Hay varias formas de fundir el chocolate, pero le mejor es al baño maría. Nosotros en el taller lo hicimos utilizando el microondas porque es la manera más segura y fácil teniendo en cuenta que estábamos en una sala polivalente y que la mayoría de los asistentes no eran mayores de edad. Utilizando este método lo mejor es meter una tableta entera durante un minuto, luego se revuelve y aplasta para acelerar el proceso de derretimiento. Si no se derrite del todo se pone un poco más al micro (menos de un minuto, evidentemente) y se vuelva a comenzar con el procedimiento. Mejor si utilizamos recipiente de barro que conserva mejor el calor. Si nos despistamos y se nos quema el chocolate, ¡a la basura con él!, porque se forman sustancias cancerígenas.
Se puede mezclar el chocolate con mantequilla o nata para darle cuerpo, brillo y suavidad, pero si te pasas empieza a exudar grasa, que se puede recuperar añadiendo más chocolate y extrayendo la grasa agitando el molde y dando suaves golpecitos con una servilleta de papel. La mantequilla o la nata no se debe poner en chocolate blanco para fundir ya que es básicamente manteca de cacao y ya tiene demasiada sustancia grasa en su composición.
Una vez tenemos la base de nuestros bombones preparada, ya sea solo chocolate o la mezcla con mantequilla o nata, podemos añadirle diferentes elementos para darles sabores que mariden con el sabor del chocolate como, por ejemplo, frutos secos (normalmente avellanas o almendras), piel de cítricos (lo mejor que se adapta es la piel de la naranja, pero la de limón también le va bien. Cuidado con añadir sólo piel y no la parte blanca de dentro, que amarga), y aceites de esencias como la de vainilla. Frutos secos y pieles de cítricos hay que rallarlos muy finos antes de mezclarlos con la base de chocolate.
Cuando el chocolate; o la mezcla tanto de productos grasos como de frutos secos o pieles de cítricos; está en el molde hay que golpearlo contra la mesa con decisión para eliminar las burbujas de aire y que exude la grasa en el caso de que lo necesite. Si hay grasa se retira con una servilleta de papel.
Finalmente hay que dejar enfriar de forma gradual, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera, pero, por falta de tiempo, tenían preparadas neveras a temperaturas muy bajas para acelerar el proceso.
Desgraciadamente, yo me tuve que ir un poco antes porque tenía que cumplir con mis deberes como madre, pero el profesor tuvo un detallazo y me dio bombones del taller del día anterior. ¡Estaban buenísimos! Cuando las fieras acaben los exámenes vamos a hacer un montón de bombones con los nuevos conocimientos que he adquirido.
Junto con el profesor, había un ayudante que también me ayudó mucho respondiendo a mis preguntas. La verdad es que salí muy contenta del taller.


















































