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martes, 15 de abril de 2025

Huevos de Pascua 2025

Mis hijos ya son unos gansos de tomo y lomo, pero ello no quita que les encante el chocolate. Y cualquier excusa es buena si el premio es chocolate, así que ya esperaban la búsqueda de Huevos de Pascua como agüita de mayo. 

Como aún no estamos en mayo, pero sí en abril, aguas mil, adelantamos la búsqueda para que nos coincidiera con un tramo de meteorología no lluviosa. No fue el domingo de Ramos, pero, qué más da.

Tampoco escondía los huevos con saña, que se diga, porque a estas alturas no están aquí por la emoción de la búsqueda y el juego, sino por el delicioso chocolate, que quieren obtener cuando más rápido y menos esfuerzo, mejor.

Aunque pensándolo bien, creo que siempre ha sido así. Estas búsquedas siempre han estado teñidas de ansia e inmediatez. Alguna vez, incluso han empezado a buscar antes de que me diera tiempo a soltar todos donde fuera.

Luego se quejan porque no me acuerdo donde los metí y alguno queda abandonado a su suerte.

Aparecen mucho después, pero sólo sirven para ir a la basura. ¡Como les fastidia!

En fin, que cogí los chocolates y los distribuí sin mucho ahínco por el salón y el patio para que los encontraran estos dos golosos.

Aún así les costó la vida encontrar algunos. ¡Venga a pedirme pistas! ¡Venga a pedirme pistas!

Y yo buscando también, porque, ¡cómo me voy a acordar de donde he puesto más de veinte huevos!

Menos mal que se quedaron conformes con los que encontramos (espero que todos). 

La norma es poner todos en común y repartirlos equitativamente entre los niños y con mucha desventaja entre los adultos. Ahora sólo hay dos "niños", pero hubo un tiempo que venían un montón a por lo huevos de chocolate. Me huelo que seguirían viniendo si lo supieran, pero lo de compartir puede que aún no lo hayan pillado del todo estas fieras.

domingo, 1 de septiembre de 2024

Playas de Tenerife-Verano 2024

Otro verano mas que tiramos a Tenerife para ver a la familia. Antes íbamos a Gran Canaria, pero mi madre decidió mudarse cerca de mi hermana y se cambió el destino.  A Daniel le dio penita porque fue algo muy repentino, pero yo sólo podía pensar en las nuevas posibilidades de turismo que se nos abrían ante nosotros.

Es curioso, porque en Las Palmas de Gran canaria ya nos habíamos acomodado y no sentíamos la necesidad de movernos mucho, pero ahora que vamos a Santa Cruz nos ha vuelto a dar la vena por explorar. De hecho, ahora vamos mucho más a la playa de antes y las tenemos más lejos.

Es verdad que solemos ir a la que tiene mi hermana más cerca, pero a veces nos damos el salto a La playa de las Américas, aunque este año nos pilló un temporal de viento que hizo que todo fuera más emocionante, arenoso y lleno de olas.

También fuimos testigos de un curioso accidente. Dos chicas pensaron que era buena idea colgarse e las hojas de palmera para hacer posturas gimnásticas. Evidentemente, a una de ellas se le rompió la hoja y acabó en el suelo con la espalda muy arañada. Por un lado no dio pena, pero por otro... ¡A quién se le ocurre!

Pero por lo demás, lo pasamos genial tomando el sol, jugando con la arena y bañándonos en el mar, que son cosas que en Madrid no podemos hacer.


jueves, 10 de agosto de 2023

TdN 2023

Volvieron las Jornadas Tierra de Nadie al Ceulaj, en Mollina, y con ellas cuatro días llenos de juegos, rol, talleres... y mil actividades geniales.

Estas jornadas han sido especialmente interesantes porque el volumen de actividades ha sido altísimo, o eso me ha parecido a mí que tenía plan A, B, C, D... Si no conseguía plaza en algo, tenía otras tres opciones para la misma franja horaria. Esto te hace desear con mucha fuerza poder multiplicarte y asistir a todo.

Encima, pude asistir a todas mis opciones A, excepto a dos. ¡Eso es una maravilla! De hecho, la segunda actividad que me perdí no fue por ser lenta inscribiéndome, sino porque Raúl me hizo ver que habíamos pisado poco al ludoteca ese año y había que hacer rodar dados y deslizar cartas por la mesa, así que, con toda la pena de mi corazón, renuncié a una partida de Blood on the clock tower, pero eso no quiere decir que lo pasara mal. Al contrario. Fue una tarde genial.

Es que elijas lo que elijas lo pasas genial. A no ser que resulte que no se haya apuntado el suficiente número de personas a la actividad y te encuentres con que no se puede realizar, como le pasó al pobre Daniel con la de el Primer Torneo Killer Compitruenos, en la que se iban a formar dos grupos para resolver retos por todo el Ceulaj y acabar con un torneo de piedra, papel y tijera. Pintaba genial y espero que lo vuelvan a intentar en la siguiente edición. No me pude apuntar porque me coincidía con otra actividad, pero sí que me hubiera gustado.

Afortunadamente, Daniel se desquitó con su sesión de laser tag, que, por lo que contó, fue una pasada. Me hubiera gustado apuntarme, pero yo ya tenía lío por mi parte. Como he dicho antes, ¡ojalá pudiera multiplicarme e ir a todo!

Y si no consigues plaza en ninguna de tus opciones, siempre te quedará la Sala Europa con su ludoteca gigante.

El primer día llegamos tempranito y aprovechamos para relajarnos en la piscina tras hacer la inscripción y dejar todos los bástulos en la habitación. Necesitábamos ese momento porque sabíamos que el resto de las jornadas iban a ser trepidantes.


Empezando por la comida de aquel día (ya que no se incluye en las jornadas), ya que el sitio al que vamos siempre estaba lleno. Menos mal que el dueño era muy majete y nos indicó otro sitio para comer que estaba muy bien.

Y con la barriga bien llena comenzaron las jornadas para nosotros :)

martes, 8 de agosto de 2023

Conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera

Desde hace unos años, ponemos rumbo a las jornadas Tierra de Nadie, en Mollina, un día antes para llegar descansados al día siguiente. Nos intentamos pillar un alojamiento que no sea muy caro casi llegando al pueblo y aprovechamos para conocer una poco la zona.

Este año nos costó bastante encontrar el lugar indicado porque los precios nos parecían desorbitados y las opciones asequibles no daban opción a una sola noche. Cuando ya casi pensábamos que ese año tocaba ir directos apareció la solución: Casa Flamingo en Fuente de Piedra.

La habían publicado hacía un par de días y nos pareció perfecta para lo que queríamos. No estaba situada en una zona bonita, con vistas ni nada, pero parecía cómoda, tenía piscina y era barata. Reservada.

Además, estaba cerca de una zona con cosas muy chulas, entre ellas el conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera. 

También buscamos dónde comer cuando llegáramos y nos decidimos por El caserío de San Benito, que prometía mucho en cuanto a calidad precio. Y no nos decepcionó en absoluta. El lugar era precioso y la comida deliciosa y ¡muy abundante! Salimos de allí rodando. Es curioso como tenemos un sentimiento extraño de vergüenza por dejar comida en el plato en los restaurantes. Por lo menos yo, que me comí lo mío y lo de Iván porque es de poco comer. Total, casi estallo, pero qué bueno estaba todo.

Menos mal que el apartamento estaba cerca. Es muy cuqui y encima nos dejaron de regalo unas pastas artesanas y un vermut delicioso. Los niños sólo querían piscinear, pero les sacamos de la piscina y los arrastramos de las orejas a ver este conjunto histórico alucinante. Les tuvimos que aguantar carros y carretas, pero, como casi siempre alucinaron con el lugar al que los llevamos, pero disimulándolo, por supuesto. Tienen su orgullo. Un orgullo enoooorme.

El caso es que los metimos en el coche  a pesar de todas sus protestas y nos fuimos a ver los dólmenes a eso de las ocho de la noche porque antes era imposible.

Comenzamos la visita por el Museo, pero dos peques enfadados no me dejaron enterarme de mucho. Menos mal que al  menos en el vídeo explicativo se estuvieron quietos y callados. Alucinante como construyeron el dolmen de Menga y el tema de que la puerta de éste no apunte a ningún solsticio sino a una roca mágica. Esto da para aventura rolera.

Tras el vídeo comenzamos el recorrido y nos dirigimos al Dolmen de Viera, que se llama así porque lo descubrieron dos hermanos con ese apellido, Éste y el de Menga está construido con enormes piedras y cubiertos con tierra formando una colinita. 

Entrar es sobrecogedor. Sobre todo sabiendo que allí enterraban a los cadáveres con sus pertenencias. De hecho, los arqueólogos encontraron varios artefactos allí dentro. Un pasillo bastante largo, desemboca en una habitación cuadrada y te vas imaginando todo el camino épocas pasadas. 

De allí nos dirigimos al de Menga que es aún más impresionante, básicamente porque es más grande. El corredor tiene pilares en medio para soportar el techo y desemboca en una cámara funeraria alargada con un pozo en el suelo que es un gran misterio para los historiadores. El vigilante nos contó que habían dos teorías al respecto: la primera que el agua fuera sagrada y la segunda que se hiciera a posteriori cuando se utilizó para guardar ganado con el fin de darles de beber. Meterte dentro de este dolmen es algo mágico. 

Y cuando te asomas a la puerta tienes una vista impresionante de la roca mágica, la peña de los enamorados, una roca con forma de perfil femenino. Suponemos que la llaman así porque detrás se puede distinguir otra roca con forma de perfil masculino un poco más lejana.

Ambos dólmenes son monumentos megalíticos construidos en el paleolítico y se encuentran uno al lado del otro. Un poco más allá, se encuentra el dolmen de El Romeral, el vigilante nos habló un poco de él y de las diferencias con los dos primeros y nos aconsejó que nos diéramos prisa porque cerraban a las 21.30 y ya eran las 21.10.

Salimos pitando ansiosos de ver nuevas maravillas y llegamos a tiempo para visitar este conjunto megalítico construido con una técnica muy diferente que ya no usaba grandes piedras, sino pequeñas con formas de laja y cuyos techos eran falsas bóvedas propias de un movimiento mediterráneo, el calcolítico. Un largo pasillo desemboca en una sala circular de la que sale otro pasillo que da a otra cámara, también circular pero mucho más pequeña, que tiene el acceso restringido. Se puede ver a través de unas rejas.

Fue una visita alucinante. La pena es que no nos dio tiempo a visitar El Torcal, que también promete ser impresionante. Lo dejamos para otro año con gran pena. No se puede estar a todo.

Volvimos a la casa y decidimos cenar en el patio trasero porque estábamos aún llenos de la comida en El caserío de San Benito y porque estábamos cansados y no nos apetecía salir. Como había preparado algunas viandas para le viaje y nos habíamos pasado por un súper por el camino montamos una cena la mar de apañada y agradable.









jueves, 13 de julio de 2023

Los demonios visitan Covarrubias 2023

Me encanta que los demonios visiten Covarrubias una vez al año para atormentar a los que allí se reúnen para celebrar la fiesta de la cereza. Vienen cargado del fuego del averno para hacerte bailar al ritmo de la tamborada infernal y sus risotadas. ¡Todo un espectáculo y un juego la mar de divertido!

Al principio, mis hijos me acompañaban en mis correrías huyendo de estos diabólicos personajes, pero Iván decidió que desde la terraza del  bar de la plaza y con un mosto entre manos todo se ve menos diabólico y con mayor tranquilidad, y Daniel, decidió observar desde el borde de la plaza. Sólo yo me metí en medio de la vorágine infernal para saltar las lenguas de fuego y pasar por debajo de las chispas que tiraban por los aires. 

Al rato se me unió Raúl, que también le gusta la jarana, y vivimos la experiencia tope. Aunque entiendo que a mis hijos les dé respeto porque impresiona.

Curiosamente, este año las chispas calentaban, pero no quemaban. Y os lo digo que yo, que me comí bastantes. No sé como lo han conseguido, pero le han quitado muchísima peligrosidad a la costumbre de los demonios, lo que se agradece bastante.

Lo que no me gustó nada fueron unos cartuchos que lanzaban destellos de lo más rallantes y molestos. Por mí esos que no los traigan en su visita del próximo año, pero, claro, como elemento de tortura era más efectivo que los cartuchos de chispas y entiendo que los demonios vienen a lo que vienen: a castigarnos con el fuego del infierno y todo eso. Les debe reventar bastante que nos lo pasemos tan bien huyendo de ellos.

La traca final la interpretaron en la plaza en la que Iván se había quedado con unos amigos en la terraza de un bar y así pudo verla tan a gusto y desde la distancia que quería.

Los demonios parecieron estallar en llamas de repente y todo se volvió muy loco para acabar con una humareda y un silencio muy corto seguido por una salva de aplausos de los condenados que se lo habían pasado demasiado bien en la noche maldita.

Para recuperar fuerzas nos sentamos un rato en la terraza a tomar algo y lo que sí decliné fue la verbena posterior, que huir de demonios cansa mucho y aquí en el pueblo a lo tonto se te hacen las mil y mil de la madrugada sin darte cuenta.

Total, que los de la terraza se quedaron bailando y los que corrimos delante de los fuegos nos fuimos a dormir el sueño de los justos.