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martes, 21 de noviembre de 2023

Del cacao al bombón

Siguiendo con la semana de la ciencia, no pude evitar caer en al tentación del Taller del bombón que ofertaban desde la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas de la Universidad Politécnica de Madrid. Sonaba demasiado delicioso. Las fieras se quedaron con las ganas, pero sólo había turno de mañana y entre semana, así que era imposible que asistieran.

Lo curioso es que cuando acudí me encontré en medio de una clase de 4º de la ESO que me recordó mucho a la fiera mayor. Está genial que los Instituto y colegios aprovechen estas oportunidades siempre que puedan, porque en el centro de mis hijos las clases son más numerosas que plazas se ofertan para este tipo de talleres. El caso es que me encontré rodeada de chiquillería más que motivada a elaborar sus propios bombones. En mi caso, iba para mejorar mi técnica, porque hago bastantes cosas con chocolate y me gustaría obtener mejores resultados.

El taller comenzó con una introducción hacia las ingenierías invisibles, como las que se ocupan de la alimentación, ya que, cuando vemos un avión nos viene a la mente aeronáutica, o cuando pasamos un puente pensamos en ingeniería civil, pero cuando tenemos un plato de cocido delante no nos da por pensar en que ahí ha tenido mucho que ver la ingeniería agronómica.

Nuestro profesor también nos habló sobre el sector del cacao, que viene de un árbol y del que se sacan varios subproductos con los que luego se hacen las deliciosas barritas de chocolate, los bombones que son un pecado o pasteles y tartas, por ejemplo. Los principales subproductos son el licor de cacao, la manteca de cacao y el cacao en polvo. Me pareció curioso porque pensaba que al chocolate siempre le agregaban manteca sacada de otro vegetal, pero suelen usar la que sacan del propio cacao. Ahora pienso que el chocolate blanco puede ser más chocolate de lo que pensaba, a pesar de no llevar licor de cacao o cacao en polvo. 

También se habló de los países productores que no tienen que coincidir con los países exportadores porque depende la producción, que, por cierto, es imposible producir este producto en España porque el cacao se da en ambientes tropicales y en nuestro país, a pesar de que ha zonas con este tipo de microclimas en los que se cultivan productos tropicales; como kiwi, aguacate o mango; el cacao no se puede dar porque la infraestructura necesaria no es rentable con respecto a la producción que se obtendría.

Centrándonos ya en el Bombón, el profesor nos relató que cuenta una leyenda que el rey de Francia Luis XIV tenía su propio master chef en el que al que triunfaba le mandaba directo al estrellato, pero el que fracasaba acababa estrellado y sin cabeza. En este contexto, a un repostero se le ocurrió fundir chocolate y mezclarlo con mantequilla para darle una textura más suave. El rey al probarla comentó "bon...bon" y con bombón se quedó. Y el repostero se quedó con su cabeza. Eso también.

Hay varias formas de fundir el chocolate, pero le mejor es al baño maría. Nosotros en el taller lo hicimos utilizando el microondas porque es la manera más segura y fácil teniendo en cuenta que estábamos en una sala polivalente y que la mayoría de los asistentes no eran mayores de edad. Utilizando este método lo mejor es meter una tableta entera durante un minuto, luego se revuelve y aplasta para acelerar el proceso de derretimiento. Si no se derrite del todo se pone un poco más al micro (menos de un minuto, evidentemente) y se vuelva a comenzar con el procedimiento. Mejor si utilizamos recipiente de barro que conserva mejor el calor. Si nos despistamos y se nos quema el chocolate, ¡a la basura con él!, porque se forman sustancias cancerígenas.

Se puede mezclar el chocolate con mantequilla o nata para darle cuerpo, brillo y suavidad, pero si te pasas empieza a exudar grasa, que se puede recuperar añadiendo más chocolate y extrayendo la grasa agitando el molde y dando suaves golpecitos con una servilleta de papel. La mantequilla o la nata no se debe poner en chocolate blanco para fundir ya que es básicamente manteca de cacao y ya tiene demasiada sustancia grasa en su composición. 

Una vez tenemos la base de nuestros bombones preparada, ya sea solo chocolate o la mezcla con mantequilla o nata, podemos añadirle diferentes elementos para darles sabores que mariden con el sabor del chocolate como, por ejemplo, frutos secos (normalmente avellanas o almendras), piel de cítricos (lo mejor que se adapta es la piel de la naranja, pero la de limón también le va bien. Cuidado con añadir sólo piel y no la parte blanca de  dentro, que amarga), y aceites de esencias como la de vainilla. Frutos secos y pieles de cítricos hay que rallarlos muy finos antes de mezclarlos con la base de chocolate.

Cuando el chocolate; o la mezcla tanto de productos grasos como de frutos secos o pieles de cítricos; está en el molde hay que golpearlo contra la mesa con decisión para eliminar las burbujas de aire y que exude la grasa en el caso de que lo necesite. Si hay grasa se retira con una servilleta de papel.

Finalmente hay que dejar enfriar de forma gradual, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera, pero, por falta de tiempo, tenían preparadas neveras a temperaturas muy bajas para acelerar el proceso.

Desgraciadamente, yo me tuve que ir un poco antes porque tenía que cumplir con mis deberes como madre, pero el profesor tuvo un detallazo y me dio bombones del taller del día anterior. ¡Estaban buenísimos! Cuando las fieras acaben los exámenes vamos a hacer un montón de bombones con los nuevos conocimientos que he adquirido.

Junto con el profesor, había un ayudante que también me ayudó mucho respondiendo a mis preguntas. La verdad es que salí muy contenta del taller.

domingo, 30 de julio de 2023

Pizzhamburguesas

Tomando unas cañas con Miren y Kellypch, la primera nos contó que uno de sus hijos le había mandado un curioso short de youtube sobre un sitio en el que se podían pedir unas curiosas pizzhamburguesas. huelga decir que quedé fascinada.

Estaba decidida a hacer un encargo, pero al final pensé que no era tan difícil hacerlas caseras.

Iván estuvo totalmente de acuerdo y se presentó voluntario para pinche de cocina, así que me fui a por los ingredientes más feliz que una perdiz. Esa noche comíamos pizzhamburguesas. Se me hacía la boca agua.

Primero preparé la carne picada para posteriormente hacer los filetes mezclándola con pan rallado, orégano, ajo y un huevo. Luego hice la masa de pizza en la Thermomix, porque hay que dejar que fermente un poquito.

Lo dejé todo preparado y a hacer cosas hasta que llegara el momento de empezar a hacer la cena.

Tuve a Iván toda la tarde preguntando cuando llegaba el momento. Se ve que le apetecía tanto como a mí.

El caso es que el momento llegó, nos arremangamos y preparamos la mesa de la cocina para amasar con ahínco. Conseguimos unas bases muy finas y le añadí un loncha de queso porque me parecía que la base era demasiado endeble para sustentar el filete de hamburguesa previamente frito en la sartén.

Encima del queso pusimos el filete ruso, encima otra loncha de queso, encima beicon frito, y encima cebolla frita. Luego procedimos a envolver los manjares con la masa haciendo una bolita, pintar la bolita con ketchup, poner dicha bolita en la bandeja de horno y hornear hasta que la masa cogió colorcito.

Para comerlas con comodidad cortamos las pizzhamburguesas por la mitad como habíamos visto que hacían en el video y ¡a comer! Estaban buenísimas, pero, eso sí, eran bombas. Con una te llenas muchísimo.

Lo que está claro es que las vamos a repetir cambiando ingredientes para hacerlas distintas.




lunes, 19 de junio de 2023

Cenita healthy y la maldición de la mariposa

Este sábado hemos organizado una cena temática de la que nos gusta hacer de vez en cuando, aunque esta vez no nos hemos centrado en una nacionalidad sino en estilos de vida. Como ha venido un calorcillo agradable apetece comida sana y fresquita así que nos hemos basado en eso para el menú:

Bebida: Limonada casera (la hizo Raúl y no sé la receta que siguió)

Entrantes: Garbanzos especiados

Primero: Tartar de atún rojo

Segundo: Tataki de ternera acompañado de patatas gajo (las patatas también las hizo Raúl y no sé que receta siguió)

Fruta: Piña extradulce que trajo nuestra invitada y que estaba buenísima

Postre: Bombones helados de yogurt griego de stracciatella y fresas

La verdad es que estaba todo buenísimo, no dejamos ni las migas y encima no acabamos como para echar a rodar, como nos ha pasado en todas las ediciones anteriores.

Es que, encima, necesitábamos que la sangre se quedara en nuestro cerebro, porque la segunda parte de la noche consistía en un juego tipo escape en le que había que poner a prueba todo nuestro ingenio y lógica: La maldición de la mariposa de la Editorial KeyEnigma

Me hubiera gustado ambientar la sala con luz tenue y velas led, tal y como aconsejaban en el propio juego, pero Raúl estaba deseando empezar y no tuvo paciencia para que me pusiera a buscar las velitas y las pilas que necesitaban. Pues menos mal, porque aquí la que más botes y gritos pegó fui yo. 

Aun sabiendo lo que iba a pasar no podía evitar sobresaltarme. Imaginad cuando no me lo esperaba, El juego es muy entretenido e ingenioso. Es alucinante como se lo curran en esta editorial para mantenerte en vilo ya dar giritos interesantes a las historias. Eso sí, la aventura es lineal. Lo único que puedes hacer es resolver los enigmas y puzzles que te plantean con las herramientas que te facilitan: tanto físicas como digitales. Pero, aunque el destino va a ser el mismo, hagas lo que hagas, mola mucho llegar hasta el final y descubrir el misterio.

También mola el tema de que te dan opción de pedir dos pistas e incluso la opción de darte la solución a alguna prueba que se resista. Nosotros tuvimos que consultar una por una raya mal dibujada, que íbamos bien, pero un animalillo maldito no echó mal de ojo jajajajaja

El caso es que nos lo pasamos de miedo, valga la redundancia. Y hubo una sorpresa que me hizo pegar un bote que casi me caigo me la silla. Nos gustó muchísimo.

Un pena que los niños no se animaran, porque se lo habrían pasado muy bien, pero prefirieron montar una guerra con pistolas Nerfs. Y también se pegaron un buen susto cuando dispararon sin querer a un ventilador y les cayó el cadáver de una polilla sobre las cabezas. Está claro que que ha llegado el momento de limpiar los ventiladores. Sobre todo, porque pronto se hará urgente usarlos y no queremos una lluvia de polvo y quién sabe qué más...¡¡¡puede que otro cadáver de polilla!!!

La realidad siempre es más terrorífica que la ficción.

El caso es que lo pasamos muy bien con este plan casero saludable a la par que terrorífico.

lunes, 20 de febrero de 2023

Dorayakis de judía roja

Llevábamos mucho tiempo queriendo probar los famosos dorayakis que hizo famosos en mi cada Doraemon al estilo tradicional. Cuando eran pequeños los hice alguna vez rellenos de nocilla y estaban buenísimos, pero nos quedaba la espinita de probar ese relleno de judía anko que vuelve loco al gato cósmico.

Como ya me dieron el alta el viernes, el lunes me tocaba incorporarme a oficina. Y os preguntaréis: ¿qué tiene esto que ver con los dorayakis? ¡Pues mucho! Porque, resulta, que me han cambiado el horario a jornada completa presencial y ya no puedo hacer la comida al medio día para el marido y la fuera mayor, así que me toca cocinar los fines de semana para dejar apañadas cositas.

Y ya que te metes en la cocina... Pues sí. De repente me entraron unas ganas locas de merendar dorayakis. Miré la receta y tenía todo menos las judías anko, como era de esperar. Peeeeeero, sí contaba con judías rojas de toda la vida. No podían ser tan diferentes. Además, el tema era hacer confitura de judía. Es decir, cocer las judías y meterle toneladas de azúcar. Por mucho sabor que tuvieran las judías anko el azúcar se iba a imponer igual que con las rojas.

Así que entre carne guisada, arroz con calamares y gambas y judías rojas con chorizo, me puse a elaborar el postre japonés. La verdad es que no es nada difícil. La pasta de relleno es una especie de mermelada de judías como ya he dicho, y la tortita de fuera es una mezcla de huevos, miel, azúcar, harina, levadura, sal y agua. Se pasa por luna sartén con mantequilla como las tortitas de toda la vida y luego se montan a modo sandwich con el relleno. ¡Listo! Ya tenemos merienda dominguera especial.

Los niños estaban encantados. Ahora quieren dorayakis todos los días. ¡¡¡Se me han convertido en gatos cósmicos!!!

Os dejo la receta que seguí yo por si alguien se anima.

lunes, 14 de noviembre de 2022

El día de Acción de Gracias

 

¡Aclaremos! No hemos celebrado el día de Acción de Gracias que ni nos va ni nos viene ni sabemos la tradición que guarda detrás, pero sí que teníamos pendiente una cena temática de las que solemos celebrar con una amiga desde hace tiempo. Ya hemos tenido mexicana, oriental, alemana, hindú... Y en esta ocasión nos pareció muy al hilo americana, concretamente los platos tradicionales de Acción de Gracias, ya que la fecha de su celebración en EEUU está muy cerca (24 de noviembre).

Tocaba en casa de mi amiga así que ella se encargó del plato principal, pavo relleno, y yo del postre. En principio iba a ser tarta de calabaza (la preferida de las fieras), pero me encapriché en hacer también de manzana (de mi preferidas). También leí que era muy típico el cóctel sunrise, que es facilísimo de hacer: zumo de naranja, granadina y tequila. Nosotros los hicimos virgin y pasamos del tequila porque no le iba a dar más salida y comprar una botella entera para unos chorritos no merecía la pena. Además, como habían menores mejor sin alcohol.

Mi amiga tuvo problemas para encontrar el pavo porque por aquí cocinar pavos enteros no se estila, así que acabó agenciándose dos pollos rellenos alucinantes. Estaban que te mueres. Y la salsa que hizo... ¡te chupabas los dedos! Tan bueno estaba que me hinché a lo pavo (valga el juego de palabras) y luego no me podía ni mover. ¡Que hasta tuve que desabrocharme el botón del pantalón.


Es que también probé las dos tartas, acompañadas de helado de vainilla, tal y como decía en la receta de la tarta de manzana. Menudo banquete. 

Las recetas de las tartas las busqué en una página que rezaba: Postres típicos de Acción de Gracias. Justo lo que yo quería. El problema es que llegado el momento descubrí que estaba fatal redactada. De hecho, había ingrediente que te pedía que luego nunca se añadían en la explicación del proceso. Total, que tuve que improvisar. Menos mal que salieron aparentes y gustaron. Yo no apostaba un duro por ellas. La de manzana llevaba un glaseado que di ya por perdido y lo hice por otra receta. Me quedó rarísimo, pero estaba bueno, que es lo importante. A los niños les encantó.

Mi amiga aportó también una ensalada riquísima. Lo dicho, casi estallamos de tanto comer.

Durante la comida comentamos el origen de esas fiestas, pero nadie lo tenía muy claro. Entre todos y basándonos en lo que habíamos visto en series y pelis  norteamericanas dedujimos que era algo así como que para animar a los británicos a ir a América les prometieron tierras fértiles. Después de un viaje terrible con muchos desastres, carencias, peligros, enfermedades, etc... los colonos llegaron a la "tierra prometida" y lo primer que comieron todos ellos, casualmente, fue un pedazo de pavo relleno delicioso, porque ellos lo vale. Durante la comida dieron gracias por haber logrado llegar a SUS tierras, que en realidad ya eran de otros, pero no tardaron en resolver ese pequeño inconveniente al estilo tradicional: con sangre y barbarie.

Esta explicación no tiene base histórica porque no nos hemos molestado en investigarla. Simplemente fuimos tirando de hilos de lo que sabíamos gracias a los productos audiovisuales consumidos que hablaban sobre el tema. Así que no nos hacemos responsables de su fidelidad histórica. Sólo queríamos pasar un buen rato.

Después de comer, recogimos todo (más mi amiga que nadie, la verdad) y nos dispusimos a jugar a "Sigue la pista", expansión de "Detectives", mientras los niños huían de las garritas del gatito de la casa, que es una monería muy traviesa.

El juego nos gustó mucho porque sigue la mecánica del juego base, pero introduce el tema de que estamos a finales de los años 70, con lo que no contamos con internet y hay cosas que hay que consultarlas en la biblioteca o en una base de datos con fondo negro y letras verdes (a mí me entró nostalgia y todo).

Más de tres horas después resolvíamos el misterio con gran éxito. En ese tiempo, los niños se habían aburrido del gatito y se había dispersado. Los dos mayores se habían ido a dar una vuelta y el pequeño se había enganchado a la Switch. Algo que al minino no le había hecho ni la más mínima gracia, con lo que invirtió muchos esfuerzos en recuperar la atención del pequeño humano, aunque fuera a zarpazos.

Yo había llevado el juego que me inventé para Halloween de "La copa envenenada", porque no habíamos podido jugarlo la noche más terrorífica del año. Y empezaba a temerme que tampoco podríamos en esa ocasión, pero los adultos estuvieron más que dispuestos a jugar aunque tuvieran que elegir las copas de los dos niños ausentes. Como transcurrió el tema os lo cuento en otro post que éste se alarga demasiado ;)

lunes, 24 de octubre de 2022

Cena de Halloween adelantada

Raúl quiere ir a su pueblo en Halloween porque hay un puente jugoso. Al resto de la familia no nos hace tanta gracia el tema porque teníamos planes chulos en Madrid para la noche más terrorífica del año, pero bueno, hemos accedido a regañadientes. De todas formas, en Covarrubias se curran mucho esta fiesta, así que es un planazo también.

El caso es que no me quería quedar con las ganas de tener una cena de Halloween aunque no fuera como la había planeado, ya que íbamos a invitar a una amiga y a su hijo y a jugar a un murder party que me había inventado en el que se necesitan seis personas. Por desgracia, no pudieron venir en la nueva fecha, así que hice sólo la cena y el juego lo hemos dejado para otra ocasión.

Las recetas las saqué de un completísimo post de Directo al paladar. Elegimos entre los niños y yo las que más nos gustaban y me puse manos a la obra. Y digo me puse porque en un principio iba a tener dos entusiastas pinches, pero Daniel me abandonó para irse con sus amigos e Iván se cansó en la primera receta. Creo que cada vez se parecen más a su madre: Me encanta comer, pero odio cocinar.

El caso es que el más pequeño participó en la preparación de las piruletas monstruosas, inspirada en la receta de las piruletas fantasmas, porque era muy divertido extender el chocolate fundido por el papel albal y chupar la cuchara al final no tenía precio. Pero cuando la cosa se puso más salada y seria se fua a jugar a videojuegos y me dejó a mí todo el trabajo.

Resignada, me armé de paciencia y útiles de cocina y me saqué una terrorífica y sencilla cena de Halloween de la manga (bueno, no tanto, que ya había ido a la compra con la idea en mente): Huesos de masa de pizza rellenos de carne (para chupar hasta le tuétano de nuestro fémur), empanadillas con ojo, dipper de cementerio, huevos rellenos con araña y pozos de gusanos completaban el menú.

Sólo quedaba ambientar un poco la cosa. Apagué las luces y me saqué las velas led con pie de candelabro incluido que molan un montón no es por nada). De mantel usé un trozo de telas con calabazas y un adorno de telaraña de gomaeva que había comprado previamente. Encima puse un mantel de plástico trasparente que es una de las mejores compras del mundo para cenas temáticas. Debajo pones lo que quieras que te lo protege de lujo).

Cuando tuve todo preparado llamé a la familia, que acudió con diferentes tonos de humor. Daniel estaba entusiasmado y deseando empezar la cena a la luz de las velas. Iván, por su parte, venía enfadado nadie sabe por qué y se sentó mascullando maldiciones, lo que no venía nada mal para la ambientación, pero me acabé cansando de su actitud. Es lo que tiene ser la madre del troll de turno. Viendo mi creciente cabreo, el peque intentó controlarse porque lo que era verdad e irrefutable es que, le pasara lo que le pasara, yo no tenía la culpa. No me lo quiso contar y sospecho que tenía que ver con que se había pasado de su tiempo de pantallas y dejar la partida para entrar en el juego de la cena le habría sentado como un tiro. El padre, se sentó muy predispuesto a entrar al trapo, pero no se lo ocurrió otra cosa que agobiar al mayor con el tema estudios y acabaron discutiendo a gritos.

Supongo que a estas alturas a nadie le sorprenderá saber que dejé salir a la hidra que vive en mí, mordí unos cuantos ojos y tranquilicé los ánimos en base a que en esta casa yo soy la que grita más alto y con un tono más feroz... por ahora.

Una vez encarrilados, mis tres invitados comenzaron a disfrutar de la cena (o más les valía) bajo mi furibunda mirada (luego dirán que fui yo la que la lío y que seguro que tenía la regla o alguna estupidez parecida ainsss).

El caso es que lograron apaciguarme a base de halagos hacia la comida, que no tardaron en mezclarse con críticas, porque no lo pueden evitar. Al menos lo intentan.

A media cena encendimos las luces a pesar de las protestas de Daniel porque Iván y Raúl aseguraban que no sabían ni lo que estaban comiendo. Así que habrá que llevarlos al oculista a no tardar mucho.

Cuando llegó el momento del postre me fui a hacer el cóctel sangriento. Creo que lo único que usé igual que la receta fueron las frambuesas. En vez de zumo de limón metí de naranja, que era lo que tenía. Y no puse azúcar porque usé granadina de la que me había sobrado del taller de cócteles que nos montamos hace un tiempo. Los ojos de melón los cambié por cerezas en almíbar (unos excelentes ojos de vampiro, pero no flotaban. ¡Se iban directitas al fondo! Así que el efecto no era el mismo.

Cuando volví a la mesa estaban discutiendo de nuevo. Esta vez por el número de piruletas monstruosas a ingerir. Los niños votaban por repartirnos las 16 que había en total y el padre decía que una e iba que chutaba. Al final ni pa ti ni pa mí. Dos por persona por eso de probar una de cada y todos felices.

Acompañadas por el coctel sangriento estaban muy buenas.

Para terminar la noche nos pusimos a ver El retorno de la brujas 2, que no es la gran película, pero está muy bien para pasar un rato de cine familiar. O al menos eso pensamos Iván y yo, que la disfrutamos muy a gusto desparramados en el sofá y tapados con una mantita. El padre en cambio, la sufrió en silencio. Y el mayor la sufrió ruidosamente y tocando las narices de vez en cuando.

No fue una velada perfecta, pero en general lo pasamos bien, al menos yo :)

sábado, 3 de septiembre de 2022

Sesión de coctelería

Cuando estuvimos en Las Palmas G C hicieron unas jornadas de cine y gastronomía muy chulas, pero no pudimos disfrutar de los talleres porque ya tenían todas las plazas cubiertas. Nos quedamos con muchas ganas. Sobre todo, al de cocina asiática y el de coctelería.

Lo de montar uno de cocina oriental en casa lo veía chungo, pero el de cócteles me pareció más alcanzable. Y no porque tenga alguna idea del tema. Cero patatero. pero es que recordaba que nos habían regalado una coctelera en nuestra boda que en su momento se fue directa a un cajón, pero que ahora veía yo que llegaba el momento de estrenarla a lo grande.

Miré recetas de cócteles sin alcohol en internet y los peques se decantaron más por el tipo San Francisco y Shirley Temple, que por el Virgin Bloody Mary, así que me hice con ingredientes tirando para lo que les había llamado la atención: zumo de naranja, de limón, granadina, piña natural, azúcar y uvas para adornar. Además, añadí Casera y Aquarius que teníamos en la nevera.

Craso error. A las malas aprendimos que si hechas Casera en una coctelera y la agitas el gas hace que estalle y te quedas con una cocina decorada con manchas de rosa granadina que luego cuesta un poco quitar.

Pero quitando ese accidente que las fieras rogaron por repetir, pero que su madre  se negó en redondo, el resto de los cócteles salieron muy bien y ricos. Con esos ingredientes era muy raro fallar en el sabor. Como mucho había que añadir más azúcar si quedaba demasiado ácido.

Tan divertido resultó que hasta el padre, que suele pasar de mis ocurrencias, se unión a la fiesta del cóctel y se hizo su propia creación.

Cada una que hacíamos tenía un color (entre el naranja, rojo y rosa) y sabor diferente. Creo que otro día vamos a intentar probar con ingredientes más acordes al bloody mary a ver que pasa: zumo de tomate, tabasco, pimienta, limón, sal...