Que susto nos llevamos cuando a eso de las doce mi bebé de dos años empezó a toser y a ahogarse. Supe lo que tenía en cuanto le oí boquear desde mi cama: laringitis. La laringe se inflama y no deja pasar el aire.
Sin perder tiempo, Raúl y yo le abrigamos bien con el edredón y los asomamos por una ventana para que el aire fresco le abriera las vías respiratorias. Ya nos había pasado con Daniel en otra ocasión, también a los dos años y por eso sabía cómo actuar. Una amiga, Sara Dapía, me comentó a posteriori que también es bueno meter al niño en el baño y abrir los grifos de agua caliente para que la humedad le ayude a respirar.
Le metí en mi cama y le mantuve todo lo incorporado que pude. Pasamos una noche bastante mala. Al día siguiente nos presentamos los cuatro en urgencias del hospital. Enseguida nos pasaron con al pediatra porque Iván estaba operado del corazón y eso da puntos, desgraciadamente. Hubiera preferido esperar más y que el peque no tuviera la afección cardiaca.
La facultativa nos tranquilizó al instante. La saturación de oxígeno en sangre era la adecuada. Le dieron una medicina de choque y nos recetaron Dalsy para bajar la inflamación de la laringe. Daniel no paraba de hacer preguntas y de contarle su vida a la médico. Incluso, la hizo sonreír un par de veces. Iván se portó como un campeón y se dejó examinar muy tranquilito, pero agarrado a mí como una lapa. El peque estaba muy activo, pero su respiración seguía siendo muy irregular.
Tras un rato en observación, nos mandaron a casa con una papel en el que se explicaban muchas cosas acerca de cómo detectarla y tratarla. ¿Tendrán toda esta información colgada en internet? Eso espero porque me parece muy interesante para los padres.
Transcribo lo que pone en el papel informativo sobre la laringitis:
¿Qué es una laringitis?
Es una infección vírica que produce una inflamación con estrechamiento de la laringe y afecta, principlamente, a niños entre los 6 meses y los 3 años.
Suele cursar con tos "metálica, perruna", afonía, ronquera, respiración ruidosa - estridor - , dificultad respiratoria y fiebre. El cuadro suele empeorar por la noche.
¿Qué debo hacer hasta consultar con mi pediatra?
- Procure que el niño esté confortable, evitando todo lo que produzca dlor, llanto, etc.
- Evite el ambiente seco en la casa - ponga depósitos de agua en los radiadores - Los humidificadores no son imprescindibles.
- La humedad fría o caliente puede mejorar los síntomas: mantenga al niño en el baño con los grifos de agua caliente abiertos o haga que respire el aire fresco de la calle.
- Vigile la dificultad respiratoria.
¿Cuando debo consultar inmediatamente?
La aparición de dificultad respiratoria en un niño obliga a una consulta con un pediatra
Una vez que la laringitis ha sido diagnosticada es necesario la consulta urgente:
- Cuando la respiración es ruidosa aunque el niño esté tranquilo.
- Cuando la dificultad respiratoria va en aumento - respira cada vez más deprisa, con más ruido, se le marcan las costillas, se le hunde el pecho, estira el cuello-
- Cuando el niño tenga dificultad para tragar y babee.
Cuestiones importantes
- La mayoría de las laringitis son leves, benignas, duran 2-3 días y no necesitan ningún tratamiento.
- Los antibióticos no curan las laringitis.
- No se deben colocar collarines de agua y alcohol que sólo sirven para irritar la piel del niño.
- No se administre ningún jarabe para la tos sin consultar con su pediatra.
"No administre a sus hijos medicamentos sin consultar con el pediatra"
Normas realizadas por las unidades de urgencias de los hospitales de la Comunidad de Madrid
jueves, 17 de octubre de 2013
miércoles, 16 de octubre de 2013
El encuentro de Micrópolix visto desde dentro
Nervios, estrés, detalles de última hora, prisas... ¿Por qué no funciona esto ahora si ayer iba perfectamente?... Siguen llegando emails de confirmación y empezamos en media hora ¡No hay tiempo de rehacer las listas!... Ya es la hora. Las colas de madres y padres 2.0.empiezan a formarse. Estoy desenando saludar, poner caras a los nombres, a los nicks, a las direcciones de emails... Entre los asistentes caras conocidas y desconocidas que me saludan con una sonrisa. Tranquila, me digo, lo vamos a pasar muy bien y eso es lo que importa.
Entre la gente destacan los rostros de mis hijos. Corren hacia mi felices, emocionados. El mayor ha oído hablar muchísimo de la ciudad de los niños y no quiere perder ni un segundo en empezar a disfrutar de ella. "Yo quiero ser bombero. ¿Vale, mami? Y doctor ¿Puedo curar a la gente? ¿A los policías nos dan pistolas?" "Noooooo" logro balbucir aterrada ante su descabellada idea. El pequeño Iván se aferra a mi pierna y no me suelta, pero debe hacerlo porque mami tiene que trabajar mientras ellos se divierten.
Pero es un trabajo amable, agradable. Tenemos un proyecto precioso entre manos y sólo hay que darle un poquito de forma.
El público se saluda entre sí, se enfrascan en conversaciones cariñosas, se desvirtualizan, se mueven entre las sillas y las mesas buscando su lugar. Se acerca la hora de subir al escenario.
¡Horror! Se me ha olvidado lo que iba a decir en la presentación... ¡Ah no! Ya lo recuerdo. Tengo un ataque de miedo escénico. ¿Por qué? Ellos son como yo, mamás y papás, que quieren a sus hijos. Se preocupan por ellos y los cuidan... como yo. Con los mismos intereses, dudas, preguntas y experiencias... Al escenario y al toro!!!
Empiezo a hablar. Les cuento el proyecto, pero también mi vida, como cambió todo 180 grados cuando me convertí en madre. Les veo asentir y leo la comprensión en sus ojos. Así es tan fácil hablar en público...
Después vienen las charlas, repletas de ideas interesantes, trucos, consejos... Las ponentes son magníficas, cada una en su estilo. Nos tienen ganados.
Pienso en los niños de vez en cuando. En lo bien que se lo tienen que estar pasando. ¿Le habrá pedido Daniel la pistola de policía a la monitora? ¿Habrá conducido ya el camión de bomberos? ¿Le habrá gustado a Iván la ludoteca? Y lo más importante: estará Raúl fotografiándolo todo para que luego pueda verlo aunque no sea en vivo y en directo como me gusta a mí.
En el café, charlo animadamente con todo el que puedo. Todo son sonrisas y ganas de pasarlo bien. Me encuentro muy a gusto formando parte de esta comunidad de padres 2.0.
La mesa redonda expone puntos de vista diferentes y novedosos. Los protagonistas se sienten cómodos. Están en un ambiente familiar y eso se nota.
Durante el descanso para comer, intento ponerme en contacto con Raúl, pero tengo muy poca fortuna. Cuando lo llamo no lo oye y cuando me llama él a mí estoy liada con algún asunto. Prefiero no buscarles porque sé que Iván la va a liar en cuanto me vea. Al final, me encuentro a mi marido y a su madre dando un paseo por la ciudad, pero de los niños ni rastro. "Están de crucero" me explican. "¡¡Los dooos!!" "Si, los dos. La monitora ha dicho que Iván también podía pasar. En unos minutos vamos a por ellos". Poco puedo estar en su compañía porque tengo que pasar por el Ayuntamiento para avisar a megafonía que anuncie que se reanuda el encuentro.
Los talleres me parecen increíbles: amenos, divertidos y llenos de consejos e ideas útiles. Cuando llega el turno del mío, han vuelto los nervios. Me tiembla la voz, pero poco a poco me voy animando. Compartimos dudas y consejos como viejos amigos.
La última parte del encuentro nos devuelve a la infancia. Micro Tv se abre para los padres hoy. Las monitoras se montan un concurso muy original en pocos minutos. Me reí tanto que se me caían las lágrimas. Los hijos de los participantes se metieron en seguida en su papel de público aplaudiendo, riendo, abucheando, coreando...
Pero ahí no acabó todo. Agotada me metí en el auditorio a ver la actuación del mago, Iván Santacruz. Busqué a mi familia en la oscuridad y logré encontrarla gracias a los mensajitos de Raúl en el Whatssup. Por fin juntos. Disfrutamos como locos del número de magia. El mago era un as de la comedia y nos hizo reír a carcajadas.
Cuando finalizó el número, los aplausos retumbaban por todo el auditorio. Yo estaba agotada y sólo quería volver a casa, pero los niños aún no querían irse. Los sacamos casi a rastras de la ciudad. El sueño empezaba a atacarles con todo su arsenal. En el coche Daniel, papá y la abuela me contaron sus andanzas. Daniel fue a la academia de policía y le dieron trabajo en el banco, pero de vez en cuando abandonaba su puesto porque se aburría, trabajó en Medio Ambiente, fue piloto de avión, médico, hizo un crucero, condujo en el minicircuito, visitó la biblioteca... ¡No perdió el tiempo! Iván por su parte sólo pudo participar en el crucero, ser copiloto de Daniel en el coche y disfrutar a tope de la ludoteca.
Por fin en casa, pensé que podría relajarme y descansar, pero, como se suele decir: Dios se ríe de los que hacen planes por anticipado.
Empiezo a hablar. Les cuento el proyecto, pero también mi vida, como cambió todo 180 grados cuando me convertí en madre. Les veo asentir y leo la comprensión en sus ojos. Así es tan fácil hablar en público...
Después vienen las charlas, repletas de ideas interesantes, trucos, consejos... Las ponentes son magníficas, cada una en su estilo. Nos tienen ganados.
Pienso en los niños de vez en cuando. En lo bien que se lo tienen que estar pasando. ¿Le habrá pedido Daniel la pistola de policía a la monitora? ¿Habrá conducido ya el camión de bomberos? ¿Le habrá gustado a Iván la ludoteca? Y lo más importante: estará Raúl fotografiándolo todo para que luego pueda verlo aunque no sea en vivo y en directo como me gusta a mí.
En el café, charlo animadamente con todo el que puedo. Todo son sonrisas y ganas de pasarlo bien. Me encuentro muy a gusto formando parte de esta comunidad de padres 2.0.La mesa redonda expone puntos de vista diferentes y novedosos. Los protagonistas se sienten cómodos. Están en un ambiente familiar y eso se nota.
Durante el descanso para comer, intento ponerme en contacto con Raúl, pero tengo muy poca fortuna. Cuando lo llamo no lo oye y cuando me llama él a mí estoy liada con algún asunto. Prefiero no buscarles porque sé que Iván la va a liar en cuanto me vea. Al final, me encuentro a mi marido y a su madre dando un paseo por la ciudad, pero de los niños ni rastro. "Están de crucero" me explican. "¡¡Los dooos!!" "Si, los dos. La monitora ha dicho que Iván también podía pasar. En unos minutos vamos a por ellos". Poco puedo estar en su compañía porque tengo que pasar por el Ayuntamiento para avisar a megafonía que anuncie que se reanuda el encuentro.
Los talleres me parecen increíbles: amenos, divertidos y llenos de consejos e ideas útiles. Cuando llega el turno del mío, han vuelto los nervios. Me tiembla la voz, pero poco a poco me voy animando. Compartimos dudas y consejos como viejos amigos.
La última parte del encuentro nos devuelve a la infancia. Micro Tv se abre para los padres hoy. Las monitoras se montan un concurso muy original en pocos minutos. Me reí tanto que se me caían las lágrimas. Los hijos de los participantes se metieron en seguida en su papel de público aplaudiendo, riendo, abucheando, coreando...
Pero ahí no acabó todo. Agotada me metí en el auditorio a ver la actuación del mago, Iván Santacruz. Busqué a mi familia en la oscuridad y logré encontrarla gracias a los mensajitos de Raúl en el Whatssup. Por fin juntos. Disfrutamos como locos del número de magia. El mago era un as de la comedia y nos hizo reír a carcajadas.
Cuando finalizó el número, los aplausos retumbaban por todo el auditorio. Yo estaba agotada y sólo quería volver a casa, pero los niños aún no querían irse. Los sacamos casi a rastras de la ciudad. El sueño empezaba a atacarles con todo su arsenal. En el coche Daniel, papá y la abuela me contaron sus andanzas. Daniel fue a la academia de policía y le dieron trabajo en el banco, pero de vez en cuando abandonaba su puesto porque se aburría, trabajó en Medio Ambiente, fue piloto de avión, médico, hizo un crucero, condujo en el minicircuito, visitó la biblioteca... ¡No perdió el tiempo! Iván por su parte sólo pudo participar en el crucero, ser copiloto de Daniel en el coche y disfrutar a tope de la ludoteca.
Por fin en casa, pensé que podría relajarme y descansar, pero, como se suele decir: Dios se ríe de los que hacen planes por anticipado.
lunes, 14 de octubre de 2013
Un dragón de chocolate para un dragoncito de dos años
Desde hace un tiempo Iván gruñe mucho y pone voz macarra para gritar "¡Dragooooon!". Así que el tema para su tarta estaba cantado.
Después de una divertido día de protagonismo cumpleañero en la guardería, le recogí emocionado mientras cantaba una y otra vez "Cumpeaaaaaaamos fehiiiisss, cumpeaaaamos fehiiiisss...".
Habíamos llevado aspitos para convidar todos sus pequeños amiguitos de clase y parece que se lo pasaron bomba.
Lo cierto es que, mucho me temo, que la fiesta la montaron las caries por exceso de azúcar, pero no todos los días se cumplen dos añazos. Entre que tenía la reunión en la clase de su hermano y mi suegra tuvo que solventar unos asuntos, la merienda de celebración se convirtió en cena.
Bañé primero a los chiquitines y les adelanté el regalo de su tía Silvia, que no se lo puede dar en mano por la lejanía. Cuando el peque abrió el paquete creí notar un pequeño tic nervioso en el ojo del papi, pero seguro que fueron alucinaciones mías porque esos rotuladores para pintar las paredes del baño, la bañera y a ellos mismos eran alucinantes. Los hermanos se lo pasaron tan bien dando rienda suelta a su imaginación que no hubo manera de sacarlos del baño sin que protestaran.
Una vez limpitos y empijamados, dimos comienzo a la celebración. Cenamos embutido y unas latas que Raúl sacó de forma improvisada, pero no podíamos esperara al gran momento tarta. Daniel se empeñó en apagar las luces para hacerlo todo más emocionante. Tuvimos que cantarle tres veces cumpleaños feliz al chiquitín porque no paraba de reir y gritar "¡Ota ve, ota ve!".
El bizcocho dragón fue todo un éxito y lo devoraron como si no hubiera un mañana. Se pusieron de chocolate como para volver a meterlos en la bañera de nuevo.
Por fin, llegó el momento que ambso hermanos estaban esperando: ¡el de los regalos!
A pesar de que en Covarrubias ya recibió lo suyo, la abuela Chari volvió a venir cargada de regalos. Y yo tenía guardado el de la abuela de canarias. Iván, con la inestimable ayuda de us hermano los desenvolvía y probaba tan feliz. Un pijama manta suavecito, unas figuras con pinchos para construir cosas y un juego con velcros de los más original para organizar una casa engrosaron la, ya de por sí larguísima, lista de posesiones de los peques.
El peque disfrutó tanto que, aún a día de hoy, nos pide que le cantemos feliz cumpleaños y que le demos tarta todos los días.
Después de una divertido día de protagonismo cumpleañero en la guardería, le recogí emocionado mientras cantaba una y otra vez "Cumpeaaaaaaamos fehiiiisss, cumpeaaaamos fehiiiisss...".
Habíamos llevado aspitos para convidar todos sus pequeños amiguitos de clase y parece que se lo pasaron bomba.
Lo cierto es que, mucho me temo, que la fiesta la montaron las caries por exceso de azúcar, pero no todos los días se cumplen dos añazos. Entre que tenía la reunión en la clase de su hermano y mi suegra tuvo que solventar unos asuntos, la merienda de celebración se convirtió en cena.
Una vez limpitos y empijamados, dimos comienzo a la celebración. Cenamos embutido y unas latas que Raúl sacó de forma improvisada, pero no podíamos esperara al gran momento tarta. Daniel se empeñó en apagar las luces para hacerlo todo más emocionante. Tuvimos que cantarle tres veces cumpleaños feliz al chiquitín porque no paraba de reir y gritar "¡Ota ve, ota ve!".
El bizcocho dragón fue todo un éxito y lo devoraron como si no hubiera un mañana. Se pusieron de chocolate como para volver a meterlos en la bañera de nuevo.
Por fin, llegó el momento que ambso hermanos estaban esperando: ¡el de los regalos!
A pesar de que en Covarrubias ya recibió lo suyo, la abuela Chari volvió a venir cargada de regalos. Y yo tenía guardado el de la abuela de canarias. Iván, con la inestimable ayuda de us hermano los desenvolvía y probaba tan feliz. Un pijama manta suavecito, unas figuras con pinchos para construir cosas y un juego con velcros de los más original para organizar una casa engrosaron la, ya de por sí larguísima, lista de posesiones de los peques.
El peque disfrutó tanto que, aún a día de hoy, nos pide que le cantemos feliz cumpleaños y que le demos tarta todos los días.
domingo, 13 de octubre de 2013
La reunión con la profesora de Daniel
Por fin hemos tenido la reunión con la nueva profesora de Daniel y he de confesar que he salido encantada.
Lo primero que nos ha soltado es que ella cree en el refuerzo positivo y en la motivación, antes que en el castigo y la obligación. Aunque también ha puntualizado que todos somos humanos y que ella, a veces, también recurre a la regañina.
Nos ha recomendado que convirtamos todo en un juego para motivar a los niños. Por ejemplo, podemos elegir una canción movida de las que se oyen ahora mismo en la radio para recoger los juguetes.
Nos presentó a Otto, la mascota de la clase. Un perrito de orejas y lomo azul que tiene un poder especial porque a su antiguo dueño, un científico, se le cayó una pócima encima suya un día. Ahora mismo no recuerdo cual era su poder extraordinario. El perrito pasará de mano en mano como lo hizo en su momento la rana Tana, con la salvedad de que "Otto" ha dicho que no quiere ir a casa de niños pequeños, sólo de los mayores para fomentar el buen comportamiento de la clase.
Ella misma ha asegurado a sus alumnos que tiene un laboratorio químico en el que hace pócimas maravillosas como el líquido friega suelos del silencio. Cuando le da una pasada al suelo de la clase con él todos se callan como por arte de magia.
Por el estilo es la alfombra del relax. Cuando un pequeño se sobreexcita acaba sobre ella relajándose un poco.
Este año se va a hacer mucho hincapié en la autonomía de los niños, aunque siguiendo el ritmo de cada niños.
Comentó que era curioso que cada vez lo niños fueran más espabilados intelectualmente hablando y verdaderas esponjas aprendiendo, pero en cambio estuvieran más retrasados en psicomotricidad. Como consecuencia de esto, los chiquillos están demandando aprender a leer cada vez más pronto , con lo que han decidido seguir el método de Letrilandia. Ya había oído hablar de él hace años y tiene una pinta estupenda.
Lo que más me impactó fue cuando aseguró que en la clase había mucho miedo al fracaso y que un gran número de niños no empezaban una tarea para no hacerla mal. Desde casa tenemos que alimentar la autoestima de los chiquillos y animarles a hacer las cosas aunque las hagan mal. La próxima vez lo harán mejor y la siguiente aún mejor.
Me encantó su visión de que aún son muy pequeños y necesitan descansar. Les da un tiempo de relax en el que se le duermen al menos seis niños cada día. Si se dejan vencer por el sueño, les deja descansar mientras juega, baila o lee cuentos al resto.
Se nota que se preocupa mucho por los peques, así que me he quedado muy tranquila.
Con respecto a traer comida en los cumpleaños, ha incidido en que le dan mucho miedo las alergias y que por eso prefiere pecar de cauta. Ella les monta un fiestón en el que se lo pasan genial y no hace falta que llevemos nada, aunque si queremos los podemos llevar. La profe se los dará al salir de clase y tan contentos.
La sorpresa la puso la diapositiva final. De repente apareció ante mis ojos una ilustración de Creandyy pedagoga. Casi me dieron ganas de decirle a la profesora que yo también la leía, pero e realidad no venía a cuento. Nos dijo que le había encantado el dibujo porque le parecía que transmitía perfectamente su mensaje.
Lo primero que nos ha soltado es que ella cree en el refuerzo positivo y en la motivación, antes que en el castigo y la obligación. Aunque también ha puntualizado que todos somos humanos y que ella, a veces, también recurre a la regañina.
Nos ha recomendado que convirtamos todo en un juego para motivar a los niños. Por ejemplo, podemos elegir una canción movida de las que se oyen ahora mismo en la radio para recoger los juguetes.
Nos presentó a Otto, la mascota de la clase. Un perrito de orejas y lomo azul que tiene un poder especial porque a su antiguo dueño, un científico, se le cayó una pócima encima suya un día. Ahora mismo no recuerdo cual era su poder extraordinario. El perrito pasará de mano en mano como lo hizo en su momento la rana Tana, con la salvedad de que "Otto" ha dicho que no quiere ir a casa de niños pequeños, sólo de los mayores para fomentar el buen comportamiento de la clase.
Ella misma ha asegurado a sus alumnos que tiene un laboratorio químico en el que hace pócimas maravillosas como el líquido friega suelos del silencio. Cuando le da una pasada al suelo de la clase con él todos se callan como por arte de magia.
Por el estilo es la alfombra del relax. Cuando un pequeño se sobreexcita acaba sobre ella relajándose un poco.
Este año se va a hacer mucho hincapié en la autonomía de los niños, aunque siguiendo el ritmo de cada niños.
Comentó que era curioso que cada vez lo niños fueran más espabilados intelectualmente hablando y verdaderas esponjas aprendiendo, pero en cambio estuvieran más retrasados en psicomotricidad. Como consecuencia de esto, los chiquillos están demandando aprender a leer cada vez más pronto , con lo que han decidido seguir el método de Letrilandia. Ya había oído hablar de él hace años y tiene una pinta estupenda.
Lo que más me impactó fue cuando aseguró que en la clase había mucho miedo al fracaso y que un gran número de niños no empezaban una tarea para no hacerla mal. Desde casa tenemos que alimentar la autoestima de los chiquillos y animarles a hacer las cosas aunque las hagan mal. La próxima vez lo harán mejor y la siguiente aún mejor.
Me encantó su visión de que aún son muy pequeños y necesitan descansar. Les da un tiempo de relax en el que se le duermen al menos seis niños cada día. Si se dejan vencer por el sueño, les deja descansar mientras juega, baila o lee cuentos al resto.
Se nota que se preocupa mucho por los peques, así que me he quedado muy tranquila.
Con respecto a traer comida en los cumpleaños, ha incidido en que le dan mucho miedo las alergias y que por eso prefiere pecar de cauta. Ella les monta un fiestón en el que se lo pasan genial y no hace falta que llevemos nada, aunque si queremos los podemos llevar. La profe se los dará al salir de clase y tan contentos.
La sorpresa la puso la diapositiva final. De repente apareció ante mis ojos una ilustración de Creandyy pedagoga. Casi me dieron ganas de decirle a la profesora que yo también la leía, pero e realidad no venía a cuento. Nos dijo que le había encantado el dibujo porque le parecía que transmitía perfectamente su mensaje.
jueves, 10 de octubre de 2013
Dibujando el barco de Pullmantur
¿Y por qué yo no? Porque estoy entre las bambalinas del concurso y la ley no lo permite para que no haya tongo. ¡Que injusto! jajaja.
El caso es que no me quería quedar sin aportar mi granito de arena aunque nuestra creación artística estuviera de concurso. Y me alegro mucho de haberme puesto manos a la obra porque mis pequeñines se lo pasaron bomba haciendo el dibujo del barco.
El concurso consiste en hacer un dibujo con los niños de un barco, hacerle una foto y subirla al twitter añadiendo #familiaspullmantur y @Pullmantur. Fácil ¿eh?
Mis niños decoraron una barquito de papel que les hizo su padre (lo reconozco. A mí no me salieron) con gomets y crearon olas de mar con papel celofán de colores. Nos gustó tanto el resultado que sus obras maestras adornan una de las paredes de mi salón.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Policías y educación vial en el cole
Días después, salió de clase con el cuento de turno y un cuadernillo sobre educación vial. Quiso ponerse a hacer el cuadernillo en cuanto llegó a casa. Estuvo muchísimo tiempo entretenido. Y eso que sólo tenía cuatro páginas. Cuando terminó de rellenarlo a su antojo me lo enseñó. Lo había hecho muy bien. El semáforo con sus colores, las líneas más o menos rectas... Y entonces reparé en un pequeño texto " Cuando cruces un paso de cebra hazlo a paso ligero...".
martes, 8 de octubre de 2013
La imaginación de Iván
Me encanta la imaginación que derrochan mis dos peques. Me sorprenden cada día con algún juego nuevo. Esta vez, le que me ha dejado con la boca abierta ha sido el más pequeño. De repente, me lo encontré en el suelo con el tubo del aspirador alrededor de su cuerpecito y "remando" tan a gusto mientras repetía a voz en grito "baaaaaco, bacoooo". Alucinada me dejó. Realmente parecía que estuviera en una pequeña embarcación.
Cuando se cansó de su barquito inventado, se tiró al suelo y se puso a nadar tan feliz. ¡No tiene ni dos años! Se ve que Daniel es un gran maestro.
Cuando se cansó de su barquito inventado, se tiró al suelo y se puso a nadar tan feliz. ¡No tiene ni dos años! Se ve que Daniel es un gran maestro.
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