Ante mis ojos surgió otro problema, la chica payaso era muy buena en su trabajo y los niños no tenían la más mínima intención de irse de su lado. "Bueno", pensé, "Sólo tengo que ir unos 800 metros hasta casa por mi carnet y volver. No es tanto". Se lo propuse a los críos, pero la animadora se ofreció a cuidarlos hasta que volviera. "Mujer, así irás más rápido" me aseguró con una gran sonrisa. Bastante insegura accedí y le apunté mi móvil al más pequeño en el brazo con una de las pinturas de cara de la chica por si surgía algún problema. No había avanzado mucho cuando me entraron los agobios: "¿Y si se le escapa algún chiquillo? ¿Y si Iván se coge una de sus perretas antológicas? ¿Y si la monitora, el camión de donación, las enfermeras, y todos los donantes que vi eran actores malvados que sólo buscaban raptar a mis hijos?... Corrí como si no hubiera un mañana bajo un sol abrasador y volví en tiempo récord al autobús. Ahí seguían los tres más entretenidos y felices que cuando me fui.
Subí de nuevo al autobús disimulando mi intranquilidad ante la monitora. "Noooooo. Si yo confío totalmente en usted. Mire que niños más felices con sus espadas globo y sus tatutajes de tiburones y pulpos asesinos..." Nada más verme la médico me felicitó por haber vuelto y me obligó a beber una botella de agua casi sin respirar para que no me diera un golpe de calor allí mismo. Me hizo las pruebas y preguntas de rigor y me tumbó en una camilla para que la enfermera me pinchara. Mi mano se abría y cerraba la velocidad del rayo y así de rápido se llenó la bolsa. "Quédese tumbada" me recomendó la enfermera. Y me trajo la bebida que había elegido: un zumo de melocotón. Aspiré su contenido y di un salto de la camilla dispuesta a salvar a la chica payaso de Atila y Godzilla. "No, noooo", me riñó la enfermera, "Vuélvase a tumbar y tómese otro zumo. No se preocupe que sus niños aún no se han comido a nuestra animadora". Pues sí que me dejaba tranquila. por lo visto, ahora les habían dado zumitos y patatas fritas para que engulleran tan a gusto. Se lo estaban pasando bomba, pero a mí se me hacía tarde, porque por esas fechas aún tenía que ir al curso por las tardes, eran casi las dos y todavía ni había hecho la comida. Muy estresada, di las gracias por todo y salí zumbando. Casi en la puerta me entregaron una bolsa que pensé que contendría un sandwich o algo por el estilo, pero al llegar a casa vi que estaba llena de regalos chulos: Crema de protección solar factor 30, una bolsita de plástico para llevar el móvil en piscinas y playas y poder usarlo a través del plástico, muchos caramelos y una libretita muy mona. Aluciné.
Los niños iban encantados con sus globos y todo lo que habían jugado. "Mami, ¿No podrías donar otra vez? Porfiiiiiii" me pidió el mayor con ojitos de bambi. "Pues no cariño, hasta dentro de tres meses va a ser imposible. Y sólo si el autobús viene con animadora incorporada"
martes, 4 de agosto de 2015
Cocinando con Arla: Ensalada de Espinacas, champiñones, beicon y queso Apetina
¿Que comida apetece más en verano? Una deliciosa ensalada. Fresquita, ligera y con un aliño bien rico. Pues eso hicimos mi hijo mayor y yo usando el queso Apetina que nos enviaron desde la Bloggerzone de Naturarla.
Necesitamos:
- Espinacas frescas
- Champiñones crudos
- Beicon en trocitos
- Queso Apetina
- Mostaza
- Aceite de oliva
- Vinagre
- Sal
Freímos los trozos beicon y los reservamos. Bueno, los frío yo, porque a mi niño no le dejo acercarse a una cocina encendida ni aunque me lo suplique de rodillas. Todavía lo veo muy pequeño para algo tan peligroso (probablemente seguiré viéndole pequeño aunque ya tenga barba jajaja). Cogemos un cuenco y echamos las espinacas, los champiñones y el queso. A Daniel le fascinó el miniescurridor que lleva incorporado el bote de queso. "Cuando se acabe me lo das ¿Eh, mami?", me insistía cada dos por tres. Lo querrá para jugar en la bañera, supongo.
Acto seguido, añadimos lo que nuestro hijo haya dejado del beicon después de varias incursiones para coger fuerza (según él).
En un vaso vertemos un chorro generoso de aceite, un poco de sal, un poco de vinagre y un poco de mostaza al gusto. Mezclamos bien. Lo ideal es usar un bote vacío que tenga tapa para hacer esto, pero no tenía ninguno en ese momento. El peque se lo pasó genial mezclando el aliño.
Se echa por encima de la ensalada, se mezcla todo bien y ya podemos degustarla.
Por lo menos el padre y yo, porque mis chicos todo lo que tenga nombre de ensalada ya no lo prueban. Con lo buenísima que está ésta. Estoy segurísima que si le dieran una oportunidad estarían tan enganchados como los adultos de la casa.
Necesitamos:
- Espinacas frescas
- Champiñones crudos
- Beicon en trocitos
- Queso Apetina
- Mostaza
- Aceite de oliva
- Vinagre
- Sal
Freímos los trozos beicon y los reservamos. Bueno, los frío yo, porque a mi niño no le dejo acercarse a una cocina encendida ni aunque me lo suplique de rodillas. Todavía lo veo muy pequeño para algo tan peligroso (probablemente seguiré viéndole pequeño aunque ya tenga barba jajaja). Cogemos un cuenco y echamos las espinacas, los champiñones y el queso. A Daniel le fascinó el miniescurridor que lleva incorporado el bote de queso. "Cuando se acabe me lo das ¿Eh, mami?", me insistía cada dos por tres. Lo querrá para jugar en la bañera, supongo.
Acto seguido, añadimos lo que nuestro hijo haya dejado del beicon después de varias incursiones para coger fuerza (según él).
En un vaso vertemos un chorro generoso de aceite, un poco de sal, un poco de vinagre y un poco de mostaza al gusto. Mezclamos bien. Lo ideal es usar un bote vacío que tenga tapa para hacer esto, pero no tenía ninguno en ese momento. El peque se lo pasó genial mezclando el aliño.
Se echa por encima de la ensalada, se mezcla todo bien y ya podemos degustarla.
Por lo menos el padre y yo, porque mis chicos todo lo que tenga nombre de ensalada ya no lo prueban. Con lo buenísima que está ésta. Estoy segurísima que si le dieran una oportunidad estarían tan enganchados como los adultos de la casa.
lunes, 3 de agosto de 2015
El juego de las pajitas y el arroz
El hijo pequeño de Arahí Seoane, Pensamiento Divergente, es un saco sin fondo de ideas brillantes. Una de las últimas que compartió su madre en el blog me pareció simplemente genial y muy entretenida.
Consiste en pegar gomets de colores en pajitas (nosotros pegamos tres verdes, tres naranjas, tres azules y tres plateadas que eran los comodines), luego se tunea un dado con esos mismos colores (dos caras naranjas, dos verdes y dos azules para que hubieran las mismas probabilidades), se llena un recipiente de arroz y... ¡empieza el juego!
Hundimos las pajitas en el arroz de forma aleatoria, luego tiramos el dado y tenemos que sacar una pajita del color que indica el dado. La memoria y la atención tienen un papel protagonista en todo el proceso. A mis hijos les encantó y disfrutaron mucho pensando cual sería la siguiente pajita que sacarían para no errar en el color. Incluso tuvimos la suerte o desdicha que quedamos los tres en tablas. Me pareció muy curioso. Así que los dos se sintieron ganadores y eufóricos. "Otra partida, mami. Otra partida" Me pidieron a gritos. Y les di el gusto, pero ¡aaaay, amigo! Esta vez la suerte n fue tan equitativa y empezaron las trampas por parte de los dos peques. La cosa terminó como el rosario de la aurora. Sobre todo porque mi enfado final fue descomunal. Agarré todo y ya me lo iba a llevar a la cocina cuando los dos se agarraron a mí como posesos para que no lo hiciera.
Entonces recordé la segunda parte del juego del hijo de Arahí y fuimos a buscar a unos muñecos pequeñitos y coleccionables que adoran mis chiquillos, los zomblings. Los enterramos, fui a por pinzas de cocinar y empezó otro juego. Les di una pinza a cada uno, pero las finas no valían así que les pedí que se turnaran. Al principio la cosa fue bien y fueron sacando los bichos de goma por turnos, pero entonces Iván sacó uno que quería Daniel y se volvió a montar un pollo tremendo. Y ahí sí que se me acabó la paciencia. Recogía todo entre súplicas y ruegos infantiles.
"¡Pero bueno!", les espeté de repente, "¿A que viene tanto drama? Ya jugaremos otro día" y milagrosamente se conformaron. Supongo que pensaron que no tardaríamos en montarlo de nuevo...
Consiste en pegar gomets de colores en pajitas (nosotros pegamos tres verdes, tres naranjas, tres azules y tres plateadas que eran los comodines), luego se tunea un dado con esos mismos colores (dos caras naranjas, dos verdes y dos azules para que hubieran las mismas probabilidades), se llena un recipiente de arroz y... ¡empieza el juego!
Hundimos las pajitas en el arroz de forma aleatoria, luego tiramos el dado y tenemos que sacar una pajita del color que indica el dado. La memoria y la atención tienen un papel protagonista en todo el proceso. A mis hijos les encantó y disfrutaron mucho pensando cual sería la siguiente pajita que sacarían para no errar en el color. Incluso tuvimos la suerte o desdicha que quedamos los tres en tablas. Me pareció muy curioso. Así que los dos se sintieron ganadores y eufóricos. "Otra partida, mami. Otra partida" Me pidieron a gritos. Y les di el gusto, pero ¡aaaay, amigo! Esta vez la suerte n fue tan equitativa y empezaron las trampas por parte de los dos peques. La cosa terminó como el rosario de la aurora. Sobre todo porque mi enfado final fue descomunal. Agarré todo y ya me lo iba a llevar a la cocina cuando los dos se agarraron a mí como posesos para que no lo hiciera.
Entonces recordé la segunda parte del juego del hijo de Arahí y fuimos a buscar a unos muñecos pequeñitos y coleccionables que adoran mis chiquillos, los zomblings. Los enterramos, fui a por pinzas de cocinar y empezó otro juego. Les di una pinza a cada uno, pero las finas no valían así que les pedí que se turnaran. Al principio la cosa fue bien y fueron sacando los bichos de goma por turnos, pero entonces Iván sacó uno que quería Daniel y se volvió a montar un pollo tremendo. Y ahí sí que se me acabó la paciencia. Recogía todo entre súplicas y ruegos infantiles.
"¡Pero bueno!", les espeté de repente, "¿A que viene tanto drama? Ya jugaremos otro día" y milagrosamente se conformaron. Supongo que pensaron que no tardaríamos en montarlo de nuevo...
Los deberes del verano
Daniel es un culo inquieto, y su hermano otro. No son capaces de permaneces sentados mucho tiempo y eso en Infantil es incluso bueno, pero en primaria... Las cosas van a ser muy diferentes. Empieza la época de la concentración, de lo deberes, de sentarse en la silla y terminar la tarea... Así que he pensado un método para ir enseñándole a tener hábito de estudio: ¡Deberes divertidos!
No es nada difícil encontrar actividades educativas por internet. ¡Al contrario! Lo difícil es elegir entre unas y otras. Para mayor motivación le he hecho una carnet de notas que vamos llenando de caritas sonrientes: Si son verde es que ha hecho un trabajo excelente, si son azules que que el trabajo ha sido bueno, si son amarillas pichí pichá y si son rojas ¡hay que esforzarse más! La gran mayoría son verdes porque ha acogido la idea de las tareas veraniegas con entusiasmo. Pide más y más para acumular caritas en su carnet de notas y se inventa tareas como ayudar en verano o dibujos creativos para acumular todavía más.
Las pegatinas en cuestión están bastante a mano, así que, muchas veces, él mismo se impone una tarea, como ayudar a mamá a poner la mesa, y aparece misteriosamente una carita nueva en su carnet. Le hace tanta ilusión que cualquiera le dice algo. Espero que te dure el entusiasmo.
Como contrapartida, él me da clases de Judo y se le ve muy ilusionado con eso de ser el profesor. Me está enseñando a saludar y a caer. Se ve que eso de caer le encanta. Una pena que no quiera volver a su clase de extraescolares...
No es nada difícil encontrar actividades educativas por internet. ¡Al contrario! Lo difícil es elegir entre unas y otras. Para mayor motivación le he hecho una carnet de notas que vamos llenando de caritas sonrientes: Si son verde es que ha hecho un trabajo excelente, si son azules que que el trabajo ha sido bueno, si son amarillas pichí pichá y si son rojas ¡hay que esforzarse más! La gran mayoría son verdes porque ha acogido la idea de las tareas veraniegas con entusiasmo. Pide más y más para acumular caritas en su carnet de notas y se inventa tareas como ayudar en verano o dibujos creativos para acumular todavía más.
Las pegatinas en cuestión están bastante a mano, así que, muchas veces, él mismo se impone una tarea, como ayudar a mamá a poner la mesa, y aparece misteriosamente una carita nueva en su carnet. Le hace tanta ilusión que cualquiera le dice algo. Espero que te dure el entusiasmo.
Como contrapartida, él me da clases de Judo y se le ve muy ilusionado con eso de ser el profesor. Me está enseñando a saludar y a caer. Se ve que eso de caer le encanta. Una pena que no quiera volver a su clase de extraescolares...
domingo, 2 de agosto de 2015
Premio "Blogueras con buen rollo"
Si queréis buenos consejos y sabias recomendaciones pasaros por el blog de Natalia Que vida más fácil. De forma sencilla y muy cercana nos explica sus experiencias con todo tipo de productos y servicios: salud, viajes, belleza, alimentación... ¡Tiene tanto que decirnos!
Y a mí me ha dicho que soy una bloguera con buen rollo gracias a este premio tan chulo. Qué ilusión me hizo leerme en su lista de nominados. ¡Muchas gracias Natalia!
Y muchas disculpas también por tardar tanto en escribir este post. Es que, en realidad, lo que soy es una bloguera desastre y muuuy despistada jajaja
Ahora a la tarea porque este premio pone deberes:
¿Porqué decidiste crear un blog? ¿De qué trata tu blog?
Para que mi madre no se perdiera ni una de las aventuras y desventuras de sus amadísimos nietos. ¿De qué trata? Pues de los fieras de los nietos jajaja
¿Te costó decidir el nombre del blog?
Y a mí me ha dicho que soy una bloguera con buen rollo gracias a este premio tan chulo. Qué ilusión me hizo leerme en su lista de nominados. ¡Muchas gracias Natalia!
Y muchas disculpas también por tardar tanto en escribir este post. Es que, en realidad, lo que soy es una bloguera desastre y muuuy despistada jajaja
Ahora a la tarea porque este premio pone deberes:
¿Porqué decidiste crear un blog? ¿De qué trata tu blog?
Para que mi madre no se perdiera ni una de las aventuras y desventuras de sus amadísimos nietos. ¿De qué trata? Pues de los fieras de los nietos jajaja
¿Te costó decidir el nombre del blog?
En realidad no. Lo empecé en un momento de mucha inseguridad y angustia ante un bebé que no podía vivir si no era agarrado a mi teta. ¡Y yo no tenía ni idea de bebés! Me pilló todo de sorpresa y me sentí realmente desesperada.
¿Cada cuánto publicas un post?
Casi diariamente. Raro es el día que falto a la cita.
Recomiéndame un libro para leer y reseñar.
Como he dicho otras veces, "Los botones del soltero" de Edward Burke me ha fascinado por si sencillez y originalidad. Una lástima que no lo hayan reeditado.
¿Compartes tus publicaciones en otras redes sociales para darte a conocer? ¿En cuáles?
En Facebook y twitter
Casi diariamente. Raro es el día que falto a la cita.
Recomiéndame un libro para leer y reseñar.
Como he dicho otras veces, "Los botones del soltero" de Edward Burke me ha fascinado por si sencillez y originalidad. Una lástima que no lo hayan reeditado.
¿Compartes tus publicaciones en otras redes sociales para darte a conocer? ¿En cuáles?
En Facebook y twitter
Si eres escritora, ¿en qué te inspiras al crear tus historias?; si eres bloguera, ¿cómo decides el tema del día?
Mis hijos dan mucho material para post. Con decir que hay muchos que se me quedan en el tintero por falta de tiempo... Son incombustibles.
Mis hijos dan mucho material para post. Con decir que hay muchos que se me quedan en el tintero por falta de tiempo... Son incombustibles.
¿Tienes diferentes secciones en tu blog, cuál es tu favorita?
No tengo secciones
No tengo secciones
¿Qué nos recomiendas de tu blog?
Lo que a cada uno le guste jejeje
Cuando reseñas un libro, ¿qué criterios usas?
Me baso en lo que me transmite: sentimientos e información útil
Si escribes, ¿cuáles de todos tus personajes son tus favoritos?
Si no eres escritora ¿Qué personajes es tu favorito ya sea en libros, series o película?
Muchísimos. por ejemplo Átticus Finch, de Matar a un ruiseñor, y el entrañable Tevye, de El violinista en el tejado.
Solo si eres escritora: ¿Qué libro de los que has escrito es el que más aprecias y por qué?
He escrito cuentos. Si eso vale, mis preferidos son los de Pablo el bombero y su camión Nino
*Recomiéndame una canción, inserta un video de Youtube
Pues la que primero me ha venido a la mente: Chiquilla de Seguridad Social. Me trae tantos recuerdos de juventud...
Lo que a cada uno le guste jejeje
Cuando reseñas un libro, ¿qué criterios usas?
Me baso en lo que me transmite: sentimientos e información útil
Si escribes, ¿cuáles de todos tus personajes son tus favoritos?
Si no eres escritora ¿Qué personajes es tu favorito ya sea en libros, series o película?
Muchísimos. por ejemplo Átticus Finch, de Matar a un ruiseñor, y el entrañable Tevye, de El violinista en el tejado.
Solo si eres escritora: ¿Qué libro de los que has escrito es el que más aprecias y por qué?
He escrito cuentos. Si eso vale, mis preferidos son los de Pablo el bombero y su camión Nino
*Recomiéndame una canción, inserta un video de Youtube
Pues la que primero me ha venido a la mente: Chiquilla de Seguridad Social. Me trae tantos recuerdos de juventud...
https://youtu.be/PNkTR_KoNQI
Ahora toca nominar a diez blogs con buen rollo:
Una bruja y sus dos sapitos
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Una bruja y sus dos sapitos
sábado, 1 de agosto de 2015
Erizos de plastilina
¿Erizos con plastilina y palillos? La actividad de La princesa guisante me pareció que ni pintada para mis fierecillas. Con esos materiales tan sencillos y poco más se hacen unos erizos estupendos.
Les saqué la caja de la plastilina con todos los útiles y herramientas, los palillos del cajón de la cocina y abrí el cajón de las manualidades para coger los ojitos. Justo en ese momento los chiquillos se fijaron en los cascabeles de colores y se empeñaron en usarlo como los ojos de los bichillos. No vi ninguna razón para negarles el capricho así que los puse encima de la mesa con el resto de los materiales.
Les expliqué que tenían que hacer una bola, aplastarla un poquito por la base y clavar los palillos y los cascabeles al gusto de cada uno. ¡Quedaron preciosos!
Iván sólo hizo uno y después se dedicó a jugar con la plastilina y las herramientas, pero Daniel se hizo toda la tribu de erizos y luego se puso a jugar inventando historias con sus personajes. Hasta hizo uno calvo. Me encanta la imaginación que le echa a todo.
Les saqué la caja de la plastilina con todos los útiles y herramientas, los palillos del cajón de la cocina y abrí el cajón de las manualidades para coger los ojitos. Justo en ese momento los chiquillos se fijaron en los cascabeles de colores y se empeñaron en usarlo como los ojos de los bichillos. No vi ninguna razón para negarles el capricho así que los puse encima de la mesa con el resto de los materiales.
Les expliqué que tenían que hacer una bola, aplastarla un poquito por la base y clavar los palillos y los cascabeles al gusto de cada uno. ¡Quedaron preciosos!
Iván sólo hizo uno y después se dedicó a jugar con la plastilina y las herramientas, pero Daniel se hizo toda la tribu de erizos y luego se puso a jugar inventando historias con sus personajes. Hasta hizo uno calvo. Me encanta la imaginación que le echa a todo.
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