Este finde nos hemos liado la manta a la cabeza ocho familias y nos hemos metidos todos juntitos y a veces hasta revueltos en una casa rural flipante,
San Pedro de Caldas, en Yanguas de Eresma. A los mayores nos pareció una mansión y a los niños un pedazo de castillo ideal para jugar al escondite. ¡Y vaya si jugaron! Se les oía el ¡¡¡Por míiiii!! hasta en Madrid, si me apuras.
Gente chachi, niños a mogollón y... toneladas de juegos de mesa, que no se nos olvide el detalle importante. Todos trajimos nuestras joyas de la corona para echar unas partidazas. Yo me piqué al
Splendor con tres contrincantes de aúpa. Jolines, que duros. Y eso que yo iba con mis estrategias más que pensadas, pero ahí estaba Ana para despistarme, Dani para descolocarme y Beltrán para arrebatarme mis preciadas cartas. ¡Todos contra mí! Así que no gané ni una. Estoy segura de que estaban compinchados porque les expliqué mal las reglas y casualmente esa situación me benefició un poquito. ¡Ni que una tuviera memoria de elefante para las reglas! Total, un detallito sin importancia...
También me moló muchísimo
Celestia. A Raúl le hicieron ojos chiribitas en la primera partida y ya se veía con su ejemplar nuevecito en una de las estanterías de casa, pero conmigo topó, que no le permito meter en casa ni un juego más hasta que terminemos de jugar las expansiones de Arkham Horror lcg. Tanto consumir sólo lleva a que los juegos críen polvo con sus plastiquitos y precintos. ¡Me niego! La verdad es que es una tentación con sus ilustraciones fabulosas, el barco volador y las forma de juego... Es taaaan bonito. Por cierto, que tampoco gané ninguna partida porque soy una kamikaze y lo normal es que acabara estrellándome. Ainsss. El azar no me quiere.
Fernando, me descubrió
Escape, un estresante juego colaborativo de velocidad y tirar dados a lo loco muy divertido. ¡Se me cayó la pirámide en la cabeza! Debo ser afortunadísima en amor últimamente.
El cupo de rol también fue de lo más extenso. Para los niños hicimos un rol en vivo, Escuela de Aventureros, del que ya hablaré en otro post; Jose dirigió un par de partidas de Magissa; Miren fue la máster de un divertidísimo rol en vivo de Pequeños detectives de monstruos y se enfrentó ella sola a dirigir una Agencia compuesta por diez niños por lo menos; y para los mayores Beltrán dirigió una partida de Vampiros que debió ser la caña por lo que luego contaron. Yo me descolgué de la partida porque estaba deseosa de jugar a
Unlock! Escape Adventures. Ya había jugado a
Unlock! Mystery Adventures y me había flipado. Son juegos de escape room llenos de pistas, puzles, acertijos, números escondidos...
Pero no todo fueron juegos, también hubo tiempo de visitar una estación fantasma que pertenece a una vía verde y una antigua fábrica de chocolate; de comer como si no hubiera mañana a base de barbacoa de carnaza a saco que pasó por leña y carbón Raúl y una fabada de lujo que nos hizo Ana que estaba que te mueres; de charlar, reirnos mogollón y pasarlo genial. Además, Paloma se metió a los peques en el bolsillo con actividades de manualidades muy chulas y Fernando trajo balones y porterías. Imposible aburrirse. El toque más dulce lo puso Ruth con sus dos tartas de chocolate y galleta. Doy fe de que Daniel no se cogió el empacho de su vida con este postre de milagro. ¡Estaban buenísimas!
Creo que cuando llegó el día de irnos todos estábamos pensando ya en quedar para la siguiente jajaja
Fue genial compartir experiencias lúdicas con Paloma, de
Refuerzo Divertido, José, de
Rolero de Hamelin,
Patri; Ana; Juls, de
Bebé a Mordor; Beltrán;
Miren;
Dani; Ruth, de
Aprende paso a paso; Alex ; Fer, de
El pequeño rincón de los juegos de mesa, sus hijos, los míos, mi maridín y el paciente y monísimo Bicho, el perrito de Ruth, que animó el cotarro que no veas con sus apariciones estelares de debajo de las mesas.
Por cierto, que preciosidad de carteles para las puertas de las habitaciones que se curró Miren. Unos Totoros preciosos que mis hijos tienen colgados en las puertas de sus habitaciones.