miércoles, 20 de julio de 2022

Momias de Egipto. Redescubriendo 6 vidas en Caixaforum

Como el papá de las criaturas quería ver la exposición de "Comic. Sueños e Historia", que yo le había puesto tan bien, y yo quería ir con los peques, ya no tan peques, a la de "Momias de Egipto. Redescubriendo 6 vidas", que estaba segura que que iba a ampliar mucho nuestro conocimiento sobre el antiguo Egipto volví a Caixaforum muy motivada. 

Las fieras entrando protestando a gritos porque, la de las momias sí que llamaba su atención, pero la de los cómics ¡ya la habían visto! ¡Qué ultraje obligarles a recorrerla de nuevo! En fin, qué paciencia hay que tener...

Empezamos por la del antiguo Egipto por petición infantil y hay que decir que les enganchó desde el momento en el que traspasamos la puerta de entrada. En cada sala, se desgranaba la vida, condiciones físicas, enfermedades y forma de vida de una momia diferente: dos hombres y una mujer entre los 30 y los 40, un adolescente... hasta un niño de unos cuatro años. Y en cada sala se desarrollaba un tema diferente en base a los datos e información que habían sacado de las momias gracias a los adelantos tecnológicos. 

En un vídeo iban destapando capas de las momias como si fueran cebollas y te iban contando detalles y curiosidades sobre el proceso de momificación y los achaques o enfermedades que sufría y las posibles causas. ¡Una pasada! 


Estos vídeos estaban acompañadas por piezas históricas, culturales y artísticas flipantes que se convertían en las piezas de un puzle sobre esa época y región que se iba montando en tu cabeza a medida que ibas leyendo los carteles y encontrando sentido a todo lo expuesto.

Entre las piezas expuestas me maravilló la página del libro de los muertos, que explica cómo hay que prepararse para el viaje a más allá y los amuletos que existen y para qué sirven cada uno, así como los animales dañinos para las momias como los escarabajos, cocodrilos y serpientes.

Fue el único libro conocido durante mucho tiempo, aunque en la decadencia del imperio aparecieron otros que se actualizaban con las nuevas tendencias y los nuevos dioses.

También me hizo mucha gracia el árbol genealógico talado en piedra en el que la madre aparecía dos veces juntos a sus dos maridos diferentes.

Los juegos infantiles me sacaron una sonrisa, sobre todo el juego de mesa. Así como las vendas con jeroglíficos de una especie de "hechizos" para proteger a las momias. 

La momia del niño es la que más llama la atención porque no se solían momificar, probablemente por la alta mortalidad infantil, pero se ve que este pobre pertenecía a una familia eminente y que le quería mucho.

Justo por esta alta mortalidad infantil los niños eran muy apreciados y valorados y se les representaban continuamente en el arte y en la artesanía, aunque fuera con la imagen de adultos pequeñitos.

Y podría seguir porque todo lo que allí se exponía era muy curioso y estaba perfectamente explicado, pero es mejor verlo en persona. Lo que sí me gustaría resaltar es la última sala en la que te van explicando los datos que se sacaron de una las momias en concreto e invitan al visitante al sacar sus propias conclusiones y compararlas con las que sacaron los expertos. Un juego de deducción que me encantó.

Al día siguiente, les pedí a los niños que me hicieran una presentación oral acompañada de u powerpoint sobre la exposición que más les hubiera gustado de las que habíamos visto el sábado y ambos eligieron esta. Lo más curioso es que cada uno se quedó con detalles muy diferentes. 

Iván me desarrolló el proceso de momificación reparando en aspectos muy concretos, como, por ejemplo, el material del que estaban hechas las vendas. En cambio, Daniel se centró en la vida y muerte de los sujetos momificados y en el estilo de vida en general. 

Me gustaron tanto ambas exposición que ambos se ganaron la puntuación máxima de minutos de pantalla por cada una del sistema de estudio de verano que tenemos en marcha.

Por cierto, que cuando fuimos a ver la exposición del cómic propuse irme con los niños a tomar algo a la cafetería mientras el padre la disfrutaba a gusto y acabó enganchando tanto a los churumbeles de nuevo que nos la recorrimos entera y casi sin oír sus protestas jajajaja ¡Es que es alucinante! ¡Cuantos grandes juntos! ¡Y son los originales! Con todos esas lineas azules de los bocetos, las composiciones cortadas a tijera y pegadas con pegamento, las viñetas grandes que luego se fotocopiarían a tamaños pequeño para su publicación, las ilustraciones impresionantes de los mejores dibujantes de la historia... En fin, que ojalá la dejaran permanente.







martes, 19 de julio de 2022

Alex Katz y Arte Americano en el Thyssen

Teníamos muchas ganas de visitar la exposición temporal de Arte Americano que se está exponiendo en el Thyssen, además nos la había recomendado mi amiga tuitera Trifi, que de arte sabe un rato. 

Los niños no estaban tan entusiasmados, pero donde vamos nosotros, ellos vienen. Son generación actual 100% y necesitan estimulación de los sentidos 360 grados (buf) para sentirse motivados. 

Además, desde el confinamiento se han han vuelto más caseros y reservados. No sé si por los meses de aislamiento o porque es su personalidad de ahora y no hay que buscarle más vuelta. 

El caso es que los arrastramos con nosotros mientras nos regalaban los oídos con protestas y gruñidos. 

Una vez allí nos metimos antes en otra exposición temporal: la de Alex Katz. Para rebajar malos humos les propuse una juego: encontrar su obra preferida y argumentar por qué. No es el mejor juego que se me ha ocurrido nunca, pero al menos sirvió con el más pequeño, que se dedicó a estudiar hasta el más mínimo detalle para poder elegir bien.


La verdad es que este artista tiene un estilo curioso. Según el folleto de la visita es un precursor del arte pop y una de las figuras más eminentes del arte norteamericano del siglo XX. 

En las salas encontramos cuadros de gran formato de retratos, flores y paisajes muy chulos. De hecho Iván y yo elegimos el mismo cuadro como nuestro preferido. El peque se plantó delante y me preguntó: "¿Qué opinas? ¿Son cuervos u hojas?". Y con esta incógnita nos ganó.

Y eso que la composición de retratos que encontramos en otra sala también me convenció mucho, pero me quedé con el árbol misterioso.

La exposición de Arte Americano me gustó más, seguramente por la variedad de estilos que reflejaba. Algunas obras podrías quedarte mirándolas tiempo y tiempo por sus detalles, expresividad, colores... 

Los paisajes eran maravillosos. En uno de ellos Iván descubrió un vaquero muy escondido que no se veía a primera vista y que nos sorprendió muchísimo. Lo mejor de todo es que estaba saludando. Hay que fijarse mucho para verlo.

En la parte de representación de la cultura india encontré el cuadro que iba a elegir como mi preferido, sólo porque me flipó la intensidad de las emociones de todos los protagonistas del mismo. Hasta los caballos transmitían preocupación, miedo y angustia.

A veces nos sentábamos en un banco a comentar alguna obra con más detalle. Iván se ofuscaban asegurando que nos inventábamos las cosas, no había manera de hacerle entender que lo que te trasmite el arte es algo muy personal de cada uno. Lo que a mí me trasmite tristeza serena, a otro angustia comedida y así con todo. Se dieron unas discusiones divertidísimas entre padre e hijo sobre lo que podía significar caos, qué orden o por qué el gris no siempre significa aburrido o rutinario.

El mayor, por su parte, hizo lo de siempre, alejarse de nosotros para poder ver las exposiciones sin interferencias de familiares molestos y muy habladores. En cuanto nos veía acercarnos a él, huía a la siguiente sala.

También encontramos de esos cuadros que a mí personalmente me parecen tomaduras de pelo por muy innovadores y rompedores que sean. 

Por ejemplo, el que le encantó a Raúl que estaba pintado dejando que la ley de la gravedad siguiera su curso de una forma un poco determinada.

O uno que pintaba haciendo agujeros en sus botes de pintura y haciéndolos rodar por el lienzo. Todo muy espontáneo y novedoso, peeeero, oye, que a mí no me convence mucho. Pero qué risas nos echamos los excepticos, Iván y yo, comentándolos ante la expresión de "señor, dame paciencia" del progenitor.

En uno de estos momentos fue cuando Daniel me dejó totalmente con la boca abierta cuando Iván me preguntó por un cuadro estilo pop art y va y suelta: "El pop art es un movimiento artístico que refleja escenas cotidianas, pero sacándolas de contexto para expresar una crítica social". Eso lo había leído en algún cártel fijo. Pero anda que no se quedó con nosotros el crío.

Mi sensación fue que lo pasamos muy bien recorriendo las salas y comentando los cuadros, aunque, nada más salir, los peques nos pusieron de torturadores para arriba por haberles llevado allí. Y cuando se enteraron que la próxima parada era Caixaforum más que se enfadaron. ¡¡Otra exposicióoooon!! Pues no, ¡otras dos! Muy chulas y flipantes, aunque se haga los duros, que bien que se fijaban en todo mientras las recorríamos.

¡Ah! Casi se me olvida. Fuera de estas dos exposiciones encontramos un cuadro de una salida tapada que era un pasada. El efecto de relieve es alucinante.










lunes, 18 de julio de 2022

Ikono, Just Eat y Katye Perry

¿Qué tiene que ver la sala de experiencias inmersivas Ikono, la útil aplicación para pedir comida Just Eat y la famosa cantante Katy Perry? Pues normalmente nada, pero el sábado se juntaron para regalar a los que andaran por el Paseo del Arte de Madrid un rato muy divertido.

Empezaré por el principio. Resulta que la cantante protagoniza un anuncio bastante surrealista de la marca de la app. A mí me ha hecho gracia, pero hay que admitir que han arriesgado bastante. El caso, es que, basándose en esa campaña publicitaria ha traído al espacio de Ikono una exposición sobre los trajes que luce ella en el vídeo.


Me enteré de chiripa de todo esto gracias a una publicación de instagram que hizo Lidia, Family time. Ya teníamos planeado pasarnos por la Exposición de arte americano y la de Alex Katz del Thyssen y luego darnos una salto a Caixaforum a repetir Comics. Sueños e Historia y a disfrutar de la nueva que acaban de exponer: Momias; así que no nos costaba nada darnos el salto a ver las posibilidades que teníamos de entrar. Ya se sabe que gratis es sinónimo de multitudes desatadas.

Pues el caso es que, después de pasar una mañana alucinante entre arte e historia y comer en un bar un menú del día delicioso, decidimos probar suerte. Eran las dos de la tarde y, con un sol abrasador, nos dispusimos a hacer una cola que nos pareció asumible. Además, contábamos con los benditos vaporizadores de agua de las terrazas que flanqueban el sitio. Benditas sean. Pienso volver sólo para tomar algo en las dos que nos surtieron de fresquito durante la espera. Los niños me preguntaron qué íbamos a ver exactamente y no supe qué contestar. Intenté ser honesta, pero cuando mis tres hombres me preguntaron quién era Katy Perry, decidí tirar por un "Ya lo veréis cuando entremos".

No tuvimos que esperar mucho y pronto nos pusieron a hacer cola en el interior, que es otra cosa porque ahí había aire acondicionado. Además teníamos a un costado una pared llena de tubos de psicina que Iván y yo usamos para rebotar hasta que nos aclararon que sólo eran de adorno y no otra de sus propuesta inmersivas.

De ahí nos pasaron a un tunel lleno de tiras brillantes en el que no veíamos nada, pero que era divertidísimo de atravesar, y al salir nos encontramos de lleno con una piscina de bolas chulísima y bastante profunda. Nosotros saltamos y no te hacías daño. Molaba un montón. Eso sí, cuando entrabas te hundías y costaba un poco levantarte. Pero eso también era divertido, que risas...

Nos dejaron un buen rato para que buceáramos a voluntad antes de indicarnos que se nos había acabado el tiempo y que le tocaba el siguiente grupo. Entonces seguimos un recorrido que incluía un cañón de confetti, alas para posar, un jardín japonés nocturnos, un extraño paisaje con bolas luminosas, una escalera llena de globos cuadrados pegados que se asemejaba al esófago de una gran bestia, una habitación llena de personajes coloridos, una habitación llena de farolillos... Fue un recorrido muy imaginativo y divertido, ideal para tirar millones de fotos, que es lo que estábamos haciendo todos allí.

En estos escenarios encontrabas los estrambóticos trajes que usó Katy Perry en el video publicitario y una hamburguesa hecha de cojines que podías montar a tu gusto. Un viaje alucinante de poco más de media hora, pero muy intenso.


Muchas gracias a Just Eat por invitarnos a recorrerlo y a Lidia por difundirlo. Nos lo pasamos genial.