Daniel nombró muchísimo a su padre mientras duraron las vacaciones. Mi marido venía a pasar el último fin de semana con nosotros. La razón de tan pocos días es que con la historia de la hospitalización de Iván ya había consumido todas sus vacaciones, así que no pudo acompañarnos más tiempo. Todos le echamos mucho de menos.
Por fin llegó el día en que nos reuníamos de nuevo toda la familia. Daniel estaba de los nervios. Cuando le dijimos que nos iba a acompañar al aeropuerto se metió en el coche de su tía Silvia dando saltitos. En el aeropuerto era todo un torbellino. Veías a los demás niños tranquilos y a éste corriendo de una lado para otro sin control. Finalmente se tumbó en el suelo y se puso a roncar. Aliviada fomenté el juego. "A dormir cariño, a dormir" le dije. El resto de las personas allí reunidas me miraron como si estuviera loca porjar que mi hijo se tumbara en el frío suelo, pero es que yo no podía ya con mi alma. El bebé no me daba una noche buena y Daniel era difícil de controlar.
Raúl salió por la puerta de los pasajeros con una sonrisa de orja a oreja y Daniel se lanzó a sus brazos como un kamikaze. Fue una reunión feliz con alguna amenaza de nube de tormenta debido a mi extremo cansancio.
viernes, 10 de febrero de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
¡Pobres Apple y Tapón!
Pobres animales de compañía en manos de niños pequeños que no saben medir sus fuerzas. Me acuerdo cuando llegué a Las Palmas acompañada de un Daniel de un año y tres meses. Los perros se volvieron locos de alegría al verle e intentaron jugar con el nuevo miembro de la familia. Craso error. Sólo bastaron unos pocos minutos para que se dieran cuenta del peligro que tenía el niño y huyeran despavoridos.
Aún así parece que en mi familia se cumple la regla de que los animalitos hembras son bastante más maternales que los machos. El perro de mi madre, Tapón, y mi gato, Fantasma, se esconden en cuanto le oyen aparecer. En cambio la perrita de mi hermana, Apple, y mi gatita, Missi, le aguantan carros y carretas. Ya se ha llevado algún estufón gatuno o gruñido perruno, pero hace caso omiso y a las pobres mascotas les toca sufrir hasta que un adulto se da cuenta de la situación y le salva con unos cuantos pelos menos.
Ya con dos años y medio estoy intentando hacerle entender que a veces los perros y los gatos no quieren jugar con él y hay que dejarlos tranquilos. Son muy mansos y no hay peligro de que le hagan nada, pero me da pena verlos sufrir sus patadas, tirones, manotazos, empujones...
Missi, mi gata, lo más que ha hecho es bufarle, pero no descarto que algún día se lleve un arañazo bien dado si no se le mete en la cabezota que no hay que tirarle del rabo. Lo único que espero es que sea en la mano o en algún sitio seguro.
De pequeña jugaba con los gatos de la casa de mis abuelos. Éramos seis nietos brutotes detrás de los mininos, así que era normal que apareciéramos de vez en cuando llorando a moco tendido y ensañando un pequeño arañazo en la pierna o el brazo. Los mayores nos ponían alcohol y no nos hacían más caso.
Ahora las cosas han cambiado y siempre nos ponemos en lo peor. No me importa que el peque se lleve un pequeño arañazo en la mano como advertencia como me pasaba a mí de pequeña, pero me da terror que Missi no apunte bien y le dé en el ojo, así que intento estar muy atenta cuando veo que mi chiquitín se pone a jugar con ella.
Dentro de poco Iván se unirá a estos juegos. Pobre gatita, pobre Apple, pobre Tapón...
Aún así parece que en mi familia se cumple la regla de que los animalitos hembras son bastante más maternales que los machos. El perro de mi madre, Tapón, y mi gato, Fantasma, se esconden en cuanto le oyen aparecer. En cambio la perrita de mi hermana, Apple, y mi gatita, Missi, le aguantan carros y carretas. Ya se ha llevado algún estufón gatuno o gruñido perruno, pero hace caso omiso y a las pobres mascotas les toca sufrir hasta que un adulto se da cuenta de la situación y le salva con unos cuantos pelos menos.
Ya con dos años y medio estoy intentando hacerle entender que a veces los perros y los gatos no quieren jugar con él y hay que dejarlos tranquilos. Son muy mansos y no hay peligro de que le hagan nada, pero me da pena verlos sufrir sus patadas, tirones, manotazos, empujones...
Missi, mi gata, lo más que ha hecho es bufarle, pero no descarto que algún día se lleve un arañazo bien dado si no se le mete en la cabezota que no hay que tirarle del rabo. Lo único que espero es que sea en la mano o en algún sitio seguro.
De pequeña jugaba con los gatos de la casa de mis abuelos. Éramos seis nietos brutotes detrás de los mininos, así que era normal que apareciéramos de vez en cuando llorando a moco tendido y ensañando un pequeño arañazo en la pierna o el brazo. Los mayores nos ponían alcohol y no nos hacían más caso.
Ahora las cosas han cambiado y siempre nos ponemos en lo peor. No me importa que el peque se lleve un pequeño arañazo en la mano como advertencia como me pasaba a mí de pequeña, pero me da terror que Missi no apunte bien y le dé en el ojo, así que intento estar muy atenta cuando veo que mi chiquitín se pone a jugar con ella.
Dentro de poco Iván se unirá a estos juegos. Pobre gatita, pobre Apple, pobre Tapón...
miércoles, 8 de febrero de 2012
amig@s
Me han vuelto a dar el premio "Gracias por tu amistad!!". En esta ocasión ha sido Merengaza, una lectora empedernida que se ha pasado al lado oscuro bloguero y no puede parar lo que comenzó en un momento de inspiración. Ha pasado de ser una empedernida lectora a bloguera imparable. En su página nos cuenta sus experiencias de una forma que engancha. Siento haber tardado tanto en agradecerte este precioso premio que me has dado. Te aseguro que no ha sido por falta de ganas.
El premio va acompañado de 11 preguntas, hay que pasarlo con 11 preguntas diferentes y a 11 blogs. Allá voy.
1.Si te concedieran un deseo ¿qué pedirías? Di lo primero que se te venga a la cabeza.
Salud para Iván.
2.¿Cómo empezaste a leer un blog?
Gracias a amigas blogueras que se pusieron en contacto conmigo por medio de mi blog y me mostraron que éramos muchos.
3.¿Porqué le pusiste a tu blog su nombre?
Porque en ese momento me sentía desesperada. Enfrentaba mi nueva situación de madre con una total inexperiencia sobre el tema.
4.¿Cuál es la razón que te impulsó a escribir tu propio blog?
Sobre todo mi madre. Así no se pierde nada de las andanzas de sus nietos. Vive en Las Palmas de Gran Canaria y yo en Madrid. Le apena no ver de continuo a mis hijos. Hace dos Navidades autoeditamos el primer año de Daniel para regalarlo a las abuelas y tuvo mucho éxito. Este año queríamos hacer los mismo, pero con el lío de hospitales no pudimos. Nos gustaría tener libros de cada año. Por eso intento guardar el orden cronológico y publico tan desordenadamente.
5.¿Que prefieres, blogs de hobbies (manualidades, costura, etc) o blogs que estén relacionados con el tuyo?
Me gustan toooooodos. ¡Que perdición!
6.Imagina que en un descuido cae una lata de refresco en tu PC y lo llevas a una tienda de informática. ¿Dirías que es una lata de refresco o mentirías y dirías que no sabes porqué no enciende?
Diría que es una lata de refresco. El teclado que tengo en mi trabajo bebe café demasiado a menudo. Sight!
7.Basándote en la pregunta anterior. Si mentiste ¿por qué? Contesta con sinceridad, es muy importante para mí. Si dijiste la verdad, dí lo que no te impulsó a mentir.
Los informáticos de mi trabajo ya me conocen y si voy a una tienda quiero que sepan que soy bastante torpona para que me arreglen el ordenador lo más rápido posible y no perderme ninguna entrada de los blogs que sigo. Aunque ahora con las vacaciones los tengo muy abandonados.
8.¿Qué piensas del maltrato psicológico?
Es deplorable. Todas las personas deberían sentirse valoradas por lo que son y no dejarse minusvalorar por un o una imbécil. Es muy difícil no dejarse llevar por la imagen que tiene los demás de nosotros mismos.
9.¿Denunciarías al maltratador si fuera un familiar tuyo?
Claro que lo denunciaría. Y que se ande con ojo porque si se trata de mi hermana la maltratada o similar le parto yo misma el alma. Grrrr
Si fuera mi hermano el maltratador dejaría de tratarme con él en el mismo momento en que me enterara. Ahora le critico cuando pienso que no trata como debe a mi cuñada: tienes que ser más romántico, ten detalles, mímala... En fin. Le tengo hartito.
10.Si te dejaran un bebé en la puerta de tu casa ¿te lo quedarías o llamarías a la policía?
Tendría que llamar a la policía porque no sabría la manera de conseguir papeles de forma ilegal para quedármelo. Haría todo lo posible por adoptarlo.
El premio va acompañado de 11 preguntas, hay que pasarlo con 11 preguntas diferentes y a 11 blogs. Allá voy.
1.Si te concedieran un deseo ¿qué pedirías? Di lo primero que se te venga a la cabeza.
Salud para Iván.
2.¿Cómo empezaste a leer un blog?
Gracias a amigas blogueras que se pusieron en contacto conmigo por medio de mi blog y me mostraron que éramos muchos.
3.¿Porqué le pusiste a tu blog su nombre?
Porque en ese momento me sentía desesperada. Enfrentaba mi nueva situación de madre con una total inexperiencia sobre el tema.
4.¿Cuál es la razón que te impulsó a escribir tu propio blog?
Sobre todo mi madre. Así no se pierde nada de las andanzas de sus nietos. Vive en Las Palmas de Gran Canaria y yo en Madrid. Le apena no ver de continuo a mis hijos. Hace dos Navidades autoeditamos el primer año de Daniel para regalarlo a las abuelas y tuvo mucho éxito. Este año queríamos hacer los mismo, pero con el lío de hospitales no pudimos. Nos gustaría tener libros de cada año. Por eso intento guardar el orden cronológico y publico tan desordenadamente.
5.¿Que prefieres, blogs de hobbies (manualidades, costura, etc) o blogs que estén relacionados con el tuyo?
Me gustan toooooodos. ¡Que perdición!
6.Imagina que en un descuido cae una lata de refresco en tu PC y lo llevas a una tienda de informática. ¿Dirías que es una lata de refresco o mentirías y dirías que no sabes porqué no enciende?
Diría que es una lata de refresco. El teclado que tengo en mi trabajo bebe café demasiado a menudo. Sight!
7.Basándote en la pregunta anterior. Si mentiste ¿por qué? Contesta con sinceridad, es muy importante para mí. Si dijiste la verdad, dí lo que no te impulsó a mentir.
Los informáticos de mi trabajo ya me conocen y si voy a una tienda quiero que sepan que soy bastante torpona para que me arreglen el ordenador lo más rápido posible y no perderme ninguna entrada de los blogs que sigo. Aunque ahora con las vacaciones los tengo muy abandonados.
8.¿Qué piensas del maltrato psicológico?
Es deplorable. Todas las personas deberían sentirse valoradas por lo que son y no dejarse minusvalorar por un o una imbécil. Es muy difícil no dejarse llevar por la imagen que tiene los demás de nosotros mismos.
9.¿Denunciarías al maltratador si fuera un familiar tuyo?
Claro que lo denunciaría. Y que se ande con ojo porque si se trata de mi hermana la maltratada o similar le parto yo misma el alma. Grrrr
Si fuera mi hermano el maltratador dejaría de tratarme con él en el mismo momento en que me enterara. Ahora le critico cuando pienso que no trata como debe a mi cuñada: tienes que ser más romántico, ten detalles, mímala... En fin. Le tengo hartito.
10.Si te dejaran un bebé en la puerta de tu casa ¿te lo quedarías o llamarías a la policía?
Tendría que llamar a la policía porque no sabría la manera de conseguir papeles de forma ilegal para quedármelo. Haría todo lo posible por adoptarlo.
11.Si te quedarías el bebé explica por qué. Si llamarías a la policía explicalo también.
Estoy segura que me enamoraría del pequeñínl nada más verlo y ya no podría vivir sin él.
Mis once preguntas son:
1. ¿Qué pensaste cuando te pusieron a tu primer hijo en los brazos nada más nacer? Si no tienes hijos ¿Qué crees que pensarías?
Estoy segura que me enamoraría del pequeñínl nada más verlo y ya no podría vivir sin él.
Mis once preguntas son:
1. ¿Qué pensaste cuando te pusieron a tu primer hijo en los brazos nada más nacer? Si no tienes hijos ¿Qué crees que pensarías?
2. ¿Defiendes la guardería o la crianza en casa?
3. ¿Cual es tu afición favorita?
4. ¿Cómo y cuando te diste cuenta de que te gustaba escribir?
5. ¿Cual es tu libro favorito y por qué?
6. ¿Cual es el cuento favorito de tus pequeños, sobrinos...?
7. A qué te gusta jugar con tus hijos, sobrinos, niños cercanos...?
8. ¿Qué juguete recomendarías? ¿Por qué?
9. Cuenta una aventura que hayas vivido
10. Playa o montaña
11. ¿Qué característica te gustaría tener y no tienes?
Y los nominados son:
Lo siento si ya lo tenéis. Es muy difícil hacer seguimiento de los premios. Aunque he echado un vistacillo para intentar no repetir. Cómo siempre, decir que tengo muchos más amigos blogueros de los que cito, pero sólo me dejaban nombrar a once. Afortunadamente este premio corre como la pólvora.
lunes, 6 de febrero de 2012
Días de lluvia y libros
Nos cogió un tiempo muy malo en Canarias, por lo menos para tratarse de las islas. Las mínimas alcanzaban unos 14 grados. Teniendo en cuenta que en la península estaban a bajo cero, estábamos estupendamente, pero no era clima como para ir a la playa. Un par de días incluso nos llovió. Miré una página de predicción meteorológica y se me pusieron los pelos de puntas de pensar en pasar 48 horas encerrada con mis fieras en casa. Sobre todo con mi fiera mayor, que es un terremoto.
Así que no me lo pensé dos veces y me pasé con Daniel por una libraría para adquirir unos cuando "libritos" que lo tuvieran entretenido. La dependienta flipó con que un niño tan pequeñ le gustaran los libros y supiera tan bien lo que quisiera (lo que no sabía es que minutos antes se lo había yo susurrado a la oreja).
Cómo no tenemos nuestro disco duro tenemos que ver los dibujos que echan por la tele y no a la carta (al principio fue casi una tragedia), por lo que le sugería que comprara libros de "Dora, la exploradora" o "Caillú", sus series favoritas.
En cuanto entró a la tienda fue directo a un precioso libro juguete con un castillo de Cartón (Escuela de Magia). ¡Me encantó! y me dejé seducir por mi lado oscuro. Con el libraco bien agarrado Daniel exclamó Caillú a la dependienta. no pensaba comprarle más, pero es que eran tan monoooos. Al final elegimos dos pequeñitos normales y otro en el que venían imanes para vestir al protagonista y a su hermana pequeña. Encantada con las compras y con la cuenta algo más vacía me dirigí a casa. Una pena que al poco Daniel se empeñara en volver y vayeran otros dos libros, esta vez de Dora. Uno con sonidos y otro de solapas. Es que a mí los libros me pierden...
El caso es que al final los días de lluvia los pasamos en ¡la biblioteca!. Las Palmas tiene una biblioteca infantil en la zona de Vegueta maravillosa. Con una extensa zona de lectura y juego. No sólo tiene un montón de libros a disposición de los peques, sino también juguetes: puzles, construcciones, ajedrez..., cuenta con una pequeña área de bebes llena de colchonetas, un escenario pequeñito, un lugar para escuchar música muy mono... y un larguísimo ventanal con una impresionante vista del puerto.
A Daniel le gustó muchísimo la experiencia. A partir de entonces siempre me pedía ir a la biblioteca, aunque hiciera sol. Una pena que muchas mañanas la cerraran para recibir la visita de colegios. No entiendo por qué no podíamos compartir el espacio los niños del cole y mi hijo. Menos mal que me llevaba al chiquillo al parque medio conforme con la promesa de volver por la tarde.
Así que no me lo pensé dos veces y me pasé con Daniel por una libraría para adquirir unos cuando "libritos" que lo tuvieran entretenido. La dependienta flipó con que un niño tan pequeñ le gustaran los libros y supiera tan bien lo que quisiera (lo que no sabía es que minutos antes se lo había yo susurrado a la oreja).
Cómo no tenemos nuestro disco duro tenemos que ver los dibujos que echan por la tele y no a la carta (al principio fue casi una tragedia), por lo que le sugería que comprara libros de "Dora, la exploradora" o "Caillú", sus series favoritas.
En cuanto entró a la tienda fue directo a un precioso libro juguete con un castillo de Cartón (Escuela de Magia). ¡Me encantó! y me dejé seducir por mi lado oscuro. Con el libraco bien agarrado Daniel exclamó Caillú a la dependienta. no pensaba comprarle más, pero es que eran tan monoooos. Al final elegimos dos pequeñitos normales y otro en el que venían imanes para vestir al protagonista y a su hermana pequeña. Encantada con las compras y con la cuenta algo más vacía me dirigí a casa. Una pena que al poco Daniel se empeñara en volver y vayeran otros dos libros, esta vez de Dora. Uno con sonidos y otro de solapas. Es que a mí los libros me pierden...
El caso es que al final los días de lluvia los pasamos en ¡la biblioteca!. Las Palmas tiene una biblioteca infantil en la zona de Vegueta maravillosa. Con una extensa zona de lectura y juego. No sólo tiene un montón de libros a disposición de los peques, sino también juguetes: puzles, construcciones, ajedrez..., cuenta con una pequeña área de bebes llena de colchonetas, un escenario pequeñito, un lugar para escuchar música muy mono... y un larguísimo ventanal con una impresionante vista del puerto.
A Daniel le gustó muchísimo la experiencia. A partir de entonces siempre me pedía ir a la biblioteca, aunque hiciera sol. Una pena que muchas mañanas la cerraran para recibir la visita de colegios. No entiendo por qué no podíamos compartir el espacio los niños del cole y mi hijo. Menos mal que me llevaba al chiquillo al parque medio conforme con la promesa de volver por la tarde.
domingo, 5 de febrero de 2012
¡Al abordaje!
Después del bañito calentito con chorros mi hermana y yo estábamos agotadas, pero mi chiquitín no. Cómo nos quedábamos dormidas en casa decididmos llevarle a un parque cercanos para que siguiera gastando energías. Dejamos a Iván con su abuela Matilde y nos dirigimos a un lugar muy especial. En cuanto divisó el parque de juegos Daniel chilló "¡Barco pirata!". Exacto, estábamos ante un barco de toboganes y juegos para niños. Pirata no sé si era, pero en la imaginación del peque estaba lleno de banderas negras con calaveras.
Se lo pasó genial navegando y tirándose por los toboganes. Espero que esta noche caiga rendido con tantas emociones.
Spa
El domingo hicimos una salida especial. Mi hermana tenía pases para un spa que admitía niños hasta las doce en un hotel llamado Eugenia Victoria. Es la primera vez que oigo hablar de talasoterapia infantil. No perdimos la oportunidad de ir con Daniel. Iván todavía es muy pequeño para estas cosas. Se lo paso de miedo jugando con los chorros, las burbujitas, flotando en el "mar muerto"... Un lujo para todos. Tuvimos que sacarlo casi a rastras de las piscinas y con la promesa de un suculento "cau" (Cola cao).
Desgraciadamente, en el bar al aire libre del hotel no tenían la preciada bebida, así que improvisaron con un batido de chocolate calentito. Silvia y yo nos pedimos unos zumitos, porque he oído que es bueno meter azucar al cuerpo para que no dé un bajón tras disfrutar de un spa.
El tiempo no era el mejor, pero afortunadamente no hacía frío. Daniel pasó ganas porque no se pudo bañar en las piscinas exteriores, que eran una maravilla para niños. Tenían una redonda de medio metro de profundidad y otra que más parecía una fuente que una piscina.
Me parece un lugar ideal para pasar unas vacaciones con hijos pequeños. Para que el pequeñajo se olvidara del agua lo llevamos al área de juegos. Otra sorpresa agradable porque allí le esperaba una completa cocinita en la que estuvo haciéndonos comidas imaginarias. Además, contaba con una mini cama elástica, una caseta, un lego gigante, figuras apilables, un castillito con tobogán... Una maravilla. Cuando llegó la hora de comer mi hijo no quería no oir hablar de abandonar aquel lugar tan divertido.
Un amigo de mi hermana nos invitó a la comida: paella, pulpo, pan con ajo y carne a la piedra regada con vino blanco... Ummm... Riquísimo. ¡Qué pena que el lagartijo de mi hijo no nos dejara tener una velada tranquila! Hartas de tener que levantarnos cada cinco minutos para ir a buscarle dimos por terminada la comilona y volvimos a casa. Estábamos agotadas, pero los niños no dan tregua.
Desgraciadamente, en el bar al aire libre del hotel no tenían la preciada bebida, así que improvisaron con un batido de chocolate calentito. Silvia y yo nos pedimos unos zumitos, porque he oído que es bueno meter azucar al cuerpo para que no dé un bajón tras disfrutar de un spa.
El tiempo no era el mejor, pero afortunadamente no hacía frío. Daniel pasó ganas porque no se pudo bañar en las piscinas exteriores, que eran una maravilla para niños. Tenían una redonda de medio metro de profundidad y otra que más parecía una fuente que una piscina.
Me parece un lugar ideal para pasar unas vacaciones con hijos pequeños. Para que el pequeñajo se olvidara del agua lo llevamos al área de juegos. Otra sorpresa agradable porque allí le esperaba una completa cocinita en la que estuvo haciéndonos comidas imaginarias. Además, contaba con una mini cama elástica, una caseta, un lego gigante, figuras apilables, un castillito con tobogán... Una maravilla. Cuando llegó la hora de comer mi hijo no quería no oir hablar de abandonar aquel lugar tan divertido.
Un amigo de mi hermana nos invitó a la comida: paella, pulpo, pan con ajo y carne a la piedra regada con vino blanco... Ummm... Riquísimo. ¡Qué pena que el lagartijo de mi hijo no nos dejara tener una velada tranquila! Hartas de tener que levantarnos cada cinco minutos para ir a buscarle dimos por terminada la comilona y volvimos a casa. Estábamos agotadas, pero los niños no dan tregua.
sábado, 4 de febrero de 2012
En el centro comercial
El sábado quedamos con mi hermano, mi cuñada Marian y su hija Natalia en un centro comercial cercano a su casa. Dejé a Daniel en una ludoteca de bolas con su prima y me fui a tomar un café con los ya nombrados más mi hermana e Iván. No habían pasado diez minutos cuando me estaban llamando del castillo de bolas. Ipso fcto me personé en el mostrador. "Se había puesto a llorar un poquito, pero ya está jugando de nuevo como si nada" me explicó la empleada. En ese instante mi primogénito alzó la mirada y me vio. no tardó ni un segundo en ponerse a berrear. La chica me alcanzó a mi gimoteante pequeñín me perdonó la cuenta. Con el enano en brazos y llenándolo de besos me dirigí hacia mi café. Me sentía un poco culpable por haberlo dejado sólo tan pequeño, aunque otras veces se había metido en castillos de bolas y se había olvidado por completo de sus padres. Con Daniel haciendo el loco entre las mesas de los establecimientos me tuve que tomar mi bebida rápida como el rayo para cambiar de escenario. Marian se tuvo que ir para preparar la comida que degustaríamos después, mi hermana se ausentó un momento bajo la llamada de las rebajas y mi hermano y yo nos acercamos con los niños a un helicóptero de monedas.
Les dejamos disfrutar un poco subiendo y bajando del cacharro y luego Fernando sugirió que fuéramos a un parque cercano. Silvia le había dicho a Daniel durante todo el camino que iban a ver patos, pero se refería a otro parque y cuando llegó a los juegos infantiles y no vió aves en la fuente se decepcionó mucho. Mi hermano le explicó que se los había comido. El pequeñajo estaba horrorizado. "Nooooo, comer patos nooooo" le chillaba a su tío. Se lo pasó bomba en los columpios y cuando mi hermana y su novio volvieron a nuestro lado nos dispusimos a ver a los patos por fin. Una lástima que un hermoso y gigante castillo de juegos infantiles se cruzara en nuestro camino. Daniel no pudo resistir la tentación de subirse tras su prima. Allí estuvimos un buen rato hasta la hora de comer. Entonces nos dirigimos a la casa de mi hermano. "Patos, patos, patoooos" decía mi hijo de vez en cuando. De nada valía explicarle que no se puede tener todo. Era o los patos o el castillo y el había hecho su elección.
En casa de Fernando y Marian también se lo pasó estupendamente. El bebé iba de mano en mano y su hermano no paró de jugar con coche teledirigido que le acabaron regalando. Lo mal fue cuando a mi hermano se le ocurrió enseñarle sus "juguetes" a el novio de mi hermana: Coches y tanques teledirigidos que suponían una gran tentación para mi chiquitín pero que estaban fuera de su alcance por ser muy delicados. Al final le rogué a mi hermano que no sacara más vehículos si no quería que alguno feneciera en las manos de mi niño. En una ocasión casi agarra el coche pulga que Fernando dirigía con el mando a toda velocidad. Qué tensión.
Comimos con gusto los manjares que nos sirvieron. Mi cuñada cocina muy bien. Cuando llegó la hora de irnos Daniel no quería ni oir hablar de abandonar la casa. Conseguimos que nos siguiera a la puerta, pero mientras esperábamos a que mi hermana acercara el coche que había dejado en el centro comercial se me ocurrió preguntarle si quería volver a casa de su tío otra vez. El enano se pensó que me refería a ahora mismo y no otro día y se agarró con todas sus fuerzas a la reja del portal gritando "Otra vez, otra veeeez". Finalmente logramos meterle en el coche de mi hermana y despedirnos de mi hermano y su familia. Este chiquillo siempre tiene que liar alguna.
Les dejamos disfrutar un poco subiendo y bajando del cacharro y luego Fernando sugirió que fuéramos a un parque cercano. Silvia le había dicho a Daniel durante todo el camino que iban a ver patos, pero se refería a otro parque y cuando llegó a los juegos infantiles y no vió aves en la fuente se decepcionó mucho. Mi hermano le explicó que se los había comido. El pequeñajo estaba horrorizado. "Nooooo, comer patos nooooo" le chillaba a su tío. Se lo pasó bomba en los columpios y cuando mi hermana y su novio volvieron a nuestro lado nos dispusimos a ver a los patos por fin. Una lástima que un hermoso y gigante castillo de juegos infantiles se cruzara en nuestro camino. Daniel no pudo resistir la tentación de subirse tras su prima. Allí estuvimos un buen rato hasta la hora de comer. Entonces nos dirigimos a la casa de mi hermano. "Patos, patos, patoooos" decía mi hijo de vez en cuando. De nada valía explicarle que no se puede tener todo. Era o los patos o el castillo y el había hecho su elección.
En casa de Fernando y Marian también se lo pasó estupendamente. El bebé iba de mano en mano y su hermano no paró de jugar con coche teledirigido que le acabaron regalando. Lo mal fue cuando a mi hermano se le ocurrió enseñarle sus "juguetes" a el novio de mi hermana: Coches y tanques teledirigidos que suponían una gran tentación para mi chiquitín pero que estaban fuera de su alcance por ser muy delicados. Al final le rogué a mi hermano que no sacara más vehículos si no quería que alguno feneciera en las manos de mi niño. En una ocasión casi agarra el coche pulga que Fernando dirigía con el mando a toda velocidad. Qué tensión.
Comimos con gusto los manjares que nos sirvieron. Mi cuñada cocina muy bien. Cuando llegó la hora de irnos Daniel no quería ni oir hablar de abandonar la casa. Conseguimos que nos siguiera a la puerta, pero mientras esperábamos a que mi hermana acercara el coche que había dejado en el centro comercial se me ocurrió preguntarle si quería volver a casa de su tío otra vez. El enano se pensó que me refería a ahora mismo y no otro día y se agarró con todas sus fuerzas a la reja del portal gritando "Otra vez, otra veeeez". Finalmente logramos meterle en el coche de mi hermana y despedirnos de mi hermano y su familia. Este chiquillo siempre tiene que liar alguna.
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