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viernes, 30 de septiembre de 2022

Cubigatos y la venganza gatuna

Por alguna estúpida razón que no recordamos el padre de las criaturas ofendió ligeramente al más pequeño de la casa que puso su diabólico cerebro a funcionar. Tenía que haber ¡venganza! pero la quería sutil, tocanarices y que recordara al genio del mal que es en realidad esta pqueña fiera.

El primer plan malvado incluía forrar la casa de fotos de gatitos monos, pero se lo quité de la cabeza porque no iba a haber tanta tinta en la impresora. Se conformó con imprimir sólo uno y colgárselo de la pantalla del ordenador. Cuando lo quitabas te dabas cuenta de que el fondo de pantalla ¡también era un gato!

Luego se le ocurrió algo todavía más cruel: colgó un cartel en mi parte de la cama que ponía mamá y el cartel con el gato en la parte del padre, llenándoselo de gatos de peluches (Tenemos seis, nada más y nada menos). Pero el padre no dudó en echarlos de allí con contemplaciones. Con lo de la ofensa del peque se hizo aún más grande.

Ya tenía en su mente perversa el plan definitivo: iba a llenar la casa de feroces cubigatos de todo tipo. Y el peor de todos, el cubigato demonio, iba a ir para nuestra habitación a hacer maldades.

Muy feliz con su idea estuvo un par de días imprimiendo cubos para montar, pintando, recortando y pegando...

Creo que llegaron a ser ocho o así.

Una semana después le pregunté por la terrible invasión cubigato, que la veía yo muy parada. Me miró muerta de la risa y me aseguró que ya se había cansado, pero que a lo mejor le daba la vena de nuevo en otro momento. ¡Pues menudo genio del mal si se aburre de las invasiones nada más comenzarlas! En fin, mejor para nosotros, que la idea era convertirnos en sus esclavos. ¡Casi nada!






viernes, 15 de julio de 2022

El bicho luminiscente

 "Mamá, mamáaaaa", entró Daniel gritando como un loco a la casa, "He hecho un descubrimiento alucinante en el patio. Hay un bicho luminiscente"

¡Ostras! Eso tenía que verlo. Nunca en mi vida me había topado con ninguno y ardía en curiosidad. me faltó tiempo para irrumpir en el lugar indicado exclamando "¿¿¿Dónde??? ¡¿¿¿Dónde???!". Y detrás que fue mi primogénito más que encantado de señalarme el lugar.

Y ahí estaba el pequeño punto verde brillando en todo su esplendor. Ambos lo miramos extasiados como si fuera el mayor tesoro del mundo unos minutos y luego fuimos corriendo a buscar a su hermano para seguir compartiendo tal maravilla.

Cuando llegó Iván había otro aún más gordo y más luminoso. ¡Que pasada!

Me lie a tirar fotos, pero ninguna hacía justicia al espectáculo de la naturaleza del que estábamos siendo testigos. Seguro que pensáis que exagero, pero es que ver por primera vez un insecto fosforito impresiona. Al menos a mí.

Al final logré una un poco cercana a la realidad (poco) y decidí echar una con flash. ¡Craso error! La monería de bicho se convirtió ante nuestros ojos en un repugnante y gordo gusano. Como engaña la cosa.

Aún sabiendo la horripilante verdad que se escondía detrás del cuquismo inicial no podíamos dejar de admirar y comentar las refulgencias del gusano. Creo que nos echó un hechizo cautivador o algo así.

Eso sí, un ratito después nos cansamos y los dejamos por fin en paz para volver cada uno a nuestras cosas.


sábado, 19 de marzo de 2022

El parte de la mandarina

 

"Mamá, papá. Tengo que contaros algo muy malo", nos soltó Daniel nada más venir del colegio. Por supuesto, nos echamos a temblar, "Casi me ponen un parte", añadió con gran dramatismo.

"¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!"

"Calma mamá. Ahora te lo explico. Resulta que nos estaban repartiendo mandarinas por no sé qué de la alimentación sana y tooodo el mundo se puso a romperlas y pisarlas. Y sólo porque tiré una un poquito hacia arriba un profesor empezó a echarme una bronca enorme. Luego llamó al jefe de estudios y me dijo que me iba a poner un parte y que si no le decía el nombre de mis compañeros me iba a castigar el triple.

"Y no lo dijiste, claro"

"Bueeeno, sí. pero dije que no habían hecho nada y que la culpa era mía. Que lo reconocía y que lo sentía mucho. Y la profesora de sociales me dijo que no le parecía tan grave y que le gustaba que lo hubiera reconocido. Así que, por un lado, he restado puntos con el jefe de estudios, pero por otro, he ganado con la profesora de sociales", razonó. "Además, intenté ser muy educado y respetuoso. Estoy casi seguro de que lo conseguí"

Miedo me da, porque a Daniel la chulería le sale sola y sin nada de esfuerzo. Muy a lo natural. Pero al menos lo ha intentado.

"El caso es que nos han castigado a recoger todos los trozos de naranjas..."

"Pero la tuya no se rompería, ¿no? Si sólo la tiraste flojito...", le interrumpió el padre.

"Bueeeno. Se coló por el tejado"

"¡Pero si se coló por le tejado la tuviste que tirar muy fuerte!"

"¡Era un tejado muy bajito!", se defendió apasionadamente. "Tengo a mis amigos de testigos que la tiré floja"

"Pues soy yo y si la ley lo permitiera os las hago comer", añadí yo.

"¡Quéeeee! ¿Del suelo?", alucinó el peque.

"Pues no haberlas tirado. Así ya no lo volvéis a hacer seguro", aseguré en mi papel de sargento de hierro.

"Bueeeno, bueeeeno. El caso es que al final no me han debido poner un parte porque no me han dado nada y siempre dan copia. Así que todo bien".

"Nada de todo bien. Que ni se te ocurra volver a hacer nada parecido. La próxima naranja, si no la quieres la traes para casa y ya nos la comemos nosotros. O dices que no la quieres, pero ni se te ocurra dañarla de ningún modo".

"Vale, vale. Venga que me voy a ver youtube para olvidarme del disgusto".

"Cómo que youtube. ¡Nada de youtube después de esto!"

"¿Pero si he confesado? En las pelis a los que confiesan no les pasa nada"

"Bienvenido a la vida real. Aquí hay consecuencias para todo"

"Os odio"

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La próxima vez que le entren ganas de estrellar una fruta esperamos que se lo piense dos veces.

jueves, 17 de marzo de 2022

Iván nos está preparando una partida de rol

Se ve que la partida de Portales Errantes en Interocio ha despertado las ganas de volver a crear y dirigir rol en Iván. Hoy mismo me estaba comentando que nos estaba preparando una aventurilla para este fin de semana.

"Va a estar ambientada en una isla y en un mundo de fantasía épica", me explicaba entusiasmado.

"Suena bien", le animé yo.

"Y hay otras islas alrededor", continuó

"Wow, ¿y podemos ir a las otras islas?", quise saber montándome ya mis planes en la cabeza.

"¡Claro! Pero no creo que queráis", aseguró muy serio.

"¿Por qué?"

"Porque se llaman Perdición, Oscuridad, Pobreza y Muerte. Vosotros sabréis si queréis ir..."

Evidentemente, se me quitaron las ganas de explorar los alrededores.

"Vale, vale. Lo pillo. ¿Y entre qué personajes podemos elegir?"

"Podéis ser humanos, elfos, enanos, esqueletos o asesinos con máscaras de gatos"

"Espera, espera... Asesino es profesión. No raza"

"A ver. ¿Quién está haciendo el juego aquí?"

"Tú"

"Pues eso"

Pues nada compañeros. Aceptamos pulpo como animal de compañía y asesinos con máscaras de gato como raza. El máster manda.

"Y además para saber la historia que hay detrás de vuestros personajes vais a tener que tirar dados", añadió muy ufano.

"Mola. Entonces, ¿vas a hacer una especie de tabla con historias según lo que salga en nuestras tiradas?"

"No, me lo voy a inventar sobre la marcha, pero ¿a que queda muy chulo lo de hacer tiradas?"

"Eeeeeh. Pues sí, sí".

La anarquía tiránica del máster lo llaman creo. Aún así estamos deseando jugar la aventura. Espero que Iván no nos machaque mucho jajjajajajaja

miércoles, 9 de marzo de 2022

Argumentos

Papá: Este juego es para mayores. Lo siento chicos, pero sale demasiada sangre y violencia. No os puedo dejar jugar.

Iván:



Daniel:




lunes, 7 de marzo de 2022

El juego del paraguas

Bendita lluvia, pero que inoportuna. Siempre tiene que caer cuando tengo que llevar o traer a Iván del colegio. Afortunadamente el trayecto es corto, pero peligroso. El 90% de la gente va arrasando con su paraguas. 

Los niños se ven envueltos en un ir y venir de artefactos llenos de puntas intentando sobrevivir con el suyo propio y sin mucho cuidado tampoco de a quién o qué se llevan por delante.

Para evitar sacaduras de ojos y rayaduras de chapas, le propuse a mi churumbel un sencillo juego: cada uno teníamos tres vidas y perdíamos una cada vez que nos chocábamos contra algo o alguien. O se chocaban contra nosotros, obviamente.

Al principio todo fue bien y lográbamos esquivar sin mucho problema los obstáculos, tanto los móviles como lo estáticos. Pero cuando una señora arrasó con los dos a Iván ya se torció el gesto. "Perdemos una vida", comenté con voz cantarina y el peque me fulminó con la mirada. No le había sentado nada bien el ataque de la mujer tanque.

El humor le mejoró un poco cuando alguien o algo, no logré verlo, se chocó conmigo por mi espalda. Un punto menos para mamá. Sacar ventaja en un juego le saca la sonrisa a cualquiera.

Proseguimos el camino con un peque con ínfulas de ninja. No quería perder más vidas, pero un señor despistado le empujó levemente por detrás. "Te ha dado, te ha dado", exclamé yo gozosa. Y qué cara no se le quedaría al peque que el señor enseguida se preocupó por si le había hecho daño. Qué majo. Enseguida lo tranquilicé y se fue bajo la mirada rencorosa del churumbel.

"No me ha dado", me aseguró muy digno retomando el camino que cada vez se tornaba más difícil. llegábamos a la zona de padres y la marabunta se arremolinaba a ambos extremos de la acera.

"Sí que te ha dado", insistí yo, "Lo he visto claramente. No seas tramposo"

"Que no, que no me ha dado", espetó con rabia, "Y además por detrás no valeeee", me soltó con todo el morro del mundo, mientras esquivaba grácilmente la mole de gente que se apelotonaba en nuestro camino.

"Que fuerrrrrte", protesté a mi vez, "Cuando me han dado a mí por detrás bien que ha valido".

"Pues no vale, porque es imposible tener ojos en el cogote, es imposible de esquivar, es imposible que no te den, así que no vale".

"Oye, oye", aclaré sin perder la compostura, "que el juego me lo he inventado yo y yo pongo la reglas, así que sí vale"

"GRUAAAAAAR, QUE NO VALEEEEEE", no se puede negar que es hijo mío. Gruñimos igual.

Menos mal que abrieron su puerta justo en ese momento y se fue sin despedirse y muy muy muy enfadado. Espero que a la salida se le haya pasado, aunque nunca se sabe. Es tan rencoroso como yo.

Pero lo de tramposo no lo ha sacado de mí.

P.D: A la salida ya ni se acordaba, pero en el juego de adivinar la canción que tarareas que hizo Daniel durante la comida se volvió a picar ainsss

martes, 28 de septiembre de 2021

El día que se coló un extraño en el chat de discord de Iván

La infancia hoy no tiene nada que ver con la nuestra, pero NADA NADA. Un día están cantando con la patrulla canina y al siguiente se están creando servidores en Discord para charlar con amigos de clase, por supuesto, bajo la estricta orden de incluir sólo y únicamente a los amigos de clase y nada más. Ni amigos de amigos, ni hermanos, ni nadie más que aquellos para los que específicamente lo crearon.

No te hace mucha gracia, pero tampoco puedes fomentar la discriminación tecnológica de tu churumbel, así que cedes y le dejas proceder. Y llega el día en el que, de repente, te suelta que se les ha colado un desconocido en el chat. ¿QUÉ? ¿CÓMO? 

Lo primero que hizo fue contármelo a mí (BIEN), lo segundo contarme sus planes de expulsarlo del grupo (DOBLE BIEN) y hablarle por privado para conocerle más y averiguar cómo había entrado en el grupo (MAL, MAL, FATAL, HORRIBLEMENTE MAL). 

Tocó charlita "Los peligros de los chats en internet". Le expliqué que ese niños podría ser lo que dice... o no. Y en esta última posibilidad había grandes profesionales del engaño a los que, si se les da la oportunidad, puede hasta destrozarte la vida. El riesgo es muy alto y las consecuencias, muchas veces, irreversibles.

El peque me escuchaba muy atento y, a veces, me interrumpía para preguntarme cosas. "Pero yo no soy tonto, mamá", me decía. "Lo sé", le contestaba yo, "pero es que ellos tienen más experiencia que tú y son expertos en hacer el mal en chats y redes sociales"

"¿Son haters?"

"¡¡¡Peor, mucho mucho peor!!!", más vale exagerar que quedarse corta, "hay que expulsarle, banearle, ¡¡¡denunciarle!!!... Bueno, eso último no, que a lo mejor es un niño de verdad. Por lo pronto, se lo cuentas a tu padre, que es el experto en estas cosas". Y allá que fue el peque a contarle muy emocionado a su padre lo del extraño en su grupo de discord, mientras yo avisaba por whatsapp a los padres de los otros niños de lo que estaba pasando.

Raúl se sentó en el ordenador de Iván y solucionó el problema. Felicitamos al niño por haber actuado tan bien y habernos avisado y todo volvió a la normalidad.

Más tarde nos enteramos que había sido una broma de uno de los integrantes del chat para tomar el pelo a sus amigos. Había pedido a un primo que se uniera al chat y les vacilara. Todo muy inocente. Pero nos sirvió de simulacro y me deja más tranquila que Iván acuda a nosotros ante situaciones de riesgo.

viernes, 17 de septiembre de 2021

El sistema de almuerzos de Iván

Este año está siendo muy "especial". Daniel ya va al Instituto y juega en una liga diferente que la del hermano. Además de que está de un pavo subido que para aguantarle hay que ser su madre (y a veces ni ella lo aguanta. Lo sé de buena tinta). Otro día escribiré un post sobre esto, que se necesitan fuerzas, energías y las ideas muy clara para expresar esta etapa con palabras. Hoy me centraré en el sistema de almuerzos que se le ha ocurrido a Iván tras envidiar mucho a su hermano por poder comprarse el desayuno que quiere en el recreo.

Empecemos por el principio. Resulta que en el instituto de Daniel cuentan con cafetería y, aunque los alumnos de primero no pueden entrar porque tienen patio propio sin acceso (según mi churumbel, una especia de tierra de nadie), cuentan con un pequeño puestecito para que puedan adquirir su almuerzo cómodamente. Por supuesto, todo sano en la línea de una visión de negocios enfocada a los beneficios económicos: bolsas de patatas y similares, palmeras de chocolate, paninis... A ver qué si creéis que hay muchos adolescentes que se compran fruta de forma voluntaria para comer en el recreo. En fin, aunque no me guste la base alimenticia de esta iniciativa no me vi con fuerzas para negarle una paga de 5 euros semanales a mi hijo mayor para que fuera con los amigos a tomar a comprarse el almuerzo (porfi mami, todos lo hacen así, porfiiii). En fin, que a pesar de que estamos hablando de la friolera de 22 euros al mes de paga (A mí me parece mucho, que queréis que os diga), incluso se le queda corto, ya que el panini cuesta 1,50, la palmera 1,10 y la bolsa de patatas 0,50. Como en su mente está zamaparse un panini a la semana y el resto palmeras, ha decidido no comer uno de los días para poder conseguir sus objetivos. Por una lado lo tengo haciendo números y estrategias, que no está mal, pero por otro no me hace gracia que pase hambre y que coma tan mal todos los días.

Al que sí le ha hecho tilín el sistema ha sido al pequeño, que estuvo quejándose abiertamente porqeu él también quería una cafetería en su cole, o al menos un puestito aunque fuera pequeñito. después de una laaarga (demasiado larga) charla debate de por qué era imposible que se cumpliera su deseo llegó a la conclusión de que la solución estaba en su mano. Se sentó a desarrollar su incipiente idea y muy pronto me estaba presentando su proyecto.

Había confeccionado una lista de posibles almuerzos y sus precios "virtuales". Cada semana tendría 5 euros virtuales nuevos para gastar. Lo más sano es lo más barato y lo menos sano y apetecible lo más caro para que costara más conseguirlo (que conste que esto se le ocurrió a él. Yo no tuve nada que ver). Los productos que había apuntado, pero que no teníamos en casa y quedaban pendientes de comprar llevarían la etiqueta de "agotados" hasta que se repusieran. Y ¡plas! Me plantó la lista de precios en la nevera.

Estos tres días que llevamos con este sistema ha pedido sandwiches porque, como ya he comentado en alguna ocasión, mi peque es una reencarnación del tío Gilito y es más feliz con el dinero en la mano que gastándolo, aunque ese dinero sólo exista en nuestra imaginación. Supongo que la próxima semana, que arranca con 5 euros más el euro y medio ahorrado de ésta (que comenzó el miércoles por lo que recibió sólo 3 euros), se anime a darse algún capricho. O los caprichos se me van a acabar caducando.

El caso es que me encanta el sistema que se ha inventado. Bravo por su enorme creatividad y resolución a la hora de conseguir sus objetivos.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Candelaria y nuestro aniversario

 

- Cariño, ¿no crees que podrías preguntarle a tu madre y a tu hermana si nos pueden cuidar a los niños para que nos vayamos a celebrar el aniversario?

- Ah, pues sí, bueno. Podría. ¿Y qué día les digo?

- Pues el de nuestro aniversario.

- Pero eso es hoy.

- Ajaaaa, ajaaaa! Por cierto, feliz aniversario.

- Eeeeh... mmmm... Bueno, sí, felicidades y todo eso. Pues les digo a ver...

- No te veo muy motivada.

- Es que el aniversario éste... ¿desde cuándo lo celebramos?

- Ainsss

- Vale, vale. Les pregunto.


Total. Que evidentemente dijeron que encantadas de ocuparse de las fieras y nosotros nos fuimos a Candelaria a dar un paseo y a cenar. 

Candelaria es un pueblo costero cuya joya de a corona es su basílica, que la verdad es que es muy chula, no se puede negar. Pero tampoco vimos mucho más para ver además de la basílica y su plaza, que encima estaba de obras.

En esa misma plaza se alzan las estatuas de los menceis, entre ellos el padre de la princesa de la que tomo mi nombre, Dácil. El mismísimo Bencomo. Pero estaba totalmente inaccesible rodeado de contenedores de obra y de valla.Por cierto, que resulta que había una fuente dedicada a Dácil en La Orotava y ¡no la vi! (Mal, muy mal).

La vueltita por el paseo marítimo fue muy agradable y tranquila. Como se nota que las fieras se quedaron en casa tranquilitos. Por cierto, se lo pasaron genial en jacuzzi que tiene la tía en su terraza y jugando con el Óculus del Tío. Pobrecitos, que mal viven (Ironía modo on).

Y mientras nosotros nos pusimos a la tarea de buscar restaurante. Conseguimos mesa a la tercera. ¡Pues si que están solicitados los restaurantes de la zona! El sitio nos gustó muchísimo. Se llama Mar y Magma y tiene una carta llena de delicatessen. Te lo pedirías todo. El sistema para pedir es muy curioso. Eliges en una carta virtual, cuando ya tienes tu pedido le das al botón de llamar al camarero y cuando viene le dices lo que quieres. Es rápido, pero ¿no sería mejor mandar la comanda directamente por el método online? El caso es que es efectivo.

El personal del restaurante es encantador, te tratan con muchísima amabilidad y se preocupan de todos los detalles. Fue una experiencia genial y comimos como reyes. Huelga decir que salimos de allí rodando.

Cuando llegamos a casa nos encontramos a mi hermana y a su pareja muertos de sueño con las fieras dando guerra aún. Eso es amor de hermana y lo demás son tonterías.







lunes, 30 de agosto de 2021

A Daniel le cuesta abandonar sus múltiples personalidades

Daniel ha decidido que ya es mayor. Este nuevo curso entra directo al instituto y ya hay que ir olvidándose de comportamientos infantiles como considera que son sus múltiples personalidades. Porque amigos imaginarios sólo tuvo uno cuando era bien pequeño, el malvado Camole, pero personalidades animales no hay dedos en la mano para contarlas.

El otro día, me dijo muy serio que Juanjo, un simpático aunque también cafre perrito que le poseía de vez en cuando, se había ido para siempre. Por lo visto se fue a una estadio y un bolachito (una especie de raza de perritos parecidos a los beagles pero mucho más pequeños, peludos y gorditos que sólo existen en la imaginación de Daniel) tiró una granada al grito de "te mato wey". Desgraciadamente, Juanjo falleció... junto con katting (el hamster), Rufus (el gato rellenito que siempre estaba en medio) y los tigres de gordala (pues eso, tigres achuchables y mortales). 

Todavía dejó vivir a los bolachitos un poco más, pero amenaza con matarlos pronto.

Por supuesto, años de sacar a pasear estas personalidades para jugar, hacernos reír, sacarme de quicio y tomarnos el pelo, según la situación de cada momento, no se pueden borrar de un plumazo, así que no pasa mucho hasta que el mayor nos suelta cosas como "Juanjo ha llegado", "Juanjo te mira", "Juanjo está ofendido y se va", etc... con el consiguiente enfado porque él quiere pasar página y volcarse de lleno en su nueva etapa de adolescente "serio", pero es no pueeeeede. Juanjo está demasiado metido en su cabeza y eso le molesta muchísimo. 

A mí, personalmente, me da pena que intente forzar el tema, pero es su decisión y le apoyo totalmente. Le aconsejo que no le dé tanta importancia y que tiene que entender que el proceso de abandonar fantasías que ha estado utilizando asiduamente y diariamente no es nada fácil. No puede pretender cambiar hábitos de juego tan arraigados de la noche a la mañana. Y de una forma tan consciente y voluntaria.

Encima es que aún no tiene ni doce años como para ir despidiéndose así de todos sus comportamientos infantiles. Hay que ir poco a poco. Seguramente sus amigos seguirán siendo más infantiles que adultos también, y seguro que les dura mucho, ¡o eso espero! Que manía con querer crecer tan rápido.

En fin, echaré de menos a Juanjo y al resto de los personajes, aunque más a Juanjo que es el principal y el que más interpreta. Pero estoy segura que aún tendremos mucho juego de este tipo por delante porque Danielillo no lo puede evitar. Se le ve muy mayor por fuera, pero por dentro, afortunadamente, sigue siendo el niño de 11 años que debe ser.

martes, 3 de agosto de 2021

Nunca intentéis hacer burbujas de colores

Niños aburridos, niños con demasiado tiempo libre, niños pidiendo ideas y padres ocupados ainsss. Que mala combinación. 

La madre siempre pensando actividades rápidas para tenerlos entretenidos mientras curra, recoge o limpia. A veces acierta y otras... otras las lía parda. Como esta vez. 

La idea era buenísima: mezclamos fairy, gomina y agua para hacer burbujas. Uno de los juegos más divertidos del verano... en el exterior, pero bueno. Añadimos colorante alimentario para colorear las burbujas. Error garrafal. No sólo no nos salen preciosas burbujas de colores, sino que al estallar dejan gotitas y cercos coloridos por todos lados.

El plan inicial era meterlos en la bañera para que hicieran sus experimentos, pero se me instalaron en la cocina. El miedo se convirtió en terror, pero yo tenía que seguir con mis tareas. A veces hay que saber cortar por lo sano, pero cuando por fin les enganchas con algo... En fin. Total, la cocina necesitaba una buena limpieza.

Cinco minutos bastaron para que casi me dé un infarto. ¡A la bañera! No es negociable. Sólo el mayor cedió. El pequeño prefirió ir a su bola antes que meterse en un lugar que olía a encerrona para quitarle la capa de mierda y sudor que acumula con gran esfuerzo día a día para que la desalmada de su madre le obligue a raspársela con jabón y agua cada cierto tiempo.

He de admitir que sí, que esa era también la idea. Meterlos en la ducha sin dramas de más. Pero el precio a pagar fue demasiado alto. Y sólo lo conseguí al 50%. Al pequeño hubo que convencerlo con el método de siempre del morro torcido.

Daniel salió limpito, limpito y el baño quedó de peli de terror. Y eso que se esforzó por limpiarlo. Aún hay gotas en el techo que nos acompañarán por mucho tiempo.


domingo, 23 de mayo de 2021

Hanami en Covarrubias

El fin de semana pasado nos dimos el salto a Covarrubias, que hacía muchísimo que no pisábamos, y aprovechamos para hacer una poco de Hanami.

¿Qué qué es Hanami? Yo tampoco lo sabía hasta hace muy poco y fue a través de la Embajada de Japón en España como llegó a mis oídos esta práctica que en realidad llevamos mucho tiempo desarrollando en España. Sobre todo, desde que existe Instagram (por lo menos en mi caso). En definitiva, es la tradición japonesa basada en la observación de la belleza de las flores y, normalmente, se asocia a la época en la que florecen los cerezos. Es decir, poesía primaveral a través de imágenes. 

La embajada de Japón, ha puesto en marcha una iniciativa, que acaba a finales de este mes de marzo, por la cual publica las fotos Hanami que les queramos mandar al correo hanami.pcj@zinkingon.es. Yo me enteré bastante tarde, pero he mandado fotos con mucho entusiasmo. ¡Llevaba muchos años haciendo Hanami en Instagram sin enterarme que seguía la estela de una tradición japonesa! Al correo de la embajada también hay que indicar el nombre del autor de la foto, el lugar en el que se ha hecho y un título poético. Me encanta esta iniciativa.

Lo malo es que llegué tarde para las fotos de los cerezos en flor (con los cierres de fronteras entre Comunidades autónomas con motivo de la pandemia tampoco hubiera podido hacer esas fotos este año), pero, de todas formas, mandé fotos antiguas porque las tenemos a porrillo, como es natural, ya que los cerezos en primavera son demasiado bonitos como para no fotografiarlos desde todos los ángulos posibles. Menos mal que no han pedido que las fotos sean recientes, pueden ser antiguas, aunque lo divertido es echarte al campo o a las calles para capturar el momento florido que más nos impresiones.


En Covarrubias encontré muchísimo material para fotografiar. La verdad es que es una actividad muy divertida, que disfrutamos muchísimo y seguramente seguiremos con ella, aunque se acabe el plazo del certamen. 

jueves, 20 de mayo de 2021

El maldito tubo

Poco nos podíamos esperar la bomba que iba a caer en casa el día que vino Daniel pidiéndome un tubo gigante para una manualidad que iban a hacer en música. Me encanta que les enseñen de forma manipulativa y experimental, así que me pareció genial. Más pancha que pancha saqué unos títulos de su tubo y se lo entregué. Espero que los títulos aguanten bien sin su protección.

Pero al poco volvió diciendo que el tubo no valía porque era muy pequeño. ¡Y encima lo había perdido! Pero que no me preocupara que un compañero había traído tubos de sobra y le había dado uno. ¡Ah! bueno. Que no cunda el pánico. El peque tiene material. No hay problema.

Como dos semanas después, Daniel se lamentaba porque el tubo había desaparecido y necesitaba otro. Además la manualidad se había trasladado a deberes para casa porque no daba tiempo a hacerlo en clase. Teníamos que bajarnos una app y afinar el tubo. A mí esto me sonaba a chino, pero por el churumbel lo que sea. Me tiré a la calle a por el dichoso tubito y resulta que la zona estaba arrasada por padres desesperados. Me costó bastante, peeero me volví a casa con ¡dos tubos! Muahahahaha lo que no se proponga una madre...

Y ahí fue cuando comenzó el verdadero infierno...

Cada vez que golpeábamos el tubo con la mano daba ¡una nota diferente! Cómo demonios lo vamos a afinar, si no se pone de acuerdo con la nota que tiene que salir cuando no hemos ni empezado a cortar. 

Entonces el peque se acordó que había que hacer como una baqueta para golpear con cartón y gomaeva. Le ayudé a hacerlo porque pegar la gomaeva no es tan fácil. Lo que mejor funciona es la cinta adhesiva de dos caras. Me preguntaba si el resto de los padres sabría esto o se estaban peleando con el pegamento de barra. El caso es que con el estrés me equivoqué y puse una capa dónde no era antes de que el pobre Daniel pudiera darme la voz de alto. Soy muy rapidina.

El chiquillo me consoló como pudo quitándole importancia a que hubieran tres capas por un lado y una por otra en vez de dos por cada sitio, pero a mí me aterraba que esto pudiera afectar a la nota. En fin, el mal ya estaba hecho y el peque no quería empezar de nuevo que eso ya lo había hecho de mala gana.

A esas alturas yo ya había pedido ayuda a Miguel Chumillas, un maestro de Música de Primaria que hace cosas muy chulas. Además tiene una web alucinante: Game of music. Gracias a él me enteré que lo que quería hacer Daniel era un boomwhacker y que la cosa no era tan fácil como pensábamos. A través del tuit se puso en contacto conmigo Guillermo y me mando un link  a su blog Entre pitos y flautas de lo más interesante, pero aún así no me enteraba de nada. Una que es analfabeta musical, qué le vamos a hacer. 

A todo esto, el padre se lió a cortar el tubo con una sierra y dar con la cosa esa de gomaeva y cartón. Que digo yo que no le dejo una sierra a mi fiera de once años ni harta de vino, así que al final llegué a la conclusión de que los deberes eran para los padres y que la actividad era imposible hacerla en clase desde el principio. Porque imaginaros las caras de los padres cuando nuestros hijos imberbes nos pidieran unos serruchillos de nada para llevar a clase.

Finalmente, Guillermo volvió a escribirme con la medida exacta que pensaba que era la de la esquiva nota Fa y a partir de eso se puso a trabajar el pater de familia. Sólo hubo un diferencia de tres centímetros entre la medida que nos dio nuestro salvador. Finalmente salió mal que bien la nota Fa con un tubo de 43,3 centímetros, que en un principio medía más de metro y medio. Si lo hubiéramos hecho con el sistema de prueba y error podríamos haber tardado la vida entera.

Por supuesto, el dato fue chivado por whatsapp para aliviar un poco la desesperación de otros padres. Lo siento por aquellos a los que les tocó otra nota, porque ni idea de las medidas. Incluso el Fa no es que salga perfecto, pero para sexto de primaria espero que valga.

Lo peor es que a mitad de camino el que debía estar más implicado perdió todo el interés. "A ver, mamá. Si esta actividad es un miseria de la nota final. No vale la pena tanto esfuerzo", me dijo. 

Conclusión: He desarrollado una fobia tremenda a los tubos de cartón grandes. No puedo ni verlos.

Pero al menos conseguimos el final feliz porque el peque llevó el tubo de las narices a clase y... salió la nota Fa. ¡Yujuuuuu! ¡¡Yupiiii!! ¡Saquemos el champán!

Pero no podía ser tan bonito y el niño volvió a casa con el objeto de mis desdichas... ¡para pintarlo! Y no de cualquier color... ¡De verde vivo! Y eso ¿por qué no pueden hacerlo en clase? ¿Eh? ¿Eh?

lunes, 3 de mayo de 2021

El mejor día de la madre

He pasado el mejor día de la madre desde que me convertí en una. Se han alineado los astros y me han regalado un día tranquilo. ¡Eso vale oro!

Para empezar, se acordaron de cerrar la puerta del salón para dejarme dormir un ratito más sin sobresaltos ni gritos. La cosa empezó de forma inmejorable.

Me levanté de buen humor y me puse a hacer los desayunos codo con codo con el progenitor.  Las fieras pusieron mucho de su parte para portarse bien y, aunque no fue todo perfecto, sí que se notó la buena intención. Oye, algo es algo.

Además, me dejaron jugar tranquilamente al juego de Hodwarts en twitter que había puesto en marcha la Comunidad bloguera y que fue de lo más emocionante hasta el final con un montón de pruebas y retos curradísimos. Normalmente me miran de forma crítica o censuradora cuando paso mi límite de enganche al móvil, pero ese día hicieron la vista gorda con su tuitear madre. Por cierto ¡quedamos segundas! ¡Oeeeee oeeeee oeeeeee! Y lo pasamos genial. Que gente más requetemaja que juega a estos juegos.

Raúl me hizo otro regalazo inesperado. Se encargó de la comida y no me dejó mover ni un dedo. Menudos judiones nos hizo. Para chuparnos los dedos. Vale, que luego recogí yo la cocina, pero no cocinar y que te pongan el plato caliente delante es un lujazo más que suficiente.

Luego me entretuvo a los peques mientras yo me relajaba, aunque acabé pegando unos cuantos gritos a la prole. ¡Pobres! Habían gastado todos sus puntos de voluntad por la mañana y era normal que se empezaran a demandar. Así que el progenitor hizo otro gesto de amor y se los llevó a casa de su madre para seguir celebrando el día con quien le dio la vida y la que le dio la vida a su madre, dejándome a mí en la paz y la gloria.

Y esperando un paquete especial. Un pack que me tocó en un sorteo de Mi cita con Madrid y que es una fiesta para los sentidos. En primer lugar, incluye un libro maravilloso de esos que te remueven por dentro y que es imposible leer sin los sentimientos y emociones a flor de piel, Momentos que marcan la piel de David García Marín. Y para crear un ambiente ideal para sumergirse en la lectura, qué mejor que vino blanco afrutado con DO Madrid y una tosta con mermelada de fruta de la pasión con vodka, ambos de Taninos asesinos. Para el punto final, dos tabletas de chocolate con leche de autor, uno de almendras y otro de limón... mmmmm... Qué maravilla. También se incluía en el lote un planificador diseñado por la ilustradora Ana Marín que me va a venir de miedo con todos frentes que tengo abiertos.

Cuando tuve el paquete en mis manos, que por cierto, me entregó al organizadora del sorteo en mano (¡qué ilusión me hizo conocerla en persona!), me fui corriendo a casa de mi suegra para felicitarla a ella y a mi abuela política (a mi madre ya lo había hecho por teléfono, que vive muy lejos como para visitarla en tan celebrado día). Y allí me encontré con que me hicieron la cena. Casi lloro de la emoción. No tuve que cocinar en tooodo el día. Ni me corté, ni me quemé, ni me di golpes tontos (la cocina es la habitación más peligrosa de las casas con diferencia)...

Y disfruté de una cena improvisada que sólo la magia de las mamis (en este caso la de mi suegra) puede hacer surgir de la nada. Después de un ratito de charla y risas nos volvimos a casa a disfrutar de la sesión de cine en familia. Por supuesto, me tocaba elegir a mí y tenía muy claro la película que quería ver: Wolfwalkers. La disfruté como una enana, aunque me decepcionó un poco al no poder evitar compararla con la anterior producción de sus directores, La canción del mar.

Así terminó un día redondo y relajado para esta agotada mami ;)

jueves, 22 de abril de 2021

Cambiando las ventanas

Como este año ha sido de quedarse en casita y ahorrar, hemos decidido que ya era hora de cambiar las ventanas del hogar y conseguir muchos beneficios como el ahorro en calefacción, comodidad e insonorización. Todo ventajas. Encima contábamos con el plan renove de ventanas. No había excusa. Nos enfrentábamos a una obra. Con lo que yo odio las obras.

Esos días fueron de locura. Moviendo cosas de un lado a otro, comprobando que cada ventana se pusiera en su sitio, trabajando y viviendo como podíamos... Para los niños fue una aventura alucinante y para los mayores un horror. 

Trabajar con tanto ruido y polvo no fue el mejor de los escenarios, pero ahí estuvimos Raúl y yo dando el callo cada mañana. Y por la tarde la cosa empeoraba porque teníamos a los peques haciendo los deberes a nuestro lado, los cuatro intentando concentrarnos en un espacio muy pequeño y hasta arriba de trastos.

Una de las noches las fieras tuvieron que dormir en el salón porque sus habitaciones estaban llenas de polvo e inhabitables y se lo tomaron de maravilla. Tanto les gustó como les acoplamos que nos suplicaron la misma jugada a la noche siguiente, pero fue imposible porque le había tocado el turno a las ventanas del salón y ahora el ambiente irrespirable estaba justo ahí. Menuda decepción se llevaron.

Yo contaba los segundos para que se acabara todo y los peques la final también, que el último día acabamos todos encerrados en el comedor sin espacio para poder movernos. Evidentemente, los llevé al parque para poder respirar un poco.

El final de la obra llegó para alegría de todos y disfrutamos enormemente abriendo de par en par nuestras nuevas ventanas. Parecía que la casa se hacía mucho más grande.

Estamos encantados. La vivencia valió la pena :)