domingo, 19 de julio de 2015

Juegos en la plaza de los chorros

La de veces que hemos ido este verano a la plaza de los chorros. Ya he perdido la cuenta. Es que estos peques se lo pasan genial y así combinamos con la piscina. porque tampoco se me ocurren muchas más cosas que hacer fuera de casa con estos calores y teniendo toda la tarde ocupada en el curso. La lista de juguetes para llevar se ha ido incrementando con cada visita.

Al principio íbamos con las manos vacías, porque los chorros solos ya eran suficientes para pasar un buen rato. Como nos tenemos que dar un buen paseo hasta llegar a la plaza, incorporamos un flis flis lleno de agua con el que los mantenía frescos hasta que llegábamos a nuestros destino y que luego ellos lo usaban para regar las plantas, limpiar los bancos, cazar bichos...

Luego nos trajimos unas esponjas que les compré muy baratas en hipermercado para que lucharan armados contra el monstruo del agua que tuvieron muchísimos éxito. Tampoco nos ha faltado la pelota que se sujeta milagrosamente en el chorro, ni las pistolas de agua para que la guerra sea entre ellos, aunque  este último juego a veces tenía que vetarlo si veía algún transeunte inocente acercarse.

La mayoría miraban sonrientes a los niños y aseguraban que hasta agradecía un poco de agua con esos calores, pero no se imaginan el peligro que pueden tener mis hijos con las pistolitas cargadas... Aunque también las usan para dibujar en el suelo como sugería Happy Kid Time en un post estupendo sobre juegos con agua.

Los cubos para transvasar tampoco pueden faltar. Así que ya me veis cargada como una burra para que estos chiquillos hagan de las suyas con sendas sonrisas en la cara. Quien se va a negar.



sábado, 18 de julio de 2015

Teatro de Títeres en La Vaguada

El Centro Comercial La Vaguada organiza obras de teatro y espectáculos todos los domingos a las cinco y a las seis de la tarde. Curiosamente nunca nos había cuadrado para ir. O teníamos planes o estábamos entretenidos o, simplemente, demasiado cansados para salir de casa. Pero llegó un domingo en el que, de repente, los niños estaban aburridos y sin planes por delante. Casualmente encontré la hoja con la programación del mes y decidí ir con los peques. Les propuse ver una obra de títeres, que era justo lo que tocaba ese domingo y saltaron del sofá listos para correr hacia el centro comercial.

Llegamos cinco minutos antes y ya había bastante gente por ahí, pero los peques se pudieron sentar comodamente a ver que pasaba en el escenario. De repente, salió un caracol y empezaron las risas, los juegos y los aplausos. Y ya no pararon de divertirse en los cuarenta y cinco minutos que duró el cuento del ogro que hacía infeliz a todo un imperio. Tortazos tontos, ayuda continua del pequeño público, efectos sonoros, chistes muy adecuados a los niños pequeños y no tan pequeños... ¡nos encantó!

Tanto que se empeñaron en quedarse al siguiente cuento. Éste iba de piratas y los tuvo fascinados cada minuto. El problema es que a mí ya empezaban a matarme los riñones. Cuando terminó la obra. El más pequeño de la familia se giró hacia mí y me preguntó "¿Nos quedamos a otro?". Cuando le expliqué que no había otro hasta el próximo domingo se enfurruñó bastante. Para mí tres horas con el peque sentado sobre mis piernas ya hubiera sido demasiado. Huelga decir que le tuve que prometer que iríamos a más. Se quedó un poco más conforme. ¡Lo que nos estábamos perdiendo!

viernes, 17 de julio de 2015

Los nuevos y deliciosos Supernanos

Gracias a Madresfera y Hero Baby he recibido en mi casa una selección de productos Supernanos con sabores nuevos y una pinta estupenda. Desde que vi la promoción madresférica se me hizo la boca agua y cuando me dijeron que me habían aceptado esperé impaciente para probarlos. En el último segundo reconocí que el producto se lo enviaban a mis hijos y no a mí.

Cuando llegó el paquete lleno de cosas buenas se lo enseñé a los chiquillos advirtiéndoles que era para compartir, pero como si estuviera hablando en chino. Lo primero que cogieron fueron las super gomis o gominolas, como era de esperar. Y empezaron a devorarlas. Se las quité temerosa de que luego no me comieran nada en la comida y aproveché, dicho sea de paso, para llevarme una a la boca. Y esa fue la única que probé. El olor era irresistible y me sorprendió que realmente supieran a fruta. Otras que he probado tiene un sabor mucho más artificial. En el paquete leí que estaban hechas de fruta en un 50%. Eso explica que estén tan buenas. No han tardado nada en desaparecer y piden más.

De hecho, todo está hecho con un 50% de fruta, lo que me da mucha tranquilidad. Hay productos en los que anuncian una u otra fruta a bombo y platillo y resulta que luego de esa fruta sólo tiene el sabor y el aroma o un raquítico 5%. Con los Supernanos eso no pasa.

Los yogures también desaparecieron rápido. Iván se tiró a degüello a por el superpetit de fresa y galleta, porque le encantan esos dos ingredientes. Y Daniel no se lo pensó dos veces y se apoderó del superyogurt griego con cookies. Como nos quedaba un tercero, y para evitar peleas, el superyogurt griego de frutas del bosque me lo comí yo. ¡Estaba delicioso! Muy suave de textura y con un sabor intenso. Casi me arrepentí de haber compartido con los peques los otros dos. Pero no importa porque ya están en los lineales de los supermercados y puedo probar esos sabores cuando quiera.

Las gelatinas también han triunfado. La textura y el sabor no tienen nada que ver con lo que había probado hasta ahora. Parecen una mezcla de gelatina y confitura. A Iván le han gustado los tres sabores- fresa, cereza y lima-limón-, pero Daniel no quiso ni probar el de cereza. Teniendo en cuenta que es una fruta que no le gusta lo veo normal. Así que me lo iba a comer yo tan feliz cuando veo que alguien mete la cuchara más rápido que el rayo. No contaba con la gula del más pequeño de la casa que me gorroneó descaradamente mi ración. Al menos pude probar una cucharada. Los otros dos sabores sí que le gustaron al mayor. No las tenía todas conmigo con el de lima-limón y mira por donde que se lo comió tan a gusto. Aquí no puedo opinar de primera mano porque se les olvidó el tema de que había que compartir.

En cuanto al diseño, estos son tan zampones que se fijaban más en los dibujos de frutas y galletas que en los superpeques. Cuando les pedí que eligieran a su personaje favorito se quedaron con el del yogurt que se estaban tomando en ese momento. No sé si fue por no pensar más. Ellos aseguran que es porque se parecen a ellos. "Yo soy este" decía el mayor refiriéndose al superhéroe despeinado con pelo color castaño, "Y yo esteeeeee", le secundaba el pequeño, mientras señalaba al peque con antifaz más rubito y peinado.

El formato de los yogures y de las gominolas son muy cómodos. No necesitan nevera y son muy fáciles de transportar y de consumir. Ideales para meriendas y postres en las excursiones, tardes de piscina, playa o parque. El contenido nos parece suficiente a Daniel y a mí, pero Iván no tiene medida y ¡de los Nanos superfruta de siempre se ha llegado a comer tres seguidos! Las gelatinas me pegan más para postres y meriendas en casa. Son ideales para los que no se comen la fruta entera ni locos. Aunque ese no es mi caso. Estos peques la engullen en el formato en la que se la presentes, pero si es en forma de gelatina mejor que mejor porque al tomar antes la fruta entera se llevan doble ración.

Aquí va la puntuación de 1 a 5:

Super Jelly Fresa, 2x120g desde los 36 meses: Daniel 5/Iván 5 (les encantan las fresas a los dos)

Super Jelly Lima limón, 2x120g desde los 36 meses: Daniel 3 (supongo que porque no le gusta mucho la lima)/ Iván 5

Super Jelly Cereza, 2x120g desde los 36 meses: Daniel 1 (No le gustan las cerezas)/ Iván 5

Superpetit con fresa y galleta, 120g desde los 36 meses: Iván 5

Superyogur griego con frutos del bosque, 120g desde los 36 meses: Dácil 5

Superyogur griego con cookies, 120g desde los 36 meses: Daniel 5

Super Gomis: Daniel 5/ Iván 5/ Dácil 5 (ellos en realidad se pusieron a gritar ¡diez, dieeeeez! Es lo que más les ha gustado con diferencia)

En cuanto a las preguntas que nos hacían desde el sello de calidad éstas son mis puntuaciones:

- Sabor: ¿Las combinaciones de sabores te parecen acertadas? ¿Cual es la preferida en tu casa? 5, sobre todo ese sabor a confitura de las gelatinas.

- Variedad de sabores: ¿Las combinaciones te parecen apetecibles y novedosas? 5 muy apetecibles y muy novedosas, aunque en mi casa nos encantan probar sabores nuevos. Puede que a los niños acostumbrados a sota, caballo y rey les cueste asimilar estos nuevos sabores.

- Contenido de fruta: ¿Te resulta im portante que contengan un 50% de fruta por bolsita? 5 ¡Muy importante!

- Personajes: ¿Qué Super Personaje es el preferido de tu peque? ¿Le han parecido atractivos? 4 a Daniel el despeinado de pelo castaño de  superyogurt griego con cookies  y a Iván el rubio más peinadito del superpetit de fresa y galleta. Les gustaron, aunque les llamó más la atención los diseños de frutas y galletas.

- Tamaño: ¿Consideras que el contenido por bolsita es el adecuado para una merienda o postre? 4 Para Daniel y para mí es el formato perfecto para desayunos, meriendas y tentempiés, pero Iván siempre me pide otro. Creo que más que por hambre por gula.


jueves, 16 de julio de 2015

Jugando con tetrabricks

Mis hijos se aburrían, ¡que raro! Y como se aburrían la liaban. Y como hace taaanto calor, se peleaban. Y mamá intentando poner orden en la casa y con la prole. ¡Misión imposible! Harta, desesperada y con las neuronas derretidas sólo se me ocurrió abrir el armario que nos sirve de despensa y sacar todos los tetrabricks que encontré. "¡Ale! Jugad con esto" Y los chiquillos encantados. Huelga decir que tienen juegos de construcción para aburrir. De madera, blanditos, de plástico, con pinchos, que suenan... Pero ellos estaban felices como perdices amontonando y colocando mis tetrabricks de leche y zumo.

Aliviada volví a mis tareas. Pero no pasó tiempo hasta que oí un ruido fuerte. Blanca como el papel y esperando una piscina de leche me presenté en el salón con cara de pocos amigos. Pero no, sólo había habido alguna abolladura. "Es que los estamos usando para hacer ejercicio. Mira mami que fuerte soy" Me explicó el mayor mientra elevaba en peligroso equilibrio y alta inestabilidad un porrón de tetrabricks. En el cerebro se me encendieron las luces de alarma y comencé a guardarlo todo. Pero tanto suplicaron y rogaron que acabé por ceder.

Al final del juego los tetrabricks tenían chichones, pero todos habían aguantado como valientes. Nota mental: no tener esta idea absurda nunca más. ¡Que jueguen con sus juguetes que para eso están!

miércoles, 15 de julio de 2015

Arco iris, experimentando con densidades

En un post de Colorea Madrid con muchísimas actividades divertidas para hacer este verano, vi una foto que me llamó mucho la atención. Era un vaso con un líquido multicolor con post it que indicaban a qué pertenecía cada franja de color: Miel, sirope de arce, lavavajillas, aceite y agua.

Me pareció un experimento muy sencillo y visual para hacer con mis peques. Así que en una de estas que el calor no nos permitía asomar la nariz por la calle decidí hacerlo. Les facilité los ingredientes y un vaso de cristal y les pedí que, antes de hacer nada organizaran los botes de más espeso a más líquido. Daniel lo hizo muy bien. Como en la foto vi elementos sólidos, cogí una tuerca, un tapón y un cereal y le pedí a Iván que las ordenara por peso. También lo hizo muy bien.

Luego les pedí que fueran metiendo todo en el vaso por partes para que observaran que no se mezclaban los líquidos entre sí. Los peques flipaban. Luego comprobaron que cada sólido se quedaba a una altura distinta. La tuerca en el fondo, el tapón se hundía un poco y el cereal se quedaba en la superficie.

Luego me pidieron que les dejara mezclarlo todo, así que saqué los objetos y les di luz verde. Por mucho que removieron no lo lograron. Lo suyo era haber agitado para ver luego como todo volvía a su lugar, pero no caí en ese momento. Habrá que repetirlo.

martes, 14 de julio de 2015

Descubrir el mundo: La Selva y El Delfín

Una mañana sonó el timbre de la puerta y al abrir, me entregaron un sobre muy grande. Mis chicos aparecieron enseguida a mis espaldas y me frieron a preguntas. La que más se oía era "¿Qué es?, ¿Qué es?". En cuanto vi el remitente supe lo que contenía, pero les hice sufrir mientras lo abría. "Ahora lo veremos" les dije a la par que sacaba dos libros preciosos del interior: La Selva y El Delfín, de la colección Descubrir el Mundo. Nos los había mandado Boolino y no se lo puedo agradecer más porque a mis hijos casi se les salen los ojos en cuanto los vieron. ¡Con lo que les gustan los libros y los animales!

Cada uno agarró un ejemplar y se pusieron a admirar las páginas. Me enseñaban lo que más les llamaba la atención y me pedían que les leyera los texto. "Creo que lo mejor va a ser que los leamos enteros. ¿Qué os parece?" Sugerí. "Siiiiiiii" gritaron los dos mientras corrían a mi cama, que suele ser el lugar predilecto para acomodarnos y disfrutar de los cuentos.

Los peques miraban embobados las ilustraciones y no paraban de hacerme preguntas sobre lo que veían. Señalaban una ilustración y querían saber que estaba pasando antes de que pudiera leerlo. Entre sus páginas aprendimos muchas cosas. Por ejemplo, que los delfines tienen nombre. La mamá le silva a su bebé de una forma peculiar varias veces y así es como le llamarán el resto de sus congéneres toda la vida. O que el patrón que siguen las rayas de cada tigre es diferente y único.

A mi hijo pequeño le alucinó que un delfín no fuera un pez y me hizo releer mil veces la parte en la que hablan de las diferencias generales de cada uno. En cambio Daniel se ha enamorado de las páginas que hablan sobre los cocodrilos y no se cansa de mirarla.

La edición de estos libros es espectacular y de gran calidad. Sólo pasar sus páginas da gusto. El contenido me parece muy interesante, adecuado a la edad de mis peques y con unas ilustraciones preciosas. No esperaba menos de un producto que viene de la colaboración con National Geographic.

¿Te han gustado tanto como a nosotros? Pues no te pierdas el sorteo de 10 packs de estos dos ejemplares en la web de National Geographic Kids. También sortean 10 cajas de experiencia "Vive la aventura". Suena bien. ¿Verdad? Pues ya estás tardando en apuntarte. ¡Mucha suerte!

lunes, 13 de julio de 2015

Mirando estrellas y... la galaxia

Una noche que volvíamos a casa más tarde que de costumbre se nos hizo de noche y todo. De repente, nos fijamos que la luna estaba llena. A los niños les llamó mucho la atención y mirando el cielo descubrieron una estrella. Algo muy raro en el cielo de Madrid con toda la contaminación lumínica que tiene, pero ellos la encontraron.

Entonces, el padre, que tiene muchos recursos. Se acordó que conocía una app para mirar la galaxia que creo que se llama Sky Map. Se la descargó en ese mismo momento, la instaló y se puso a mirar de qué estrella se trataba. Y de ahí estuvimos buscando planetas, constelaciones, la luna... Los tuvo fascinados tanto tiempo que llegamos tardísimo a casa. Uno de los planetas incluso se veía si ponías mucha atención. Yo también alucinaba con la app.

Hemos tenido que prometerles que les llevaremos este verano a un lugar donde no haya tanta iluminación artificial para ver las estrellas en condiciones.