viernes, 16 de marzo de 2018

A Silent Voice

¿Recuerdas cuando eras niño que todo cobraba una importancia tremenda? Yo era incapaz de relativizar nada en esa época. Y la cosa se extremó cuando entré de lleno en la adolescencia. ¿Por qué no encontraba mi lugar? ¿Por qué las cosas nunca salían como las había pensado? ¿Hay vida después de una experiencia vergonzosa? ¿Hay explicación para los actos crueles de los niños y adolescentes? La inconsciencia y ser inconsecuentes es un arma de doble filo. Son edades en las que el sentido común y el término medio aún no ha aparecido en nuestras vidas.

¿Alguna vez pensasteis en suicidaros durante esos años? Yo sí, pero no lo pensé en serio. Más bien eran ideas nacidas de la rabia y las ansias de venganza contra mi pobre madre o padre por haberme "ultrajado" de una y otra manera. Claro que ellos ni se inmutaban ante las desproporcionadas reacciones de sus hijos adolescentes. Ellos sabían perfectamente que a mí había que dejarme en mi mundo y ya se me pasaría. "Si yo no estuviera se arrepentirían de haberme hablado así, o de haberme hecho sentir insignificante o de... Yo que sé. Tampoco tengo recuerdos tan nítidos de aquella época.

¿Alguna vez corrí el riesgo de incrementar esas estadísticas fatales que dan cara a los suicidios juveniles? Pues puedo asegurar sin equivocarme un ápice que nunca jamás en la vida. Siempre he disfrutado demasiado de las pequeñas cosas. Hasta el roce del aire cuando estoy sentada en una terraza de verano me hace feliz. Así que no había peligro de que cayera en una depresión infantil o juvenil. Así de rápido me desgarraba la vestiduras y me sentía la más desgraciada criatura del planeta, como que me sentía la más afortunada por la cosa más tonta ("Ooooh, ¡mamá me ha dado una onza de chocolate de más! Mmmm, voy a disfrutarla despacito mmmm"). También era una de esas (todos o casi todos creo yo) que no se aceptaba como era. Demasiado tímida, demasiado gorda, demasiado tonta... Jolín qué duro nos juzgamos a esas edades (Y a todas las edades, añadiría). Pero contaba con la baza de tener un rico, riquísimo mundo interior, que hacía que muchas veces me importara tres pepinos el exterior y todos los que allí habitaban. Lo que ayuda tener tanta imaginación y refugiarse en los libros. Ojalá todos los niños contaran con ese recurso.

Lo cierto es que en definitiva, tuve una infancia y adolescencia feliz.

Y todo este rollo venía porque he visto una película que me ha impactado y emocionado profundamente, A Silent Voice. Una que habla de esos adolescentes a los que sí les toca la depresión de cerca, que no pueden aceptarse como son porque la misma sociedad no les acepta: discriminados y abandonados por sus limitaciones de adaptación, ya sea por una discapacidad, un trauma o inseguridad en si mismos.

En esta peli se refleja perfectamente una situación de bullying de un niño travieso e inconsciente hacia una chica sorda de su misma clase. Se habla de la desidia y poco control del sistema y el personal de la escuela para remediar la situación. La cosa se descontrola y el protagonista se ve castigado por sus compañeros con el mismo trato que le daba a su compañera discapacitada. Los mismos compañeros que antes le secundaban, animaban, se reían de sus gracias o miraban para otro lado, pero que tampoco hicieron nada por solucionar el problema. Las consecuencias en la personalidad de este niño en el devenir de los años al convertirse en un adolescente son enormes y dramáticas. La culpa por todos los problemas y pena que ha causado a su madre y la niña desemboca en el miedo a relacionarse y a vivir.

Por otro lado, la película cuenta los sentimientos más profundos de la niña discapacitada que no encuentra su lugar en el mundo y se ve como una molestia y una carga para todo el mundo: sus compañeros, su madre, su hermana... Más aún, si ella no existiera la gente que le rodea no sería tan desgraciada. ¿Es ella la causante de todos los problemas?

En segundo lugar se presentan una serie de personajes muy bien definidos: la madre del abusón, la de la acosada, los compañeros de primaria y los de secundaria, la hermana de la joven sorda... unos mejor retratados que otros, pero que forman el marco que da todo el sentido a la historia.

El protagonista encontrará un objetivo para seguir viviendo: hacer feliz a la persona a la que le destrozó la vida, ¿pero puede esta chica vivir con esa responsabilidad a sus espaldas? Será la redención del abusador de primaria o su desgracia. La clave está primero en aceptarse a uno mismo para poder aceptar a los demás con sus defectos y virtudes.

Todas las respuestas están en esta película que pone la piel de gallina y emociona a cada segundo. Aunque si se quiere profundizar más en todos los temas que toca es muy aconsejable leer el manga, que consta sólo de siete tomos y que es mucho más completa que su adaptación a la gran pantalla por motivos obvios. Yo la recomiendo sin dudarlo y pienso que es una película imprescindible para visionar en institutos y tratar estos temas emocionales tan espinosos en las aulas.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Recetas exquisitas

Y sigue la fiebre de Daniel por coger libros de recetas para niños en la biblioteca de su cole. Ahora ha tocado Recetas exquisitas, en él que el azúcar es la reina. Supongo que por eso le gustó tanto a mi churumbel.

Nada más traspasar el umbral de la biblioteca ya tenía muy claro la receta que quería que hiciéramos: el tipi dulce. No parecían muy difíciles de hacer, así que me apunté los ingredientes para hacerme con ellos la siguiente vez que visitara un supermercado.

Iván consiguió ojear las recetas en un descuido de su hermano y también eligió un bomba edulcorada: balones dulces a la fruta, que de fruta no tenían nada y sí mucho de dulce.

Cargada de lacasitos, azúcar glas, mantequilla de la buena, leche condensada y demás ingredientes sanísimos de los que vuelven locos a mis niños llegué unos días después a casa. Esa misma tarde nos pusimos manos a la obra, pero no pudimos terminar porque ambas recetas requerían de espera. Para los tipis teníamos que hacer un bizcocho muy consistente al horno y en los balones había que esperar que la masa se enfriara. Así que lo dejamos para el día siguiente.

Venticuatro horas después, la mezcla de leche condensada, mantequilla y cacao en polvo seguía demasiado licuada como para hacer balones, pero para un mousse estaba de muerte. Le añadimos los lacasitos porque ya que los teníamos... No hay palabras para el estallido empalagoso que supuso esta golosina en nuestros paladares. Y en nuestros estómagos.

A la hora de hacer los tipis también nos encontramos con un problemilla. Seguimos las instrucciones al dedillo pero aquello parecía más bien un dado de cuatro caras que la casa de un indio. Sin desanimarnos hicimos el glaseado y los cubrimos alegremente. Justo entonces Daniel descubrió que no le gustaba nada dicho glaseado. Tuve que cortar por lo sano y salvar lo que aún no teníamos cubierto para la merienda del peque. Él usó el sobrante de los "balones" como cobertura.

Cada dos por tres se desmantelaban los tipis, pero nos importaba bien poco porque al final iban a acabar informes en nuestros estómagos.

Total, que en técnica nos merecemos un cero, pero que nos quiten lo bailao con nuestro empacho de azúcar.

martes, 13 de marzo de 2018

Teatro en inglés: The World’s Worst Witch

Carita de "Sálvame" ainsss
El domingo amaneció gris y con amenaza de lluvia así que les propuse a los peques un plan divertido a la par que educativo. Me había llegado información de que en el Centro Comercial La Vaguada se iba a interpretar una obra en inglés organizada por Kids and Us, The World’s Worst Witch, y me pareció de lo más apetecible para llevar a mi churumbeles. No es la primera vez que asistimos a una representación a cargo de la famosa academia de inglés y mis fieras siempre se lo han pasado bien. Son muy amenas y participativas.

Carita de "Yo a lo mío"
Así que allí me planté con mis dos churumbeles. Ambos se sentaron muy a gusto ni muy cerca ni muy lejos del escenario, pero el lugar se comenzó a llenar, y llenar y llenar… Y no sólo de niños. Peques y papás se mataban por los primeros puestos. Mis hijos asistían aparentemente impertérritos a tal acontecimiento mientras iban siendo estrujados poco a poco.

Cuando parecía que ya no iba a caber ni un alfiler en un público que ni la línea 1 en hora punta… Pues sí, sí que cabían, y seguían entrando personas en el minúsculo lugar. En el moento en el que iba a empezar la cosa Daniel decidió que las aglomeraciones no iban con él e intentó abandonar su plaza sin mucho éxito. Le rogué encarecidamente que volviera a sentarse antes de que alguien aprovechara para invadir sus escasos centímetros ocupados. A esas alturas la huida era imposible.

La obra comenzó y las pobres brujitas tuvieron que desgañitarse para hacerse oír ante tanto barullo. Mientras en el escenario se cantaba, bailaba, se hacían juegos y mucha magia divertida, en la cuarta pared, los peques se peleaban por estirar sus doloridas piernas a base de patadas, se debatían a empujones los escasos centímetros colindantes, se desgañitaban en gritar a los que de repente decidía levantarse para estirarse sin acordarse de ese sabio dicho que dice que “la carne de burro no es invisible”... Algunos hasta debían pensar que así estaban mejor y se mantenían en pie hasta que algún crío enfadado tiraba de ellos hacia el suelo de nuevo.

Soy testigo de la batalla que se peleó en los asientos para lograr disfrutar de la historia de la pobre aprendiz que no lograba convertirse en bruja ni con ayuda de su temible hermana. Iván siguió los juegos durante un buen rato antes de rendirse a la implacable realidad: no había espacio, ni silencio, ni ambiente adecuado para ver una obra de teatro en el idioma anglosajón, ni en ningún otro idioma. Pero si encima la cosa se cuenta en inglés ya requiere un esfuerzo por parte de los peques que no están nada dispuestos a hacer si se les dificulta la cosa a tales extremos.

Carita de "Cómo salgo yo de aquí"
Eso lo tenía bien claro el mayor desde su primer intento de huida. Desde el minuto cero se encerró en sus pensamientos y desconectó de todo y de todos, esperando pacientemente que finalizara su tortura.

Yo lo veía todo desde un lateral sin poder hacer nada para poner remedio. La salida estaba totalmente colapsada y los padres estaban demasiado lejos de los puntos de disputas, levantamientos espontáneos, roces, codazos o niños ya aburridos que la estaban liando porque no se enteraban ni del NO-DO. O eso, o se habían los suecos, que también puede ser.

Y las actrices seguían el devenir de la historia sin amilanarse ante semejante panorama. Unas cracks. Sólo me dio pena una pobre organizadora que se las veía y se las deseaba para echar a un invasor reincidente del escenario cada dos minutos. Hay que ver cómo la vacilaba el crío.

Cuando terminó el espectáculo temí por una avalancha humana, pero los organizadores fueron listos y retiraron el acordonamiento para que cada uno saliera por donde le diera la gana. Con un atisbo de esperanza, que es lo último que se pierde, les pregunté a mis peques cómo se lo habían pasado. Ambos me miraron con cara de “¿Me estás tomando el pelo?” y exclamaron casi a la vez “¡¡¡Fatal!!!”. El mayor aseguraba que había tirado la toalla desde el principio en intentar entender la obra y el pequeño se quejaba de la mala educación del público en general. “En realidad, mamá, los únicos niños que nos hemos portado bien hemos sido nosotros y dos o tres más”, aseguró muy serio. Y caí en la cuenta de que tenía razón. Ninguno de los dos se había movido, ni quejado, ni gritado, ni peleado, ni empujado… Estoy tan poco acostumbrada a ese comportamiento en ellos que no había caído en la cuenta.

Una sonrisa de lo más tonta apareció en mi cara. Seguro que mis peques debieron pensar que su mami estaba un poco loca. Y si alguien más reparó en ella no le encontrarían la menor explicación. Pero con que yo la disfrute me vale y me sobra. Que habían más niños portándose bien que los que ellos aseguraban, pero ¡oye! ¡que uno de ellos eran mis hijos!

De camino a casa les fui explicando de cómo una aprendiz se dio cuenta de que nunca llegaría a ser una bruja terrorífica, pero sí una excelente repostera… O eso entendí yo.

viernes, 9 de marzo de 2018

Rol en vivo de Pequeños detectives de Monstruos en el Finde Lúdico Rural


Nunca me cansaré de pedirle a Miren que abra un blog. Tienen muchísimas cosas que contar. Pero ella nunca tiene tiempo, así que nos quedamos con las ganas de leer sus experiencias. Menos mal que en esta ocasión se ha decidido a contarnos la partida de Pequeño Detectives de Monstruos que organizó durante el Finde Lúdico Rural que tuvimos hace un par de findes. Y este es su maravilloso relato...

Pocas cosas hay tan sanas como que que un grupo de familias se junten para llevar a su prole a jugar durante un fin de semana entero a juegos de mesa y rol. Y eso fue lo que hicimos el #FindeLúdicoRural. Yo me comprometí a una partida de Pequeños Detectives de Monstruos y, como no tengo blog, Dácil, que es más buena que el pan, me dijo que sí a dejarme un huequín en su espacio así que aquí tenéis la experiencia. ¡Gracias mil Dácil! ¡Ya no me quedaré con el gusanillo de compartir la Aventura de PDM con el mundo!

INICIO

Lo primero de todo será firmar los contratos de SUPER DETECTIVES NOVATOS. Una vez superen la aventura conseguirán los carnets. Los nombres tienen que ser en clave, los monstruos no pueden saber cómo nos llamamos en realidad porque nos harían burla los muy petardos.

Una vez que rellenan el contrato con su alias se les explica la dinámica de la partida.

A través de pistas tenemos que encontrar al monstruo que ronda la casa. Para ello cada pista nos va a llevar a otra hasta que consigamos atrapar al monstruo. En este caso no vamos a atraparle sino a ayudarle a que se ponga contento y para ello las pistas nos van a ayudar. A lo largo del camino también nos vamos a encontrar con unos monstruos chiquititos llamados gamusinos que son un poco traviesos, dependiendo de cómo se encuentren, contentos o tristes, nos ayudarán o nos harán una pedorreta. Por el camino también podemos encontrarnos a otros monstruos que vienen de visita, así que ¡¡cuidado!!

EMPIEZA LA AVENTURA

Oficialmente se presentan en las oficinas de la Agencia las detectives Mini y Unicornio y los detectives Salamandra y Pix. Más tarde se uniría el detective Zorro. Al detective Veterano (osea yo) le ayudaron dos detectives con experiencia, Genji y Merlín, que se encargarían de ayudar a los peque-detectives en su aventura.

Se reparten a cada detective las herramientas. Nos van a ayudar a lo largo de la aventura. Caramelos antiverrugas para curar las mordeduras de monstruo. Si por un casual nos encontramos con un monstruo enfadado y nos muerde no hay problema porque estos caramelos nos quitarán el picor de la mordedura. La detective Unicornio se encargó de llevar la caja de caramelos (tubo de lacasitos).

Ojoquetodolove. Gracias a este visor podemos ver las pistas escondidas. El detective Salamandra decidió encargarse de llevarlo y guardarlo en su bolsillo (se trata del visor del juego ROX de Haba). La detecilinterna para alumbrar el camino. Si entramos en alguna habitación a oscuras la Detectilinterna nos ayudará con su luz. El Detective Pix quiso hacerse cargo. Manta de invisibilidad. Siempre es una buena ayuda una buena manta de invisibilidad para escondernos. La detective Mini no dudó en llevárselo.   Libro de los montruos. El detective Zorro no dudó en guardar el preciado libro de los montruos.

SITUACION

Estamos en la agencia aburridos de esperar un caso. ¡Suena el timbre! Un mensajero que nos trae un sobre. Lo abrimos. Dentro sacamos varios papelitos (se trata de un cartel de SE BUSCA del Monstruo de las ventanas hecho puzzle para que lo resuelvan) y una carta:

Estimados Detectives:
Se ha colado en mi casa un monstruo que no me deja dormir. Por favor! Venid en mi ayuda! Os mando el cartel que he pegado por el barrio por si alguien lo encontraba. Soy un poco torpón y sin querer lo he roto en cachos pensando que era para tirar al contenedor azul, el del papel, y cuándo me he querido dar cuenta para mandároslo ya era tarde y ¡¡no tenía más!! Como sé que sois muy listos os lo envío en trozos para que lo recompongáis.
¡Os espero!

Muchas gracias

Bueno detectives, ¡ya tenemos una misión! Recompongamos el cartel y consultemos en el libro de qué monstruo se puede tratar.
Una vez que hayan resuelto el puzle y buscado en el libro de qué monstruo se trata leemos las características sobre todo para saber lo que le gusta y lo que le enfada. Más adelante necesitaremos esta información.


Muy bien, empecemos la búsqueda. ¿Por dónde empezamos? ¿Qué os parece buscar un gamusino? Pues busquemos un gamusino a ver si nos puede ayudar a orientarnos e ir al lugar adecuado.

Buscan por la primera habitación el primer gamusino. Si es travieso (les puse ojos enfadados u ojos alegres para diferenciarlos) nos hará una pedorreta. Si está contento nos dará una pista.

Encuentran primero el gruñón que efectivamente les hace una pedorreta. Y después de mucho rebuscar se topan con un gamusino muy majete que les da una adivinanza.


Tengo dos orejas
por donde me agarran
y cuando me usan,
el culo me queman,
la boca me tapan.


(La cacerola).

¡¡Anda!! ¿Y en qué lugar de la casa podemos encontrar una cacerola? ¡En la cocina! ¡¡¡¡Vamos!!!!
Una cacerola, una cacerola, … Por fin! Y dentro un gamusino muy simpático que lleva unas cartas raríiiisimas. Tiene símbolos muy raros... y por detrás es roja... ¿A alguien se le ocurre qué podemos hacer con esta carta?

Todos se ponen a pensar y el detective Salamandra se acuerda que lleva el “Ojoquetodolové” y quizás sirva. ¡¡Anda!! con el Ojoquetodolové podemos ver qué símbolo se oculta. Esa carta nos lleva a otra, y luego a otra, y luego a otra, y por fin la última carta. (El objetivo es que de la carta inicial lleguen, después de seleccionar 5 cartas siguiendo la dinámica de ROX, a la carta dónde está el dibujo de pista. Para ello descarté todos las cartas salvo una por runa y todas las del mismo color de la primera carta que les daba yo para empezar a buscar, de esta manera me aseguraba que siempre llegaran a la que tenía pegado el dibujo).



La última carta tiene un papel pegado. ¿Qué pone? ¡Qué nervios! (dibujo de algo característico de una habitación de la casa. En este caso se dibujó una mesa y unas bolas de billar ya que teníamos la sala grande de juegos y era el sitio ideal para buscar monstruos). Pensamos dónde puede haber ese objeto y nos encaminamos hacia allí. Tenemos que subir una escalera. Cuidado detectives, recordad que puede haber más monstruos por toda la casa.


Ya en el piso de arriba, mientras vamos en silencio para que no nos oigan los monstruos, vemos en el suelo una huella (el juego tiene una lámina con los dibujos de las huellas). ¿Quién tiene el libro? Corred, buscad qué no le gusta para poder contrarrestarle.


Al parece es el “Monstruo de las bromas”, se pone triste si nadie se ríe de sus bromas.... Pero... ¡¡no nos da tiempo!! Rápido Detective Mini, ¡¡la capa de invisibilidad!! Antes de que nos descubra.
¡Oh no! ¡¡Mi brazo ha quedado al descubierto y me ha mordido!! (mucha dramatización). Me va a salir una verruga enooorme, noooooooo. Menos mal que la detective Unicornio ha sido rápida y me ha dado uno de sus caramelos antiverrugas, y qué ricos están. Venga, por si acaso vamos todos a comer un caramelo antiverrugas, más vale prevenir... (son lacasitos, comerlos no les cuesta mucho).

Ya hemos llegado a la habitación que nos indicó el gamusino. ¡Chicos! ¡¡Aquí huele a monstruo!! ¡¡Vamos a buscarlo que seguro que se ha escondido!! Como sabemos que es el Monstruo de las Ventanas y sabemos que le enfada mucho las persianas bajadas ¿qué os parece si bajamos las persianas? Pero claro, estará muy oscuro. ¿Alguien tiene alguna herramienta que sirva para dar luz? ¡Sí! El detective Pix llevaba la linterna. Todos juntos a buscarlo.

Cuando algún peque lo encuentra: ¡perfecto! ¡Bravo! Pero el pobre está muy triste porque su amigo el “monstruo de los ruidos” no ha venido a visitarle, así que ¿le contamos un cuento? Hacemos un corro y en medio el monstruo (nos ayudamos de los Story Cubes para contar el cuento).




¡¡¡Hemos conseguido ponerle contento!!! La misión ha sido todo un éxito.

¿Hacemos nuestro propio monstruo? Si alguno no tiene ideas se puede llevar Monster Kit.

FIN DE LA PARTIDA

La partida duró unos 40 minutos. Lo que más les mola es la dramatización, que no nos importe exagerar.

Muy importante tener preparadas las pistas y las pruebas de antemano. Los niños son muy curiosos y en seguida quieren pasar a la siguiente. Pero siempre hay que dar cabida a la improvisación por si algo pudiera ir mejor de otra manera a cómo lo habíamos planificado.

¡¡Y lo más importante: pasárselo muy bien con ellos!! Hacemos un papel, un rol de super detective, aprovechemos para dar lo mejor de nosotros a los peques.

Y desde aquí quiero dar las gracias a Dácil, a Paloma, a Jose, a Ana, a Patri, a Fer, a Ruth, a Alex, a Raúl, a Beltrán, y Juls, (#PorCulpadeJuls nos hemos acabado conociendo todos!!) por el maravilloso fin de semana que nos hicieron pasar a mí y a mi familia.

jueves, 8 de marzo de 2018

Estudiando mates: encuentra el código

Navegando por mi amado twitter encontré una idea genial para que los niños estudien mates con interés. Y muy fácil de poner en práctica. La saqué de un tuit de Profe Ramón.

Estaba deseando llevarla a cabo cuando el mayor me anunció que el examen de dicha materia estaba muy cerca. Oh, es el destino que quiere que me ponga a gamificar. "¿Qué tema te toca?" le pregunté emocionada. "Decimales y euros", me contestó a la par de bostezaba. Y no creáis que intentó disimular o se cortó. Juro que le vi la campanilla. Lleva mucho tiempo asegurándome que las mates le parecen tan fáciles que son aburridas. ¡Aburridas! ¡Fáciles! Para mí son chino japonés. ¡Que soy de letras! En fin, que me puse manos a la obra con un niño más que interesado pegado a mi espalda y preguntando cada minuto "¿Ya has terminado? ¿Ya has terminado? ¿Ya has terminado?" Eso sí que es trabajar bajo presión. Así me salió el juego. ¡Un churro! Pero suficiente para motivarle.

"A ver Daniel. Estás en el cole y se acerca un tornado..."
"¿¿¿En serio??? ¡Como mola! ¿Lo vemos por la ventana?" me interrumpe muy metido en su papel.
"Eeeeh, si, bueno... lo veis acercarse lentamente. En unos minutos lo tendréis encima y el colegio saldrá volando con todos ustedes dentro..."
"¡What!", Últimamente le ha dado por esta expresión aglosajona, "Salgo corriendo del cole para que no me pille", concluye.
"La puerta está cerrada jajajaja", le suelto con voz malvada.
"Cojo una hacha e intento romper la puerta"
"..."
"..."
"Eeeeh, no. A ver. No hay hachas en las clases de tercero de primaria. Ejem. Tienes que resolver estos problemas para conseguir el código de cuatro dígitos que introducirás en el panel para poder abrir la puerta", le explico a trancas y barrancas.
"Pero en clase no hay paneles con botones de números y las puertas siempre están abiertas. Si hay paneles también pueden haber hachas", me rebate muy seguro de si mismo.
"O sigues mis reglas o estudias a la manera convencional", le amenazo entre dientes.
"Vaaaale, vaaale. Hay un panel" cede.

"Aquí tienes los problemas. Busca las soluciones y luego te doy el panel de los números para ver si has acertado"
"¿Por qué no me das el panel ahora?"
"¡¡¡¡Porque no me has dado tiempo para terminarlo!!!" grito exasperada. Os parecerá exagerado, pero intentad inventaros problemas sobre decimales y euros en los que salga un sólo número para el panel con un crió impaciente a vuestro lado. Os reto.

Daniel se puso a los problemas, pero se encontró con un obstáculo que hizo que me retrasara en la construcción del panel. ¡No entendía mi letra!. Así que tuve que ayudarle a la par que me liaba con el folio doblado y hacía las ventanitas con los números y las soluciones. Amigos, esto es la multitarea y lo demás son tonterías. Ainsss

El caso es que los resolvió por la gorra y yo aún seguía con el tema del panel. Como estaba muy enganchado al juego tuvo la paciencia de esperar a que terminara mientras no paraba de hablar y hablar de lo cerca que veía ya el tornado. "Como nos pille va a ser culpa tuya, mami". Ainss de nuevo.

¡¡Por fin!!! Tenía el panel. Primer número. Abre la ventanita correspondiente. ¡Correcto! Segundo número. ¡¡Correcto!! Tercer número. ¡¡¡Correcto!!! Cuarto número. ¿Error?

"No puede ser mamá. Lo he resuelto bien. Mira compruébalo tu misma antes de que muramos por culpa del tornado. Efectivamente, el problema estaba bien resuelto. La toleta había sido yo, que con las prisas le había dicho que el número del código eran las centésimas y no las décimas. ¡Es que estas cosas no se pueden hacer así! Hay que prepararlas con tranquilidad. "Sí, vale, mami. Tranquila. No pasa nada. Hemos abierto la puerta. ¡¡¡Yujuuuuu!!! Adios mami. ¡¡Me voy a jugar!! Ya hemos acabado. ¿No?"

"Eeeeeh. Sí" A ver que le vas a decir. Y se fue tan feliz. Con el próximo examen haremos un poco de estudio tradicional y otro poco del juego que le ha molado mucho. El pequeño también quiere que le haga el juego, pero como está en primero no tenemos sus libros en casa y no sabemos cuando tiene exámenes. Le haré un juego según los conocimientos que sé que tiene y a volar.

Las pruebas de Daniel fueron las siguientes:

1- El primer número es la centésima de 1/4
2- El segundo número es la suma de la décima y la centésima de lo que te han devuelto hoy en la tienda cuando has comprado un caramelo de 0,82 céntimos con un billete de 5 euros.
3- El tercer número es la décima del mayor de estos números: 0,65-1,02-0,35-1,84-0,93
Ordénalos de mayor a menor.
4- El cuarto número es la centésima décima del dinero que os devuelven a ti y a tu amigo cuando compráis un juego que cuesta 8,38 euros. Tú tienes 5,98 euros y tu amigo 3,79 euros.

Y sí. Una de las ventanitas la recorté al revés.

martes, 6 de marzo de 2018

SORTEO CERRADO Arqueopinto, un viaje hacia la prehistoria

Este sábado hemos viajado en el tiempo gracias a Arqueopinto y Bebé Friki. Ha sido toda una aventura que empezó por encontrar el sitio. Google maps pretendía que nos teletransportáramos desde la autopista y la ausencia de carteles indicadores nos puso las cosas un poco difíciles. Pero no hay nada que pueda con esta familia de exploradores. Al fin lo encontramos y tocamos al timbre emocionados por lo que nos esperaba... Y lo primero que vieron los niños fue un gran mamut peludito y acolchadito al que se empeñaron en achuchar mil veces. Ellos y el resto de los pequeños visitantes. Es que era muy tentador.

Muy pronto nuestra guía nos convocó a su alrededor y nos explicó que nos íbamos a meter en una máquina del tiempo para viajar a la prehistoria y aprender como si fuéramos verdaderos arqueólogos. ¿Puede empezar la cosa más emocionante? Les enseñó a usar la máquina a base de divertidos gestos y empezamos el viaje.

Primero conoceríamos al austrolopiteco. Me encantó las explicaciones porque eran muy participativas y contaban de forma natural aspectos poco amables de la época como la alta mortalidad infantil de la época. Los niños absorbían la información como esponjas y expresaban sus dudas en confianza. Es maravilloso observar sus caras cuando algo les interesa.

La guía se lo curró mucho haciéndoles preguntas, mostrándoles huesos, piedras o útiles y haciendo juegos sencillos juegos, como el de la caza de los ciervos. Lo que se rieron los peques cuando su compañerito les daba caza con un palo y la asistencia de la monitora para que no hubieran accidentes tontos.

Nuestros recorrido nos llevó hasta el homo habilis, luego al homo neanderthal, al cromagnon, al sapiens... Conocimos un poblado prehistórico y entramos en una cabaña, donde nos enseñaron a hacer fuego a la antigua usanza. Los niños flipaban. Una cosa que les llamó mucho la atención fueron los pavos reales y las gallinas que campaban por la zona a sus anchas. Cada vez que aparecía uno en mitad de una explicación se partían.

Iván cazó un mamut imaginario con una lanza y con ayuda del resto de los niños y Daniel pudo probar un lanzador de lanzas de los homo sapiens. La lanzó lejísimos y todavía farda de ello.

Las charla contenía muchísimos datos curiosos e interesantes, pero no los vamos a reproducir aquí por no fastidiar al que quiera hacerla. Eso sí, si les preguntáis a mis hijos estarán encantados en explayarse con todo lo que aprendieron. Sobre todo con el niño que se perdió en la sabana hace unos cuantos millones de años o con la explicación de porqué los cromagnones se resfriaban poco en plena edad de hielo. Los dos seguían las explicaciones con muchísimo interés. Y el mayor no dudaba en aportar su granito de arena. Me quedé flipada con el control que tiene del tema. Hasta sabía de la existencia de Lucy, los huesos de austrolopiteco más completo que han descubierto los arqueólogos hasta el momento. Soy una madre babas, lo sé.

Tras la visita guiada, la monitora nos llevó a la sala dónde se iba a realizar el taller de música. Los peques estaban deseando empezarlo porque ya nos había chivado que iban a hacer una bramadera, un instrumento con el que se comunicaban los hombres prehistóricos. Nada más cruzar la puerta se lanzaron a por el tambor que había en la clase.

En la habitación tenían un montón de cosas curiosas y, para gran alegría de los niños, te dejaban tocarlas siempre que lo hicieras con cuidado. Otra monitora nos pidió que tomáramos asiento para empezar el taller, en el que primero nos explicó algunos instrumentos y sus utilidades.

Finalmente les explicó a los peques lo que iban a hacer: adornar con pintura sus bramaderas usando palitos como pincel y atarles un cordel para que fueran funcionales. Nos explicó que se encontraban este tipo de instrumentos en las excavaciones, pero que no se supo para qué servían hasta que las encontraron en manos de los aborígenes australianos. Mis chicos salieron al patio a probar las suyas sin perder tiempo. Se lo pasaron genial haciéndolas sonar por encima de sus cabezas. Los padres tuvimos que vigilarlos para que no le dieran a nadie en su entusiasmo.

Mientras esperábamos a que empezara el último taller nos dimos una vuelta por la exposición exterior por petición expresa de Daniel. Es que les encantó el viaje en el tiempo.

Enseguida tuvimos que volver para asistir al taller de Egipto, que daba la misma monitora que nos había hecho la visita guiada con ayuda de nuestra profe de música prehistórica. La clase comenzó también con una interesante charla sobre las costumbres egipcias. La profesora lo hizo muy ameno sacando a los niños a teatralizar lo que ella iba contando. Así vimos como una niña se convertía en faraona, otro peque en momia y los míos en un faraón recién muerto y en el mismísimo Anubis durante el juicio de la balanza. Nos partimos cuando Daniel, convertido en dios de los muertos egipcio, puso voz de ultratumba para hablar. Iván asegura que no le dio ningún miedo porque reconoce la voz de su hermano por mucho que intente deformarla. Me parto con estos dos piezas.

Terminamos una jornada de lo más emocionante, haciendo nuestros propios escarabajos talismanes que los egipcios usaban de corazón de Faraón, si se les estropeaba el de verdad. Los pintamos, les dimos una capa dorada y escribimos nuestros nombres con jeroglíficos en su base. Antes de irnos nos enteramos de que hacen otros talleres muy chulos de arte, de excavación simulada, de tiro prehistórico, telares, joyería, flechas... Los peques tienen sus bramaderas, escarabajos y trozos de sílex guardados como tesoros.

También tienen en marcha una iniciativa solidaria genial: el paleotrueque. Se trata de cambiar el pago de un taller por el intercambio de bienes que luego donan. El día de nuestra visita el tema era higiene infantil. Podías donar pañales, cremas, champú, toallitas... A nosotros se nos olvidó la bolsa de cositas que había comprado para la ocasión en casa. Nos dio muchísima rabia, pero volveremos para entregarla en arqueopinto en cuanto podamos.


¡¡¡SORTEO CERRADO!!! 


¡Sorpresa! Sorteamos un pack de cuatro entradas gracias a la amabilidad de Arqueopinto. ¿Quien se apunta a este planazo familia?

Sólo tenéis que seguir a Arqueopinto en Facebook y comentar mi publicación del sorteo en Facebook, Twitter o Instagram, o aquí mismo en este post. Si compartís o invitáis a amigos ya sería la caña.

Encima, el ganador podrá elegir entre un montón de fechas y talleres. Más facilidades imposible. Esperamos que el afortunado participe en al actividad de paleotrueque que es por una buena causa, aunque es optativa. ¡Mucha suerte a todos!

  • Un papa Mago


Fechas disponibles a elegir por el ganador:

Domingo 11  de marzo
10:30 visita guiada
11:30 Taller cerámica
13:00 Paleotrueque: Taller Flechas *Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)

Sábado 17 de marzo 
10:30 visita guiada
11:30 Taller pintura rupestre
13:00 Paleotrueque: Taller de mosaico *Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)

Sábado 7 de abril
10:30 visita guiada
11:30 Taller Mundo Egipcio
13:00 Paleotrueque: Taller de flechas *Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)

Domingo 15 de abril
10:30 visita guiada
11:30 Taller pintura rupestre
13:00 Paleotrueque: Taller de Flechas *Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)

Sábado 21 de abril
10:30 visita guiada
11:30 Taller Joyería
13:00 Paleotrueque: Taller de música *Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)

Domingo 29 de abril  
10:30 visita guiada
11:30 Taller Mosaico romano
13:00 Paleotrueque: Taller de cerámica*Paleotrueque: higiene infantil. (toallitas, pañales, colonia, gel o crema hidratante para bebes)


El Sorteo se cerrará el 9 de marzo de 2018.