lunes, 17 de julio de 2023

Álvaro y Marcos en los seis reinos. El viajero del espejo

Este verano hemos acompañado a Álvaro y Marcos en su viaje a un mundo fascinante y fantasioso lleno de misterios y sorpresas a través de las páginas de El viajero del espejo. Este libro es un regalo que su autor, Kike Gómez, les ha hecho a sus hijos, del mismo nombre que los protagonistas de la emocionante aventura que encierra, para que nunca dejen de soñar.

Me parece una premisa preciosa para dar arranque a una colección que promete mucho, porque estoy segura de que habrá continuación, ya que al final dejan una puerta abierta por la que estoy deseando entrar y descubrir como continúa la historia de los gemelos y todos los personajes que los acompañan, a cual más interesante.

Todo comienza con los cuentos de un peculiar vecino y que resulta que hay demasiada verdad en ellos. Al menos para lo que les gustaría a la pareja protagonista, que se ven catapultados a un viaje fascinante, a la par que peligroso, a un mundo lleno de magia que hasta entonces pensaban que sólo existían en la imaginación.

Los hermanos tendrán que unir fuerzas pese a sus diferencias para poder llegar a buen puerto en un lugar en el que nada es lo que parece, hay tantas sombras como luces y la magia puede ser tan útil como traicionera.

El libro engancha y resulta muy entretenido y, además, la diversión no se acaba en sus páginas. En su web podemos encontrar varias actividades de lo más interesantes, entre ellas una que me ha encantado: los retos de lectura que hacen aún más emocionantes el viaje. No te lo pienses más y atraviesa el espejo...


viernes, 14 de julio de 2023

Noche veraniega de terror

 

A los niños se les ocurrió que el desván de la casa de sus abuelas era ideal para una jornada de terror aderezada con patatas fritas, así que preparamos la velada para esa misma jornada.

La idea era elegir un elemento del desván para contar historias de miedo y luego jugar a un juego que se le había ocurrido al mayor, pero al final, Daniel tenía tantas ganas de probar su juego que empezamos por lo suyo.

El desván tiene un cristal en el suelo que hace las veces de lucernario para dar claridad al piso de abajo, así que se le ocurrió una terrorífica versión del videojuego Five nights at Freddy's para jugar en vivo.

Uno de nosotros hacía de guardia en el desván y los otros dos de animatrónicos con diferentes roles: estaba el que jugaba el despiste y el que sólo se movía cuando la luz no le daba para subir ruidosamente por las escaleras a intentar atrapar al guardia. Cuando la víctima escuchaba los ruidos tenía que cerrar la puerta y correr a esconderse. El animatrónico daba unos inquietantes golpes en el cristal de la puerta y volvía a bajarse. Como regla, el guardia tenía que buscar todo el rato al animatrónico que jugaba a despistarlo y no podía estar atento del que esperaba su oportunidad a los pies de la escalera.

A todo esto, Daniel puso una música inquietante para dar ambiente, aunque muy bajita porque la mitad de la casa ya estaba durmiendo. ¡Y no veíais la tensión! Aún sabiendo que los animatrónicos eran los niños. Prefería ser animatrónico mil veces, que guardia.

Total, que fue un éxito.

Tras el juego nos sentamos con patatas fritas a contar historias de terror. Al principio fueron sobre objetos que se encontraban allí, pero cuando Iván contó una sobre un hombre lobo que se había colado por las ventanas del techo y que cualquier día se cansaría de vivir escondido y bajaría a por la sangre de los que allí dormíamos la cosa se desmadró un poco. Daniel comentó que ahora cobraban sentido los arañazos que había visto en la pared de la escalera e Iván confesó que una noche de invierno que se levantó al baño de madrugada y se topó con dos ojos rojos que observaban desde el lucernario... Y yo ya estaba viendo que esa noche no iba a pegar ojo pensando en el peligroso inquilino de arriba, así que les convencí para cambiar de tercio.

Nos pusimos a jugar a Unánimo, pero Daniel dio baja muy pronto porque estaba cansaaaaaado. Lo que reventó al hermano porque le encanta ese juego que no se puede jugar entre dos. Apañamos el tema para que en vez de ganar por puntos el objetivo fuera intentar coincidir en el máximo posible y nuestro record fueron cinco de ocho. ¿Una de las veces sólo coincidimos en una! Qué fracaso.

Cuando ya vi el peligro de las pesadillas más difuminado di por terminada la sesión y metí al pequeñajo en la cama entre protestas. Si hubiera sido por él , hubiera alargado la jornada hasta el infinito, pero yo ya estaba con los ojos pegados y unas ganas  tremendas de meterme en la cama.

jueves, 13 de julio de 2023

Los demonios visitan Covarrubias 2023

Me encanta que los demonios visiten Covarrubias una vez al año para atormentar a los que allí se reúnen para celebrar la fiesta de la cereza. Vienen cargado del fuego del averno para hacerte bailar al ritmo de la tamborada infernal y sus risotadas. ¡Todo un espectáculo y un juego la mar de divertido!

Al principio, mis hijos me acompañaban en mis correrías huyendo de estos diabólicos personajes, pero Iván decidió que desde la terraza del  bar de la plaza y con un mosto entre manos todo se ve menos diabólico y con mayor tranquilidad, y Daniel, decidió observar desde el borde de la plaza. Sólo yo me metí en medio de la vorágine infernal para saltar las lenguas de fuego y pasar por debajo de las chispas que tiraban por los aires. 

Al rato se me unió Raúl, que también le gusta la jarana, y vivimos la experiencia tope. Aunque entiendo que a mis hijos les dé respeto porque impresiona.

Curiosamente, este año las chispas calentaban, pero no quemaban. Y os lo digo que yo, que me comí bastantes. No sé como lo han conseguido, pero le han quitado muchísima peligrosidad a la costumbre de los demonios, lo que se agradece bastante.

Lo que no me gustó nada fueron unos cartuchos que lanzaban destellos de lo más rallantes y molestos. Por mí esos que no los traigan en su visita del próximo año, pero, claro, como elemento de tortura era más efectivo que los cartuchos de chispas y entiendo que los demonios vienen a lo que vienen: a castigarnos con el fuego del infierno y todo eso. Les debe reventar bastante que nos lo pasemos tan bien huyendo de ellos.

La traca final la interpretaron en la plaza en la que Iván se había quedado con unos amigos en la terraza de un bar y así pudo verla tan a gusto y desde la distancia que quería.

Los demonios parecieron estallar en llamas de repente y todo se volvió muy loco para acabar con una humareda y un silencio muy corto seguido por una salva de aplausos de los condenados que se lo habían pasado demasiado bien en la noche maldita.

Para recuperar fuerzas nos sentamos un rato en la terraza a tomar algo y lo que sí decliné fue la verbena posterior, que huir de demonios cansa mucho y aquí en el pueblo a lo tonto se te hacen las mil y mil de la madrugada sin darte cuenta.

Total, que los de la terraza se quedaron bailando y los que corrimos delante de los fuegos nos fuimos a dormir el sueño de los justos.








lunes, 10 de julio de 2023

Mercado medieval de Covarrubias 2023: Pocas cerezas y mucha cerveza

Este año, el mercado medieval de Covarrubias y fiesta de la cereza a incorporado un novedad: Covarrubirras, la feria de la cerveza artesana, que ha dado mucho ambiente a la celebración. Curiosamente, ha sido el año que menos cerezas he visto. A lo mejor, ha sido uno de los motivos de la innovación. Me comentaron por el pueblo que este año las cerezas se habían helado y por eso escaseaban.

Sea por lo que fuera, a mí la idea de la feria de la cerveza artesana me ha gustado mucho. Por dos euros de donativo te daban el baso y el soporte para llevarlo y habían garrafas de agua para lavar el vaso y probar la siguiente cerveza, aunque yo con una ya iba lista porque la verdad es que eran generosos con la ración. Además podías acompañarlas de pinchos que te vendían en las barras que habían montado, así que de lujo.

Y no eran la única opción que tenías los puestos de patatas fritas caseras, empanadas, embutidos, quesos, chuches naturales, pizzas en horno e piedra, gofres y creps... ¡Una tentación en cada rincón!

Por las calles se oía continuamente la fanfarria acompañada de una banda de actores que nos hacían reír con sus chistes y chascarrillos y de la gente disfrazada que se iba uniendo a la comitiva.

La verdad que lo pasamos muy bien con el ambiente, la gastronomía y visitando los puestos de artesanía, en los que encontrabas verdaderos tesoros.

Con este viaje espacio temporal se desconecta de la rutina diaria que es un gusto y ya se empieza la semana cansadillo, pero muy relajado :)





miércoles, 5 de julio de 2023

Museo Tiflológico, una experiencia de empatía y descubrimiento

Cuando eran pequeños solía llevar a las fieras al Museo Tiflológico casi todos los veranos, porque es un lugar diferente, original y que les abría la mente a una realidad que, ene se entonces, no eran muy capaces de entender en su complejidad: la discapacidad de la ceguera, el sentido más utilizado con diferencia.

Hacía mucho que no íbamos y se me ocurrió que sería una visita interesante ahora que ya tienen edad suficiente para entender que no todos viven igual que ellos.

Lo que más mola de este museo es que se puede tocar todo excepto los lienzos, por razones obvias. Son obras de invidentes que te hacen alucinar. Increíbles sus creaciones artísticas. Tampoco les dejé tocar nada de la parte de la exposición dedicada a la historia de la ONCE. El guía no nos aclaró nada al respecto, pero la tratarse de objetos históricos yo entendí que tampoco se podían tocar. Ya tenían suficiente con el material de la sala de las maquetas.

Nosotros nos acercamos al museo acercamos un día entre semana a primera hora porque nos gusta la tranquilidad de los horarios de poco afluencia de público. La verdad es que estábamos solos en el recinto. Así que pudimos jugar a que uno cerrara los ojos, otro le guiara hasta un monumento y tratara de adivinar cuál era sólo con el tacto. ¡Era difícil de narices! Incluso en los más conocidos costaba hacer la imagen mental. ¡Y eso que la mayoría sabíamos cómo eran porque los habíamos visto alguna vez aunque fuera en foto. Imaginad que nunca los hubierais visto y tuvierais que imaginar cómo son desde 0. Tuvimos la oportunidad de experimentarlo ante las maquetas o esculturas menos conocidas y ¡telita!

Daniel no quiso sumarse al juego porque odia perder, pero le pillé un par de veces tocando maquetas con los ojos cerrados. Supongo que más por la experiencia que por otra coas, porque se acercaría con los ojos abiertos. ¡O eso espero! Menudo peligro de adolescente que tengo en casa.

A la hora de estar allí mis hijos ya se habían cansado, aunque yo hubiera podido quedarme otra hora más como mínimo. Me lo tomo con más clama que ellos. Había visto media sala y ellos ya se habían recorrido esa y la siguiente.

En fin, que cedí y nos fuimos a un mercado japonés que está muy cerquita y que había visto en google maps cuando miraba el trayecto más adecuado desde mi casa al museo. Me pudo la curiosidad y lo incluí en la excursión.

Huelga decir que mis hijos se volvieron locos y querían todo lo que veían. Tuve que cortarles un poco por dos razones, una: los precios eran saladitos, dos: los productos de frío no hubieran llegado en buen estado a casa con el calor que hacía. Al final salimos de allí con un ramen de pato instantáneo, unas tabletas extrañas para hacer dos tipos de guisos diferentes, unas patatas fritas super picantes, bebidas  fresquitas de diferentes sabores (Daniel eligió melón, Iván fresa y yo lichi), dos bolsas de mini mochis de chocolate y té verde y dos mochis normales rellenos de chocolate blanco para comer inmediatamente.

Nos fuimos a una parque para que los peques se comieran sus mochis tranquilamente.

La idea era comer en un KFC porque los peques habían visto anunciadas unas patatas que les habían tentado muchísimo, pero era demasiado temprano y estaba cerrado, así que les convencí para ir a casa y buscar uno por la zona. Al final nos llevamos la comida para comer en casa, que es lo más cómodo y disfrutamos de las patatas y de los que cada uno eligió en nuestra mesa comedor tan a gusto.

La verdad es que lo pasamos genial, excepto cuando estos dos se enzarzaban en peleas y discusiones, que fue cada dos minutos más o menos, pero es algo que ya tenía asumido. Eso sí, la experiencia de ponerme en medio y apaciguar ánimos me dejó agotadísima.