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jueves, 9 de octubre de 2014

Friky denuncias

Esta vez me ha costado un poco publicar mi tercera parte de la Ventana Indiscreta de Frikymamá. La razón es que soy muy despistada y voy por el mundo sin fijarme en lo que me rodea, así que, por mucho que me lo propusiera, llegaba a casa sin foto denuncia día tras día. Como esto no puede seguir así, que se me va a pasar el plazo, me he decantado por una foto de algo que me ha fastidiado un poquito.

El caso es que este año he apuntado al mayor a judo porque me lo han recomendado para canalizar la agresividad y fomentar la disciplina y el autocontrol. Que bien suena. A ver si vemos resultados.

Como fue el cumple del niño hace poco, sus amigos, sabiendo que este año le tocaba hacer llaves, le regalaron un kimono. El peque estaba encantado con él. En realidad podría pasar por un disfraz.

El famoso punto de arroz
Y yo también estaba muy contenta por haberme ahorrado unos eurillos... Hasta que hablé con el profe de la extraescolar y resulta que Decathlon, de donde proviene dicha prenda deportiva, debe vender la versión low cost porque no es la reglamentaria y puede llegar a ser incómoda para este tipo de actividad.

Resulta que el punto de la tela del verdadero es muy flexible, punto de arroz, con lo que al agarrarse el contrario a la ropa para abatirle se estira y no roza la piel. Peeero el que tengo yo sí que roza. ¡Pues vaya! Y lo peor es que la diferencia de precio es sólo de seis euros. Bastante asumible.

http://frikymama.blogspot.com.es/2014/10/vuelve-la-ventana-indiscreta-mision.html
http://frikymama.blogspot.com.es/2014/10/vuelve-la-ventana-indiscreta-mision.html
Así que mi denuncia es: Decathlon no nos engañes. Si es una copia de kimono de judo y no el oficial anúncialo en algún lado.

Dácil informando desde la Ventana Indiscreta de Friikymamá.

viernes, 21 de junio de 2013

Daniel habla ruso

De repente, a mi hijo le ha dado por resaltar terriblemente las "R".

"Mami, mirrrra lo bien que corrrrro. ¿A que corrrrrro bien?"
"Quierrrro comerrr, porrrr favorrrr"
"¿Vamos al parrrque? Quierrrro jugarrrr con mi amigos"

Y así con todo. Supongo que el asunto vendrá del cole. Probablemente alguna profe esté intentando que pronuncien bien las "r" porque, desde luego, de casa no viene.

La primera vez que le oí hablar así le solté espontáneamente "¿Por qué hablas en ruso?", pero su papá me devolvió a la cordura con un "Déjale, así practica las erres" entre dientes que me hizo recular.

"Estoooo... Me encanta cómo dices las cosas cariño. Hablas tan bien..." le aseguré mientras ponía mi expresión más inocente. "¿Y porrr qué dices eso del rrruso?" Quiso saber con una curiosidad falta de reproche.


"Ehhhh... Por queee... ¡Me encanta cómo hablan los rusos!" logré balbucir
"¿Y cómo hablan los rrrrrusos?" Insistió.
"Pues muy bien, hijo. Hablan muy bien. Cómo tú" Acabé la conversación con un tonillo de "Yo sé mucho. Hazme caso"

Creo que al final salí bastante airosa porque sigue hablando en ruso.

domingo, 9 de junio de 2013

Ataba

Iván cada vez habla más, a su modo y casis siempre en su idioma, pero no para de hacer gorgoritos. "¡Agua!", "¡Ahiiiiii!" y "¡No!" le salen bordados, pero hay una palabra que repite sin cesar y en cualquier situación. Pone cara de interés, levanta el dedito, apunta a cualquier lugar indefinido y suelta "¿Ataba?, ¿ataba?, ¡atabaaaaaaaa!" y deja a su madre descolocada, porque no tengo ni idea de lo que puede significar la palabreja en cuestión. Aunque me hace mucha gracia escucharla.

viernes, 17 de mayo de 2013

¡Naaaaa!

Mi bebé ha descubierto una palabra especial. Una palabra cargada de poder. Que le confiere la habilidad de... ¿Decidir? o más bien de llevar la contraria. Que le permite rebelarse contra el mundo que se lo da todo hecho sin darle opción a opinar. Hoy te vistes así, vas a este lugar, te toca cambio de pañal, te toca baño, ahora hay que comer... Tantas y tantas obligaciones y por fin una arma para rebelarse.

Mi bebé ha descubierto la palabra. ¡No! Aunque en su boca suena más bien a ¡Naaaaaaaa! Confieso que aún no la domina del todo bien.

"¿Quieres agua?" "¡Naaaaaaa!" Glu, glu, glu

"¿Quieres galletas?" "¡Naaaaaaa!" Ñam , ñam, ñam

"¿Quieres éste juguete?" "¡Naaaaaaa!" Pero bien que extiende la mano para cogerlo.

Lo que sí tiene dominado es el lenguaje universal para indicarme que tiene hambre: "Maaaaaaa. Ham, am"

O sueño: Manita a una lado de la carita ligeramente ladeada y sonido de ronquido.

Que quiere ir a un sitio o a otro: "Ahiiiiiiiii" y señala con el dedito.

O que quiere que le coja: Bracitos en alto mientras pega saltitos y dice "Aaaaah, aaaaaah".

¡Todo lo que sabe mi niño! ¡Ole, ole!

sábado, 11 de mayo de 2013

Caca, culo, pedo, pis

Es curioso la atracción que ejercen cuatro palabritas del diccionario español en los niños pequeños: caca, culo, pedo, pis. Y además en este orden. Generación tras generación oímos esta retaíla de la boca de nuestros infantes, normalmente acompañadas de carcajadas traviesas. Y yo me pregunto que tiene estas palabras, que extraño poder ejercen sobre ellos. Culo es una parte del cuerpo humano. Es lo mismo que decir mano, barriga o ceja. Y caca, pedo, pis se refieren a cosas malolientes que expulsa nuestro cuerpo, pero no son palabras malsonantes ni palabrotas.

Daniel se ha obsesionado y está todo el día: "Culo, caca, pedo, pis jajajaja, culo, caca, pedo, pis jajaja". Parece un disco rayado. Dice que se lo ha enseñado un amigo del cole y yo le respondo que no es verdad. Que el conocía esas palabras por separado desde hace muchísimo tiempo. Me tiene mareada de tanto soltar las palabrejas ahora sí y ahora también. He pensado en atraerle con otra serie de palabras, pero creo que acabaría igual de harta oyéndole repetir mil veces "Pico, pato, pata, pluma" que "Culo, caca, pedo, pis". Ojalá se le pase pronto la manía.

sábado, 11 de agosto de 2012

Las perlas de Daniel

- Cuac, cuac.- Grita Daniel casi moviendo los brazos como si fueran alitas.
- ¡El pato!- Adivino yo.
- miau, miauuuu- maulla el pequeño.
- El gato.- Vuelvo a acertar. Esto es muy fácil.
- Muuuuu, muuuu.- muge el chiquillo.
- Jaja. La vaca.- Sonrío.
- Tuuuuuuu, tuuuuu
-....
- Tuuuuu, tuuuuuu.- Que diantres será eso. Me exprimo la cabeza en cuestión de segundos, pero no consigo dar con el animal.
- ¿Y eso que es?- Me rindo por fin.
- El elefante, mami. Es Eliiiiiii.- Pocoyó y sus amigos pudieron con todos mis conocimientos del mundo animal.

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- Daniel baja del desván que hay que comer.- Llamé a mi hijo.
- No puedo mamiiiiiii
- ¡Baja!- endurecí un poco el tono. Le conozco y cuando se lo está pasando bien se hace el remolón.
- No puedo. Estoy jugando con un niño.
-......- Ya empezamos con la vena paranormal de este chiquillo.- ¡Daniel! Baja de una vez. No te lo vuelvo a repetir.
- Es que estoy jugando con el niño.
- Pues que baje el niño también.- Concluí triunfante. Si no puedes con tu enemigo únete a él.
- Es que hay muchos niños...
- ¡¡¡Baja yaaaaaaaaaa!!!.- Desde luego yo no subí a comprobar cuantos niños había en ese desván.

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- Daniel ven.- Llamé al mayor de mis hijos.
- No puedo.- me contestó con cara de circunstancias.- Estoy trabajando.- Intrigada le seguí el juego.
- ¿En que estás trabajando?
- Sooooy... Bomberoooo... Policía.... Obrero... Enfermero... Estudiante....- Así siguió un buen rato nombrando profesiones que le parecen interesantes. Con razón no tiene tiempo para nada.

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- Iván, no me quites los juguetes.- Protestó Daniel empujando a su hermanito.
- Iván déjame en paz.- le espetó viendo que el bebé no cejaba en su empeño de agarrar los coches con los que estaba jugando.
- Iván, ¿Te puedes ir?- Le pregunto al chiquitín mirándome a mí en busca de ayuda. Me compadecía de él y agarré al chiquitín para entretenerlo con laguna otra cosa.
Cuando ya me iba oigo a Daniel a mis espaldas sentenciando: "Iván es malo"
Pronto empezamos.

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Estoy inmersa en la lucha diaria de vestir a mi hijo mayor.
- Noooo, no quierooooo. - Se debate como una lagartija el pequeñajo.
- ¡Estate quieto Daniel! ¡Ven aquí! ¡No te resistas!
Llega el momento de embutirle en los calzoncillos. Con esa manera de mover las piernas es una tarea peliaguda. Por fin los consigo.
- Mami, mami. Las bolitas no pueden moverse.- Me suelta el chiquillo muy serio.
- ¿¿Quéeee??- No estoy segura de haberle entendido bien.
- Que las bolitas no pueden moverse.
- No te preocupes cariño que yo lo voy a solucionar.- Aprovechando que está tranquilo le recoloco el calzoncillo.
- ¿Ya pueden moverse?
- Chi, grachias, mamá

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- ¿Y este niño tan guapo ya va al cole de mayores?- le canturrea una vecina a Daniel
- ¡No! Yo soy una auténtico bombero. Al cole van los niños.
¿Uno Auténtico? De donde saca este niño esas ocurrencias

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- Mami, papá está triste
- ¡Ah! ¿Sí?
- Sí, por el trabajo
- No me digas
- Tenemos que hacer algo para que no esté triste.
- No te preocupes. Cuando venga a casa le das un besazo y ya verás como se pone contento.
- ¡Vale!

¿Habrá notado Daniel el síndrome postvacacional de su padre? ¿O se inventa estas cosas?

domingo, 27 de mayo de 2012

Conversaciones con Daniel

Daniel estaba bebiendose el biberón en la camita cuando paró de succionar de repente.
"¿Ese ruido que eh?" Me preguntó intrigado.
"¿Qué ruido, cariño? Yo no oigo nada" nos quedamos los dos muy calladps y nos respondio el silencio. El peque volvió a lo suyo, preo no había pasado muchpo tiempo cuando paró de nuevo.
"Ese" Exclamó, "Ese ruido. ¿Que es?"
"Pero ¿Cual? ¿Cómo es?" Le pedí desesperada.
"Ummmm... No sabo. Ummmm... Pajaritos" me contestó pensativo
"Pues serán pajaritos" Afirmé dudosa. Yo seguia sin oir nada.
"Vaaale" El peque volvió a llevarse el biberón a los labios
Chuic chuic chuic
"¡Tate!, ya sé cual es el ruido que oyes" exclamé airosa "Lo haces tú con el biberón". El peque comprobó que efectivamente era el sonido que hacía al succionar de la tetina y se quedó tranquilo por fin.
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Daniel y yo estábamos leyendo un cuento de Max, la mascota de su clase.
"Mira, cariño, Max está desayunando. Como tu" Le señalé el dibujo.
"Como yooooo" gorjeó mi niño
"¿Que come Max?" le pregunté mientras señalaba el dibujo.
"¡Tostadas!" Exclamó jubiloso.
"¿Y que es esto que tiene en la taza?" seguí con el interrogatorio didáctico.
"Un cafetito" me soltó.
"Eeeeh... Nop. Es un Cola Cao. Como tu" Le contesté bastante descolocada.
El peque miró el dibujo de la taza unos minutos antes de contestar: "Ummm, si, un Cau"
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"¡Daniel! ¿Que haces?"
"Toy haciendo una cosita, ¿Vaaale?" Me contesta mi retoño mientras aporrea mi portatil.
"Para, para, para. Que te lo cargas" Le supliqué mientras corria a su lado para evitar una desgracia.
"Pera, pera. Estoy haciendo una cositaaaaa" Me insiste concentrado golpeando cada vez más fuerte.
"Que no Daniel que no puedes jugar con el portatil de mamá" le riño mientras apago el ordenador.
"Nooooo, mamá, que estoy haciendo una cositaaaaaaaa. Buaaaaaaaa".
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"Daniel te has portado muy mal. Estoy muy enfadada"
"Muac, ¿Estas contenta?"
"No Daniel, es que te has portado muy m..."
"Muac. ¿Estas contenta?"
"Que no Daniel..."
"Muac ¿Estas contenta ahora?"
¿Que puedes hacer ante este ataque de besos así? Pues reirte y asegurar finalmente que sí, que estas contenta.
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"Daniel, ¿Quieres ir al parque?" Le consulto a mi chico.
"No, a cacha. Toy agotado"
"¿Seguro que no quieres ir al parque? Insisto.
"No, a cacha. Ummmm. Pimero baño, lueeego comer, lueeego cuento, lueeego dormir" me explica unas cuantas veces. Y yo le digo que sí, aunque aún es pronto para empezar la rutina de irse a la cama. Cuando está tan cansado ve un poco la tele en casa ante de empezar con los baños.
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Cómo se estaba lavando el abrigo de mi niño mayor le tuve que poner uno que ya le queda un poco pequeño.
"Oooh, que bonito mamá" me dijo abriendo mucho los ojos.
"¿Te gusta?"
"Sí"
Se estuvo mirando un buen rato en el espejo antes de salir de casa. A partir de ahora se lo pondré más.
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"Daniel, el próximo año vas a ir al cole de mayores" canturreé el mismo día que me enteré que lo habían admitido. "Allí los niños visitan una granja y van todos los viernes a la piscina (previo pago, claro)"
"No quiero pichina, granja sí" me contestó muy serio.
"Vale. Todo es optativo. Sólo vas si quieres" Le expliqué
"Pichina síiii, quiero pichina, pichinaaaaa" se desesperó.
"Vale, vale, vas a ir a la piscina" le aseguré tranquilizándolo.
"Y granja tambien"
"También"
"¿Tú vas al cole de mayores?" Me preguntó.
"No, cielo, ¿querías que fuera?"
"No" me dijo tan ancho "Y papá tampoco. Sólo niños"
"Vas a ir con Luis"
"Con Luis y con Hugo"
"No, con Hugo, no cariño" A su amiguito lo habían admitido en otro cole, pero no sabía cómo explicárselo.
"Claro, poque es pequeñito. Luis y yo somos mayores. ¿A que sí mamá?" Zanjó él.
Le contesté que Sí. No encontré las palabras exactas para explicarle por qué Hugo no iba con él y Luis sí.
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Mi hijo salió disparado con la moto por la acera. Cómo se alejaba demasiado me puse a gritarle que parara como una loca. El peque frenó y se giró hacia mí.
"He parado mamá, ¿Y mi regalo?"
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Cuando Daniel se hace el remolón con la comida le retamos a un duelo de velocidad. Normalmente le dejamos ganar, pero esa noche a su padre se le fue la ola y se terminó el plato antes que él.
"Ganeeeee"
"No"
"Sí, ganeeeeeee"
"No, ganó papá"
"¿Por que?"
"Por que se ha terminado todo y tú aún tienes comida en el plato"
"Ñam, gruanf, gronf, ñam... Yatá. Gané"
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"Mamá, hoy me he portado bien" me dijo mi niño de camino a casa, "Ayer mal, pero hoy bien".
"Muy bien cariño" le contesté acariciándole la cabeza.
"Pero hoy bien, ¿Eh? mamá. Hoy bien" insistió.
"Si hijo, estupendo" le di un beso en el moflete.
Llegamos a la portería y la portera salió corriendo a ayudarme con el carrito.
"¿Te has portado bien?" le preguntó a Daniel.
"Síiiiiiii" gritó mas que habló mi niño.
"Muy bien, pues aquí tienes el chocolate" y le tendió al peque un chocolatina. El enano sonreía de oreja a oreja.
"Es que esta mañana le dije que si se portaba bien le daba chocolate" Me explicó la portera. Ahora lo entiendo todo.

viernes, 18 de mayo de 2012

El niño perrito

Ahora le ha dado a Iván por emitir unos grititos parecidos a los ladridos perrunos. Es algo así: Uuuuuuuh ¡Ah! Al principio salía despepitada a su lado para ver que le pasaba y me lo encontrada ladrándole a un juguete muy concentrado. Me miraba y entonces a la que ladraba era a mí. Curioso.

viernes, 20 de abril de 2012

Pa pa pa paaaaaa

Iván es el niño más listo. Se ha aprendido las dos sílabas más importantes para conseguir lo que quiera. "Ma, ma, ma, ma..." y ahora... tachán, tachán... "Pa, pa, pa, pa..." Y claro, papi y mami se derriten.

sábado, 31 de marzo de 2012

Sana sana, culito de rana...

Mi niño mayor se ha aprendido la canción de "Sana sana, culito de rana" y no pierde el tiempo en cantártela en cuanto ve la más mínima pupa en tu piel. Lo mejor es que termina la última estrofa con un sonoro "¡mañana! seguido de un beso. De hecho la segunda parte de la canción la canta a toda marcha y sin vocalizar en absoluto, pero eso no le quita encanto a la escena.

¡Vamos! Que se me cae la baba y acabo enseñándole un lunar como si fuera una pupa para que me cante la cancioncita y me regale el besito final.

viernes, 16 de marzo de 2012

¡Ya dice mamá!... O algo parecido

El otro día solté a mi hijo pequeño en la cama para hacer alguna cosa que requería de mis dos manos cuando, de repente, oigo "Mama mama mama mama agua agua agua". ¡Que emoción! Ha dicho mamá.

Vale, también ha dicho agua, pero eso es que me da mas igual. Está claro que lo ha soltado sin conocimiento de causa ni significado, pero es que a Daniel le costó un montón. El "Papapapapapa" lo pilló enseguida, pero a mí con pegarme un grito ya obtenía toda mi atención.

Me hacía ilusión que Iván dijera mamá lo antes posible. A ver cuando se arranca a decir papá.

domingo, 4 de marzo de 2012

Chillidos

Hay que ver los gritos que pega Iván para hacerse notar. Aveces no sé si es el niño o el gato. Cuando está contento y de repente se da cuenta de que no le estamos haciendo caso se pone a afilar sus agudas cuerdas vocales.

Acaba de descubrir que el que hace ese sonido tan curioso es él y le encanta. Así que, de repente, estás haciendo algo que requiere concentración, buen pulso, ambiente zen... y un chillido aterrador cruza el aire. Le siguen muchos más.

Cuando ya tienes los pelos de punta buscas el origen y allí está él. Dando grititos con una sonrisa de oreja a oreja. No sé qué es peor. Si cuando me pone de los nervios con sus agudos o cuando se pone a berrear como un loco en busca de atención.

lunes, 1 de agosto de 2011

Daniel al teléfono

Ahora mismo sólo puedo comunicarme con mi niño a través del teléfono, pero es tan chiquitito que no logro sacar nada en claro de nuestras conversaciones. Normalmente, acaba liándola de alguna manera y colgando.

Pero al menos le oigo. Y cada vez habla más. Hoy me gritaba "uapaaaa" "uapaaaa" a través del auricular y, claro, a la mami se la caía la baba.

Incluso te contesta "beeeeeen" si le preguntas como está. ¡Cómo ha crecido! Y qué besos lanza. Para comérselo.

Eso sí, en cuanto se le cruza otro objeto de interés te deja tirada enseguida. ¡Qué inconstante! Ya me puedo desgañitar que el sigue a los suyo y pasando de "maaamá".

miércoles, 8 de junio de 2011

La tarde parlanchina de Daniel

Daniel por fin ha hecho sus pinitos hablando. Lo malo es que no lo ha vuelto a repetir. Ocurrió una tarde de lluvia que opté por subir a casa de una amiga a tomar un café. Cómo también tiene hijos mi pequeñajo se lo iba a pasar mejor que en casa, con sus conocidos juguetes.

El pequeñín voló más que corrió hacia el rincón de los juguetes, cogió un coche con cada mano y sentenció "mío". Nunca se lo había oído decir, así que me chocó un poco. Mas tarde encontró una escalera de mano a la que se agarró con todas sus fuerzas y exclamóa animoso: "A subí". Mi amiga y yo alucinamos. Entre las dos conseguimos arancarle de la escalera con bastantes gritos y lloros de por medio.

Cuando ya me iba, mi amiga se despidió de él y Daniel emitió un clarísimo "Adió". "Para que vayas diciendo que tu hijo no habla" me espetó mi acompañante, "¿A que sí que hablas, Daniel?" A lo que mi hijo contestó con un rotundo "¡No!" Y ya no volvió a repetir la experiencia. Sigue con sus onomatopeyas ininteligibles. Aunque a veces suelta un perfecto "¡Bibe!" o "¡Caca!", pero lo normal es que siga llamando a las cosas por una sílaba nada más. Por ejemplo "Perrito" es "Pe", "Calcetín" es "Tin" y "Mano" es "Ma". Es muy vago este chiquitín.

Aunque a veces, a nosotros ya nos llama "Papa" y "Mamá". No "Pa" y "Ma" como antes. Es un gran avance.

viernes, 27 de mayo de 2011

No, no, no y no

Ya hemos llegado a la manía de decir que no a todo. Parece que les gusta el sonido del monosílabo. "Daniel, vamos a bañarte" "No" y sale corriendo hacia el baño. "Daniel, ¡a cenar!" "¡No!" y mientras intenta trepar hacia el asiento de la trona. "Daniel ¿Quieres una galleta?" "¡¡No!!" y a la vez estira sus manitas hacia la preciada golosina. A veces, dice "¡No!" y sigue a sus cosas como si ni siquiera te hubiera oído.

Un día, en casa de su abuela, se empeñó en sentarse a comer con nosotros en una silla normal. Tuvimos que tener muchísimo cuidado con él porque todo lo quería y no con buena intención. El caso es que cuando Chari sacó los filetes del segundo plato al niño se le salieron los ojos. "¿Quieres?" le preguntó mi suegra. A lo que Daniel respondió con un rotundo "No, no, no y no". Pero viendo que la abuelita pasaba de largo cogió su plato de plástico y lo estiró todo lo que pudo mientras profería ruiditos de protesta. "Eso quiere decir que sí" le indiqué yo, pero mi hijo estaba demasiado ocupado demandando su filete. Por supuesto, Chari le dió uno, que procedimos a cortar en pequeños trocitos adecuados a su edad. ¡Cómo lo disfrutó!

A ver si aprende a decir que sí y nos entendemos mejor. En algún momento aislado le he oído decir un "Tiiiiiiii" alargado y lleno de dientes. Pero ha sido en muy contadas ocasiones.

La primera foto es de Carlos Martínez (http://www.cmtz.es/).

martes, 22 de marzo de 2011

El lenguaje

A este niño se le resiste el lenguaje. Y creo que es por que me ha salido un poco vago. Yo le hablo y le hablo intentando articular bien y él me reponde con "uuuh", "aaaaah", "¡Pa!". Y eso las veces que me responde. Muchas veces no me hace ni caso. No sé si será verdad lo que dicen algunos acerca de que no le hace falta hablar porque yo le doy enseguida lo que necesita o si es el resultado de que todos en su clase sean más pequeños que él, con lo que su avance es más lento.

Los otros niños de su edad ya articulan muchas palabras y, lo que es mejor, sabiendo lo que dicen. Yo no quiero que me suelte una parrafada, pero me vendría muy bien que me pidiera "agua", "chicha" o "bibe". O que me dijera si tiene "pupa". Sería una gran ayuda para descifrar algunas de sus perretas.

Seguro que un día se soltará y entonces desearé que se calle un poquito.

Una amiga de la oficina me contó una salida de su hijo con el lenguaje que me chocó mucho. Hay que tener en cuenta que su hijo tiene tres años. El doble que el mío. Un día estaban aprendiendo las letras, cuando, de repente llegaron a la "M". "Mira cariño", le dijo la madre "la M de mamá". "No mamá", le contestó el niño "es la M de Mc Donalds". Cómo han cambiado los tiempos. Seguro que cuando Daniel cumpla los tres años me dirá "M de móvil de última generación 4G con tecnología super amoled, pantalla táctil de 3,3, pulgadas..."

sábado, 12 de febrero de 2011

Cuidado con lo que dices

Voy a tener que empezar a cuidar mis palabras delante del niño. Ahora no habla. Sólo emite sonidos extraños que tienen un relativo parecido al idioma japonés. Pero llegará el momento en el que lo repita todo como un loro. Y ahi tendremos el peligro. Sobre todo cuando Raúl llegue a casa y su dulce retoño le suelte que mamá lleva todo el día diciendo que le va a matar. A ver cómo le explicas que te has puesto como una loca porque no encontrabas el verdugo del niño y, que si no lo había movido yo, entonces tenía que haber sido él, por lo que es lógico que oriente mis iras hacia él en ese momento en concreto, pero que ya se había pasado el ataque de ira y que ahora estaba estupendamente y ya no albergaba instintos asesinos hacia sus personas. Sería una situación complicada cuanto menos.

Lo bueno es que soy una persona que se lo cuenta todo a su marido. Aunque a veces tarde un poco más. Como cuando le compré la moto correpasillos al niño meses antes de que la pudiera usar. Me costó un poco confesarlo, pero al final se lo dije. reaccionó como era de esperar. Crítica y desaprobación. No me entiende en absoluto.

Espero que mi hijo no llegue a convertir un comentario inocente en una guerra nunca, aunque lo veo muy probable. Siempre queda soltar "¿Dónde habrá oído eso el niño?" A ver si cuela.


martes, 25 de enero de 2011

Los grititos de Daniel

El bebé ha aprendido a gritar de una manera especial cuando las cosas no salen a su gusto. Es un chillido, entre rabioso y quejicoso que me pone de los nervios. Lo que quiere decir que le funciona a la perfección. Lo aprendió mientras estuvo malo, én un momento así, hacía el doble de efecto. Supongo que la naturaleza nos ha hecho muy sensibles a los gritos de los bebés para que podamos atenderlos adecuadamente. A mí personalmente me taladra el cerebro y tengo que resistirme para no acatar su voluntad si creo que lo que quiere no es bueno para él, por ejemplo si quiere coger un cuchillo o toquetear algo frágil.

Este chico se ha convertido en pequeño manipulador y hay que tener mucho cuidado para no caer en su juego. Las cosas que aprenden estos bebés cuando se ponen malos. Cómo se aprovechan. Hay que tener mucha sangre fría para lograr educarlos adecuadamente, como sea que se haga eso, sin ceder a sus chantajes. Son tan adorables que a veces se me olvida lo egoistas que pueden llegar a ser.

jueves, 11 de noviembre de 2010

mamama...papapa...


Es curioso pero cuando el niño se siente feliz, se está divirtiendo o tiene afan explorador el fonema que sale por su boca es "pa, pa, paaaa...". En cambio cuando se siente mal, triste o angustiado amite un quejicoso "mamama...maaaaaaa".

Me gusta pensar que cuando el enano necesita ayuda o mimos piensa en mí, aunque albergo serias dudas de que aún sepa lo que significan esas palabras.

Cada vez habla más, pero no destaca por evolucionar muy rápido en esta área del conocimiento. En cambio, en psicomotricidad es un campeón.

Todavía se sigue comunicando a base de gritos y lloros. Supongo que el día que empiece a hablar de verdad echaré de menos cuando sólo emitía fonemas sin sentido, porque es muy probable que me ponga la cabeza como un bombo. Le encantan los teléfonos y en cuanto ve cualquier objeto con uan forma que se le pueda parecer (o no), se lo pega a la hora y se pone a soltar sinsentidos por su boquita. Ya dice un "hola" bastante decente. A mi madre le encanta que le llame y le ponga con el enano, incluso antes de que descuelgue. En cuanto oye a su abuela Daniel empieza a emitor sonoros "holas" seguido de "papapapapaaaaaaa", "cacun cacun cacun", "¡iaaaaaaaaaaaaah!, esto último suele gritarlo cuando le quito el teléfono para poder hablar yo. menos mal que tengo la opción de ponerlo en altavoz porque el pequeñajo tiene mucha fuerza y lo agarra como si le fuera la vida en ello.

Otras veces se queda con el teléfono en la oreja y no hay manera de arrancarlo ni un sonido. Me encanta oirle "hablar", aunque todavía no domine ni unas pocas palabras. Otros niños ya hablan más, pero esto es lo de siempre. Cada niño es diferente y necesita un tiempo distinto para aprender unas cosas y otras.



sábado, 5 de junio de 2010

La palabra mamá no está en su vocabulario

Realmente a Daniel le está costando decir "ma". Alguna vez se lo he oído, pero "ma má" jamás de los jamases. Supongo que con soltar una "buaaaaaaaaaa" tiene suficiente. Su madre acude ráuda y veloz.

En cambio "paaaaa", "baaaa" y una especie de "uaaaaaaaa" que más parece un chillido le salen bordados.

El otro día una amiga le intentó enseñar a decir está sílaba en cuestión y para ello usaba a su pequeño, tan sólo un mes mayor que Daniel. "Venga cariño. Di "ma" para que Daniel lo pueda aprender" Y su hijo soltaba un "prrrrrrrtz" salivoso muy gracioso. Por fin el niño se puso a cantar alegremente "ma, ma, maaaaaaaaaaa, ma, maaaaaaaaa, ma". Las dos miramos a Daniel espectantes para ver si había dado resultado el plan. Daniel nos devolvió la mirada y muy serio dijo "prrrrrrrrrrrrrtz". Así que mi hijo ya ha aprendido una cosa nueva. A escupir.
¿Quien dijo que los niños eran facilmente moldeables? Ese señor no tenía hijos.