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miércoles, 5 de agosto de 2020

Las clases de dibujo con You Can Draw in 30 Days The Fun, Easy Way to Learn to Draw in One Month or Less

Los niños muestran mucho interés hacia el dibujo. No me extraña porque se pasan todo el día ideando personajes, escenarios, armas, artilugios... Así que el padre decidió hace mucho darles algunas nociones sobre el tema y así, de paso, tenerles la mar de entretenidos por un ratito. 

Como imaginaréis, él tampoco es que sea un experto dibujante, así que ha utilizado un montón de libros guía para sus clases. La mayoría eran de dibujar paso a paso. Se lo pasaban muy bien, pero él notaba que poco aprendían... Así que se puso a buscar algo que les ayudara a aprender a dibujar mejor y no sólo a dibujar algo concreto en un forma concreta.

¡Vaya si lo encontró! You Can Draw in 30 Days The Fun, Easy Way to Learn to Draw in One Month or Less de Mark Kristler ha sido todo un descubrimiento. 

Como bien dice su título, se divide en 30 lecciones muy chulas en las que vas aprendiendo nociones y trucos muy útiles para tus futuras creaciones. Comienza por lo más sencillo y se va complicando más y más, pero sin llegar a ser un imposible para nosotros. 

A veces nos sale mejor, otras peor... pero lo importante es que lo pasamos genial y, sí, estamos aprendiendo muchísimo sobre las proporciones, las ilusiones ópticas, la profundidad, la sensación de 3D, el sombreado...

Hemos descubierto que también tiene vídeos de sus clases en Youtube, incluso 13 lecciones de este mismo libro, pero a los peques les gusta más que papá sea el profe. 

Lo único malo es que no hemos encontrado nada de este autor en español, así que hay que saber algo de inglés para aprovechar bien sus lecciones. ¡A ver si aprenden algo de idiomas los peques! Aunque no creo porque tienen a un estupendo profesor traductor a su disposición.



Actualización: Tengo que contar esto porque me hizo mucha gracia. Tocaba el capítulo que enseña a dibujar letras en 3D y la verdad es que podía llegar a ser un poco complicadillo. Todos estábamos muy metidos en nuestra faena para lograr el efecto óptimo. 

Cuando acabamos enseñamos nuestros logros muy orgullosos. Iván, que se había estado quejando de que no le salía y que no le salía acabó por dibujar un gato glotón comiéndose las letras y asunto solucionado. No hay nada como echarle un poco de creatividad a la cosa para buscar soluciones a nuestra medida jajaja


jueves, 22 de marzo de 2018

El día del padre 2018, me pilló el toro

Pues mira que andaba yo pensando que estaba cerca eso del día del padre, pero con el tema Bloggers day como que se me fue de la cabeza. Con lo que me lo curré el año pasado con una super idea de Mamistarblog. Quedamos genial los churumbeles y yo, y este... pero que no cunda el pánico que la cosa al final salió bastante bien.

El tema es que llegó el día y yo no había preparado nada ¡glups! Menos mal que Urban and Mon me salvó un poco el día con su sorteo del libro Te quiero Papá. ¡¡Fue el destino que lo ganara!! El destino sabe lo despistada que puedo llegar a ser.

Esa tarde, Iván llegó a casa muy emocionado porque le había hecho una tarjeta corbata muy tierna a su padre en la clase de plástica. En cuanto le vio se la entregó con ojitos brillantes y le explicó paso por paso como la había hecho.

Daniel lo observaba todo desde la distancia sin perder detalle. Se giró hacia a mí y me dijo en voz baja muy preocupado: "Mami, yo no tengo naaaada. ¿Qué le puedo regalar?". Mi idea era que el libro que gané en el sorteo se lo dieran entre los dos, pero le vi tan desconsolado que le di el precioso paquete en el que me lo habían entregado. Mucho más contento irrumpió en el salón gritando: "Tomaaaa papiiii, mi regalo".

A Raúl le gustaron mucho todos los regalos. Se entretuvo admirando la tarjeta de Iván y les leyó a los dos churumbeles el libro. "¡Es como una gran tarjeta!" exclamó el mayor tan encantado con su regalo como el pequeño del suyo.

Lo cierto es que el libro es una monada y una excelente forma de expresar el amor que sienten los peques hacia su padre. Me encanta como presentan escenas cotidianas y las llenan de fantasía a raudales.

Tras el momento emotivo, le expuse mi genial plan. "Cómo quería acertar de pleno, no te he comprado nada, pero te voy a preparar una cena muy especial que vas a poder elegir tú hasta el más mínimo ingrediente" le solté con toda mi sangre fría (guiño, guiño). Le pareció una idea estupenda y eligió hamburguesas de la Hamburguesa Nostra (Una con bacon, nueces y oporto) con queso cheddar con cominos, pan de semillas y las mejores lechugas y tomates. De beber una cerveza belga de la que no recuerdo el nombre y para finalizar unas natillas de capuccino. Los peques decidieron que tanta pijería no iba con ellos y se decantaron por un perrito caliente común, agua del grifo y un postre extrachocolateado. Así todos contentos.

A ver, que no le engañé ni por un momento, pero tuvimos el día especial que queríamos y mucho amor, que es lo que cuenta.

Al día siguiente, volví a felicitarle por ser padre y mis hijos protestaron porque ya no era su día. "En esta casa siempre el día del padre, de la madre, de los niños y del gato" exclamé viniéndome arriba. "Aaah, ¿entonces nos vas a hacer regalos todos los días?", se empezó a emocionar el mayor. "No ha colado listillo" le contesté muy seria.

domingo, 19 de marzo de 2017

Sorpresas del día del padre

Como viene siendo habitual, el día del padre se trasladó al mismo día en el que los niños salen del cole enarbolando sus regalitos alegremente. Iván venía con una lámina envuelta en papel celofan y Daniel con una tarjeta con forma de me gusta de Facebook (que deformación jajaja). Cuando el mayor vio el presente de su hermano tan colorido y bien envuelto le dio un poco de vergüenza el suyo, pero enseguida le hice ver que el esfuerzo de escribir con una letra tan bonita ¡y en inglés! era una maravilla. A papá le iban a encantar ambos regalos.

Cuando llegamos a casa, tras una jornada de parque, nos encontramos con que papá ya había llegado y esperaba sus detalles como agua de mayo. Se sentó con los chiquillos en el sofá y alabó la tarjeta mano de Daniel con entusiasmo, igual que al foto decorada que le puso el más pequeño en las manos. Son regalos que inspiran mucha ternura. El mayor había dibujado a Raúl y le había escrito "I love you Daddy. Papá eres muy bueno y muy divertido. Iván, por su parte había escrito "Te quiero mucho" con letras muy grandes y claras. Quién no se derrite. A eso le sumamos que estaban los dos achuchando a su progenitor como si no hubiera mañana.

Cuando pasó el momento amor máximo, anuncié que yo también tenía una sorpresa que tenían que entregarle los peques. Saqué una gran caja y faltó poco para que la estrellaran contra el suelo de la emoción. "Esta caja está llena de grandes momentos que aún no ha pasado", leyó mi marido, se echó a reír y aseguró que tenía miedo de lo que iba a encontrar dentro. Me cree capaz de todo. Leyó la segunda nota, "Para el mejor papá del mundo" y abrió la caja muy sonriente.

Dentro encontró muchas sorpresitas y más notas. En una caja de Lego Creator 3x1 ponía "Diversión sin límites con Daniel e Iván", en unas yemas "un placer muy dulce", en una bolsa de frutos secos asados al horno, "Rico, rico", y en dos cervezas escocesas (la más raras que encontré) "para compartir con mamá". ¡Le encantó su regalo! La de momentos que íbamos a compartir. Empezando por las yemas que fue lo primero que abrió. Estaban de muerte...

La idea de la caja de grandes momentos de la copié a Mamistarblog (¡Muchas gracias Mónica!). La contó en un post y me pareció todo un acierto y de lo más original. Así que al día siguiente me hice con las cositas que pensé que le gustarían y monté la caja. Me hubiera gustado que los peques hubieran participado y elegido alguna cosilla, pero no dio tiempo. Una pena. Aunque les encantó todo lo que metí... Menos las cervezas jajaja Pero esas nos van a gustar a papá y a mí.




sábado, 19 de marzo de 2016

Felicidades papá

Como todos los años, los peques han traído un detalle entrañable para su papá en vistas al día de San José.

En primaria dan muy poco tiempo para plástica, algo que me parece una pena porque, puede que no sea una de las asignaturas que más resalten por su importancia y proyección de futuro, pero es la más creativa y en la que pueden dar alas a su imaginación. Según se lleve claro. Y me parece que en clase de Daniel no da mucho tiempo para nada. Entre las fiestas más relevantes como navidad y carnaval, los días del padre y de la madre, etc, no creo que les dejen mucho tiempo para experimentar con plastilina, hacer nuestro propio cómic o construir un periscopio y salir al patio a usarlo como hice yo a su edad. Era una de mis asignaturas preferidas. Con tan poco tiempo, una hora a la semana, no estaba muy segura de que hicieran regalo del día del padre, pero síiiii. Daniel vino muy emocionado con una camisa de señor de origami para su progenitor.

Me estuvo recordando todo el camino que en cuanto viéramos a papá teníamos que dársela. Pero cuando por fin llegó el momento le entró un repentino ataque de timidez y me la di a mí para que se la diera. Como es de suponer se la devolví y le hice ver que no era lo mismo que se la diera yo. A papá le hace ilusión que su niño se lo entregara. Así que corrió hacia él, le tiró la camisita de papel y se fue corriendo.

Raúl pasmado abrió la camiseta y tarjeta, leyó el mensaje y empezó a reirse a carcajadas. "Anda Daniel", le llamó, "Ven aquí. Que síiiii, que ya te he dicho que en cuanto tenga tiempo te preparo las imágenes de Plantas contra Zombies para imprimirteloooo". La cosa me dejó totalmente descolocada. Daniel salió de repente de la nada y saltó a los brazos de su padre con risa nerviosa. Ay Daniel. Que pillo. Cuando leí la nota lo entendí todo: "Papá eres el mejor, ¿Cuando me imprimes lo de Plantas contra Zombies?".

El de Iván también me pareció muy mono. Una composición plastificada con dos maletas coloreadas por él en las que se lee: "Felicidades Papá. Iván" y hay una foto suya pegada. Que ternura. Sólo con poner su foto en el regalo ya me ganan.

Lo que pasa es que el chiquillo estaba un poco confundido y me lo dio a mí diciendo que era un regalo para su mamá. Le dije que lo abríamos en casa, sin caer en tan señalada fecha del día del padre, porque teníamos un cumple. Cuando volvimos estaba tan enfurruñado conmigo por haberle sacado del jolgorio que me dijo "Pues ya no te doy tu regalo". Ahí fue cuando caí. "Que no Iváaaan, que no es para mí. Que es para Papá" le dije yo con mi mejor tono. "Ah" contestó escuetamente y corrió a dárselo a Raúl que le recibió con los brazos abiertos.

sábado, 5 de marzo de 2016

Mi maestro papá

Cómo se nota que Raúl da clases, aunque sea a chicos más mayorcitos. En cuanto ve que uno de sus niños necesita apoyo educativo se presenta voluntario y se pone manos a la obra.

A Daniel les está ayudando a mejorar su técnica para leer y escribir. Es él el que se sienta con el mayor para hacer las fichas de lectura del cole, el que le pide que le lea algo como quien no quiere la cosa...Y además su fiel compañero con el Scrath, el programa para aprender a programar.

En cuanto a Iván, Raúl se ha convertido en su logopeda particular. Con juegos y retos sencillos les está enseñando a pronunciar bien la r.

Tiene una paciencia infinita con los peques y eso se nota en los grandes progresos de los chicos. Es una padre 10.

jueves, 11 de febrero de 2016

Daniel quiere hacer videojuegos e Iván probarlos

Daniel lleva mucho tiempo diciendo que quiere programar sus propios videojuegos. Se debe creer que eso se hace en un pispas porque una tarde decidió que eso que le digo yo de que necesita estudiar mucho para programarlos es una falacia y que él lo quería hacer ya. Su padre, que le mola también el rollo, empezó a darle bolilla y al final acabaron los dos con folios y lápices planeando su flamante videojuego.

Estuvieron discutiendo, escribiendo y dibujando toda la tarde. Daniel no cabía en si de gozo. Su padre le había prometido que al día siguiente empezarían a programarlo con Scrath. No podía esperar a que llegara el momento. Y por fin se sentaron los dos a desarrollar sus ideas.

Un buen rato después se les unió Iván, que se había presentado voluntario para probar todos los videojuegos que tuviera a bien crear su hermano. Allí estaban los tres completamente abducidos por la pantalla mientras yo aprovechaba para adelantar en labores del hogar.

Cuando ya se acercaba la hora de la cena me acerqué a ver cómo iban. "Mamáaaaaa, Daniel ha hecho un jueeeego", me recibió Iván completamente emocionado. "Se llama cazadores de soles", me aclaró el orgulloso creador.

El más pequeño jugaba en ese momento y daba gritos de alegría cada vez que cazaba el sol, que, por cierto, salía siempre del mismo lugar, pero eso es irrelevante. Lo flipante es que mi hijo de seis años había creado un sencillo videojuego, con mucha ayuda de su padre, supongo-. Yo estaba alucinada con lo que veía. ¡Hasta había puesto un contador de soles!

El chiquillo le pidió a su hermano que le dejara jugar un rato a él para poder explicarme las reglas, que consistían, básicamente, en aumentar el contador de soles hasta el infinito.

Me encantó. Y Daniel parecía muy ilusionado con el tema, pero, al día siguiente, me confesó que eso de  crear videojuegos requería demasiado esfuerzo y que lo mejor iba a ser volver a la idea de la churrería. Ainsss

lunes, 23 de marzo de 2015

Un día del padre sin la madre

Con lo que me gusta a mí cuando los peques vienen de su cole con sus regalitos para papá o para mamá, según el día, y este año me he perdido el de papá. Que rabia.

Resulta que papi se cogió el puente de San José y decidió llevarse a sus infantes al pueblo, que es donde mejor se lo pasan. ¿Y qué pasó con mamá? Que tenía que ir a su curso del SEPE y se quedó en tierra, suspirando pos sus hombres.

Raúl tuvo el detalle de mandarme unas fotos preciosas del momento entrega super extra tierno. Y yo con la lagrimita, porque me lo estaba perdiendo. Eso sí, dormí como si no hubiera mañana y dejé la casa como los chorros del oro. Que todo tiene su parte buena y su parte mala.

Este año, Daniel le ha regalado un marco con foto incluída de papá a punto de darle un abrazo y una poesía preciosa que se sabe de memoria y que me recitó cuando me reuní con ellos más adelante. Iván, por su parte, le ha regalado un cuadro con su retrato, muy parecido al que tenemos en el salón. O eso nos parece al padre y a mí. Aunque puede que sea una opinión muy subjetiva.  A mí me parece que pintan fenomenal los dos. También venía con poesía incluída, más corta que la del mayor, pero igual de bonita.

domingo, 15 de marzo de 2015

Daniel se fue a pescar...

El viernes papá premió a los niños con una tarde donde ellos quisieran ir por haberse portado tan bien toda la semana. El mayor pidió ir a los juegos del McDonalds. Y allá que fueron los tres a pasar un rato estupendo. Pero resulta que estaba lleno de niños grandes desenfrenados y dos minutos después eligieron por consenso cambiar el escenario por un parque que tiene una especie de laguito de cemento.

Allí se tomaron tan a gusto unos pasteles que habían comprado en una pastelería del camino y luego se pusieron a jugar y a correr. Daniel le anunció a su padre que se iba a pescar y se dirigió hacia al laguito, que estaba llenando un jardinero en ese momento. Raúl se centró un poco en el pequeño que se estaba poniendo un poco tontete. Cuando volvió a buscar al primogénito con la mirada lo encontró escondido detrás de un banco. "¡Qué habrá hecho!" Se preguntó. Se acercó al peque y se lo preguntó directamente.

"Me había ido a pescar" comenzó su relato el chiquillo, "y entonces me caí. Casi me pilla el jardinero, pero salí deprisa y no me vio. ¡Estoy empapado!" Jajaja que imaginación pensó Raúl, peor cuando le miró las piernas comprobó que toda la historia era cierta y que tocaba salir pitando a casa para ponerle sequito lo antes posible.

Una vez arreglado el desaguisado, papá le propuso hacer una comic con la aventura de esa tarde. Daniel lo dibujaría y Papá pondría los textos.

Cuando volví a casa esa noche me lo enseñaron muy contentos. Ni que decir que me reí mucho con su historia y que el comic me encantó. ¡Las letras del título las ha hecho él mismo! Que orgullosa estoy de mi niño.

viernes, 13 de marzo de 2015

El entrenamiento de baloncesto

El día que fuimos a ver la obra de teatro de Fortunata y Jacinto al gimnasio del cole, Daniel se encontró con unos amiguitos suyos que estaban en la extraescolar de baloncesto para pequeños. Quiso unirse a ellos mientras esperábamos a que comenzara la función y el profesor no puso ningún problema. Iván, no se quedó a trás y pronto jugaban los dos con aros y pelotas de baloncesto de diferentes tamaño.

Al papá no se le escapó el detalle y, tras observar lo bien que se lo pasaban, decidió que era imprescindible pasarnos por el Decathlon a por una pelota de baloncesto de exteriores tamaño X y a por un aro. Cómo se nota que a Raúl le gusta este deporte.

Los vi tan animados que obvié el hecho de que ya tenemos una de adultos de exterior, otra de niños de interior, otra de niños de exterior y otra de bebés de interior, peeero, resulta, que no son del tamaño adecuado bla bla bla. Pues nada, nada a por la quinta.

Los peques se lo pasaron genial probando todas las canastas, aparatos y tiendas de campaña que encontraron desplegados por la enorme tienda de deportes. Pusieron a prueba nuestro temple mil veces y cuando ya casi nos los íbamos a comer terminamos de seleccionar el material. Tanto empeño pusimos y al final el aro lo compramos pequeño. Raúl lo quería para colgarlo de la canasta de la cancha de baloncesto que tiene la comunidad de la abuela Chari y adecuarla a la altura de los niños, pero se quedaba corto con lo que nos tuvimos que conformar con que yo lo sujetara a la altura quer él me iba diciendo.

Daniel se prestó encantado al entrenamiento, pero Iván prefirió en todo momento usar la pelota como balón de fútbol. ¡Con lo doloroso que es pegarle patadas a una pelota de baloncesto! Cuando le mayor se cansó también de hacer los ejercicios que le proponía su padre nos pusimos a jugar los cuatro con las pelotas y el aro libremente.

Fue una actividad estupenda. Espero que el padre vuelva a repetirla.

martes, 5 de agosto de 2014

¡Por fin con papá!

Y por fin Raúl cogió sus vacaciones y se vino volando a reunirse con la familia con muchas ganas de playa en los bolsillos. Como el destino es así de malvado hizo que el tiempo cambiara con su llegada, pero eso no le paró y obtuvo su recompensa con algún día de calor para disfrutar del mar y la arena.

Los niños estaban deseando que su papá llegara y ese día no se despegaron de él. Pasamos la tarde disfrutando de la terraza de la abuela para que descansara un poco.

Lo que no sabía es que venía con pilas para rato. Cuatro días que lleva con nosotros y no hemos parado la pata. Creo que voy a necesitar vacaciones de mis vacacioes.

domingo, 15 de junio de 2014

El viernes especial de Daniel

El viernes andaba Daniel con una sonrisa de oreja a oreja. "Este es mi día especial" le contaba a todo el que quisiera oirle. Y ¿Por qué? Pues porqué estaba invitado a la gran fiesta anual del Jamón y el Queso del trabajo de Raúl y, encima, se celebraba el día de padres e hijos en su clase de natación. ¡Yujuuuu!

Recogimos a Iván mucho más temprano que de costumbre y nos fuimos los cuatro a disfrutar de un picnic al más puro estilo extremeño. El mayor, como siempre, se buscó un buen sitio en la mesa de las viandas y le dio trabajo a sus mandíbulas. El pequeño, que ya venía comido, se dedicó a atesorar palos y piedras muy emocionado.

Mientras, los papis se lanzaban a las delicattesen muertos de hambre y disfrutaban de la estupenda compañía: buena charla, risas, anécdotas y un jamón y un queso buenísimos.

La jefa de Raúl se compinchó con mi niño mayor y al final liaron una buena trifulca de agua y hielos que no vino nada mal, porque el calor apretaba que era un gusto.

Mis chiquillos hicieron gala de su famoso carácter inquieto sin cortarse un pelo. Tanto que a algunos de los asistentes les pillé mirándome con carita de pena y todo. Y es que no les llamo Atila y Godzila por nada. Disfrutaron muchísimo de la comida. Había que verlos devorar cerezas. Me sorprendió que Iván escupiera el hueso. Aún lo veo como un bebé, pero me temo que ya es un niño mayor. Eso sí, la camiseta no sé si sobrevivirá a las manchas. Por el color parecía que el pequeñajo se había puesto fino a vino del malo.

Aprovechamos la ocasión para dar uso a la canasta que nos regalaron en el evento de Decathlon y Madresfera. ¡Vaya lujo! No pesa nada y se monta en un minuto. Dio mucho juego.

De repente, Iván se convirtió en un guerrero temible a manos de la jefa de Raúl y un compañero suyo. Con un trozo de mantel de papel y unos palillos hicieron maravillas. Estaba encantado con su atuendo. Y Daniel un poco celosillo. Tanto que, en cuanto se despistó su hermano, le arrebató una parte para ponérsela encima.

A pesar de que no asistió ningún otro niño, los peques se lo pasaron genial con los compañeros de trabajo de su papá. Y, al final de la jornada, pudimos disfrutar de la compañía de unos bebés que estaban para comérselos. Si es que los achuchas y te dan ganas de tener otro. Menos mal que mis churumbeles me devuelven rápido la cordura.

El picnic fue todo un éxito, pero nos tuvimos que ir pronto para atender el otro evento especial del día de Daniel: la clase de piscina con mamá.

A todo correr me quité el polvo del campo, me puse el bikini, preparé todo y nos encaminamos al polideportivo, dejando a papi y a Iván relajados en casita. Bueno, en realidad, al más pequeño lo dejamos protestando porque no quería que nos fuéramos.

Llegamos a los vestuarios y nos encontramos con unas madres que me dibujaron la escena de lo que me iba a encontrar demasiado dura. Que una está desentrenada y eso de hacer largos lo iba a llevar yo muy mal.

Al final no fue para tanto. Nos metíamos en la piscina con juguetes diferentes cada vez y jugábamos cómo nos indicaba la profe mientras nos recorríamos la calle: que si con el churrito, que si con una pesa de goma eva, que si con una pelota... Muy divertido. Incluso improvisaron un tunel con tatamis en el que me metí una vez, pero que no volví a probar porque no era de mi talla y me quedaba ridículamente encajada. Ni que decir tiene que el chiquillo se lo recorrió un montón de veces. Estaba desatado. No podía parar de correr, saltar y rebotar contra las paredes. Supongo que los sobres de azúcar que se ventiló en la fiesta del jamón y el queso tuvieron algo que ver. Hasta la profesora me preguntó si le pasaba algo. Ganas me dieron de haber llevado una correa y atarlo corto. Si hubiera extendido los brazos y volado no me hubiera extrañado nada.

Volví al hogar agotada, pero no de los largos. ¡De perseguir a Daniel!

Menos mal que cayó en los brazos de Morfeo en cuanto apoyó la cabeza en la almohada. No puedo decir lo mismo del pequeño, que estuvo llorando y llorando hasta que, por fin, se quedó dormido. Supongo que estaba demasiado cansado y por eso se cogió la perra que se cogió.

Confieso que, una vez solventado el problema de sueño de Iván, yo también me desmayé en la cama.