lunes, 30 de enero de 2023

Nieve en Covarrubias

A los peques ya no les hace tanta gracia como antes de la pandemia ir al pueblo. Se me hacen mayores y tienen sus intereses en Madrid: amigos y play station, básicamente. Pero este finde venían un poco más motivados que otras veces. Primero porque se celebraba la Feria de la trufa, y eso significaba probar cosas nuevas y deliciosas, y segundo porque las previsiones daban nieve.

Y la nieve es muy motivadora.

Al final cayó muy poca y cuajó menos, pero lo suficiente para un rato de loca diversión en el patio para las fieras, que lo disfrutaron a tope. Así entraron en la casa de empapados y con ganas de arrimarse a la chimenea.

Cuando salimos a dar una vuelta nos nevó en la cabeza y eso le daba una patina de cuento irreal al pueblo que molaba mucho. La verdad es que lo pasamos muy bien recorriendo las calles y disfrutando de la feria, que trajo cosas y actividades muy curiosas.





martes, 24 de enero de 2023

El Asombroso Mauricio en Ocine

El sábado se iba al mayor de cumple, el padre a jugar con unos amigos y nos quedábamos Iván y yo solitos en casa, así que pensé en que nosotros también nos merecíamos una planazo. Pensando, pensando, me acordé de que habían abierto un centro comercial nuevo por el barrio este verano y que, cuando aún estaba en construcción, charlando con uno de los obreros, me comentó que el cine era una pasada de cómodo. Eso picó mi curiosidad. 

Investigué un poco y vi que se trataba de una cadena de cines, llamada Ocine, que hay por toda España. Lo curioso de esta cadena, aunque no sé si lo hacen en todos, es que las salas están diseñadas con sillones y sofás en vez de butacas, lo que lo hace cómodo y confortable.

Por hacer algo nuevo, le sugerí ir a ver una peli a este cine y accedió encantado. También le propuse la película, porque tenía muchas ganas de verla: El asombroso Mauricio, una adaptación del libro de Terry Pratchett extremadamente blanca comparada con la historia original.

Entre las páginas de El asombroso Mauricio y sus roedores sabios se respira la crítica, la sordidez, el miedo, la angustia... todo en tono de humor, como sólo este escritor podía lograr. Si no conocéis su universo de Mundodisco ya estáis tardando en haceros con toda la colección, bastante extensa, por otro lado, y llena de momentos para enmarcar.

En la película se hacen muchos guiños a este fantástico universo en el que el mundo es plano, descansa sobre los lomos de unos elefantes que a la vez se encuentran en el caparazón de la Gran A'Tuin, una tortuga inmensa que surca los confines del Espacio.

El libro lo recomiendo totalmente y la película también, aunque con salvedades. La historia original no es para niños y la película está claramente orientada a un público familiar. Esto ya debería darnos una pista de que no vamos a encontrar el mismo discurso.

La animación no es mi preferida ni de lejos, con esos diseños tan planos y con tan poca personalidad en sí mismos, pero la historia me atrapó desde el minuto uno. Bueno, puede que desde el minuto cinco, porque el comienzo también es muy típico, pero, el caso, es que las andanzas de los personajes, las situaciones que se plantean y el argumento (bastante edulcorado gracias a una gruesa capa de humor como constante que recubre el sarcasmo y la crítica original) te atrapan.

Y, encima, como ya dije, en un entorno muy cómodo, confortable y curioso: repanchingados en un sofá en la sala de un cine. Mola. Y el precio es alto, pero no exorbitado. Nos costó 9 euros y pico cada entrada. Teniendo en cuenta que las de cine normal suelen ser unos ocho euros no me parece  un sobre precio exorbitado. Lo que sí me hizo sudar fue el precio de las palomitas (5,75 euros el vaso mediano). Pero Iván es como mil veces más feliz con palomitas en la mano, así que nos permitimos el lujo.

Lo pasamos muy bien. Un acierto de peli y de cine para hacer algo un poco diferente.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Ideafix y los irreductibles ¡Abajo los romanos!

Llega una nueva colección ideal para los fanáticos de la mítica marca de Asterix y lo amantes de los animales, porque, esta vez, las aventuras las protagoniza el simpático Ideafix, el perrito de Obelix, y sus valientes compañeros, casi todos peludos. Ideafix y los irreductibles son una pandilla de animalillos encantadores que harán de las suyas en historias sencillas y graciosas llenas de gags recurrentes tal y como sucedía en la serie de origen. En mi opinión, es una de las fórmulas que tanto éxito le ha reportado a la serie original.

Esperemos que ocurra lo mismo con esta nueva serie que llega por fin en español y es perfecta para los más peques de la casa, que se lo pasarán bomba con la banda rebelde de Lutecia y los descacharrantes perritos romanos. Además, contamos con la pérfida Monalisa, una malvada y ultramimada gatita romana que sólo piensa con su ombligo felino. 

Por lo menos, por aquí ha gustado mucho. Está claro que poner animalitos como protagonistas siempre es un plus muy valorado por los niños. Y si encima los rodeas de situaciones llenas de acción, emoción y risas ya les has ganado de forma incondicional. 

Además, se trata de historias muy sencillas que siguen sin problemas y que no les va a dar ningún susto ni sorpresa desagradable. Todo lo contrario, los tendrá sonriendo de principio a fin.

El primer tomo lleva el sugerente título de ¡Abajo los romanos! y consta de tres aventuras la mar de graciosas. Curiosamente, nos trasladamos de la Galia a Lutecia, aunque no se explica por qué Ideafix acaba en esa región. Allí nos toparemos con algún personaje conocido, que nos hará rememorar la serie original, y un montón de nuevos amigos con personalidades muy definidas.

Si tenéis curiosidad aquí os dejo las primeras páginas del cómic para que le echéis un vistazo.

viernes, 23 de diciembre de 2022

Alora, la trampa para coches

Al finalizar la visita de El Caminito del Rey encontramos por todos lados carteles de un pueblo llamado Alora y decidimos acercarnos para ver si era tan bonito como en las fotos. Los niños no estaban nada convencidos porque clamaban por volver al Camping a descansar. No nos aguantan nada.

Pero como los padres a veces somos unos tiranos de cuidado, acabamos acercándonos. Sí que era bonito con todas esas casitas blancas. Nos bajamos del coche a las afueras y dimos un agradable paseo. Estaba de fiestas, así que nuestra idea de comer allí se fue al traste. ¡Estaba todo lleno! Pero, por otro lado, disfrutamos de muy buen ambiente.

Viendo el panorama decidimos dar una paseo corto por la población, ver el castillo (construido por los árabes, durante la Edad Media) y comer en el camping tranquilamente.

Para ahorrar tiempo nos subimos al coche y pusimos rumbo al castillo, que estaba, como el lógico, en la zona más alta del pueblo. Craso error. Pronto descubrimos que las estrechas, angostas e imposibles calles interiores eran una trampa mortal para los coches. Para más inri, la gente aparcaba en los lugares más inconvenientes, obstaculizando el paso hasta lo ridículo.

Logramos el objetivo de llegar al castillo, visitarlo alegremente y volver a salir del pueblo, pero me temo que el coche se llevó unos cuantos arañazos y algunos impactos en los bajos en el proceso.

El pueblo era bonito y alegre, pero la experiencia final acabó siendo un poco estresante.












jueves, 22 de diciembre de 2022

El Caminito del Rey

Una de las excursiones que más nos llamaba la atención era la programada para ir al Caminito del Rey, un paso construido en las paredes del desfiladero de los Gaitanes. Nos pareció un sitio muy curioso y no dudamos en comprar las entradas online reservando entre los días y horas que les quedaban libres, que eran bastante pocos.

Sufrimos hasta el último momento porque en la web ponía que podían cerrar avisando pocas horas antes de la visita por mal tiempo, ya que, en realidad, el sitio tiene su peligro por desprendimientos.

En realidad, allí nos explicaron que los derrumbamientos eran más por las patitas de las cabras de montaña, que por el viento y la lluvia, pero si lo hacen es por una razón de seguridad de peso, seguro.

Tuvimos mucha suerte porque el parte meteorológico nos lo ponía muy crudo y aún así, el día D no cerraron. ¡Menos mal! Allí estábamos nosotros bajo una suave lluvia y mucha ilusión por recorrer el acantilado.

Nos tocó un guía muy majo y que nos contó de todo sobre el sitio: desde la vida del que comenzó el proyecto, como las características de las rocas, porqué el agua adquiere ese tono verdoso esmeralda, la durísima vida de los obreros, curiosidades de la historia del lugar, leyendas... Fue extremadamente interesante.

Y encima el entorno era flipante. Es una excursión altamente recomendable. 

A medio camino, el guía nos informó que le habían comunicado que por un desprendimiento íbamos a tener que desviarnos a un recorrido alternativo por dentro de la montaña. ¡Y suerte teníamos! Que hace unos años, cuando sucedía algo parecido había que darse la vuelta y fin del trayecto (por lo visto estos desprendimientos son muy frecuentes e impiden el paso totalmente).

Nosotros pudimos atravesar por unos túneles muy chulos y acceder al puente colgante final que mola un montón.

La historia de este lugar comienza con la necesidad de una empresa hidroeléctrica de unir dos de sus centrales atravesando un cañón impracticable. Por lo visto, el lugar resultó ser tan impresionante que no sólo los trabajadores de la hidroeléctrica lo visitaban. Hasta fue el rey Alfonso XIII, aunque, según nuestro guía se cansó pronto y no lo cruzó ni de lejos. A pesar de ello, a la obra se le empezó a llamar El Caminito del Rey. Que la realidad no te estropee un buen nombre.

En los 90 el caminito estaba extremadamente deteriorado por la falta de mantenimiento y resultaba muy peligroso. Aunque esto no desalentaba a algunos excursionistas que se ponían en alto riesgo sólo para disfrutar de una paisaje maravilloso. Varios accidentes suscitaron una leyenda negra sobre este lugar que no pasaba de crecer y, contrariamente a la lógica, lo que hacía era aumentar las visitas.

Esta situación obligó a la Junta de Andalucía a cerrar los accesos. Eso tampoco frenó a los excursionistas (somos una plaga). Finalmente, la junta decidió rehabilitarlo con un proyecto muy ambicioso y abrirlo al público con todas las medidas de seguridad en 2015.

Y gracias a eso, los excursionistas precavidos como nosotros podemos disfrutarlo sin ningún miedo. Que nos gusta la aventura, pero no la que puede resultar mortal.

El recorrido se puede hacer con y sin guía. Aunque yo recomiendo la guiada porque es más pausada y te enteras de muchísimas cosas sobre lo que estás viendo y recorriendo. Se vive más.






miércoles, 21 de diciembre de 2022

La ciudad de Málaga

Que bien lo pasamos recorriendo las calles de Málaga. Es una ciudad preciosa, llena de azules y verdes, a pesar de que era invierno. Supongo que en verano será incluso brillante.

Alberga un montón de museos la mar de interesantes, pero las fieras alegaron que ya habían tenido suficiente con visitar el Castillo y la Alcazaba y se negaron a meterse en ninguno, para enorme desilusión de sus progenitores.

Con tal panorama, nos tuvimos que conformar con dar una largo paseo y admirar sus preciosos edificios y sus parques, rebosantes de palmeras y naranjos.

En realidad, los niños tenían muy claro su objetivo: la playa urbana. Tras un corto trayecto por el paseo marítimo bajaron como locos a la arena preguntando si se podían bañar. ¡¿Estamos locos?! La temperatura era agradable, sí. Pero un baño era resfriado seguro. 

Por supuesto nos negamos en redondo bajo pena de castigo. Que los conocemos y las palabras amables son ignoradas sistemáticamente.

Aún así no perdieron la oportunidad de jugársela jugando a tentar la suerte con las olas de la orilla. Se lo estaban pasando tan bien que los dejamos hacer. 

Si les pillaba la ola simplemente nos iríamos un poco más temprano de lo previsto y la felicidad que estaban sintiendo en ese momento bine valía el precio.

Afortunadamente, fueron más hábiles que el mar y la cosa quedó en victoria para ellos y los pies secos. Eso sí, el océano es muy rencoroso y se vengó poco después atrapándonos a todos en unas inesperadas arenas movedizas muy muy húmedas. Huimos de ahí entre risas y con las playeras llenas de agua y arena.

Ahora sí que tocaba volver al camping a cambiarse, pero que nos quiten los bailado.