"A ver Daniel, ¿Que pasa en la adolescencia?"
"Que cambia el cuerpo para que podamos tener hijos. Pero no es obligatorio tenerlos ¿Verdad mamá?"
"No, pero si nadie tiene hijos, ¿Qué pasaría?"
"Que se extinguiría la raza humana, pero como ya hay gente que los tiene..."
"Sí, sí, no hace falta que tengas hijos, no te preocupes. A ver dime los cambios físicos"
"Son diferentes en hombres y mujeres. A las mujeres le crecen las mamas y las caderas..."
"¿Y tú sabes por qué pasa eso?"
"Ni idea"
"Las mamas se preparan para dar leche al bebé y las caderas se ensanchan para que el bebé quepa cuando salga de la barriga de la madre en el parto"
"Aaaaaah. Pues a los hombres les crece el vello y la voz se les hace más grave. ¿Eso para qué sirve?"
"Para nada. Es una prueba más de que los hombres no sirven para nada"
"¡¡MAMAAAAA!!"
"Perdona hijo, no pude evitarlo. ¡Es que me lo has puesto en bandeja!"
"Dime para qué sirve. Jooooo"
"Es que no lo sé. ¿Para qué puede servir ser más peludo? Yo que sé"
"Pues para camuflarte como un gato o como un perro cuando la novia se enfade"
"Eeeeh, puesssss, por ejemplo, por ejemplo".
Iván asoma la nariz por la puerta y su hermano le pone mala cara.
"Mamiiiii. Yo también estoy con ese tema en Naturales y tengo examen pronto"
"¿¿Cómooooo?? A estudiar también. A ver, dame tu libro y te pregunto. ¿Dime, los órganos reproductores humanos como son?"
"El chichi y la po..."
"Gruaaaaaarl. Diferentes entre hombres y mujeres. ¡¡¡Diferentes entre hombres y mujereeeees!!!"
Les da igual que me salga humo por las orejas, ambos se parten de la risa y el mayor mira con cariño a su hermano pequeño. Supongo que en agradecimiento por haber vengado el honor de los hombres o algo así. El aprendiz supera al maestro.
domingo, 25 de noviembre de 2018
sábado, 24 de noviembre de 2018
La carta a los Reyes
¡Ya tenemos mandada la carta a los Reyes y casi todos los objeto de deseo de mis hijos conseguidos. Nos quedan regalos para la familia pendientes, pero ¡oye! Que no estamos ni en diciembre. Es todo un récord.
Este año los peques no han pedido mil cosas como en Navidades anteriores. Quieren cuatro cosas y una que vale por mil: el bonoparques. En realidad esto se lo hemos metido en la cabeza el padre y yo porque nos parece que le podemos sacar bastante partido ya con estas edades. Además, se sale de lo normal y no ocupa espacio.
La historia es que dicen que han pedido cuatro cosas porque así se aseguran de que las traigan todas. Aún es pronto para cantar victoria, pero yo creo que más o menos sí tenemos casi todo lo que hay en la carta. Daniel no para de repetirme este mismo argumento todos los días junto con la lista de cuatro cosas que ha pedido. "Porque como he pedido poco me lo van a traer, ¿Verdad, mami? Pero todo, todo ¿no? Todito".
Cansada ya de que me diera la matraquilla le solté un día bruscamente. "¿Y a mí que me cuentas? Díselo a los Reyes". Entonces, el mayor de mis churumbeles, con sus nueve añazos recién cumplidos, me miró a los ojos muy serio... y me soltó la bomba: "Esta bien mamá. Pongamos las cartas sobre la mesa. Te lo digo a ti porque creo que los Reyes son los padres". Jooooo, ¿tan pronto? Y lo que es peor, ¿¿¿¿con su tierno hermanito de siete años al lado????. "Mamá, confiesa de una vez. No pasa nada. No me importa. En realidad, los Reyes son los padres ¿A que sí?"
Me quedé petrificada, no sabía qué decirle, así que le solté lo primero que me vino a la cabeza: "Hijo, que ilusión me hace que me hayas ascendido a Reina. Ya no soy madre, sino Madre Reina. ¡Y encima maga! Si es que no puedes ser más amor..."
"¡Mamá! ¡Que hablo en serio!"
"Y yo, y yo, que me hace muchísima ilusión que pienses que puedo repartir regalos a toooodos los niños del mundo. Es una trabajo taaaan bonito. Yo ahí, haciendo felices a un montón de peques..."
"¡¡Mamaaaa!!", bramó el primogénito. Por cierto que Iván Iba dando saltitos de mi mano sin darse por aludido ante tamaña cuestión de la vida.
"Sí, que debo ser maga, sí. Porque para para venir de Las Palmas de Gran Canaria a Madrid a dejar los regalos y volver para que cuando lleguemos del aeropuerto os los encontréis allí hay que ser maga experimentada...", le solté.
Mi niño se quedó mudo, sin argumentos... Y eso es mucho decir si se trata de él. Resulta que en Navidad nos repartimos medias vacaciones en Madrid y media en Las Palmas. Desde hace tres o cuatro años ha coincidido que los billetes más baratos eran los que cogían el día de Reyes con lo que pasábamos fecha tan significativa a 23 ó 24 graditos y con la familia canaria. Después, a la vuelta se encontraban el estudio lleno de regalos de los Reyes.
Yo contaba con que mi hijo no se acordara de que siempre, invariablemente, cada vez que nos subíamos al coche para ir al aeropuerto yo exclamaba inquieta "Ay ayayayay, que creo que no he apagado la calefacción. Subo a comprobarlo y bajo en un minutito". Son detalles en los que un niño no suele reparar, así que logré tambalear los cimientos de sus dudas razonables.
Después de un buen rato de pesado silencio en el que casi podíamos escuchar el ruido de los engranajes de su cerebro discurrir hizo un gesto de clarividencia y exclamó: "¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¡Los Reyes es nuestra portera!" y salió corriendo a interrogar a la susodicha. La pobre tuvo que aguantar su tercer grado completamente pasmada. Incluso accedió a un registro sorpresa de la portería para que el crío se convenciera de que ahí no guardaba ningún juguete.
"Esta bien", se giró hacia nosotras muy decidido, "No creáis que me engañáis. Pienso registrar cada centímetro de nuestra casa y volver a meterme en la portería porque seguro que no los tienes porque todavía no te han llegado" aseguró con el dedo en alto. ¡Jolín! Que tenaz. Evidentemente, lo primero que hizo en cuanto llegó a casa fue revolvérmelo todo y ponerme de los nervios. No porque vaya a encontrar los regalos, que están en un lugar que él no alcanza, sino porque lo sacaba todo y no creáis que se preocupaba en volver a ponerlo en su sitio. "¡¡Daniel, te matoooo!!", "Jo, mamá. Como te pones. Eso es que ocultas algo!", "Síiii, que te vas a quedar sin turnos de videojuego este fin de semana como no vuelvas a colocar cada cosa en su sitio", "¡¡Mala!!", "Gruaaaaarl"
Este año los peques no han pedido mil cosas como en Navidades anteriores. Quieren cuatro cosas y una que vale por mil: el bonoparques. En realidad esto se lo hemos metido en la cabeza el padre y yo porque nos parece que le podemos sacar bastante partido ya con estas edades. Además, se sale de lo normal y no ocupa espacio.
La historia es que dicen que han pedido cuatro cosas porque así se aseguran de que las traigan todas. Aún es pronto para cantar victoria, pero yo creo que más o menos sí tenemos casi todo lo que hay en la carta. Daniel no para de repetirme este mismo argumento todos los días junto con la lista de cuatro cosas que ha pedido. "Porque como he pedido poco me lo van a traer, ¿Verdad, mami? Pero todo, todo ¿no? Todito".
Cansada ya de que me diera la matraquilla le solté un día bruscamente. "¿Y a mí que me cuentas? Díselo a los Reyes". Entonces, el mayor de mis churumbeles, con sus nueve añazos recién cumplidos, me miró a los ojos muy serio... y me soltó la bomba: "Esta bien mamá. Pongamos las cartas sobre la mesa. Te lo digo a ti porque creo que los Reyes son los padres". Jooooo, ¿tan pronto? Y lo que es peor, ¿¿¿¿con su tierno hermanito de siete años al lado????. "Mamá, confiesa de una vez. No pasa nada. No me importa. En realidad, los Reyes son los padres ¿A que sí?"
Me quedé petrificada, no sabía qué decirle, así que le solté lo primero que me vino a la cabeza: "Hijo, que ilusión me hace que me hayas ascendido a Reina. Ya no soy madre, sino Madre Reina. ¡Y encima maga! Si es que no puedes ser más amor..."
"¡Mamá! ¡Que hablo en serio!"
"Y yo, y yo, que me hace muchísima ilusión que pienses que puedo repartir regalos a toooodos los niños del mundo. Es una trabajo taaaan bonito. Yo ahí, haciendo felices a un montón de peques..."
"¡¡Mamaaaa!!", bramó el primogénito. Por cierto que Iván Iba dando saltitos de mi mano sin darse por aludido ante tamaña cuestión de la vida.
"Sí, que debo ser maga, sí. Porque para para venir de Las Palmas de Gran Canaria a Madrid a dejar los regalos y volver para que cuando lleguemos del aeropuerto os los encontréis allí hay que ser maga experimentada...", le solté.
Mi niño se quedó mudo, sin argumentos... Y eso es mucho decir si se trata de él. Resulta que en Navidad nos repartimos medias vacaciones en Madrid y media en Las Palmas. Desde hace tres o cuatro años ha coincidido que los billetes más baratos eran los que cogían el día de Reyes con lo que pasábamos fecha tan significativa a 23 ó 24 graditos y con la familia canaria. Después, a la vuelta se encontraban el estudio lleno de regalos de los Reyes.
Yo contaba con que mi hijo no se acordara de que siempre, invariablemente, cada vez que nos subíamos al coche para ir al aeropuerto yo exclamaba inquieta "Ay ayayayay, que creo que no he apagado la calefacción. Subo a comprobarlo y bajo en un minutito". Son detalles en los que un niño no suele reparar, así que logré tambalear los cimientos de sus dudas razonables.
Después de un buen rato de pesado silencio en el que casi podíamos escuchar el ruido de los engranajes de su cerebro discurrir hizo un gesto de clarividencia y exclamó: "¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¡Los Reyes es nuestra portera!" y salió corriendo a interrogar a la susodicha. La pobre tuvo que aguantar su tercer grado completamente pasmada. Incluso accedió a un registro sorpresa de la portería para que el crío se convenciera de que ahí no guardaba ningún juguete.
"Esta bien", se giró hacia nosotras muy decidido, "No creáis que me engañáis. Pienso registrar cada centímetro de nuestra casa y volver a meterme en la portería porque seguro que no los tienes porque todavía no te han llegado" aseguró con el dedo en alto. ¡Jolín! Que tenaz. Evidentemente, lo primero que hizo en cuanto llegó a casa fue revolvérmelo todo y ponerme de los nervios. No porque vaya a encontrar los regalos, que están en un lugar que él no alcanza, sino porque lo sacaba todo y no creáis que se preocupaba en volver a ponerlo en su sitio. "¡¡Daniel, te matoooo!!", "Jo, mamá. Como te pones. Eso es que ocultas algo!", "Síiii, que te vas a quedar sin turnos de videojuego este fin de semana como no vuelvas a colocar cada cosa en su sitio", "¡¡Mala!!", "Gruaaaaarl"
viernes, 23 de noviembre de 2018
Aliatar: El paje de los Reyes Magos
Se respira Navidad. Da igual que aún quede un mes para hablar con propiedad de estas fiestas tan intensas. Los niños tiene ganas de Navidad y yo también, así que ya tenemos turrón en casa, ilusiones depositadas en los Reyes Magos y mucho espíritu. Aún no hemos puesto la decoración por falta de tiempo, pero mis hijos están deseándolo. Con este panorama no dudé en comprarme el e-book de Aliatar: El paje de los Reyes Magos, en cuanto me enteré de su existencia. En ese momento no estaba la versión en papel, pero a lo mejor también cae.
Mis niños estaban más que receptivos a todo lo relacionado con estas fiestas, así que lo recibieron con los brazos abiertos. Con mucho interés siguieron la historia del pequeño Aliatar, un paje al que no parece llenar mucho su trabajo. Y eso que no es un empleo cualquiera. Tiene la función, nada más y nada menos, de hacer juguetes para los Reyes Magos, ¡casi nada! Pero a él se le queda corto. SE abuuuurre, como dirían mis hijos. Necesita más emoción en su vida.
¡Pues toma dos tazas! Los Reyes Magos, que tienen la manía de querer hacer feliz a la gente, le dan una misión importantísima a la par que peligrosa. Aliatar tiene que investigar que niños han sido buenos y cuales no.
Cuidadito que se toma muy en serio su trabajo, así que no te olvides de lavarte los dientes, hacer los deberes y OBEDECER a tus padres, que ellos no te dicen las cosas por que están en tu contra o les apetece discutir. Noooooo.
Si gastan toooda esa saliva y esfuerzo es sólo por vosotros, queridísimos e ingratos niños. Si no fuera porque os adoramos... Tanto como nuestro querido Paje, que no quiere poner a nadie en la lista de los niños malos, así que vamos a ponerle las cosas fáciles y quererle mucho también a él. A lo mejor algún día viene a visitarnos y se trae a su simpático Jerbo, Mirra. Este simpático no suele estar muy lejos de su dueño. Es muy divertido buscarle en las preciosas ilustraciones llenas de detalles del libro. No está en todas, por eso es más emocionante la búsqueda.
Nosotros en casa nos estamos esforzando mucho para que Aliatar escriba nuestros nombres en la lista correcta y tener una maravillosa mañana llena de sorpresas el 6 de enero.
Mis niños estaban más que receptivos a todo lo relacionado con estas fiestas, así que lo recibieron con los brazos abiertos. Con mucho interés siguieron la historia del pequeño Aliatar, un paje al que no parece llenar mucho su trabajo. Y eso que no es un empleo cualquiera. Tiene la función, nada más y nada menos, de hacer juguetes para los Reyes Magos, ¡casi nada! Pero a él se le queda corto. SE abuuuurre, como dirían mis hijos. Necesita más emoción en su vida.
¡Pues toma dos tazas! Los Reyes Magos, que tienen la manía de querer hacer feliz a la gente, le dan una misión importantísima a la par que peligrosa. Aliatar tiene que investigar que niños han sido buenos y cuales no.
Cuidadito que se toma muy en serio su trabajo, así que no te olvides de lavarte los dientes, hacer los deberes y OBEDECER a tus padres, que ellos no te dicen las cosas por que están en tu contra o les apetece discutir. Noooooo.
Si gastan toooda esa saliva y esfuerzo es sólo por vosotros, queridísimos e ingratos niños. Si no fuera porque os adoramos... Tanto como nuestro querido Paje, que no quiere poner a nadie en la lista de los niños malos, así que vamos a ponerle las cosas fáciles y quererle mucho también a él. A lo mejor algún día viene a visitarnos y se trae a su simpático Jerbo, Mirra. Este simpático no suele estar muy lejos de su dueño. Es muy divertido buscarle en las preciosas ilustraciones llenas de detalles del libro. No está en todas, por eso es más emocionante la búsqueda.
Nosotros en casa nos estamos esforzando mucho para que Aliatar escriba nuestros nombres en la lista correcta y tener una maravillosa mañana llena de sorpresas el 6 de enero.
jueves, 22 de noviembre de 2018
Fiesta de Tipis
Con lo que nos gusta a nosotros hacer campamentos en el salón y me acabo de enterar de que existe una empresa que se dedica al alquiler de tipis para fiestas. ¡Vamos! que organiza unas fiestas de pijamas con tipis alucinantes.Mis hijos fliparían si un día se encontraran el salón decorado como la base de unos exploradores y durmieran en tipis con sus amigos. Me parece un plan muy original para un cumple, para una fiesta de Navidad, de Halloween o, simplemente, para regalarles una experiencia muy especial a los chiquillos.
Y lo mejor de todo es que no me tendría que dar la paliza, ellos vienen los montan todo y luego vuelven, lo desmontan, se lo llevan y ¡aquí no ha pasado nada! Bueno, pero sí que ha pasado, que los niños han pasado una noche llena de risas, juegos e imaginación. Seguro que al día siguiente todos lucen unas bonitas ojeras, pero que les quiten lo bailao.
Conociendo a mis churumbeles las lágrimas de desesperación vendrían al día siguiente cuando se llevaran los tipis. Es que ellos son muy intensos. Cuando hacemos los campamentos en el salón me la montan buena el día que llegan a casa y se dan cuenta de que ya lo he recogido todo.
Convertir el salón en un campamento para una fiesta de peques me parece muy grande, pero ya hacerlo en el jardín privado de una comunidad o en un patio cuando haga buen tiempo debe ser la bomba.
Por lo que he visto en cada tipi caben dos niños, así que así es más divertido (y fijo que duermen menos) y en el precio básico están incluidos la iluminación, el traslado, el montaje, el colchón, las mantas y las almohadas. Pero también tienen un montón de extras para enriquecer la experiencia: desde un kit higiene, a pijamas, camisetas o zapatillas personalizados, pasando por las mesitas para comer y las meriendas, cenas o candy bar, sin olvidarnos del photocall. Todo muy completo. Incluso se pueden contratar talleres, aunque por lo que he visto están muy orientado a temas de belleza y relax, que a mis hijos no les atrae mucho. Ello son más de cazar monstruos, batallas épicas, guerras intergalácticas... en fin...
Seguro que si les monto una noche de pijamas con sus amigos para tener una aventura de exploradores... una noche de rol llena de chuches, imaginación y todos alrededor de una lámpara frente a sus tipis... Uuuy, que ya me estoy emocionando jajaja
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Más proyectos educativos alucinantes en Simo Educación
Además del stand de Flexbot me dio tiempo a visitar unos pocos más en el saltito que me di a la feria SIMO Educación. Me quedé asombrada de la fuerte apuesta que están haciendo las editoriales y empresas de formación por los proyectos educativos basados en la tecnología. Está claro que a día de hoy es algo que motiva muchísimo a los alumnos y hay que darle impulso en los colegios.
Me apena que los colegios públicos estén a años luz de poder implementar este tipo de iniciativas en sus aulas. El gobierno debería ponerse las pilas con este tema y dejarse de recortes en educación que sólo nos lleva al fracaso de la sociedad, pero en fin, no me voy a meter en ese tema que me enervo.
El caso es que hay un millón de posibilidades tecnológicas para potenciar las inteligencias de los niños y explotarlas de una forma más eficiente y divertida. Una pena que casi todos los proyectos estuvieran orientados sólo a centros y no a particulares porque muchas de las actividades presentadas las hubieran hecho mis hijos muy a gusto casi sin darse cuenta de que estaban repasando los contenidos curriculares. Lo cierto es que el coste seguramente no esté al alcance de todos los bolsillos.
Aunque éste no es el caso de literatura SM. En su stand me hablaron de Apprender.sm, un marketplace que han creado para aunar aplicaciones interesantes para reforzar el estudio de los niños. Las hay muy interesantes y todas testadas por la editorial. Algunas son gratis y otras no, pero por lo que he curioseado todas tienen precios asequibles. La búsqueda es muy fácil porque podemos filtrar por materias, cursos e idiomas. Les he hablado a los niños de este proyecto y están deseando elegir Apps educativas y ponerse manos a la obra. No se puede negar que las nuevas tecnologías les motivan muchísimo.
La editorial también cuentan con sus propias Apps pata estudiar hasta las asignaturas más áridas de una forma muy atractiva. ¡Ah! y me dieron una noticia genial. La app para repasar en verano M.A.R.S. va a salir el próximo verano para todos los cursos de Primaria. Daniel se va a llevar un alegrón porque se hizo la de quinto de primaria con mi ayuda muy emocionado. No podía hacerlo sólo porque estaba en tercero y claro... Pero él quería las estrellas a toda costa.
También me pasé por Edelvives, dónde descubrí un proyecto alucinante que integraba construcciones de Lego con robótica y los contenidos del curso. ¡Una pasada! Se llama NEXT y abarca desde Infantil a la ESO. Para los cursos de Infantil tienen un robot muy simpático y para el resto construcciones de Lego a las que hay que programar para que hagan acciones cada vez más complicadas según el curso. Me encantó y pregunté cuando me costaría para que los peques repasaran en casa, pero no lo venden a particulares. Una pena.
En Vicens Vives me enseñaron dos juegos muy interesantes basados en aprender a programar. Uno de ellos, Cubetto, un juguete basado en la filosofía Montessori y en los principios de la programación orientado a infantil, que consta de un robot, una consola en la que introducir los comandos u órdenes con unas piezas de diferentes formas según su significado y un tapiz por el que el robot se irá moviendo y realizando los retos. Existen muchos tapices diferentes, e incluso el usuarios se puede hacer uno personalizado teniendo en cuenta la medida de la cuadrícula por dónde el robot se va a tener que desplazar. Está disponible para coles y particulares.
Igual que Scotti Go!, que está orientado a Primaria y también podemos adquirirlo los padres. Éste tiene piezas con la forma de los comandos de Scratch en plan puzle para que los peques formen las órdenes que tendrá que seguir el robot que aparece en el interfaz de la tablet. El programa incluye multitud de retos a los que se puede acceder sin tener que desbloquearlos, según el nivel de los jugadores. Para coles tienen la opción de piezas mucho más grandes inmantadas que se pueden poner en la pizarra para que el profe explique las soluciones a todos los alumnos o haga trabajos para resolver entre toda la clase. Apuntando la cámara de la tablet a la superficie en la que se ha formado el puzle de comandos el dispositivo lo detecta y el robot de la pantalla obedece las órdenes. Al no tener un robot físico es mucho más barato que otras opciones basadas en la programación.
Al fondo de dónde me encontraba un cartel llamó poderosamente mi atención. ¿Minecraft? ¡Ahí tenía que ir! A mis hijos les vuelve locos ese juego. Cuando llegué al stand de Juegos Escolares Minecraft Education me explicaron que era un proyecto en el que los niños encontraban dentro de un mundo de Minecrat retos y juegos para aprender una forma muy divertida todas las asignaturas del cole. ¡Una pasada! Están llevando a cabo la fase piloto en Canarias y muy pronto van a organizar un campeonato de juegos escolares entre varios colegios. Mis hijos se matarían por ir al cole cada día si implantaran un proyecto así.
También hubo un proyecto que me emocionó a mí porque alimenta el amor por la lectura. Yo Leo Club es una app que hace posible el seguimiento de familia y profesores del nivel de comprensión lectora de los niños con la lectura libre. Es decir, no hace falta obligar a todos los niños a leer el mismo libro para evaluar lo que entienden de un mismo texto. Cada peque es libre de elegir lo que va a leer y responder las preguntas sobre cada capítulo. A más respuestas correctas más puntos y más premios en forma de ropa, disfraces, items... para el avatar de cada uno, o acceso a libros gratuitos de una extensa biblioteca. En su biblioteca virtual tiene desde clásicos a las últimas novedades y está recomendado de 8 a 16 años. El precio no me parece nada caro para lo que gastamos en libros en esta casa. Lo mejor de todo es que pueden acceder las familias y no sólo los centros escolares.
Otro proyecto que me llamó mucho la atención fue Innovamat, que integra lo digital y los materiales manipulativos para hacer de las clases de mates toda una experiencia. Para ellos cuentan con un esquema recurrente a seguir en las clases y que hacen que los alumnos aprendan las mates encantados. Primero se aprenden los contenidos con el laboratorio delos números y las aventuras, luego se ponen en práctica esos conocimientos con al plataforma y actividades manipulativas. Todo muy atractivo para peques.
Y eso fue lo que me dio tiempo a ver en la hora que estuve en la feria. No quiero ni pensar en todo lo que me perdí. Espero volver el próximo año con mucho más tiempo para enterarme de más proyectos educativos alucinantes.
Me apena que los colegios públicos estén a años luz de poder implementar este tipo de iniciativas en sus aulas. El gobierno debería ponerse las pilas con este tema y dejarse de recortes en educación que sólo nos lleva al fracaso de la sociedad, pero en fin, no me voy a meter en ese tema que me enervo.
El caso es que hay un millón de posibilidades tecnológicas para potenciar las inteligencias de los niños y explotarlas de una forma más eficiente y divertida. Una pena que casi todos los proyectos estuvieran orientados sólo a centros y no a particulares porque muchas de las actividades presentadas las hubieran hecho mis hijos muy a gusto casi sin darse cuenta de que estaban repasando los contenidos curriculares. Lo cierto es que el coste seguramente no esté al alcance de todos los bolsillos.
Aunque éste no es el caso de literatura SM. En su stand me hablaron de Apprender.sm, un marketplace que han creado para aunar aplicaciones interesantes para reforzar el estudio de los niños. Las hay muy interesantes y todas testadas por la editorial. Algunas son gratis y otras no, pero por lo que he curioseado todas tienen precios asequibles. La búsqueda es muy fácil porque podemos filtrar por materias, cursos e idiomas. Les he hablado a los niños de este proyecto y están deseando elegir Apps educativas y ponerse manos a la obra. No se puede negar que las nuevas tecnologías les motivan muchísimo.
La editorial también cuentan con sus propias Apps pata estudiar hasta las asignaturas más áridas de una forma muy atractiva. ¡Ah! y me dieron una noticia genial. La app para repasar en verano M.A.R.S. va a salir el próximo verano para todos los cursos de Primaria. Daniel se va a llevar un alegrón porque se hizo la de quinto de primaria con mi ayuda muy emocionado. No podía hacerlo sólo porque estaba en tercero y claro... Pero él quería las estrellas a toda costa.
También me pasé por Edelvives, dónde descubrí un proyecto alucinante que integraba construcciones de Lego con robótica y los contenidos del curso. ¡Una pasada! Se llama NEXT y abarca desde Infantil a la ESO. Para los cursos de Infantil tienen un robot muy simpático y para el resto construcciones de Lego a las que hay que programar para que hagan acciones cada vez más complicadas según el curso. Me encantó y pregunté cuando me costaría para que los peques repasaran en casa, pero no lo venden a particulares. Una pena.
En Vicens Vives me enseñaron dos juegos muy interesantes basados en aprender a programar. Uno de ellos, Cubetto, un juguete basado en la filosofía Montessori y en los principios de la programación orientado a infantil, que consta de un robot, una consola en la que introducir los comandos u órdenes con unas piezas de diferentes formas según su significado y un tapiz por el que el robot se irá moviendo y realizando los retos. Existen muchos tapices diferentes, e incluso el usuarios se puede hacer uno personalizado teniendo en cuenta la medida de la cuadrícula por dónde el robot se va a tener que desplazar. Está disponible para coles y particulares.
Igual que Scotti Go!, que está orientado a Primaria y también podemos adquirirlo los padres. Éste tiene piezas con la forma de los comandos de Scratch en plan puzle para que los peques formen las órdenes que tendrá que seguir el robot que aparece en el interfaz de la tablet. El programa incluye multitud de retos a los que se puede acceder sin tener que desbloquearlos, según el nivel de los jugadores. Para coles tienen la opción de piezas mucho más grandes inmantadas que se pueden poner en la pizarra para que el profe explique las soluciones a todos los alumnos o haga trabajos para resolver entre toda la clase. Apuntando la cámara de la tablet a la superficie en la que se ha formado el puzle de comandos el dispositivo lo detecta y el robot de la pantalla obedece las órdenes. Al no tener un robot físico es mucho más barato que otras opciones basadas en la programación.
Al fondo de dónde me encontraba un cartel llamó poderosamente mi atención. ¿Minecraft? ¡Ahí tenía que ir! A mis hijos les vuelve locos ese juego. Cuando llegué al stand de Juegos Escolares Minecraft Education me explicaron que era un proyecto en el que los niños encontraban dentro de un mundo de Minecrat retos y juegos para aprender una forma muy divertida todas las asignaturas del cole. ¡Una pasada! Están llevando a cabo la fase piloto en Canarias y muy pronto van a organizar un campeonato de juegos escolares entre varios colegios. Mis hijos se matarían por ir al cole cada día si implantaran un proyecto así.
También hubo un proyecto que me emocionó a mí porque alimenta el amor por la lectura. Yo Leo Club es una app que hace posible el seguimiento de familia y profesores del nivel de comprensión lectora de los niños con la lectura libre. Es decir, no hace falta obligar a todos los niños a leer el mismo libro para evaluar lo que entienden de un mismo texto. Cada peque es libre de elegir lo que va a leer y responder las preguntas sobre cada capítulo. A más respuestas correctas más puntos y más premios en forma de ropa, disfraces, items... para el avatar de cada uno, o acceso a libros gratuitos de una extensa biblioteca. En su biblioteca virtual tiene desde clásicos a las últimas novedades y está recomendado de 8 a 16 años. El precio no me parece nada caro para lo que gastamos en libros en esta casa. Lo mejor de todo es que pueden acceder las familias y no sólo los centros escolares.
Otro proyecto que me llamó mucho la atención fue Innovamat, que integra lo digital y los materiales manipulativos para hacer de las clases de mates toda una experiencia. Para ellos cuentan con un esquema recurrente a seguir en las clases y que hacen que los alumnos aprendan las mates encantados. Primero se aprenden los contenidos con el laboratorio delos números y las aventuras, luego se ponen en práctica esos conocimientos con al plataforma y actividades manipulativas. Todo muy atractivo para peques.
Y eso fue lo que me dio tiempo a ver en la hora que estuve en la feria. No quiero ni pensar en todo lo que me perdí. Espero volver el próximo año con mucho más tiempo para enterarme de más proyectos educativos alucinantes.
martes, 20 de noviembre de 2018
Flexbot en Simo Educación
Nunca había asistido a SIMO Educación. Confieso que no sabía ni que existía. Cuando me llegó un email de Flexbot invitándome a asistir, en un primer momento, pensé que era la famosa feria de informática y tecnología y me pregunté "¿Qué porras pinto yo allí? ¡Si soy de letras!". Pero fijándome un poco más me di cuenta de que era de tecnología, sí, pero orientada a la educación de los niños. Esto se ponía interesante.
Me extrañó que la celebraran entre semana porque a los maestros y profesores se les iba a hacer un poco difícil asistir, pero yo logré sacar un huequillo para darme el salto a visitar a las chicas de Flexbot que tan majas son por las redes sociales.
Fue un placer conocer a la persona que me había enviado el email de invitación. Estuvimos hablando un buen rato de mi inseguridad ante las actividades para niños que supongan tecnología. "Esas se las dejo al padre", aseguré destilando estrés. Ella se rió y me aseguró que con sus kits se me iba a quitar el miedo enseguida porque son muy sencillos. Además, traen material suficiente como para empezar de nuevo si nos equivocamos. "Ahí está la gracia", me aseguró, "En equivocarse, aprender de nuestros errores y volverlo a intentar". ¡Anda! Pues tiene toda la razón. Así que le anuncié que esa misma tarde abría el Panda Painter Kit que tenemos por casa y lo estrenábamos. Los niños iban a llevarse una maravillosa sorpresa porque llevaban mucho tiempo persiguiéndome para ponernos manos a la obra con él.
Mientras charlábamos me enseñó cómo hacer un sable láser de Star Wars con los materiales de sus kits de una forma muy fácil. No durarían mucho en una cruenta batalla entre mis churumbeles, pero como lámparas quitamiedos son ideales, así que vamos a tener que hacerlas. ¡Que chulas! Y fáciles de hacer.
Sólo necesitamos dos vasos de tubos, cinta de embalar transparente, cinta de embalar negra, un tubo de papel higiénico, un led del color que más les guste a los niños, una pila, un interruptor de botón pequeño y los cables para hacer el circuito.
A uno de los vasos le hacemos un agujero en la base por el que meteremos el led conectado a dos cables, uno por el polo positivo y otro por el negativo. Juntamos ambos vasos de tubo por sus bocas y los unimos con la cinta de embalar transparente para que tomen la forma del láser. En un extremo del primer cable enganchamos la pila (tienen unas de botón geniales y muy discretas que sirven perfectamente, pero también pueden ser de petaca o las normales con un recipiente que también venden ellos en su tienda), del polo libre de la pila tenemos que enganchar otro cable que una en el otro extremo con el interruptor de botón, que a su vez esté conectado por otro cable al led... ¡y ya tenemos el circuito! Fijaron bien que los cables vayan a los polos correctos, que yo con esto del negativo y positivo me lio un montón.
En la base del vaso agujereado (donde hemos introducido el led asegurándolo con celo y dejando todo el circuito fuera) pegamos el tubo de papel higiénico que habremos cortado previamente por uno de sus lados para que encaje bien. Ahí podemos sujetar el circuito tan escondido como queramos, aunque no nos olvidemos de dejar el botón a la vista para que el niño pueda pulsarlo.
Con la cinta negra cubrimos el tubo de papel higiénico simulando el mango de la espada láser ¡y ya está! Fácil, ¿verdad? También se puede usar como complemento a un disfraz. Si es que si nos ponemos a pensar hay mil posibilidades con esta manualidad.
Me despedí de la chica encantada con el taller y prometiéndole de nuevo que esa misma tarde me pondría manos a la obra con el kit de electrónica. Y así lo hice, pero eso mejor lo cuento en otro post.
También visité otros stands con proyectos educativos alucinantes, pero eso también mejor lo cuento en otro post para no hacer éste eterno.
Me extrañó que la celebraran entre semana porque a los maestros y profesores se les iba a hacer un poco difícil asistir, pero yo logré sacar un huequillo para darme el salto a visitar a las chicas de Flexbot que tan majas son por las redes sociales.
Fue un placer conocer a la persona que me había enviado el email de invitación. Estuvimos hablando un buen rato de mi inseguridad ante las actividades para niños que supongan tecnología. "Esas se las dejo al padre", aseguré destilando estrés. Ella se rió y me aseguró que con sus kits se me iba a quitar el miedo enseguida porque son muy sencillos. Además, traen material suficiente como para empezar de nuevo si nos equivocamos. "Ahí está la gracia", me aseguró, "En equivocarse, aprender de nuestros errores y volverlo a intentar". ¡Anda! Pues tiene toda la razón. Así que le anuncié que esa misma tarde abría el Panda Painter Kit que tenemos por casa y lo estrenábamos. Los niños iban a llevarse una maravillosa sorpresa porque llevaban mucho tiempo persiguiéndome para ponernos manos a la obra con él.
Mientras charlábamos me enseñó cómo hacer un sable láser de Star Wars con los materiales de sus kits de una forma muy fácil. No durarían mucho en una cruenta batalla entre mis churumbeles, pero como lámparas quitamiedos son ideales, así que vamos a tener que hacerlas. ¡Que chulas! Y fáciles de hacer.
Sólo necesitamos dos vasos de tubos, cinta de embalar transparente, cinta de embalar negra, un tubo de papel higiénico, un led del color que más les guste a los niños, una pila, un interruptor de botón pequeño y los cables para hacer el circuito.
A uno de los vasos le hacemos un agujero en la base por el que meteremos el led conectado a dos cables, uno por el polo positivo y otro por el negativo. Juntamos ambos vasos de tubo por sus bocas y los unimos con la cinta de embalar transparente para que tomen la forma del láser. En un extremo del primer cable enganchamos la pila (tienen unas de botón geniales y muy discretas que sirven perfectamente, pero también pueden ser de petaca o las normales con un recipiente que también venden ellos en su tienda), del polo libre de la pila tenemos que enganchar otro cable que una en el otro extremo con el interruptor de botón, que a su vez esté conectado por otro cable al led... ¡y ya tenemos el circuito! Fijaron bien que los cables vayan a los polos correctos, que yo con esto del negativo y positivo me lio un montón.
En la base del vaso agujereado (donde hemos introducido el led asegurándolo con celo y dejando todo el circuito fuera) pegamos el tubo de papel higiénico que habremos cortado previamente por uno de sus lados para que encaje bien. Ahí podemos sujetar el circuito tan escondido como queramos, aunque no nos olvidemos de dejar el botón a la vista para que el niño pueda pulsarlo.
Con la cinta negra cubrimos el tubo de papel higiénico simulando el mango de la espada láser ¡y ya está! Fácil, ¿verdad? También se puede usar como complemento a un disfraz. Si es que si nos ponemos a pensar hay mil posibilidades con esta manualidad.
Me despedí de la chica encantada con el taller y prometiéndole de nuevo que esa misma tarde me pondría manos a la obra con el kit de electrónica. Y así lo hice, pero eso mejor lo cuento en otro post.
También visité otros stands con proyectos educativos alucinantes, pero eso también mejor lo cuento en otro post para no hacer éste eterno.
lunes, 19 de noviembre de 2018
16 cuadros muy muy importantes del Museo del Prado
El próximo año, para el que ya queda aproximadamente mes y medio, se cumple el bicentenario del Museo del Prado y la editorial Bruño ha querido celebrarlo de una manera espectacular.
Ha editado un libro precioso que en mi casa ha triunfado tanto entre pequeños como entre mayores.
Todo el que lo ve siente la irresistible tentación de cogerlo y ojearlo con interés. ¡Es que es precioso! Estoy hablando de 16 cuadros muy muy importantes del Museo del Prado, escrito por Óscar Muinelo e ilustrado por Violeta Monreal, artista que ya conocemos en casa porque Días de Perros fue de lectura obligatoria en la clase de Daniel cuando iba a segundo de primaria y la artista fue a visitarles a la clase creando una gran emoción entre los niños. Mi niño mayor lo recuerda con mucho cariño y el libro sigue siendo uno de sus preferidos. A veces ve un perro muy peludo y lo señala asegurando que es Sevino.
En este libro que celebra el 200 cumpleaños de la institución cultural se cuentan unas cuantas curiosidades sobre el museo y 16 obras escogidas, muy acertadamente, para acercar a los niños al arte. Las imágenes que acompañan al texto son una preciosidad y encierran dibujos intrusos para que el peque que lo lea se divierta buscándolos.
En las líneas dedicadas a cada obra nos hablan del autor, de la época en la que fue pintado, de la técnica, la composición, del significado, datos curiosos... Una pena que en vez de 16 no sean 100 porque se nos ha hecho muy corto y queremos seguir aprendiendo curiosidades de los cuadros tan maravillosos que alberga el Prado.
Ya tenemos prevista una visita al lugar para descubrir en primera persona las obras sobre las que hemos leído en el libro y otras muchas más que seguro que nos fascinan de igual forma. Cogeremos la guía infantil para enterarnos muy bien del trasfondo y entresijos de cada cuadro que veamos.
Realmente cambia mucho la perspectiva cuando conoces detalles sobre ellos y los niños viven más intensamente la visita al museo. Estos dos fieras no se cansan de mirar las ilustraciones del libro y comentarlas con lo que van descubriendo en los textos. Está claro que el siguiente libro con el que nos tenemos que hacer es 16 pintores muy muy importantes.
Ha editado un libro precioso que en mi casa ha triunfado tanto entre pequeños como entre mayores.
Todo el que lo ve siente la irresistible tentación de cogerlo y ojearlo con interés. ¡Es que es precioso! Estoy hablando de 16 cuadros muy muy importantes del Museo del Prado, escrito por Óscar Muinelo e ilustrado por Violeta Monreal, artista que ya conocemos en casa porque Días de Perros fue de lectura obligatoria en la clase de Daniel cuando iba a segundo de primaria y la artista fue a visitarles a la clase creando una gran emoción entre los niños. Mi niño mayor lo recuerda con mucho cariño y el libro sigue siendo uno de sus preferidos. A veces ve un perro muy peludo y lo señala asegurando que es Sevino.
En este libro que celebra el 200 cumpleaños de la institución cultural se cuentan unas cuantas curiosidades sobre el museo y 16 obras escogidas, muy acertadamente, para acercar a los niños al arte. Las imágenes que acompañan al texto son una preciosidad y encierran dibujos intrusos para que el peque que lo lea se divierta buscándolos.
En las líneas dedicadas a cada obra nos hablan del autor, de la época en la que fue pintado, de la técnica, la composición, del significado, datos curiosos... Una pena que en vez de 16 no sean 100 porque se nos ha hecho muy corto y queremos seguir aprendiendo curiosidades de los cuadros tan maravillosos que alberga el Prado.
Ya tenemos prevista una visita al lugar para descubrir en primera persona las obras sobre las que hemos leído en el libro y otras muchas más que seguro que nos fascinan de igual forma. Cogeremos la guía infantil para enterarnos muy bien del trasfondo y entresijos de cada cuadro que veamos.
Realmente cambia mucho la perspectiva cuando conoces detalles sobre ellos y los niños viven más intensamente la visita al museo. Estos dos fieras no se cansan de mirar las ilustraciones del libro y comentarlas con lo que van descubriendo en los textos. Está claro que el siguiente libro con el que nos tenemos que hacer es 16 pintores muy muy importantes.
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