martes, 13 de abril de 2021

Libreando club

De casualidad, Raúl descubrió un proyecto alucinante para grandes amantes de los libros, las sorpresas, el medio ambiente y la solidaridad. ¡Libreando Club lo tiene todo! A mí, personalmente, me parece una iniciativa perfecta para involucrar a los peques e inculcarles valores de una forma divertida y original. Y más ahora que se acerca una fecha señaladísima en mi calendario: El 23 de abril, Día del Libro. 

Os cuento cómo funciona: cada mes recibiremos en casa un sobre con tantos títulos sorpresa y marcapáginas como hayamos contratado. Los responsables del club seleccionarán libros de segunda mano para nosotros guiándose por los gustos y preferencias que les hayamos indicado. 

Así que con esta iniciativa ganamos una sorpresa cada mes, contribuir a cuidar del medio ambiente, darle una segunda vida a los libros y donar parte de la cuota a causas solidarias. A mí me parece un proyecto redondo.

Cuentan con varios tipos de suscripciones mensuales, dependiendo de nuestro nivel de devoralibros. O, como en nuestro caso, si la sorpresa va para un adulto y niños. Podemos elegir entre Aprendiz (un libro al mes), Comelibros (tres libros al mes) o Leyenda (cinco libros al mes). También habrá que seleccionar si queremos que sea por seis meses, un año o ilimitada en el tiempo (se puede dar de baja cuando uno quiera). 

Una vez hecho el pago, nos invitan a rellenar un test para conocer nuestros gustos y personalidades con preguntas como: cuales son nuestros autores favoritos, títulos o géneros, si queremos algún libro en otro idioma, que nos describamos un poco como queramos... 

Sólo se puede hacer un test por suscripción, pero si se elige un pack de tres o cinco libros mensuales, puedes elegir la opción de que entre ellos alguno sea infantil y la franja de edad que nos interesa. Yo pedí uno de 5 a 12 años y otro de 12 años en adelante pensando en las fieras. 

También te preguntan a qué causa solidaria quieres donar tu aportación: Vacuna COVID, Investigación sobre el cáncer o reforestación.

Si queremos la suscripción para hacer un regalo original compramos un ticket regalo con la elección que hayamos hecho para entregársela al beneficiario. En el bono viene un código con el que activar la suscripción, acceder al test y elegir la causa benéfica que más nos interese. Te pide la tarjeta, pero no te cobran nada. Nosotros elegimos esta vía para el regalo de cumpleaños de mi suegra y le encantó su regalo: horas de diversión, sorpresas y un fondo solidario y ecológico muy a tener en cuenta. En resumen, así lo describió ella cuando se lo dimos. Es una lectora empedernida.

A los niños también les ha encantado la iniciativa. Tenían mucha curiosidad por conocer qué libros vendrían en el paquete y disfrutaron todo el proceso con ilusión. Cuando llegaron los ojearon todos con interés... ¡hasta el que venía para mí! Cada uno ha empezado con el suyo... Menos yo, que ando muy mal de tiempo ahora. Pero no tardaré porque me llama muchísimo. Además, Raúl me ha dicho que se ha leído otro libro de ese autor y que le gustó muchísimo. De hecho, Iván ya se ha acabado el de Stilton y está esperando por el del hermano con paciencia (este niño sí que es un auténtico devoralibros).

También nos incluyeron en el pack un ejemplar de "Reto literario 2021" muy chulo. Es una idea buenísima para animar a la lectura y para guardar un recuerdo lector precioso de 2021. Se trata de un cuidado cuaderno en el que plasmar nuestras impresiones sobre la mejor lectura que hayamos hecho cada mes de 2021. ¡Ya voy con retraso!



lunes, 12 de abril de 2021

Somaliván

"Hola Iván. ¿Qué estas haciendo?", me había acercado al niño por la espalda para curiosear que es lo que lo tenían tan entretenido frente a la pantalla del ordenador.

"¡Me estoy inventando un idioma! Es para usarlo con mis amigos", me contestó muy sonriente dejando de teclear.

"¿Y google translate te está ayudando?" inquirí al fijarme en la página web que tenía abierta.

"Síiii", confirmó, "Es que me lo estoy inventando a partir del somalí", me soltó tan feliz, "Ya tengo bastante hecho. Aunque he puesto que hola se diga como adiós en somalí porque es más fácil". Pues sí, coincido con él en que hay que ser prácticos con los idiomas inventados.

"Entonces te estás inventando el somaliván".

"Síiiii. ¿Te imaginas que viene un niño somalí a clase y entiende mi idioma secreto? Lo que pasa es que lo fliparía cuando le saludara con Adiós jajajaja". Desde luego el peque estaba entusiasmado con la tarea, así que lo dejé crear tranquilamente.

Al día siguiente me envió un documento de word para que lo imprimiera y pudiera llevarlo a clase.

"Oye Iván, ¿por qué lo titulas idioma de secta?",  fue lo primero que le pregunté.

"Porque estamos montando una secta los amigos y yo", mmmm, muy tranquilizadora no es la respuesta, no. 

Cuando volvió ese día estaba muy feliz porque a sus amigos les había gustado mucho, pero, por contra, no les apetecía mucho estudiárselo, así que nos haría examen a nosotros: su querida familia. ¡Buf! No tenía suficiente con el ingles... Pero por un hijo lo que sea.

Me dio la hojita y me puse a estudiar cómo decir lo básico para poder comunicarse. Cosas como "Hola", "Voy a por ti", "Morirás, "Planeemos/hagamos un trato" y "Viva Iván", lo típico de toda la vida, vamos.

Lo que no me gustó un pelo fue lo de reírse de los demás, pero me aclaró que era más bien un "Ja Ja Ja" sarcástico... O me dijo lo que quería oír para no aguantarme la charla. Vete tú a saber.

Luego estuvo un buen rato dando saltos y gritando por toda la casa "Nolow Navi", que significa "Viva Iván. Así, en plan modestito.

Y nada, que aquí ando estudiando somaliván para cuando la fiera conquiste el mundo y eso.

sábado, 10 de abril de 2021

Los guardianes del sueño

"Uy, que tarde es. ¡A la cama chicos". Siempre cuesta un poco que las fieras se vayan a dormir. Normalmente están demasiado animados como para meterse en la cama, pero con paciencia amor y algún que otro grito acabo lográndolo en un tiempo aceptable.

Pero justo esa noche me iba a encontrar con una problemilla inesperado.

"Iván, ¿qué haces en la entrada?"

"Mmmm... Naaada"

"Pues ve yendo a la cama. Ahora voy yo a darte el beso de buenas noches"

"Mmmmm.... vaaale"

"Vaaaale. Y... ¿por qué no te mueves??"

"Puessss... no sé"

"¿Tienes miedo porque la luz del pasillo está apagada?"

"Mmmm... pueeede". Nunca ha tenido miedo a la oscuridad. Su hermano cuando era más pequeño sí, pero él no. Eso sí que no me lo esperaba.

"¿Demasiados tiburones asesinos y Titanes descontrolados?"

"No, no... no sé. Es que me da un poco de respeto"

"Vamos, que te acompaño. Aunque creo que es un miedo sin sentido porque en tu misma cama tienes un gato cometiburones de cuidado. Sin contar con Perrito, más conocido como el revienta nucas titaneras. O Lorencito el destripa monstruos...". Con cada nueva aportación de mi imaginación el peque se iba animando más y más.

"Es verdad mami. Y también Pandita el revienta arañas gigantes", aportó entusiasmado.

"¡Exacto! Con ese ejército de peluchas ya me contarás quién se atreve a perturbar tu sueño. ¡Hala! Métete en la camita que le doy el beso", le arropé y le dejé tan feliz entre sus peludos amiguitos.

Al día siguiente percibí enseguida que el peque había hecho una visita al rincón de los peluches y que el ejército había sumado nuevos reclutas. Y entre tanto peluche, estaba el peque despatarrado y roncando como un bendito. Pensé que me daría la noche con pesadillas o que le costaría dormirse, pero que vá. Los muñecos me salvaron el sueño.

Cuando, de nuevo, llegó el momento de darle el beso de buenas noches, se tumbó en medio de la cama y empezó a desplegar a sus tropas: "Manchitas y Cebrita al flanco este; robot asesino, Platanito y Brócoli al norte, Azul; Piojo, Dragón y Natillas...". Y así se pegó un buen rato colocando para poder dormir feliz y protegido. El la nueva rutina.

Mi marido dice que con estas cosas les lleno de manías, pero duerma yo tranquila ríase la gente, que descansar es necesario para tener buena salud. Lo único que como el peque crezca un poco más alguién se va a tener que ir de esa cama.

viernes, 9 de abril de 2021

Daniel y la edad del pavo

Ayer publiqué un tuit sobre el tema, pero me di cuenta que me faltaron caracteres para contar nuestra situación actual. 

A ver, Daniel y yo chocamos desde que nació, aunque nos amamos con locura. Es una relación extrema jaaajajajaja Nuestros caracteres chocan como las placas tectónicas.

Y encima me temo que se va a abrir ante nosotros una nueva etapa que me da auténtico miedo. Fuerza y paciencia es lo que necesito con este chico... ¡a toneladas!

Pero voy al grano, que me disperso. Estábamos en nuestra habitual batalla dialéctica de niño listillo y madre con callo cuando va y me suelta: "Mami, acabo de entrar en la edad del pavo así que no te quejes si te llevo la contraria en todo y te parezco inaguantable".

"¿Perrrrdona?"

"Pues eso, que la culpa de mi comportamiento no es mía, sino de mis hormonas", no daba crédito. ¿Se puede tener más morro?

"De eso nada listillo. Tu comportamiento es siempre responsabilidad TUYA", le aclaré con un tono un pelín más alto de lo recomendable.

"Bueno, las hormonas son mías", y estas cosas te las suelta sin inmutarse.

"Pues te reñiré a ti y a tus hormonas. ¡Todo en uno!"

"Pero mami, no es culpa mía que ahora sea un adolescente", insistió alimentando a la olla exprés de mi cabeza. Respiré profundo y volví al ataque. Si es que al final la culpa es mía por entrar al trapo.

"¿Y eso a sido justo ahora? Ayer eras un niño y hoy un adolescente?"

"No, no. Ya llevo un par de días en la edad de pavo". ¡Tocate los...! Tranquila Dácil, tranquila.

"A mí lo que me preocupa, Daniel, es que tengas tan poca personalidad y me quieras colar eso de que eres un adolescente de libro para tener excusa para todo. Cada uno vive la adolescencia de una forma diferente y personal", le solté en plan perla de sabiduría materna.

"Sí, bueno. Yo te aviso de lo de hoy". ¡¡¡Comorrrl!!! ¿Que me está contando?

"O sea, ¿que en otro momento tendrás otros convenientes "síntomas" propios de la adolescencia?", le pregunté sólo para que asegurarme de que me había dicho lo que me había dicho.

"Y yo que sé mamá. Pero tú no te enfades ¡eh? Que son cosas de la edad de pavo esa". Madre mía. No quiero ni pensar en lo que me viene cuando entre de verdad en la montaña rusa de la adolescencia.

Y una anécdota de regalo:

Íbamos caminando deprisa por la calle, porque teníamos prisa, cuando me dió un tirón en una pierna. Dolorida busqué el apoyo de Daniel para no caerme... ¡y me apartó el brazo! Lo que me obligó a hacer unos cuando equilibrios para no acabar en el suelo.

"Mamá, ¡que ya soy mayor!", me espeta muy enfadado.

"Mayor para qué, ¡¿para ayudar a tu madre?! ¡Que me dado un tirón!"

"Sólo los niños y los mayores de 18 años ayudan a sus madres" y dicho esto siguió andando tan pancho, mientras yo cojeaba detrás con claras ganas de estrangularlo. 

Espera que le dé un tirón a él, espera... la venganza se sirve en plato frío hum hum

miércoles, 7 de abril de 2021

De excursión a Valdelatas

Con más miedo que vergüenza nos fuimos de excursión al Monte de Valdelatas, un espacio verde la mar de bonito muy cerquita de la ciudad. El lugar perfecto para un picnic. Lo malo es que eso mismo pensaría medio Madrid en una Semana Santa en la que no se podía mover uno de su comunidad. Nos esperábamos una multitud, pero afortunadamente sólo encontramos petado el parking y con mucho movimiento. Cada poco salía un coche para dejar sitio al que llegaba. 

Se ve que había espacio para todos porque nosotros buscamos nuestro rinconcito y estuvimos solos casi todo el rato. Sólo nos apartamos la mascarillas para comer o beber, porque íbamos con otras familias, pero se estaba a gustísimo. Sobre todo los peques que se lo pasaron bomba con tantas aventuras.

Nada más llegar desaparecieron y sólo volvieron al olor de la comida y no al segundo, como los padres esperábamos. Se ve que se lo estaban pasando demasiado bien vete tú a saber con qué juegos.

Foto de una amiga
Encima encontraron un verdadero tesoro: un mjolnir de madera muy aparente. ¡Soy digna!

A la hora de comer, incluso se hicieron su corrillo pasando de sus padres, que, la verdad, disfrutamos de conversaciones sin interrupciones tan a gusto. Hasta me tumbé un ratito en una manta y me quedé traspuesta. Menudo lujo.

Foto de una amiga
En algún momento, uno de los niños sacó a relucir una copia de Los hombres lobo de Castroviejo y se pusieron a jugar muertos de la risa. En el transcurso de la tarde no uníamos unos al juego y otros se retiraban. Fue muy divertido. Pero creo que perdí todas las veces, tanto como mujer loba como ciudadana.

Y creo que fue a esa alturas cuando algunos de los peques encontraron El Barranco, así, con mayúsculas. Lo describían como si fuera un agujero hacia los infiernos. Tanto fue así que algunos adultos fueron a investigarlo con ellos (yo no jejeje) y le dieron el visto bueno para que nuestros intrépidos escaladores lo recorrieran a sus anchas.

Foto de una amiga
Creo que fue allí dónde descubrieron el nido con huevos, del que estuvieron intentando averiguar a qué tipo de pájaro pertenecían. Toda una labor de investigación en la que llegaron a varias conclusiones.

También tuvieron tiempo para plantar unas encinitas que había llevado una familia. desde luego estas generaciones empiezan prontísimo a todo: ya han plantado un árbol, han escritos un millón de relatos y cómics y no han tenido un hijo (gracias a dios), pero sí un gatito precioso al que cuidar.

Entre pitos y flautas se nos hizo tardísimo. Las horas se nos pasaron volando. Llegamos a casa agotados, pero felices. Sobre todo ellos, porque yo había vagueado bastante, lo admito.

lunes, 5 de abril de 2021

Champis calavera

Estaba trabajando tranquilamente cuando de repente me sonó el telegram. Curiosa lo revisé y me encontré con que Raúl me había mandado el enlace aun tuit muuuuuuy chulo. Este:


Y ¿quién se resiste a emularlo? Yo no. Esa misma noche saqué los champiñones de la nevera, me hice con las herramientas y me puse a cincelar calaveras comestibles. Un segundo tardó el más peque de la familia en descubrir lo que estaba haciendo y sumarse a la aventura culinaria.

Solo que él se atrevía con innovaciones extraordinarias: gatos, vampiros, caballeros... Le quedaron muy chulos.

El proceso es muy sencillo. Limpiamos bien los champiñones crudos, los partimos por la mitad y utilizamos las herramientas de pastelería que tenemos por ahí para cincelar las calaveras. O en el caso de Iván, lo que la imaginación le dictara.

Cuando acabamos con la parte artística, probando diferentes herramientas improvisadas, procedí a freir los champis con ajito, que así están riquísimos.

Pero al freirlos perdían la forma definida a la misma velocidad que el agua. Concretamente, lo de Iván quedaron totalmente irreconocibles. Una pena.

Así que, la próxima vez, los vamos a hacer crudos y en ensalada. Haremos un estupendo campo de batalla con lechugas y tomates. Y gatos merodeando ¡Está decidido!

domingo, 4 de abril de 2021

Tarzanes

En estos tiempos de pandemia lo que más felices hace a mis hijos, incluso más que tiempo extra de pantallas, es correr al parque con sus amigos.

Recuerdo cuando eran pequeños y tenía que correr tras ellos, tener mil ojos y contar con la ayuda de la comunidad de madres que pululaban por el parque. Todas estábamos atentas de todos y así no había manera de que uno escapara a nuestra vigilancia. Menudos trastos eran todos. Más de una vez atrapé a alguno en el límite y no siempre eran hijos míos. Los bebés que andan son imprevisibles.

Y ahora son tan mayores que sólo acudimos cuando oímos o vemos algo extraño. Pero en general, ellos juegan con su fantasía (sin acercarse a los columpios para nada) y nosotras (los padres son minoría) charlamos tranquilamente. A veces, les vemos encontrar tesoros e incorporarlos al juego, como palos, hojas, cartones... Y les dejamos porque pensamos que fomenta su creatividad, aunque luego corra el gel hidroalcohólico o el agua y el jabón (soy más fan de esta segunda opción).

También les da por escalar a árboles. Es una práctica que no nos acaba de gustar a las madres por el peligro que entraña. Si les vemos, les pedimos que se bajen. Pero a veces, hacemos la vista gorda. Porque nosotros también hemos sido niños y hemos escalado árboles. En mi caso, incluso más alto que estos churumbeles, aunque nunca les voy a contar eso a mis hijos.

Mi percepción es que antes no había tanta supervisión como ahora. Recuerdo ir al campo y a la playa sin que mis padres sufrieran el estrés que yo sufro si pierdo de vista a los niños. Y si se los lleva la corriente, y si se caen desde muy alto, y si, y si, y si... Buf, no hay que despistarse, pero tampoco se puede vivir en una burbuja.

Así que el otro día, cuando les sorprendí haciendo el mono en el árbol más tupido del parque (el que mejor les oculta a nuestros ojos...) les hice una foto y ahí les dejé emulando a Tarzán. Eso sí, puse un límite de altura y Daniel tuvo que descender a regañadientes. Lo mejor suele ser tirar por la carretera de en medio ;)

jueves, 1 de abril de 2021

Dan Diésel. El misterio del artefacto C

El multiverso es una bolsa de canicas. Cada canica es un universo y piensa que es única, pero está rodeada de otros universos parecidos. Algo así como realidades alternativas. Cuantos más alejada está la canica, más diferente es la realidad una de otra. En esta sencilla explicación se basa el mundo literario en el que se mueven los protagonistas de la serie de Dan Diésel, que adopta su nombre del niño de 12 años sobre el que gira toda la trama. Al menos en este primer tomo, que lleva por título El misterio del artefacto C.

Estética pulp y futurista de los años 30, algo de steam punk, superhéroes y trepidantes escenas conforman la fórmula del éxito de esta novela de aventuras que mezcla texto con páginas de cómics y maravillosas ilustraciones que enriquecen enormemente la historia. 

Esta forma de presentar la literatura juvenil se ha puesto de moda estos último años y parece que acierta en el gusto de sus lectores porque es un formato que se encuentra con mucha frecuencia en las novelas juveniles modernas. A mí, personalmente, me encanta. Y a mis hijos también. pero es que esta familia siempre ha sido muy amante de los cómics.

El tomo que nos ocupa llama la atención ya sólo por el diseño de sus tapas, sobre todo la portada, que recuerda a las de las novelas pulp de los años 30, para muchos, la edad dorada de la ciencia ficción. ¡Como resistirse!

Al abrir las páginas nos encontramos con un comienzo, en formato cómic, extremadamente emocionante que te impele a seguir leyendo de forma compulsiva y saber más de Dan, Marc, Gabriela, Samuel... y todos los curiosos y particulares personajes que van desfilando a golpe de párrafos. 

Envueltos en una neblina de misterio vamos descubriendo, poco a poco, retazos de una realidad alucinante y de sociedades secretas que manejan información y armas extremadamente poderosas, muchas veces de otros mundos.

Estamos ante el inicio de una saga de aventuras de viajes entre realidades, héroes y villanos con superpoderes y luchas contra emporios del mal. En este tomo nos presentan de forma magistral a los personajes a los que acompañaremos en misiones de alto secreto y nos ponen en situación ante el gran desastre que se nos avecina. Como suele ser normal tiene dos niveles de trama: una autoconclusiva y una general que es de suponer que tendrá su continuidad en todos los tomos de la colección.

A nosotros el primer tomo nos ha enganchado muchísimos y estamos ansiosos por que salga el segundo. El final se queda tan emocionante como lo fue el inicio... ¡O más!