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jueves, 18 de julio de 2019

Los demonios no invadieron Covarrubias este año

¡Espectacula!
Los demonios no invadieron Covarrubias este año. Sí, sí. Como lo oís. Cayó un tormentón de la leche y se les mojaron los fuegos, así que se fueron con sus tridentes entre las patas. Se ve que el año pasado les hincharon las narices a los arcángeles con tanto tamborcito y decidieron hacer tronar los suyos, pero de verdad.

Animando a la chiquillería
Así que se iluminaron los cielos, tronaron las bóvedas celestes y comenzó un minidiluvio universal, o al menos rachelo. Nosotros ni nos molestamos en asomar la nariz, pero me contó una chica de un puesto que los del espectáculo lo intentaron durante un rato. Hartos de que la jarreada de lluvia les apagaran los fuego dejaron el tema para otro momento.

¡¡Chispitas!!
Se decidió pasar el espectáculo a la noche siguiente, pero hubo que adelantar la hora porque el mercado tocaba a su fin a las 10 de la noche y no se podían pasar mucho más allá de esa hora. Lamentablemente, lo que fue imposible de hacer fue el paseo de los demonios por la calles del pueblo persiguiendo a los asistentes. Con lo que mola. Una pena.

Se echaron hacia atrás volando. ¡Anda que no!
Pero al menos pudimos reirnos, cantar y aplaudir a tope con el espectáculo de fuego que vino de la mano de un grupo de actrices, músicos y malabaristas que vino de Murcia a interpretar en una de las plazas. Me pareció mucho más adecuado para los niños que los de otros años. Se lo curraron un montón el general, su segunda, el bufón, los músicos... Muy animado.

Lucha de fuego
Ya los había visto dando vueltas por el Mercado Medieval animando el cotarro y poniéndole ritmo y humor. Se llaman Wyrdamur, nos costó mucho pillar su nombre y luego no había manera de acordarse, pero no se puede negar que suena muy molón. Si lo sé es porque luego lo busqué en google (bendito san google).

Fuego por la piel ainss
Durante algo más de un ahora estuvieron haciendo peligrosos juegos con el fuego que nos dejaban a todos alucinando, tiraban las antorchas hasta el infinito, se pasaban las llamas por la piel como si nada, hacían bailar el fuego y llenaban el escenario de petardos y bengalas... Impresionante.

Que loco
Para que los niños se hicieran para atrás les tiraban petarditos un poco cerca pero sin llegar a ser peligroso. Anda que no se retiraban, como si no hubiera un mañana. Un método la mar de efectivo que levantó carcajadas entre el público.

Equilibrios
Hubo un momento que me encantó, cuando el general gritó "Queréis máaaaas", el público bramó: "Síiiiiiii", "Y cómo se pideeeeee", "Por favoooooor", y le rompimos al pobre. Vaya risas. No se lo esperaba. Tanto decir a los chiquillos, ¿Como se pideeeee? para que contesten por favor, que parece que ya se les va quedando. Yo me mondaba. El general mientras tanto nos preguntaba si en los conciertos también pedíamos los bises por favor jajajaja Al final acabamos gritando "Otra, otra, ooootra", que era la fórmula mágica en este caso.

¡Ostras! Que alto
Y se arrancaron con el último número. El más espectacular. Los niños se fueron de allí encantados y con chispitas en los ojos (y lo mayores también ejem). Una pena que se cancelara la carrera de los demonios, pero al menos nos llevamos este espectáculo tan bonito en las retinas.

La música que no falte
¡¡Más alto aún!!

¡Alucinante!

lunes, 9 de julio de 2018

Rock en familia: Summer Party

El sábado estuvimos de juerga rockera con los niños gracias a Rock en familia, una empresa que lleva la mejor música rockera a los escenarios homenajeando a grupos míticos. En esta ocasión disfrutamos de las canciones más conocidas de Guns n Roses, Queen y AC/DC en la Summer Party. Una locura.

Y todo amenizado por un presentador que se llevaba a los niños de calle con sus ocurrencias: entrenamiento de cuernos, concursos de gritos, el paso del pato, el muro de la muerte... Los niños no se aburrían, la diversión no decaía y los padres podían disfrutar a gusto del concierto. Todos ganan.

Además, contaba la historia de cada grupo antes de empezar los miniconciertos y así nos los culturizan, que no está nada mal. Hay que ver como se curró la explicación sobre la muerte de Dave Evans, el primero cantante de AC/DC. Mezcló de todo: ganchitos, Coca cola, fanta, azúcar glass... le dio un corte de digestión y murió... "así que, niños, que se os quede grabado en la cabeza para el futuro que mezclar es muy malo". Que crack.

Raúl y yo nos pusimos cerquita del escenario para darlo todo ¡Oh Yeaaaaah! Los niños, a veces nos acompañaban con los saltos, otras sólo miraban el escenario pasmados y otras se sentaban a jugar con las piedrecitas... Lo disfrutaron a su manera. Eso sí, seguían las instrucciones y juegos con mucha alegría. Cómo se nota cuando vas a una actividad familiar y tienen en cuenta a todas las edades.

Que ahora hay que poner cuernos, pues se ponen, ahora hay que gritar, pues a pleno pulmón, que todos a pegar brincos, pues hasta el infinito y más allá. Lo que más les gustó fue lo del muro de la muerte. Pusieron a los niños a ambos lados de un pasillo que abrió el público asistentes y a hacer el paso del pato para un lado y otro  cruzándose. Para el que no lo sepa es el paso ese en el que das saltitos de lado con un pie, mientras mantienes en alto la otra pierna y finges que tocas una guitarra (O la tocas de verdad). Es un paso que hizo famoso Chuck Berry y que Angus Young lo usaba mucho.

El concierto se celebraba en el Autocine de Madrid y también contábamos con Food trucks para tomar algo o picar y con un par de castillos hinchables para los peques. La verdad es que se lo curraron mucho para tener todas las necesidades cubiertas.

Con la entrada al concierto tenías un descuento para la película que proyectaban cuando terminaba: Antman y avispa. Nosotros no nos quedamos porque habíamos tenido un sábado muy intenso y estábamos todos muy cansados, pero nos pareció una idea genial.






lunes, 18 de junio de 2018

De concierto con la familia

Raúl llevaba ya un tiempo insinuando que quería llevar a los peques a algún concierto de rock o a algún festival. Por fin vio la oportunidad perfecta con uno que se organizaba en el campus de montepríncipe: Con la entrada se incluía comida, bebida, música y buena ambiente. ¡Perfecto!

Allá que no fuimos con los benjamines bastante guerreros. Estuvimos a punto de abortar la misión porque la cosa estaba ya un poco incontrolable, pero nos la jugamos: no pain, no gain. Cuando llegamos parecía que los ánimos se habían calmado un poco.

Los niños entraron rebotando, como son ellos y se juntaron a los otros niños que por ahí andaban dando patadas al balón. Mientras los adultos se dividían entre los que estaban pegados a la pantalla que retransmitía el partido del mundial y los que nos acomodamos en la barra de los pinchos y las cervezas artesanales, que por cierto, son fuertecillas.

Al poco empezaba el primer grupo y ni rastro de los peques. Yo estaba un poco intranquila, pero en realidad el recinto estaba vallado y era muy raro que se salieran. Luego descubrimos que para un niño es muy fácil ponerse en peligro. Estos pedorros se estaban dedicando a escalar los muros de piedras sueltas que rodeaban el campo de fútbol.

Menos mal que al rato les vimos correr de un lado para otro jugando al escondite o al pilla pilla y pude respirar tranquila y dar botes el ritmo de la música tan a gusto.

Me gustaría decir que todo fue como la seda, pero no. Hubo un pequeño accidente con el tema del muro. Básicamente que Iván iba tras los pasos de su hermano, cuando se desprendió una piedra a los pies del Daniel y le cayó en la cabeza. El mayor vino corriendo a buscarme mientras otros niños consolaban al peque. Da gusto verles cuando se cuidan así. Al final no fue nada, pero a Iván ya se le quitaron las ganas de seguir de juerga y sólo pensaba en su camita.

Por lo tanto nos pareció el momento perfecto para el fin de fiesta, aunque Daniel protestara y se rasgara las vestiduras porque él quería quedarse un poco más. Este niño tiene pilas eternas.

Confieso que yo caí en la cama como un saco y al día siguiente estaba para el arrastre. Una que ya está mayor...

jueves, 7 de septiembre de 2017

Concierto nocturno por la Paz en Covarrubias

En Covarrubias siempre pasa algo. Es increíble la vida social que se puede llegar a tener en este pequeño pueblo turístico de Burgos. Y algunas acciones han tenido tanto éxito que repiten ediciones de año en año. Ese el caso del Concierto Nocturno.

Los organizadores hacen una puesta en escena espectacular con una clave de Sol hecha de velas. El año pasado no asistí y no sé si lo hicieron igual, pero este habían colocado preciosas palomas de papel porque cantaban por la paz. A cambio de un donativo de una euro te daban una vela blanca al acceder al camino que lleva a la colegiata, donde iba a tener lugar la actuación.

Dos cantantes bordaron, cada una en solitario, boleros, blues y canciones de jazz maravillosamente acompañadas por los músicos. Fue precioso disfrutar de esa música en un entorno tan bonito.

Mientras yo escuchaba el repertorio, Raúl vigilaba a los niños en la plaza, aunque Daniel, de vez en cuando, se asomaba por donde yo estaba. La última canción fue acompañada de las velas encendidas del público creando un gran efecto final. Los niños vinieron corriendo a por sus velas y se sentaron a escucharla como si de verdad les interesara (si casi no les había visto el pelo hasta ese momento).

Cuando terminó protestaron bastante. Y más aún cuando les apagué la vela antes de que causaran un desastre. Durante la interpretación, al menos habían permanecido sentados a mi lado y él único daño fue la gota de cera caliente que se les cayó en mi pié (o creo que ese fue el único daño).

Aún así no perdieron la oportunidad de ayudar a los organizadores a apagar velas antes de irnos a casa.

lunes, 31 de julio de 2017

Sad Hill Rural Summer Party Hijo de Mil Padres

Nada más llegar a Covarrubias nos enteramos de que iban a montar un concierto de rock en Sad Hill, el cementerio que sirvió de escenario en el western El bueno, el feo y el malo. La cosa pintaba muy bien y me ofrecí a quedarme con los churumbeles para que el padre pudiera tener una noche loca, pero el pater de familia debe tener ancestros en Fuenteovejuna porque le encanta lo de todos a una.

Se empapó bien de qué iba la movida y anunció muy feliz que el evento era cien por cien familiar. Un ocasión única de quitarle de las cabezas los despacitos, la andaba buscando y Sofías que traen desde el cole no sabemos ni cómo ni por qué, pero que al padre le ponen negro (con lo que se curra él la música que les pone a los churumbeles). Se trataba del Sad Hill Rural Summer Party Hijo de Mil Padres con Cowbunga, Dead Bronco y Arizona Baby. No conocíamos ningún grupo, pero eso de ir al cementerio a escuchar un concierto que pintaba bien era una idea muy atrayente.

No nos lo pensamos más. Nos metimos los bocatas en la mochila y al coche. Cuando llegamos ya estaba petado y el primer concierto ya había empezado. Dimos una vuelta por las tumbas y nos sentamos a cenar con el escenario enfrente. Cuando acabamos el bocata mis hijos decidieron irse por libre a buscar aventuras con otros niños. Menos mal que se les veía bien desde donde estábamos. Una que es lista y les había puesto chaquetas azul intenso.

Se lo pasaron genial trasteando con los amigos por el cementerio. Al final nos encontramos con un montón de gente del pueblo que había tenido la misma idea que nosotros.

Sólo al final se dignaron a acercarse a escuchar el concierto desde la primera fila con su orgulloso padre. Daniel estaba animadísimo y parecía disfrutar de las guitarras eléctricas del último grupo, pero Iván se tapaba los oídos y me ponía ojitos para que le sacara de allí.

Me lo llevé hacia atrás pero lo que quería el chiquillo era irse a casa, así que tuve que cortarles el rollo a los otros dos miembros de la familia y tiramos para casa antes de que acabara todo y nos encontráramos con el follón de coches.







sábado, 19 de septiembre de 2015

Un xilófono de agua y colores

Tras el concierto de Silverius de Ura en Covarrubias, Daniel no pierde la oportunidad de hacer música con todo lo que pilla. Un día decidí preparar una actividad musical para alimentar esa nueva faceta suya. Con seis vasos de cristal grandes, siete pequeños, palillos chinos, agua y colorante alimentario construí dos xilófonos caseros muy vistosos.

En cuanto los chiquillos lo vieron corrieron a jugar con ellos y a hacerme un improvisado y cacofónico concierto. Cada uno tocaba el suyo sin orden ni concierto, pero con sendas sonrisas en la cara. Así estuvieron un rato hasta que Iván se cansó y fue en busca de aventuras a la habitación de los juguetes. fue el momento que aprovechó su hermano mayor para hacerse con todos los vasos musicales y construirse un gran xilófono para él solo.

Me dijo que le dejara sólo para practicar y un rato después me llamaba para hacerme otro concierto. Los vasos estuvieron llenos y dispuestos para él todo el día. Y a la noche usamos el agua de colores para hacer mezclas y continuar con la diversión.

Por cierto, Neonymus vuelve a actuar en directo el 10 de octubre, esta vez en la ermita de San Olav.