sábado, 21 de julio de 2012

Veo una vida nueva...

¡Despedida! Si señor. Y del peor de los modos. Después de dos meses de mentiras, humillaciones y ausencia de la información más elemental, por fin nos han hecho firmar el finiquito. Nos lo han hecho casi desear. Lo peor de todo es que ha habido errores hasta el final. Las vacaciones aparecían como disfrutadas, cuando no me había cogido aún ni un día, me quitaron días de vacaciones porque decían que con la baja de maternidad no contaban... ¡Cómo que no! Me tienen que dar mis quince días completitos. Me dieron vacaciones forzosas para ahorrarse la indemnización del preaviso.... ¡Vamos, un cuadro!

Desde luego, este finde semana parto a Covarrubias con mi familia y pienso desconectar al cien por cien. El lunes ya será otro día.

Planes de futuro: Actualizar el currículum, formarme y disfruta a tope de mis hijos.

jueves, 19 de julio de 2012

El arroz azul

"¡Anda pues estos colorantes los podemos usar para cocinar! ¿Te imaginas el arroz azul?" Se me ocurrió comentarle a Daniel, inocente de mí. Me refería a los colorantes de pastelería que habíamos comprado para jugar con agua de colores.

"Síiiiiiiiiiiii. Arroz azul" Exclamó entusiasmado el peque. "Arroz azul ahora" dictaminó muy serio
"No cariño. Hoy vamos a cenar macarrones. El arroz, si quieres, lo comemos mañana".

Muy contrariado se puso a gritar "arroz azul, arroz azuuuuul, ahora" con un tono que empezaba a rayar en el llanto.
"Pero cariño, con lo que te gustan a ti los macarrones" intenté convencerlo.
"Arroz azul buaaaaaaaaaaaa" Desesperada le serví un plato de los macarrones que acababa de cocinar y se lo enseñé.
"buuuuuuu... ¡Macarrones! Macarrones ñam ñam" opinó el chiiquitín cambiando de idea al olor de su plato favorito.

Se sentó muy tranquilo y dio buena cuenta de su comida, incluso repitió.

Al día siguiente, le hice a mi niño el ansiado arroz azul con atún, gambitas, chirlas, langostinos, calamares...Ummmmmmm.

Le puse el plato delante mientras daba saltitos en la trona. "Ñam , ñam"  gritaba. Comió un par de cucharadas y luego me soltó: "Quiero arroz... ¡blanco!"

Flis flis antimonstruos

Ultimamente a Daniel le cuesta mucho dormirse sólo. Reclama mi presencia a gritos para que me acueste a su ladito un rato. Además, tiene que ser la mami, el papi no le sirve igual. Así que cuando leí el post del Spray anti monstruos en Como ser mamá y no morir en el intento se me encendieron los ojillos con la luz de la esperanza. Daniel nunca me ha hablado de monstruos en la habitación, pero aún así me parece una idea grandiosa.

En ese mismo momento me dediqué a buscar imágenes de monstruitos simpáticos en google. Imprimí los dibujos, los recorté, los pegué con pegamento en un spray, terminé mi gran obra forrándo el cuerpo de la botella y casi dejándome el dedo gordo en un descuido de tijera. Rellené el spray con colonia infantil diluída en agua. Admiré mi cutre trabajo durante un segundo, lo dejé en la sillita que tiene la lado de la cama mi niño y cogí la bolsa para ir corriendo a por mis hijos a la guardería. Cuando recogía a Daniel le empecé a hablar del invento.

"Daniel, tengo un flis flis anti monstruos en casa para ti"
"¿Síiiiiii? ¿Me lo cuentas?"
"Claro que sí, cariño. Los monstruos son seres peludos y amigables que sólo pueden salir por la noche. Entonces buscan niños para jugar, pero como están todos dormidos los despiertan y les dan un susto tremendo. Así que tenemos un flis flis anti monstruos que es una botella con un líquido que huele muy bien, que es algo que odían los mosntruos. Entonces, en cuanto lo huelan, saldrán corriendo y gritando "¡Ugh! ¡Agggg! ¡Qué peste!" Y ya no te despiertan y puedes dormir tranquilo. Si tienes miedo por lo que sea también puedes usar el flis flis"
"Si tengo miedo fliss fliss"
"Sí cariño, muy bien"

Fuimos comentándolo todo el camino, pero en cuanto llegamos a casa se le olvidó el asunto y se fue directo a los camiones de juguetes sin mirar siquiera el Spray. Estuve jugando con mis dos retoños toda la tarde y cuando estaba dándo el biberón a Iván oí que Raúl preguntaba a Daniel por el Spray.

"Es un flissfliss anmostruos. Si tengo miedo... ¡flis flis! Y huele bien y los monstruos se vaaaaan" Pues sí que me estaba escuchando el chiquitín. Después escuché el flis flis repetidas veces y a mi marido conminando a Daniel a que no usara más el Spray porque estaba apestándo la habitación.

Cuando termine de alimentar a Iván, y lo dejé plácidamente dormido en su cunita, fui al encuentro de Raúl y Daniel que estaban ensarzados en poner el pijama al primero después del baño. Al peque no había manera de quitarle el spray de las manos. Estaba emocionado.

Por la noche tuve que tumbarme un ratito con él hasta que se durmió, pero cuando se despertó a eso de la una de la madrugada le convencí para que usara el spray y se durmiera solito. Ya es un avance.

Al día siguiente llegué a casa de trabajar y la casa apestaba a colonia. mi marido me contó que Daniel había estado jugando con el spray y que, en un descuido paterno, había atacado a Iván con un flis en plena cara. Así que me dijo la portera que hoy el bebé olía muy bien. Le explicamos al mayor que el flis sólo se usaba para espantar a los monstruos y nunca contra las personas, y mucho menos contra su hermano. Le dije a Raúl que se lo daríamos al acostarse y se lo quitaríamos al levantarse. Así evitamos más "accidentes".

miércoles, 18 de julio de 2012

Los días que faltan para las vacaciones

Papá ha tenido una idea buenísima. Ante el poco correcto comportamiento de las profesores de la escuela de verano que están haciendo todo lo posible por quitarse de en medio niño para tener menos trabajo, ha decidido elaborar un sencillo calendario de los días que faltan para las vacaciones. El niño está pegando una pegatina en la ventanita correspondiente cada mañana.

Desde que empezó julio el peque me recibe casi todas las tarde con un "¿Ya son vacaciones?". Incluso una vez salió a mi encuentro al grito de "¡Quiero ir a Canariaaaaaaas!". Delante de las cuidadoras tuve que explicar a un decepcionado chiquillo por qué no podíamos ir a Canarias en verano (Mi madre y mi hermana vienen a Alicante para ver mis abuelos, con lo que aprovecho para ahorrarnos el pastón de los billetes). Una de las maestras se sintió en el deber de disculparse por haberle inducido esa idea a mi hijo. Por mi parte, no paran de preguntarme cuando pienso coger las vacaciones y sacar al pobre de mi hijo de la escuela, porque ya está al límite y no creen que aguante mucho más. Chantaje emocional le llamo yo a eso.

Ante esta perspectiva y el lío que le estaban haciendo a mi hijo, Raúl pintó el calendario y lo pegó en la puerta de la habitación de juegos. Daniel está encantado. Le ha contado a todo el mundo que pone pegatinas para saber cuantos días faltan para las vacaciones y hemos evitado la decepción casi diaria del peque cuando le decíamos a la salida de las clases que aún no estábamos de vacaciones.

martes, 17 de julio de 2012

Pasta de sal



Cómo hace muchísimo calor y yo estoy un poquito débil desde que me dio la bajada de tensión, decidí llevar a los niños a casa. Allí le había preparado a Daniel una actividad muy divertida que leí en el blog de Alylu, antes de comerte a tu hijo. Esta web da muchas ideas sobre juegos y actividades para hacer con los niños.


Ésta en concreto se puede hacer con ingredientes que normalmente todos tenemos en la cocina. Se necesitan dos vasos de harina, un vaso de sal, un vaso de agua (yo le puse colorante al agua) y un vaso de aceite. Se mezcla todo en un recipiente y ¡bualá!... Una estupenda pasta para modelar.




Claro que... modelar, lo que es modelar... no es que el peque hiciera figuras con sus manitas. Mas bien escacharraba la pasta en sus ollas y sartenes de cocina. Al final me pidió que le llevara su cocinita a la cocina, que es donde le dejo jugar con cosas que pueden dejar manchas perdurables. La cocina es muy fácil de limpiar una vez terminada la actividad.

Me puse a hacerle salchichas, guisantes y patatas fritas con la masa, pero todas mis creaciones acababan espachurradas en la olla.



Mientras mi niño mayor guarreaba, el pequeño se lo pasaba pipa jugando con el juego de imanes que tenemos en la nevera. Al rato ya quería bracitos, pero algo duró.





Este bebé no para

Hay que ver lo rápido que evoluciona Iván. No sólo se recorre toda la casa arrastrándose sobre su barriguita, sino que es capaz de ponerse de pie el solito... Bueno, con ayuda de algún mueble. Le hemos tenido que subir la barrera de la cuna paraque no hiciera el salto del Ángel. Porque, éste bebé, no tiene ningún miedo. Se tira de cabeza por donde haga falta. Menos mal que, por ahora, siempre ha tenido a su mamá al lado para evitar dolorosos coscorrones.

Cambiarle al pañal es una odisea. se retuerce, se gira, grita, llora... Si logra escapar se dirige derechito al borde de la cama con ansias Kamikazes.

Si lo pongo en el carrito o en la trona tengo que tener mil ojos porque muchas veces logra zafarse e incluso ponerse de pie agarrado al respaldo con todo el peligro que ello conlleva. Le he pedido a Raúl que rescate nuestra cuna de viaje del trastero de su abuela (nosotros no tenemos esa pequeña habitación tan útil, así que tenemos que okupar una ajena) y que la monte en el salón. La voy a usar a modo de parqué como hice con su hermano mayor, ási tendrá libertad de movimiento y estará en un recinto seguro y cerrado. Eso sí, los lloros como música de fondo no me los quita nadie, porque este niño lo que quiere es bracitos de su mami las venticuatro horas del día.

No recuerdo que Daniel fuera así. Era movido, pero puedeque un poco menos. A lo mejort me falla la memoria, porque ya se sabe que lo pasado siempre se recuerda con una patina edulcorante que lo hace mejor. Excepto los malos recuerdos. Pero Daniel es un recuerdo maravilloso. Igual que lo será Iván en breve. "¿Movido mi hijo? ¡Si era buenísimo!" Ya me estoy viendo.

domingo, 15 de julio de 2012

Iván se da un chapuzón en la piscina grande

Que a gusto hemos estado este fin de semana en la piscina de mi suegra. Da niel estaba encantado jugando con papá y mamá. Lo malo es que los manguitos no los quiere ver ni en pintura. En otra ocasión probaremos con un chaleco que también tenemos para que flote en caso de salto kamikaze inesperado. 


Iván también ha probado el agua porque hacía muchísimo calor y decidimos meterle. No le hizo mucha gracia en un principio. Se puso a llorar y lo saqué enseguida. Le metimos poquito a poco, pero debía estar demasiado fría para él. En un momento dado se puso a arrastrarse hacia la piscina. Le debió dar envidia su hermano y decidió dar otra oportunidad a un chapuzón. Lo cogí y lo senté en el borde. Se puso a chapotear con los pies muy contento. Al rato se cansó del juego y dió un empellón con el culete para tirarse en plan sorpresa. Menos mal que le conozco y le cogí a tiempo. Lo fui metiendo poquito a poco en el agua y pareció gustarle. Supongo que este bebé piensa que las cosas se hacen cuando él lo decide y no antes.