jueves, 29 de julio de 2021

El Ramen de la cocina del pirata

 

Estaba en el supermercado con los niños cuando el mayor, de repente, tuvo una genial idea.

"Mami, vamos a comprar ingredientes para hacer ramen como el de Goku y el de Naruto", sugirió entusiasmado.

"¿Pero tú sabes hacer ramen?", dudé por un segundo.

"Lo he visto en youtube. Necesitamos apio, salmón, fideos, huevos, setas japonesas y huevos", jo, pues sí que lo tenía claro. En fin, me pareció buena idea que nos hiciera él la comida en vez de una servidora (odio cocinar y más en verano)

El caso es que compramos todo lo que nos hacía falta. Las setas que compramos fueron las shiitake, que son las únicas japonesas que encontramos por los lineales.

Una vez en caso, Daniel me contó el pequeño detalle de que los huevos duros tenían que estar macerando en soja durante muuuchas horas (no recordaba cuantas), así que mi gozo en un pozo. Ese día cociné yo al final.

Hasta cocí los huevos que se suponía que tenía que hacer él, pero lo hice siguiendo sus estrictas indicaciones. Sólo 6 minutos desde que el agua rompe a hervir, que es justo cuando ponemos los huevos. Y al sacarlos hay que meterlos en agua fría con hielo. Ni idea de por qué. Lo chungo chungo fue pelarlos porque estaban medio crudos. un infierno, pero el niño aseguraba una y otra vez que tenía que se así.

¡Pues ale! A una bolsa para congelar llena de soja y a la nevera hasta el día siguiente.

Cuando por fin llegó el momento Daniel se puso el figurativo gorro de chef y yo le dejé paso en la cocina. Hirvió los fideos (que al final resultó que nos equivocamos y en vez de japoneses los compramos chinos) en caldo de pollo (agua y starlups, o como se diga esas pastillitas para dar sabor). 

Entonces se puso a cortar el salmón (uno especial, carísimo y que debía de ser de calidad de oro) y el apio (lo probó torció el gesto y decidió que había que echar poco, muy poco). Las setas las freí yo mientras él se encargaba de la tabla y el cuchillo. Rescatamos los huevos de la nevera y Daniel los partió con mucho cuidadito. Su intención era cortarlo más, pero se deshacían y tuvo que conformarse con eso.

Luego comenzó a emplatar todos los ingredientes. Primero puso el caldo con los fideos. Luego colocó con mucho cuidado los trozos de salmón, de apio, las setas.. y por último los huevos. La verdad es que el conjunto quedó preciosos.

Luego los servimos con palillos chinos para dar más ambiente. Ya que te pones... Y nos acercamos los boles a la boca como hacen los míticos personajes de manga. ¡Estaba buenísimo!

A Iván no le gustó mucho el tema de los huevos marinados en soja, pero el resto se lo comió encantado.

Indagando un poco más, Daniel me contó que era una receta del canal de youtube La cocina del Pirata y me enseñó un vídeo. la verdad es que el youtuber cuenta las recetas con muchas gracias, aunque es un pelín palabrotero desde mi punto de vista. 

Yo estoy encantada de que el chiquillo se enganche a canales de cocina en vez de los de leyendas urbanas, terror e historias inquietantes que tanto le gustan ahora.

Os dejo aquí el vídeo en el que se inspiró Daniel para hacer su ramen:


martes, 27 de julio de 2021

La viuda negra

Cuando vi mi nombre entre los ganadores del pack de cuatro entradas para los cines de La Vaguada me dio mucha alegría. Hacía mucho que no íbamos al con en familia y ya teníamos la excusa. Yuju!! Y para ver La viuda negra que el más pequeño estaba deseando disfrutar. 

Cuando fui a recoger el premio, vi que las entradas se podían intercambiar por la sesión y película que quisieras (exceptuando especiales), así que pensé esperar al estreno de Jungle cruise, que sé que también les va a gustar, pero el más pequeño de la familia fue implacable. En ese momento de su vida sólo quería un perro y ver La viuda negra (sí, está en ese momento en el que ansía un peludo amigo de cuatro patas).

Tardamos un poco en hacer realidad su segundo deseo (el primero lo cumplirá cuando tenga su propia casa, me temo), pero finalmente llegó el día y ahí estábamos con un peque muy emocionado, un adolescente que mostraba un ligero interés (ainsss cuanta tontería innecesaria cuando se revolucionan las hormonas) y dos adultos con muchas ganas de pasar un buen rato.

Y muy bien que lo pasamos saltan de nuestra butaca en los momentos más emocionantes (aunque supiéramos de sobra cómo se iban a resolver las escenas), riéndonos como locos con las explosiones imposibles y haciendo pullitas a los dos hermanos. Porque la peli va de dos "hermanas" que a veces se aman con locura  y a veces se llevan como el perro y el gato. ¿Alguien no ve el paralelismo? Es imposible no hacer bromas. Y los peques: "¡Cómo si yo quisiera a mi hermano nunca!", "Que falso que se quieran", "Esas se llevan mucho mejor que nosotros..."

Fuimos un lunes estábamos casi solos en la sala y hablábamos en murmullos. Espero que no molestáramos a la pareja sentada unas cinco filas por delante de la nuestra.

El caso es que nos los pasamos fenomenal con este producto de acción con guión insostenible porque hay mucho puntos flacos que no tienen sentido, pero también muchas escenas de parodia familiar con las que es imposible no identificarse y echarte unas risas. ¡Ah! Y tiros, persecuciones, peleas con impresionantes coreografías, un montón de explosiones... Eso llena los ojos de los peques y hace que abran sus boquitas con asombro.

Eso sí, las escenas emotivas no les llegan ni a ellos porque... no tienen ningún sentido y parece metidas a empujones y con alfileres. Aunque me gustaría destacar que, a mí personalmente, me encanta el papel que hace Florence Pugh como Yerena, la asesina emocional que hasta hace pucheritos y pone ojitos como cualquier hermanita pequeña que se precie. Que está celosa de su hermana, pero aún así la ve como un ídolo a seguir y expresa su frustración con comentarios mordaces e intenta llamar su atención desesperadamente. Creo que clava el papel.

En resumen, que fue una experiencia muy divertida disfrutando de la pantalla grande y de las palomitas. Hacía un montón de tiempo que no hacíamos un plan de cine y está claro que hay que repetir.

lunes, 26 de julio de 2021

Fuego y cerezas

Covarrubias celebró su fiesta de la cereza, pero de una forma modesta por el tema de la pandemia. ni mercado medieval ni pasacalles, ni espectáculos callejeros ni fanfarria, pero sí actividades controladas. Como el espectáculo de fuego que hicieron en el anfiteatro del Huerto de Dios y al que asistimos muy ilusionados.

El acceso y la ubicación se hizo de forma muy precisa y segura, a pesar de las dificultades que supuso la gran afluencia de público. Afortunadamente el lugar tiene una gran capacidad y lograron meter a todo el mundo con distancia de seguridad entre unidades convivientes.

El espectáculo se retrasó un poco, pero vale la pena esperar en pro de la seguridad. No pasó mucho tiempo hasta que conocimos al protagonista de la historia, un personaje que venía a presentarnos sus sueños y pesadillas llenos de color, calor e intensidad visual.

Confieso que en algunos momentos lo pasé mal porque los actores se la jugaban y mucho con las acrobacias. Alguno salió de allí con alguna quemadura de más.

Desde luego era impresionante verlos evolucionar con antorchas, cuerdas ardiendo, barras de fuego, escupiendo llamaradas... Todo acompañado de música a veces más melódica a veces más cañera, según las exigencias del guión.

Al final una gran ovación del público y todos nos retiramos a casa recordando tiempos sin COVID en los que la actuación finalizaba con la llegada de los demonios a las calles del pueblo y una gran carrera para huir de sus chispas entre sustos y risas.

A lo mejor el próximo año se acaba el peligro y los demonios vuelven.












viernes, 23 de julio de 2021

Un paseo por el Real Jardín Botánico de Madrid

Tras la visita teatralizada sobre Sabatini, decidimos quedarnos a dar un paseo por el Real Jardín Botánico. Hacía años que no lo pisaba y la verdad es que es una pasada recorrer sus sendas.

Aunque, huyendo un poco del calor, empezamos nuestro recorrido por el pabellón Villanueva que recoge dos exposiciones la mar de interesantes. 

Una de ellas nos presenta las fotografías finalistas y premiadas del certamen Fundación ENAIRE 2021. Muy curiosas y expresivas. 

Es alucinante como una fotografía puede transmitir tanto y de una forma tan diferente a cada uno. Lo mejor es interpretar primero las piezas expuestas de forma personal y luego leer la explicación. 

La diferencia entre lo que quería expresar el autor y lo que nos llega a cada uno de los espectadores según nuestras experiencias, conocimientos y forma de ser.

En el otro extremo han montado otra exposición que me pareció muy original e impactante, Doom city. Del ser nómada al ser sin lugar de Monserrat Soto. 

Con una amalgama de diferentes plataformas y artes plásticas nos adentramos en el mundo personal de la autora y su percepción de las sociedades y los individuos que las conforman. 

El camino a recorrer en esta visión personal está señalizado y los nombres de las sendas que recorremos son altamente descriptivos de lo que cada tramo quiere simbolizar. 

En nuestro deambular pasaremos por seis tramos a los que llama Reserva tiempo Roto, Avenida de la legalidad de lo ilegal, Carretera al Imperio, Limbo Bulevar, Avenida de la ilegalidad de lo legal y Camino Infierno Ciego. Me pareció una experiencia bastante inmersiva.

De ahí nos fuimos directamente a Jardín de bonsais que es impresionante, aunque no conseguí sacar muy buenas fotos por mucho que me esforcé. 

Las curiosas plantas tenían un frondoso seto de fondo que impedía que destacaran. 

Aunque en directo, con fondo verde o sin fondo verde, eran impresionantes. Todos y cada uno de los mini árboles expuestos.

Hay muchísimos y estuvimos un buen rato admirando cada detalle de esta colección que Felipe González donó el jardín botánico. 

Me alegro mucho de que esté abierta al público general y la podamos disfrutar todos.

También nos pasamos por el fantástico huerto que han montado, más acorde con aventuras de fantasía que con lo que tengo en mente de lo que es uno tradicional. 

Y más aún cuando lees que nada de lo que ahí se recoge es apto para el consumo. Casi te viene a la mente más una maldición o ponzoñosos venenos que los efectos de la polución o el tipo de tratamiento de pesticidas que les den, que es lo más realista, claro. Pero también más aburrido.

Lechugas rojas, flores de alcachofas, enredaderas de calabazas... y todo presidido por un espeluznante espantapájaros. Escenario ideal para muchas aventuras épicas en...mmm... ejem... huertos.

Tras el huerto deambulamos por los caminos que cruzan este maravilloso jardín lleno de plantas extraordinarias. 

Y muchos insectos también, como es lógico. Algunos realmente espeluznantes. Realmente, este lugar es genial para despertar en niños y adultos el interés por la botánica y su historia.

Espero que no pase mucho tiempo hasta que volvamos a visitarlo. Lo disfrutamos muchísimo.