martes, 13 de septiembre de 2016

Ludo Ergo Sum 2016: unas jornadas llenas de diversión y sorpresas

Este fin de semana nos hemos dado el salto a Alcorcón para disfrutar de las Jornadas Ludo Ergo Sum. Ya es el tercer año que las visitamos y en esta ocasión han cambiado de ubicación a un polideportivo más grande. Y menos mal. Porque hubo una gran éxito de participación, de lo cual me alegro mucho, porque son unas jornadas solidarias y cuanto más asistentes más se recauda. Julia, de Bebé a Mordor, explica muy bien los inicios y objetivos de las LES en este post. Me encanto coincidir con ella y su familia allí.

El sábado hicimos una primera toma de contacto por la mañana y estuvimos un rato con María José, mariajoserodriguezescritora.com, Rafa, Jugando por ellos, y sus churumbeles pasando un buen rato. Se nos hizo muy corto. Saludamos a conocidos de las Jornadas Tierra de Nadie, a los maravillosos chicos de Arkania (muchas gracias por el favorazo que me hicisteis con los Heroclix. No tiene precio), a más integrantes de Jugando por ellos... Y poco más porque tuvimos que irnos volando porque habíamos quedado a comer.

Los niños protestaron bastante, pero se calmaron cuando les prometimos que al día siguiente podrían disfrutar de las jornadas todo el día. Y dicho y hecho. El domingo estábamos allí desde por la mañana para vivir cada momento. La cosa empezó muy bien: con una partida de Raúl a Herokids de lo más emocionante. Nada menos que una aventura con piratas esqueletos. Los peques que jugaron se lo pasaron genial. Es que el rol es un juego ideal para niños: imaginativo, bastante libre y extremadamente divertido.

Mientras estábamos palizeando a los malvados piratas fantasmales vino a saludarme Miren, una trimadre muy fan de los juegos como nosotros. Nos conocimos en las Pequejornadas y me cayó muy bien. Ya hemos quedado que en la próxima juntamos a los chiquillos y charlamos al menos un ratín.

El día anterior habíamos estado jugando a Virus y les supo a poco. Por fin pudieron probarlo tras quedarse a las puertas en las TdN por falta de tiempo. Les encantó, así que tuvimos que volver a cogerlo. Y ya no lo devolvimos hasta mucho después porque Daniel lo tenía a su mano y cada cierto tiempo lo abría para extasiarse con las cartas. Yo miraba significativamente a Raúl, pero él se hacía el loco convenientemente. Tiene razón en que los peques ya han recibido demasiadas cosas este verano y, encima, pronto será el cumpleaños de ambos, pero la tentación era demasiado grande. Aún así pasó de mí y. mientras el mayor no soltaba la caja del virus, en nuestra mesa iban desfilando diferentes juegos de mesa muy chulos.

Con la tarta de monstruos de Haba Raúl y yo nos echamos unas buenas risas, pero ellos se frustraron bastante porque iban a ganar y no a divertirse. Ellos se lo pierden porque lo gracioso es chocarte con la cuchara de tu oponente cuando está a punto de conseguir su última bola y poner cara de inocente ipso facto. Wackelkum, también de Haba, sí que les moló mucho. La vaca equilibrista era muy graciosa y los peques se las ingeniaron para  retirarle todas las cartas hierba de debajo de sus temblequeantes patas sin llegar a tirarla. Todavía alucino con su habilidad. Sobre todo teniendo en cuenta que en posteriores partidas siempre se me caía a mí.

Otro juego que les llamó mucho la atención fue de City, de Lego, estuvieron jugando un buen rato a policías y ladrones. Y algunos gritos de frustración del mayor se oyeron por la sala cada vez que se le torcían las cosas. Encima, le atrapó el policía cuando estaba a un fajo de billetes de ganar y casi le da un ataque de rabia de esos de órdago. Cogió su adorado Virus y se sentó en un rincón enfurruñado... Hasta que apareció papá con un curioso juego mezcla de los cazafantasmas y memory, Glibber Gebibber, que le hizo volver a jugar muy animado. Así son los niños, bipolares.

Dos partidas después teníamos entre nuestras manos uno de lo más codiciados de estas jornadas (para niños se entiende): Escuela de pingüinos. Había que ser muy habilidoso dándole tobas a los pingüinos y no veas que tortazos se daban los nuestros. El único con algo de puntería era el pater. Nos pareció muy curioso, pero creo que se la saca más chicha con unas cuantas horas de entrenamiento, así que pronto fue sustituido por Dragones de Fuego, también bastante curioso. A Iván le encantaron el tablero y los dragones.

Y este fue el momento en el que los niños aseguraron que se habían cansado de juegos de mesa y nos pidieron enérgicamente sus turnos de tablet (horror, no tiene nuestros genes), así que les dimos el gusto y no perdimos la oportunidad de dedicar tiempo a la pareja... a los juegos de dos quiero decir. Cogimos un juegazo, Jaipur, en el que nos rompimos los sesos para hacer estrategias de compra y venta de mercadería en u intento por conseguir más puntos de victoria que el oponente. No fue fácil.

Como era la primera vez que jugábamos se nos acercó una familia que ya lo conocía y nos empezaron a  explicar la forma de jugar y posibles tácticas. En esas estábamos cuando uno de ellos nos comentó que habían visto al creador del juego de virus firmando ejemplares y al ilustrador personalizando las cartas que te viene en el juego para que customices a gusto. Nos faltó tiempo para comprar (por fin) el juego y hacerlo único con la firma del autor y los dibujos flipantes del ilustrador. No sé quien estaba más emocionado, si Daniel o yo. En este momento me acordé de Tang de Naranja, muy fan del Virus, y al que tuve la suerte de conocer, junto a su familia, en las TdN de este año.

En esas estábamos cuando nos encontró Sergio, de Jugando por ellos, que venía a recomendarnos otro juegazo de dos jugadores: Haru Ichiban, editado por Guerra de Mitos. Otro gran éxito. Pronto nos metimos en la piel de los jardineros imperiales que compiten para el puesto de primer jardinero real. Nos encantó el modo de juego y su diseño. Muy original. Antes de irnos, Pak, quien nos explicó las reglas de Haru Ichiban, le regaló a Daniel Shinobi, un juego sobre complots ninjas que pinta muy bien y al que pensamos jugar este fin de semana que viene, así que haré reseña seguro. Lo mejor es que es el editor del juego y se lo firmó a los peques.

Y aún nos esperaba otra estupenda sorpresa. Nos encontramos con Manu Palau, creador de BrainPicnic y todos los juegos que engloba esta editorial, que llevaba el prototipo del juego que están a punto de lanzar al mercado: Candy Time, un juego de losetas muy sencillo y adictivo que hipnotizó a los peques. Daniel y yo jugamos dos partidas con Manu y nos encantó la mecánica. Iván aseguró que no quería jugar a más juegos, pero no pudo evitar ir acercándose, acercándose... hasta que se integró en el juego muy emocionado. Él nos chivaba las mejores jugadas. Pronto estará en las tiendas y nos haremos con él porque es perfecto para timbas en familia.

Ese fue el punto final de una LES llenas de sorpresas y diversión. Daniel se fue de allí asegurando que había sido el mejor día de su vida. Se sentó en el coche abrazado a la gran caja que había albergado los sobres de Heroclix del Señor de los Anillos en la tienda de Arkania y que le regalaron cuando compramos el último sobre. Dentro había metido Virus y Shinobi. Sus tesoros jajaja

El más peque, por su parte, ya nos empezaba a preguntar cuales eran las próximas jornadas. Son tremendos.

Foto de Julia, Bebe a Mordor




Foto de Sergio de las LES y Jugando por ellos

12 comentarios:

  1. que bien os lo tuvisteis que pasar ¡qué envidia!

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    1. Apúntate el próximo año!! Se te hace corto el día :D

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  2. Se lo pasaron tremendo, que yo lo ví !! Me alegra que Pak os regalara el juego, es una gran persona !!

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    1. Síiii. Y en parte gracias a ti y a tus recomendaciones :D
      Majísimo Pak. No nos podía dejar solos porque la liábamos con Haru Ichiban jajaja
      Por cierto linkeé tu vídeo al nombre del juego en el post ;)

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  3. Esas jornadas son maravillosas!! Hemos Ido a algunas y conoces juegos verdaremente creativos e interesantes!!. Es un ambiente estupendo y motivador para Los niños, como se les ve disfrutar.

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    1. Totalmente de acuerdo. Es una oportunidad maravillosa de probar nuevos juegos, hasta los mas arriesgados. Y encima te junta con un montón de gente que comparte tu afición :D

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    1. Mi marido siempre ha sido muy fan del rol y los juegos de mesa y nos ha ido contagiando el gusanillo a toda la familia :D
      La verdad es que estas jornadas son planazos de ocio :D

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  5. Qué envidia me estáis dando. Tengo que apuntarme a un sarao de esos alguna vez. Besotes!!!

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    1. Síiii. Ahora viene una en Granada que imposible porque está lejísimos y no tenemos ni vacaciones ni dinero, pero en diciembre están las de Guadalajara Teh Big Game. A esa queríamos ir, pero de aquí allí a ver que pasa, que diciembre es un mes un pelín raro

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  6. No tenía ni idea de la existencia de este tipo de jornadas, me las apunto para el año que viene que este ya me queda lejos jajaj.

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    1. No me hagas mucho caso , pero creo que el año pasado comentaste algo parecido jajajaja
      Tienes que venir a la siguiente, tu peque mayor lo pasaría genial :D

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